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Archivo: Agosto 2009

VICTOR FOWLER SOBRE LA MUJER Y EL CINE CUBANO

jagb 30/08/2009 @ 18:21

Juan Antonio, Marina y Oneyda:

La casualidad es providencial. El 25 en la mañana leí el post, escuetamente titulado “Mujeres”, que Juan Antonio escribió a modo de comentario a uno de Marina Ochoa publicado una semana antes y titulado “Las mujeres y el cine cubano”. El 25 por la tarde recibí la visita de Milagros Farfán, egresada peruana de la Escuela Internacional de Cine y Televisión de San Antonio de los Baños, quien, como parte de la investigación que hace para el documental en el que ahora mismo trabaja, vino a conversar sobre… las mujeres en el cine cubano contemporáneo. La coincidencia, además de feliz, indica una inquietud extendida, un vacío y también la voluntad para llenarlo.

A medida que he ido leyendo la cadena de posts, surgen preguntas más allá de la particular problemática del cine cubano, territorial a fin de cuentas. Tanto Marina (“El tema es mirado de soslayo por sospechas de feminismo.”) como Oneyda (“…me reconozco como una solitaria incómoda, cuyas prácticas en este sentido me colocan cuando menos en la sospecha feminista.” y “Me he preguntado si no operaría en ello el temor de estar hablando de feminismo…”) ponen en primer plano algo que está entre los más graves problemas de las ciencias sociales cubanas del presente; algo que índice profundamente en el mundo de “la cultura” y, en particular, una ausencia en las interpretaciones del hecho cinematográfico: ¿qué es el feminismo, cómo es entendido en Cuba y qué hacer con sus teorías? O, mejor aún, ¿cuál dialéctica establecer entre identidades (grupales, de género, raza, etc.) y esa “identidad social” de la que habla Marina? ¿Qué es una “identidad social” y de qué modo opera dando visibilidad y voz a las identidades grupales? ¿Es esto posible?

De una parte, es fundamental la realización de acciones concretas, gracias a las cuales sea posible, a la misma vez, hablar desde la identidad (ser voz) y que dicha identidad no sea impedimenta para alcanzar sueños. De la otra, las prácticas identitarias ocurren en el horizonte de una totalidad que, en el contexto en el que hablamos, no podemos sino entender como la nación. Las preguntas sobre la cuestión mujer, como bien señala Marina, abre las puertas al análisis de otros ámbitos de la identidad.

También en “Mujeres”, el post de Juan Antonio, el concepto ‘feminismo’ es leído como interrupción, aunque aquí las consecuencias son distintas; para el crítico, que asegura no tener nada en contra de las teorías feministas, éstas se tornarían discutibles “… cuando aíslan su objeto de estudio, y reciclan el mismo enfoque patriarcal, solo que cambiando el sexo de quienes hablan.” De ahí que afirme que lo mismo le pasaría “… si el negro o el gay, intentaran concederle un punto de vista privilegiado a sus particulares maneras de entender la existencia…”

El problema con lo anterior es que, en la circunstancia que sea en la que pueda ser identificado un sujeto de la diferencia, éste no precisa intervenir desde “un punto de vista privilegiado”, sino que deberá de elegir entre exponer u ocultar “sus particulares maneras de entender la existencia”. Dicho de otro modo, la diferencia es una suerte de plus que el sujeto lleva junto con su condición de universal; de modo que, cuando se suprime lo particular no es una parte lo que sufre daño, sino lo humano entero del sujeto en cuestión. No es un hueso, músculo u órgano sobrante, sino un pedazo de cerebro repartido por la totalidad del cerebro, definidor y no extirpable.

La tensión hacia la que apunta Marina, entre totalidad y fragmento, resulta más clara cuando, en términos de identidad, pensamos la utopía de que la transformación revolucionaria propicia y articula un modelo superior de identidad; una suerte de identidad “agónica”, de la batalla, donde los particularismos quedan subsumidos dentro de una nueva estructura a la que definen la transformación y el combate. Hoy me parece que roba riqueza a la vida y prefiero correr los riesgos de escuchar diferencias, voces; pero, como mismo la identidad-fragmento muestra su sentido último en el horizonte de la nación, el acceso a la voz sólo alcanza cumplimiento en el horizonte de la intervención, el debate y, finalmente, la participación como sujeto de diferencia.

“Marina Ochoa sobre el post “Mujeres” (28-08-2009), que constituye un verdadero correctivo al post ya comentado de Juan Antonio, refiere diversos escenarios en los que cineastas y comunicadoras han luchado durante años para “lograr un tratamiento de equidad”. Aunque no están cuantificados ni citados por sus nombres, puede uno imaginar que se trata de una larga cantidad de eventos (académicos, culturales, políticos y sociales) a los que parece unir una misma circunstancia adversa en cuanto a la actitud masculina hacia ellos: “Ninguno halla un espacio para asistir a estos eventos donde se debaten “cosas de mujeres”. La respuesta se opone a una dura idea vertida por Juan Antonio en "Mujeres", la existencia de una tradición (que, en el contexto, trataría de las mujeres): “… a través de la cual siempre delegamos en un tercero que cuenta con “autoridad” (cuando no en el Tiempo), la responsabilidad de hacernos visibles como sujetos.”

La fricción, sin embargo, admite ser leída desde otro ángulo si formulásemos la pregunta más difícil y que una verdadera revisión del problema tampoco puede darse el lujo de eludir: ¿qué falta, en qué medida la víctima se fabrica a sí misma como tal, cuáles son su responsabilidad y su daño? Más allá de la existencia puntual de Marina Ochoa, ¿qué explica la no-realización en Cuba de muestras de mujeres realizadoras? ¿por qué esa única vez en la que se hizo, en voz de su propia curadora, el hecho tuvo: “… dentro del marco del IV Encuentro Iberoamericano de las Mujeres en el Arte y el VII encuentro Internacional de la Mujeres en el Arte, donde por primera y al parecer única vez se incluyó el cine, tarea encargada al departamento de…”? ¿Hubiera existido algún encuentro semejante si aquella vez no “se incluye” el cine hecho por mujeres? ¿Cómo es que Marina no se percata de que justo la acción ajena de incluir es la delegación de responsabilidad a la que se refiere Juan Antonio? Además de rabia, sueños, frustración y demanda de voz, ¿qué le falta a la víctima para ser acción?

Donde Oneyda escribe “las marcas del patriarcado dejan huellas tan sutiles que a veces no logramos darnos cuenta”, podemos imaginar que la posibilidad de patriarcado necesita, casi como un imperativo, que su Otro esté privado de voz. A la manera de una ley de funcionamiento, el “otro” mujer no puede hablar; sólo que la ley es intocable, no está en parte alguna, no fue escrita y, quizás, ni siquiera formulada: así, de manera tácita. Tal y como dice Marina: “nadie se atreve a escribirlo” o “cuando un hombre grita se dice que tiene carácter, pero cuando lo hace una mujer, por muy justificado que sea se dice que es una histérica”. Dicho de otro modo, incluso los intentos de escapar a los efectos de la ley terminan reforzándola. Si esto es así, entonces la dominación no sólo priva al otro de voz, sino que secuestra hasta las propias estrategias que el otro pueda desplegar para manifestarse.

Donde Marina afirma, a propósito del cortometraje de Ana Rodríguez en el largo “Mujer transparente”, que: “… el abrazo de Laura y su amiga es anterior al de Diego y su significado tiene más riqueza que el de este último, sin que por ello descalifique la importancia del último”, está haciendo una valoración estética y una profunda revisión la película más conocida del cine cubano, así como un cuestionamiento bien directo a nuestra crítica y su ceguera. En oposición a ello, respondiendo a este mismo post de Marina, afirma Juan Antonio, mientras intenta explicar por qué ha escrito tan poco sobre el cine hecho por mujeres en Cuba: “… es cierto que no me he sentido tan motivado como cuando escribo sobre el audiovisual que están haciendo los jóvenes (que incluye a las realizadoras), o como cuando reviso la llamada “década prodigiosa”. Tengo la prueba más fehaciente de ello con la reciente invitación que me hiciera Laurence a participar en su libro: fui incapaz de hilvanar una mínima página.”
Apelando al lenguaje popular, aquí o jugamos o nos pasamos con ficha.

Dado que Juan Antonio es sólo un ejemplo (incluso el de uno de los más acuciosos, prolíficos y entregados investigadores cubanos en el universo del cine), ¿qué es lo que la crítica nuestra es incapaz de ver y por qué? ¿Por qué no es posible ver a las mujeres como otra cosa que autores neutros, sin marca de género? ¿En cuáles otros terrenos de la cultura y, en general, de la vida social en el país sucede de igual o parecido modo? ¿Se trata sólo de una opción ideológica de quienes hacen crítica (amén de la rutina o el temor de ser identificado como “feminista”) o hay algo más, alguna suerte de sospecha estética? ¿Tiene este cine, juzgado de manera global, como hecho identitario, alguna debilidad o falla? En caso contrario, ¿cuáles son sus fortalezas? ¿Qué hace, para la crítica, poco interesante lo mujer y qué herramientas, doy por hecho que faltan, son necesarias para percibirlo? ¿Dónde se forman quienes hacen crítica, cómo se superan, de cuál instrumental teórico disponen, qué cine ven, qué textos leen, cuál es su diálogo con la contemporaneidad? ¿Cómo y qué se transmite o enseña, a los estudiantes y a los públicos? ¿Cómo se forma ciudadanos?

Un entramado como el descrito no puede ser dejado a su evolución gradual, puesto que la ley se reafirma a sí misma, sino que obliga a la negociación. A la misma vez, y puesto que la ley se reafirma a sí misma, no puede ser negociado, sino que tiene que ser roto. Pero cuando se quiere conservar (y desarrollar) la “identidad colectiva” que Marina defiende, la ruptura (la permanente introducción de escenarios nuevos), es el acto ético por excelencia. Demanda pensamiento, debate, mirada, escritura, influencia, alianzas, estrategias, auto revisiones, proyecto, comunidad: convertirse en máquina de ruptura. Las preguntas valen tanto para la organización de eventos como para colocar en un nuevo nivel la enseñanza del cine en el país, la crítica y el trabajo de los historiadores del cine, las actividades concebidas para la formación del gusto de los públicos, etc. No sólo en lo que pertenece a la producción audiovisual y en lo que corresponde a mujeres, sino atravesando el peligro de la cultura y el de la identidad; escuchando, abiertos hacia un universo nuevo que toca entre todos construir.

Víctor Fowler

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MUJERES II

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jagb 30/08/2009 @ 17:57

Querida Marina:

Es obvio que si quiero ser coherente con el espíritu de lo que quise expresar en el post titulado “Mujeres” no debo inventarme excusas, o justificaciones. Ya me hice el harakiri, y ahora lo que me interesaría es contribuir a que el trabajo de las realizadoras cubanas fuera un poco más visible. El blog tiene abiertas las puertas para tratar ese asunto, y el que sea.

De cualquier forma, no creo que un sitio como este pueda reportar soluciones concretas a un conjunto de problemas cuyos orígenes resultan milenarios. Como siempre digo: esto solo es un blog, y nada más que un blog. Pero es verdad que mientras más personas tomen conciencia del asunto, podríamos contribuir un poco más al remedio.

Por lo pronto, yo les propondría a los organizadores del venidero “Taller Nacional de la Crítica Cinematográfica” armar alguna sesión teórica con este asunto, y acompañar esas discusiones con un ciclo de películas dirigidas por mujeres cubanas, que nos de idea de los aportes y las marcas de identidad de ese corpus fílmico.

Espero que con propuestas prácticas de este tipo, los espectadores “machos” comencemos a borrar, aunque sea un poco, nuestro persistente pecado.

Te abraza,

Juan Antonio García Borrero

LOS DÍAS Y EL AGUA

jagb 29/08/2009 @ 18:16

Ayer mostraron en la televisión cubana imágenes de Camagüey después de las fuertes lluvia del jueves. Eso bastó para que terminara montado en una suerte de tren de alta velocidad, y llegara en segundos justo al ocho de septiembre del año pasado, cuando pasé mi cumpleaños en medio de un huracán: con velas y todo.

Esta vez cayó bastante agua, pero nada que ver con los estragos de “Ike”. Sin embargo, lo peor que pasa en estos casos es el modo en que te invaden las imágenes pretéritas: sin tú pedirlo, empiezan las remembranzas, los miedos resucitados, la conciencia de que todo sigue igual, suficiente para que termines hundido en la geografía siempre húmeda de una pesadilla.

No se trata de lo que pasó, sino de lo que puede pasar cuando despiertes, y en medio de la noche descubras que se han (sobre) cumplidos los presagios de la lluvia.

Juan Antonio García Borrero

ONEYDA GONZÁLEZ SOBRE LA MUJER EN EL CINE CUBANO

jagb 29/08/2009 @ 12:36

"Estoy despierta"
Por Oneyda González

Querido Juany:

Estoy tan comprometida en tareas profesionales y de la mismísima vida, que no me he permitido escribir sobre el tema de la mujer, pero los textos de Marina Ochoa me han interesado, y su manera de enfocar el asunto es tan puntual y objetiva que he buscado el momento para ordenar algunas ideas. Desde que caí en el debate entre mi vida privada y mis apetitos profesionales y hasta el instante en que te escribo, he vencido solamente a base de mucha entereza y sobre todo de mucha perspicacia: "estrategia de género", diría Susana Montero. Es decir, he luchado por alcanzar conciencia de género, pero deseo muchísimo articular mi pensamiento a un ambiente cultural propicio.

Cuando leí el primero de sus post quise contactarla, pero no encontré la dirección en Cubacine. Luego he visto otros textos suyos y al menos uno de Danae Diéguez que me han ido comprometiendo, aunque desde el inicio me coloqué una limitante: no soy especialista de género, ni soy crítico de cine; lo cual, entre otras cosas, terminaba por paralizarme. Suelo lanzarme a la esfera pública cuando tengo algo muy urgente que decir, lo que es también una herencia del sistema patriarcal, como he intuido por años y ahora confirmo en la experiencia de otras mujeres. Pero ya aprendí que en cualquier camino, la sistematicidad es el mejor modo de obtener resultados sólidos.

Conozco algo de ese trabajo que refiere Marina, el de hacer visible la creación femenina y conseguir con ello una presencia "natural" de las mujeres en los proyectos que antes fueron cotos cerrados para el hombre. Ciertamente es como dice, pero de eso llega muy poco a ciudades como la nuestra, y tampoco abundan las iniciativas, lo cual me indica un nivel aún indeciso en el que no quiero estar. Lo digo porque he escrito (y publicado aquí)un estudio de género sobre la Avellaneda, y me reconozco como una solitaria incómoda, cuyas prácticas en este sentido me colocan cuando menos en la sospecha feminista. Sobre estos temas, me encantaría hablar con ella.

Ahora prefiero referirme a algo que tiene que ver con la "Pupila insomne". Para el libro “Polvo de alas: el guión cinematográfico en Cuba”, que como sabes está a punto de salir, he buscado entrevistar mujeres, hasta dónde me lo permitió mi residencia en Camagüey. Conseguí solamente una guionista, una crítico y una directora. Hablo de un libro donde he entrevistado a más de veinte personas que desarrollan esas especialidades en el cine cubano. Es bueno aclarar que muchas de esas entrevistas fueron hechas a finales de los noventa. Es importante el detalle porque en ese momento la muestra que tomé fue muy azarosa (aún no había hecho el susodicho estudio de género al que llegué por sugerencia de mi tutora) y fui tomando lo que resultaba fácil encontrar sin un plan, sin una conciencia científica y sobre todo de género. Creo que desde entonces a esta parte, más o menos en la última década, ha cambiado sustancialmente la participación de la mujer en tareas muy diversas, y creo que en gran medida se debe a la voluntad de esas que han hecho eventos, y también de aquellas que se han incorporado a la creación, y la han ubicado en el lugar primero de sus vidas.

Entre las mujeres que logré localizar para el libro se encuentra la crítico de cine Mayra Pastrana, quien ha dado una excelente entrevista, aunque no ha ejercido más que como profesora, y como ella dice, como crítica oral o animadora de espacios de cine-debate. La guionista es Aida Bahr, ganadora del premio "Alejo Carpentier" de cuentos, y guionista de una sola película, aunque hubiera repetido con gusto la experiencia. La directora es Belkis Vega, quien tiene un curriculum admirable y no ha logrado hacer un largo con el ICAIC, por causas que ni ella misma quiere ponerse a explicar. Cuando volví sobre ese proyecto, guardado por casi diez años, fui muy consciente de buscar otras mujeres, mas no lo conseguí. Recuerdo un caso en que por más que insistí, la artista que se había comprometido conmigo, no encontró el tiempo y creo que tampoco el sosiego para responder mi cuestionario. Me he preguntado si no operaría en ello el temor de estar hablando de feminismo, o si creyó que el hecho de ser sincera con mis interrogantes podría causarle problemas, o si escogió dedicarse a cosas más apremiantes, razones todas que tienen que ver con la desventaja que seguimos teniendo.

Las marcas del patriarcado dejan huellas tan sutiles que a veces no logramos darnos cuenta. Hago una anécdota simple, pero ilustra muy bien lo que digo. Cuando se abrían los años noventa fui testigo y artífice de la fundación de un evento que quise mucho: "El Almacén de la Imagen". Con los años he visto nombres de varones que admiro, y estaban tanto como yo en el propósito, quienes son los reconocidos fundadores. Nunca me consideré fundadora y nadie me concedió la gracia. Pensando en todo esto, acabo de preguntarme porqué. Seguramente porque no era realizadora en ese momento, o por alguna otra cosa; pero si en la creación audiovisual hacen falta productores, promotores y animadores, todo lo cual yo era con creces en ese momento, no me consideré ni me consideraron fundadora, simplemente porque yo no era "visible". Unas veces es la sociedad y otras veces somos nosotras, llevadas por una costumbre demasiado pesada y metida en nuestros músculos.

Lo cierto es que me sumo a las preocupaciones y ocupaciones de mis colegas, y me ofrezco para la visibilidad, o, mejor que eso, para la conciencia, que no hay que olvidarlo, es, antes que todo, un modo de dejar atrás la inocencia. Por lo pronto, como dice el título de un libro de narraciones de Gertrudis Ortiz, yo, "Estoy despierta".

Te doy las gracias por ayudarme a conocer el pensamiento de Marina y te abrazo desde la calle Príncipe, con el añadido de una sonrisa (ahora sin café) de tu amiga,

Oneyda González

EL UNICORNIO (1988), de Enrique Colina

jagb 28/08/2009 @ 12:48

Ficha técnica:

EL UNICORNIO
(1988)/ 18’/ Dirección: Enrique Colina/ Guión: Enrique Colina y Amado del Pino, según el cuento de Stanislav Stratiev “Una mañana”/ Fotografía: José M. Riera/ Música: Silvio Rodríguez y Oriente López/ Edición: Gloria Argüelles/ Sonido: Raúl García, Leonardo Sorrell/ Actúan: Ana Viña, Rogelio Blaín, Amado del Pino, Erick Yaca, Laritza Ulloa, Verónica López, René de la Nuez.

Sátira social que denuncia a través del absurdo la ausencia de una coherencia ética entre la conducta pública y el criterio propio.

El Unicornio es mi primera incursión en el cine de ficción. A mí no me gustó el resultado de este trabajo. En realidad “El Unicornio” era una idea bastante compleja y no pude impedir que cayera en la caricatura. De todos modos, reivindico la intención porque aborda una parte de nuestra realidad de una forma bastante descarnada: el dirigente oportunista acomodado que otrora fue combativo y polémico, pero perdió su criterio e identidad personal. En ese aspecto sí cumple un cometido.” (Enrique Colina).

“(...) retrato hilarante de un burócrata que debe participar en una asamblea, pero no logra encontrar en casa su “opinión” por escrito, sin la cual ya no sabe qué decir o qué hacer... Colina utiliza una canción de Silvio Rodríguez, “El Unicornio”, sugiriendo así que el funcionario desprovisto de ideas personales encierra sus ilusiones perdidas: la burocracia no representa pues una maldición moral, caída no se sabe de dónde, sino la excrecencia de una sociedad revolucionaria que abandonó una parte de sí misma por el camino.” (Paulo Antonio Paranagua).

Fuente:

Paranagua, Paulo Antonio. “Nuevos desafíos del cine cubano”. Separata de revista Encuadre (Venezuela) 7 ’91, p 15 (Panorama del cine cubano post ochenta).

UN MENSAJE DE LA FUNDACIÓN DEL NUEVO CINE LATINOAMERICANO

jagb 28/08/2009 @ 11:19

Estimado:

Me complace poner en su conocimiento la próxima salida de la Revista de la Fundación del Nuevo Cine Latinoamericano, publicación en formato electrónico y con una periodicidad trimestral.

Con esta nueva publicación la Fundación del Nuevo Cine Latinoamericano, con la colaboración de la Junta de Andalucía, se propone ofrecer a la comunidad cinematográfica latinoamericana y caribeña una plataforma para profundizar en las historias del pasado, para debatir las inquietudes y desafíos del presente, para avanzar en dirección a los futuros posibles del universo audiovisual de América Latina y el Caribe. Nos interesa una visión crítica que rescate y potencie lo que ha sido y es la imagen del continente en el audiovisual.

La Revista de la Fundación del Nuevo Cine Latinoamericano estará abierta a la colaboración de cineastas, ensayistas, investigadores, docentes y, en general, de especialistas e interesados en la cinematografía de la región.

Contar con su colaboración será una importante contribución al éxito de este empeño de estimular el pensamiento y la reflexión comprometidos con la integración y la unidad en la diversidad del Movimiento del Nuevo Cine Latinoamericano.

Esperando que la presente sea de su interés, seguiremos en contacto,

con atentos saludos,

Alquimia Peña
Directora General
Fundación del Nuevo Cine Latinoamericano
www.cinelatinoamericano.org

MARINA OCHOA SOBRE EL POST “MUJERES”

jagb 28/08/2009 @ 11:15

Querido Juany:

En primer lugar no se qué pasa que últimamente recibo el blog intermitentemente. Leí tu escrito titulado “MUJERES” en el que hay mucha tela por donde cortar.

Voy a comenzar por la cita de “es imposible que el historiador lo registre todo”, lo cual es cierto, pero también es cierto que en la selección necesaria intervienen nuestras características individuales y únicas, construidas de forma similar al de cualquier personaje de una obra dramática. O sea, todos tenemos una dramaturgia única en el cual entran elementos que existen aún antes de tu nacimiento. Estos elementos arrancan desde la propia genética y van siendo conformados por experiencias de todo tipo, individuales, familiares sociales, etc. O sea que esta afirmación deviene coartada impropia de ti.

En cuanto a la afirmación de que “esa tradición a través de la cual siempre delegamos en un tercero que cuenta con “autoridad” (cuando no en el Tiempo), la responsabilidad de hacernos visibles como sujetos”, evidencia el más absoluto desconocimiento de las luchas que las mujeres no solo cineastas, también comunicadoras de todo tipo hemos venido realizando a lo largo de mucho, muchísimo tiempo ya por lograr un tratamiento de equidad, donde arrancamos por desarrollar una conciencia de género, la cual no hay autoridad que la pueda decretar.

Al parecer ignoras todos los eventos convocados a lo largo de muchos años ya por diferentes instituciones académicas, culturales, FMC, etc., para identificar, debatir e intentar solucionar todas las formas de discriminación en los medios e intentar incidir en políticas públicas. Ningún tema de los que se debaten en la actualidad son nuevos, todos, absolutamente todos han sido ampliamente estudiados y debatidos a lo largo de todos estos años y tampoco es novedoso ninguno de los enfoques.

Uno de los grupos más activos e interesantes que en el poco tiempo que existió hizo un gran aporte a la adquisición de una conciencia de género y encontrar nuestra propia mirada (y que por cierto en ese tiempo sonaba a apostasía, no se si todavía), fue el Comité Gestor de Mujeres Comunicadoras MAGIN.

Ahora bien, en todos los eventos donde se ha debatido el tema de la mujer son invitados los hombres, académicos igual, comunicadores igual, periodistas igual, realizadores igual y funcionarios igual y se puede contar con los dedos de una mano los que han asistido. Ninguno halla un espacio para asistir a estos eventos donde se debaten “cosas de mujeres”.

Exigir políticas públicas que accionen en afirmativo para que las mujeres accedan a la dirección desde ventajas necesariamente construidas para paliar las desventajas históricas – sociales de donde provienen a las que se refiere Danae no es en modo alguno, delegar en terceros con autoridad.

Hace algunos años atrás me ocupé de la curaduría y organización de la primera y única Muestra de mujeres realizadoras que se ha hecho en este país .Esto ocurrió dentro del marco del IV Encuentro Iberoamericano de las Mujeres en el Arte y el VII encuentro Internacional de la Mujeres en el Arte, donde por primera y al parecer única vez se incluyó el cine, tarea encargada al departamento de creación artística, que preside Marisol y al cual pertenezco.

La muestra fue inclusiva en todos los sentidos, en primer lugar se incluyó cine, animación y televisión y también se incluyó a los hombres puesto que había un espacio titulado “Ellos nos miran” dentro del cual se programó obras realizadas por hombres que hablan de nosotras -te sorprenderás de cuántas- y también se creó otro espacio que se llamó “Ellas los miran”.

En esta muestra también hubo un espacio para realizadoras mexicanas y fue inaugurada por la entonces embajadora de Máxico. ¿Cobertura? Solo el espacio de Loly Estévez y la prensa mexicana acreditada en Cuba. ¿Asistencia masculina? Casi nula lo cual hace más destacada la presencia de Enrique Pineda, ese abogado eterno de “las causas perdidas” como presentador de uno de los espacios.

De más está decir que la segunda muestra no se ha producido. Es de las actividades que pueden ser “portadoras de un patrón fragmentador de la identidad colectiva del audiovisual”. Por lo que se trata como material explosivo.

En estos momentos y como un ejemplo de que las mujeres no estamos mendigando como favores lo que son obligaciones me encuentro tratando de llevar adelante un proyecto de fundación de la Mediateca de la Mujer y la curaduría o comisariado de la segunda Muestra de Mujeres realizadoras. Estoy tocando puertas y no sería mala idea para purgar tu “pecado original” que me ayudaras divulgando en tu blog el proyecto el cual te adjunto. Por cierto, ¿a cuántas mujeres conoces cinematográficamente?

Un abrazo,

Marina Ochoa

MARINA OCHOA SOBRE EL DOCUMENTAL DEL ICAIC (Final)

jagb 26/08/2009 @ 16:01

¿Cuajará la promesa?
Por Marina Ochoa

Han existido otros espacios que nos han permitido conocer la producción extra ICAIC y estos son los festivales regionales o municipales como es el Cine-Plaza, y el Movimiento Nacional de Video. El primero es de amplia convocatoria, (cualquier temática, para profesionales o no, todos los géneros, todas las especialidades) y se ha caracterizado por la aceptación, defensa y premiación de materiales polémicos que han ocasionado alguna que otra borrasca. El segundo tuvo una gran responsabilidad en cuanto a la consolidación de la producción de video independiente puesto que los organizó y apoyó en el momento de mayor vulnerabilidad, moral y materialmente, en sus búsquedas de posibilidades de producción dentro y fuera de la frontera cubana, al extremo de convocar un festival donde podían acudir los realizadores con su producción independiente y/o alternativa y fue el primer responsable de que pudiéramos acceder a dicha producción.

Cuando hacemos una valoración de todo lo que las diferentes pantallas nos han ofrecido hasta el momento podemos apreciar una tendencia que agrupa las mayor parte de las obras de análisis o criticas en los documentales de poca o ninguna participación oficial y otra que aborda los temas con una mirada deferente localizada en las instituciones. ¿La anunciada creación inmediata—no cristalizada hasta el momento— de una empresa de documentales permitirá frenar esta tendencia polarizadora y abrirá un abanico de posibilidades entre ambas tendencias o por el contrario acentuará dicha brecha? ¿Aceptará el vínculo directo del realizador con una realidad que no siempre es bondadosa o estimulará las posiciones cómodas y facilistas?

Mientras el ICAIC se toma su tiempo la productora de la UNEAC, Hurón Azul, se ha transformado en el Centro de Desarrollo del Cine Documental. Este Centro está presidido por Octavio Cortázar, figura
emblemática del género, multipremiado y autor de uno de los documentales más hermosos del cine mundial, “Por Primera Vez”, quien además cuenta con un espacio en la televisión nacional llamado “Pantalla Documental” donde ha exhibido y sigue exhibiendo los documentales más interesantes y valiosos de todos los tiempos. Sin apenas recursos pero con la voluntad de rescatar el género, acompañado por realizadores que compartimos su criterio y su brío ha logrado una producción que invita a reflexionar.

Tan importante como tomar decisiones con respecto al rescate de la producción del cine documental del ICAIC urge recapacitar sobre como reivindicar la autenticidad que nos colocó a la vanguardia y que constituye la esencia de la autenticidad artística, la cristalización de niveles estéticos. Esta autenticidad, no puede ser rescatada sin recuperar con naturalidad los nexos orgánicos con nuestra realidad toda, sin criterios reductores.

Ya no somos los mismos. La Revolución favoreció el desarrollo acelerado de nuestro pensamiento, porque para poder interactuar con un proceso drásticamente transformador, teníamos que transformarnos también drásticamente. Hemos crecido a empellones pero hemos crecido. A medida que se ha complejizado nuestra realidad nos hemos complejizado y se ha enriquecido nuestra mirada. No hay razones defendibles para que esta complejización no se refleje en nuestras pantallas, lo cual constituye una necesidad y premisa para la autenticidad en el discurso y en la estética. No podemos olvidar que somos parte de un mundo donde pensar, tener y ejercer el criterio es la piedra angular en lo que promete ser una larga lucha contra el fenómeno que más violenta hoy nuestra libertad: el fundamentalismo de cualquier condición.

No es menos importante repensar una estructura y funcionamiento de todo el proyecto cultural ICAIC más centrada en el cine, dinámica y adecuada a las condiciones actuales, sin que por ello seamos rehenes de coyunturas y que nos permita concentrarnos en los objetivos que estaban presentes en nuestros inicios: hacer cine nacional, artístico, inconformista, económico, técnicamente terminado. Aboguemos por la herejía de la lucidez.

Obras citadas:
Castro Ruz, Fidel. “Palabras a los intelectuales”. Biblioteca Nacional “José Martí”. La Habana. 30 de junio de 1961.
García Espinosa, Julio. “Nuestro cine documental”. Fragmento “Los creadores a la defensiva”. Cine Cubano 23, 24 y 25 (1964): 20-21. . Carta a la autora. La Habana. 13 de agosto del 2003.
Guevara, Alfredo. “El cine cubano 1963”. Cine cubano 14-15 (1963): 1-13. . “Informe y saludo ante el Primer Congreso Nacional de Cultura, 15 de diciembre de 1963”. Cine cubano 9 (1963): 1-8.
. “Realidades y perspectivas de un nuevo cine”. Cine cubano 1 (1963): 5-17.
. “El problema de la tradición”. Cine cubano 140 (1998): 6-12, 30-36.
Lemogodeuc, Jean Marie. “Orígenes, Ciclón, Lunes: una literatura en ebullición”. La Habana 1952-1961. El final de un mundo, el principio de una ilusión. Dir. Jacobo Machover. Madrid: Alianza Editorial, 1995.
145-158.
Ochoa, Marina. “Identidad”. Poema inédito.
Pérez Paredes, Manuel. Carta a la autora. 24 de junio de 2003.
Rodríguez, Carlos Rafael. Discurso. Clausura del acto de reconocimiento a los fundadores y colaboradores de la Sociedad Nuestro Tiempo en su 30 aniversario. Ministerio de Cultura, La Habana. 23 marzo de 1982.

MUJERES

jagb 25/08/2009 @ 21:36

Quizás deba comenzar haciéndome un harakiri en público: yo he sido de los que ha contribuido a la invisibilidad de las mujeres en el cine cubano. No he escrito sobre las ya amplias obras de Lisette Vila, Belkis Vega, o Marina Ochoa, por mencionar algunas. Ni tampoco sobre Gloria Rolando o Teresa Ordoqui. Me he quedado en el rol de espectador “varón”, ese para quienes han filmado mayormente los cineastas de todos los tiempos. Eso es verdad, pero también lo es la lúcida observación de Aldous Huxley: “Revolcarse en el fango no es la mejor manera de limpiarse”.

Voy a defender entonces una idea que otras veces he expuesto: es imposible que un historiador lo registre todo. Somos sucesivos, y también finitos. Tomar conciencia de eso es lo que puede contribuir a destronar esa tradición a través de la cual siempre delegamos en un tercero que cuenta con “autoridad” (cuando no en el Tiempo), la responsabilidad de hacernos visibles como sujetos.

Eso me parece un error: es uno mismo el que tiene que luchar por demostrar su valía. Tomando en cuenta que somos arrojados a un mundo donde ya las reglas están dictadas, nos toca a cada uno de nosotros decidir qué hacemos: esperar a que los otros nos reconozcan (y eso tal vez nunca llegue en vida), o sencillamente emprender nuestro propio camino hacia el reconocimiento. No es justificación, pero ya otras veces he dicho que no me interesa escribir “la Historia total” del cine cubano (sueño más que imposible), sino en todo caso pensar esa parte que alcanzo a escribir como si de un problema se tratara. Otros añadirán nuevos problemas a solucionar, y del conjunto obtendremos una idea más confiable de la complejidad del fenómeno.

El tema de las mujeres en el cine cubano es, en efecto, una zona de reflexión casi virgen en el país. Y digo en el país porque en Francia Laurence Mullaly, por ejemplo, ha estado coordinando un volumen colectivo, o en Canadá una investigadora como Margarita Jiménez creo que ya tiene terminado su libro. En Cuba, en cambio, me vienen a la mente apenas los trabajos de Mayra Vilasís y Caridad Cumaná, a los que habría que sumar las recientes investigaciones de Danae Diéguez. Deben existir más textos, y seguramente hasta tesis universitarias engavetadas, pero esas son las que de momento recuerdo.

Ahora me pregunto a mí mismo (como en el popular humorístico de la televisión cubana): ¿por qué he escrito tan poco sobre las mujeres realizadoras del cine cubano? Subestimación no es. Ni falta de admiración, como creo pueden sugerir los textos que he publicado a propósito de Sara Gómez o Ana Rodríguez. Pero es cierto que no me he sentido tan motivado como cuando escribo sobre el audiovisual que están haciendo los jóvenes (que incluye a las realizadoras), o como cuando reviso la llamada “década prodigiosa”. Tengo la prueba más fehaciente de ello con la reciente invitación que me hiciera Laurence a participar en su libro: fui incapaz de hilvanar una mínima página.

En esta parálisis no veo nada personal contra las mujeres. Es sencillamente que, humanos al fin, los investigadores también están atravesados por miles de hilos invisibles que movilizan su interés hacia ciertas zonas en vez de otras. Es falso de que en la búsqueda de la verdad predomine la objetividad. Somos individuos que estamos condenados a percibir solo una mínima parte del mundo, y el subjetivismo nos guía, nos hace elegir, y al mismo tiempo, descartar. Nunca dará tiempo a abarcarlo todo. De allí que el trabajo en equipo me parezca apremiante.

Ahora, probablemente la razón fundamental por la que no he escrito casi nada sobre el cine realizado en Cuba por mujeres, es porque en estos predios tengo más cosas que aprender que las que aportar. No tengo nada en contra de las teorías feministas siempre que me iluminen un poco mejor la relación que se establece entre la mujer y la vida (que incluye a los hombres). Sí me parecen discutibles esas ideas cuando aíslan su objeto de estudio, y reciclan el mismo enfoque patriarcal, solo que cambiando el sexo de quienes hablan. Lo mismo me pasaría si el negro o el gay, intentaran concederle un punto de vista privilegiado a sus particulares maneras de entender la existencia: ni el racismo ni la homofobia se superan de ese modo. A esas actitudes hay que vencerlas desmontando los argumentos de quienes las practican, pero sin olvidar que, para mayor complejidad, se puede ser mujer, negra y lesbiana.

Pero estas son solo ideas muy personales que tal vez animen a otras (u otros) a impulsar en algún momento un proyecto donde tengamos una verdadera perspectiva de conjunto de este fenómeno. Para ello se tendrían que ver todas las películas. Desde las de Rosina Prado hasta las realizadas por las más jóvenes, incluyendo a ese profuso material realizado también fuera de Cuba por mujeres que hacen el audiovisual. ¿O es que ellas no forman parte también de ese discurso femenino?

Juan Antonio García Borrero

DANAE DIEGUEZ SOBRE LA MUJER EN EL CINE CUBANO

jagb 25/08/2009 @ 12:24

Juan Antonio,

Aunque leo cada vez que puedo tu blog, nunca he escrito, entre otras razones por el tema de la conexión. Ahora me entusiasma leer lo que se ha dicho sobre las mujeres realizadoras, Gustavo Arcos me lo envió para que comentara si me parecía y aunque creo que tarde - pues continúo con problemas con el correo- me parece muy bueno que el tema se acote, pues ya solamente eso, ayuda a visibilizar una temática que aparece siempre preterida dentro de los estudios sobre cine en Cuba.

Hay un texto que escribí que titulé “El cine de mi casa es…macho, varón, masculino”. En ese ensayo precisaba cómo el cine cubano ha estado, la mayoría de las veces, pensado desde los hombres y los modos de representación legitimados están construidos desde lo masculino; desde esa mirada que potencia los roles de género que son estereotipos asignados culturalmente a mujeres y hombres. Aún cuando encontramos sujetos transgresores representados en nuestro cine, casi nunca verificamos una intención de subversión a modelos hegemónicos patentados por el patriarcado.

Pienso que el tema de las mujeres realizadoras hay que mirarlo desde varios puntos:

1- ¿Existen políticas públicas que accionen en afirmativo para que las mujeres accedan a la dirección desde ventajas necesariamente construidas para paliar las desventajas históricas – sociales de donde provienen? Está claro que las mujeres llegaron, con dignas excepciones, tarde al espacio publico, espacio destinado en lo fundamental a los hombres. Sin dudas, a pesar de los avances que existen con respecto al desempeño de la mujer en la sociedad, ellas asumen hoy, la mayoría de las veces, los roles tradicionales en el espacio privado. Hoy en el mundo se habla de la doble y triple jornada laboral de las mujeres. ¿Están en condiciones de equidad para acceder a profesiones históricamente masculinas como la dirección de cine? ¿Por qué seguimos hablando de las transgresoras cuando hoy en el s XXI, debería estar naturalizado el tema de las mujeres detrás de las cámaras?

2- Como me interesa el cine de mujeres y el corpus con el que trabajo es el de los filmes realizados por ellas, me llama la atención la invisibiliización a las que han estado destinadas sus propuestas fílmicas. ¿Quiénes construyen el canon cinematográfico? ¿Desde qué presupuestos estéticos, culturales se articula ese canon?

3- No es lo mismo el cine de mujeres y el cine feminista, aunque sin dudas hay numerosos puntos en común; el primero se refiere a aquel que “opera como una narrativa fílmica y una puesta en escena organizadas en función de las fantasías femeninas o bien como la crisis de subjetividad alrededor de la figura de las mujeres”; el segundo es un cine comprometido políticamente. La teoría fílmica feminista ha hablado del anti-cine como estrategia para dinamitar las estructuras clásicas de narración fílmica, en tanto es un cine que redimensiona otras propuestas de escritura fílmica y subvierte no solo desde los temas, sino también desde el propio lenguaje cinematográfico, las maneras de narrar que históricamente han estado de la mano de los hombres para contar historias.

Siempre me llama la atención el miedo a la palabra feminismo, siento que hay mucho desconocimiento detrás, anclado fundamentalmente en cierta amnesia histórica promulgada por el patriarcado. El feminismo implica un compromiso político, y más allá de tendencias que nos hacen hablar de feminismos, en plural, es sin dudas una filosofía que habla, esencialmente, de desmontar las estructuras verticalistas que las sociedades pensadas desde los hombres y también desde mujeres reproductoras de esas ideologías, han legitimado para establecer relaciones de poder no horizontales , de inequidad. El cine cubano adolece de estudios que analicen estas miradas, es un cine que invisibiliza la producción fílmica de las mujeres. Como decía Marina, de Teresa Ordoqui nadie habla, “Mujer Transparente” sigue siendo una película que apenas se conoce, Marisol Trujillo otra desconocida. Un estudio serio necesita en ese corpus de los filmes realizado por mujeres, develar regularidades temáticas y estéticas, y de esa manera proponer un diálogo entre sus propuestas y aquellas que el canon reverencia en el cine cubano.

Las nuevas tecnologías y el acceso a las escuelas de cine han ayudado a que las directoras, sobre todo las más jóvenes, accedan con más equidad a la dirección, pero… ¿es suficiente? Las jóvenes realizadoras tienen propuestas que pienso deberían analizarse mejor a la luz de estos enfoques: “Tierra Roja” de Heidi Hassan propone una mirada nueva al tema de la emigración, enfocada en una mujer que emigra y su dilema y angustia lejos de su hija y su familia, está contada desde las cartas que le escribe a su hija y su madre y desde su otro yo con el que dialoga incesantemente. Es este un corto de ficción que marca un punto de giro importante no solo desde el punto de vista que trata el tema, sino también desde la manera en que está contado. Así el caso de Patricia Ramos con “El Patio de mi casa”, o Daniellys Hernández, con su documental “Extravío”, ejemplos de preocupaciones temáticas y de búsquedas narrativas que se articulan desde presupuestos que revisan las construcciones de las femineidades, de la raza, en tanto también de las identidades. Solo son pequeños ejemplos, entre otros que existen, pero que hablan de nuevas miradas. Marilyn Solaya lleva años intentando sacar adelante su largometraje de ficción “Vestido de Novia”, que propone una indagación diferente al tema de la transexualidad, y a pesar de haber transitado por muchos caminos con su guión, aún no encuentra cómo realizar su película.

Este es un tema que da para hablar desde múltiples aristas, como investigadora del tema y profesora me hago muchas preguntas, pero como ser humano, como mujer cubana profesional, madre de un adolescente, tengo más preguntas que respuestas. Siento que siempre habrá alguna arista poco revisada, algún sesgo discriminatorio con el que transitamos “gracias” a nuestras construcciones culturales.

Te agradezco la posibilidad de anunciar algunas de mis preocupaciones en tu blog, que es sin dudas un espacio de discusión y análisis necesario y útil.

Un abrazo,

Danae Dieguez

RESULTADOS DE LA ENCUESTA SOBRE LA BLOGOSFERA CUBANA

jagb 25/08/2009 @ 11:33

No hace mucho hicimos referencia en este blog a la encuesta convocada por Aguaya Berlin en su sitio. La iniciativa me parece muy importante, porque abre un camino que permitirá estudiar con rigor estas nuevas maneras que tienen los humanos de comunicarse. Por eso me parece de máximo interés este post donde pueden leerse los resultados.

JAGB

MICHAEL CHANAN SOBRE “OTRAS MANERAS DE PENSAR EL CINE CUBANO”

jagb 24/08/2009 @ 22:35

Cuando pienso en los treinta años transcurridos desde que fui a Cuba por primera vez para investigar su cine, me parece en ocasiones un sueño. Había una isla bajo el sol. Tenía una revolución. Creó una nueva sociedad, dedicada a la justicia social… y a hacer películas. Sería un nuevo tipo de cine, que iría más allá del escapismo por receta de las producciones comerciales. Reivindicaría el cine como arte al revolucionar a la vez la manera de producirlo y la de representarlo, para mostrar así una mirada fresca sobre la realidad social ante la cámara. Cuestionaría tanto si la realidad reflejada en la pantalla era auténtica, como si esa realidad era en sí misma suficientemente buena. El cine es el vehículo perfecto para este tipo de aspiración. Es una forma de expresión de los sueños colectivos que deposita sus imágenes en el subconsciente cultural de la sociedad.

No hay nadie que conozca más acerca de este cinema de sueños que Juan Antonio García Borrero. Da la impresión de saberlo todo, y de todos, y todavía más. Pero no se trata simplemente de un conocimiento enciclopédico. Sus palabras de alerta combinan memoria y reflexión. La memoria debe ser recuperada de la erosión del tiempo, mientras la historia que se rescata así a la luz puede ser valorada, interrogada, re-imaginada (recreada), porque el pasado, para decirlo con las palabras iniciales de El mensajero, “es un país extranjero; las cosas son diferentes allí”.

Esto es inevitable, especialmente en una sociedad que ha atravesado el proceso que Santiago Álvarez llamó “subdesarrollo acelerado”, uno de cuyos efectos es hacer más rápido el relevo entre generaciones, de forma tal que los sueños del pasado no son más los sueños del presente, los de nuevas generaciones cuya experiencia es diferente precisamente porque hubo una revolución.

García Borrero es un crítico de cine de la primera generación que creció por entero dentro de la Revolución. No es casual quizás que represente una nueva especie de historiador fílmico, que insiste en los valores de un academicismo depurado pero los aplica con el oído puesto en las inquietudes contemporáneas acerca de la contradicción y la paradoja inscritas en terrenos culturales como el cine.

Él cree que cuestionar la sociedad es una función intrínseca del cine, y que la representación de la realidad social en la pantalla es más rica cuanto más crítica. Es un decidido partidario de la idea de que el ojo del cineasta no ha sido nunca, ni podrá ser, inocente, tal como dice en uno de los post colgado en su blog “Cine cubano, la pupila insomne” (otro indicador de su contemporaneidad).(1) Esto lo lleva inevitablemente a la insistencia en revisar la historia del cine cubano, para rescatar sus olvidos, reconstruirlo desde su misma base, para volver a ver y reevaluar sus filmes en lugar de repetir juicios críticos de segunda mano. El presente libro es una importante contribución a este propósito. Es, de hecho, una lectura esencial.

Michael Chanan
Londres, 28 de junio de 2009

(1) “El ojo del cineasta nunca ha sido ni será inocente”, Bloguerías, p. 20 y “La pupila insomne” (http://cine-cubano-la-pupila-insomne.nireblog.com/).

Prólogo al libro “Otras maneras de pensar el cine cubano”, que será publicado por la Editorial Oriente de Santiago de Cuba. Michael Chanan es el autor del libro “Cuban Cinema” (Minneapolis-Londres, University of Minnesota Press, 2004).

MARINA OCHOA SOBRE EL DOCUMENTAL DEL ICAIC EN LOS NOVENTA Y UN POCO MÁS

jagb 24/08/2009 @ 17:02

LA DÉCADA DE LOS NOVENTA: ¿REBANADA DE LA VIDA O EL PASTEL DE FAUSTO?
Por Marina Ochoa

En los inicios de la década de los 90 concluye la secuencia que se había iniciado en la anterior con un plano general ralentizado de la caída del muro de Berlín. El estrepitoso derrumbe del campo socialista, y no otra cosa, dio comienzo no solo a la década sino al siglo XXI y vino a despertarnos del espejismo vivido en los 80. Perplejidad, desconcierto, incertidumbre son tres de los infinitos estados de ánimo que compartí con mis amigos, conocidos y desconocidos que habíamos asociado con solidez el enorme espacio en los mapas y creído que el futuro inmediato pertenecía por entero al socialismo.

Pero esto era poco comparado con lo que representó en el campo económico: simplemente tocamos fondo. Y la combinación del estado económico y el espiritual dieron paso a la desesperanza. Y fue surgiendo así, con una perfecta dramaturgia aristotélica, la crisis de los balseros.

Nunca, después de la muerte de Kennedy, se le había presentado a un presidente de los Estados Unidos la oportunidad de consagrarse como un gran estadista y además de ser respetado por los cubanos residentes en la isla y por un número significativo de los que viven en el exterior como la que se le presentó a William Clinton cuando asumió la presidencia durante lo que fue nuestro más duro periodo. A los oídos populares había llegado la leyenda sobre su pasado en contra de la guerra de Vietnam y teníamos grandes expectativas en cuanto a que sería el presidente que daría el gran paso que viabilizaría el entendimiento entre los dos países. Clinton fue el último presidente que tuvo la potestad sin limitaciones del Congreso de levantar el bloqueo pero se decidió por lo que considero una torpeza mayor: aplicar la Ley Torricelli.

Ya conocemos cuál ha sido la consecuencia de esta decisión, pero sería interesante que el propio ex -presidente se preguntara cuál sería el presente si hubiera elegido la otra. En cuanto al cine del ICAIC, en el mismo comienzo de la década habíamos atravesado por un conflicto originado en torno a la exhibición de la película “Alicia en el pueblo de Maravillas” porque otra vez en el seno de dos grupos de revolucionarios se reeditaba el fenómeno de las posiciones polarizadas en torno a las dos interpretaciones de las palabras de Fidel a los intelectuales.

El cierre de la cinematografía del ICRT, Instituto Cubano de Radio y Televisión, y del MINFAR, Ministerio de las Fuerzas Armadas de la Revolución, tuvo como dramática consecuencia el desplazamiento y frustración del personal creador, especialmente directores, que se encontraron súbitamente sin espacio y que miraron con ojos esperanzados hacia el ICAIC, esperanza que naufragó tempranamente al comprender que esta otrora poderosa institución no estaba en capacidad de dar trabajo ni a sus propios realizadores. Por otra parte, los jóvenes egresados de las escuelas de cine de San Antonio de los Baños y del ISA, Instituto Superior de Arte, al graduarse se encontraron conque apenas tenían espacio, y en muchos casos ninguno.

Se supone que un panorama económico, político, social y moral tan complejo debió haber sido apresado por el cine documental, pero sucede todo lo contrario. 1990 concluye con 21 documentales y 1991 con 18 para un total de 39 entre ambos años. En esta cifra están incluidos 16 noticieros monotemáticos y revistas. En el departamento de cortometrajes, solo se realizan cinco. Ya en 1992 la producción total de cine documental desciende drásticamente a siete. Este brusco descenso en la cantidad se debió a la incidencia en el presupuesto asignado al cine de la profunda crisis económica nacional en que nos sumergió lo que fue llamado por algunos el “doble bloqueo”. El cierre del noticiero nos privó a partir de este año de los importantes documentales procedentes de esa fuente. La decisión de cerrar precisamente el sector cinematográfico donde se concentraba la escasa crítica que se hacía en el cine fue explicada a partir de una necesidad económica, lo que fue asumido como razonable, ya que era imposible costear la realización de un material semanal en 35 milímetros (revista, noticiero o monotemático) que era el soporte utilizado entonces por la industria; pero ya, 14 años después, con un poco más de recursos y la adquisición de nuevas tecnologías estamos esperando que se rescate la producción de monotemáticos, (los espacios noticiosos están ampliamente cubiertos por la televisión) que nos permita recuperar la posibilidad de abordar analíticamente temas de nuestra compleja realidad inmediata.

Y siguiendo el conteo, en 1993 se realizaron cuatro; en 1994, diez; en 1995, nueve; en 1996, siete; en 1997, diecisiete; en 1998, ocho; en 1999, diez. De los 111 documentales, 104, o sea casi el 94%, fueron de temas nacionales, pero sin embargo no fueron abordados los grandes y pequeños conflictos de los noventa. ¿El síndrome del avestruz? El 67% se centra en temas culturales o religiosos o turísticos o deportivos y el 15% políticos y/o históricos. Los temas sociales prácticamente se borran del panorama desde 1991. Es interesante que durante los dos primeros años de la década, los de análisis hayan alcanzado el 26%, agrupado la mayoría en el noticiero, donde se concentraron además casi todos los que de alguna manera ejercieron la crítica.

El derrumbe del campo socialista y sus consecuencias para Cuba y el mundo; el endurecimiento de la vida cotidiana y su incidencia diferente en cada uno de los seres humanos que pueblan este archipiélago; la acción sobre el modelo político-social de las medidas económicas tomadas (fundamentalmente la legalización del dólar y la aceptación de su libre circulación y validez como moneda dentro del territorio nacional), así como el turismo y su incidencia más que económica, política, social y fundamentalmente ética, y la crisis de los balseros, no fueron abordados en nuestras pantallas. Sin embargo, algunos (el tema de la crisis de los balseros por ejemplo) sí fueron abordados por extranjeros que disfrutaron de la autorización de filmar en el país mientras que Cuba carece de un documental que aborde esa temática a pesar de que existe un testimonio fílmico impresionante captado por la fallecida realizadora Ana Rodríguez en nuestros archivos que nunca ha sido editado. Y esto duele sobre todo cuando los extranjeros “descubren” nuestras realidades, las mismas que los nacionales soñamos y luchamos por abordar, y nos muestran al mundo a través de un prisma foráneo que casi nunca, aunque hay excepciones, nos respeta.

Pero, por suerte, aunque no fueron abordados por el ICAIC sí lo fueron en alguna medida por los estudiantes de la Escuela Internacional de Cine y Video de San Antonio de los Baños, EICTV (Talco para lo negro de Arturo Soto, Un héroe se hace a patadas de A.F. Burgos); por grupos de video independiente con apoyo financiero externo (La Época, El Encanto y Fin de Siglo de Juan Carlos Cremata) con financiamiento del Centro Cultural de España; por los alumnos de la Escuela de Cine Radio y Televisión del Instituto Superior de Arte (Y todavía el sueño, trabajo de clase de Humberto Padrón); la Televisión Serrana (La Chivichana de Waldo Ramírez y Cuatro Hermanas de Rigoberto Jiménez); las televisoras provinciales y municipales llamadas “telecentros” (Caidije o la extensa realidad de Gustavo Pérez del telecentro de Camagüey). Esto fue posible por la aceptación del video como soporte digno del discurso cinematográfico y el surgimiento de la edición no lineal que abarató los costos de producción y permitió una especie de democratización de la producción, especialmente documentales y cortos de ficción.

Un caso aparte lo constituye el tema de la emigración iniciado por Jesús Díaz, con 55 hermanos que ha seguido siendo abordado de diferentes maneras tanto por cineastas extranjeros como Estela Bravo con Habana Miami y Los marielitos entre los más conocidos y Benito Zambrano con Los que se quedaron, y cineastas nacionales donde me incluyo como coautora con Manuel Pérez y Guillermo Centeno en Del otro lado del cristal.

¿Puede decirse que la propia institución negó los basamentos sobre los que surgió nuestro cine documental? Lo cierto es que en la lucha por la supervivencia se priorizó la búsqueda de financiamiento extranjero para el cine de ficción y se desestimó el documental fundamentalmente porque existía el criterio de que era más difícil de colocar en el mercado—lo cual no creo que dependa del género como tal y sí de la insipidez que se alcanzó en el mismo—y recuperar la inversión era indispensable no sólo para el socio capitalista sino para nuestra propia supervivencia institucional. El documental, con todas las carencias señaladas, persistió gracias a la voluntad de unos pocos realizadores que aún creíamos en la importancia del género y que nadamos contra una corriente que arrastraba el drástico criterio de que los documentales debía hacerlos la televisión y no el cine. La resistencia de Alfredo Guevara a desprenderse de un género que había llenado de gloria a la institución a pesar de que aparentemente había pasado su momento también en el ámbito internacional fue determinante. No obstante, los directores de cine documental quedamos relegados a una especie de limbo porque además, el nuevo diseño de la empresa productora, volcado casi exclusivamente en la gran esperanza de supervivencia institucional que era el cine de ficción (las coproducciones y servicios a producciones extranjeras fundamentalmente), confería en mi opinión, un protagonismo desbalanceado al sector económico y de la producción con respecto al sector artístico, lo cual tiene mucho que ver con el pasado inmediato y presente del cine del ICAIC. Y en lugar de ser el director la figura central del cine cubano, como lo había sido hasta entonces pasó a serlo el productor.

La descalificación del director llegó al extremo de no tener siquiera un local para trabajar a menos que estuviera filmando o editando, lo cual se redujo en esos momentos a nunca. Un elemento que reforzó este diseño fue la desaparición de los Grupos de Creación (a raíz del conflicto en torno a Alicia en el pueblo de maravillas, film que se gestó en uno de estos grupos) que no fueron suplidos ni siquiera por una dirección o vicepresidencia que atendiera exclusivamente todo el proceso de creación, al antiguo estilo. Pero, además, la ligereza y el ahorro que significaron el video y la edición no se reflejaron en nuestra producción de documentales. Esas absurdas demoras solo pueden ser explicadas a partir de una falta de prioridad derivada de la desestimación del género. Por otra parte a pesar de la existencia de instituciones que nos representaban como realizadores o como artistas, los documentalistas comenzamos a confrontar una gran soledad en nuestra lucha para lograr el acceso a los recursos que nos permitieran realizar nuestra obra y asimismo el derecho a la promoción, distribución y exhibición lo cual constituye la otra vertiente del problema porque, una vez realizada la obra cinematográfica, solo los largometrajes de ficción cuentan con una voluntad de promoción, exhibición, atención de la crítica especializada y de la prensa, etc.

En el caso del cine documental desde hace unos cuantos años, ha sido invisible para el aparato promocional, para la crítica especializada, para los funcionarios encargados de favorecer su exhibición en los únicos espacios posibles en el país: la televisión y las salas de cine y vídeo del circuito ICAIC. Desde hace ya muchos años los documentalistas abogamos porque se conforme el programa para la exhibición en los cines teniendo en cuenta el criterio de que todos los géneros deben tener iguales oportunidades lo cual seria más congruente con el proyecto cultural cubano y que ayudaría a compensar la incidencia negativa de una profusión lamentablemente necesaria de malas películas norteamericanas.

Todo lo anteriormente expuesto originó una corriente de opinión entre algunos realizadores jóvenes y no tan jóvenes de que es preferible realizar los documentales fuera del ICAIC, de manera totalmente independiente o con la participación de instituciones interesadas, nacionales o extranjeras, lo cual condujo a la percepción del ICAIC como otrora meca del cine cubano. También existe el mismo criterio en cuanto a los cortos de ficción. Esto se asienta en las posibilidades abiertas por la democratización y abaratamiento que las nuevas tecnologías han portado y en el dinamismo con que los grupos independientes operan. Se contrapone a la lentitud con la que funciona un organismo estructurado sobre otras realidades y que no se ha adaptado con la rapidez necesaria a la complejidad de la dinámica actual, que demanda nuevos conceptos organizativos. Además, de esta manera estos realizadores se sustraen de los planes temáticos poco amplios y mecanismos y métodos de aprobación de proyectos audiovisuales que implementa nuestra institución, que sin dudas constituyen variables vulnerables del diseño vigente.

Esta corriente de opinión comenzó a generar una producción más o menos independiente de la institución con consecuencias marcadamente favorables para el panorama cinematográfico actual. La década del 2000 parecía seguir en la misma cuerda; sin embargo nos trajo la confirmación de la validez de todos los presupuestos que estuvieron presentes en el cine documental de los inicios, cristalizados en la obra Suite Habana de Fernando Pérez, que logra documentar el alma de esta ciudad de ahora y constituye un canto al estoicismo de este pueblo. Y en este documental mayor, donde están presentes “la autonomía de la expresión,” “la independencia de las evoluciones individuales, “la búsqueda de las raíces de la “sensibilidad creadora” y el “intento de poner de manifiesto los valores espirituales del hombre” heredado de Orígenes, “la cultura comprometida estética y políticamente pero con amplitud cultural, sin dogmatismos infecundos ni presencia sectaria que cierre los caminos” proclamados por Nuestro Tiempo, el rescate de una verdadera agresividad para situarse en el contexto a la que se refiriera Julio García Espinosa, la trasgresión de sagrados preceptos y temas que nos permitiría encontrar “ese cristal pulido en que nos reconoceremos o descubriremos con placer, horror y asombro” (“Problema” 8) a la que invocara Alfredo Guevara en nuestro nacimiento.

Pero… ¿podemos inferir que el camino reencontrado por Fernando Pérez sería el camino a transitar por el documental del ICAIC a partir de ese momento? La realidad se ha presentado muy diferente durante estos primeros años del Nuevo Milenio: todos los problemas confrontados durante la década del 90 siguen afectándonos en mayor o menor medida y el panorama económico, político y social nos ha traído una ya incontrolable complejización signada por el conflicto entre la voluntad de recuperar y darle continuidad, con algunas reformas, al modelo vigente en la década de los 80 y la resistencia de elementos mejor o peor identificados no incorporables a dicho proyecto devenidos de la gran crisis de los 90.

Actúa sobre este conflicto principal y muy imbricado con la trama, el recrudecimiento ascendente de las hostilidades entre Cuba y Estados Unidos que continúa afectando todas las esferas de nuestra vida y que se ha materializado no solo por el acoso que significa la extensión e intensificación de la aplicación de la Ley Torricelli, y la Helms Burton, también por la aprobación del Proyecto para la transición hacia una Cuba democrática en el espíritu de la filosofía de la Nation Building. Este proyecto regula el desmontaje del sistema económico, político-social, y filosófico existente y la construcción de otro modelo que descansa sobre los intereses estratégicos de la seguridad nacional del gobierno norteamericano como piedra angular y puede constituir el preclimax de un acto de agresión mayor que colocaría la estructura dramática de la confrontación en su punto más alto. Esta urdimbre nos ha traído como consecuencia , en primer lugar, un clima de posguerra simultaneado con otro de guerra fría que amenaza recurrentemente con convertirse en caliente que no permite que la sociedad cubana (diseñada o soterrada), se pueda distender, condición indispensable para poder pensar en algo más que la supervivencia ya sea como individuo o como proyecto político social.

Como consecuencia, aquellos que a pesar de encontrarnos sometidos a las mismas tensiones asumimos el oficio de pensar, analizar, crear, tenemos muy poco espacio para abogar y defender nuestras opiniones cuando son más o menos diferentes o disyuntivas en un país en pie de guerra las 24 horas de cada día, organizado con criterios defensivos material (guerra de todo el pueblo) y espiritualmente (batalla de ideas). Es por eso que no debe extrañar a nadie que se retorne a la economía centralizada y que la vida intelectual, artística y espiritual sea succionada por ese gran esfuerzo de preservar en la conciencia de los cubanos la ideología fidelosocialista como filosofía de la resistencia, en la que juegan un papel importantísimo todos los medios de comunicación, incluidos el cine.

En un contexto como este, ¿puede existir la posibilidad de abordar profunda y críticamente las disfunciones sociales, organizativas, conceptuales? El cine documental del ICAIC no solo continúa siendo prácticamente inexistente en cuanto a número en lo que corre de esta década sino que también extravió una gran parte de los presupuestos reencontrados por Fernando Pérez en Suite Habana. Entre los pocos ¿documentales? realizados el peso principal recae en materiales que responden al criterio de preservar para la memoria política e ideológica de nuestro país la filosofía de pensadores y actores de los diferentes proyectos revolucionarios más bien afines a nuestro proyecto político, principalmente las surgidas durante el pasado siglo en diversas partes del mundo, especialmente en América Latina. Muchas de las entrevistas han sido realizadas por reconocidos protagonistas del sistema social vigente y que pudieran resultar importantes para la formación de futuras generaciones, revolucionarios o no.

Estos materiales que sin dudas constituyen el aporte principal de la institución a la batalla de ideas se centran en el discurso y dejan muy poco espacio para la creatividad, aunque el documental dirigido por Rogelio París a partir de la entrevista realizada por Julio García Espinosa al también cineasta Pino Solanas, logra conciliar una alta calidad conceptual y estética. Esto me trae a la mente, involuntariamente, las palabras de Alfredo en el Informe y saludo ante el Primer Congreso Nacional de Cultura en diciembre 15 de 1962: “. . . pero creemos que si del creador o de la obra artística se exige este mensaje “revolucionario” al estilo del que puede contener un discurso político o un ensayo filosófico o de indagación social, solo se logrará un objetivo, asesinar espiritualmente al creador, asfixiar el arte en una cámara de oxígeno”.

Otros realizadores han logrado conciliar su identificación total con el punto de vista oficial sobre el tema tratado con una sobria eficacia artística. Es el caso de Montaña de Luz de Guillermo Centeno, Alejandro Gil, Alejandro Ramírez y Rafael Solís. También han resurgido documentales que se construyen a partir de la compilación y reelaboración de otras obras sobre temas y acontecimientos que tienen que ver con la historia directa de la revolución realizadas por otros autores a través de la existencia del ICAIC como la serie Caminos de Revolución de Rebeca Chávez, Daniel Díaz Torres y Manuel Pérez Paredes.

Reabordar la historia es una tendencia no solo dentro de la institución, también del cine que se hace fuera de la misma, independientemente de las edades de los realizadores aunque los resultados difieran por la impronta generacional de la mirada. Y todavía el sueño, obra estudiantil de Humberto Padrón, es un ejemplo.

Resulta prometedor que en este panorama general e institucional dentro del ICAIC se haya gestado la Muestra de Nuevos Realizadores, de suma importancia tanto por el hecho en sí como por sus consecuencias, donde confluye el cine realizado por todos los jóvenes y los nuevos, aunque no tan jóvenes, realizadores del país. No se trata solamente de los independientes, pues participan las tesis de los graduados de la Escuela de Cine y TV de San Antonio de los Baños, las del Instituto Superior de Arte, ISA, obras realizadas en los telecentros del país, fundaciones como la Ludwing, y la Pablo de la Torriente Brau, entre otras. Además, desempolva la obra, muchas veces con antecedentes polémicos, de generaciones anteriores. Esta muestra promete legitimar las inevitables palabras de Alfredo: “La revolución artística no puede aceptar ‘santos,’ y muchos menos ‘dogmas.’ No hay pontífices o no podrá haberlos. Esto supone libertad absoluta: y absoluta lucidez, coherencia absoluta. De otro modo la libertad deviene limitación. La ignorancia y la frivolidad retrasan la revolución artística. El artista revolucionario lo es siempre el verdadero artista: el que con su arte penetra más aguda y profundamente la realidad, el que abre brecha en ella y la enriquece, el que nos la entrega más real, más compleja, más verdadera. (Guevara, “Cine” 4)

OTRAS ENTRADAS RELACIONADAS EN EL BLOG:

http://cine-cubano-la-pupila-insomne.nireblog.com/post/2009/08/10/marina-ochoa-sobre-el-cine-documental-del-icaic-i

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MARINA OCHOA SOBRE EL CINE DOCUMENTAL DEL ICAIC EN LOS 80

EN BUSCA DEL POST PERDIDO

jagb 23/08/2009 @ 11:39

Algunos amigos, y no con poca razón, me comentan que ya va siendo difícil encontrar información en el blog. Esto no me toma por sorpresa, pues en el post “Otro cadáver exquisito” expliqué que ese caos viene a ser como la definición mejor de la naturaleza de un blog.

En un blog nada es premeditado (por lo menos como lo premeditaría un científico): los deseos de expresarse van por delante de la vocación a establecer órdenes, jerarquías, cánones. El sentido último de todo lo que aquí está escrito será descifrado en un futuro, no ahora mismo.

De cualquier forma, aunque no es Google o Bing, se puede utilizar la herramienta BUSCAR que aparece en el costado derecho, y con ella, podría recuperarse buena parte de los post que nos interesan. Así, si se escribe en el recuadro “Gutiérrez Alea” o “Humberto Solás”, por poner dos ejemplos, aparecerán en un listado todas aquellas entradas que contengan esas palabras.

Para ser honesto, pienso que el blog pudiera estar mejor organizado. Pero no tengo que decir que las conexiones en Cuba son lentísimas. Y esa reorganización implicaría un tiempo enorme. Por ejemplo, sería muy útil activar la casilla de los “tags”, que a estas alturas no funciona porque se han acumulado muchísimos. Por otro lado, las categorías que pueden encontrarse en el costado derecho juegan su papel, pero en muchos casos no contienen todos los posts por las mismas razones de tiempo que alegué antes.

Lo otro que también me fastidia es no estar muy entrenado con el uso de herramientas que permiten conocer cuándo el blog es enlazado, o algún post linkeado. Por una cuestión elemental de ética (llamémosla “blogosférica”) me encantaría dar una suerte de acuse de recibo, y hasta corresponder el gesto. Pero por lo general, me entero tarde.

Aquellos que tienen acceso a Intenet (fuera y dentro de Cuba) no necesitan de este listado que copio debajo: les basta con pinchar en “Archivo” y aparecerá desplegada la relación de entradas existentes en el blog. Pero para los que desde Cuba no pueden acceder, la lista pudiera resultar una suerte de índice que quizás los estimule a adentrarse en esta aventura que cada día que pasa, la siento más colectiva.

La fecha exacta en que fue colgado cada post puede verse en el hipervínculo, de modo que notarán que el primero de todos fue publicado el 25 de febrero de 2007. Es decir, que llevamos más de dos años en esta locura insomne.

Juan Antonio García Borrero

ARCHIVO

Agosto 2009
NOTICIERO DE CINE PASA AL ARCHIVO DE LA UNESCO
• PUCHEUX SOBRE LA POSTFILMACION
• CINE PORNO EN CUBA
• RAÚL PÉREZ URETA A PROPÓSITO DE “AMOR VERTICAL” (1997), de Arturo Sotto
• “ARRECIFES” (1974), de Miguel Fleitas
• EL BAUTIZO (1967), de Roberto Fandiño
• TOMÁS GUTIÉRREZ ALEA SOBRE “CARTAS DEL PARQUE” (1988)
• HUMBERTO SOLÁS EN EL BLOG DE CARLOS BARBA
• SENOBIO FAGET SOBRE “CATURLA” (1985)
• MARIO CRESPO SOBRE EL TRABAJO DEL ASISTENTE DEL DIRECTOR (I)
• OFICIOS INVISIBLES
• TITON SOBRE “CASTA DE ROBLE” (1953), de Manuel Alonso.
• GUSTAVO ARCOS SOBRE LOS NUEVOS OFICIOS EN EL AUDIOVISUAL
• CON EL DESEO EN LOS DEDOS (1958), de Mario Barral
• PUCHEUX SOBRE EL POST DE GUSTAVO ARCOS Y LOS NUEVOS OFICIOS EN EL AUDIOVISUAL.
• A PROPÓSITO DE LAS INTERROGANTES DE GUSTAVO ARCOS
• MARIO PIEDRA SOBRE EL VERDADERO CINE CUBANO SUMERGIDO
• GUSTAVO ARCOS Y LOS NUEVOS OFICIOS (2)
• MARIO CRESPO SOBRE EL TRABAJO DEL ASISTENTE DEL DIRECTOR (2)
• UN PAR DE IDEAS MÁS: OPTIMISMO TECNOLOGICO VS. ARTE
• MARINA OCHOA SOBRE EL AUDIOVISUAL EN CUBA
• OTROS COMENTARIOS DIRIGIDOS A GUSTAVO ARCOS Y GARCIA BORRERO
• OTRO CADAVER EXQUISITO
• DE KAREL DUCASSE A GUSTAVO ARCOS
• SOBRE EL PENSAMIENTO JOVEN
• MARIO CRESPO SOBRE EL CINE DE AUTOR O CINE DE AUTORES...
• PARAÍSO (2009), de Dull Janiell
• MARIO CRESPO SOBRE EL NO-PENSAMIENTO DE LOS JÓVENES
• VICTOR FOWLER A PROPOSITO DEL POST “SOBRE EL PENSAMIENTO JOVEN”
• MARINA OCHOA SOBRE EL NO PENSAMIENTO
• LA VIRGEN DE LA CARIDAD (1930), de Ramón Peón
• RESPUESTA A VICTOR FOWLER SOBRE EL PENSAMIENTO JOVEN
• A NORMAN MC LAREN (1990), de Manuel Marcel
• MARINA OCHOA SOBRE EL CINE DOCUMENTAL DEL ICAIC (I)
• DE VICTOR FOWLER A GARCIA BORRERO
• MARIO CRESPO A PROPÓSITO DEL POST DE VICTOR FOWLER.
• DE GARCIA BORRERO A VICTOR FOWLER
• MARIO CRESPO SOBRE EL TRABAJO DEL ASISTENTE DEL DIRECTOR (3)
• "PAPELES SECUNDARIOS" EN EL BLOG DE CARLOS BARBA
• MARIO CRESPO SOBRE EL OFICIO DEL ASISTENTE DE DIRECCIÓN (4)
• MARINA OCHOA SOBRE EL DOCUMENTAL CUBANO DE LOS 60
• LAS PELICULAS “BISAGRAS”
• MARINA OCHOA SOBRE LOS ASISTENTES DE DIRECCION
• VICTOR FOWLER SOBRE LOS COMENTARIOS DE MARIO CRESPO Y GARCIA BORRERO
• UN SUEÑO EN EL PARQUE (1965), de Luis Rogelio Nogueras
• ABELARDO MENA A PROPOSITO DEL ENSAYO DE MARINA OCHOA
• DE GUSTAVO ARCOS RESPONDIENDO A ABELARDO MENA
• SOY CUBA (1964), de Mijail Kalatozov
• MARINA OCHOA SOBRE EL DOCUMENTAL CUBANO DE LOS 70.
• UN COMENTARIO A PROPOSITO DEL POST DE ABELARDO MENA
• ROSINA PRADO
• MARIO CRESPO CONVERSA CON VICTOR FOWLER
• EDUARDO ALBERT SOBRE EL FESTIVAL DE VIDEOARTE EN CAMAGUEY
• MARINA OCHOA SOBRE LAS MUJERES Y EL CINE CUBANO
• MARIO CRESPO SOBRE EL OFICIO DE ASISTENTE DE DIRECCION (5)
• ABELARDO MENA SOBRE EL POST DE MARIO CRESPO
• AGENDAS
• MARINA OCHOA SOBRE EL DOCUMENTAL DEL ICAIC EN LOS 80
• CONVERSANDO CON DALIA ACOSTA
• PUCHEUX SOBRE EL DISEÑO GRÁFICO EN LOS CRÉDITOS DEL CINE CUBANO
• MARIO CRESPO SOBRE EL OFICIO DEL ASISTENTE DEL DIRECTOR (6)
• TEATRO PRINCIPAL

Julio 2009

• MAS SOBRE EL MODO DE NARRAR LA HISTORIA DEL CINE CUBANO
• ADELA LEGRA SOBRE “MANUELA” (1966) Y HUMBERTO SOLAS
• PUCHEUX SOBRE “EL VERANO DE LA SEÑORA FORBES” (1988), de Jaime Humberto Hermosillo
• PUCHEUX SOBRE EL GRUPO DE EXPERIMENTACION "CUBANACAN"
• RAMON BARCO
• EL PECADO
• LOS CINEASTAS QUE LLEGARON DEL FRIO (Fragmento de "Intrusos en el paraiso")
• PUCHEUX SOBRE EL TRUCAJE EN “LA INUTIL MUERTE DE MI SOCIO MANOLO”, de García-Espinosa
• CUBA SONO FILM
• UN MENSAJE PARA LOS AMIGOS
• "II Festival Internacional Cine Cubano" y "I Seminario Internacional 'Cine y Nación"
• HAY TIEMPO
• PUCHEUX SOBRE EL TALLER DE CALISH
• CARLOS BARBA ENTREVISTA A RAQUEL REVUELTA
• CONVOCATORIA -II Festival Internacional de videoarte - Camaguey, Cuba - 2009
• PUCHEUX SOBRE LA MUERTE DE LA TRUCA
• CONVERSATORIO SOBRE NICOLASITO GUILLEN LANDRIAN
• GERMAN PUIG SEGUN ELENA GARRO
• EL ICAIC DE LOS SESENTA
• ROBERTO FANDIÑO
• PUCHEUX SOBRE "LOS INDOCUBANOS" (1964), de Modesto Garcia
• CINE CUBANO Y POESIA
• YAM MONTAÑA SOBRE EL CINE CUBANO
• EL ARTE DE ESCRIBIR UN POST

Junio 2009
• MARIO PIEDRA SOBRE EL CINE CLUB “ARIGUANABO”
• CONFESIONES DE ALBERTO PUJOL
• PUCHEUX SOBRE “MADINA BOE” (1968), de José Massip
• PUCHEUX SOBRE "DAVID" (1967), de Enrique Pineda Barnet.
• HOY, EN “NUEVO MUNDO”: OTRAS MANERAS DE PENSAR EL CINE CUBANO
• “AVE MARÍA” (2009), de Gustavo Pérez
• MÁS SOBRE LOS MODOS DE ESCRIBIR LA HISTORIA DE CINE CUBANO
• INCOMUNICADOS
• JORGE PUCHEUX SOBRE “CLANDESTINOS” (1987), de Fernando Pérez
• GUSTAVO ARCOS SOBRE LOS TESTIMONIOS DE PUCHEUX
• CRITICA DE LA RAZON JURADA
• SE ESTRENA DOCUMENTAL SOBRE EL ESCRITOR JAIME SARUSKY
• 49 ANIVERSARIO DEL NOTICIERO ICAIC LATINOAMERICANO
• LA CRÍTICA EN LA REVISTA “CINE CUBANO”
• FESTIVAL DE GRANADA “CINES DEL SUR” (España, del 13 al 20 de junio del 2009)
• HOY, PRESENTACION DE “INTRUSOS EN EL PARAISO”
• EL OTRO CRISTOBAL (1964), de Armand Gatti
• PREGUNTAS Y RESPUESTAS
• PUCHEUX SOBRE UN SECUENCIA MEMORABLE DE "CLANDESTINOS"
• OTRA VEZ, DESDE AQUÍ
• GUSTAVO ARCOS A PROPOSITO DE LAS REFLEXIONES DE PUCHEUX
• PUCHEUX Y JOSE MARTINEZ SOBRE LA VOLADURA DE DOS PUENTES EN EL CINE CUBANO.
• PUCHEUX SOBRE EL COMENTARIO DE GUSTAVO ARCOS
• PUCHEUX SOBRE EL CINE DE MARIONETAS EN CUBA
• SOBRE EL "ICAICENTRISMO"
• BRANDO Y CABRERA INFANTE, OTRA VEZ
• CONCURSO CUBANO DEL PROYECTO DOCTV IB II-LATINOAMÉRICA
• PEDRO GARCIA ESPINOSA SOBRE “CECILIA”, DE HUMBERTO SOLAS
• RESULTADO DEL PRIMER CONCURSO INTERNACIONAL “UN POST SOBRE EL AUDIOVISUAL CUBANO”
• MARGARITA ALEXANDRE SOBRE SU ESTANCIA EN CUBA

Mayo 2009
• LA VERDAD
• IAN HUGO EN LA HABANA
• BLOG MAIL
• "ODA A LA PIÑA" (2008), de Lamir Fano
• Premio para "Titón: De La Habana a Guantanamera" en el Festival de Chicago
• ACERCA DEL POST "BLOG MAIL"
• EL HOMBRE INVISIBLE
• STARS
• DUST IN THE BLOG
• MARIA ISABEL DIAZ, NUESTRA CHICA ALMODOVAR
• UNA INTRUSA EN MI CABEZA
• DIALECTICA DEL ESPECTADOR, de Tomas Gutierrez Alea
• EL "DREAM TEAM" DE TRUCAJE EN EL CINE CUBANO
• NELSON RODRIGUEZ EN "CASA DE AMERICA" DE MADRID
• NO MORIRE SOLA (2008), de Adrián García Bogliano.
• GRUPO DE EXPERIMENTACION SONORA DEL ICAIC (GESI)
• JORGE PUCHEUX SOBRE UNA SECUENCIA DE TRUCA EN “79 PRIMAVERAS”
• LA ANUNCIACION (2009), de Enrique Pineda Barnet
• LAS FOTOS
• JORGE PUCHEUX A PROPOSITO DE “LA TÍSICA”.
• LAS MEMORIAS DEL OLVIDO
• SOBRE EL TRUCAJE EN "EL EXTRAÑO CASO DE RACHEL K"
• A PROPOSITO DE UN COMENTARIO SOBRE EL CINE CUBANO SUMERGIDO
• JORGE PUCHEUX SOBRE “EL SUEÑO DEL PONGO”, de Santiago Álvarez
• MARIO CRESPO A PROPOSITO DEL CINE AFICIONADO EN SAN ANTONIO DE LOS BAÑOS
• BLOGUERIAS EN EL NUEVO MUNDO
• A PROPOSITO DEL CINE AFICIONADO EN SAN ANTONIO DE LOS BAÑOS
• SOBRE LAS OTRAS MANERAS DE PENSAR EL CINE CUBANO Y “NUEVO MUNDO”
• FABRICA DE TABACOS (1962), de Sara Gómez
• ENCUESTA SOBRE LA BLOGOSFERA CUBANA
• EL ENCANTO DEL REGRESO (1990), de Emilio Oscar Alcalde

Abril 2009
• ANDRZEJ WAJDA Y EL CINE CUBANO
• ESPERANDO A GODARD
• HOMENAJE A TITON EN FESTIVAL DE CINE POBRE DE GIBARA
• EL CAMEO CUBANO DE ALFRED HITCHCOCK
• EN PRIMERA PERSONA
• ALGO MÁS SOBRE TITON Y “PM”
• GIBARA
• EL POST MÁS BREVE DEL MUNDO
• ELOGIO DE LA DUDA
• LOS NUEVOS MAPAS DEL CINE CUBANO
• BRAINSTORM (2009), de Eduardo del Llano
• MARIO CRESPO SOBRE “LA ANUNCIACION” (2009), de Enrique Pineda Barnet.
• ABELARDO MENA SOBRE “MUERTE AL INVASOR” Y LAS TRAMPAS DE LA COSTUMBRE.
• BASADA EN HECHOS MAS O MENOS REALES
• CARTA ABIERTA A HUMBERTO SOLAS, de Enrique Alvarez
• ALGUNAS IDEAS Y PROVOCACIONES EN TORNO AL CINE POBRE
• LUCIANO CASTILLO HABLA DE HECTOR GARCIA MESA
• UN AZUL MUY TRAMPOSO
• CONFERENCIA SOBRE NICOLAS GUILLEN LANDRIAN EN “CRITERIOS”
• JOSÉ MARÍA VITIER EN CAMAGUEY
• EL POSTIBULO
• JOVENES REALIZADORES EN CASA DE AMERICA DE MADRID
• PEDRO LUIS HERNÁNDEZ RISCAL EN LA MEMORIA DE JORGE PUCHEUX Y JOSE LLUFRIO
• PRIMER CONCURSO INTERNACIONAL “UN POST SOBRE EL AUDIOVISUAL CUBANO”
• UN MENSAJE DE FRANCISCO PUÑAL QUE NO TIENE PRECIO
• ONEYDA GONZALEZ SOBRE “AVE MARIA” (2009), de Gustavo Pérez
• SENECA, LA HISTORIA Y LO QUE UNO ESPERA
• GUSTAVO ARCOS SOBRE LOS JOVENES Y LAS INVESTIGACIONES DE CINE CUBANO
• SERÁ CUBA EL PAÍS INVITADO AL FESTIVAL DE LA MEMORIA 2009
• DOCUMENTAL Y DVD SOBRE NOEL NICOLA
• PENSANDO EN BROSELIANDA
• DOS DE GUILLERMO CABRERA INFANTE

Marzo 2009
• RESULTADOS DE LA OCTAVA MUESTRA DE NUEVOS REALIZADORES
• GUSTAVO ARCOS SOBRE LA OCTAVA MUESTRA DE NUEVOS REALIZADORES
• ABELARDO MENA SOBRE LOS JOVENES REALIZADORES CUBANOS
• OTRO COMENTARIO DE GUSTAVO ARCOS SOBRE NUEVOS REALIZADORES
• JORGE LUIS SANTANA: MAS SOBRE LO JOVEN Y LA HISTORIA
• EXCESO DE HISTORIA, DÉFICIT DE VIDA
• REPLICA DE GUSTAVO ARCOS A “EXCESO DE HISTORIA, DEFICIT DE VIDA”
• MUY PRONTO, A LA VENTA EL LIBRO “ON LOCATION IN CUBA”, de Ann Marie Stock
• ¿PARA QUE SIRVE UN TALLER DE LA CRITICA CINEMATOGRAFICA?
• DES-CONECTADOS, por Jorge Luis Santana
• HOY, EN EL TEATRO PRINCIPAL DE CAMAGUEY, "LA ANUNCIACION", DE PINEDA BARNET
• PAVEL GIROUD SOBRE LA CRITICA EN CUBA
• RESULTADOS DE LA ENCUESTA PARA SELECCIONAR LAS MEJORES PELICULAS DEL CINE CUBANO
• OTROS PUENTES EN LA OSCURIDAD
• GIBARA CIUDAD ABIERTA, de Carlos Barba
• NICOLAS GUILLEN LANDRIAN, EN LA MIRADA DE OLGA GARCIA YERO
• RESULTADOS DEL PREMIO DE LA CRITICA E INVESTIGACION CINEMATOGRAFICA’ 2009.
• EL CINE AGARRADO POR LOS CUERNOS, por Rolando Leyva Caballero
• UN POCO MÁS SOBRE EL TALLER DE LA CRÍTICA DE CAMAGUEY
• LA TISICA (1964), de Rolando Zaragoza
• REWIND: Mi valoración de la 8va. Muestra de Nuevos Realizadores, por Pavel Giroud
• TANTO IRA LA CRITICA A LA FUENTE…
• 24 DE MARZO DE 1959: CREACION DEL ICAIC
• MARIO PIEDRA SOBRE LA FORMACION DE NUEVOS CRITICOS
• LAS ALFOMBRAS ROJAS DEL PENSAMIENTO
• BRAINSTORM (2008), de Eduardo del Llano
• TITON, EN 1967
• EL DOLOR
• TALLER DE CINE DE LA ASOCIACION HERMANOS SAIZ
• TODAVIA “PASADO MERIDIANO”

Febrero 2009
• RÈPLICA DE JORGE SANTOS CABALLERO A "LOS HIJOS DE PETER PAN"
• LOS HIJOS DE PETER PAN II
• CICLO DE CONFERENCIAS "CINE Y REVOLUCIÓN"
• "MEMORIAS DEL SUBDESARROLLO", LA MEJOR SEGÚN NOTICINE.COM
• POLÉMICAS
• HISTORIAS QUE NOS FALTAN
• JORGE PUCHEUX SOBRE UNA SECUENCIA CLAVE DE “MEMORIAS DEL SUBDESARROLLO”
• GUSTAVO ARCOS SOBRE EL COMENTARIO DE PUCHEUX
• RAÚL GARCÍA
• UNA ACLARACIÓN DE PUCHEUX
• HOMENAJE A HÉCTOR GARCÍA MESA, por María Eulalia Douglas
• NOVEDADES SOBRE CINE CUBANO EN LA FERIA DEL LIBRO
• EL MAS HUMANO DE LOS AUTORES, de Reynaldo González
• SENTIDO HISTÓRICO DEL CINE CUBANO
• MARGARITA ALEXANDRE, PRODUCTORA DE CINE EN CUBA
• ¿UN ANTECEDENTE DE LA CINEMATECA DE CUBA?
• UNA CONFUSIÓN COTIDIANA (1950), de Tomás Gutiérrez Alea
• SALIR DEL CLOSET
• PREMIÉRE NACIONAL DE “LA ANUNCIACIÓN” (2008), de ENRIQUE PINEDA BARNET, EN CAMAGÜEY.
• MUESTRA DE CINE CUBANO DE LOS SESENTA EN CAMAGÜEY
• TALLER DE LA CRÍTICA EN CAMAGÜEY: PROGRAMA TEÓRICO
• LOS DIOSES ROTOS (2008), de Ernesto Daranas
• OTRA OPINIÓN SOBRE LOS DIOSES ROTOS, LOS CINEASTAS Y LOS CRÍTICOS
• CREADORES Y CRÍTICOS: ¿UNA RELACIÓN IMPOSIBLE?
• JUAN MARINÉ, DIRECTOR ESPAÑOL DE FOTOGRAFÍA EN CUBA

Enero 2009
• LIBERTAD DE MOVIMIENTO (2007), de Anna Assenza
• DE POR QUÉ ME PARECE PELIGROSA LA CINEFILIA
• Enrique Pineda Barnet anuncia su EL CHARENTON DEL BUEN DÍA
• Premio Nacional de Crítica e Investigación Cinematográfica 2009
• EL SILENCIO
• CONFORMISMO, INCONFORMISMO
• SABA CABRERA INFANTE
• CELIA CRUZ Y EL CINE
• CONVOCATORIA ENCUESTA POR EL 50 ANIVERSARIO DEL ICAIC
• GLAUBER ROCHA
• EL CINE INDEPENDIENTE EN CUBA
• CUMPLEAÑOS
• PARA QUIÉN ESCRIBE EL CRÍTICO
• EL CINE TIENE RAZONES QUE LA RAZÓN IGNORA
• ARTURO SOTTO, A MODO DE DIVERTIMENTO
• CINEASTAS Y CRÍTICOS, ¿ENEMIGOS INSEPARABLES?
• GUSTAVO ARCOS, SOBRE LAS ENCUESTAS Y EL CINE CUBANO
• DIEZ DOCUMENTALES CUBANOS QUE ME HAN GUSTADO
• DIEZ PELÍCULAS DE FICCIÓN QUE ME HAN GUSTADO
• DIEZ FICCIONES Y DIEZ DOCUMENTALES DEL CINE CUBANO SUMERGIDO
• LOS HIJOS DE PETER PAN

Diciembre 2008
• EL CINE CUBANO A CONTRALUZ
• JORGE PUCHEUX Y EL TRUCAJE EN EL CINE CUBANO
• TOMÁS GUTIÉRREZ ALEA: LAS CARTAS SOBRE LA MESA
• HISTORIA, PERSONAJES
• RARA AVIS. EL CASO MAÑACH (2008), de Rolando Rosabal Perea
• "58-59" (1959), de Néstor Almendros

Noviembre 2008
• EL SEXO DE LAS UTOPÍAS (Los cineastas extranjeros en el cine cubano de los sesenta. Fragmento)
• EDUARDO G. NOGUER
• EL SEXO DE LAS UTOPÍAS II (Fragmento)
• EMILIO BALLAGAS Y EL OTRO FRANCISCO…
• MARTÍ Y EL CINE… ANTES DE LOS LUMIÉRE.
• JULITO MARTÍNEZ O JUAN QUIN QUIN EN PUEBLO MOCHO
• LORENZO ARDUENGO PINEDA

Octubre 2008
• INVITACIÓN AL BLOGUEO

Septiembre 2008
• CINE CUBANO POST-68: LOS PRESAGIOS DEL GRIS.
• EN EL OTRO LABERINTO DEL FAUNO
• UN ASESINO EN LA BLOGOSFERA
• HURACÁN
• MEMORIAS DE UN HURACÁN
• UN MENSAJE DEL ACTOR JORGE PERUGORRÍA
• CONVOCATORIA 8VA. MUESTRA DE NUEVOS REALIZADORES
• HUMBERTO SOLÁS
• EL PESO DE LAS LETRAS
• CONVIDADOS POR EL TIEMPO
• EL DULCE VICIO DE LO MISMO CON LO MISMO
• MAYUYA
• TODO SOBRE HUMBERTO SOLÁS
• MUROS Y EGOS
• RICARDO VIGÓN EN LA MEMORIA DE FERNÁNDEZ RETAMAR
• UN POST PARA LOS NIETOS DE MIS BIZNIETOS
• PUERTAS CERRADAS

Agosto 2008
• UN REGRESO MOMENTÁNEO
• LEY NO. 169 DE CREACIÓN DEL ICAIC
• LOS DÍAS Y LA NADA
• SOBRE EL CUBANO “ESENCIAL”
• "MEMORIAS DEL SUBDESARROLLO", HOY COMO AYER
• LA DICTADURA DE LAS EMOCIONES
• OTRA SARA
• EL CUBANO ESENCIAL II
• SOSPECHOSOS HABITUALES
• PROCRASTINACION
• CENSORES Y PRÓTESIS
• POR EL HUECO DE LOS DÍAS
• LA NEBULOSA DE LA CRÍTICA DE CINE: DESENCUENTROS Y OLVIDOS
• DEMASIADO BREVE, DEMASIADO CINE

Julio 2008
• ESPAÑOLES SIN ESPAÑA: ESTRATEGIAS DE REPRESENTACIÓN EN EL CINE CUBANO (Fragmento)
• CAMAGÜEY: CINE, MEMORIA Y CIUDAD.
• ESPAÑOLES SIN ESPAÑA II (Fragmento)
• CAMAGUEY: CINE, MEMORIA, Y CIUDAD (II)
• CASABLANCA
• DOMINGOS
• CUBA EN BUÑUEL, BUÑUEL EN CUBA.
• DOMINGOS II
• SOBRE LO CURSI Y LO DIVINO
• CINE GUERRERO
• ESTE DÍA
• RAÚL MOLINA, documentalista.
• RAÚL MOLINA II
• COMENTARIOS
• ANA LÓPEZ SOBRE “LOS OTROS”
• MARGINALES EN EL CINE CUBANO
• CINE “AMÉRICA”
• PRESENTARÁN LA REVISTA “CINE CUBANO” Nro. 168
• ALGO MÁS SOBRE LA RECEPCIÓN…
• MÁS SOBRE EL ESPECTADOR
• SALA VIDEO “NUEVO MUNDO”
• LO “OBSCENO” EN EL CINE CUBANO.
• NÁUFRAGOS DEL CINE

Junio 2008
• LAS ESCALERAS DE LA CRÍTICA
• UN COMENTARIO SOBRE “LAS ESCALERAS DE LA CRÍTICA”
• MOLINA ROJO
• TODAS ÍBAMOS A SER REINAS, de Gustavo Pérez
• JOSÉ RODRÍGUEZ FEO SOBRE EL CINE DOCUMENTAL CUBANO (1897- 1958).
• ZONA DE SILENCIO (2007), de Karel Ducases
• HASTA CIERTO TITÓN (Fragmento)
• CARTA ABIERTA DE RAÚL ROA A JORGE MAÑACH
• PRIMER FESTIVAL DE VIDEOARTE “CAMAGUEY 2008 ”
• JUAN DAVID GARCÍA BACCA EN LA REVISTA “ORÍGENES”
• LEZAMA, ORÍGENES Y EL CINE
• JORGE MAÑACH Y EMILIO BALLAGAS ESCRIBEN SOBRE CINE
• INTRUSOS EN EL PARAÍSO (Cineastas extranjeros en el cine cubano de los sesenta). Fragmentos.
• DECÁLOGO DEL PERFECTO BLOGUERO
• MÁS SOBRE LA REVOLUCIÓN DE LOS BLOGS
• JESÚS DE ARMAS, otro de los fundadores del ICAIC.
• LO EFÍMERO Y LO TRASCENDENTE: UNA EXPERIENCIA EN BARCELONA
• SEXTO ANIVERSARIO (1959), de Julio García-Espinosa.
• MIRANDO UNA FOTO DE CAÍN
• COSMORAMA (1964), de Enrique Pineda Barnet
• Tomás Piard y Lezama Lima, dos viajantes de la imaginación
• NUESTRO HOLMES EN LA HABANA
• BENÁLMADENA: FESTIVAL INTERNACIONAL DE CORTOMETRAJE Y CINE ALTERNATIVO
• CORTOMETRAJES: LA ETERNA TIRANÍA DE LO BREVE
• RAMÓN F. SUÁREZ, director de fotografía

Abril 2008
• JOSÉ MARÍA ESCRICHE: LO QUE EL CINE NOS DEJÓ.
• LA REVOLUCIÓN DE LOS BLOGS Y LA CRÍTICA TRADICIONAL DE CINE

Marzo 2008
• LA HISTORIA DEL CINE CUBANO SEGÚN LO QUE SE HA ESCRITO
• LA HISTORIA SEGÚN LAS CIRCUNSTANCIAS: EL ICAIC, LA ÉPOCA Y LOS OTROS...
• 1959: EL KILÓMETRO CERO DEL CINE CUBANO REVOLUCIONARIO.
• SOBRE “CINE CUBANO DE LOS SESENTA: MITO Y REALIDAD” (Editorial Ocho y Medio)

Julio 2007
• DONA PINEDA BARNET DERECHOS DE AUTOR A MOVIMIENTO DE VIDEO
• MEMORIAS DEL SUBDESARROLLO (1968), de Tomás Gutiérrez Alea (Fragmento)
• EL ÚLTIMO POST
• A MODO DE POSTDATA Y FINAL: CARTA ABIERTA A DUANEL DÍAZ
• POSTDATA FINAL: CARTA ABIERTA A DUANEL DÍAZ (2)
• EL ÚLTIMO POST DE VERDAD

Junio 2007
• SANTIAGO ALVAREZ
• SOBRE ANTONIO VÁZQUEZ GALLO
• Murió Germinal Hernández, sonidista de "Memorias del subdesarrollo"
• CINE CUBANO, ESE OJO QUE NOS VE, de Reynaldo González
• AÑO 1960: FRANCO, LA REVOLUCIÓN CUBANA Y EL ICAIC (Fragmento del libro “Cine cubano de los sesenta: mito y realidad”)
• HOMENAJE A GERMINAL HERNÁNDEZ (Tomado de La Jiribilla)
• MANUEL SOSA SOBRE "SUITE HABANA"
• A PROPÓSITO DE UN COMENTARIO SOBRE "SUITE HABANA"
• JOSÉ MANUEL PARDO
• LAURA (1990), de Ana Rodríguez (Del filme "Mujer transparente").
• MARIA ANTONIA (1990), de Sergio Giral
• LA PREGUNTA DE LOS INOCENTES
• THE ONE MINUTES...festival de cortos de un minuto... Cuba, país invitado de honor.
• EL SUPER (1978) de León Ichaso y Orlando Jiménez Leal.
• FAUSTO CANEL SOBRE "LA PREGUNTA DE LOS INOCENTES"
• LOLITA Y LA HISTORIA DEL CINE CUBANO
• MOLINA’S CULPA (1992), de Jorge Molina
• CARTA DE GABRIEL VEYRE A SU MADRE DESDE LA HABANA
• EN LA NOCHE (1964), de Pastor Vega
• ALGUNAS REFLEXIONES SOBRE “EL REALISMO” EN EL CINE CUBANO
• EL CANTANTE, de León Ichaso, y EL BENNY, de Jorge Luis Sánchez, en NY
• ARQUITECTURAS INVISIBLES (1)
• ARQUITECTURAS INVISIBLES (2)
• ARQUITECTURAS INVISIBLES (3)
• ARQUITECTURAS INVISIBLES (4)
• ARQUITECTURAS INVISIBLES (5)
• CINE CUBANO Y REALISMO SOCIALISTA
• RECORDANDO A MARCOS MADRIGAL
• ARTE NUEVO DE HACER RUINAS (2006), de Florian Borchmeyer y Matthias Henschler
• EL PRIMER TITÓN (Fragmento del libro HASTA CIERTO TITON)

Mayo 2007
• ROBERTO FANDIÑO SOBRE EL LIBRO "CINE CUBANO: NACIÓN, DIASPORA E IDENTIDAD"
• "FRESA Y CHOCOLATE" POR PRIMERA VEZ EN TV
• CINE CUBANO DE LOS SESENTA: MITO Y REALIDAD (Fragmento)
• FRESA Y CHOCOLATE EN LA TV CUBANA
• RASHOMON O LAS MIL MANERAS DE PENSAR EL CINE CUBANO (Fragmento)
• SE ESTRENA "LA NOCHE DE LOS INOCENTES", de Arturo Sotto
• EL CINE CUBANO SUMERGIDO (1)
• EL CINE CUBANO SUMERGIDO (2)
• EL CINE CUBANO SUMERGIDO (3)
• CINE CUBANO SUMERGIDO (4)
• RAMÓN PEÓN: CARTA ABIERTA A FIDEL
• MÁS SOBRE RAMÓN PEÓN
• ABELARDO MENA A PROPÓSITO DE CARTA DE RAMÓN PEÓN A FIDEL
• HISTORIA E historias DEL CINE CUBANO.
• GERMÁN PUIG Y RICARDO VIGÓN
• CERCANÍA, de Rolando Díaz
• UNA ACLARACION A PROPÓSITO DE GERMÁN PUIG Y LA CINEMATECA DE CUBA
• UN MENSAJE DE REYNALDO GONZÁLEZ
• LA VIDA COMIENZA AHORA (1959), de Antonio Vázquez Gallo
• MIRADAS, la revista.
• Mensaje de la revista MIRADAS

Abril 2007
• ESTHER MARÍA HERNÁNDEZ SOBRE EL AUDIOVISUAL JOVEN EN CUBA
• CINE CUBANO Y TELEVISIÓN NACIONAL
• MARINA OCHOA SOBRE EL AUDIOVISUAL JOVEN EN CUBA
• MADRIGAL (Carta abierta a Fernando Pérez)
• POLVO DE ALAS… (Prólogo), de Oneyda González.
• MADRIGAL II (Fernando Pérez a Juan Antonio García Borrero)
• MADRIGAL III (De J. A. García Borrero a Fernando Pérez)
• UN DÍA DE NOVIEMBRE (Fragmento de DIEZ PELÍCULAS QUE ESTREMECIERON A CUBA)
• De José Rojas Bez a J. A. García Borrero
• Duanel Díaz: El pavonato explicado a los niños (Comentario a una propuesta de García Borrero)
• TITON, ONCE AÑOS DESPUÉS
• HABANA ABIERTA (2005), de Arturo Sotto y Jorge Perugorría
• ABELARDO MENA: A PROPÓSITO DE "MADRIGAL" Y EL PAVONATO.
• UN REALIZADOR NOMBRADO LEON ICHASO
• POLÉMICAS CULTURALES DE LOS 60 (Selección y prólogo de Graziella Pogolotti)
• ORESTES MATACENA, ACTOR, DIRECTOR, ESCRITOR.
• CINEASTAS CUBANOS PRE-REVOLUCIONARIOS EN EL EXILIO
• MIGUEL COYULA SOBRE "MEMORIAS DEL DESARROLLO" Y OTROS ASUNTOS.

Marzo 2007
• XV TALLER NACIONAL DE LA CRÍTICA CINEMATOGRÁFICA EN CUBA (Del 13 al 17 de marzo del 2007)
• PREMIO NACIONAL DE CINE’ 2007: NELSON RODRIGUEZ, DAISY GRANADOSY FERNANDO PÉREZ.
• ¡ABAJO LA CRITICA! ¡VIVA EL PENSAMIENTO! (1)
• ¡ABAJO LA CRITICA! ¡VIVA EL PENSAMIENTO! (2)
• ¡ABAJO LA CRÍTICA! ¡VIVA EL PENSAMIENTO! (3)
• ¡ABAJO LA CRÍTICA! ¡VIVA EL PENSAMIENTO! (4)
• ¡ABAJO LA CRÍTICA! ¡VIVA EL PENSAMIENTO! (5)
• SOBRE LA NACIÓN Y LA IDENTIDAD EN EL CINE CUBANO DE LA DIÁSPORA (1)
• EDMUNDO DESNOES SOBRE LA NACIÓN Y LA IDENTIDAD EN EL CINE CUBANO DE LA DIÁSPORA.
• ERNESTO FUNDORA SOBRE LA NACIÓN Y LA IDENTIDAD EN EL CINE CUBANO DE LA DIÁSPORA.
• MIGUEL COYULA SOBRE LA NACIÓN Y LA IDENTIDAD EN EL CINE CUBANO DE LA DIÁSPORA.
• FAUSTO CANEL SOBRE LA NACIÓN Y LA IDENTIDAD EN EL CINE CUBANO DE LA DIÁSPORA.
• IVÁN ACOSTA SOBRE LA NACIÓN Y LA IDENTIDAD EN EL CINE CUBANO DE LA DIÁSPORA.
• DINORAH DE JESUS RODRIGUEZ SOBRE LA NACIÓN Y LA IDENTIDAD EN EL CINE CUBANO DE LA DIÁSPORA
• MAPA (INCOMPLETO) DEL AUDIOVISUAL REALIZADO POR CUBANOS MÁS ALLÁ DE LA ISLA
• ¿LAS MEJORES PELÍCULAS DEL CINE CUBANO?
• ALGUNAS PROVOCACIONES EN TORNO AL CINE CUBANO: NACIONALIDAD, NACIONALISMO Y CUBANÍA (1)
• ALGUNAS PROVOCACIONES EN TORNO AL CINE CUBANO: NACIONALIDAD, NACIONALISMO Y CUBANÍA (2).
• ALGUNAS PROVOCACIONES EN TORNO AL CINE CUBANO: NACIONALIDAD, NACIONALISMO Y CUBANÍA (3).
• ALGUNAS PROVOCACIONES EN TORNO AL CINE CUBANO: NACIONALIDAD, NACIONALISMO Y CUBANÍA (4).
• ALGUNAS PROVOCACIONES EN TORNO AL CINE CUBANO: NACIONALIDAD, NACIONALISMO Y CUBANÍA (5).
• ALGUNAS PROVOCACIONES EN TORNO AL CINE CUBANO: NACIONALIDAD, NACIONALISMO Y CUBANÍA (6).
• SE INAUGURA ESTA NOCHE EL XV TALLER NACIONAL DE LA CRÍTICA CINEMATOGRÁFICA EN CAMAGUEY, CUBA.
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• CONDUCTA IMPROPIA (2) (Fragmento del libro DIEZ PELÍCULAS QUE ESTREMECIERON A CUBA)
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• 24 DE MARZO DE 1959: CREACIÓN DEL ICAIC.
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• HOY, EN CASA DE AMERICA DE MADRID, FERNANDO PÉREZ
• LOS PRONÓSTICOS DE LA IMAGEN (SOBRE EL AUDIOVISUAL JOVEN EN CUBA) (1)
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• GUSTAVO ARCOS SOBRE EL AUDIOVISUAL JOVEN EN CUBA

Febrero 2007
• OTROS MODOS DE PENSAR EL CINE CUBANO
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• CARTA DE JUAN ANTONIO GARCIA BORRERO A ENRIQUE COLINA
• CARTA DE GUSTAVO ARCOS A JUAN ANTONIO GARCIA BORRERO
• CARTA DE JUAN ANTONIO GARCÍA BORRERO A GUSTAVO ARCOS
• CINE CUBANO: NACION, DIÁSPORA E IDENTIDAD
• SOBRE LA CULTURA CINEMATOGRAFICA Y OTRAS INCÓGNITAS
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• DIEZ PELÍCULAS QUE ESTREMECIERON A CUBA (1) (Prólogo)
• DIEZ PELÍCULAS QUE ESTREMECIERON A CUBA (2)

TEATRO PRINCIPAL

jagb 22/08/2009 @ 18:23

Ahora irrumpe en mi mente el recuerdo de la primera vez que mi madre me llevó al cine. Seguro lo evoco mal, que idealizo esa escena que tal vez viví de modo diferente, pero eso es lo menos que importa: ¿acaso no es la existencia la sumatoria de nuestros recuerdos más o menos sublimados? El recuerdo del primer beso, de la primera pérdida, del primer júbilo.

Lo cierto es que “mi primera vez” en el cine lo asocio al Teatro Principal, y a una película interpretada por Kirk Douglas y Tony Curtis: “Los vikingos”. ¿Qué edad tendría entonces?, ¿Cuatro?, ¿Cinco? Ni idea. Ya sé que suena sospechoso. Lo natural sería hablar de algún animado de Disney. O hasta una película de Chaplin. Pero no: lo que persiste en mi memoria primigenia es la imagen de Kirk Douglas, con el ojo tapado, desafiante, invencible hasta después de muerto.

Y junto a la película está la retentiva del Teatro Principal, que entonces era cine. ¿Será que me invento ese parquecito donde, después de salir de la escuela (la “Enrique José Varona”), nos íbamos a jugar bolas?

En el Teatro Principal no alcancé a ver demasiadas películas. Pero lo tengo entre los cines que el viento se llevó en Camagüey.

Juan Antonio García Borrero

MARIO CRESPO SOBRE EL OFICIO DEL ASISTENTE DEL DIRECTOR (6)

jagb 22/08/2009 @ 12:38

EL OFICIO DEL ASISTENTE DEL DIRECTOR (6)

Del miedo escénico a la histeria.

El peor enemigo de un asistente del director es el miedo escénico. Se dice que este padecimiento eventual se origina en situaciones como enfrentarnos a algo desconocido, a imprevistos ante cualquier tarea, la importancia que tiene la tarea que nos han asignado, la falta de práctica y de vivencias , temor al ridículo y temor al rechazo. A todo esto y mucho más se enfrenta el asistente de un director por diferentes causas.

Todos, por lo general, centramos siempre nuestra atención en un líder, a él nos dirigimos en caso de necesidad o duda. Cuando el asistente del director se mantiene en el centro de la acción en la preparación de una escena y tiene su desglose de guión a mano, conoce todo lo que deberá suceder, conoce bien el set donde se va a filmar; si además, se mantiene al tanto del desarrollo de las tareas en las salas de maquillaje y vestuario, pidiendo información a sus asistentes por departamentos, entonces todos, instintivamente acudirán a él, por ser la persona más enterada, con toda la información necesaria.

Antes que el director entre en la escena, momentos antes del filmar un plano, el asistente estará en el centro de la acción y sólo se retira y se pondrá a unos metros detrás del director cuando éste llega al set. Es un ritual al cual el asistente debe acostumbrar a todo el equipo, incluso al director. La voz del asistente es la que debe escucharse en esos momentos antes de dar paso a la voz del director.

Ya he comentado que el asistente del director, en ocasiones, es la voz del director. Es, por decirlo de alguna manera, el segundo jefe en el set. No quiero quitar importancia al productor de campo quien tiene responsabilidades muy específicas en lo que a organización del rodaje se refiere, tampoco deseo sobrevalorar la función del asistente del director, sino señalar cómo puede, según el director con el que trabaje, destacar más o menos su presencia en el set. A diferencia del director, que puede mantenerse callado en un rincón, hablar en voz baja a todos y concentrarse en sus pensamientos, revisar el guión o, hablando con sus actores; el asistente del director, estará todo el tiempo en el set, antes y durante la presencia del director. Su presencia y su voz son importantes, pues es la que ha sido identificada con los reclamos de atención, silencio, disciplina.

Hay directores tranquilos y ecuánimes y otros muy nerviosos que sólo confían en su propia vista y control total. Para ambos estilos, el asistente debe ir ajustando su método de trabajo. Si el director es de ésos que se va a un rincón a pensar en su puesta en escena, a hablar con los actores, a estudiar el guión y deja en manos de su asistente la preparación de la escena, éste tendrá más presencia. Si por el contrario, el director es de los que no sale del set un momento, de esos que hay que llevarle hasta el agua al plató, entonces su asistente asumirá una posición más discreta, pero siempre apoyando al director con las voces, y solucionando en lo posible con los productores, los continuistas y sus asistentes, los problemas que se presentan fuera del set o dentro antes que lleguen al director.

Recordaré otra vez algunas de las funciones que requieren que el asistente, padezca miedo escénico, para que no se vea socavada su autoridad. Pide silencio, saca intrusos del set, chequea con el utilero y el/la continuista todos los implementos de utilería, tanto de acción como de ambientación y exige su buen estado y exactitud de acuerdo al desglose. Da las voces de alertas para la filmación de un plano o toma, se acerca a los actores para tomarles la letra y a veces hasta hace ensayos “en frío” para cámara y luces; tiene al alcance de su mano a un utilero de set que atiende la utilería de acción y la cuida, también a un asistente de producción que se ocupará del bienestar de los actores y sus necesidades; controla la entrada de maquillaje y peluquería para hacer los retoques necesarios entre toma y toma y además va armado de un megáfono para amplificar las órdenes del director o dirigir los fondos que, en exteriores y en algunas películas, pueden llegar a ser cientos de personas. Creo, después de esta enumeración, no es necesario demostrar que una buena presencia de ánimo es fundamental en el oficio o de lo contrario, el director se sentirá muy desamparado en su trabajo.

Se han dado casos de asistentes que a la hora de tomar el megáfono, pierden la voz, también he visto asistentes refugiados en las salas de maquillaje o vestuario huyendo de la responsabilidad de atender el set y lo que allí sucede. Algunos no saben pedir silencio, tampoco llamar sonido y cámara, una cierta timidez los inhibe. Aclaro: hablo del primer asistente. Para los asistentes de dirección que atienden departamentos o segundos asistentes, la condición primera es ser muy organizado y llevar muy rigurosamente y en constante actualización el desglose del guión. De eso hablaré en otro post.

Ahora bien, si la película es muy grande, tiene muchos exteriores y muchos extras, es aquí donde se vuelcan todos los asistentes a trabajar en el set, en ayuda del primer asistente del director. Es aquí donde se van entrenando los segundos asistentes con la puesta en escena de fondos, a dar voces, a controlar la disciplina entre las masas de extras, a componer con su movimiento, color y volumen en el fondo de la escena. En fin, va perdiendo el miedo escénico, aquel que lo padeciera.

Regreso al punto en el que el asistente debe adecuar su trabajo y el nivel de su intervención al estilo de trabajo del director y para esto, es bueno que pida al director antes de llegar al rodaje y desde los primeros días de su colaboración, cómo le gusta trabajar en el set, cuales deben ser sus atribuciones y sus limitaciones como asistente. Con esto evitará tropiezos y regaños, lo cual puede conducirlo a una inhibición o miedo para el resto del rodaje. He trabajado con directores que se van del set a descansar, a fumar un cigarrillo o simplemente a tomar el aire y pensar en la película. Estos directores a veces sin pedirlo yo, me entregaban en la mañana o el día antes, un plano del set, con los ángulos de cámara y el orden en que se filmaría cada plano. Nada más fácil y… más difícil. Fácil pues no tendré que estar preguntando constantemente qué plano sigue y podré preparar con tiempo cada uno de ellos e ir alertando a los departamentos de servicio de las necesidades futuras. Y es difícil, porque se hace necesario imponer autoridad y convencer al staff que no te lo has inventado y que deben preparar las cosas de acuerdo al orden que les estás informando. Con los maquinistas y los cámaras a veces es lo más complicado, pues no puede el asistente equivocarse y pedir que se monte un dolly, por ejemplo, en una dirección y resulte que después no es allí sino en el sitio exactamente contrario. La que se arma entonces es tremenda. Sin seguridad y con miedo, esto no es posible hacerlo.

Este último, tipo de director, no obstante, es el que preferí siempre. El que se ocupa de su trabajo de dirección artística – que ya es bastante- y deja a todos trabajar a sus colaboradores de acuerdo un plan pre establecido por él.

Para el director obsesivo, desconfiado y que pretende estar pendiente de todo en el set y dirige al utilero, al montador, al que trae el agua, también hay que elaborar un método que, sin dejarlo solo, permita al asistente irlo desplazando de esas preocupaciones, con mucho tacto y como se dice, ir un paso delante de él para no darle tiempo de meterse en ellas. Es posible que cueste más o menos una semana ir conociendo y ajustando este ritmo, pero si el asistente no tiene miedo escénico, va ocupando su espacio y el director y los demás, lo van reconociendo. Lo contrario, es dejarse vencer y convertirse en un cero a la izquierda. Para este tipo de asistente, también se buscó un epíteto -no se si es autoría del gran Germinal Hernández-: asistonto de dirección. Un poco cruel, pero ya lo dije, el ritmo es cruel y no espera por nadie y además, también lo he dicho, el cine no puede ser democrático. El caso es que a partir de aquí para usar un título de Fassbinder: “El miedo corroe el alma” y cada vez perderá más espacio de trabajo.

Del miedo escénico a la histeria.

He visto también casos de asistentes de dirección que combaten su miedo escénico, gritando con el megáfono constantemente, atormentando a todos y a él mismo. Pretendiendo mantener el orden en el rodaje a fuerza de gritos, corriendo de un lado a otro e ignorando el trabajo de los demás, como el de los continuistas o dirigiéndose a los actores, sin que nadie se lo pida. Centro de todo y dirigente de nada. Juro que lo he visto y lo he sufrido también como director, nadie piense que exagero. Y aunque dije en otro post anterior, que el asistente no tiene que aspirar a concursos de simpatía, sí deber tener el tacto suficiente para hacer su trabajo dentro de determinados límites que él y el director van estableciendo, no excederse en sus funciones y sobre todo no imponer su presencia histéricamente, estando en todas partes como un carro loco. Este exceso también le haría perder autoridad frente al equipo y los actores. El director no podría confiar y lo mejor es prescindir de su “apoyo” lo antes posible.

Un asistente ecuánime, que sepa dosificar sus llamadas de atención y el uso del megáfono, un asistente que conozca bien toda la producción en la que se encuentra involucrado, tendrá autoridad suficiente en el set y será fianza de tranquilidad para el director y el productor, pues garantizará la eficiencia y productividad del rodaje.

PUCHEUX SOBRE EL DISEÑO GRÁFICO EN LOS CRÉDITOS DEL CINE CUBANO

jagb 21/08/2009 @ 22:41

Algunas reflexiones sobre la presencia del Diseño gráfico en los créditos del cine cubano.
Por Jorge Pucheux.

Recientemente conversando con Luis Lacosta vía internet sobre los créditos de las películas en nuestro país, me di cuenta que a pesar del excelente trabajo que se produjo en las décadas de los 60, 70 y 80 en el Afichismo para Cine dentro del Instituto, el Diseño gráfico no participó con esa misma fuerza productiva y creativa en la gran producción de la época. Haciendo un balance de cuáles fueron los filmes que si tuvieron buenos trabajos creativos podríamos señalar solo un pequeño grupo de ellos.

Dentro de este pequeño grupo, repito, teniendo en cuenta la excelencia que hubo en los Póster y afiches de la época, solo algunos largos tuvieron buenos diseños en sus créditos, siendo los documentales los que más se destacaron. ¿Fue esto producto del desinterés de los diseñadores, del desconocimiento del diseño en movimiento, de la falta de motivaciones por los funcionarios, de la separación de las diferentes áreas creativas dentro del ICAIC?

Pudiéramos hacer mil preguntas más, pero lo cierto es que, a la vista de estos 50 años de cine en nuestro País, solo un pequeño grupo de películas tuvieron diseños de créditos de valía. Todo el mundo sabe que en la década de los 50 aparecieron en el cine mundial, sobre todo en el norteamericano, películas como EL HOMBRE EL BRAZO DE ORO, ANATOMÍA DE UN ASESINATO, VÉRTIGO, solo para mencionar algunas, donde la aparición del Diseño en los créditos o títulos principales abrieron un nuevo nicho creativo en el cine de la época. Hubo un nombre que saltó a la fama, fue el señor Saul Bass, uno de los grandes del diseño gráfico en el cine mundial.

Esto lo conocíamos muy bien dentro de los departamentos de Dibujos animados y de Trucaje, por eso se inició desde el principio del ICAIC una búsqueda tanto creativa como tecnológica para poder asumir poco a poco esta nueva manera de presentar un filme (aclaro que hubo filmes en la historia del cine que siempre tuvieron buenos créditos, solo que no hubo nunca un movimiento como en los sesenta).

Durante ese tiempo participaron Tulio Raggi, Jesús de Armas, Eduardo Muñoz Bachs, René Ávila y otros. Después con el tiempo se acercaron a Trucaje Luis Lacosta,Reboiro, Peña y otros más.

El Diseño gráfico en los créditos en el cine hoy día se realiza como una parte importante de la misma trama y acciones de la película. Tanto el Poster, el Afiche como los créditos son determinantes, los primeros para su promoción y el tercero, para su presentación y avance de lo que el público podrá ver enseguida, a la vez que le ofrece al filme un verdadero Plus creativo.

¿Quién no recuerda los créditos de LAS DOCE SILLAS, o LA MUERTE DE UN BURÓCRATA, o EL SOLAR, o EL HOMBRE DE MAISINICÚ ? ¿o en el cine mundial VÉRTIGO, solo por mencionar algunos filmes que tuvieron trabajos de Diseños en sus créditos?. (Y para quienes no los recuerden, ahí están los filmes esperando por ser vistos)
Lo cierto es, que la mayoría de las películas cubanas tuvieron una tremenda ausencia de buenas presentaciones en sus créditos. Sé que un buen filme no necesita a veces de este tipo de trabajo creativo, pero también nada pierden por eso.

Solo que extraña hoy, después de tantos años y películas, que a pesar del Movimiento afichista cubano dentro del mismo ICAIC, no hubieran habido muchos más trabajos de Diseño gráfico en las películas de todas aquellas décadas. El fondo negro y las letras blancas o en colores o sobreimposiciones de títulos sobre imágenes, fueron y aún siguen siendo los estándares nacionales en las presentaciones de cada película. Ojalá vengan aportes consecuentes del Mundo digital. ¿Qué sucedió? Se lo dejo a los especialistas.

“Las 12 sillas”, “Las aventuras de Juan Quinquín”, “La muerte de un burócrata”, “El hombre de Maisinicú”, “Rio Negro”, “Sulkary”, “Okantomí”, “Plásmasis”, “Panorama”, “Los días del agua”, “Con las mujeres cubanas”, “El programa del Moncada”, “Un día en el solar”, “Clandestinos”, “El sueño del Pongo”, “79 Primaveras”, “LBJ”, solo por mencionar algunas, tuvieron trabajos de diseño en sus presentaciones. Hubo otras más, pero no muchas…

CONVERSANDO CON DALIA ACOSTA

jagb 21/08/2009 @ 17:09

Estoy teniendo problemas con la conexión: parece que hay dificultades técnicas, pues desde hace un par de días no recibo mensajes. Tampoco me puedo conectar a Internet como debiera, y eso ha traído como consecuencia que el blog esté semiparalizado.

De cualquier forma, he aprovechado que ahora mismo hay conexión para colgar las respuestas que les hice llegar a la periodista Dalia Acosta, de la agencia IPS. Comoquiera que el blog ya es un sitio de muchos, me parece justo compartirlo con ese grupo de amigos, y también con quienes nos apoyan con la lectura. Solo me queda reiterarle una vez más a Dalia su gentileza.

La página de IPS donde está alojada la entrevista puede verse aquí.

Juan Antonio García Borrero

CINE-CUBA: Blogueando el debate

Dalia Acosta entrevista al intelectual JUAN ANTONIO GARCÍA BORRERO
LA HABANA, ago (IPS) - La Pupila Insomne le enseñó a compartir angustias con personas que piensan diferente, a humanizar y ser humanizado, a sacar provecho de las más candentes polémicas, pero, sobre todo, a demostrar que no se cree poseedor de la verdad sino sólo alguien que la busca desesperadamente.

"No sé quién soy. Un currículum sólo es la vuelta al ego en 80 líneas. Solo sé que ‘posteo’; luego existo", se limita a contar el intelectual cubano Juan Antonio García Borrero en la introducción a su blog Cine Cubano: La Pupila Insomne, un espacio que ha cumplido su función original de fomentar "la cultura de la polémica".

La idea surgió a raíz del debate electrónico que sucedió a la transmisión por la televisión estatal cubana, el 6 de enero de 2007, de un programa que exaltaba los aportes a la cultura de Luis Pavón, un funcionario que estuvo vinculado a la censura a obras, artistas e intelectuales, en la década del 70.

Se trataba de hablar de cine cubano con una mirada abarcadora que incluyera no sólo el oficial sino también el sumergido y el que se hace en el exterior. Rescatar la historia de afuera y de adentro, con los que viven en Cuba, pero también con aquellos que, durante décadas, han trabajado desde los más diversos países.

Pasados dos años, más allá de "repensar" la historia, La Pupila Insomne se ha convertido en un espacio para la polémica sobre los más diversos temas relacionados con el cine, pasando por la política y profundizando en la realización de los llamados jóvenes creadores y en la existencia o no de un pensamiento joven.

IPS: ¿Cuáles eran las expectativas cuando empezó el blog y en qué piensa se ha convertido?

JAGB: El blog lo abrí a raíz de aquellas polémicas relacionadas con la reaparición de Pavón en la televisión cubana. Por aquella fecha me encontraba en España con una beca de la Fundación Carolina, y la blogósfera cubana estaba mostrando en esos momentos una gran vitalidad.

En realidad, nunca pensé que fuese a durar más de seis meses y, de hecho, lo cerré un tiempo. Mi intención era proponer un sitio donde se hablase del cine cubano con una perspectiva de conjunto mucho más amplia que esa que asocia la historia del cine nacional a la historia del Icaic (Instituto Cubano de Arte e Industria Cinematográficos).

Esas expectativas han sido ampliamente rebasadas, sobre todo porque en los últimos tiempos, la participación de cineastas y creadores, muchos de ellos residiendo fuera de la isla, nos ha enriquecido la mirada más común que teníamos del cine cubano.

IPS: ¿Qué papel piensa está jugando esta "otra" comunicación en la Cuba de hoy?

JAGB: A mi juicio está ayudando a tomar conciencia de lo precaria que resulta nuestra esfera pública.

Es decir, siempre hemos sido bastante críticos con esas insuficiencias, pero ahora ya se hace tan evidente, que dudo que pueda postergarse una subsanación. No se puede vivir de espaldas al mundo, y mucho menos en esta época donde todo parece estar conectado. Desde mi punto de vista, lo correcto sería establecer una relación crítica con este nuevo fenómeno.

IPS: A pesar de las limitaciones de acceso a Internet en un país donde, por el momento, apenas existe conexión domiciliaria, ¿qué alcance real cree pueda tener este tipo de iniciativas?

JAGB: El acceso a Internet en Cuba es un problema real, pero tampoco es que no se pueda acceder. Para los intelectuales hay vías legales. Los miembros de la Unión de Escritores y Artistas (Uneac), por poner un ejemplo, tienen posibilidades de navegar. El problema es de otra naturaleza.

Pienso que aún no se ha interiorizado que estamos viviendo otra época. Recién es que comienza entre nosotros el proceso de alfabetización informática, por lo que la tradición literaria sigue predominando en todo nuestro accionar.

Lo mismo en términos de producción de saber, que de consumo. De allí que no sea raro que para los críticos cubanos términos como blogósfera resulten tan poco estimulantes, y se siga apelando a los medios tradicionales (televisión, prensa).

En lo personal, he intentado poner en práctica lo que llamo el "blogmail", donde circulo entre un grupo de interesados determinadas entradas del blog, y eso ha dado buen resultado porque se han originado polémicas interesantes alrededor del cine joven o de los llamados "oficios invisibles".

IPS: ¿Qué aportes piensa se han hecho desde el blog al debate actual en círculos intelectuales y artísticos sobre temas como la política cultural y el papel del intelectual en la sociedad cubana actual?

JAGB: La verdad es que sonaría demasiado pretencioso afirmar que han existido aportes si a estas alturas en el blog no se notara la contribución de muchos.

He insistido en que este es un sitio independiente, donde lo que importa es el cine cubano en general. Por eso podemos encontrar lo mismo discusiones sobre la última producción del Instituto Cubano de Arte e Industria Cinematográficas (Icaic) que alrededor de películas realizadas por cubanos que no residen en Cuba.

A mí me ha sorprendido bastante de que hasta ahora predomine el diálogo civilizado, lo cual no quiere decir que no se hayan dicho cosas duras. Pienso que el aporte principal del blog va en esa dirección: no sólo demuestra que existe avidez de "pensar" el cine cubano, sino que es posible hacerlo de forma sistemática.

IPS: En un país donde los medios de comunicación son propiedad del Estado y el uso de Internet es aún bastante limitado, ¿qué recepción ha tenido La Pupila Insomne en medios tanto oficiales como artísticos e intelectuales?

JAGB: "Oficialmente" no tengo idea. No he recibido comentarios ni a favor ni en contra. Al margen de esto, el blog va funcionando, como lo demuestran las numerosas contribuciones de creadores cubanos como Jorge Pucheux, Mario Crespo, Marina Ochoa.

Esto hubiese bastado para justificar el alojamiento del blog en alguna página cubana, pero por el momento no ha sucedido. De cualquier forma, sí he contado con el apoyo de intelectuales cubanos muy valiosos, lo mismo dentro que fuera de la isla.

Lo principal, pienso yo, es seguir estimulando la participación sobre todo de los cineastas, pues esto nos permitirá obtener una idea más clara de lo que ha sido esta actividad en Cuba.

Hasta ahora la historia del cine cubano la han escrito los críticos y los historiadores casi siempre tomando en cuenta lo que se ve en pantalla, pero la historia original, la historia más fangosa, la que está en los cimientos de toda película, ha permanecido en las sombras.

Es hora de que entre todos defendamos la memoria histórica de esta actividad, y la de quienes se han visto involucrados en ella.(FIN/2009)

MARINA OCHOA SOBRE EL DOCUMENTAL DEL ICAIC EN LOS 80

jagb 18/08/2009 @ 19:09

LOS AÑOS 80: ¿EL GRAN ESPEJISMO?
Por Marina Ochoa

Cuando en enero de 1978 los cosmonautas de la estación orbital Saliut 6 enviaron un mensaje de felicitación al Partido Comunista de Cuba y al pueblo cubano en ocasión del aniversario XIX del triunfo de la Revolución, lo que constituyó un reconocimiento al alto grado de integración de Cuba a la comunidad de países socialistas, tal parecía que la década de los ochenta arribaría sin sucesos traumáticos. Sin embargo, la muerte del Hada Madrina de la Revolución, Celia Sánchez, en los albores de la década de los 80 pareció confirmar que los signos de la década demandaban algo más que la lectura de los trazos cuando, en los primeros días del mes de abril, se produjo la penetración con violencia de un grupo de personas a la embajada del Perú, que abrió paso al éxodo del Mariel e inició uno de los episodios más complejos de la historia diplomática, política y migratoria de las relaciones Cuba-Estados Unidos. Se requería percibir el significado de los espacios que encerraban esos trazos, capacidad prácticamente anulada por la obviedad de la década anterior.

Y así surgió el conflicto en torno a “Cecilia”, de Humberto Solás, en el que los trazos indicaban que se trataba de una discusión acerca de si Humberto debía haber hecho una versión tan libre de una obra literaria patrimonial así como en torno a su costo. Pero la lectura de los espacios que encerraban los trazos hablaba de un cuestionamiento de la política cultural y de producción del ICAIC. Y perdimos a Alfredo, quien retornaría una década después en virtud de otro conflicto alrededor de otra película con nombre de mujer.

En esta década que muchos juzgan como agua tibia, ni caliente ni fría, la producción de cine documental se comportaba de la siguiente manera: se realizaron 407 documentales, 47 más que en la década anterior pero, ¿algo había cambiado? De ellos, el grueso, el 83% sigue siendo descriptivo. Si unimos esto a que 60 son de temas extranjeros, 130 culturales y 94 de temas turísticos, deportivos, económico-sociales y casi un 27% de temas político-histórico, de los cuales el 94% son descriptivos y el 25% reflejan realidades no nacionales, ¿no podríamos acaso inferir que el documental de los 80 no pudo rescatar para sí esa agresividad para situarse en el contexto que reclamaba Julio García Espinosa en el temprano 1964?

La respuesta es difícil. Si bien en los 70 había un clima paralizador, ya en 1978 había habido una suerte de distensión y el propio Partido había orientado el ejercicio de la crítica en los medios. ¿Fue una actitud de resistencia del inconsciente colectivo de nuestros realizadores de entonces ante unos signos cuyos espacios mostraban incongruencia con los trazos que debían conformarlos o se trataba de un entumecimiento de las capacidades necesarias, en ambos casos como secuela de la década anterior? ¿Por qué entonces la ausencia de nuestros temas sociales incluso en la obra de realizadores que habían demostrado ya estar en posesión de talento, capacidad e integración? ¿Implicaban acaso riesgos que desbordaban los inherentes a la creación?

Pero, ¿había posibilidades o no de hacer otra cosa? Parte de la respuesta puede estar en que en la producción de la década, más bien de la segunda mitad, aparecieron documentales que de alguna manera ejercían una crítica más explícita. Me refiero a la crítica al mal funcionamiento de elementos que estructuraban el proyecto económico-social vigente. La aparición de estos materiales resulta de gran importancia si tenemos en cuenta que este tipo de crítica había desaparecido de nuestro cine documental, asumiendo que hubiera existido, de lo cual “Coffea Arábiga” de Nicolás Guillén Landrián que cuestiona los absurdos desatados en torno a la siembra de café en el famoso cordón de La Habana, en mi opinión, es una prueba. Recordemos “Pensando en el amor”, “Historia de una descarga” y “Escenas de contenedores” de Melchor Casals, “Tiempo libre a la roca” y “Taller de la vida” de Santiago Álvarez, “¿Qué tu crees?” y “No es tiempo de cigüeñas” de Mario Crespo, “Castillos en el aire” de Rebeca Chávez, “La espera” de Orlando Rojas, “Controversia” de Rolando Díaz, “Molinos de viento” y “Se lo lleva el viento” de Idelfonso Ramos, “Ella vendía coquitos” de Gerardo Chijona, “Propiedad social” y “Riesgos potenciales” de Sergio Núñez, “Estética”, “Yo también te haré llorar”, “Vecinos”, “Jau” y “Chapucerías” de Enrique Colina son documentales que ejercen la crítica, a veces de soslayo, otras directamente.

Ahora bien, en casi todos los casos la crítica no está respaldada por un análisis. O sea, que se ejerce describiendo, sin establecer las relaciones que implicaría un análisis, aunque no por ello deja de ser aguda y acertada, pero se queda en la superficie de la disfunción de la conducta del individuo en su relación con el entorno familiar, laboral, social. A veces llega a cuestionar los entornos inmediatos pero no va más allá. La utilización del humor por parte de algunos de estos realizadores— magistralmente en el caso de Colina—los distingue y resulta un intento válido que recupera en alguna medida la ya referida “verdadera agresividad para situarse en el contexto” (García Espinosa, “Nuestro Cine” 20). O sea, el humor no es utilizado para distanciarse sino para involucrarse. “Un pedazo de mí” de Jorge Luis Sánchez merece un aparte. Es un documental crítico no humorístico. Jorge Luis se adentra en el mundo de los freakies dispuesto a pensar, reír y llorar con ellos, que no quiere decir como ellos. Quizás la autenticidad de este documental radique en la honestidad y el sentido humano con que el realizador conduce su indagación que profundiza en busca de dolorosas esencias.

Pero los documentales mencionados no son las únicas obras críticas, ni siquiera son las primeras, pues ya en 1977 aparecían dos noticieros críticos bajo la égida de Santiago Álvarez: el 806 y el 821, dirigidos ambos por Daniel Díaz Torres, quien al parecer es el que inaugura esta tendencia. En 1979 se producen dos, cuatro en 1980, siete en 1981, dos en 1982, tres en 1983, tres en 1984, siete en 1985, once en 1986, seis en 1987, diecisiete en 1988, nueve en 1989 y dos en 1990. Resulta interesante observar que a medida que avanzaba la década los materiales críticos, ya sean noticieros o documentales iban en aumento. Los monotemáticos incorporaron algunos elementos de análisis por lo que se logra en ellos una mayor solidez crítica. Los realizadores fueron Daniel Díaz Torres, Rolando Díaz, Francisco Puñal, Lázaro Buría, Luis Felipe Bernaza, Idelfonso Ramos, Melchor Casals, Héctor Veitía, Vivian Argilagos y José Padrón. De los 75 noticieros críticos Francisco Puñal es el autor de 36.

La crítica humorística la inicia Rolando Díaz en el noticiero 955 y aparece como una sección. A partir de entonces aparecerán notas o viñetas críticas humorísticas, llegándose incluso a ficcionar sobre problemas reales. Puñal se destaca dentro de este estilo tanto por la cantidad como por los recursos que utiliza. Esta línea crítica no sólo se continuará en las revistas del propio noticiero, una vez desaparecido éste, donde alcanzará su mayor estatura y profundidad, puesto que al ser monotemáticas permitieron calar con más acierto en la naturaleza misma de los problemas que se abordaban. Uno de los autores más interesantes de noticieros y revistas críticos resulta José Padrón, quien ejerce la mayor parte de las veces una crítica directa, enérgica y sin concesiones a la vez que aborda la mayor variedad de temas. Algunos de sus noticieros fueron retirados de la exhibición durante la primera semana, los que tampoco se exhibían en provincia.

Es los casos de los noticieros 1440 y 1987, que criticaban los problemas del campismo popular y la mala calidad del diseño y confección de la ropa ofertada a la población; del 1989, que criticaba el pésimo servicio de las cafeterías populares y que destacaba la paradoja de que una de las peores era La Pelota, esquina en la que se había proclamado el carácter socialista de la Revolución; del 1147, que aborda la contaminación ambiental y la situación de las miles de personas que vivían en los barrios marginales del Río Quibú en contraste con la planta descontaminante que se había construido a la entrada del reparto Cubanacán; del 1460, que se refiere a la situación de los albergados en la capital. Otros retirados fueron el 1353, el 1358, el 1383, el 1401, el 1403, el 1410, el 1464, el 1466, el 1467 y el 1488. Padrón es el autor de la revista No.1 del Noticiero que lleva el título “La Habana no aguanta más”, que reflexiona sobre el problema de la vivienda en Cuba y específicamente en la capital, archivada sin haber logrado exhibirse ni una sola vez.

La década del ochenta resulta más compleja de lo que algunos suponen. Nos movíamos entre el éxodo de Mariel y los mítines de repudio por un lado y la epidemia de dengue hemorrágico por otra, entre las amenazas que suponía Reagan y la nueva derecha, incluida la teoría de “golpear la fuente de los movimientos latinoamericanos,” es decir, a nosotros, y un periodo de bonanza en que pareció que la utopía se estaba convirtiendo en realidad para enterarnos más tarde durante el proceso de rectificación de errores que había sido un espejismo; entre la pérdida de Granada y Nicaragua y la victoria de Cuito Cuanavale y el fin de apartheid. Es la década que concluye con la caída del muro de Berlín.

Sin embargo, en el ámbito cinematográfico se produjeron hechos que repercutirían de una manera determinante en la década de los noventa. Estos son la fundación de la Escuela de Cine de San Antonio de los Baños, la formación de los grupos de creación del ICAIC, y la paralización de la industria cinematográfica incluido el ICAIC entre 1989 y 1990. Y ya en los años noventa la creación de la Escuela de Cine, Radio y TV del Instituto Superior de Arte. Todo esto combinado con la irrupción del video y la técnica de edición no lineal, cambió drásticamente la manera de concebir el cine.

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AGENDAS

jagb 17/08/2009 @ 22:44

En el filme de Daniel Díaz Torres “Hacerse el sueco” (2000), el personaje que interpreta Enrique Molina colecciona agendas. Confieso tener el mismo vicio. Soy incapaz de desprenderme de esos cuadernos donde duermen, aprisionados, los nombres y teléfonos de las personas que más he querido en algún momento.

No quiero parecer un sentimental. En realidad, son pocos los que sobreviven en la misma condición afectiva de antes. Algunos se han distanciados. Otros murmuran que he cambiado, y debe ser verdad. Aunque detrás de eso uno sabe que hay otras cosas. Lo curioso es que hablan como si los cambios únicamente fueran ajenos. Y una vez más viene a mi mente ese aforismo que tanto le gusta a Enrique Pineda Barnet: “¿por qué cuando me apuntas con un dedo hay tres que quedan mirando hacia ti?”.

Creo que el sentimentalismo es una de las peores lacras que afecta al hombre. Nos hace débiles. Nos impide mirar a la realidad tal como es ella. Nos hace esclavo de una visión donde solo caben los estereotipos. Donde los malos siempre son “los otros”. Donde la autocrítica es un absurdo. A los amigos hay que quererlos con sus virtudes y defectos, incluyendo entre estos últimos, el legítimo derecho que tienen a, un día, desertar de aquello que se llamaba amistad.

Medito sobre esto mientras leo por enésima vez el epistolario de Titón. Este libro tiene la virtud de animarme cuando llegan esos momentos en que, para decirlo en términos sartreanos, me convierto en ese hombre que se capta “en su soledad”. Me ayuda a entender un poco mejor la diferencia entre un grupo de personas que se siente fuerte solo porque están juntos, y ese otro grupo que es fuerte porque cada cual respeta y estimula la personalidad propia de sus miembros. En este último grupo la mediocridad difícilmente florece.

¿Cuánto demora uno en aprender esa lección? Tal vez toda una vida. O quizás no lo aprende nunca, por aquello de que siempre estamos expulsando al sentimentalismo por la puerta, y un segundo después, éste entra por la ventana.

Juan Antonio García Borrero

ABELARDO MENA SOBRE EL POST DE MARIO CRESPO

jagb 17/08/2009 @ 20:52

"Puedo arreglar la frase que me citas y decir: la política, /*fatalmente*/, es la que marca el ritmo para el desarrollo de la ciencia, la tecnología la economía y el arte. "

.....Si se refiere a Cuba, esta frase esconde un fatalismo no solo victimizante sino casi incierto (por no decir falso). Son los cubanos quienes están marcando el ritmo de los cambios, no los políticos.

a) De la micro-macroeconomía: Bajo los rigores del Periodo Especial, los cubanos de a pie se independizaron de los políticos cubanos y la paternal "libreta de racionamiento", y asumieron que "la política no cabe en la azucarera". Comprendieron que la actividad económica independiente (léase cuentapropismo, forrajeo, cimarronaje urbano o simple emigración) aportaba mas ingresos que un honesto salario y se lanzaron, sin las autoinculpaciones de un Jean Vajean, a "la lucha" y "a resolver". Enérgico accionar vital que hoy sacude y sacudirá a la sociedad cubana, véase no solo la cifra de nuevos "españoles" que- nietos de Rezoplez (y también de Elpidio Valdés) arribaran próximamente a la Madre Patria sino también las propuestas socioeconómicas de Pedro Campos y otros ensayistas, iceberg de las 3 millones de ideas aportadas en julio de 2006.

b) Las Artes de la Economía o la economía del Arte: En Las Artes Visuales, el Renacimiento Cubano desde mediados de los 80 hizo precisamente saltar los cimientos de la institucion arte (y las sillas calmadas de mas de un funcionario) a cuenta de la iniciativa de los propios creadores. Esta voluntad "empresarial" no solo se acentuó en el Periodo Especial, se constituyo en la mas fuerte manifestación de diplomacia cultural cubana nunca vista, florecida bajo la era Clinton y que hoy ya ha fijado al arte cubano como una marca internacional en la economía del arte (ver www.cuba-avantgarde.com). Este empuje ha incluso modificado la naturaleza no comercial de la Bienal de La Habana. Y sus marcas, aunque sean tímidas, podemos encontrarlas en la oleada imparable de los nuevos cineastas cubanos que con cámara digital en mano y centenares de ideas en la cabeza se han lanzado, sin permiso" de nadie, como corresponde a hombres y mujeres libres, a capturar la imagen de su época.

La misma rabiosa voluntad emancipadora, tanto de todo autorizo como de quienes des-autorizan, la encontramos en la blogosfera cubana, y los usos "no autorizados" del potencial de las IT: léase Sepermuta.com, Revolico.com, los bancos de DVDS y MediaPlayers, la música vía Ipod y las vertientes "piratas" de la distribución audiovisual. Son los cubanos y cubanas quienes adelantan a las instituciones en el uso free de las nuevas tecnologías, sea para usos "cultos" o banales". Y eso, colegas, es desarrollo.

c) Otras voces, otros ámbitos: Es extremadamente peligroso, por no decir de agrios ribetes nostálgicos, acusar a esta generación de "carencia de pensamiento". Las "marcas" estéticas que una generación deje no radican en la longitud kilométrica de sus manifiestos, apariciones en mesas redondas, pavoneos en festivales, discursos y otras figuras verbosas, sino deben ser estudiadas, trazadas, rastreadas, en sus producciones de sentido. Si se manifiestan o no, es harina de otro costal. Quizás han aprendido de la fuerza del susurro modesto, en oposición al vocerío radicalista infantil. Quizás aprendieron que no basta delinear gigantescas utopías trazadas en el aire, sino creen en la lucha sorda por hacer sus imágenes. Quizás no pretendan emancipar al Hombre, sino dejar una brizna de arena en las pantallas. Quizás ni les importe el Cine, sino otras maneras de hacer la vida.

Nada más,

Abelardo Mena

MARIO CRESPO SOBRE EL OFICIO DE ASISTENTE DE DIRECCION (5)

jagb 17/08/2009 @ 20:05

SOBRE EL OFICIO DEL ASISTENTE DE DIRECCIÓN. (El director es la estrella) (5)
por Mario Crespo

«Me gusta cualquier director, siempre que te haga darte cuenta quién diablos ha dirigido la película».Howard Hawks. (Who the devil made it. Peter Bogdanovich)

Tomo el título que dio Peter Bogdanovich a sus dos tomos de relajadas y profundas conversaciones con directores de cine, que en español se llama El director es la estrella, (España T & B EDITORES, 2007) destacando la importancia del director de una película en la industria de Hollywood, donde sabemos que el estudio es el verdadero dueño del filme y el director, un empleado más. Aún así, en este libro, a través de experiencias y anécdotas del trabajo de grandes directores al frente de sus equipos, se destaca que la verdadera estrella de un filme, es el director. Y es que el cine no puede ser democrático y quien no lo entienda, no hace nada en el set. Sólo así, al finalizar la película se podrá decir “la hicimos entre todos” aunque parezca un contrasentido. En la consecución de todo esto, el asistente del director tiene una gran responsabilidad. Sigamos revisando el tema.

Marina Ochoa describió muy bien su entrada al oficio y todas las presiones que siente el novato en su interés de quedar bien en este trabajo, que no espera por nadie, que tiene un tiempo de desarrollo demoledor e implacable desde que se da el primer llamado a filmación, hasta el último día de rodaje. Sobre todo, porque cuando el nuevo asistente de dirección se une a un equipo, queda rodeado por un staff con alto profesionalismo y ética de trabajo, puesto en función de lograr que el proyecto que el director ha puesto en sus manos, culmine con éxito.

Siempre se dice que si el director está tenso y de mal humor, todo el equipo empieza a ponerse de esa manera y yo lo creo firmemente. El binomio director – asistente es responsable del buen estado de ánimo en el set. Siendo, como hemos dicho, el asistente del director el enlace entre éste y el equipo (imaginemos por un momento que todo lo que es necesario resolver en un rodaje se le pregunte al director, ¿en que estado quedaría éste y cómo podría pensar y dialogar con sus actores si todos los colaboradores se dirigen a él a consultarle o proponerle algo?), es el asistente el vallado necesario; el ataja problemas. Tiene que tener toda la información necesaria para tomar una decisión y ésta sea la más acertada de acuerdo al gusto y los intereses del director y la película que se realiza.

El deber del asistente del director es, (apoyado por supuesto, por el productor de campo o locación, quien también tiene que ser un lince atajando problemas y organizando) ya lo he comentado, tener todo a punto en cada día de rodaje a la llegada del director y ya en el rodaje, estar siempre preparando el plano que sigue al que se filma; o la escena siguiente y pensando en la del próximo día, a la vez que no se puede ausentar del rodaje y estar siempre dos pasos detrás del director. Si me permiten un símil, diría que es como el instrumentista en un quirófano. Siempre con el instrumento necesario listo y a la mano del cirujano, para el próximo corte. No puede distraerse. Pero el asistente es un ser humano y puede también equivocarse. Aquí es donde no puede ponerse tenso, no puede aflojarse y tiene que buscar la manera de resolver un posible entuerto, sin crear alarma, angustia e inquietud en el director.
¿Qué es necesario para que le salgan bien las cosas? Primero que todo la colaboración del equipo, pues en el cine nadie puede hacer nada solo y todos, trabajando para el director. Marina dice también en su artículo, que el segundo asistente de dirección es al primer asistente, lo que éste es al director y su reflexión me invita a hablar de esta cadena de trabajo, que tiene en su cúspide al director de la película. Y ya que Marina ha tenido la honestidad de revelarnos una “trampita” que le hizo a Enrique Pineda y que ella jura, él no se dio cuenta, cosa que me permito dudar conociendo como conozco a mi gran amigo, observador, acucioso, prolijo, celoso en grado superlativo y a quien es difícil se le escape algo en “su” set de rodaje. De todas formas, lo importante de la anécdota estriba en el hecho de que todo un equipo trabaja arduamente para que el director mantenga la presencia de ánimo que le permita dirigir, artísticamente, esa cadena de producción que es una película y el asistente del director, es el primer encargado de conseguir esa tranquilidad tan necesaria. Por eso Marina habló con Tania y ésta se puso de acuerdo con el camarógrafo y con la actriz para que cada uno hiciera lo que correspondía para salvar la escena y sobre todo, el estado de ánimo del director. Estoy seguro que si la carterita hubiese tenido indicado un plano detalle o fuera de mucha importancia en el plano a filmar o, tuviera muchos planos seguidos, Tania no habría dudado en llamar al productor de locación y pedir rápidamente un transporte para ir a buscar la carterita a dónde hubiera quedado. Estoy seguro además que en ese caso, se hubiese propuesto al director de fotografía que solicitara al director hacer otro plano en el que no “jugara” la carterita dichosa en lo que ésta aparece. Muchas cosas se pueden hacer para salvar la eficiencia y la productividad del rodaje y a la vez no incomodar al director con asuntos de fácil solución. Claro que si no queda más remedio, si la cosa es insalvable, habrá que ir a dónde está el director a comentarle, pero con una propuesta factible en la mano, nunca preguntándole qué hacer, pues si el director nos tira el guión por la cabeza, bien empleado lo tendríamos. Y es que no hay que tratar al director como un loco irascible, alguien con quien no se pueda dialogar y llega a acuerdos, ni temerle. El director también hace un esfuerzo por no intranquilizar, no mostrarse tenso, nervioso e inseguro. También es su deber.

Hasta aquí, como se puede observar, lo que se pone de manifiesto es que el asistente del director debe tener una excelente relación con su equipo de asistentes, con el cámara, con vestuario y maquillaje y con los actores. Imponer un amable respeto entre sus compañeros y hacer entender a todos que es el jefe de escena. Por eso siempre digo que el asistente del director, no es aspirante en un concurso de simpatía. Su preocupación no tiene que ser “caer bien” si no, ser eficiente con el director y seguro y firme en sus decisiones y ordenes.

Ya que la anécdota de Marina nos lleva a una película de Enrique, voy a hablar de mi relación con él, esta vez siendo yo su asistente en la película “Aquella larga noche”.

Decía arriba que Enrique es el director más acucioso y observador en detalles que he conocido y por eso dudo que se le escape el color de una cartera, con perdón de Marina. Lo que pudo suceder es que el propio Enrique no le dio demasiada importancia al hecho y como es un director tranquilo y trabaja con alegría, no quiso crear un problema con el asunto. Lo he visto parar un rodaje sin hacer ningún escándalo hasta que le consigan aquello que él sabe imprescindible para la escena. El tiene la última palabra, por suerte lo tenemos bien cerca para sacarnos de la duda.

Ya conocía yo un poco a Enrique de mi trabajo con él en “La Diversión” (no filmada) y sabía que su método de trabajo es de una prolijidad en detalles, ninguno injustificado, que requieren una gran atención y trabajo por parte de todos los colaboradores, desde los directores de arte, los ambientadores y utileros, los directores de fotografía y los actores. Dije también que es testarudo con sus criterios, pero es que éstos los tiene siempre muy bien fundamentados y los va rumiando, justificando y enriqueciendo desde que comienza con la escritura del guión, hasta que hace el trabajo de mesa con los actores y en todo, hace partícipe a su asistente – a quién le gusta tener desde muy temprano en el proceso incorporado al trabajo- y éste debe tener buena cuenta de ello e ir enriqueciendo el desglose de guión e informando a aquellos que corresponda. Cuando hablo de testarudez, me refiero a que si le vas a cuestionar una propuesta, la tuya tiene que estar tan bien fundamentada y estudiada como la de él o más. Si no, él con la mayor paciencia del mundo hará un alto y, abrazándote, tirando el brazo por encima de tu hombro, llevándote a un rincón, argumentará por qué es importante éste o aquel detalle, tranquilamente y con un gran respeto por ti y tu trabajo.

En una película de Enrique es importante una sortija (recordar la anécdota de Beatriz Valdez en “La Bella del Alhambra”), nunca puede ser una sortija cualquiera, su diseño tiene que tener un significado para la actriz, para el personaje. A veces es importante, muy importante algo muy pequeño que no se ve, pero que el actor sabe que está ahí para él y en complicidad con el director. Es lo que se dice un director de método y que aprovecha hasta la más última de las memorias afectivas del actor y las suyas propias para crear esa complicad necesaria. Y también con el equipo. Es de los que piensa que una palabra que unifique a todos o una melodía puesta en el set, crea entendimiento y espíritu positivo de trabajo.

Para ir a lo anecdótico, recuerdo que yo me atreví a cuestionar una medallita que Enrique y Armando Bianchi, habían acordado éste llevaría en su bolsillo un día en que en su papel de Ventura, tenía que hacer una redada en la carretera vieja de Guanabacoa. Era algo que el personaje real hacía y que significaba mucho para él. Aquel asesino de jóvenes, frío y calculador, siempre vestido de blanco impecable, que se emocionaba frente a la Virgen de Regla, era devoto y apretaba en su mano, hasta el dolor una medallita ¿de la Virgen?, no lo recuerdo. Y osé cuestionar su importancia. Enrique detuvo todo lo que estaba haciendo y con gran modestia uso un ejemplo de otro director: ¿crees que Visconti pide géneros auténticos en el vestuario cuando hace Gatopardo por que le gusta, por capricho, por hacer costosa la película? El sonido que hace una tela la define y esto es importante para el actor, que debe tener una prestancia, reflejar una clase social. Tranquilo, en voz baja argumentó un rato más y yo recibí una gran lección. Al final me dijo: Por favor, manda a buscar las medallas para que el actor escoja una.

Desde ese momento, yo era el primero en ocuparme que la medallita, no cualquier medallita, sino la que se había decidido, estuviera en el pantalón del gran actor que era Armando Bianchi.

Mario Crespo

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MARINA OCHOA SOBRE LAS MUJERES Y EL CINE CUBANO

jagb 17/08/2009 @ 13:01

Querido Juany:

Lo que preguntas de Rosina Prado ha desatado en mí la necesidad de abordar el tema de la mujer realizadora, donde te confieso que tengo más preguntas que respuestas.

El tema es mirado de soslayo por sospechas de feminismo. No soy feminista, pero tengo y estoy trabajando en perfeccionar mi conciencia de género. Hay también comentarios - en el nivel coloquial porque nadie se atreve a escribirlo- de que abordar el tema de la mujer realizadora es malentender el concepto diversidad, es reducirlo y asociarlo a significantes anatómicos: negro, mujer, indio y/o a filiaciones sexuales, religiosas, ideológicas, políticas etc., y que potenciar el concepto mujer podría ser portador de un patrón fragmentador que puede conducir a la devaluación de la identidad colectiva. O sea identidades contra identidad

¿Y entonces…qué nos proponen hacer estos ideólogos, a veces ideólogas -¡cuidado, los de café con leche en franca minoría!- para rescatar a la mujer realizadora de una sofisticada, escurridiza y rara vez aceptada, manifestación de la discriminación: la invisibilidad.?

No podemos olvidar que en primera instancia estamos hablando de una manifestación artística que lleva nombre de varón: el cine. También su sobrenombre es masculino: el séptimo arte. Pero además, hasta donde sé, solo tiene padres, pues no hubo ninguna mujer que le sirviera siquiera de partera.

Antes de 1959 solo una mujer logró colocar en la pantalla (creo que de televisión) el crédito de directora: Evelia Joffre. Pero ella solamente se ocupó de dirigir el montaje de un desastroso material filmado por un hombre cuyo nombre ha permanecido en un anonimato protector: “La rumba en televisión”.

La Joffre, script hasta ese momento, creyó estar en posesión de una gran oportunidad y cargó con los créditos y con los descréditos, pues el material resultó insalvable y constituye una de las peores películas del cine anterior al 1959. No conozco que haya podido volver a realizar posteriormente.

No es hasta 1959, cuando se crea el ICAIC, que el cine entreabre las puertas a la mujer, y remarco entreabre porque no podemos desestimar el fuerte componente sexista de nuestra idiosincrasia activo y actuante a pesar de la voluntad de igualdad del proyecto social de la Revolución Cubana.

Propongo para medir cómo este componente sexista se materializa en actitudes discriminatorias, muchas veces no conscientes o no asumidas, tratar de contestarnos las siguientes preguntas:

En 47 años de existencia del Nuevo Cine Cubano ¿cuántas mujeres han logrado dirigir ficción? ¿cuántas han dirigido documentales? ¿camarógrafas ? ¿ ingenieras de sonido o sonidistas? ¿productoras? ¿editoras? ¿asistentes de dirección? ¿directoras artísticas? ¿musicalizadoras?, ¿cuántos afiches para filmes han sido realizados por mujeres? Y sobre todo ¿cuántas mujeres están ubicadas en las instancias que toman las decisiones sobre los proyectos que se aprueban o son vetados o cuáles se exhiben y cuáles no, o donde se decide la política de promoción?

En el caso de algunas de las profesiones donde se desempeñen mujeres de manera significativa, por ejemplo productoras, ¿cuál es la proporción con respecto al total, asumiendo que el resto son hombres y teniendo en cuenta que somos la mitad de la población de la isla, y cuál la jerarquía?

El caso de la edición es muy interesante porque con el surgimiento de las nuevas tecnologías se ha ido masculinizando, mientras que la fotografía y el sonido se resiste a las mujeres a pesar de que la digitalización ha disminuido el peso de los equipos, argumento utilizado con anterioridad a la existencia de las escuela de cine en nuestro país pues, por ejemplo, la carrera de fotógrafo arrancaba de manera general, en la posición de asistente lo cual implicaba cargar los equipos por entonces enormes y muy pesados.

¿Cuántos conocen que Teresa Ordoqui realizó, en la década del 80 “Te llamarás Inocencia”, primer largometraje realizado totalmente por una mujer , ya que el filme “De cierta Manera”, de su antecesora Sara Gómez, insuficientemente explorada a pesar de ser según refiere el mito, la primera mujer cineasta del Nuevo Cine Cubano y Latinoamericano, fue terminado por Tomás Gutiérrez Alea a causa de su prematuro fallecimiento?( tengo dudas con el caso de Rosina Prado, tan absolutamente desconocida que ni siquiera sé si era cubana, pero cubana o no hizo su obra con el ICAIC). Creo que está ahí , ahí, picando.¿Y cuántos otros están informados de que en los años 80 del pasado siglo Ana Rodríguez, Mayra Segura y Mayra Vilasis realizaron tres de los cortos de ficción que conformaron el largometraje “Mujer Transparente”.?

¿Quiénes se han enterado de que “Laura”, el corto que Anita aporta a este filme aborda por primera vez en el cine de ficción ( tengo también mis dudas con “Lejanía” donde fui asistente de dirección), pero en todo caso considero que con más riqueza, el reencuentro con los que se fueron, con todas las dudas, temores, prejuicios y satanizaciones de esos tiempos, iniciando una mirada humana hacia el problema, al mostrar el sentimiento de los seres individuales interactuando con el conflicto político en el que están irremediablemente atrapados?¿Y cuántos saben que el abrazo de Laura y su amiga es anterior al de Diego y su significado tiene más riqueza que el de este último, sin que por ello descalifique la importancia del último?

Ninguna de las realizadoras mencionadas tuvo una segunda oportunidad a pesar de sus logros. Tres de ellas no las tendrán porque están fallecidas De las otras dos diré que una está totalmente retirada de la realización audiovisual y habla de su filme como de un sueño-realidad remoto, quizás vivido en otro plano temporal paralelo, quizás más justo, donde a este le hubieran sucedido otros más y la otra realizadora ha permanecido en el mundo del cine pero como productora.

Tal parecería que la muerte prematura de Sara Gómez hubiera desatado una suerte de maldición sobre las mujeres cineastas cubanas que intentan abordar el cine de ficción.

Esta maldición solo la ha logrado romper Rebeca Chávez, con su filme “Ciudad en Rojo”, a pesar de los intentos infructuosos de realizadoras de la talla de Mayra Vilasis, Belkis Vega, Marilyn Solaya entre otras valiosas realizadoras. En el caso de Belkis Vega es inconcebible que no haya encontrado un espacio en el ICAIC luego de haber realizado casi como clímax de su inestimable obra “La casa de Bernarda Alba”, donde brilla su dominio del lenguaje del cine de ficción, y cuya calidad y densidad conceptual destacan por sobre la obra de algún que otro realizador masculino que si tuvo su oportunidad con nosotros.

Sin embargo, considero que “Ciudad en Rojo” no recibió ni remotamente el despliegue publicitario de “Kangamba”.

Marisol Trujillo la directora de “Mujer ante el espejo”, uno de los documentales del cine cubano más premiados internacionalmente por sus calidades cinematográficas y que generaciones de cinéfilos desconocen (y otros que “han olvidado”), comenzó la prefilmación de su primer largometraje de ficción, hace ya tanto, tantísimo tiempo, y no pudo continuar porque sobre ella se tejieron leyendas, o comentarios, o campañas, (da igual), sobre actitudes caprichosas “de mujer” que dañaron su reputación como realizadora y conllevó la frustración de un hermoso y original proyecto dedicado a los niños y jóvenes. Porque, cuando un hombre grita se dice que tiene carácter, pero cuando lo hace una mujer, por muy justificado que sea se dice que es una histérica. Y con esto no quiero decir que haya sido el caso de Marisol, solo es un apunte en cuanto a los raseros diferentes

Aunque todas cruzamos los dedos y rogamos porque Rebeca rompiera el nefasto sortilegio yo por mi parte, estoy tratando de convertir en novelas la ficción que he escrito. Ya convertí una en teatro y voy por la transformación de otra también en teatro.

¿Me he dado por vencida? Por supuesto que no. Sigo tratando de hacer en el único espacio que he conquistado: el cine documental donde me encuentro a gusto artísticamente hablando, hasta más ver.

Pido disculpa por mi pasión pero mi mirada es desde dentro del problema y no está exenta de subjetividad.

Un abrazo de,

Marina Ochoa

PD: PUCHEUX A PROPOSITO DEL POST DE MARINA OCHOA

Leyendo el trabajo que viene haciendo Marina sobre la mujer y el cine en nuestro país me llegan a la mente una serie de sucesos de los cuales, tanto Pepín Rodríguez como yo en Trucaje, fuimos testigos presenciales. Me refiero al trabajo que debíamos acometer para una película nunca producida, o mejor, nunca permitida.

Lo cierto es que jamás supimos qué fue lo que sucedió con este filme. Sí puedo comentar que el mismo fue uno de los pocos (y sobre este aspecto ya he escrito algo) que sí tuvo una preproducción muy bien pensada. Recuerdo que pudimos trabajar con guión técnico y hasta con Story Board, cosa poco común en esa época.

Estuvimos trabajando en todos los procesos que llevaba la película, hicimos gran cantidad de pruebas para lograr efectos visuales de primera, pasamos meses en esto, lo cuidamos todo, tanto técnico como creativamente, pues iba a ser un filme dedicado a los niños y los jovencitos. Era una magnífica fantasía que se iniciaba en la Isla de Pinos, en el interior de una cueva y que tenía una buena cantidad de acciones fantásticas muy bien pensadas. Sí estaba claro que no iba a ser una superproducción ni nada que se le pareciera, iba a ser una muy sencilla y necesaria película (qué hay en el ICAIC pensado y realizado para los niños y jóvenes, además de los dibujos animados y algún que otro filme por ahí?)

Escribo sobre este filme, porque fue preparado por Marisol Trujillo, una destacada realizadora de documentales, que un buen día dejó de trabajar. Nunca más se habló del filme, nunca más se aclaró nada sobre todos los recursos empleados por nosotros durante tantos meses, y sobre todo, de tanto trabajo desarrollado de la única y verdadera manera de realizar un buen trabajo en un filme.

¿Qué pasó con Marisol y su frustrada película? Aún hoy no lo sabemos, porque por organización y desvelos nada se hubiera podido plantear. Para nosotros, esta fue una historia triste, y hoy, leyendo el trabajo de Marina y todo lo referido a lo sucedido a Marisol, más dudas caen sobre este episodio.

Jorge Pucheux.

EDUARDO ALBERT SOBRE EL FESTIVAL DE VIDEOARTE EN CAMAGUEY

jagb 16/08/2009 @ 22:37

¿Un Festival de Videoarte en Camagüey? ¿De Videoarte? ¿En Camagüey?

Tales interrogantes pudieran estar en las cabezas de quienes allá o acá piensan en términos lógicos tradicionales. Se necesitaría probablemente de un pensamiento rizomático, al decir de Deleuze, para entender que si nuestro Norte es el Sur, la periferia puede muy bien ser el centro. Que las formulaciones polares exigen fluidez dialéctica, único modo de hallarle soluciones. Que el Videoarte, caracterizado por los expertos como vehiculo dinamizador y democratizador en la visualidad artística contemporánea, puede y debe mostrar a plenitud en nuestro caso esas potencialidades. Que Camagüey debe y puede ser capaz de erigirse sede de una muestra anual internacional de productos artísticos realizados en dicho medio, de propiciar debates al más alto nivel en torno al empleo de tecnologías en calidad de novedosos soportes y formas artísticas.

Se trata, ni más ni menos, de desafiar circunstancias que generalmente se califican de malditas. De romper con esquemas que asocian provincia con provinciano. De conceder una chance a la otrora villa de pastores y sombreros, ahora en parte reivindicada como patrimonio cultural de la humanidad, de emerger con fuerza propia y apuntar a un universo artístico que se ha dado en llamar “expandido”. El Festival de Videoarte en Camagüey es una suerte de ventana que nos abre a los media, nos “conecta” y, en correspondencia, permite circular por estos lares nuevas sensibilidades estéticas, formas y estrategias de comunicación.

Si como afirma Bill Viola “…el arte debe ser un componente de la cotidianidad o no es sincero”, la confrontación de las formas derivadas del video debe constituirse en espacio natural de nuestra añeja cotidianidad y forzar de algún modo su posible anquilosamiento, dinamitar su sincero tradicionalismo y expandir sus horizontes. Nam June Paick concibió al video como un “modelo de vida”. Aquí se entendería que el Festival se orienta a algo más que a un conjunto de proyecciones, mejor concebirlo como fórmula propiciadora de nuevos horizontes de vida, de actualizadas vivencias. Recurso de convocatoria a la renovación de comportamientos, de accesos a canales inexplorados, que desarticulen fórmulas decadentes del diálogo urbano, códigos retóricos de comunicación y contribuyan a la emergencia de nuevos tejidos de sociabilidad.

Si se especulara acerca de la distancia entre los posibles entusiasmos pasajeros de los promotores de este Festival y las realidades de una recepción interesada que de forma tangible acuda a la cita, la primera experiencia no deja lugar. Desbordó toda expectativa. Se hizo realidad la presencia de una audiencia numerosa, ávida de experiencias diferentes. El denominado “ojo tecnológico” llegó a espectadores de todas las edades, puso en evidencia la versatilidad de sus imágenes y contribuyó a cambiar el régimen escópico de esta parte del mundo. Hubo ganancia en los repertorios formales y temáticos, favoreció a los noveles y desuntemeció a los tradicionales, sacudió modorras. El debate teórico-crítico del primer festival puso en evidencia la productividad del encuentro entre creadores y expertos. Uno de los artistas invitados – Lázaro Saavedra – pidió en el último debate continuarlo aun cuando fuese imprescindible posponer la clausura del evento. Elocuente anécdota que delata un interés compartido por el asunto en litigio.

Hay que agradecer a Jorge Santana, el ideólogo principal del Festival, la oportuna iniciativa. Su espíritu inclaudicable explica que la utopía no se quedase en eso y fuese esta vez realizable. Quizás la clave está en su propia capacidad de aunar voluntades, de enamorar con el proyecto a algunos de los más escépticos (siempre quedan otros sentados a la espera de un posible fiasco), de mover a los más noveles, de saltar por encima de dificultades tecnológicas, de agenciarse patrocinadores. De todo esto estamos urgidos en las artes del territorio y no sólo en el nuestro.

El segundo momento de encuentros ya nos tiene en jaque. Sus organizadores trabajamos para su salud. Cada día hay noticias, buenas y malas, pero hay sin dudas una corriente de optimismo que prevalece. Todo parece indicar que gústenle o no, la respuesta es afirmativa e, incluso, desafiante, provocadora:

Si, un segundo Festival de Videoarte en Camagüey. De Videoarte. En Camagüey. Esta vez, internacional. Cada año. Con desenfado total, apostando por la quiebra de cualquier designio negativo, anulando profecías burlonas o desacreditados pronósticos, haciendo de su ocurrencia una necesidad.

Dr. Eduardo Albert Santos
Profesor, teórico y crítico

MARIO CRESPO CONVERSA CON VICTOR FOWLER

jagb 16/08/2009 @ 20:23

POR LA REFUNDACIÓN DEL DIÁLOGO, ESTIMADO VÍCTOR.
Por Mario Crespo

En lo que a mi respecta, una conversación sobre cine cubano nunca me parecerá baldía, menos si esta conversación es contigo y Juan Antonio. Haces bien en llamar conversación a este intercambio pues al fin, creo que los tres, aportamos puntos a un tema en el que básicamente estamos de acuerdo. Como no soy un polemista experimentado, trataré de no perderme en la gran cantidad de argumentos que expones para que la conversación tenga la enjundia a la que aspiras. Voy sobre todo a tratar de discurrir en aquello que tu crees, son desacuerdos en nuestros discursos.

Puedo arreglar la frase que me citas y decir: la política, /*fatalmente*/, es la que marca el ritmo para el desarrollo de la ciencia, la tecnología la economía y el arte. Y quiero insistir en la frase, pues también deseo destacar que en nuestro país, es dónde más se lleva todo al ámbito de lo político y el arte y el pensamiento están en el centro de la diana. Creo que no me expliqué bien, antes, pero no vale la pena ahora tratar de traducirme, sino demostrar que al fin no estamos tan en desacuerdo y tal vez, pasar a otro tema.

Mi interés, no condescendiente ni paternalista en lo absoluto, sino basado en la historia, es destacar precisamente lo que tu acabas de decir muy bien en las frases que te cito: “¿De qué modo conectar, en el análisis, a los nuevos realizadores con el mundo, sino introduciendo un mar de mundo en nuestras pantallas y goces de espectadores cinematográficos?” y con esto, das parte de la respuesta a tu propia pregunta cuando te adviertes que no hay razón para la ausencia de debates u ocasiones de encuentro sostenidas. Pero me gustaría ir un poco más allá. ¿Qué sucede de un tiempo a esta parte?

Me permito tomar de nuevo una frase tuya, “la lista de lo valioso que desconocemos, es tan desmesuradamente larga”… que da pena, agregaría yo. A eso me refería cuando hablaba de inopia. Me refería a la poca variedad de opciones desde las cuáles ir cimentando puntos de vista, creando cuerpos de opiniones estéticas, gustos, modos de expresarse. El talento es necesario alimentarlo. El deseo de búsquedas estéticas también. Incluso, no basta con revisitar a los clásicos del cine y la literatura una y otra vez, sino tener al alcance lo último que se hace y se piensa fuera de las fronteras, como único modo de construir un cuerpo de pensamiento y una “artisticidad” renovada, arriesgada, conectada con el mundo.

Creo que en este punto, me das la razón, cuando recuerdas cómo cuando éramos jóvenes, hace treinta años, veíamos a Godard, Fellini y Buñuel, Sartre, Grotowski y también a Einsestein, Pudovkin y una década antes (éramos adolescentes) se debatía acaloradamente en varios órganos de prensa criterios sobe el camino de la literatura y el arte, la educación, los medios y sus valores... Tú observas que la profundidad de las ofertas parece haberse contraído, para preguntarte: ¿Dónde es posible descubrir?

Pero hablábamos sobre la llamada “ausencia de un pensamiento” que defina a la última generación de cineastas cubanos, -pienso que puede marcarse ese declive desde mucho antes que apareciera esta pujante generación de los noventa, -la cual ha obligado a repensar estrategias a los dirigentes del cine rompiendo su inercia-, diría que desde los años ´70, y no sólo en Cuba, me atrevería a decir que es un fenómeno mundial.

Ya a mediados del siglo, Octavio Paz hablaba de la hiperbolización del Estado y su cada vez más, marcada presencia en todos los ámbitos, cuando lo definía como el “ogro filantrópico, que ha limitado la expresión de individualidades unidas en sus diferencias, manteniendo la impronta que las define, que fue lo que sucedió en los efervescentes años sesenta en nuestro país, pero que sucumbió, como expuse en post anterior, por falta de contendientes y a mi juicio, en el ámbito del cine, cuando desaparecieron los debates; cuando algunos jefes se fueron cansando, otros se burocratizaron y otros recibieron presiones, hasta que desapareció el ejercicio de la crítica y la polémica del panorama escrito y radifónico y en esa atmósfera de inopia verbal y conceptual, han crecido ya varias generaciones de cubanos.

Lo curioso es que al no conceder importancia a la relación creador-funcionario, reconoces lo que las decisiones de éstos últimos, determinan la variedad y calidad de la creación, cuando dices que por su carácter episódico, cambiarán tan rápido como lo político sea diferente. Me pregunto ¿cuánto han cambiado las condiciones, desde los años ´70 a esta parte, para la variedad de pensamientos y búsquedas en los estético?

Estoy de acuerdo contigo en que si los que diseñan las políticas públicas, no proporcionan más espacios de encuentros y discusión, será la gente la que tenga que hacer el esfuerzo por crearlos y defenderlos. Pero esto me lleva lamentablemente de nuevo, al ámbito de lo político, porque todo espacio de encuentro, de discusión y
alternabilidad de ideas, debe estar proporcionado y fiscalizado por instituciones, normas y consignas rectoras y guías. En el campo cinematográfico el único ejemplo que rompe con esto es la Muestra, pero sabemos que no basta.

Estoy de acuerdo también que /*algunos */de los trabajos de la Muestra, sólo vienen a sustituir lo que la maltrecha prensa nuestra no hace, otorgándole más valor periodístico que artístico al conjunto de esa obra. No obstante yo lo veo de una manera distinta, pues amén de que pienso que hay trabajos y creadores que se perfilan con muy buen futuro artístico, valoro también el carácter de crónica de esta época de apremios, necesidades, carencias, ausencias, que reflejan las obras de la última generación, que a pesar de todas las cosas faltantes, se esfuerza por expresarse artísticamente, aunque unos lo consigan mejor que otros. Tal vez estén dando un ejemplo al periodismo y la crónica y orienten un mejor futuro para el género. La decantación hay que dejarla a la historia. Los artistas y el arte quedarán, el oportunismo y la chapuza serán olvidados. Soy optimista y pienso que este siglo traerá sorpresas.

Otras entradas vinculadas a este post en el blog:

SOBRE EL PENSAMIENTO JOVEN

MARIO CRESPO SOBRE EL NO-PENSAMIENTO DE LOS JOVENES

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DE GARCIA BORRERO A VICTOR FOWLER

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ROSINA PRADO

jagb 16/08/2009 @ 13:36

En Granada me quedé con deseos de conocer a Rosina Prado (actualmente reside en España), de quien el Festival Cines del Sur exhibió varios de sus documentales como parte de la muestra “Intrusos en el paraíso”. Finalmente Rosina no pudo asistir el evento por razones ajenas a su voluntad, y me quedé con las mismas lagunas de siempre: ¿cómo llega ella a Cuba?, ¿cómo se conecta con el ICAIC?, ¿cuándo parte?.

Creo que Rosina Prado es una de las grandes ignoradas del cine cubano revolucionario. Y eso que fue la primera mujer que hizo algo como directora en el ICAIC (antes que Sara Gómez). Si alguien me puede aportar datos sobre ella, o si ella misma me los ofreciera para compartirlos con los lectores del blog, me estaría ayudando a dejar atrás esta penosa circunstancia en que me encuentro: esa en la que solo sé que de Rosina Prado no sé nada.

Juan Antonio García Borrero

Filmografía de Rosina Prado en el ICAIC:

ISMAELILLO
(1962)/ 19’/ Dirección: Rosina Prado/ Productor: Néstor Pino/ Guión: Rosina Prado/ Fotografía: Julio Simoneaux/ Edición: Amparo Laucirica/ Sonido: Raúl García.

Documental acerca de la vida de los niños en un círculo infantil construido en el barrio pobre de Las Yaguas.

PALMAS CUBANAS
(1963)/ 26’/ Dirección: Rosina Prado/ Productor: Jorge Rouco/ Guión: Rosina Prado/ Fotografía: Luis Marzoa, Pablo Martínez/ Edición: Amparo Laucirica/ Sonido: Eugenio Vesa, Marcos Madrigal.

Mirada documental a los cambios que propicia la sociedad revolucionaria en la vida de la mujer cubana.

¿QUÉ ES LO BELLO?
(1965)/ 10’/ Dirección: Rosina Prado/ Productor: José Gutiérrez/ Guión: Rosina Prado/ Fotografía: Julio Simoneau/ Edición: Amparo Laucirica/ Sonido: Germinal Hernández, Marcos Madrigal.

Documental sobre la ciudad de Trinidad, en Cuba, sus tradiciones y su arquitectura colonial.

LA LLAMADA DEL NIDO
(1966)/ 12’/ Dirección: Rosina Prado/ Productor: Eduardo Valdés Rivero/ Guión: Rosina Prado/ Fotografía: Julio Simoneau/ Edición: Amparo Laucirica/ Sonido: Eugenio Vesa, Ricardo Istueta.

Documental didáctico sobre las palomas mensajeras.

El ZOOLÓGICO
(1968)/ 10’/ Dirección: Rosina Prado/ Productor: Eduardo Valdés Rivero/ Fotografía: Julio Simoneau/ Edición: Amparo Laucirica/ Sonido: Raúl García, Eugenio Vesa.

Documental didáctico que muestra diversas facetas y atracciones del parque Zoológico de La Habana.

PD: INFORMACION SOBRE ROSINA PRADO

Desde Galicia Francisco Puñal me actualiza casi al instante. Y después me dicen que todavía no ha llegado la hora de mirar con seriedad esta manera de distribuir y adquirir información. Desde luego que me encanta seguir manoseando los libros acomodados en los estantes de la biblioteca, pero estas cadenas de bits que viajan a la velocidad de la luz amenazan con dejar en el camino a aquellos que todavía prefieren desplazarse, únicamente, sobre el lomo de los átomos, muchas veces retenidos en las aduanas.

Lo que me envía Puñal alude a un homenaje que le realizaran a la cineasta en el 2007. También me hace llegar un par de PDF, y en uno de ellos hay una entrevista con Rosina Prado muy interesante. Trataré de precisar el link para que se pueda ver desde aquí. Gracias a Puñal por la contribución casi inmediata.

La verdad es que leyendo todo esto se me ocurre que podría realizarse un documental que reúna a, por lo menos, tres de esos españoles que viajaron a Cuba en los sesenta e hicieron cine aquí: Margarita Alexandre, Rosina Prado, y Juan Mariné.

JAGB

EL FESTIVAL DE CINE DE CARTAGENA RINDE HOMENAJE A LA CARTAGENERA ROSINA PRADO
Escrito por EMS
(11-12-2007)

El Festival de Cine de Cartagena, junto a la Filmoteca Regional 'Francisco Rabal', rendirá homenaje en su presente edición a Rosina Prado, la primera mujer española que ejerció en Cuba el oficio de realizadora de cine.

El acto tendrá lugar el miércoles 12 de diciembre, a partir de las 21 horas, en el Aula de Cultura de Cajamurcia (calle Carmen, 1), donde podrán verse los documentales que Rosina Prado realizó durante su vida en Rusia y Cuba.

Nacida en Cartagena, en la céntrica calle del Aire e hija de un militar de la Armada republicana, Rosina Prado emigró con su familia a la URSS, donde toma contacto con emigrantes relacionados con el mundo de la cultura y realiza su primer trabajo cinematográfico, 'El ir y venir de los trenes'.

Pero será en Cuba, a partir de 1961, donde desarrolle una importante labor cinematográfica en colaboración con el Instituto Cubano de Cine (ICAIC). De esta época quedan trabajos como 'Ismaelillo', 'Palmas cubanas', 'Qué es lo
bello' o 'La llamada del nido', todos ellos reflejo de su preocupación por los problemas sociales, la infancia o la mujer y fiel a una línea clara de pensamiento.

El director de la Filmoteca Regional, Joaquín Cánovas, ha explicado que la figura de Rosina Prado ha sido ninguneada por las historias oficiales del cine cubano. "Queremos hacer justicia a esta extraordinaria mujer y por eso la Filmoteca Regional está preparando una publicación monográfica sobre ella".

La propia Rosina Prado ha agradecido este acto de homenaje a su trabajo. "Siempre he estado en el cine, aunque en España no lo haya podido ejercer. Conocí a los grandes del cine español" y ha añadido que nunca ha perdido, en todos sus años de exilio, el arraigo a su tierra, a la que vuelve siempre que puede.

UN COMENTARIO A PROPOSITO DEL POST DE ABELARDO MENA

jagb 15/08/2009 @ 17:24

Formidable ese comentario de Abelardo Mena. Provocador. Pienso que por allí anda el desafío de los jóvenes investigadores del mañana, esos que dentro de par de décadas podrán tener un libre acceso a ese río de imágenes creado no solo por el ICAIC, sino por todos los cubanos que han filmado alguna vez…, si ese patrimonio no ha desaparecido para siempre.

Lo que Abelardo propone lo están haciendo en España muy bien. En Camaguey, hace unos ocho años, pretendimos impulsar un centro de estudio parecido al que gestiona María Luisa Ortega en Madrid, o Ana López en Tulane, por mencionar apenas dos de los que conozco. En un inicio iba a llamarse “Oficina del Taller Nacional de la Crítica Cinematográfica”, pero después le cambiamos el nombre por “Cátedra de Pensamiento Audiovisual Tomás Gutiérrez Alea”, debido a que eso de “Oficina” destilaba un perfume a burocracia intelectual realmente rechinante. La cosa no ha funcionado como esperábamos por razones que tampoco me interesan traer al blog, pero menciono lo de la Cátedra porque nos puede dar idea de las oportunidades que perdemos para “modernizar”, con recursos propios, el modo de pensar el audiovisual cubano.

Por otro lado, no dudo que existan “tesis universitarias” con puntos de vista novedosos, pero, ¿de qué vale si no se discuten públicamente? Creo que uno de los grandes problemas que tenemos es que, en sentido general, nos conformamos con actuar a nivel de laboratorio. Dos o tres entendidos investigan, discuten un día una opinión sorprendente que les permite insertarse en la sociedad como graduados de algo, pero una vez dentro del sistema, se acomodan al pensamiento hegemónico, a lo que la rutina ha transformado en intocable. Y seguimos mirando las cosas del mismo modo: no hay una influencia real en los demás.

Einstein alguna vez anotó lo siguiente: “Nunca puede resolverse un problema en el mismo nivel de conocimiento en el que ha sido creado”. Ya le sugerí a mi querido Mario Piedra que el blog pudiera funcionar como una suerte de banco de esas tesis de los jóvenes relacionadas con el cine cubano. Los jóvenes, por necesidad, tienen que tener otro punto de vista. Y tener en cuenta esa diversidad no nos debilitaría: todo lo contrario, haría más saludable el cuerpo intelectual. Ganaría el ICAIC, cuya obra, al margen de lo que puedan pensar apologistas o detractores, ya existe, pero también ganaría el resto del audiovisual. ¿Acaso no es igual de importante pensar en preservar “El super”?

Creo que hay que sacudirse la pereza en que a veces nos vemos involucrados por razones ajenas, e ir proponiendo por nuestra cuenta alternativas, y sobre todo, soluciones prácticas acordes al presente tecnológico que estamos viviendo. Ese cine cubano que se ha hecho se lo merece.

Juan Antonio García Borrero

MARINA OCHOA SOBRE EL DOCUMENTAL CUBANO DE LOS 70.

jagb 15/08/2009 @ 11:30

LOS AÑOS 70: ¿LA TABLA DE LOS COLORES GRISES?
Por Marina Ochoa

Siguiendo la metodología de contextualizar las décadas, diremos que los años 70 no son menos complejos que los anteriores y entran precedidos por el Congreso Cultural de La Habana—evento que se caracteriza por una gran pluralidad, por la presencia de numerosos intelectuales europeos, y porque boceteaba un clima cultural que no llegó a pasarse en limpio—por la celebración de la Conferencia Tricontinental, y por la creación de la OLAS, Organización Latinoamericana de Solidaridad, momento en que nos desmarcamos de los partidos comunistas latinoamericanos de corte estalinista.

Ya a mediados de 1969 se inició la Zafra de los Diez Millones de toneladas de azúcar que no se alcanzan y el gobierno de Nixon aprueba el Plan Torriente que contempla “resolver el problema cubano” con una invasión militar, lo que mantiene a la Isla en un permanente estado de alerta que contribuye a conservar un alto contraste en todas las esferas de la sociedad, de la cual la cultura no escapa (4). Y se produce la polémica en torno a premios UNEAC, Unión de Escritores y Artistas de Cuba, de ese año (Fuera del juego, de Heberto Padilla, y Los siete contra Tebas, de Antón Arrufat) a partir de la cual se desencadena una serie de fuertes críticas contra otros intelectuales y se va creando un clima previo al Congreso de Educación y Cultura de 1971 en el que gana terreno la corriente del mimetismo con el proyecto cultural soviético, lo cual afectó todas las esferas del arte, en especial el teatro y la literatura. En el caso del ICAIC no prospera momentáneamente la crítica a su política de producción y exhibición, aunque se mantuvo latente, esperando la más mínima vulnerabilidad para manifestarse. Se cierra la revista Pensamiento Crítico, triunfa el Gobierno de la Unidad Popular de Salvador Allende que en septiembre de 1973 es derrocado en medio de un brutal baño de sangre, mientras que Estados Unidos pone en marcha la Operación Cóndor que persigue el acoso y eliminación de las izquierdas al sur del Río Bravo.

En 1975 se celebra el Primer Congreso del Partido Comunista de Cuba, PCC, y se presentan las Tesis sobre el Arte y la Cultura que lograron evitar la adopción del realismo socialista como política cultural de la Revolución y se crean el Ministerio de Cultura y el Instituto Superior de Arte. No obstante, los ideólogos criollos del mimetismo lo imponen en los sectores de la cultura donde tienen ascendencia. En 1974 comienza la participación de las tropas cubanas en la guerra de Angola, y en ese mismo año Leonid I. Brezhnev visita la Isla. En 1976 tienen lugar la voladura del avión de Barbados, la constitución del Poder Popular y José Elías de la Torriente convocó con éxito a las organizaciones del exilio que conspiraban para derrocar el gobierno revolucionario para una nueva invasión y logró el apoyo del gobierno de Nixon. Recaudó fondos de dichas organizaciones y de otras norteamericanas interesadas a las cuales estafó pues invirtió ese dinero en bienes raíces en su propio beneficio. Murió asesinado en su casa, al parecer por encargo de una de las organizaciones embaucadas.

Ya en 1970 de los veintiséis documentales que se terminaron en ese año, diecisiete (el 65%) reflejaban descriptivamente la realidad que abordaron. Incluso los tres documentales premiados nacional y/o internacionalmente en ese año describen (1868-1968 de Bernabé Hernández, Bagazo de Juan Carlos Tabío y Piedra sobre piedra de Santiago Álvarez). Solamente cinco documentales fueron de análisis y dos experimentales.

Antes de continuar es importante definir los conceptos “describir,” “analizar,” “experimental” tal como se están aquí aplicando. Asumimos “describir” como el acto de definir una cosa por sus atributos no esenciales. No busca una relación causal ni las condiciones que determinan los hechos o fenómenos. Puede explicar, reseñar, detallar, especificar, definir, delinear, referir, retratar, sintetizar. Describir excluye la crítica e implica que el sujeto se coloca frente a la realidad y la recepciona y refleja sin analizarla. En el caso de “analizar” se trata de descomponer la realidad en las partes o principios simples que la constituyen. Distingue y aísla las partes, las estudia y examina las relaciones entre ellas y también con el todo para devolvernos en un proceso de síntesis la realidad que está más allá de las apariencias. Supone un sujeto actuante. “Experimental” implica búsqueda práctica. Generalmente parte de la voluntad y la intuición. Se ensaya, se intenta, se tantea, se prueban caminos, más bien estéticos en el caso de nuestro cine documental. Puede a su vez ser descriptivo o de análisis. Ya para 1975 el número de documentales descriptivos crecía hasta llegar a 36 (el 76% de la producción que excedía a la de 1970 en veintiún documentales), mientras que los de análisis sólo superaban en dos a la cifra del primer año de la década para un 15% y la cifra de los experimentales se mantenía sin crecimiento. En el año final del decenio la producción de cine documental había caído a 35 de los cuales 32 eran descriptivos, y dos de análisis y uno experimental. Pero, además, los temas propiamente extranjeros habían pasado de cuatro en 1970 a siete en 1975 y ya eran doce en 1979 y los de temas propiamente culturales habían ido de cero en 1970 al 23% en 1975 para terminar en un 28% en 1979.

¿Por qué esta desproporcionada relación entre los documentales descriptivos y los analíticos? Según mi criterio y en mayor o menor medida coincidente con el de otros realizadores, críticos y especialistas, el excesivo protagonismo y control de las instituciones estatales y políticas en cuanto al tratamiento de los temas en el contexto ya descrito desempeñó un rol determinante y afectó profundamente no solo el discurso del cine documental, también el alma. Tampoco contribuyó la reorganización de toda la estructura de creación y producción en un aparato muy centralizado, la Dirección de Programación Artística. Este tipo de estructura, aparentemente muy funcional, es dependiente en cuanto a la eficacia de su gestión de las características individuales de quien las preside, si es lúcido o de estrechas miras, si audaz o conservador, si respeta el derecho a las diferencias o lo quiere reducir todo a una gris homofonía monotonal.

Los premios obtenidos en esa década también pueden ayudarnos a completar una idea de lo que estaba pasando, aunque no puede tomarse aisladamente puesto que, entre otras cosas, el documental que compite en cualquier certamen internacional ha pasado por una selección previa, no en todos los casos afortunada sobre todo si ha respondido a criterios coyunturales. Y además porque no todas las plazas donde se obtenían algunos premios eran verdaderamente relevantes si hablamos de reconocimiento de valores propiamente cinematográficos.

Resulta interesante conocer que la producción de esa década fue de 360 documentales y se recibieron 70 premios, ahora bien 48 de esos premios, se concentraron en seis realizadores para casi un 70%, y así tenemos a Bernabé Hernández, absolutamente negado a las generaciones más jóvenes gracias a la desmemoria de los que tenemos la obligación de no olvidar, con 11 premios por 1868-1968, Condiciones inseguras,
El hurón azul, Che comandante amigo, Douglas y Jorge, y La infancia de Marisol; Octavio Cortázar con diez por Sobre un primer combate, Hablando del punto cubano, El programa del Moncada y Con las mujeres cubanas; Santiago Álvarez con siete por Piedra sobre piedra, Cómo por qué y para qué se asesina a un general, La estampida, El tigre saltó y mató... pero morirá, Y el cielo fue tomado por asalto, El primer delegado, Morir por la patria es vivir, El tiempo es el viento, Mi hermano Fidel, El desafío y Tengo fe en ti. Luis Felipe Bernaza no se queda atrás con ocho premios por Mundial de pesas, Golpe por golpe, Azul marino, De donde son los cantantes, Ignacio Piñero, y Qué dice usted; ni Humberto Solás quien obtiene cuatro premios por Simparelé y Wifredo Lam. Miguel Fleitas recibe cuatro por Etiopía, Diario de una victoria, La guerra de Angola y Varadero; Melchor Casals, cuatro, por Los pinos nuevos, Sulkary, Ver la vida, y Arrieros. Otros realizadores galardonados en esta década respectivamente con tres premios fueron Jesús Díaz por 55 hermanos y La tierra de las muchas aguas; Rolando Díaz por Redonda y viene en caja cuadrada, Panamá quererte, Medellín 78 y 45 días, y Sergio Núñez por Más vale precaver, 16 años después y La casita.

Otros directores fueron premiados con dos cada uno: José Massip y Rigoberto López, mientras que Tomás Gutiérrez Alea (Titón), Héctor Veitía, Orlando Rojas, Daniel Díaz Torres, Constante (Rapi) Diego, Idelfonso Ramos, Marisol Trujillo, Fernando Pérez, Santiago Villafuerte, y Rogelio París, tuvieron uno, y Manolito Herrera y Rebeca Chávez, uno compartido.

En esta década arribaron al ICAIC un grupo de graduados universitarios, casi todas mujeres, que se vincularon a la investigación y asistencia de dirección, fundamentalmente, los que pensaron tener abiertos ante sí todos los caminos artísticos. Otro hecho a tomar en cuenta fue el debut como realizadores de “los jóvenes pero no tanto”—si comparamos sus edades con la de los egresados de estos tiempos—, muchos de los cuales ya tenían un curriculum importante como asistentes de dirección, en algunos casos portadores de otra impronta que cuajaría en los 80: Fernando Pérez, Victor Casaus, Rigoberto López, Orlando Rojas, Daniel Díaz Torres, Constante Diego, Jesús Díaz, Rolando Díaz, Pepe Padrón, Melchor Casals, y... ¡oh prodigio, dos mujeres!: Marisol Trujillo y Rebeca Chávez.

¿Cuánto daño causó el mimetismo con un bosque ajeno al gran árbol que constituye la cultura cubana? ¿Cuán vulnerables nos hicimos cuando algunas de nuestras raíces fueron abjuradas? ¿Cuánto de nuestras dificultades al enfrentar los intentos neoliberales de homogeneizar nuestra cultura tienen sus antecedentes en esta década en la que un proceso de idealización ingenua identificó una ideología con una cultura? La década del 70 debe ser estudiada con urgencia. Nuevamente la interpretación coyuntural de los conceptos “dentro” y “contra” en el ámbito de la cultura socavan un análisis desprejuiciado.

SOY CUBA (1964), de Mijail Kalatozov

jagb 14/08/2009 @ 22:49

SOY CUBA
(1964)/ 141’/ D: Mijail Kalatozov/ P: Miguel de Mendoza y Simyion Mariachim/ G: Eugueni Evtouchenko y Enrique Pineda Barnet/ F: Serguei Urusevski/ M: Carlos Fariñas/ Actúan: Sergio Corrieri, Salvador Wood, Luz María Collazo, José Gallardo, Celia Rodríguez, Jean Bouise, Isabel Moreno, Raúl García, Alberto Morgan, Zilia Rodríguez, Fausto Mirabal, Roberto García York, María de las Mercedes Diez, Bárbara Domínguez, Isis del Monte, Luisa María Jiménez, Mario González, Tony López, Héctor Castañeda, Roberto Villar, Roberto Cabrera.

Cuatro episodios muestran diferentes aspectos de la vida en Cuba antes del triunfo de la Revolución. Una muchacha forzada por las circunstancias a convertirse en prostituta de un club nocturno habanero; un campesino cuya finca es vendida por el dueño a una compañía yanki; un estudiante revolucionario que reniega de su decisión de ajusticiar a un policía corrupto y los combatientes en la Sierra Maestra protagonizan cuatro episodios en los cuales el director y el fotógrafo de Cuando vuelan las cigüeñas intentaron retratar los últimos días de la dictadura batistiana.

“No he escogido actores experimentados. Algunos no han actuado nunca y otros apenas empiezan. Yo creo que el cine no necesita mucho del actor profesional, porque lo que cuenta, para lograr un personaje en la pantalla, es antes que nada una presencia humana, y eso es lo que da el Pedro de la tercera historia de Soy Cuba. El espectador sentirá ante él que está ante un campesino, ante un hombre que lleva en él los signos de su lucha con la tierra y los elementos. A José Gallardo no le hace falta, pues, actuar. (...) La historia se refiere a la condición real de la clase campesina en Cuba, pero no la vamos a hacer de modo naturalista, sino en cierta forma simbólica y poética. Porque Pedro representa a la vez un personaje concreto y un símbolo de todos los guajiros cubanos, con su vida difícil y explotada. Nosotros queremos darle al público fuera de Cuba, y especialmente de los países socialistas, una imagen sintética del hombre del campo cubano, y por eso Pedro tiene muchos rasgos del campesino de todos los países, más los rasgos característicos cubanos...”. (Mijail Kalatozov).

“Antes de venir a Cuba la primera vez, nosotros nos preparamos bastante intensamente. Leímos todo el material que podíamos encontrar sobre Cuba –situación geográfica, política, climatológica…- de manera que llegamos aquí con una opinión formada de lo que era el país. Pero, lo importante no era esa opinión, esa idea formada sin conocer el país, lo fundamental era cómo reflejar todo eso en el aspecto plástico y ver, sobre todo, si la realidad corroboraba nuestras opiniones. Para nosotros lo más urgente no era lo que íbamos a filmar, sino cómo filmarlo. Si reunimos trescientos pintores frente a una “naturaleza muerta”, cada uno la interpretará a su manera. Ahora ¡cuánto más difícil resulta la interpretación de algo tan complejo y variado como la naturaleza y los hombres de todo un país! Esto me preocupaba pero, comprobé en nuestra primera visita, que no nos habíamos equivocado en la idea que nos habíamos hecho a través de nuestras lecturas. Al contrario: la realidad corroboró nuestras opiniones. Durante ese primer viaje hice algunas pruebas fotográficas que confirmaron plenamente todas mis ideas. Inclusive realicé algunas tomas experimentales con cosas que no conocía por medio de las lecturas. Esas experiencias también estuvieron de acuerdo con los métodos, con los conceptos fotográficos que había imaginado antes de llegar a Cuba. Desde luego, el conocimiento concreto de la situación real fue lo que, de una forma múltiple, valoró todos esos datos obtenidos antes, a través de la lectura y favoreció el desrrollo ulterior del trabajo real. (…) Cuando empiezo a pensar en la película que he de hacer debo imaginármela cómo se verá en la pantalla, es decir, tengo que visualizarla completamente para determinar cuál será el resultado. Cuando empiezo a realizar la película, parto de esa idea que me he hecho, trato de plasmar lo que he concebido en la imaginación. Eso me lleva a planificar escrictamente mi trabajo: toda la marcha de la película está, pues, predeterminada. Por ello, no filmo ninguna secuencia, ningún plano, si antes no he logrado la imagen completa de su proyección en pantalla. Ahora bien, cuando llega el momento de filmar pueden comenzar las dificultades, es decir, en ese instante yo debo resolver, prácticamente, todas las ideas forjadas, todo el trabajo de pre-filmación (dibujos, descripciones detalladas, etc), haciendo coincidir lo real con lo imaginado. (…) No soy capaz de imaginar cómo se puede llegar a la locación e improvisar, sin llevar una idea pre-fijada. Un trabajo así me parecería nulo. (…) (La utilización del material infra-rojo) se debe a una opinión artística. La mitad del film está hecha con infra-rojos. Ese es un material corriente, que todo fotógrafo conoce, pero que se utiliza poco. Verá, la utilización del infra-rojo corresponde a la concepción plástica que nos hicimos de la película. La primera vez que visitamos Cuba, nuestro grupo se componía de tres personas: el director Kalatozov, el poeta Evtuchenko y yo. No teníamos ninguna idea concreta de cuá iba a ser el guión, cómo iba a presentarse, etc. Estaba claro que no íbamoa a escribir una novela sobre Cuba, ya que para eso hubiese sido necesario quedarse en Cuba varios años para conocer plenamente el tema. Realizar una película sobre tipos sicológicos cubanos, nos parecía también aventurado y atrevido ya que, siendo extranjeros, no podíamos dar un reflejo cabal de la realidad. Pensamos, sin embargo, que se podían escribir versos sobre Cuba. Por eso decidimos que la solución artística de la película estribaba en realizar un guión que fuese como un poema dedicado a este país. En los poemas no se requieren esos pequeños detalles sicológicos y de hábitos que se necesitan en una novela. El poema requiere unas imágenes muy claras, muy definidas que penetren rápidamente en la imaginación. Por eso quisimos que la película fuera como un poema romántico. Partiendo de esa opinión, surgió mi idea de filmar con material infra-rojo. Cuando ustedes vean la película podrán decir si tuvimos razón en emplear ese material. Nosotros creemos que sí. El infra-rojo es un material que comunica luminosidad y penetración a la forma” (Serguei Urusevski, director de fotografía).

“Estrenamos hoy la primera coproducción cubano-soviética. Este filme es el producto de un acuerdo suscrito entre los Estudios ICAIC, del Instituto Cubano del Arte e Industria Cinematográficos, y los Estudios MOSFILM, del Consejo Estatal de Cinematografía de la URSS. Tales acuerdos no podían sino reflejar el espíritu de amistad y estrecha colaboración que une a nuestros países. Pero ni aún así puede decirse que sean tales acuerdos lo más importante. El filme es el producto, sobre todo, de la colaboración práctica, forjada en el trabajo diario e infatigable, de nuestros artistas y técnicos, de los creadores de Cuba y de la Unión Soviética. Por eso tiene para nosotros una doble significación, la de la obra cinematográfica en sí misma, y la de la experiencia humana y artística que en el proceso de creación tuvo lugar. No todo ha sido fácil. Durante largos meses se filmó y editó, decenas, centenares, y a veces miles de trabajadores colaboraron en el filme. Y lentamente, pero también firmemente, fue surgiendo en imágenes el canto que varios poetas soviéticos dedicaron a Cuba. Soy Cuba es ante todo un poema, no se trata de una obra cinematográfica narrativa convencional. Al más directo realismo sucede a veces un encaje de imágenes, aparentemente arbitrarias, que subrayan el canto como puede hacerlo un coro, y como puede hacerlo también un eco, o un rumor. Y es a veces el silencio el que se encarga de hacerlo. Este poema, de acciones e imágenes, de angustiosos gritos de protesta o de muerte, termina en un canto al triunfo revolucionario. Pero ni el canto más pleno puede o necesita o debe acallar el dolor sobre el que se levanta. La sangre que define su precio, y el combate que le hizo posible. Por eso los cuatro cuentos de Soy Cuba muestran con el valor y el triunfo, la muerte y la lucha. En un día como el de hoy, aniversario de aquél en qu cayó asesinado Frank País, es fácil comprenderlo” (Alfredo Guevara)

“En el nacimiento y desarrollo del cine cubano las coproducciones jugaron un papel esencial. Un filme como Soy Cuba no creo haya dejado demasiado aportes artísticos, pero sí heredamos con él infinidades de equipos y tecnología, decisivos para el ulterior desarrollo de la industria. Generalmente, las coproducciones se establecen con los países latinoamericanos y europeos. Las primeras se dirigen, fundamentalmente, a ayudar, a colaborar con determinados directores que lo necesiten. Las segundas buscan ventajas artísticas, económicas y tecnológicas imprescindibles para asegurar el empaque de ciertos proyectos. Es bueno señalar que estas obras de verdadera colaboración profesional, se hacen sin afectar en lo más mínimo nuestra producción” (Camilo Vives, productor de cine cubano).

“Cumplí veinte años el primer día de rodaje de Soy Cuba. Hacía unos meses que estaba junto al equipo soviético en la pre-filmación así que tuve hasta una torta de cumpleaños, y cumplí veintiuno y todavía estábamos filmando y tuve otra torta. Era una gran superproducción. Había un técnico soviético por cada especialidad. El ingeniero de sonido Vladimir Sharum venía solo, y yo estaba por la parte cubana, con Rodolfo Plaza como microfonista. La película constaba de cuatro historias, con Enriquito Pineda que era el co-guionista, realizaron una búsqueda cuidadosa de los actores para los personajes protagónicos de cada una; como no se decidían con el estudiante del tercer cuento, este se fue quedando para el final del rodaje. Se dice fácil, pero recuerda que estamos hablando de más de un año de filmación. Yo no estaba muy al tanto pero imagino ahora la angustia de Miguel Mendoza y el equipo de dirección al ver que se les estaban acabando las historias y no tenían al estudiante del tercer cuento. Resumiendo, estábamos filmando y viviendo en Yateritas, una playa situada varios kilómetros después de Guantánamo, cuando vino la crisis. Hubo una reunión con la dirección soviética y la parte cubana; por supuesto, y yo no estaba incluido. Al terminar, el traductor principal, Pavel Grushko, a quien recuerdo con mucho cariño, me cuenta que propuso que me probaran para el personaje de Enrique, el estudiante del tercer cuento, y que a todos les había parecido una buena idea; sin entrar en detalles, estuve dispuesto a hacer la prueba con la absoluta seguridad de que no iba a resultar. Escogieron la escena del discurso en el Alma Mater, la filmaron en 35 mm con la Cameflex y la vimos unos días después, creo que en un cine de Guantánamo frente al parque. La dirección en pleno estaba en las lunetas del centro y yo casi escondido en la última fila; me pareció horrible, se prendieron las luces de la sala, conferenciaron unos minutos y vi venir a Pavel Grushko, que me da un abrazo y me dice: “Tú eres Enrique”. Lo hice y todavía pienso que el resultado no es bueno. Claro que los amigos han sido muy comprensivos. En aquel entonces, Sergio Corrieri quiso estimularme con las posibilidades del teatro pero no me convenció. Me veía tan mal en el personaje de Soy Cuba que di por cerrado el asunto” (Raúl García, sonidista del ICAIC, y actor en Soy Cuba).

Premio:
Prix Excellent, VI Congreso de la Unión Internacional de Técnicos cinematográficos, Milán, Italia (1964).

Bibliografía:
Agramonte, Arturo. Cronología del cine cubano.Ediciones ICAIC, La Habana, 1966, p 137. // Chanan, Michael. The Cuban Image. Cinema and Cultural Politics in Cuba. BFI Publishing, London 1985, p 130. // López, Luis M. No soy Cuba. B (34): 24-25; 21 ago. ’64 (Crítica) // Pineda Barnet, Enrique. El cadillac de puro charol. CC (8): 53-58; ’62 (Crónica del recorrido de los realizadores soviéticos) // Pineda Barnet, Enrique. Después de pasar un charco. CC (9): 56-66; ene. ’63 (Nota sobre la estancia en Moscú y su colaboración en la película) // Alejandro Leyva. Extranjeros en el cine cubano. En “Coordenadas del cine cubano 1”, pp 193-205 // Alfredo Guevara. La materia viva del poema: el pueblo (Palabras en el estreno de Soy Cuba, de Mijail Kalatosov, primera coproducción cubano-soviética, cine La Rampa, 14 de julio de 1964). En “Tiempo de fundación”, Iberautor Promociones Culturales, 2003, pp 112-113 // Tania Carvajal Morelle. Creo que lo hago bien. Entrevista a Raúl García. Revista Cine Cubano Nro. 154, pp 22-28 // // Juan Carlos Sánchez. Al habla con Camilo Vives. Revista Cine Cubano Nro. 128, p 47 // Eduardo Manet. Ochenta minutos con Serguei Urusevski. Revista Cine Cubano pp 1-8.

DE GUSTAVO ARCOS RESPONDIENDO A ABELARDO MENA

jagb 14/08/2009 @ 17:54

Juany:

Aquí te van algunas observaciones personales sobre los diferentes asuntos que últimamente se han venido tratando en el blog, espacio que, por cierto, ha tenido un prolífico verano atendiendo a las numerosas entradas, interrogantes y criterios expuestos.

Abelardo indagaba por la existencia o no de una memoria digital editada por el ICAIC, que recogiera los materiales significativos de su producción. No existe por el momento tal cosa. La industria llegó tarde a la digitalización, y los procesos de remasterización y sonorización basados en los nuevos estándares mundiales, se han ejecutado de forma muy lenta. Por tal motivo la comercialización de esas obras es insuficiente y errática.

Apenas hay tiendas o espacios con una identidad definida donde puedan encontrase tales obras y me atrevería a considerar como una mayúscula irresponsabilidad cultural que películas claves dentro de la historia cinematográfica de la nación, auténticas obras de probado valor estético y artístico como “Memorias del Subdesarrollo”, “Lucía”, “La muerte de un burócrata” o los principales documentales de Santiago Álvarez por solo citar algunos, solo pueden encontrarse en las tiendas en divisa. Como mismo, el propio Estado ha diseñado estrategias culturales y comerciales que permiten a la población adquirir en moneda nacional ediciones de las obras cumbres de nuestra literatura, música o plástica, se ha mantenido indiferente ante las obras cinematográficas. La única promoción a gran escala de una material en soporte digital comercializado en moneda nacional corresponde al DVD de… “Kangamba”!!!!!!!.

Tímidamente se han realizado en los años recientes, DVD de los llamados clásicos del cine cubano, que como ya dije solo pueden adquirirse a precios altos y en escasas tiendas. La mayor parte de la obra fílmica del ICAIC espera por la inversión económica que haga posible su digitalización. Pero hay que tener en cuenta que para digitalizar hay que primero conservar en los archivos, de forma adecuada y especializada, copias de estas obras. Tenemos entonces un grave problema, el extraordinario archivo fílmico del
ICAIC, posiblemente unos de los más ricos del mundo, está siendo salvado en artículos mortis. Considerado recientemente como Patrimonio Fílmico de la Humanidad por la UNESCO, se ha iniciado un proceso, cual película de Griffith, de rescate a último minuto. Los resultados prácticos de este salvamento están aún por ver.

El "mercado negro" ha sabido aprovechar ese vacío, distribuyendo de forma ilegal y mayormente con lamentable calidad, muchas de nuestras películas, convirtiendo de manera artesanal filmes cubanos desde soportes VHS, hacia discos digitales. Hoy no existe en la isla ningún sitio o espacio que permita a los investigadores, estudiantes, críticos o simples espectadores, visualizar de forma organizada y eficaz la obra fílmica o audiovisual de la nación. No hay videotecas, ni salas especializadas en cine cubano. La única escuela de cine que hay en Cuba, la del Instituto Superior de Arte (la de San Antonio tiene otras características) no dispone de mediateca, solo de un pequeño cuarto, donde se acumulan decenas de filmes en soporte VHS, algunos de los cuales, aquellos de factura nacional, han sido entregados por el ICAIC.

Se han producido varias tesis sobre autores, filmes o períodos de nuestro cine. En este mismo blog, Mario Piedra y yo hemos hecho comentarios acerca de ello. Esos textos se hayan guardados en las gavetas de sus autores, pues no han sido editados o publicados. Sin embargo hasta donde sé, no se ha estudiado en profundidad, el cine documental cubano desde esas aristas que propone o sugiere Abelardo Mena. Esa otra historia del Cine Cubano espera aun por su escritura, y aunque Juany y otros, con sus libros o escritos han desbrozado el camino, queda mucho terreno aun por escudriñar, zonas inexploradas que permitan comprender un poco la relación evidente o subterránea, entre nuestro cine y los traumáticos procesos sociales o políticos que ha vivido la nación.

Un abrazo,

Gustavo Arcos

ABELARDO MENA A PROPOSITO DEL ENSAYO DE MARINA OCHOA

jagb 14/08/2009 @ 12:33

Querido Juani,

Este último número CUATRO EN UNO (1), indica el crecimiento sostenido y sobre todo participativo del blog, que mas que un "capricho" personal tuyo es una importante contribución al debate y la investigación seria sobre la imagen cubana.

Leí el epígrafe de Marina con gran interés, y ahí me surgieron dos notas:

a) ¿Sabe alguien si existe un DVD "Made in ICAIC" o "made in Bolsa negra" que contenga la producción referida por Marina, de manera que uno pueda contemplar sin premura estas realizaciones?.

b) Muy útil la reflexión de Marina en torno a la "crisis" del documental cubano en 1963, la opinión de Julio y su exhortación a una relación mas "directa" con la realidad. Este es un tema que merece una tesis acuciosa (¿existe ya?); desmontar documental a documental las representaciones que el cine de no ficción hasta 1968, por ejemplo, ofrecía de la realidad "revolucionaria", y cuáles espacios de la "otra" realidad marginaba o escondía por no ser "verdaderamente" revolucionarias (¿la censura a “PM” actuó como lección y canon al respecto?), (hubo documentales con entrevistas a los alzados?, ¿alguien interrogó al Che micrófono en mano y a camisa quitada sobre los planes de industrialización?), sistematizar que imágenes del proceso social eran privilegiadas y cuales no (la Plaza en la fotografía épica, por ejemplo), detectar cuales discursos expresivo-técnicos fueron "mas útiles" en darles "voz" a los nuevos protagonistas, establecer diferencias, oposiciones o complementariedades entre el documental "de cine", el producido por la TV, y los creados por aficionados (¿existen?), ver la manera en que ficción y no ficción se trasvasan en sus procedimientos de y se complementan incluso en el proceso de exhibición, detectar las estéticas adoptadas por los cineastas cubanos: ¿Free Cinema ingles? ¿Dziga Vertov? ¿Agnes Varda? ¿cine independiente norteamericano?

Es realmente un campo investigativo en si mismo, que nos puede devolver claves importantes de nuestra memoria, a la cual el cine cubano contribuye sin duda.

Sin más, un abrazo

Abelardo Mena

(1) Nota de “La Pupila”: se refiere al “Blogmail” que circuló en la red con el nombre de “CUATRO EN UNO”.

UN SUEÑO EN EL PARQUE (1965), de Luis Rogelio Nogueras

jagb 13/08/2009 @ 19:01

Ficha técnica:
UN SUEÑO EN EL PARQUE (1965)/ 5’/ Dirección, guión, y animación: Luis Rogelio Nogueras/ P: Paco Prats, Elia González Tuya/ F: Pepín Rodríguez/ E y D: Lucas de la Guardia.

Dibujo animado. Un llamado antibelicista logrado mediante imágenes vanguardistas. Según el excelente texto de Rolando Cobas, “a mediados de la década del sesenta, surge una línea temática de la meditación filosófica en el dibujo animado, que va a girar en torno a la amenaza de la guerra, la muerte, y el amor. El tratamiento conceptual y formal que reciben estos temas motivan la aparición en el dibujo animado del ICAIC de una intelectualización de su lectura.

Las películas adoptan un aire marcadamente europeizado, presentando una fuerte influencia de la pintura vanguardista. Una obra paradigmática en este sentido fue “Un sueño en el parque” (1965, Luis Rogelio Nogueras).

Los rostros de los personajes se encuentran descompuestos en diferentes planos, evidenciándose la presencia muy marcada de la pintura cubista. También se aprecia referencias directas al arte de Marc Chagall. La secuencia de mayor dramatismo del filme fue diseñada con elementos provenientes del Guernica de Picasso.

La película constituye un alegato contra la barbarie de la guerra, pero la utilización de tantos símbolos oscurecen el mensaje limitando sus posibilidades comunicativas; por lo tanto, “Un sueño en el parque” quedó relegado a un público de entendidos y conocedores de la plástica contemporánea universal”.

Bibliografía:
Roberto Cobas. Notas para una cronología del dibujo animado cubano. En “Cine cubano. Selección de lecturas” (Compilador: Mario Piedra). Editorial Félix Varela, 2003, p 105 // Apuntes sobre el Departamento de Dibujos Animados del ICAIC. Revista Cine Cubano Nro. 19, pp 38-44 // Joel del Río. Dibujos animados cubanos. La historia contada por un testigo cómplice (Entrevista con Paco Prats). Revista Cine Cubano Nro. 158, pp 24-28.

VICTOR FOWLER SOBRE LOS COMENTARIOS DE MARIO CRESPO Y GARCIA BORRERO

jagb 13/08/2009 @ 12:21

Juany y Crespo, estimados ambos:

¿Es bizantina la conversación (que no discusión) o hay tiempo para un poco de estética? El comentario de Mario hace una proposición importante: “… la política, inevitablemente, es la que marca el ritmo para el desarrollo de la ciencia, la tecnología la economía y el arte...” Sin embargo, queriendo huir del realismo socialista tal parece que habláramos desde él, pues justamente lo que otorga al arte su valor de ser algo más que un mero objeto -bajo el manto de la política en una época determinada- es su posibilidad de autonomía relativa; dentro de semejante estrecho margen la gran obra de arte es, al mismo tiempo, reflejo de su circunstancia y fuga hacia la futuridad, resulta espejo a la vez que exploración y descubrimiento: abre los caminos nuevos. Por tales motivos, en mi caso, el tema de la relación entre artistas y ejecutivos o funcionarios es, exactamente, el que me resulta de menor interés; digo esto, por ser el más episódico, que cambiarían tan rápido como lo político sea diferente. En lugar de ello, las problemáticas de composición y maestría de una obra son mucho más complejas y, como antes dije, abarcan el pasado (las conexiones con la tradición), el presente (relaciones con ejecutivos, funcionarios, colegas de oficio y otros sectores) y el futuro. Esto último, nos remite a aquel punto donde la obra explora caminos, estructuras o posicionamientos inéditos dentro de aquello que practique el artista; sólo que aquí no alcanza con decir aquello que ocultan o atenúan los políticos, sino que son del mismo primer orden los problemas de composición, pues la obra es una realidad total.

Por otra parte, si bien es acientífico imaginar siquiera la posibilidad de que exista alguna generación sin pensamiento, el que tal pensamiento exista no garantiza su profundidad o valor. Para el pensamiento, las condiciones para su existencia son sólo el ladrillo mínimo encima del cual el pensamiento tiene la obligación de elevarse; dicho de otro modo, la obligación de pensar. En tal modo que aquello que debe ser pensado encuentre, mediante el activismo social, los caminos para poder ser identificado como “voz”; según esto, cuando las voces no son audibles, igual responsabilidad tienen las instituciones que no lo propician como, muy en especial, aquellas figuras del campo que no imponen las posturas nuevas. Y esto último incluye, dado que hablamos del cine cubano de hoy, una amplia gama de actores que pueden ser desgranados en directores de publicaciones periódicas, animadores culturales, críticos, cineastas, etc.

La verdad, si uno lo piensa bien, ¿qué explicación convincente hay para la ausencia de debates u ocasiones de encuentro sostenidas con regularidad, para eso que Mario denomina “inopia terrible” sino la misma inopia”? ¿De qué modo conectar, en el análisis, a los nuevos realizadores con el mundo, sino introduciendo un mar de mundo en nuestras pantallas y goces de espectadores cinematográficos? Más allá del beneficio de amistad con algún poseedor de buena videoteca privada, ¿cómo puede un cineasta cubano saber que existieron Andy Warhol, Stan Brahkage, Derek Jarman? ¿cómo sabría que existen Chris Marker, Bill Viola, Craig Baldwin, Pen-ek Ratanaruang, Bela Tarr, Guy Maddin, Pedro Costa, Apichatpong Weerasetakul, Yuri Norstein o Priit Parn? Hace treinta años un joven, como el que entonces fui, veía sin entender su primera película de Godard en la Cinemateca y también los clásicos de la comedia silente norteamericana y mucho más; hoy día, pese a los beneficios de la cultura digital, la profundidad de las ofertas parece haberse contraído. ¿Dónde es posible hoy revisar la historia y conocer lo imprescindible, para el arte cinematográfico, del presente? ¿Dónde es posible descubrir?

La lista, de lo valioso que desconocemos, es tan desmesuradamente larga que mueve el comentario hacia otras direcciones; piénsese que no se trata ya de lo que pudiese ser parte del universo de referencia cultural de, por ejemplo, los críticos, sino que en realidad hablamos de todo lo que no se enseña en las escuelas y no se muestra a los públicos. Préstese, además, atención al hecho de que los autores mencionados no sólo refieren a lagunas de información en cuanto a cineastas que trabajan dentro de la industria, sino que propone incluir, en nuestras reflexiones sobre producción audiovisual, esos grandes olvidados que son entre nosotros el videoarte y el cine experimental. La incapacidad de hallar caminos creativos que reviertan lagunas como las mencionadas, es una vergüenza para las instituciones, la academia y ese estamento amplio al que denominamos “la crítica”; no obedeciendo a dictados del azar, sino mediante proyectos organizados de modo coherente y para ser sostenidos en el tiempo. Veáse que no me refiero a las actitudes individuales, de una u otra ocasión -pues, en verdad, no es absoluta la desidia-, sino a la necesidad acuciante de un activismo que mejore no ya el cine cubano de hoy, sino el "ambiente" en el cual es éste realizado. No las condiciones de realización de las obras, sino la cultura cinematográfica, la amplitud de su enseñanza, la estimulación al diálogo y el debate, la búsqueda de profundidad, la sintonización con los problemas de la creación audiovisual en el mundo, etc. Las variables, en fin, que definan la salud y la respirabilidad de un ambiente.

Después de lo anterior, no creo tener que explicar por qué (a diferencia y hasta en oposición a lo que Juany prefiere) el cine no me interesa como “síntoma cultural”, sino como problema en sí mismo; un síntoma es un conjunto de huellas que remiten a una enfermedad, situada incluso en un lugar distinto a aquel en el cual el síntoma se encuentra localizado. Aún así, como expresa la frase popular “salir por la puerta para regresar por la ventana”, es divertido leer como toda duda -en cuanto a la posible artisticidad de la obra cinematográfica-, desaparece cuando se pide concebir un cine que “esté a la altura de un Wajda, un Tarkovski, un Jiri Menzel, un Fellini, o un Billy Wilder.” Es decir, un cine que esté a la altura de artistas. Por tal motivo, cuando Juany alaba “De buzos, leones y banqueros” -mediante una comparación implícita con “Los olvidados” de Buñuel-, la operación se sostiene sólo encima de una maniobra retórica; alaba a Buñuel por “… registrar la existencia de esos seres condenados a la invisibilidad social”, porque allí descolla “… la primicia de una nueva sensibilidad donde se rescata al individuo de carne y hueso” y afirmando que “Por eso, entre otras razones, “Los olvidados” nos sigue pareciendo una película imprescindible, y Buñuel, un humanista.” Pero son justo las tales “otras razones” las que distinguen y justifican al artista.

Según la línea en que avanza mi comentario, cómo aceptar o entender una proposición como la siguiente de Juany, entregada casi como un favor: “Estoy de acuerdo en que lo de la “artisticidad” no hay que perderlo de vista.” Según ello, el análisis de la maestría artística resulta asunto derivado, aceptado casi a regañadientes y que incluso demanda que sospechemos. Vale la pena citarlo:

“Estoy de acuerdo en que lo de la “artisticidad” no hay que perderlo de vista. Mientras más artística la propuesta audiovisual, muchas más posibilidades tiene de trascender la circunstancia local. Pero es importante seguir “sospechando” de todo aquello que se nos vende como arte, porque detrás del asunto podrían esconderse otras tensiones, y otras maneras bastante sutiles de dominación. Por eso es bueno aproximarse a los grandes. No solo a sus películas, sino a sus pensamientos, y a sus dudas más radicales.”

Lo curioso es como Juany no ve que es igual de importante seguir “sospechando” de aquello que nos vende como denuncia, que también suele esconder otras tensiones y maneras más o menos sutiles de manipulación del espectador; donde debiera haber aprehensiones paralelas, es el crítico quien obstruye uno de los caminos y, de paso, impide una comprensión más profunda de lo político. No ya desde la óptica del reflejo, sino desde el análisis de la manipulación. Cierto que se me puede responder que el artista es, siempre, un manipulador; pero, también hay que sospechar del momento cuando el arte del ilusionista consigue ser perfecto y deshonesto a la vez. Corresponde, a quienes ejercitan la crítica, trabajar con todo ese material espinoso que tal vez lo enfrente a las instituciones, a sus colegas de oficio, al público y a los artistas mismos. Ya sea cuando descubre obras infladas de un esteticismo vacío, como cuando señala otras cuyo presunto valor como documento político resulta rayano con el oportunismo.

Y que la alegría del diálogo nos convoque y proteja.

Victor Fowler.

MARINA OCHOA SOBRE LOS ASISTENTES DE DIRECCION

jagb 13/08/2009 @ 12:05

Mario Crespo me hace recordar tantas cosas...

Debuté como asistente de dirección con “Tiempo de Amar”, de Enrique Pineda Barnet. Si, ese Enrique que no se cansa de dar oportunidades a los jóvenes, pero que a la vez sabe provocar entre los miembros de su equipo la necesidad de ser exigente y riguroso con uno mismo, porque, entre otras cosas, predica con el ejemplo.

La primera asistente era Tania Carvajal, con quien hice mis tres asistencias de dirección para el cine. Tania debutaba también como primer asistente pero daba la impresión de que había nacido en ese puesto. La otra asistente era Lourdes Prieto, que ya tenía su experiencia.

Era la primera vez que me enfrentaba a la faena y me tocó vestuario y maquillaje. Yo había hecho un periplo anterior por el Centro de Información, el Archivo Político de Sonido, Dibujos Animados y Doblaje como Analista, que así se llamaba el cargo cuando entramos al ICAIC. Este cargo que implicaba una suerte de cantera hacia diferentes profesiones dentro del cine así, como de cargos en los diferentes niveles del aparato de dirección. Otros compañeros habían tenido experiencia o al menos habían estado en un set de filmación. Yo en eso era verde verde, pues para entonces era divorciada con una niña pequeña a quien se ubicaba en lugares que una súbita ausencia "no creara complicaciones". (El jefe de programación que decidía tuvo cómplices)

Pues heme allí verde verde y a Tania mirándome con verdadero terror porque los asistentes son al primer asistente lo que el primer asistente al director. Y a su vez el terror de la mirada de Tania reforzaba el mío. Y todavía no sé cómo me quedé y lo hice y hasta lo hice bien. La ayuda de Tania fue fundamental porque era una profesora natural y excelente compañera. Podía parecer un poco dura pero no conocí corazón más blando.

Confesaré un error que cometí en esa película y del cual Enrique se enterará por este texto.

En una escena Lily Rentería, la protagonista, llevaba una cartera blanca y la escena se había comenzado el día anterior, o sea, que demandaba "macheo". Estábamos filmando en una locación de Habana campo, como a cuatro horas de La Habana que a mí me parecieron miles, y cuando voy a revisar por última vez a Lily la cartera blanca no estaba. La razón fue que no hice con Elvia, la vestuarista, el día anterior, al terminar la filmación la revisión por el desglose de todos los elementos de vestuario que debían estar garantizados. Tartamudeando se lo dije a Tania. Ella me miró fijo y me dijo, vamos a ver cómo resolvemos esto. Le pidió a Elvia que le enseñara las carteras que se habían traído para las extras y allí descubrió un modelo parecido pero en beige. Lo tomó, se lo dio a Lily y le dijo: “trata de esconderlo de la cámara”. Creo que también habló con Raúl Rodríguez, el director de fotografía. Enrique no se dio cuenta. !Y que no diga lo contrario! Cuando vean “Tiempo de Amar” otra vez, los desafío a que me digan donde está el gazapo.

Y esta anécdota no es gratuita. Ilustra otra cualidad que debe tener un asistente de dirección. Adivinen cuál.
Me gustaría que asistentes de tanta experiencia como Gloria María Cossío, Rafael Rosales, Lourdes Prieto, Tessa Hernández, Villa, Regino Oliver, hablaran sobre la profesión.

Marina Ochoa

LAS PELICULAS “BISAGRAS”

jagb 13/08/2009 @ 11:50

Llamo “películas bisagras” a aquellas cintas que abren y cierran puertas imaginarias en el devenir del cine nacional. Desde luego, esta denominación opera más con lo “simbólico” que con lo racional, o con lo verídico. Para ejemplificar: una de esas películas podría ser “La Virgen de la Caridad”, de la cual se ha dicho que cierra el período silente del cine cubano. Pero eso no es estrictamente cierto, pues después de la filmación de “Maracas y bongó” (película que abre el período sonoro pre-revolucionario), por razones económicas se siguieron haciendo cintas mudas.

Aún así, con estas cintas uno intuye que hay “un antes” y “un después”. Probablemente esa sensación no esté originada por la película misma, sino por el modo en que creemos ver reflejada la textura de la época en ellas. Acostumbrados como estamos a representarnos la vida como un relato con principio, medio y fin, no podemos evitar pensar en la existencia también en términos de drama fílmico, donde los puntos de giro devienen imprescindibles para entender ese movimiento del cual formamos parte. Aunque nos parezca que nada cambia; que todo sigue igual.

“Las películas bisagras” no necesariamente devienen un éxito de público. Yo diría que más bien suelen ser incomprendidas en el instante en que ven la luz. ¿Cuántas anécdotas no conocemos de ese momento en que surge el cine sonoro, y el público se horroriza de descubrir “la voz” de sus héroes y heroínas? A veces resultan hasta inadvertidas por la crítica del momento, toda vez que incumplen con ciertas normas previstas para el momento en que se estrenan.

La importancia de estas películas está en que, pasados los años, iluminan con una nitidez tremenda algunas de las pulsiones colectivas que movilizaban el accionar, o justificaban la inercia de la gente en cada momento.

Juan Antonio García Borrero

MARINA OCHOA SOBRE EL DOCUMENTAL CUBANO DE LOS 60

jagb 12/08/2009 @ 19:50

LA DÉCADA DEL 60: ¿EL DESLUMBRAMIENTO?
Por Marina Ochoa

Este periodo ha sido considerado por no pocos especialistas y críticos como “prodigioso”. Hasta qué punto es mito o realidad no es lo más importante. Lo importante es que las compuertas fueron saltadas. Y como lógica consecuencia de concebir el cine abierto hacia la realidad, brotó el cine documental del ICAIC y como la realidad, fue escuela y laboratorio, obra artística a la vez que aprendizaje y experimentación.

Ya para el 26 de julio del propio 1959 se rodaba “Sexto aniversario”, que respondía a las nuevas circunstancias históricas y culturales. Lo antecedieron “Esta tierra nuestra” de Tomás Gutiérrez Alea y “La vivienda” de Julio García Espinosa. Casi inmediatamente surgió una tríada que funcionó integradoramente: “Enciclopedia Popular”—creada con el doble propósito de constituirse en cine de avanzada popular y al mismo tiempo facilitar el encauzamiento de los cineastas principiantes—, el Departamento de Cortometrajes y el Noticiero ICAIC Latinoamericano, concebido para hacer periodismo cinematográfico. Sin embargo, la tríada trascendería su proyectada función y aportaría un gran número de los mejores documentales del cine cubano y mundial, porque en definitiva la única diferencia legítima se produce a partir de la existencia o no de la capacidad de realizar un producto con un alto rigor estético.

Podría dedicarme a enumerar los documentales que los espacios especializados destacaron en su momento, pero prefiero ahora hacer valer el derecho a la subjetividad responsable que tiene la crítica para señalar que en esa década nuestros realizadores inauguraron todos los géneros conocidos y por conocer, como es el caso de “Now”, que ejecuta la fundación absoluta del clip de ese humilde gigante del documental que se llamó o más bien se llama, Santiago Álvarez. Otros ejemplos notables serían “Cosmorama” de Enrique Pineda Barnet, que constituye el primer corto de arte donde los atributos de este género se expresan en estado puro; “Coffea Arábiga”, antológico y todavía hoy desconcertante experimento pop de Nicolasito Guillén Landrián; “Vaqueros del Cauto” del casi ignorado en vida y definitivamente ignorado luego de su muerte maestro Oscar Valdés y su audacia al construir el discurso de un género con el decir de otro género, “Muerte y vida en el Morrillo”, del propio Oscar, auténtico “docufix”, tan posmoderno.

No resisto la tentación de mencionar “Por primera vez”, de Octavio Cortázar, cuyas imágenes de los niños descubriendo el cine encarna como ningún otro material la esencia de la década, y “Nosotros la música”, de Rogelio París, como recién nacido, desafiando las modas y los modos como corresponde al arte verdadero. Sucedió también que algunas obras como “Asamblea general” de Tomás Gutiérrez Alea, que gozó de las preferencias de la prensa, del público y de festivales porque hizo definitivos aportes al lenguaje del documental, ha sufrido la reducción de estos aportes a “fórmulas” a fuerza de ser copiados y recopiados sin imaginación ni talento hasta convertir la originalidad en cliché. No obstante “Asamblea general” se desmarca de sus malas copias y el tiempo nos lo trae acrecentado, fresco y retando la mediocridad.

Una contribución que alimentó expectativas estéticas y conceptuales de nuestra génesis fue el contacto con el neorrealismo italiano que tenía en común con el proyecto de nuestros fundadores, el clima de esperanza que lo abonó y su compromiso con la realidad, con la verdad y con el hombre, que comportó una actitud moral que se revaloriza con el tiempo, y la Nueva Ola, “que trajo a nuestras playas la rebeldía de jóvenes cineastas franceses y también a su cine, barato, negador del cine de estrellas, sublevado, innovador, arrasando con todo lo que parecía intocable” (Guevara, “Realidades” 9).

Y por si fuera poco la presencia activa de personalidades como Manuel Barbachano Ponce, Gérard Philipe, Mario Gallo, Peter Brook, Natasha Parry, Vinicio Beretta, Serguei Bondarchuk, Mijail Kalatozov, Georges Sadoul, Armand Gatti, Agnes Varda, Janos Hersko, Kurt Stern, Vladimir Cech, Andrej Wajda, y la colaboración de Luis Buñuel, Juan Antonio Bardem, Francesco Masselli, Alain Resnais, Otello Martelli, Sacha Vierny, Gabriel Figueroa, Cesare Zavattini. Y sobre todo de Theodor
Christensen, Joris Ivens, Chris Marker y Roman Karmen, “quienes dejaron una huella en el cine documental por su prestigio y dedicación” (Pérez Paredes) (1) y otros también importantes y que seguramente olvido, con quienes los que hacían cine cubano, todos, sin segregaciones sobre la base de protagonismos o funciones, podían confrontar directamente criterios, conceptos y técnicas. Todo ello contribuyó a fomentar un clima de ebullición creativa hasta ahora irrepetible, cuyo centro vital residía en la comprensión de que los creadores todos–directores, fotógrafos, editores, realizadores de sonido, guionistas, dramaturgos, directores artísticos–son el corazón de la obra artística y de la industria. Citando a Julio García Espinosa, “los sesenta vienen del aliento fundamental de Nuestro Tiempo . . . vienen de la conciliación entre vanguardia artística y vanguardia política. Unidad que se irá afectando hasta nuestros días, que pienso, dada la actual crisis de la izquierda, es el principal problema que afrontan las nuevas generaciones” (Carta)(2)

Pero paralelamente, ¿se había iniciado el ejercicio de una contrafuga? Cuando por primera vez vi el documental “PM” no podía entender por qué estuvo en el centro de una fuerte polémica y mucho menos por qué había sido prohibido. De momento pensé que una razón podía ser el triunfo del moralismo pequeñoburgués, pero cuando veía la talla de los intelectuales involucrados tuve la sensación de que había algo más que mi ignorancia escatimaba. Desde luego, en aquellos tiempos en que se produjo—1961—, yo era apenas una adolescente y me separan al menos dos décadas de los protagonistas de aquella polémica, o sea que lo que conozco lo he aprendido por la prensa de la época, testimonio de algunos involucrados, testigos y estudiosos que escogieron diferentes caminos, por lo que corro el riesgo de no haber comprendido en su exacta dimensión los factores que incidieron en esto, pero también y por lo mismo me propuse la mayor objetividad posible, y digo posible porque soy sobre todo artista y se sabe que el artista procesa la realidad y la devuelve reinterpretada a partir de su sensibilidad única e irrepetible.

En honor a la verdad me adentré en este conflicto no sin prejuicios, pues pertenezco a la generación que luchó como pudo contra el criterio de que la música de los Beatles eran diversionismo ideológico,la minifalda y las melenas, junto a los pantalones de tubo, modas extranjerizantes y de que el homosexualismo era una perversión de la sexualidad que generaba un pensamiento social también pervertido. No obstante, triunfó mi voluntad de no ser manipulada por prejuicios —ajenos y propios—y pude comprender bien dos cosas básicas: la complejidad de los elementos que estaban actuando en las décadas del 60-70 especialmente en 1961 cuando se produce la polémica en torno a “PM” y que no se podía analizar el hecho ni sus consecuencias sin tener en cuenta el contexto.

Y me di cuenta de que el problema de “PM” no era “PM” sino Lunes de Revolución y que rebasaba el propio Lunes porque se trataba realmente de que la Revolución Cubana ya proclamada socialista en abril de ese año de 1961 estaba defendiendo su propia existencia dentro del periodo climático de confrontación “caliente” con los Estados Unidos (Girón, gestación de la Crisis de Octubre). Y que el camino escogido fue la radicalización acelerada del proceso revolucionario, ya de por si traumático, como todo proceso revolucionario que se respete, que polarizó la sociedad convirtiéndola en una fotografía de alto contraste,donde los matices tenían poco espacio, y a veces ninguno. Fue durante ese periodo, que se proclamó el carácter socialista de la Revolución y fue en junio de 1961, que se definió la relación cultura-revolución: “dentro de la Revolución: todo; contra la Revolución nada” (Castro Ruz).

Si bien los conceptos “dentro” y “contra” estaban bien claros en política en términos de cultura se prestaba a las más disímiles interpretaciones entre las que se encontraba aquella que proclamaba como única cultura revolucionaria la imitación de la política cultural soviética y como única estética el realismo socialista. Y esto se fue agazapando en el pensamiento de no pocos cuadros y funcionarios —no solo de la cultura— , lo cual resulta complejo de explicar si se había proclamado la autonomía, autoctonía y legitimidad histórica del socialismo cubano.

Y todo este debate se estaba desarrollando a la par que la teoría cubana sobre la transición al socialismo en nuestro país y que originó el intento de incorporar elementos del comunismo dentro de la construcción del socialismo, sublimado por la campaña de alfabetización, caldeado por la confrontación con Estados Unidos y con los detractores internos del proyecto social proclamado y también por el surgimiento del sectarismo, aderezado con las ideas de la revolución continental, el surgimiento del Black Power, la Nueva Izquierda y la revolución de los estudiantes en Francia, e impactados por la muerte del Che, el triunfo de la contrarrevolución en Checoeslovaquia y posterior invasión de las tropas soviéticas, la
Ofensiva Revolucionaria y desde 1965 la guerra de Vietnam.

Hago este recuento, donde me faltarán algunos elementos sólo con la intención de dar una idea de la complejidad política e ideológica en la cual se debatía la cultura, y de perfilar el espacio en el que un grupo de soñadores trataban de hacer cine. Pero el ICAIC tuvo la gran suerte de ser presidido por uno de los intelectuales más lúcidos del proceso revolucionario: Alfredo Guevara. Y no fue este el único privilegio del ICAIC porque otro hombre de la estatura de Julio García Espinosa lo acompañaría,así como un superequipo con vocación de fundadores verdaderos.

Muchos procedían de Nuestro Tiempo; otros afluyeron del Cine Club Visión, del Centro Católico de Orientación Cinematográfica, del Cine de Arte Universitario y de la entonces denominada Cinemateca de Cuba, y de Teatro Estudio, entre los más notables. Si tomamos como referencia las palabras de Carlos Rafael Rodríguez sobre Nuestro Tiempo: Era por ello explicable que Nuestro Tiempo surgiera bajo el signo de lo nacional en la cultura. Nacional, que no nacionalista. La cultura nacional lo es en la medida en que la esencia propia sea capaz de expresarse de los modos más disímiles y universales. Si se profundiza bien en la nación propia se llega por ese camino a la otra parte, al encuentro con los demás. No a la transculturación ni a la cultura transnacional sino a una cultura propia, atravesada por todas las corrientes de la época. Resulta obvio que el enfrentamiento con los ideólogos criollos del realismo socialista era inevitable.

Este choque conceptual trascendió las fronteras de las instituciones culturales en el caso de la polémica entre Alfredo Guevara y Blas Roca en torno a la política de exhibición del ICAIC. Y los debates entre los creadores en la biblioteca del noveno piso del ICAIC se hicieron legendarios, porque allí se lograba la cohesión a partir de la confrontación entre criterios diferentes, y sobre la base de “la lealtad a su propio tiempo, a sus potencialidades intelectuales y artísticas, a sus compromisos revolucionarios y humanos”
(Rodríguez).

Este contexto en que cada segundo podía representar vida, pasión, muerte y nueva vida se reflejó inevitablemente en el quehacer del cine documental. Ya en 1963 la revista francesa Cinéma se preguntaba, refiriéndose a la producción de ese año, (“El retrato”, “En un barrio viejo”, “El parque”, “Una vez en el puerto”) si el cine cubano había perdido el aliento de la Cuba revolucionaria. Y es que en estos documentales se podía apreciar una diferencia con la producción anterior entre los que mencionaremos “Esta tierra nuestra”, “Asamblea general”, “La vivienda”, “Sexto aniversario”, “Por qué nació el Ejército Rebelde”, “Los tiempos del joven Martí”, “Y me hice maestro”, “El negro”, “Muerte al invasor”, “Colina Lenin”, “Historia de un ballet”, “Hemingway”, “Primer carnaval socialista”, “Historia de una batalla”, “Gente de Moscú”.

¿Es que había una crisis del cine documental a solo cinco años de la fundación del ICAIC? En octubre de 1964 Julio García Espinosa escribe:

“Sí, existe una crisis. Aunque tal vez la palabra resulta demasiado usada, es evidente que la producción del 63 no guarda los mismos nexos orgánicos que mantenía con la realidad la de los años anteriores. . . Es necesario que los propios realizadores se planteen como tarea primordial la de rescatar para sí una relación más directa con la realidad. Conciencia hay de que no se puede volver atrás. Pero todavía no existe una verdadera agresividad para situarse en el actual contexto. La brocha gorda no puede sustituirse por la tabla de los colores grises. Esto nos llevaría a una obra plana, a una actitud cada vez más cómoda y facilista. Y es paradójico que en el momento en que más necesitamos de la audacia, necesitemos también de más humildad. Humildad para romper el bloqueo que nos impone nuestro personal y pequeño mundo. Humildad para situarnos no solo como artistas sino como hombres en el sentido más total de la palabra. Es posible que alguien piense que romper los lazos con el medio es una forma de liberación. Pero es que liberarse no significa ni mucho menos flotar en el vacío. La etapa actual es tan dramática o más que la anterior. El propio contexto nos fuerza a que analicemos sus elementos más perturbadores” (“Nuestro cine” 20).

La cita es larga, pero medular en el análisis, no solo de las décadas del 60-70, sino para las posteriores. Cuando Julio pide a los realizadores un rescate de la relación directa con la realidad se refiere al rasgo esencial que identificó la producción documental del ICAIC como escuela, y a la que se subordinan los de carácter formal: una relación directa, comprometida con el proyecto político y social de la Revolución,testimoniante a la vez que actor de esa realidad. Y esto no cuestiona la actitud política de los realizadores, sólo apunta a la enajenación del testimoniante con respecto al actuante, o viceversa.

No quiere esto decir que los documentales donde se evidenciara de alguna manera esta enajenación fueran en modo alguno peor artísticamente que los anteriores; en general, siempre habrá excepciones. O sea, que era la escuela de cine documental del ICAIC la que estaba en crisis. Me parece importante puntualizar esto porque cuando hoy se habla de una crisis del documental del ICAIC nunca me queda claro si es la crisis del género o de la Escuela.

Quizás hubiera sido posible rescatar una relación directa con la realidad. Algunos lo hicieron. A favor de esta posibilidad estuvo el contar con el respaldo de instituciones donde la solidez ideológica no era menor que la cultural, como el propio ICAIC, que junto a Casa de las Américas, el Ballet Nacional y otras instituciones menos llevadas y traídas, mantuvieron con energía una lúcida posición consecuente con el espíritu y letra de la política cultural que había proclamado la Revolución. Pero esta no sería la única condición. Existían otras condiciones individuales como son la existencia de mayor o menor grado de capacidades artísticas, culturales, ideológicas y humanas en los realizadores, que pudieran potenciar sus posibilidades para resistir lo que ya a mediados de los años 70 se había convertido en corriente. También hay que tener en cuenta que hubo realizadores que se identificaron con la estética del realismo socialista, aunque difícilmente hoy lo confiesen. O sea, que cuando arribamos a la controvertida década del 70, ya traíamos el problema.

(1) Carta a la autora de 24 de junio del 2003, donde se hacen sugerencias críticas y aporta información sobre la primera versión del artículo que fue sometido a su consideración.
(2) Carta a la autora de 13 de agosto del 2003, donde se hacen sugerencias críticas y aporta información sobre algunos aspectos de la primera versión del artículo que fue sometido a su consideración.

Véase también en este blog:

MARINA OCHOA SOBRE EL CINE DOCUMENTAL DEL ICAIC (1)

MARIO CRESPO SOBRE EL OFICIO DEL ASISTENTE DE DIRECCIÓN (4)

jagb 12/08/2009 @ 14:18

SOBRE EL OFICIO DEL ASISTENTE DE DIRECCIÓN (4)
Por Mario Crespo

”Si un asistente no se encuentra capaz de ayudar a un director en todo lo que éste necesita, es mejor que renuncie a hacerlo y si el equipo de filmación - que puede ser muy cruel con el ineficiente- detecta miedo o inseguridad, es el fin del prestigio del asistente del director y jamás podrá ser un buen jefe de escena”.

No conocía a Manuel Octavio Gómez, sólo de verlo en los pasillos del ICAIC y saludarnos más algunos comentarios que circulaban sobre sus malas pulgas. Un día me avisan que este director iba a realizar una película y que me solicitaba como asistente de dirección. Cuando nos encontramos en la salita de reuniones de la oficina de Camilo Vives, descubrí que lo de las malas pulgas no era cierto para nada y que la fama le venía de lo poco que sonreía y de lo seriamente que asumía todo su trabajo, cosa que se reflejaba en lo exigente que era con sus colaboradores. Pero era un hombre muy jovial, de hablar despacio y como con timidez, siempre arrancándose pedazos de uñas o lo que quedaba de ellas, con los dedos o con los dientes.

Me comentó que la película que realizaríamos se llamaba “La Tierra y el Cielo” sobre una narración de Antonio Benítez Rojo y me avisó que sería una película de época y con muchos extras y exteriores. Me dijo también que se necesitaría un segundo asistente pues la película era muy compleja y que yo buscara al que me pareciera mejor. Seguidamente, me dio el guión y me dijo secamente, que en cuatro días quería revisar un primer desglose. Se acabó la reunión.

Salí corriendo a buscar a Anita Rodríguez para que fungiera como segunda asistente y empezáramos juntos a hacer el desglose. Nos leímos en un santiamén el cuento de Benítez Rojo e inmediatamente nos pusimos a leer el guión. Por suerte, trabajar con Ana era una fiesta y hacer aquel desglose intentando recordar los consejos de Enrique Pineda –imaginarnos los personajes, su vida, su entorno, su psicología, hábitos y entorno- y empezar a desglosar lo más prolijamente todo lo que el guión pedía explícitamente y además todo aquello que en cuanto a fondos, escenarios y ambientación pudiéramos imaginar y sugerir. En un par de días teníamos listo un desglose y nos dolía la mandíbula de reírnos con las ocurrencias de Ana.

En realidad no sabíamos si lo habíamos hecho bien o mal, trabajamos solos y nada de llamar al serio del director. Ana se ocuparía de los departamentos de servicio, es decir maquillaje, peluquería, vestuario y escenografía y yo me ocuparía de los actores, extras, y asistir al director en todo su trabajo. El escenógrafo de esta película era Lacosta y la script Yolanda Benet y el productor de campo sería Ricardo Ávila. Un equipo que por divertido, contrastaba con la seriedad del director.

Una de las características como director de Manuel Octavio, es que le gustaba ensayar previo al rodaje y como en esta película uniría a actores no profesionales con actores como Samuel Claxton y Tito Junco, amén de una mujer de un temple que M.O gustaba comparar con la Magnani: Marta Jean Claude, se justificaba más hacer un trabajo de coaching previo al rodaje.

Cómo primer asistente debía asistir a los ensayos y tener todo listo para cuando el director llegara a encontrarse con los actores. Yo, que no sabía mi oficio en ese momento, me senté a esperar junto con Yolanda Benet a que llegaran el director y mientras, hacíamos chistes y conversábamos con los actores. Al fin llegó el M.O antes de saludarme, espetó la pregunta: ¿pasaste letra? Mi cara de perplejidad, le dio la respuesta. Me miró un instante haciendo una mueca y se fue a ver a los actores. Yo quería que la tierra me tragara. Yolanda me hizo un mohín: no te preocupes…

Durante el ensayo, que él hacía improvisando a partir del texto, yo debería estar al tanto de las marcas que los actores establecían y junto con Yolanda ir tomando notas de todo. Era como hacer un libro de dirección en una puesta de teatro. Aquello me gustó. En la pre filmación, además de ensayar, buscaríamos locaciones, cosa que hacíamos en su carro en compañía de Humberto Hernández que era el productor. Ver locaciones y tomar notas de todas las características de la misma, su ubicación, el tiempo de traslado desde el ICAIC y todo lo que habría que informar al escenógrafo quien haría una posterior visita al sitio para poder entregar bocetos, en el caso de que hubiera que construir algo.

Manuel Octavio no era de los directores que atormentaba a los colaboradores. Era del tipo que deja trabajar y confía en que cada quien haga bien su trabajo. Cuando algo salía mal se ofuscaba, no peleaba, sino que se iba callado a un rincón. Lo que recuerdo mejor de Manuel Octavio era cómo preguntaba a todos si les parecía bien cómo iban saliendo las cosas. Le gustaba dar instrucciones sentado y a mi me llamaba hasta dónde él estaba y apretándome muy duro por el hombro, me daba instrucciones bajito. Casi siempre yo me adelantaba y salía corriendo a hacer lo que pedía (generalmente sobre movimientos de fondo) y él me detenía: ¡espera, no he terminado! y me repetía todo de nuevo, como para asegurarse de que no se le escapaba nada.

Era un director muy al estilo de la industria, creo que le gustaba hacer como que estaba en Hollywood y en ese estilo montaba sus puestas en escena, le gustaba tener una silla para él en el set y los guiones y los planes de rodaje diarios los trabajaba haciendo subrayados en colores. Trabajar con él en ese sentido era muy cómodo, pues siempre entregaba a primera hora un exhaustivo plan de filmación del día.

Al llegar en la mañana, siempre entre los primeros, me entregaba ese plan y ya para mí era muy fácil organizar la filmación y advertir a utileros, electricistas y con Ana organizar el movimiento del vestuario y el maquillaje e ir planificando los fondos cuando se filmaba en exteriores o interiores que requerían extras y figurantes. Su estilo, como decía recuerda mucho el estilo de montaje que se ve en las películas de Hollywood. Gustaba de hacer para cada escena, un plano master que se correspondía bastante a lo ya ensayado con los actores y a partir de ese plano master, construía planos detallados y correspondientes. Era tan ordenado y lo llevaba todo tan previsto que como asistente no sufrían ninguna incertidumbre. Pero de la misma manera debíamos ser ordenados nosotros como asistentes y no hacerle esperar por una actor demorado en maquillaje o por una utilería, que no llegaba.

Como asistente del director uno debe estar en conocimiento de qué plano o escena se avecina e ir alertando de esto a los departamentos de servicio. Esto con Manuel Octavio era realmente sencillo por su prolija planificación de todo el rodaje. Ana y yo nos sentimos muy apoyados por él, pero también debo decir que Julio “Pavo” Valdés y Livio Delgado, nos ayudaron a entender rápidamente el mecanismo del rodaje.

Como anécdota curiosa que refleja nuestra actitud como asistentes en esos momentos, me gustaría contar que nuestro jefe en el inútil departamento de Programación artística, al cual pertenecíamos, llamó a Ana, casi empezando el rodaje, para informarle que durante una semana, estaría Lázaro Buría, un compañero que venía de sonido y era ya antiguo en el ICAIC, pero que había estudiado en la Escuela de Letras con nosotros, a ayudarnos y asesorarnos en la filmación. Aquello nos pareció un insulto y le dijimos a M.O que si necesitaba de Lázaro Buría en el rodaje, que se quedara con él y nosotros nos retirábamos. Manuel Octavio, con su gesto característico de mover la cabeza y morderse una uña, se volvió y no dijo nada. Siempre hacía eso. Pero el primer día de rodaje, Lázaro no estuvo en filmación. Si un asistente no se siente capaz de ayudar a un director en todo lo que éste necesita, es mejor que renuncie a hacerlo, pues la vida en el rodaje se le puede convertir en un infierno y si el equipo de filmación - que puede ser muy cruel con el ineficiente- detecta miedo o inseguridad, es el fin del prestigio del asistente del director y ya nadie le hará caso.

"PAPELES SECUNDARIOS" EN EL BLOG DE CARLOS BARBA

jagb 12/08/2009 @ 12:35

20 AÑOS DEL FILME "PAPELES SECUNDARIOS"(1989-2009)
POR CARLOS BARBA

Transcripción del documental “Papeles principales”, filmado en La Habana en diciembre de 2006.

Nelson Rodríguez
editor

Orlando Rojas fue un gran amigo, un gran compañero de trabajo durante muchos años, lo conocía desde muy joven, que fue a trabajar en el ICAIC y estuvo merodeando por el departamento de edición, él fue asistente de edición también un tiempo, después se convirtió en asistente de dirección y posteriormente comenzó a hacer documentales, era el camino que se seguía en esa época en el ICAIC, años 70. También tuve la posibilidad de trabajar con él, creo que fue su primer documental que se llamaba Día tras día, sobre los jóvenes que van construyendo a lo largo de la isla líneas de ferrocarril y ese tipo de trabajo, no lo quiero clasificar porque no recuerdo el nombre exactamente de lo que hacían, pero es un documental muy bonito, sobre esos muchachos que se sacrifican y están trabajando en esas labores en el campo y viven prácticamente allí durante mucho tiempo. El documental quedó muy bien. Después yo trabajé con él supervisando algún que otro documental, él siempre me lo llevaba para que yo lo viera, le dijera alguna cosita, teníamos mucha confianza y él, por supuesto, me tenía mucho respeto. Cuando llega la hora de realizar su primer largometraje que fue Una novia para David, me llamó para trabajar y Lina Baniela fue mi asistente en esa película, porque ella trabajó muchos años conmigo.

Lina Baniela
editora

Cuando Nelson Rodríguez comenzó a trabajar en la película No hay sábado sin sol, de Manuel Herrera, yo empecé con él como asistente de edición y luego en todos los proyectos que él emprendió a partir de ese momento, o sea, largometrajes, documentales, todo lo que caía en el cuarto de edición, lo trabajábamos juntos. En el momento en que Orlando comenzó a hacer Una novia para David, yo todavía era la asistente de Nelson. El trabajo de Una novia para David fue como todos los que habíamos hecho, Nelson tiene un estilo de trabajo muy personal: yo organizaba todo el material, sincronizaba todo el material, organizaba todo por secuencia y después Nelson tenía la visión de la película a partir de todas las tomas organizadas y montadas y a partir de ahí él iba haciendo la selección de tomas. Muchas veces Nelson hace la selección de tomas solo, otras veces las hace con el director, dependiendo de las características personales del director. Hay directores que prefieren dejar a Nelson hacer el montaje de la película solo y luego encontrarse con la película armada por primera vez y tener una visión fresca y hay otros directores que son mucho más…, de estar arriba de la película y les gusta estar en el cuarto de edición durante ese proceso. Después de esa etapa, de ese primer armado de la película, entonces ya Nelson se sienta con el director a ver la película, discuten el resultado de ese primer corte y empieza el proceso de ajuste, de afine, y de determinar cosas importantes del proceso posterior de la película como son la música, en qué lugar va la música, el compositor, en esos casos Nelson siempre ha tenido mucha visión a la hora de orientar a los directores, sobre todo directores nuevos, ya que todos sabemos que siempre le ha interesado esa parte y tiene mucho conocimiento acerca de la música dentro del cine.

Nelson Rodríguez
editor

Ya en la parte de la edición, que el director generalmente llega muy preocupado porque no sabe cómo va a ser el resultado final, porque no lo ha visto nunca, lo tiene en la mente, pero no lo ha visto, Orlando comenzaba a preocuparse, él es una persona muy insegura, de que las cosas estén bien, que las cosas estén perfectas. Hicimos el primer armado de Una novia para David, y más o menos, la película estaba ahí, la película había quedado muy bien, muy fresca, muy agradable, como lo fue, es una película que le gustó mucho a la gente joven de la época, eso fue en el año 1984. Pero cuando ya llega la parte del acabado de la película, la puntualización exacta ya de los cortes, del afine final, de la elaboración con la banda sonora, si hay que hacer doblajes, si hay que poner la música, si hay que poner ambiente, todo ese tipo de cosas, ahí es cuando él se iba poniendo muy inseguro, digámoslo así, entonces empezaba a exigir, a exigir y a exigir más, más, más, decía: No, esto lo tenemos que puntualizar más, aquello otro ajustar más, le decía que yo lo veía perfecto, bien, que eso no era problema de que si le quito dos cuadritos o tres cuadritos, que eso no iba a alterar nada, pero él seguía, y ahí yo me ponía mal, solución: remedio santo que siempre he tenido con la colaboración de Lina Baniela, y le dije: Lina Baniela, ven acá, llegó el momento en que tú te tienes que sentar con Orlando Rojas porque yo no puedo más. Y entonces Lina era la que hacía todo este trabajo final, porque ella tiene mucha paciencia y entonces ella terminó la película. En el caso de Una novia para David fue muy sencillo, no pasó nada, Orlando y yo seguimos tan amigos como siempre, y colaborando para el próximo proyecto, etc, etc, pero en eso llega Papeles secundarios. Papeles… ya era una película mucho más compleja, una película mucho más difícil desde todo punto de vista, ambición estética, de temática también, una película mucho más fuerte, mucho más dramática que Una novia para David, que era una comedia. Yo vi a Orlando muy seguro filmando Papeles... ,yo estuve en la filmación, sobre todo en Cienfuegos, que se hicieron varias cosas, en el teatro Terry, él estaba muy seguro de lo que estaba haciendo, él estaba muy bien a la hora de filmar. Y posteriormente, comenzamos a editar la película.

Raúl Pérez Ureta
director de fotografía

Papeles secundarios fue mi tercer largometraje. Aquí en esa época, para llegar a ser director de fotografía uno podía pasar cincuenta años antes de lograrlo, porque había que hacer primero asistente, después foquero, después operador de cámara y después director de fotografía y en eso podía pasar treinta años. Pero un cambio de política, porque hubo una presión muy grande de varias gentes que ya estábamos casi en la edad de pasar al retiro y nunca habíamos hecho un largo, hizo que cambiaran las cosas. Yo tenía mi relación de trabajo con Fernando (Pérez), con Daniel (Díaz Torres), con Orlando (Rojas), con todo ese grupo que era, más o menos, contemporáneo conmigo, y ya Orlando venía de haber hecho un largo, Una novia para David, en la cual no estaba muy contento del todo con la imagen gráfica. Cuando él decidió hacer su segunda película, que es Papeles…, reunió un grupo de gentes, en los que por suerte me encontraba yo, Flavio Garciandía en la dirección de arte, pintor importante, Urbiztondo en el vestuario, Anita, asistente de dirección, y yo en la fotografía, y tratamos de hacer una película que fuera un poquito más alante de las otras películas cubanas, por la gráfica, por la puesta en escena.

Rosa Fornés
actriz

Me agradó mucho cuando Orlando Rojas, el director, me explicó lo que era Papeles secundarios, me pareció que era una historia muy buena, y agradecí mucho que me viniera a buscar para asumir ese personaje. Pero lo que tiene también el cine, mira, a ti te dan el libreto, y vas filmando las secuencias..., tú te la aprendes, estudias el movimiento, filmas, a veces hay que repetirlo, volver a otra toma, en fin, como se hace el cine y bueno, después ves que quedó un trabajo bonito, pero cuando luego viene la edición, empiezan: corta por aquí, corta por allá, y entonces una escena que tú hiciste con el alma y pusiste la vida, tus emociones para que te saliera todo lo que tenía que expresar ese personaje, resulta que te la dejan en la mitad o no está en el corte final; es lo que tiene el cine, uno sufre cuando ve que te eliminan algunas escenas o a veces pequeñas partes, que yo como actriz siento que conforman el todo de la actuación de ese personaje. Eso me pasó en Papeles secundarios, quitaron dos o tres momentos que dije yo: Estos son los momentos que apretaban, cerraban y daban la fuerza a mi personaje.

Nelson Rodríguez
editor

Y armamos la película. La película era un poco larga, un poco compleja, de muchos personajes que se relacionan en la estructura. A la vez que teníamos el primer armado de la película Orlando se empecinó en apretarla, apretarla quiere decir ajustarla cada vez más, overlapear los sonidos, o sea, montar los sonidos de una escena sobre la otra, para que tuviera más ritmo, para que tuviera más precisión todo. En ese proceso estuvimos y yo creo que se logró bastante lo que él quería, yo creo que la película estaba muy bien amarrada en ese sentido en el aspecto de edición y de ese ajuste que él quería hacer. Pero volvió su famosa indecisión, una inseguridad en que quería más y más y más, y entonces yo le dije que no podía más con eso, sin pelearme con él, simplemente le dije que no podía más y volví a decir: Lina Baniela por favor, ven y ayúdame; y en este caso sí la labor de Lina fue mucho más compleja porque él estuvo machacando con la película durante un largo rato más, ella tiene una paciencia china, la terminó con Lina y bueno posteriormente siguió trabajando con ella en toda una serie de procesos que hubieron, que no soy la persona indicada para decirlo.

Lina Baniela
editora

Orlando empieza la edición con Nelson, tenían otra asistente de edición, que ya había trabajado con él, que incluso había trabajando anteriormente con nosotros, que había entrado como aprendiz cuando estábamos haciendo Una novia para David, y cuando llega el momento ese que Nelson explicó, esa etapa en la cual había que hacer una serie de trabajo de ajustes en la película, que Orlando había llegado al punto de agotar la paciencia de Nelson, entonces yo no estaba trabajando todavía porque estaba de licencia, y Orlando me llama a mi casa para que me incorporara a trabajar en Papeles secundarios. Yo no sabía cuánto quedaba por hacer en la película, yo le pregunté qué quería que yo hiciera, que porqué no lo hacía con la otra persona que estaba trabajando con Nelson, o sea, yo pensaba que era un trabajo de las mismas características de lo normal que hacían los asistentes, que yo me había ocupado en terminar en otras oportunidades, y Orlando me dijo: No, Lina, la película está en un proceso que yo necesito que vengas, para que la veas y para que me ayudes a terminarla y no lo puedo hacer con la otra persona, me hace falta que seas tú. Por las características también que yo tengo, de ser una persona paciente, que lo entiende, que lo oye, que es capaz de pasarse cuatro horas probando una bobería que él quiere probar, porque para mi no es nada, y yo en aquella época que era asistente de Nelson lo hacía también por el hecho de aprender, de probar y ver cosas, y aprovechaba el nivel de precisión en los detalles de Orlando, cómo eso podía enriquecer o no una secuencia, y entonces eso realmente me interesaba, seguirle todo ese proceso de pensamiento y trabajar con él aunque fuera agotador. Por supuesto Nelson ya no estaba para eso, Nelson había pasado por todas esas experiencias ya, pero bueno, yo estaba empezando en mi trabajo como editora y realmente me parecía interesante y positivo. Comencé a trabajar con Orlando, fui a ver la película en las condiciones en que estaba y a oír todo lo que él quería hacer. La película estaba en ese momento en el proceso de doblaje; hice la sincronización de los doblajes, que era un trabajo bastante complicado porque el doblaje normalmente uno lo hace y en el mismo lugar donde se está doblando se seleccionan las tomas y regularmente se deja una toma, Orlando es de las personas que te deja dos y tres tomas de un doblaje para después seleccionarlas en la moviola porque le gusta un pedacito de la primera toma, otro pedacito de la segunda y otro pedacito de la tercera, y es un trabajo de ir buscando pedacitos, cosa que él también pretende hacer casi siempre con las imágenes filmadas, o sea, cuando él tiene varias tomas, le gusta sacar una cosa de esta toma, otra cosa de la otra y así…

Raúl Pérez Ureta
director de fotografía

Fue un trabajo muy largo, hicimos una búsqueda rigurosa de locaciones, después de un trabajo de mesa de varios días leyendo y discutiendo el guión. Después que estuvieron las locaciones se buscaron los actores…, recuerdo que el actor que venía a hacer la película, porque por un problema de coproducción, ya en ese momento había problemas de dinero y había que buscar coproductores, iba a ser el brasileño José Wilker y estaba todo previsto para que él viniera pero hubo unas inundaciones en Brasil, su mamá vivía en una zona de inundación y perdió la casa y entonces no pudo venir, y él estaba muy embullado con la película. De corre corre se buscó otro actor, se consiguió en España, con un coproductor español y entonces vino Juan Luis Galiardo. Después hicimos un riguroso guión técnico, con un storyboard dibujado plano por plano, que nos ayudó también a buscar los ejes de cámara, a poder hacer una película que en ese momento tuviera un montaje de plano a plano, porque había antecedentes en el cine cubano de muy buenas películas pero todas estaban, un poco, concebidas en planos secuencias; dividir una acción determinada, en varios planos, era un ejercicio que teníamos que aprender y creo que el primer concepto fue ese: no va a haber planos secuencia en la película, vamos a hacer una película de planos con sus correspondientes.

Rosa Fornés
actriz

Creo que el trabajo resultó bastante agradable y en lo que yo hice, bueno, no creo que me la comí, porque yo nunca he pensado que me la he comido en nada de lo que he hecho como artista, y aunque me han salido muchas cosas bastante buenas, es que he trabajado tanto tanto tanto, he hecho cosas buenas, malas, regulares, pero se las buenas, pero siempre digo que me faltó un poquitico para que sea todo lo buena que yo hubiese querido, siempre he sido muy exigente conmigo misma. Ya te digo, le quitaron momentos a mi personaje que lo sentí tremendamente, momentos a lo mejor que no hablaba, sino nada más que mirar, reaccionar ante una cosa que había oído, de acuerdo con lo que el personaje lleva adentro, y bajar por una escalera y expresando con la mirada todo lo que está sintiendo, el cine tiene esa ventaja, que a veces en una toma con el rostro dices mucho, hay actores que dicen mucho con una expresión.

Nelson Rodríguez
Editor

Yo creo que realmente no fue una película que tuvo problemas de estructura, o sea, la estructura estaba bastante bien delineada, a pesar de ser tan compleja, estaba muy bien delineada en el guión, y yo creo que Orlando lo tuvo muy en cuenta a la hora de filmar, no era un problema de estructura que tenía la película, el problema eran la cantidad de historias simultáneas que se contaban, la interrelación que había entre todas esas secuencias, recuerda que son los actores jóvenes, con los actores intermedios, con los actores mayores, hay un rejuego dramático entre todos esos personajes, más una obra de teatro que se está interpretando dentro de la película que es Réquiem por Yarini y todo eso estaba mezclado ahí y era muy complejo en ese sentido; tenía un balance entre los personajes secundarios del teatro, la historia de los protagónicos jóvenes, la historia de los mayores, había toda una complejidad dramática y estaba bien ajustada y se apretó muy bien en el montaje, yo creo también que si la edición de la película quedó mejor todavía, fue porque él se preocupó de apretarla y de ajustarla y después de yo salir de la película y que entró Lina a terminar lo que yo no había terminado creo que se ajustó más. Él posteriormente le quitó una serie de secuencias que no eran claves ni importantes en la película, y que yo considero que le daban una riqueza a los personajes secundarios, sobre todo.

Lina Baniela
editora

Hubo un estreno que fue en el marco del aniversario del ICAIC, en marzo, y después de ese estreno Orlando todavía seguía con cosas sobre la película, con escenas que le parecían que sobraban, y entonces hicimos un corte que se quitaron como dos o tres secuencias, que fue la copia que ya se exhibió en el Festival de Cine de La Habana. Después del Festival de Cine, yo sabía que Orlando no se había quedado satisfecho con la película y en el cuarto de edición donde nosotros trabajábamos había un closet muy grande con varios estantes y yo guardé la película, todas las pistas de la película, en uno de los estantes y me dije: Si no hace falta utilizar ese lugar, yo la voy a dejar ahí, a ver qué pasa. Efectivamente como dos o tres años después Orlando asistió a una Muestra de Cine Cubano que se hizo en el Centro Pompidou en París, vio la película allí, después de mucho tiempo que no la veía, en aquel momento Julio García Espinosa era el presidente del ICAIC, y cuando vio la película con Julio en el Pompidou, le dijo: Ay Julio, yo quisiera quitarle tiempo a esta película, porque está muy larga. Julio le dijo que estaba bien. En aquella época se podían hacer esas cosas, de volver a hacer una mezcla, etc, y Orlando regresó muy contento de París y me dijo: Julio me dio la autorización para volver a arreglar la película y me preguntó: ¿Se podrá?, le dije: Bueno Orlando, yo sabía que tú tenías esa espina clavada y la película completa está en el closet, o sea, que cuando tú quieras podemos empezar a trabajar. Estaban todas las pistas de diálogos, las pistas de ambiente, las pistas de música, todo estaba ahí, y entonces la volvimos a ver y le hicimos otro corte más a la película, se le quitaron varias escenas, creo que casi un rollo se quitó, diez o quince minutos, es la última versión que queda actualmente de Papeles secundarios.

Rosa Fornés
actriz

La relación con Orlando fue muy bonita, y además a mi me gusta, desde luego, estar en armonía con todo el equipo y con un director más todavía. A mi me agrada, además, que me dirijan y logren sacar de mi cosas que a lo mejor yo no las he concebido. A veces él me sugería cosas, me llamaba la atención en detalles, a que enfocara determinada acción desde un punto de vista que le interesaba como director, y así, llegamos al final de la película sin que hubiera ninguna tirantez ni nada desagradable. Siguió siendo un amigo y yo agradecida de que hubiera pensado en mi para hacer ese personaje. Dejé de verlo después de la filmación porque no éramos de visitarnos, en nuestras casas, pero bueno, algunas veces veía a alguien que lo conocía o que lo trataba y yo le mandaba saludos y lo que lamento es que no esté aquí.

Raúl Pérez Ureta
director de fotografía

En esa época yo estaba tratando de buscar cosas nuevas y yo pensaba en ese momento que el mejor fotógrafo era el que más luces ponía, sin embargo ya después la vida me ha demostrado que no, que el mejor fotógrafo es el que encuentra un lenguaje para la historia que tiene que contar y que ese lenguaje sea válido, aunque no haya ninguna luz; pero en aquel momento yo estaba inspirado en Blade Runner, en películas que me habían encandilado un poco, y creo que fue un proyecto muy atrevido por eso, porque usamos muchas luces, usábamos muchas locaciones, inclusive, fuera de La Habana, que después con todo el lío de los hoteles y las cosas se ha puesto prohibitivo mover un equipo de cuarenta personas para el interior, porque tú sabes que es imposible colocar en un hotel a tantas personas, son en divisas, es complicado. Pero en aquella época pudimos estar en Cienfuegos casi veinte días, filmamos en el teatro Terry de Cienfuegos, que es una belleza de teatro y el teatro estuvo para nosotros y si recuerdo un trabajo de equipo muy agradable, fue un equipo muy unido, un equipo que buscaba, por encima de los pareceres de la gente, hacer una película diferente, hermosa, una película que de verdad pudiera ser un buen proyecto. Y esos veinte días que vivimos en Cienfuegos, era como una fiesta, nadie durmió de noche, filmamos de madrugada por el problema del sonido en el teatro, y a la hora que terminábamos entonces hacíamos una fiesta en el hotel, nos acostábamos a las once de la mañana y luego volver otra vez a comenzar a las seis de la tarde. Yo he tenido muchos proyectos y proyectos muy lindos, pero no con esa alegría de vivir para hacer una película. Hay cosas que hoy no las hiciera así y hay cosas que ya no las puedo hacer como las hice en aquel momento porque había una tecnología que desapareció, en pos de otra más moderna pero sin las posibilidades que podía ofrecer las lámparas de arco, casi no existen, ahora lo que hay es HMI, una luz muy buena, pero es una luz diferente. Si tuviera que hacer otra Papeles secundarios, sería distinta, quizás, pero no me arrepiento de lo que quedó.

Lina Baniela
editora

Mario Daly, que fue el músico de la película, creó muchos ambientes electrónicos, porque habían unos ventiladores que siempre se veían en los fondos, moviéndose, y entonces esos sonidos de ventiladores se hicieron en un equipo electrónico y era un sonido sordo que tenía que estar presente todo el tiempo y otros sonidos más que se construyeron especialmente para las escenas, pero yo pienso que nadie se da cuenta porque la calidad del sonido de nuestro cine en aquella época no daba posibilidades para eso, no creo que ahora tampoco, pero es un nivel de precisión con los sonidos que no es apreciable en las copias que nosotros hacemos, sin embargo, cuando estábamos trabajando en la moviola, que teníamos la posibilidad de escucharlo todo con sonido magnético, realmente le daba una riqueza a la escena el hecho de tener todos esos sonidos especiales, voces que estaban mezcladas que se escuchaban por detrás, que formaban parte de ese sonido.

Rosa Fornés
actriz

Es muy importante el elenco con el que vas a trabajar y éste fue un elenco muy exitoso. En Papeles secundarios debutó Ernesto Tapia, que estuvo muy bien en el personaje. Hubo personajes pequeños de actores que comenzaron ahí y después se hicieron figuras centrales de grandes películas. Y yo que tuve la alegría de tener como compañero a Juan Luis Galiardo, un actor español, ya consagrado, invitado a formar parte del elenco. Disfruté a María Isabel Díaz, que hizo de mi nieta, que después ha hecho una carrera importante, ella también debutó prácticamente en esa película, antes había hecho Una novia para David, con el mismo Orlando. Leonor Arocha también estuvo muy bien en su personaje, en fin, la película tuvo la suerte de tener un buen reparto.

Raúl Pérez Ureta
director de fotografía

La secuencia más difícil fue el final, en el teatro, cuando se representaba la obra Réquiem por Yarini. La película trata el tema de la incomprensión, de gente que se encierra en sí misma y piensa que es perseguido, que ven fantasmas donde no los hay, trata el tema de aquellos que no son lo suficientemente humanos con el prójimo, pero todo eso está dentro de la representación de la obra de Yarini; y recuerdo que para la secuencia final habíamos previsto, cuando le dan la puñalada a Yarini y cae muerto, no ponerle al actor un aditamento para que salga sangre, sino que él caía con un traje blanco de dressing sobre una pulgada de agua en todo el espacio que tenía el escenario y esa agua estaba teñida de rojo, entonces cuando caía al agua se teñía de rojo. No se logró, sucede que el teatro está declarado Monumento Nacional, todo el escenario es de madera, tuvimos que hacer como una especie de piscina de nylon negro de una pulgada o pulgada y media, con su marco y se llenó, tuvieron que echar dos pipas de agua y el peso del agua, evidentemente empezó a poner en peligro el andamiaje de madera del teatro que tiene cien años. Con ese riesgo teníamos que filmar rápidamente y después desocupar eso, no logramos el nivel de agua que queríamos y además no logramos conseguir el tinte para teñir el agua, el rojo suficiente como para que eso se notara, o sea en la película no se ve tanto como hubiéramos querido. El otro problema: había una pasarela con varias modelos desnudas en el fondo, pero que tenían neón, eran unos cristales que tenían neón de colores por debajo, y los transformadores que le daban la luz a los neones trabajaban con corriente de muy alta tensión, entonces el peligro era el agua, la inundación de todo el escenario con esas mujeres encima de las plataformas con esos neones por debajo y la corriente eléctrica, podía ocurrir un accidente. Fue una agonía, toda una madrugada, desde las nueve de la noche hasta el amanecer, en esa secuencia.

Rosa Fornés
actriz

La fotografía fue realmente exquisita y Raúl es una gente muy cariñosa y amable, yo siempre le decía que su trabajo era muy importante porque que te retraten bien, que te aprovechen bien, para el cine es importantísimo, porque una como actriz puede hacer una buena escena, de acuerdo a lo que pide el director, pero si la fotografía no está bien, pues pierde fuerza, o sea, tiene que haber una complicidad entre el fotógrafo, el actor y el director, el cine es un trabajo de equipo. Pero recuerdo con mucho cariño que Ureta con su carácter afable, me cuidó y me protegió en todas las escenas que hacíamos, y resultamos muy buenos amigos.

Lina Baniela
editora

Orlando, desde el principio, y cuando vio que el trabajo mío en la película se había hecho complejo, me dijo: Mira, no puedo darte crédito en la película porque los créditos ya se mandaron a hacer, y si yo los tengo que repetir la película no va a estar en tiempo. Esa película estaba prevista proyectar en una semana de estrenos de diferentes directores durante la jornada del 30 aniversario del ICAIC, o sea, para que la película estuviera en tiempo, él no podía mandar a repetir los créditos. Yo le dije que a mi realmente eso no me importaba mucho, aunque claro que me hubiera gustado aparecer en los créditos, trabajé en ella y me hubiera gustado compartir un crédito con Nelson, cómo no!, pero bueno, le dije: Si no puede ser lo importante es que la película salga, que la película se termine y que tú quedes satisfecho con el trabajo. Entonces resumiendo, yo trabajé en la película, participé en todo ese proceso y el crédito nunca estuvo. A mi nunca se me ha ocurrido poner a Papeles secundarios en mi filmografía, justamente por eso mismo, quizás a partir de ahora la mencione, hay gente que dice: trabajé en tal película sin créditos, tal vez a partir de ahora se me ocurra mencionarla, pero bueno, nunca lo he hecho precisamente por eso mismo porque no quedó constancia gráfica.

Nelson Rodríguez
editor

Yo tengo la satisfacción personal de haber obtenido el Coral de Edición en el Festival de Cine de La Habana del año 1989 por el montaje de esa película, que creo que debió ser compartida con Lina, pues ella se lo merecía también. A mi me gustó mucho hacer esa película, tenía un gran peso para mi, me parecía una película muy bien actuada, la fotografía de Raúl Pérez Ureta era excelente, la puesta de Orlando era muy buena, era muy por encima del nivel que había tenido en Una novia para David, porque aquello era una comedia muy ligera, y le había quedado muy bonita, muy bien, pero Papeles… tenía una tensión dramática muy fuerte, una estructura muy compleja, y realmente él lo hizo muy bien, a mi me parece que es una película realmente importante de las que se filmaron en la década del ochenta, una de las más importantes.

Rosa Fornés
actriz

Para mi fue una satisfacción muy grande haber actuado en Papeles secundarios, que fue nominada como la mejor película que se filmó en los años ochenta y tengo entendido que se ha convertido en una especie de clásico, por el tema que aborda y la forma en que lo hace, y lo enfoca. Yo creo que si, efectivamente, la película resultó así como la reconocieron, y ya te digo, me satisface mucho haber participado, haber interpretado a Rosa Soto, creo que ha sido de las mejores cosas que he hecho en el cine.

Raúl Pérez Ureta
director de fotografía

Fue una película que motivó a mucha gente, hubo gente que la adoró y gente que la criticó en exceso, pero que motivó al público y eso para cualquier creador es un aliciente.

“Papeles principales”, 2007 documental, 30 min.

Guión y dirección: Carlos Barba
Fotografía: Ramón Ramos, Eduardo Corría
Sonido directo: Ramón Ramos, Eduardo Corría
Música: Mario Daly (para el filme Papeles secundarios)
Producido por: Luciano Castillo, Ramón Ramos, Carlos Barba

Sinopsis: La actriz Rosa Fornés, el director de fotografía Raúl Pérez Ureta y los editores Nelson Rodríguez y Lina Baniela, nos cuentan de su participación y del proceso de creación del filme Papeles secundarios(1989), de Orlando Rojas.

Publicado por Carlos Barba en su blog

MARIO CRESPO SOBRE EL TRABAJO DEL ASISTENTE DEL DIRECTOR (3)

jagb 11/08/2009 @ 21:36

Mi primer trabajo como asistente de dirección. Acababa de llegar al ICAIC, en septiembre de 1975 y me ubicaron como he dicho antes, en el departamento de programación artística y se suponía que desde allí nos facilitaran hacer los trabajos para los cuáles nos sentíamos capacitados.

Como venía de Televisión Universitaria y de allí me traje una lista de ideas que me gustaría desarrollar como documentales (yo trabajé en un programa de aficionados y también en un programa de apoyo a la información en el que nos dedicamos mucho a documentales sobre artistas y pintores) y venía con mi lista debajo del brazo a comerme el mundo y a hacer un documental por mes. Eso creía.

No sabía yo, que un documental en aquellos años no se hacía en menos de tres o cinco meses, acostumbrado como estaba al estilo de producción de la televisión, pensaba que aquellos sería más o menos lo mismo. Entregué mis proyectos a mi jefe, quien sin mirarlos, ni esa vez ni nunca más (nunca tuve respuestas) los metió en una gaveta y me echó un sermón sobre la necesidad de que nos fuéramos vinculando al mecanismo de la “industria”, aprendiendo de ellos que ya habían transitado un camino y que no deberíamos esperar a quemar etapas. En el ICAIC despreciaban las escuelas de cine y los programas académicos, existía la teoría de que lo mejor era aprender trabajando. Así habían hecho los fundadores y así debía ser. No me parecía del todo mal, sobre todo porque ya veníamos de cinco tediosos años de carrera en la Escuela de Letras y Arte, pero esto de no saltar etapas lo escuché muchas veces más durante largos años. Me gustaría pensar que al marcharme de su oficina el jefe
hojeó mis propuestas de documentales y hubiese observado que aún sin mucha experiencia, ideas tenía y me llamaría más tarde para comentarme algunos de ellos. El caso es que eso no sucedió y me sentí muy descalificado.

Por suerte, esta sensación de frustración no duró mucho, pues antes del mes que pasé deambulando por los pasillos y departamentos del ICAIC viendo oficios, tecnologías de cámara y sonido, recibiendo charlas muy instructivas de Humberto Hernández, Camilo sobre la producción y sus mecanismos, me llamaron un buen día de nuevo frente al lacónico y jefe para informarme que un director de cine me solicitaba para que le acompañara en un trabajo. Ese director era Enrique Pineda Barnet. El mejor que podía tener en aquel momento. Un hombre con una vocación de maestro infinita, con un método de investigación acuciosa y exhaustiva hasta el agotamiento – el mío, pues él cada vez parecía tener más energía- y sobre todo una capacidad para dar ánimo y confiar en los colaboradores, también a prueba de misiles.

Mi trabajo consistía en asistirle en una investigación sobre un largo que proyectaba llamado provisionalmente “La Diversión”. Yo buscaba en libros, hurgaba en historias de la calle que tuvieran que ver con el tema, las discutía con él y sobre todo conversábamos largas horas sobre el proyecto, los motivos de cada personaje y la estructura, siempre buscando el mayor verismo para la historia. No hacía gran cosa yo, o al menos así lo sentía, no creía que estaba aportando mucho aunque la atención y el respeto con que Enrique escuchaba todo lo que yo le decía, me daba ánimo al menos por unas horas, hasta que amenazaba nuevamente el desánimo por lo difícil que era todo, y él volvía a darme otro impulso y me asignaba otra tarea.

Fue como un post grado en el que en lugar de pagar, me pagaban para que viera trabajar al maestro del empeño, la acuciosidad , el detallismo, la seriedad y, sobre todo, la resistencia en el trabajo amén de la capacidad para la observación de gestos, tonos de voz, situaciones dramáticas. Hacer mi primer desglose, sobre todo para una película de E. P. fue un trabajo agotador. No tenía experiencias en desglosar guiones de ficción y la prolijidad de detalles que Enrique exigía, hacía que siempre al revisarlo, me pusiera a hacer un ejercicio de imaginación sobre la escena, que más tarde comprendí, fue de una utilidad enorme para mi oficio. Nunca agradeceré los suficiente la exigencia, testarudamente suave y firme pero didácticamente cariñosa de Enrique. Una y otra vez me faltaban elementos, una y otra vez aquel desglose de una escena estaba incompleto. De él aprendí que debía cerrar los ojos y imaginar el escenario como si yo fuera el protagonista de la escena. Sentirme él y pensar en todas sus necesidades, costumbre,fetiches y manías. Era según él, la forma de proporcionar al actor, todas las herramientas para que hiciera a gusto y bien su trabajo.

A Enrique le escuché hablar por primera vez de análisis dramático, dramaturgia y dramaturgistas. Me llevó consigo a casa de Gloria Parrado y allí empecé a entender la importancia de la disección de un texto y sopesar cada una de sus partes y su relación con el todo. Lamentablemente, el proyecto no llegó a rodaje. Otra vez se trabó en las gavetas de ejecutivos que le buscaban la quinta pata al gato. Llegamos, recuerdo bien, a tener un primer tratamiento y me tocó hacer un primer desglose de aquel guión para estudiar su factibilidad económica, me decía Enrique, y demostrar que era un proyecto extremadamente económico. No obstante, todavía no se qué pasó con aquel proyecto, pero estoy seguro que está debidamente fichado y guardado en los archivos de Enrique y, como el primer día, esperando con infinita fe en el mismo, que será filmado.

Mientras se esperaba la respuesta que nunca llegó, me asignaron a trabajar con otro director, otro maestro que admirábamos por su “Días del Agua” y “La Primera Carga la Machete”… Tendría que esperar como dos años para repetir mi experiencia con Enrique y esta vez en un rodaje con todas las de la ley.

Mario Crespo

DE GARCIA BORRERO A VICTOR FOWLER

jagb 11/08/2009 @ 13:06

Querido Víctor:

Gracias por esos elogios que haces al blog. Creo que a estas alturas ya no tengo derecho a considerarlo como un sitio personal, debido al número cada vez más creciente de contribuciones de otros. Así que el elogio en realidad sería para ellos.

Pienso que es legítimo que tengamos miradas encontradas sobre este asunto del “arte cinematográfico”. Pero mejor aún que ventilemos esas diferencias en el espacio público, que es donde, entre todos, se perfeccionan las ideas.

Yo quisiera tener la seguridad de aquellos críticos que exaltan o descalifican de un plumazo las obras de los otros. En mi caso hay demasiadas incertidumbres, lo confieso. Además de que, como he dicho en otras ocasiones, me interesa estudiar el cine como “síntoma cultural”. Pero ello no me quita la convicción de que “Memorias del subdesarrollo” es un momento irrepetible (para utilizar el término a que apelas) dentro de la historia del cine nacional. Como lo es también “Suite Habana”. No son los únicos momentos en que a mi juicio hemos logrado acercarnos a eso “misterioso” que rodea a las grandes películas de todos los tiempos. Y coincido contigo en que el crítico debe centrar su atención en develar la estructura de ese misterio, en proponerles al espectador claves que lo ayuden a adentrarse en la aventura de descubrir mundos inéditos procesados por el artista.

Quizás uno de los aspectos que más consigue desilusionarme a la hora de ver una película es la actitud que esta toma ante una realidad que sabemos compleja, y que reclama ser discutida en profundidad. No hablo de si el realizador muestra ideas que puedan ser contrarias a las mías, sino de lo esquemática de la mirada, o la indiferencia ante aquello que sabemos afecta a los otros. Hay quien ha interpretado que le estoy reclamando al cine las funciones críticas que debería cumplir con creces el periodismo. Pero no es ese tipo de crítica a la que me refiero.

Hablo de ser capaces de concebir un cine que esté a la altura de un Wajda, un Tarkovski, un Jiri Menzel, un Fellini, o un Billy Wilder. Ya sé que la altura es impresionante, pero ¿tendría sentido una aspiración que no sea la de elevarnos? ¿la aspiración de lograr un cine que nos mejores como individuos y donde la existencia (que es en sí mismo un misterio, en cualquier parte de este planeta) se adivine sin maniqueísmos?

No sé si dentro de cincuenta años “De buzos, leones, y tanqueros” dejará de ser interesante, pero si sé que seguirán existiendo gente muy fastidiada a las que normalmente no vemos en las pantallas de ninguna parte, porque no les importa a casi nadie. Que estos jóvenes se preocupen de registrar la existencia de esos seres condenados a la invisibilidad social me parece estimulante: es la primicia de una nueva sensibilidad donde se rescata al individuo de carne y hueso. Por eso, entre otras razones, “Los olvidados” nos sigue pareciendo una película imprescindible, y Buñuel, un humanista.

Estoy de acuerdo en que lo de la “artisticidad” no hay que perderlo de vista. Mientras más artística la propuesta audiovisual, muchas más posibilidades tiene de trascender la circunstancia local. Pero es importante seguir “sospechando” de todo aquello que se nos vende como arte, porque detrás del asunto podrían esconderse otras tensiones, y otras maneras bastante sutiles de dominación. Por eso es bueno aproximarse a los grandes. No solo a sus películas, sino a sus pensamientos, y a sus dudas más radicales. En tal sentido, aquellas interrogantes que suscribía Tolstoi en “¿Qué es el arte?” siguen resultándome muy provocadoras:

“Es necesario, pues, en una sociedad civilizada en que se cultiva el arte, preguntarse si todo lo que pretende ser un arte lo es verdaderamente, y si (como se presupone en nuestra sociedad) todo la que es arte resulta bueno por serlo y digno de los sacrificios que entraña. El problema es tan interesante para los artistas como para el público, pues se trata de saber si lo que aquellos hacen tiene la importancia que se cree, o si simplemente los prejuicios del medio en que viven, les hacen creer que su labor es meritoria. También debe averiguarse si lo que toman a los otros hombres, así para las necesidades de su arte, como para las de su vida personal, se halla compensado por el valor de lo que producen. ¿Qué es ese arte considerado como cosa tan preciosa e indispensable para la humanidad?”

No menos reveladoras se me antojan las reflexiones expuestas por Tarkovski en “Esculpir en el tiempo”, las cuales aprovecho para colgar un fragmento, porque quién sabe si nos ayuden a seguir pensando con más ahínco los problemas de nuestro audiovisual. De eso se trata, de seguir sembrando inquietudes.

Un abrazo grande,

Juan Antonio García Borrero

TARKOVSKI SOBRE EL AUTOR EN BUSCA DE SU PÚBLICO

“El arte es por su naturaleza misma aristocrático y, naturalmente, selectivo en cuanto al efecto que busca crear en su público, ya que, aun en sus manifestaciones más “colectivas” (como el teatro y el cine), su efecto se encuentra delimitado por las emociones íntimas de cada persona que entra en contacto con la obra. En la medida en que esa persona es afectada y perturbada por esas emociones, en esa misma medida será significativa la obra en la propia experiencia del espectador.

La naturaleza aristocrática del arte no absuelve al artista, sin embargo, de su propia responsabilidad frente al público o, si se quiere, frente a la gente en general. Todo lo contrario, ya que a causa de la especial conciencia que el artista tiene de su tiempo y del mundo en que vive, se convierte en la voz de todos aquellos que no pueden formular o expresar sus puntos de vista sobre la realidad: en este sentido, el artista es de hecho la vox populi, y es por lo que su vocación lo lleva a servir a su propio talento, lo cual significa servir a su pueblo.

Por lo mismo no puedo entender que se hable, con respecto a un artista, del problema de su “libertad” o “falta de libertad”. Un artista nunca es libre. No hay personas que sean menos libres que los artistas, ya que se encuentran coercionados por su propio don y por su vocación.

Por otro lado, el artista se encuentra en plena libertad de decidir si desarrolla su talento hasta donde le sea posible, o si vende su alma por 30 monedas. ¿Acaso no fueron las frenéticas búsquedas de Tolstoi, Dostoievski y Gogol, espoleadas por el hecho de que estaban conscientes de su vocación y del papel social que se les había asignado?

Estoy convencido también de que ningún artista cumpliría con su misión espiritual si supiese que nadie vería su obra. Al mismo tiempo, empero, mientras una trabaja su obra, debe poner una barrera entre uno mismo y el resto de la gente para protegerse de la trivial y hueca cotidianidad, ya que solo una sinceridad y honestidad totales, aunadas a un conocimiento claro de la responsabilidad del artista para con los demás, puede asegurar que el artista analice su propio destino creador”

Andrei Tarkovski

MARIO CRESPO A PROPÓSITO DEL POST DE VICTOR FOWLER.

jagb 11/08/2009 @ 12:16

Víctor:

Entiendo que la provocativa nota de J.A, intenta buscar diálogo sobre la mencionada ausencia de un cuerpo teórico, de una armazón ideológica y cultural que sustente la creación de los cineastas más jóvenes y la meditación sobre los problemas que tuvo y tiene la producción audiovisual en Cuba, cuyo futuro hoy está mayoritariamente en manos de personas que no sobrepasan los 35 años.

Aprecio cómo haces la disección del texto de J.A, destacando inicialmente “tres registros” que interesarían a la crítica y los historiadores. Pero agregas otro, como descolgado de los anteriores, cuando mencionas lo que J.A llamó la relación entre autoridades y creadores y lo adviertes en el ámbito de lo político y dada la ubicación que le otorgas, como menos importante. Pero si la historia no está equivocada, ésta nos cuenta que la política, inevitablemente, es la que marca el ritmo para el desarrollo de la ciencia, la tecnología la economía y el arte...

El tema de la relación entre artistas y ejecutivos o funcionarios es el que me parece de mayor interés, pues desde éste los historiadores y la crítica tendrán mucho campo para evaluar los años previos a este boom tecnológico digital, que ha permitido a cientos de jóvenes en todo el país a partir de los años ´90, ensayarse, tropezar, caer y levantarse haciendo cine y perfilando una obra ¿underground? que al menos en obra (cine, poesía, plástica, literatura ) defina una época y su pensamiento que no dudo en calificar de underground, ése que el interlocutor de J.A no reconoce, -porque no puede- reconocer, aunque esto no quiere decir que no exista.

Sería acientífico decir que existe una generación definida desde lo etario, los económico, social, desde su arte y pensar que no tiene un cuerpo de pensamiento. Puede estar atomizado, diluido en individualidades, no publicado, no expresado en ensayos, artículos y discursos, pero ahí está y dadas las ausencias de espacios de expresión será más difícil definirla cuando se quiera historiar.
Como hablamos de cine y como parece inevitable la comparación entre generaciones y a ésta última se le mide siempre con la vara de la generación fundacional. Quisiera hacer algunas consideraciones precisamente desde ese plano comparativo.

La generación fundacional, estaba agrupada alrededor de una institución que nacía, con toda la potencia que lleva implícita un embrión. Ellos estaban muy vinculados a un proceso político y social que los comprometía y los arropaba ideológicamente en ese compromiso, aún desde posiciones diferentes. La efervescencia creativa y de contradicciones que había dentro del fenómeno cultural mayor que significaba el nacimiento de aquella revolución, la de aquellos años, marcaba pautas alrededor de las cuáles se formaban grupos. Era muy necesario definirse y había espacio para marcar definiciones frente a muchas y diferentes verdades que se movían en la prensa, la televisión, la literatura de ese momento, no sólo en Cuba, sino en todo el mundo. El debate, la defensa de diferentes ideas, la necesidad de justificar un arte que se renovaba al calor de un nuevo proceso político y social fue armando ese cuerpo teórico, el pensamiento de una época. Hubo grandes polémicas hoy míticas, en la prensa, muchas discusiones, hubo encuentros masivos de artistas, se creaban revistas, se escribían ensayos y artículos, se publicaban libros.

Aquella revolución fue afincándose y con él, ideas y conceptos. Digamos que el drama fue llegando a su punto de equilibrio, por debilitamiento de uno de los dos actantes. Las contradicciones, al menos a nivel de prensa y debate se fueron apagando. Los jóvenes inquietos del inicio, dejaron de discutir por ausencia o alejamiento de los contrarios. La prensa, la radio, la televisión se unificaron y pasaron los años.

¿Qué pasó en el ICAIC, centro rector de la actividad cinematográfica cubana? Se desdibujaron los contendientes internos y las ideas de los externos, no entraban al país. Nada de lo que se hacía o decía en el exterior sobre nosotros era merecedor de debate ni de discusión, por lo tanto, no era necesario darle espacio en pantallas, prensa radial o escrita. Drama en tiempo muerto. Un solo suceso se repite una y otra vez: Todos estamos de acuerdo en todo, al menos al reunirnos en las salitas de proyección, salones o la desaparecida biblioteca del noveno piso. El contrario está lejos, desacreditado, no merece nuestra atención, está perdido. Parece que dejaron de ser necesarios aquellos encendidos debates y proyecciones, aquellas candentes discusiones – mi generación no las alcanzó- se apagaron y la gente se iba quedando en sus casas, discutiendo sólo con su familia. Comienza lo que llamé en un post anterior la autofagia y ya estábamos pasando los ´70.

Mi impresión es que la dinámica y dialéctica efervescente del inicio, se fue anquilosando, se fue convirtiendo en un aparato rígido. La complicada y costosa tecnología del cine en aquellos años no permitía el surgimiento de iniciativas que no estuvieran a la sombra del organismo rector de la actividad. Y pasaron así dos décadas.
¿Cómo podemos pedir a los jóvenes cineastas que definan el cuerpo de su pensamiento? ¿Dónde está el debate, dónde las publicaciones en las que puedan libremente ir argumentando y definiéndolo públicamente?.
A mi no me cabe duda de que todos aquellos que tienen menos de treinta y cinco años, tienen un ideario, y no es a ellos a los que puede ni debe reclamarse que éste no se conozca, sino a los encargados de diseñar políticas para crear espacios para la expresión de ideas, publicaciones, encuentros que los unan en sus diferencias. Si esto sucede, sin duda se irá definiendo el pensamiento de una generación. Para eso es necesario erradicar el miedo a la evolución.

En otro orden de ideas, no creo que exista en Cuba, tanto fetichismo tecnológico, precisamente por ausencia de condiciones tecnológicas. Los que hemos estado al tanto de la creación de los jóvenes y de algunos viejos también, sabemos que no es gran tecnología precisamente lo que tienen a su alcance. Sigue siendo, como desde los tiempos fundacionales, la idea, el tema, la forma de tratarlo, lo que ha dado identidad, prestigio y hace sorprendente al cine cubano fuera de sus fronteras. Los cineastas cubanos, en cuanto a tecnología, siempre han trabajado con las uñas. Y con las uñas se sigue haciendo toda la creación cinematográfica cubana, la underground y la de la llamada “industria”.

En este punto, Víctor, atribuyes como mérito casi único a la Muestra de Nuevos Realizadores, que ésta viene a sustituir al maltrecho periodismo nacional, preguntándote dónde está el hecho artístico en ese conjunto de obras. Estoy seguro que se pueden encontrar obras y personalidades artísticas entre las obras presentadas en las ocho ediciones de la Muestra. Y si bien es cierto que los que marcan las políticas editoriales de nuestra prensa deberían tomar ejemplo y seguir el pulso a muchos realizadores y trabajos de la Muestra, también es bueno señalar que no basta con un encuentro anual y los debates que allí se realizan para dar a conocer la obra y el pensamiento de una generación.

Algo que vendría muy bien a los nuevos realizadores cinematográficos cubanos, es que no se les siga midiendo con raseros de otras generaciones y en su lugar se les permita conectarse más con esa “cosa extensa que llamamos el mundo” como dices.
Si desapareciera la inopia terrible que existe en todos los campos, si los discursos renovaran sus frases y si el viento trajera aire fresco, las historias nativas llevarían una impronta de cuento nuevo.

Mario Crespo

DE VICTOR FOWLER A GARCIA BORRERO

jagb 10/08/2009 @ 21:08

Estimado:

Gracias a esa pupila insomne se respira aire adentro de la abulia. Tienes la pasión de las preguntas, buscas ángulos nuevos, entrevistas, cuestionas, recuperas pasado, rastreas las señales del presente. Haz conseguido hacer, impulsar y mantener un magnífico archivo sobre cine cubano sin distinciones, acaso el más interesante que podamos encontrar hoy; además de que eres, en el medio, aquel que más se ha ocupado de la crítica misma. En este sentido, me interesaba fijar una distinción necesaria: la diferencia en una misma disciplina (en este caso, el cine) entre críticos, historiadores y un tercer grupo difuso al que prefiero nombrar ‘investigadores’. Se refieren todos al mismo objeto, más con intensidades, obligaciones e intereses distintos; en el caso del crítico, si queremos salvar la existencia de esa figura laboral, no queda otro remedio que cometer el pecado de tautología e insistir en que su tarea es hacer crítica; dicho de otro modo, emitir un juicio personal sobre la obra que comenta, analiza y, sobre todo, juzga. Es desde este ángulo que haré algunos comentarios a tu respuesta, pues incitas a seguir conversando.

Lo primero se refiere al binarismo que estableces entre las posibles posiciones para “hablar”: la rutina y la institución (figura que se hace enteramente transparente si la denominamos como “el poder” estatal y político). Analizar estas posiciones es tentador, más resulta aquí más útil establecer la existencia de otras oportunidades de intervención; en particular, la del juicio crítico en cuanto tal. En realidad, tus palabras parecen más referidas a cineastas que se sienten amenazados antes que a críticos como tal; de ahí que menciones a los que temen “convivir con los nuevos talentos” y también “ser superados”.

En cuanto a la artisticidad del cine, son muchas las maneras de abordarla y la más rotunda duda quizás sea la que surge ante un producto cultural que precisa de un agregado de oficios para ser realizado; comparar con la literatura y la labor del escritor (“el más solitario de los oficios”, según García Márquez) resulta interesante, pues es claro que la del cine es una soledad acompañada. Sin embargo, también es claro que mientras más controlada se encuentre la multiplicidad mayor será la posibilidad de que surja una expresión personal; dicho de otro modo, mientras más elevado sea el pacto de capacidad rectora dentro del cual trabaje el director, más oportunidades habrá que exprese su visión personal sobre cada uno de los hilos (luces, fotografía, sonido, actuación, movimiento, diálogos, puesta en escena, dramaturgia, etc.) que confluyen para dar vida al cine y sobre el arte de hacer películas como tal. De cualquier modo, algún postulado teórico y de la crítica debe servir para distinguir del resto a Eisentein, Ozu, Kurosawa, Buñuel, Welles, Kubrick, Chaplin. Godard y el muy pequeñísimo grupo de lo que parece irrepetible.

Irrepetible es una buena palabra. ¿Hay forma de hacer películas “a lo Eisenstein”, “a lo Chaplin” o “a lo Welles”? ¿Qué diferencia al genio de otros que son buenos directores o, en escala más baja, simples artesanos? ¿Podemos seleccionar lo único sin recurrir a la artisticidad; la cual, por cierto, parece no poder existir sin un muy poderoso pensamiento sobre cómo tejer oficios e interactuar con ellos al servicio de una idea central para entonces conseguir la obra? Desde este punto de vista, cuando el político, el artista y el crítico hablan de la cualidad artística de una película es posible que se refieran a cosas distintas; en especial, las dos últimos.

La relevancia de una obra en el interior de una circunstancia local es cierto que no puede ser minimizada, pero tampoco debe conducir a mistificaciones o a santificar obras cuyo valor termina cuando termina la denuncia que comunican. En arte y literatura no es el contenido de denuncia el problema, sino eso particular que justifica la longevidad de una obra por encima de las generaciones y la hace siempre actual; dudo que, si mañana mejorara la situación económica cubana de hoy, valga la pena volver a ver “De tanqueros, buzos, y leones” (por mucho que agradezcamos su oportunidad y honestidad) más que por intereses de archivero, historiador o arqueólogo. Nos queda la epidermis de una crisis, la hecatombe de vidas que terminan así, apenas apuntada en el documental. ¿Valdría establecer comparaciones, en tanto hechos cinematográficos, con “Los cosechadores y yo” de Agnes Varda? No es actitud lo que se juzga al analizar una obra, sino a la obra como tal (aunque la actitud del creador sea parte del análisis); esto, por ejemplo, es lo que nos detiene ante la obra de alguien como Leni Riefenstahl, para quien ningún análisis ha podido negar la trascendencia estética de su aporte, pese al alineamiento fascista en términos de actitud de la autora.

Tampoco estimo exacta la oposición entre cineastas que priorizan “las preguntas incómodas, a esa realidad paradójica en que vive” y otros que apuestan por “imitar en tono grandilocuente los paradigmas heredados de épocas espléndidas, armónicas, pero ajenas”. Tanto la imitación como las preguntas incómodas pueden ser bien o muy malamente hechas y es eso, únicamente eso, lo que al juicio crítico interesa, incluso por encima de “nuestra circunstancia insular”. De otro modo, urgencias de toma de partido contextuales acabarían por destruir la más mínima autonomía en el trabajo de la crítica; una consecuencia que, por cierto, termina por conseguir algo de lo cual cualquiera de tus propios escritos rechaza: la subordinación del juicio crítico a las contextualidades políticas e ideológicas, sólo que al revés.

Por tal motivo, no interesa si (es un ejemplo), “El viajero inmóvil” de Piard, habla de “problemas que nos acosan”, sino más bien cómo –en un medio obsedido por lo político- intenta convertirse en aventura cinematográfica; lo mismo que, la insólita “Madrigal” de Fernando Pérez vale tanto por lo que trasluce de nuestro presente como por los espacios de artisticidad (procedentes de los archivos de literatura y cine universal) con los cuales dialoga y que, desde nuestra tradición, abre hacia el futuro. El ejemplo de sistemas sociales como el nuestro ayuda a resolver el acertijo, pues muchos hablaron, en el extinto país soviético, sobre problemas que los acosaban por entonces, pero sólo hubo un Mijail Bulgákov y sólo una novela como “El Maestro y Margarita”; además de la denuncia, la grandeza de dicha novela remite a algo más allá: a la artisticidad. Por eso, en mi caso, y a pesar de “nuestra circunstancia insular”, prefiero aquellas obras en las cuales, -junto con la denuncia, el reflejo de problemas profundos o de la complejidad de la convivencia social- puedo acceder a las complejidades de una mentalidad creativa (la del director) en el proceso de crear una obra artística. Y para eso, ningún papel juega lo que piensen los políticos.

En fin, amigo, que el audiovisual cubano nos sorprenda.

Víctor Fowler.

MARINA OCHOA SOBRE EL CINE DOCUMENTAL DEL ICAIC (I)

jagb 10/08/2009 @ 17:46

La realizadora Marina Ochoa ha tenido la gentileza de enviarme este exhaustivo ensayo sobre el cine documental producido por el ICAIC, y que iremos publicando en diversas entregas. El texto originalmente apareció en el libro colectivo “Contrapuntos de cultura,
historia y sociedad/ Counterpoints on Culture, History, and Society” (San Juan, 2007), editado por Francisco A. Scarano y Margarita Zamora. Agradecemos a la autora la posibilidad de compartir el texto con los lectores del blog.

Juan Antonio García Borrero

Apuntes para un análisis sobre el cine documental del ICAIC
Por Marina Ochoa

A Ivo Sarría, Pepe Arias,
Raúl Rodríguez y José Antonio González(1)

Porque sólo así, desnudos,
reconociéndonos en nuestra imperfección,
estaremos libres para amar
y morir por nosotros.

Ochoa, “Identidad”

Me han invitado a dar un salto en el tiempo viajando a través de la memoria en pos del cine documental de esta tierra nuestra. El punto de arribo resulta inevitable, el mes de marzo de 1959, cuando veía la luz uno de los proyectos culturales más audaces de la revolución cubana: hacer cine nacional, artístico, inconformista, económico, técnicamente terminado.

El presupuesto proclamado por Alfredo Guevara: Ningún límite, ninguna actitud preconcebida acunó la oportunidad excepcional que representóeste volcánico proceso creador, pleno de rupturas necesarias, que permitió transgredir y hacer saltar laberínticos y sagrados preceptos y temas, necesario para encontrar “ese cristal pulido en que nos reconoceremos o descubriremos con placer, horror y asombro” (“Problema” 8).

Pero antes de viajar hasta el preciso momento en que, como auténticos Aurelianos Buendía, nos estremecimos cuando acariciamos por primera vez la gélida textura de una cámara Mitchell, hurgaremos un poco en la década anterior buscando las claves de la creatividad que explosionó a partir de que la joven generación del Moncada accediera al poder.

El acontecimiento político que inicia la década de los 50 no es otro que el suicidio de Eduardo Chibás, seguido por el golpe de estado de Fulgencio Batista. En 1953 comienza a manifestarse la rebeldía contra la dictadura: protesta de los estudiantes en las calles y frente a la escalinata universitaria, intento de asalto a Columbia, asalto al cuartel Moncada y al cuartel de Bayamo, los sucesos del Goicuría, el alzamiento del 30 de noviembre, el desembarco del Granma, la frustrada rebelión de los militares en Cienfuegos, la guerra de liberación a partir de la Sierra Maestra, el asalto al Palacio Presidencial, la noche de las cien bombas; y también la feroz represión por parte del gobierno: la masacre de opositores que alcanza hitos en las Pascuas Sangrientas de Holguín, la muerte de los expedicionarios del Corinthia, los acontecimientos de Humboldt 7, el asesinato de Frank País y el de las hermanas Giralt; y finalmente la
batalla de Santa Clara, la ocupación de Santiago de Cuba y ya, el primero de enero de 1959, el triunfo de la Revolución y la huelga general.

Patetismo, traición, brutalidad, heroísmo, sufrimientos, gloria, todo en apenas una década. Y también miseria, violencia, corrupción, juego, prostitución, sordidez...¡y cultura! Cultura auténtica, fundacional, increíble si tenemos en cuenta que existía un divorcio entre los intelectuales y la sociedad cubana “el cual queda patente en la misma actitud de los intelectuales. Estos adoptarán una cierta marginalidad, la insumisión e incluso la iconoclasia como manifestaciones de una rebelión intelectual informal y difusa respecto a una sociedad y a un régimen político que ignoran el hecho cultural” (Lemogodeuc 145-6).

Resulta difícil entender cómo a despecho de los acontecimientos políticos y sociales que caracterizaron la década se desarrollara la cultura con un vigor inimaginado si no se explica a partir de la comprensión,por parte de los más lúcidos intelectuales y artistas de la época, de la amenaza a la identidad que se evidenciaba en la norteamericanización creciente de la sociedad cubana (fundamentalmente la habanera,aunque no únicamente) y cuya evidencia arquitectónica lo constituyó esa especie de voluntad manhattanizadora que asaltó al urbanismo, en cuyo nombre se cometió uno de los más atroces crímenes metropolitanos que conozco: la demolición del inmueble ubicado en la manzana limitada por las calles Obispo, San Ignacio, O´Reilly y Mercaderes, donde radicara la Real y Pontificia Universidad de San Jerónimo de La Habana— y anteriormente el Convento de San Juan de Letrán o de Santo Domingo—, y en cuyo lugar se construyó un patético emplasto cuadrado que exhibía la “audacia” de contar con una terminal de helicópteros en la azotea y un parqueo subterráneo.

Y esto prometía ser el principio del fin: pero el Ángel de la Guarda de La Habana colonial vino en su ayuda y los edificios altos se ubicaron en torno a la Rampa, y la presencia del mar neutralizó los efectos derivados de una congestión de edificios altos, los más altos de América Latina en esos tiempos. Y La Habana estaba llena de ambiente: la televisión, los cabarets, los grandes hoteles y los night clubs del Vedado, las salas de juego, los jingles; la profusión de las victrolas que llegaron a instalarse hasta en las pequeñas bodegas de barrio; los artistas ambulantes, la radio, sus novelas y el programa de “Clavelito”, y también los programas de música norteamericana; las grandes revistas, la invasión de las películas norteamericanas... y de las mexicanas con rumberas cubanas, y películas cubanas, en mucho menor número, que suscitan hoy grandes controversias; los bailes en las sociedades blancas y negras... y de medios tonos; los shows en los cines, los teatros que se demuelen como el precioso teatro-cine art-déco El Encanto y otros que se convierten en cinematógrafos; strippers, transformistas, estrellas internacionales—como Pedrito Rico, las Follies Bergère, el Minsky Burlesque y hasta un bataclán chino—; las zonas de los placeres prohibidos, y Bubbles Darlene paseándose desnuda, con una capa transparente por Prado y Neptuno...

Cada uno de estos fenómenos y la suma de todos conformaban una suerte de “cultura” que sonaba a cha-cha-chá o a feeling o a rock´n roll y que olía a frita, arroz con picadillo o ambientador, dependiendo de la zona de la ciudad. Pero en esta década, en la que surgieron alrededor de ochenta centros nocturnos, había individuos y grupos que asumirían conscientemente el papel que había desempeñado casuísticamente el mar.

La refriega de los pactos estéticos y éticos alcanza notoriedad en la arquitectura y las artes plásticas cuando, en el primer caso, los entonces estudiantes Ricardo Porro, Frank Martínez y Nicolás Quintana protagonizan el episodio de la quema de libros de Viñola en la Universidad de La Habana en protesta por la obsolescencia de los conocimientos que se impartían en dicha carrera; y en las artes plásticas cuando se produce la exposición contestaria de Wifredo Lam y la contraexposición que organizan en La Habana, Camagüey y Santiago de Cuba gran número de pintores cubanos que protestan contra la exposición bienal franquista que trae Fulgencio Batista a La Habana para clausurar nada más y nada menos que el año del centenario de José Martí. Pero, además, ubicándonos en la relación forma-contenido esa contraexposición era de arte esencialmente abstracto, el cual había representado un viraje radical, revolucionario en el contexto general de las artes plásticas en Cuba, por lo que ya en el plano conceptual representó una denuncia a una sociedad enajenada, descompuesta y decadente.

Los escritores retan la indiferencia de las editoriales y de los lectores publicando fuera del país o financiando precarias tiradas de sus obras con sus bolsillos casi vacíos, y/o ayudados por amigos, o también en las páginas de publicaciones periódicas. Y así aparece la obra de Alejo Carpentier, en México y Buenos Aires; Cuentos fríos y La carnede René de Virgilio Piñera, también en Buenos Aires; Cambiar la vida de Fayad Jamís, en París; Asonante final de Eugenio Florit, en Nueva York; Jardín de Dulce María Loynaz, en España, Paisaje y elegía de Serafina Núñez, en México, entre otros. Y en el patio, obras de Fina García Marruz, Cintio Vitier, Fernando Ortiz, Lydia Cabrera, Enrique Labrador Ruiz, Paco Alfonso, José Zacarías Tallet , Roberto Fernández Retamar, Emilio Ballagas, Severo Sarduy, Antón Arrufat, César López, Luis Suardíaz, Calvert Cassey, Rolando Escardó, Eliseo Diego, Alcides Iznaga, Gastón Baquero, Samuel Feijóo, José Lezama Lima, Onelio Jorge Cardoso, Rolando Baragaño, Roberto Branly, Alcides Pérez, Ambrosio Fornet, Pepe Triana, Pablo Armando Fernández, por solo citar los que me vienen a la memoria.

El auge del teatro se evidenciaba tanto por la proliferación de salas y grupos teatrales como por las publicaciones de importantes revistas especializadas. En los teatros, grandes o pequeños, se representaban
obras de todo género, universales y de dramaturgos cubanos. Y se realizó el documental El Mégano, que ocasiona una virulenta reacción del régimen batistiano que no sólo lo prohibió sino que también
encarceló a su director Julio García Espinosa, quien relata que los propios funcionarios oficiales le dijeron que la orden de retirarlo había llegado de la Embajada Americana. Esta obra ha sido considerada portadora de los presupuestos que anticipaban algunos rasgos identificativos de la escuela de cine documental del ICAIC, Instituto Cubano del Arte e Industria Cinematográficos.

Según José Rodríguez Feo, entre 1950 y 1959 se produjeron en Cuba algunas de las obras más significativas de este siglo. Pero el rol sustancial de todo este hervidero correspondió en gran medida a los grupos o sociedades culturales y en especial a Orígenes, Ciclón y Nuestro Tiempo. En los tres casos nuclearon a destacados intelectuales cubanos acosados por inquietudes éticas y estéticas e irradiaron significaciones que constituyeron —consciente o inconscientemente, directa o indirectamente—enriquecedoras premisas para la fundación y sustentación de la cultura de la Revolución. Orígenes aportó su “inclinación por las vanguardias, la autonomía de la expresión, la búsqueda de las raíces de la sensibilidad creadora y el intento de poner de manifiesto los valores espirituales del hombre”
(Lemogodeuc 146).

Nuestro Tiempo fue, el portador de la cultura comprometida estética y políticamente lo que se traducía en no estar ausentes de ninguna de las tendencias culturales y artísticas que se produjeran y en no rehuir ninguno de los deberes humanos esenciales que se convertían ineludiblemente en deberes políticos. Amplitud cultural: ni dogmatismo infecundo ni presencia sectaria que cerrara caminos. Admitió todos los ismos y no se afilió a ninguno. Negó cualquier pretensión de proscribir del arte cualquier manifestación que no estuviera tarada por una perceptible posición contrarrevolucionaria (Rodríguez). Y la imbricación de las esencias de estos grupos, especialmente Orígenes y Nuestro Tiempo aportaron la singular textura al cine cubano que nació el 24 de marzo de 1959.

(1) Personalidades a las cuales está dedicado el artículo: Ivo Sarría y José Arias (Pepe Arias) especialistas de la Cinemateca. Raúl Rodríguez y José Antonio González, especialistas del Centro de Información del ICAIC. Todos fallecidos.

A NORMAN MC LAREN (1990), de Manuel Marcel

jagb 10/08/2009 @ 15:37

Ficha técnica:
A NORMAN MC LAREN
(1990)/ Dirección: Manuel Marcel/ Productor: Manuel Iglesias/ Edición: Ricardo Vega/ Música: Héctor Villalobos, Egberto Gismonti.

Sinopsis:

Una paloma dibujada traza su vuelo y de su estela surge un helicóptero real y concreto. La cámara ocupa el lugar de las salamandras y en la pantalla, el mundo vive de cabeza. Como una síntesis llena de vibrantes sugerencias, las imágenes reales y la realidad van conformando una mirada amorosa y amable a nuestro (¿absurdo?, ¿complejo?, ¿hermoso?) planeta.

Cuando las imágenes terminan con múltiples agradecimientos, el secreto de "A Norman Mc Laren" queda revelado: más que un reconocimiento al conocido cineasta canadiense, se trata de un homenaje al movimiento, a la inquietante plasticidad y al eterno devenir de emociones que es el cine.

Obtuvo el segundo premio Coral en el 12 Festival de La Habana en la categoría de cine de animación.

RESPUESTA A VICTOR FOWLER SOBRE EL PENSAMIENTO JOVEN

jagb 09/08/2009 @ 22:55

Víctor:

Resulta difícil responder con precisión a qué se refiere “nuestro hombre en La Habana” cuando habla de la ausencia de “un pensamiento”.

Ante todo: este es un sitio que intenta promover el debate público en torno al audiovisual cubano. Hasta ahora ha estado funcionando más o menos bien, pues los comentarios o textos que se envían sobre todo aluden a las ideas, y muy pocas veces van dirigidas contra las personas que las exponen. Es decir, no se descalifica a quienes hablan, sino en todo caso, se combate lo que estas personas argumentan, que es otro asunto.

Veo en el debate sistemático una posibilidad extraordinaria para superarnos, pero eso es tan solo una impresión muy personal. Así que respeto a aquellos que prefieren mantenerse en silencio, o me envían sus criterios sin ánimo de que se publiquen o mencionen su nombre (como es el caso de esta persona). Respeto esa voluntad, si bien no la entiendo, pues no me puede parecer normal que aquellas opiniones que tengamos no se expresen con absoluta libertad. Eso es síntoma de otra cosa que no viene al caso comentar en este instante.

Probablemente si nuestro interlocutor hubiese accedido a mantener en público una discusión sobre esto del pensamiento entre los jóvenes realizadores, con seguridad habrían salido a relucir aspectos interesantes. Y yo habría concedido incluso que no existe ahora mismo entre los jóvenes, digamos, “una teoría” que nos oriente a entender mejor eso de la proclamada “novedad”.

Mas lo único que tenemos por el momento es una opinión privada, que sospecho solo toma en cuenta (de modo muy interesado) la ausencia de reflexiones al estilo de las de García Espinosa, Gutiérrez Alea, Alfredo Guevara, o Humberto Solás, esas que acompañaron de manera teórica al conjunto de las prácticas fílmicas que ellos mismos fomentaban. Por otro lado, hubiese sido interesante precisar desde dónde habla esa persona: ¿desde la institución? (no lo creo, ya que allí están las Muestras auspiciadas por el ICAIC); ¿o desde ese sitio invisible que se llama “rutina”, y que suele ser el lugar donde se cobijan los que temen convivir con los nuevos talentos?, ¿los que temen ser superados?, ¿los que no esconden el miedo a soñar?

De cualquier manera, en tu texto hay ideas suficientes como para dejar a un lado la identidad de aquel que niega el pensamiento de los jóvenes (o que lo mira con la arrogancia típica de esos que se piensan dueños de la Verdad), para adentrarnos en otras zonas no menos inquietantes. Por ejemplo, esa pregunta que me haces: “¿Contra qué se compara una obra artística cuando se quiere justificar su valía: contra las carencias del presente nacional, contra el legado cultural que un creador recibe de quienes le anteceden o contra el archivo universal de lo realizado en su manifestación artística concreta?”.

En varias entradas de este blog he expresado mis reservas sobre el carácter “artístico” del cine, pero en realidad, lo que me resulta cuestionable es ese hábito crítico de fomentar en los cinéfilos un horizonte de expectativas estéticas a todas luces desmesuradas. El problema es que por lo general seguimos pensando en el cine como si fuera una variante más de la literatura o la pintura. Y al aplicar esos parámetros de manera mecánica, lo único que se hace es postergar hasta el infinito las discusiones en torno a la naturaleza estética de esta nueva expresión. Por otro lado, el hecho de que hayan sido los políticos los que con más énfasis han defendido el carácter artístico del cine, añade motivos (tal vez injustificados) para la sospecha. Pero tienes razón: el análisis de “los problemas de artisticidad de la obra cinematográfica en cuanto tal” ha de formar parte de nuestros debates más urgentes.

Ahora, si bien resulta inobjetable esta demanda que haces, tampoco puede minimizarse esa circunstancia local a la que aludes en alguna parte de tu texto, y que tiene que ver con la carencia de un periodismo que explore en profundidad la realidad nacional. ¿Es arte un documental como “De tanqueros, buzos, y leones”?. Salvando las distancias, y sin ánimo de establecer fáciles comparaciones, para mí un documental como este cumple las mismas funciones que “Las Hurdes”, por ejemplo.

Es decir, no se trata ni siquiera de ponerle una etiqueta ideológica al material, sino de percibir y agradecer una mirada que está hablando de seres humanos ninguneados dentro del relato audiovisual de la isla. Pasaría lo mismo con esos personajes retratados por Sara Gómez en “Una isla para Miguel”. ¿Es artística esa actitud inquisidora con la realidad? Para mí si lo es.

Es más, prefiero al cineasta que prioriza las preguntas incómodas a esa realidad paradójica en que vive, al otro que apuesta por imitar en tono grandilocuente los paradigmas heredados de épocas espléndidas, armónicas, pero ajenas. A ver si lo digo bien: que hacer una película a lo Visconti me parece preferible a hacerla a lo Juan Orol, pero al final, lo único que estaré agradeciendo es el interés que el realizador ha mostrado por el ser común que somos. Y sabemos que tanto Visconti como Buñuel lo que tenían realmente en la mirilla era la realidad. Y no exactamente para embellecerla con la coartada del arte.

Sé que estoy mezclando la ética con la estética. Las pretensiones con el saldo. Pero en nuestra circunstancia insular es inevitable. ¿Tiene sentido ahora mismo un “arte” que no hable de los problemas más profundos que nos acosan?, ¿qué no muestre en su complejidad la convivencia social más allá de esos estereotipos que acuñan los políticos?

El gran desafío que veo para el audiovisual cubano (hágase donde se haga), es la superación de ese síndrome que nos hace sentir “ombligos del mundo”. Por eso es que insisto en la necesidad de percibirnos como parte de una gestión planetaria: solo de ese modo lograremos insertar otra vez nuestras historias locales en el río de la vida.

Te abraza,

Juan Antonio García Borrero

LA VIRGEN DE LA CARIDAD (1930), de Ramón Peón

jagb 09/08/2009 @ 21:35

LA VIRGEN DE LA CARIDAD
(1930)/ 71’/ Produce: B.P.P. Pictures: Mussie del Barrio/ Productor ejecutivo: Enrique Perdices/ Dirección: Ramón Peón/ Argumento: Enrique Agüero Hidalgo, basado en su novela homónima/ Adaptación: Ramón Peón/ Fotografía: Ricardo Delgado/ Escenografía: Ernesto Caparrós/ Edición: Ramón Peón/ Intérpretes: Miguel de Santos (Yeyo), Diana V. Marde (Trina), Matilde Mauri (Ritica), Francisco Muñoz, Guillermo de la Torre, Julio Gallo, Roberto Navarro, Juan Antonio López Gabell, Sergio Miró, Ramón Peón (mambí).

Sinopsis del argumento:

Yeyo vive con su abuela Ritica Betancourt en la finca “La Bijirita”. Ella se entristece al recordar a su hijo que murió en la guerra de independencia en forma heroica. Yeyo la alegra y la lleva a una fiesta a la que quiere ir por ver a Trina, su amor secreto. La joven llega acompañada por su padre, Don Pedro del Valle, el cacique del pueblo. El piensa que Yeyo es poca cosa para su hija. Tiempo después, durante las fiestas del santo del pueblo, reaparece Guillermo Fernández, hijo de un poderoso terrateniente ganadero, que se había ausentado desde la guerra independentista. Lo reconoce Matías, un ser malvado que odia a Yeyo. Fernández se interesa por Trina, sobre todo al saberla hija del cacique local.

Con Matías maquina la forma de despojar a sus legítimos dueños de la finca. Aprovecha las buenas relaciones que ha logrado establecer con el cacique y le pide la mano de su hija. Este accede gustosamente, y rápidamente deciden el día de la boda. La joven envía un mensaje a Yeyo, en el que lo pone al tanto de todo y le propone la fuga. Yeyo, algo confundido, consulta con su abuela esta posibilidad, y ella, después de censurarle esta acción, le aconseja que implore a la Virgen de la Caridad del Cobre para que “lo ilumine”.

Yeyo comienza la oración y Nicomedes, dueño de la casa donde se han tenido que refugiar al ser desalojados, se dispone a colocar un cuadro en el lado opuesto de la pared donde cuelga la imagen religiosa. Cuando el dueño de la casa golpea la pared, cae la imagen de la Virgen y se deshace en varios pedazos; Yeyo entonces descubre en su interior están la propiedad de la finca, que había sido escondida por su abuelo. Cabalga hacia el pueblo para que se detenga la boda y se haga justicia; a tiempo se salva la propiedad y la amada, ya que Trina estaba a punto de ser casada a la fuerza con el malvado Fernández. Al lograr desenmascarar al “villano”, finalmente es aceptado por el cacique para esposo de su hija.

Fuente: Arturo Agramonte, Luciano Castillo. Ramón Peón, el hombre de los glóbulos negros.

La Virgen de la Caridad tiene un valor intrínseco en el orden fílmico, no sólo como obra de la época en Cuba sino Hispanoamérica. Y se le ha de reconocer además la cubanía del asunto, en el cual juegan factores y autoridades en favor de la clase posesora para despojar al campesino y al hombre de trabajo. Nada de eso está visto y tratado a fondo, ni pasa de mera presentación factual e intuitiva, pero responde, si bien de modo simplista, a la realidad cubana. Sabemos bien cuántos reparos se le pueden formular a La Virgen de la Caridad, pero siempre la hemos juzgado obra estimable, digna de atención, hasta el punto de representar en buena medida una orientación justa del cine nacional. Después de La Virgen de la Caridad y antes de la actual etapa iniciada en 1959 no hizo el cine cubano nada que aventaje en genuina cubanía a esa cinta de Ramón Peón.” (José Manuel Valdés Rodríguez).

“La importancia de esta cinta no radica en el hecho de que sea la única copia conservada completa de toda la producción silente de ficción, ni siquiera en el hecho de ser la cinta que cierra el ciclo del cine mudo producido en Cuba. Su mérito radica exclusivamente en el hecho de que, entre tanta cursilería y sin abandonar esos patrones, hace un intento de penetrar hasta cierto punto en la realidad del campesino. Originalmente una novela, la versión fílmica muestra frescura - visto, claro está a la luz de la época, un mensaje dinámico y actuaciones aceptables. Además, aunque éste no haya sido precisamente su propósito, muestra el desalojo, los manejos de los terratenientes para despojar a los campesinos de sus tierras, la vida humilde de nuestros hombres de campo. Y si, en efecto, hay una pequeña intervención divina al aparecer el título de propiedad de la tierra gracias a la caída del cuadro de La Virgen, ésta queda relegada en el balance total en el que esta mano divina o deux machina está ausente. Años después el mismo Peón que hiciera esta cinta digna abordaría nuevamente el tema de los campesinos, pero sería ya como el representante del cine camp que negaba su obra anterior” (Raúl Rodríguez).

MARINA OCHOA SOBRE EL NO PENSAMIENTO

jagb 09/08/2009 @ 17:57

Querido Juany:

No me hace falta saber quien pudo haber señalado "la falta de pensamiento de los jóvenes". Lo he oído suficientemente entre personas atrincheradas en su generación, que quieren morir sin ceder el más mínimo espacio de sus a veces mínimas posiciones a otras generaciones que los sobrepasan y usan como un fuerte elemento descalificador el asuntillo del "pensamiento". Mi generación también fue acusada por su pensamiento. La diferencia es que a nosotros nos acusaron de tener "pensamientos diversionistas".

Es una coincidencia histórica interesante que estos jóvenes "sin pensamiento" son hijos en buena medida de aquellos jóvenes con "pensamientos diversionistas".Puede que no haya parentescos biológicos en algunos casos, pero si se han formado a nuestra sombra, a la sombra de lo que yo llamo la generación saltada- y eso ya sería otro tema con mucha tela por donde cortar-

Pienso que estas personas no solo reducen el concepto pensamiento a ideología, sino que lo reducen a una ideología particular. También pienso que tienen miedo a la posibilidad de existencia de un pensamiento desacralizador que solo adquirió la nuestra en un largo proceso de desmontaje de la fé que culminó en la década de los 90.
En mi intervención sobre los nuevos oficios me refiero a la falta de formación conceptual y cultural de muchos dominadores de las nuevas tecnologías que intervienen en el proceso de creación. Por ninguna razón esta idea debe extrapolarse a otros terrenos fuera de la creación y mucho menos asociarse con alguna descalificación de cualquier tipo. Quiero decir que hay noción y hay intuición conceptual y cultural pero no hay cultivo. Y me pregunto, ¿por qué en los programas del ISA no incluyen cultura cubana, cultura universal y...si, FILOSOFIA?. Y digo FILOSOFIA y no Historia de la Filosofía que no es lo mismo.

¿Sabían que tratar de meterse en el pensamiento filosófico de todos los que nos precedieron tiene la ventaja entre otras de desarrollar la capacidad de pensar en abstracto, de relacionar conceptos, y por lo tanto de enriquecer y dar coherencia a nuestro propio, valioso, único, pensamiento particular lo cual nos coloca, cualquiera que sea la generación o grupo de que se trate, en capacidad de intercambiar, polemizar, aceptar, negar otros pensamientos particulares, lo cual permitiría identificar y dar coherencia a corrientes de pensamiento que están ahí pero que no contamos con la herramientas para ir más allá de la percepción de las mismas?.

Negar la existencia de pensamiento en los jóvenes es convertirlos en simples lavadoras mecánicas y no puede haber en ello nada más que mala fé. Por Dios, los trataron peor que a nosotros... ¿serán más "peligrosos"?

Un saludo especial a los que no les ha llegado el pensamiento por la libreta. Debe haber un "faltante" o como los cigarros, solo "le toca" a los viejos.

Marina Ochoa

VICTOR FOWLER A PROPOSITO DEL POST “SOBRE EL PENSAMIENTO JOVEN”

jagb 09/08/2009 @ 11:50

Juan Antonio:

Tengo una pregunta a propósito del post “Sobre el pensamiento joven” ¿A qué se refería tu interlocutor innombrado cuando habló sobre la "falta de un pensamiento" en aquellos a los que, ambos, denominan "los jóvenes"? Préstese atención a que no critica alguna "falta de pensamiento" (cosa que incluiría, por ejemplo, las posiciones del artista como sujeto social, ante el país, sus problemas, futuro e historia), sino que lamenta la ausencia de un pensamiento. Inicias tu respuesta diciendo que el pronunciamiento de ese a quien no conocemos es: "...francamente ofensivo, además de inexacto hasta lo escandaloso" y terminas con un párrafo en el cual expones varias de los que consideras temas básicos para discutir sobre el estado del cine cubano de hoy.

Si la retórica no miente, según la manera en que organizas las palabras, ese último párrafo opera como una apelación; habría que discutir, de modo transparente y a lo largo del año, sobre problemas de producción, distribución o exhibición, además sobre algo (no se explica qué) para "naturalizar las nuevas ideas que impregnan a los realizadores de otras partes del mundo". Finalmente, habría que someter a crítica esa tendencia según la cual el dominio de la tecnología garantiza el arte; aunque cualquier historia de la cultura nos enseña que esto es consecuencia lógica de cada etapa de invención humana.

Otros momentos de tu texto parecen trasladar la discusión que ansías hacia escenarios políticos; en particular cuando hablas y afirmas que: "en provincias las dificultades son idénticas, o a veces peores, en tanto el diálogo con las autoridades culturales de la localidad no funciona igual, ni los realizadores tienen el mismo respaldo." Un momento más propone que haya debate "en términos donde el audiovisual cubano se perciba como parte del audiovisual que ahora mismo se hace en el mundo, y no como algo aislado." Para concluir con una frase hermosa: "Apremia “desmunicipalizar” nuestras reflexiones..."

Si no entiendo mal, son tres los registros mezclados que debieran, supuestamente, interesar a la crítica: las condiciones de realización de la obra, el problema del fetichismo tecnológico y la naturalización de ideas nuevas provenientes de esa cosa extensa a la que denominamos "el mundo". Lo sorprendente en lo anterior es que no a los problemas del cine como hecho estético; dicho de otro modo, los problemas de artisticidad de la obra cinematográfica en cuanto tal.

También he visto los materiales mostrados en las diferentes ediciones de la Muestra de Nuevos Realizadores y es claro que resulta deber apoyar su existencia, pero también es cierto que la acumulación merita que preguntemos dónde se encuentran los hechos artísticos y qué cosa no hace sino llenar los espacios vacíos que deja un periodismo maltrecho: el nuestro. En medio de todo esto, ¿qué cosa es el hallazgo? Justo lo que permitiría que nos coloquemos, a estatura igual, con esas "nuevas ideas" (reflejadas en obras concretas) que mencionas. La pregunta real, la que te enfrentaría al desacreditado interlocutor, es la que responde si hay algo nuevo en este cine cubano de hoy y qué es.

No me gustaría terminar sin abordar una cuestión pertinente al ejercicio de la crítica como tal. Recuerdo como un instante-joya cuando Michael Billingsley, sonidista de “El portero de noche”, me confesó que la escena en la que Dick Bogarde abre de un tirón los botones de la chaqueta, frente a una sometida Charlotte Rampling, había sido grabada con sonido directo en la primera toma; que luego fue repetida, pero que nunca más los botones "sonaron" como aquella primera vez. Para mí, que soy un fanático de la película, es un conocimiento emocionante, más para el crítico (o el público) resulta indiferente. Los críticos vamos a ver un producto terminado para el cual ninguna historia previa resulta de utilidad; juzgamos con la vulgaridad e impiedad de quien sólo tiene delante una obra, cosa que nos avisara Eliseo Diego en las líneas finales de ese hermoso poema que es “Riesgos del equilibrista”:

"¡ADELANTE!

decimos al equilibrista, retirándonos
al respaldo suficiente de la silla
y la misericordiosa tierra: nosotros
pagamos a tiempo las entradas y de aquí no nos vamos."

Desde este punto de vista, es indiferente la marca de las grabadoras de sonido o cámaras que se utilizaron, cuáles fueron los problemas de producción (terreno todos que esperan por los historiadores del cine), así como las relaciones que sean entre la obra y el poder (aquí el campo se abre para incluir la amplia gama de los analistas de la cultura y la ideología). ¿Contra qué se compara una obra artística cuando se quiere justificar su valía: contra las carencias del presente nacional, contra el legado cultural que un creador recibe de quienes le anteceden o contra el archivo universal de lo realizado en su manifestación artística concreta? El primer hecho crítico ante la obra es, simplemente, decirnos si es buena o no; el segundo, justificar por qué estamos en presencia de un hallazgo o no mentir cuando se trata de un caso de repetición o estancamiento respecto a logros anteriores (del autor o de ese autor mayor que es el archivo cultural con el cual el creador trabaja: el cine "mundial" que le precede y, muy en especial, de su propio país).

Creo que allí, en la valoración de la obra cinematográfica como acontecimiento artístico, se ubican tanto lo que permite "naturalizar" las conquistas de otros como el "pensamiento" que tu interlocutor lamenta no encontrar.

Victor Fowler

MARIO CRESPO SOBRE EL NO-PENSAMIENTO DE LOS JÓVENES

jagb 08/08/2009 @ 19:54

Mi estimado J. A:

Tu blog se pone cada día más provocador de ideas. He leído tu post sobre aquel que piensa que los jóvenes no tienen pensamiento y no me queda más que decir algunas cosas al respecto, pues aunque creo que por suerte no son muchos en Cuba los que piensan de manera tan conservadora y retrógrada, lamentablemente algunos que podrían combatir estas ideas, no dan el mejor ejemplo.

En un post anterior sobre el oficio del asistente del director, deslicé un comentario sobre lo largo que se hizo el proceso de "aprendizaje" para los de mi generación, que en su momento no contaba con la independencia para crear que tienen hoy los jóvenes artistas, gracias a la democratización alcanzada por las tecnologías. Este comentario tuyo, me da la oportunidad de explayarme en eso.

Creo que lo que pasa a algunos “viejos” es que al no comprender, no identificarse con el pensamiento de los jóvenes, prefieren ignorarlo, descalificarlo y en algunos casos hasta demonizarlo. No ven o no quieren ver la historia.

Hoy no sucede nada diferente de lo que ha ocurrido a través de la historia: los de una generación no desean reconocer a la generación que por ley le sucede y en nuestro país, el caldo de cultivo está más que a punto para que este sentimiento crezca, se desarrolle y se multiplique como la levadura. Pero en esto no me voy a meter ahora, no es mi interés y todos saben de qué estoy hablando. Hablemos entonces de lo que ha pasado en el cine cubano.

Vuelvo con mi manía de ir atrás, pero de otra manera no se explicarme y además me conviene. He comentado que cuando el ICAIC se fundó, muy pocos sabían de cine (el propio Titón, que era de los más formados por haber estado con Julio estudiando cine en Italia, se quejaba de cuántas herramientas le faltaban para hacer cine) algunos venían de la publicidad, otros de la televisión y la mayoría venían de “las ganas” de hacer y decir en una etapa fundacional y bullente de ideas y contradicciones. El talento sobraba, eso si. Como era necesario arrancar a trabajar, a hacer cine, pues nadie se puso a decir “tú no, por que tú no sabes o no tienes experiencia” había que hacerlo y punto. Momento feliz para el cine cubano.

Pasaron los años y esos jóvenes bisoños se convirtieron por obra de su gran obra inexperta, desmañada, pero repleta de ideas inquietas e inquietantes y talento, en los maestros que hoy dan su nombre a salas de cine, butacas en cinematecas y provocan análisis en ensayos y libros. Algunos, con menos suerte ¿o talento? no siguieron haciendo cine y se dedicaron a establecer las “estrategias” para el desarrollo del cine cubano. El ICAIC, único lugar donde por muchos años se podía hacer cine, se convirtió en un santuario cerrado que pronto empezó a morir por autofagia. Ahí entró mi generación.

Se creó el departamento de Programación artística y allí fuimos algunos y otros a la revista Cine Cubano o la Cinemateca. Pero no podíamos hacer cine por muchas ganas que tuviéramos –como hicieron en otro tiempo los fundadores- teníamos que aprender, asistir, mirar (cuidado, se mira y no se toca, tras, tras) porque no teníamos las ideas maduras, no sabíamos hacer las cosas, nos faltaba experiencia. Así pasaron los años y vino de nuevo la autofagia, la gangrena por la falta de circulación y… el cansancio de algunos. Ya íbamos por los finales de los ochenta. ¿Qué ha venido a salvar al cine cubano de su muerte? Las nuevas tecnologías que como siempre abanderan los jóvenes. ¿No se hace cine en Cuba? No, no se hace cine o se hace muy poco cine en el ICAIC, por fuera, esos locos, esos descerebrados, los irreverentes que no respetan las tradiciones (menos mal), los que tienen ideas locas e inextricables sobre el sexo, la política, la sociedad, el mundo y la ecología; craqueron softwares, tomaron cámaras pequeñas y robaron planos por todo el país, hicieron ponencias donde expresaron sus “no ideas” también guiones inquietos e inquietantes de nuevo y salvan el cine que una vez crearon sus abuelos. Por suerte los que piensan que los jóvenes no piensan son pocos. En el ICAIC lo han comprendido y ahí esta la Muestra de Nuevos Realizadores Cubanos que, sorteando no pocos obstáculos, miedos y aprensiones de algunos, ya cumplió ocho años de cine bueno, de ideas, debates y dialéctica, para la buena salud del cine cubano.

Sólo me falta decir que entre los jóvenes “que no tienen pensamiento”, se han infiltrado muchos que cuentan varios almanaques, más de setenta tal vez, que sí entienden el “no pensamiento” de los muchachos.

Mario Crespo

PARAÍSO (2009), de Dull Janiell

jagb 08/08/2009 @ 19:49

Me ha encantado recuperar el contacto con Dull Janiell, y saber que acaba de terminar un cortometraje titulado “Paraíso” (es además el fotógrafo). En un email me dice que lo han rodado en la Costa da Morte. Está producido por Karen Viera, ex de la EICTV, quien también trabajó como asistente de dirección. Patricia Pérez (también ex de la EICTV) es responsable del Sonido Directo y actriz principal, junto a Ricardo Becerra (actor principal), Oscar Moreiro y Jesús Angel. Como asistente está Jesús Veles. La sinopsis: “La hija de un rico empresario es secuestrada y este toma la justicia por sus manos”. Los que tengan posibilidad de acceder a Youtube (desde aquí es un imposible) pueden ver un trailer en http://www.youtube.com/watch?v=l-ERMYv28to

Juan Antonio García Borrero

MARIO CRESPO SOBRE EL CINE DE AUTOR O CINE DE AUTORES...

jagb 08/08/2009 @ 19:47

A propósito del comentario de Canel, me agrada "postear" algo, también comentando lo que dice mi tocayo Piedra: el nacimiento del denominado séptimo arte, marcó el inicio del final del creador individualista, romántico y solitario. Nace el cine en el siglo de las tecnologías, nace documental y tecnológico en las manos de Edison y los Lumiere y desde entonces no paró de transitar el camino de las tecnologías. Las demás artes, las que le antecedieron durante siglos, acabaron, por fuerza natural, incorporando lo tecnológico y en muchas de sus manifestaciones, se hicieron artes “compartidas”. El cine, la que más.

Esta idea del cine de “autor” en mi criterio surge de la necesidad de separar cierto cine, del cine de industria, y cuando digo industria, pienso en cadenas de producción, que es lo que hace una fabrica (en este caso de películas) en manos de un dueño que marca las pautas de cómo producir y con cuáles elementos. Aún así, no le queda más remedio que valerse de múltiples individualidades artísticas para obtener su producto y quiera o no, en la obra final estará el sello, la marca artística de aquellos talentos que intervinieron en su “manufactura”. Podremos convenir entonces, que aún siendo cine de industria, no de autor, siguen siendo muchas de sus creaciones, arte del bueno y otras no tanto y muchas más nada de arte tienen. Creo que todo depende de la actitud del dueño de la fábrica hacia los artistas que contrata y hacia la obra que pretende éstos realicen.
El productor puede entonces ser un “autor” artista o un mercachifle. La historia del cine (de Hollywood, por usar el ejemplo más evidente) está llena de ejemplos en ambos casos.

En nuestro país y en muchas cinematografías nacionales –que distan mucho de ser industrias-, la autoría pasó de las manos del productor a las manos del director y éste se convirtió en guionista, director y productor de “su” obra, apoyado por el Estado, instituciones y empresas, no arriesgando su capital, que en todo caso no tiene. Igual que el productor capitalista, el director “autor” tiene la última palabra en términos artísticos, pero al igual que aquél, no le queda otra que compartir el acto creativo y organizativo del producto. Su valor está en el emprendimiento, en aportar y movilizar la idea y dirigir su puesta en marcha y resultados. Aquí se repite, el mismo dilema: puede un director “autor” con los mismos elementos que otro, hacer una obra excelente, mediocre o francamente fallida y en cualquiera de estas opciones, haber participado artistas de gran valor como el músico que construyó una gran partitura, o el director de fotografía, con una excelente iluminación, o unos excelentes actores desperdiciados diciendo unos textos impronunciables.

Al entrar a jugar un papel cada vez más importante las tecnologías en la elaboración de la obra, el director “autor” tiene que ceder aún más terreno de su espacio creativo. Las tecnologías son cada vez más complicadas y están en manos de unos nuevos gurús, que accionan botones y acceden a inextricables procesos cibernéticos, incluso sin ser “artistas” según el concepto tradicional de la palabra. Pero es que tampoco los Lumiere se consideraron artistas, como no lo era el que hacía la emulsión para las películas, ni el que las revelaba. Tecnólogos de alta valía sí eran y siguieron siéndolo en el desarrollo tecnológico del cine que devendría en arte. Tecnólogos habrá cada vez más, en todas las artes y no tendrán menos valor en la elaboración de la obra, que aquel que los llama a concurso, sea el director o el productor industrial.

¿Dónde radica el valor artístico del director autor, o del productor autor entonces? Mi respuesta es: en su capacidad para unir al mejor grupo de artistas y tecnólogos. En su capacidad para hacer que esa gran fábrica que armó, trabaje de conjunto, en armonía artístico-tecnológica y produzca la obra soñada por todos.
Digo soñada por todos, porque desde que el director o el productor entrega sus papeles a sus colaboradores, comienzan una gran tormenta de ideas, una avalancha de fuerzas artísticas, de individualidades y tecnologías a jugar y a empujar.

Me gustaría recordar el ejemplo de Orson Welles, quien siempre ha sido un autor y reto a cualquiera a que lo niegue y entre sus mejores obras, aún él renegando, están las que hizo dentro de la industria. Otro ejemplo más reciente es el de Coppola, quien ha declarado a raíz del estreno de “Tetro”, que ansiaba hacer cine de autor y con esta película lo había logrado. ¿Sólo por que es el autor del guión original y por que la produjo con su capital? ¿Dónde quedan las geniales obras anteriores? Me gustaría preguntarle a mi admirado director de “Apocalipsis Now” y “El Padrino” en sus tres partes. Personalmente, sentí pena por Coppola cuando vi “Tetro” –nunca digo que una película es mala- pues no me gustó casi nada. Cuando digo casi nada, es que no puedo decir que me disgustó todo, tampoco puedo decir que es mala, pues faltaría al trabajo artístico de muchos buenos profesionales que dentro de una película que para mí es defectuosa, hicieron un buen trabajo, como es el caso del fotógrafo, el director de arte y los que diseñaron tan rocambolesca producción.

Todo esto me lleva al tema del “cine sumergido”, como lo ha bautizado Juan Antonio, y es un tema que cae más en lo social y en lo legal. Se trata de reconocer el carácter de artistas y de coautores de la obra cinematográfica de todos los que con su arte o su tecnología intervienen en la elaboración y terminación de una película. Para eso están los créditos, los premios, las menciones que hagan los críticos y las leyes que reconozcan su “pedazo” de autoría pero como decía en un post anterior, muchas veces en los créditos, en los comentarios críticos y la mayor de las veces en las compilaciones históricas y al legislar, se olvidan de sus nombres y participaciones. Esto obedece creo, no a mala intención o deseo manifiesto de adular o halagar sólo al fotógrafo, los actores o al director (que es la estrella más fulgurante, y responsable, la punta de la pirámide, estoy de acuerdo) sino que obedece a ignorancia.

Muchas ignorancias operan aquí para generar estas omisiones: se ignora el verdadero valor del trabajo de una script, de un primer asistente, del productor, del attrezzista o el ambientador. No se sabe realmente cómo funciona el mecanismo de esta peculiar fábrica que es una película. Lo que no imagino es cómo resolverlo sin gastar ríos de tinta, sin gastar horas debatiendo y sobre todo, exigiendo que se instrumenten mecanismos de reconocimiento (moral y material) para todos. Este arte es, eso si, de todo, menos democrático en todos los países, en todas las latitudes. Pero, ¿puede ser de otra manera? Esa es la pregunta más difícil.

Mario Crespo

SOBRE EL PENSAMIENTO JOVEN

jagb 08/08/2009 @ 16:50

A raíz del intercambio que estamos sosteniendo a propósito de las nuevas tecnologías, alguien me dice que lo que pasa con los jóvenes realizadores es que carecen de un pensamiento.

Esto se me antoja francamente ofensivo, además de inexacto hasta lo escandaloso: el hecho de que no existan canales para debatir de una manera sistemática, no significa que no existan ideas. Los jóvenes las tienen. Y muy lúcidas, por cierto. Conservo por alguna parte copias de aquellas pequeñas ponencias que fueron leídas en la Primera Muestra de Nuevos Realizadores (La Habana, 2000), porque me han servido para entender un poco mejor la visión de algunos de esos jóvenes que no forman (o no formaban entonces) parte de “la industria”, pero sí de esta época. Hay en esos escritos observaciones que la crítica tradicional todavía insiste en pasar por alto. O que sencillamente no alcanza a percibir.

Para algunos, más importante que el debate sostenido sería la producción incesante. En lo personal le concedo similar importancia a ambas gestiones. Un mayor número de producciones incrementa las posibilidades de encontrar mejores películas. Pero el debate “insomne” (para utilizar un término familiar en este blog) permitiría contrastar los juicios, que es el único modo de encontrar vías para superarnos.

Desde luego, si ese debate se quiere efectivo, tendría que plantearse en términos donde el audiovisual cubano se perciba como parte del audiovisual que ahora mismo se hace en el mundo, y no como algo aislado. Apremia “desmunicipalizar” nuestras reflexiones, y en este sentido sí coincido plenamente con Marina Ochoa cuando nos dice que: “Audiovisual es un concepto que urge esclarecer porque en mi opinión se expande como el universo y amenaza con no tener límites”.

El problema es que entre nosotros ese espacio para el debate perenne está por construirse. Por supuesto que están las Muestras, que a mi juicio vienen cumpliendo cada vez mejor con sus misiones. O los debates que se organizan en el Caracol. Pero eso, en cada caso, ocurre una vez al año, lo que en términos de discusiones, deja el asunto en niveles de catarsis. Lo cual es perfectamente entendible, pues, ¿quién va a desaprovechar esos quince minutos de micrófono que le conceden, para hablar de sus propios tropiezos y limitaciones? Pasados esos quince minutos, la realidad insiste en permanecer intacta, porque no se ha ido a las esencias. Además de que se sigue focalizando la discusión de esos problemas en La Habana, cuando en provincias las dificultades son idénticas, o a veces peores, en tanto el diálogo con las autoridades culturales de la localidad no funciona igual, ni los realizadores tienen el mismo respaldo.

Se necesita fomentar canales que permitan discutir de modo transparente a lo largo de todo el año tanto los problemas de producción, como los de distribución, o de exhibición. Pero también que permita naturalizar las nuevas ideas que impregnan a los realizadores de otras partes del mundo. El audiovisual moderno, tal como la veo, no es la suma de aparatos nuevos que se utilicen en la realización de una película, sino el resultado de esa voluntad que intenta rescatar lo paradójico de la existencia humana, y dialogar críticamente con ella.

Juan Antonio García Borrero

DE KAREL DUCASSE A GUSTAVO ARCOS

jagb 07/08/2009 @ 18:58

Gustavo:

Muy bueno tu comentario, hace rato que ansiaba responder alguna de los escritos que me habían sugerido emociones o ideas, pero el trabajo me tenia demasiado complicado, pero esto de la UNEAC, bueno, amerita una pequeña reflexión. Para empezar gracias a Juani por este Blog.

Bien sabido es cuan difícil, casi imposible, se ha hecho en los últimos año, el ingreso como miembro de la Organización, no solo para aquellos que lo ansían por el prestigio que esto supone, sino por las ventajas que ofrece a la hora de hacer trámites, gestiones de viaje, congreso u otro tipo, siempre tan difíciles en un país dominado aún demasiado, por esa burocracia de la que se burló sabiamente Titón.

Estoy de acuerdo contigo en la necesaria valoración que deben recibir, oficios que hace años no existían, o que han cambiado según las tecnologías que hoy los moldean o condicionan, y mas aún, en tu reflexión acerca de la necesidad de saber qué tecnologías; aparte, lo mas importante es y seguirá siendo la existencia de un pensamiento critico, profundo y consecuente con uno mismo.

De esto debemos seguir pensando los creadores, para no creer tonta e ingenuamente, que el CTP, el FLASH, el COMBUSTION, el AFTER EFFECTS y el ILUSSION, lo pueden hacer todo, sin contar con ese ser humano inteligente y esforzado que esta detrás del ordenador.

Pero igual creo que habría que establecer limites, poner algún medidor, para que todo no siga cayendo en esa subjetividad tan peligrosa, que a veces puede hacer pensar en preferencias personales o amistades peligrosas. ¿Cuantas obras hay que hacer para ingresar a la UNEAC, cuántos premios se deben ganar, cuantos comentarios de Prensa nos deben hacer? Ojo, igual estoy de acuerdo con Manolito Iglesias en que debe haber un tope, un criterio de selección que privilegie a aquellos que verdaderamente tengan un curriculum interesante que mostrar, no tanto por los Premios logrados, que eso puede considerarse subjetivo o al menos no como algo determinante, sino por la calidad humana, técnica y artística de lo creado. Pero sin exagerar, que no estamos en un país desarrollado, con una Producción ampliamente sustentada por grandiosos presupuestos.

Pero igual, para aquellos que les nieguen, con razón o no, el ingreso a esta organización, les recuerdo que primero que todo uno mismo debe sentirse artista o no, uno mismo debe apreciarse, uno mismo debe estudiar, uno mismo debe trabajar a diario, uno mismo debe filmar, pintar, esculpir, escribir o lo que haga, pero siempre con esa sensación de que en eso le va la vida. Pertenecer o no a la UNEAC, no necesariamente debe significar, que tu obra es valida o no. Antes que eso, creo que nos debe preocupar, como artistas y como cubanos, aun más, que estamos haciendo de nuestro país y de nuestro destino. Eso me parece aun más apremiante.

Gracias,

Karel Ducasse Manzano, director del documental ZONA DE SILENCIO.

OTRO CADAVER EXQUISITO

jagb 07/08/2009 @ 13:32

Hay veces que releo algunas de las entradas más antiguas de este blog, sobre todo aquellas escritas por los otros, y me asalta la impresión de que, sin quererlo o saberlo, entre todos hemos estado jugando al “cadáver exquisito” en este inmenso salón llamado Internet.

Como seguramente recordarán, lo del “cadáver exquisito” hace referencia a esa gestión colectiva en la cual, allá por los años veinte del siglo pasado, los surrealistas inventaron la práctica de escribir un poema entre varios, pero con la condición de que los involucrados solo conociesen el último segmento de la contribución de aquel que les antecedía.

En el blog viene sucediendo más o menos lo mismo. Me gusta muchísimo esta sutil sensación de caos que a veces nos sugiere todo lo que está colgado. Como en la vida misma, aquí no hay un orden pre-establecido. Solo sugerencia de temas, y predomina lo aleatorio, lo que el estado de ánimo dicta.

No sé qué colgaré mañana. No sé qué tipo de comentarios recibiré, si los recibo, aunque el silencio tal vez sea nuestra manera más inspirada de comentar. Hoy podemos estar hablando de la última producción del ICAIC, y dentro de cinco minutos de las películas de Enrique Díaz Quesada. O de los nuevos realizadores ahora, y de aquí un rato de los cineastas que viven más allá de la isla. Como todo lo relacionado con el “cadáver exquisito”, tampoco por el momento tenemos idea de qué es lo que estamos construyendo. Pues el cine mismo realizado por cubanos en todas las épocas y latitudes podría ser una extensión de ese juego.

Armemos en nuestra cabeza una película con fragmentos de “La Virgen de la Caridad”, “Casta de roble”, “Memorias del subdesarrollo”, “El super”, “Suite Habana”, y “La anunciación”. El resultado podría ser sorprendente. Tal vez parezca un juego demasiado absurdo, pero ese tipo de descalificación sigue siendo la manera más cómoda de resistirnos a la evidencia de que es “la realidad” la que es absurda, caótica, y fuente de ese contagio intelectual que nos hace cómplice de lo mismo.

Para bien o para mal, serán los nietos de nuestros nietos los que intuyan el sentido último de ese cine realizado por cubanos. Y también el sentido de ese conjunto de ideas encontradas, paradójicas, que alimentan al blog. Por supuesto, que la paradoja más intensa quizás esté en que no hay cadáver más exquisito que La Historia. La Historia es un cadáver que nunca muere, y adicta como es a la existencia de los pobres mortales, todas las noches regresa a beber “el vino joven”.

Juan Antonio García Borrero

OTROS COMENTARIOS DIRIGIDOS A GUSTAVO ARCOS Y GARCIA BORRERO

jagb 06/08/2009 @ 19:28

Gustavo:

Leí en el blog de Juan Antonio tu carta sobre los nuevos oficios en el arte audiovisual y los criterios que deben regir a la hora de aceptar el ingreso de nuevos miembros en la UNEAC. Creo que tú mismo diste la clave al final detu propia carta: “¿Dónde está hoy la auténtica creación y dónde la habilidosa aplicación de técnicas o saberes?”

Tener ese criterio en nuestras mentes facilita la lucidez para tomar decisiones. Hay mucho que hablar sobre este tema. Creo que puedo emitir algunos criterios al respecto, que serían los míos y que pudieran entrar en pugna con los de otros, y te prometo que lo haré pronto, porque son necesarios para que en la UNEAC estén solo los verdaderos creadores, la indiscutible élite de los artistas cubanos. Para agrupar a todos los trabajadores de la
cultura estarían los sindicatos.

Lo mejor de tu carta es la necesidad de polemizar que generan tus argumentos, tus interrogantes con respuesta implícita.

Abrazos,

Manolito Iglesias, editor de cine.

Gracias, Gustavo. Me parece muy interesante todo lo que se ha planteado al respecto. Soy del criterio que para ingresar a la UNEAC debe tenerse ya un cierto reconocimiento, un nombre, cierto prestigio, que no necesariamente implique que se tenga que tener más de cuarenta años con una larga trayectoria. Hay jóvenes talentos que en un solo trabajo o un par de ellos, ya pudieran merecer el ingreso. Estoy pensando si la sección de Cine, Radio
y Televisión, no debería cambiar su nombre a la de Cine, Radio, Televisión y Video. En cuanto a lo de las especialidades, pienso que independientemente de que algunas pudieran ser muy técnicas, creo que la maestría de cada persona es la que puede darle el rango de verdadero artista, y que esto cada cual tendría que ganárselo con su trabajo. Sin ánimo de comparaciones, en las Academias de Cine, ya sea en España, o en EE.UU., para ser admitido hay que tener un cierto prestigio y obra. Aquí no tenemos ese tipo de academias
de cine, ni de TV, pero la UNEAC viene a sustituir ese rol. Un maquillista, un especialista en trucaje con una labor destacada no me ofrecen dudas. Yo no consideraría el ingreso a la UNEAC de aquellos especialistas técnicos audiovisuales que pudieran considerarse equivalentes a científicos que para el cine inventan lentes o cámaras especiales y son reconocidos con premios por su labor, ya que ayudan a la creación artística de otros colegas. Ellos no son artistas, sino científicos o técnicos.

Mario Naito, Presidente de la Asociación Cubana de la Prensa Cinematográfica.

Gus,

Me han llegado tus pensamientos por tres vías diferentes! Me parece muy bueno que nos remuevas las neuronas y que pongamos la materia gris a imaginarnos el futuro.

Tenemos unos pendientes con el crecimiento.

Un abrazo

Inti Herrera, productor.

Juan:

No tengo ánimo ni tiempo de entrar en una polémica, baste decir que el sonido, el color, las pantallas anchas, los lentes con más luminosidad, la Nagra para el sonido directo, y ahora los efectos digitales no son de por sí Arte, pero si el director tiene talento y algo que decir, pueden ayudar CONSIDERABLEMENTE... Ya que el cine no sólo es Arte e Industria, sino también TECNOLOGÏA APLICADA...

Abrazos,

Fausto Canel, director de “Dasarraigo” y “Papeles son papeles”.

MARINA OCHOA SOBRE EL AUDIOVISUAL EN CUBA

jagb 05/08/2009 @ 18:43

Queridos Gustavo y Juany:

Leyendo el trabajo de Gustavo me pregunto si es que estamos en épocas de redefiniciones conceptuales o si los conceptos clásicos nos siguen sirviendo igual puesto que se refieren a las esencias.

¿Qué elementos identificativos, propios define una obra para televisión o para cine? me refiero esencialmente a los géneros que ha utilizado el cine para su expresión, que por otra parte se hacen cada vez más mixturados. En el nacimiento de nuestro cine nosotros nos volteamos hacia los conceptos europeos, que por su gran herencia cultural reconocían y hasta donde sé siguen reconociendo en el caso del cine, como creadores lo que los norteamericanos identifican como técnicos, quizás influenciados por un coctelito donde la televisión mezcla con el sistema de estrellas.

¿Qué elementos identificativos propios hacen que el videoclip o el corto de arte sean considerados un producto con atributos conceptuales y técnicos muy recientes?. En las mejores obras más contemporáneas están presentes todos los conceptos manejados por nuestra cinematografía 40, 45, casi 50 años atrás.

¿Que le deben a “Cosmorama” de Enrique Pineda?¿Qué le deben a “Now”? ¿Qué le deben los documentales más atrevidos a Nicolás Guillén Landrián, a Santiago Älvarez?. Hasta ahora no he descubierto ninguna obra que no utilice los conceptos presentes en los clásicos, ya nuestros, ya foráneos, independientemente de las técnicas utilizadas.

Y siguiendo con las referencias, hay "fondos" que son verdaderas obras de arte desde el punto de vista plástico. ¿Están los fondistas en nuestra asociación o están en la sección de artistas plásticos o no están en alguna parte?¿Y los coloristas, han estado en alguna parte? A la hora de clasificar cualquiera de las obras a las que te refieres creo que ayudaría preguntarse ¿cual es el elemento formal que la define? ¿cuál el elemento conceptual?¿cuáles los valores artísticos? Esto también podría conducirnos a otro laberinto.

Hay mucho dominio de las técnicas más modernas pero te puedo asegurar por ejemplo que a una enorme cantidad de editores digitales le faltan formación conceptual y cultura y el montaje como tal, para bien o para mal lo hace generalmente el director porque rara vez encuentras entre estos grandes dominadores de la tecnología, verdaderos montadores -y aquí sí me cuece la nostalgia- a la altura de un Nelson Rodríguez, Osvaldo Donatien, de Julia Yip, de Abello, Lina Baniela, el hermano de Pastor Vega ¿Es acaso editor el que domina una tecnología y corta por donde dice el director y no sabe nada de ritmo interno ni externo, y hace los efectos que el director le pide donde el director se lo pide, y le aburren los documentales de testimonios y los quieren picotear para hacerlos amenos sin importar la mutilación de la idea? ¿Cuántos editores cómo estos aspiran a miembros de nuestra sección o ya lo son?

¿A cuántos camarógrafos puedes pedirle una fotografía refiriéndote a la luz o color de una obra de Amelia Peláez?. ¿O referirte a Fidelio Ponce o Carlos Enríquez o Portocarrero en una conversación acerca de texturas visuales?

Lo pongo como ejemplo de lo complicado que es la situación, y no hablo solo por mi experiencia propia. Esto es conversación obligada de todos los documentalistas que tratamos el género como arte, o intentamos tratarlo.

¿Tecnología?¿artesanía? ¿arte? Esta definición entiendo yo es anterior a si es una obra plástica o audiovisual.

Audiovisual es un concepto que urge esclarecer porque en mi opinión se expande como el universo y amenaza con no tener límites.

Disculpen por aportar más inquietudes a las vuestras

Un abrazo

Marina Ochoa

UN PAR DE IDEAS MÁS: OPTIMISMO TECNOLOGICO VS. ARTE

jagb 05/08/2009 @ 14:03

No quiero intervenir demasiado en esto que estamos discutiendo, a raíz del post de Gustavo Arcos, porque lo interesante de la cultura del debate está justamente en la posibilidad de escuchar a los otros, y aprender. Y este es un tema tan reciente que apenas hemos tenido tiempo de pensar en él.

Hace un par de meses descubrí a través de Ernesto Sábato una observación de Camus, que tengo la impresión podría iluminarnos también en esta zona. Porque en el fondo lo que nos estamos preguntando es si el cine puede aprovechar esas formidables herramientas que nos aportan las nuevas tecnologías, para devenir “más artístico”, es decir, más humanista. Y como lo de las nuevas tecnologías ha devenido un asunto de “último grito de la moda”, es posible que se haga entre nosotros cada vez más hegemónica la idea de que el cine es cosa del pasado, que ya no hay nada que buscar allí, pues gracias a los sofisticados programas informáticos que aparecen todos los días, las películas casi que nacen “hechas”.

Sin ánimo de parecer apocalíptico: esto es un espejismo atroz, cuyas consecuencias resultan todavía insospechadas. Si no somos capaces de argumentarles a los más jóvenes (o a los usuarios más recientes de esas tecnologías, pues lo biológico no es lo que determina su uso) que no necesariamente todo “lo nuevo” es superior, estaremos viviendo dentro de poco un período donde los efectos especiales importarán más que la realidad misma. Y en medio de todo eso, ¿en dónde encontraremos al hombre de carne y hueso?

Desde luego que me parece genial que en el audiovisual cubano cada vez aparezcan más y más signos de “modernidad”, entendida en su sentido tecnológico, pero haría falta no perder de vista la parte espiritual, que es la única manera de captar al ser humano concreto de una forma realista. Y con ello contribuir a mejorar nuestros males, que no son pocos. Yo no creo exactamente que el “verdadero arte” salve al mundo, pero por lo menos contribuye a que tengamos una idea menos inocente de esos programas mesiánicos que periódicamente, aquí y allá, nos van proponiendo los poderosos y sus voceros. Por eso la reflexión de Camus moviliza en mí tantos sentimientos encontrados:

“Indudablemente, cada generación se cree destinada a rehacer el mundo. La mía sabe, sin embargo, que no podrá hacerlo. Pero su tarea es quizá mayor. Consiste en impedir que el mundo se deshaga. Heredera de una historia corrupta en la que se mezclan las revoluciones fracasadas, las técnicas enloquecidas, los dioses muertos y las ideologías extenuadas; en la que poderes mediocres, que pueden hoy destruirlo todo, no saben convencer; en que la inteligencia se humilla hasta ponerse al servicio del odio y de la opresión.”

Juan Antonio García Borrero

MARIO CRESPO SOBRE EL TRABAJO DEL ASISTENTE DEL DIRECTOR (2)

jagb 05/08/2009 @ 11:30

Querido Juan Antonio:

Perdóname que haga un poco de historia en este post. Aseguro que no me anima ningún sentimiento de vanidad, sino que en estos tiempos en que todos sueñan pasar de sus ejercicios con Mini DV, a la dirección de cine “en grande” y que algunos reniegan hasta de las aulas, y ven el trabajo del asistente del director como un oficio menor y no artístico, me parece importante destacar que este oficio aporta una experiencia y preparación que nos dispone excelentemente para cualquiera de los oficios que desee asumirse posteriormente en el cine. No obstante, me animo también a comentar que en muchos países, no es este trabajo necesariamente un trampolín para pasar a dirigir, sino que se asume como el oficio para toda la vida, así como el de continuista, siendo muy respetados. Supongo que obedece a que estos oficios son muy bien remunerados en otras industrias y resulta muy estimulante vivir de este trabajo, mientras que en Cuba, el estímulo para los jóvenes que se inician, es escalar hasta posiciones que signifiquen reconocimientos, premios y viajes. Ser “autores”.

Agradezco mucho los años que trabajara como asistente de dirección. Todo lo que pude aprender de los diferentes estilos de cada director, sus métodos para diseñar su puesta en escena y su puesta en cámara, el trabajo con los actores. Cada uno, de acuerdo a su personalidad creativa. No hubo mejor escuela que aquella.

Cuando miro atrás, me asombran los años que han pasado desde que comencé a trabajar como asistente de dirección. No fue en el ICAIC, sino unos años antes, cuando se formó el equipo de Televisión Universitaria, al mando de Marta Pérez Rolo y en el que estaban como directores, muy bisoños, pues procedían del Departamento de Filosofía de la Universidad de La Habana y de la desaparecida revista “Pensamiento Crítico”, no de la televisión: Jorge Gómez, Julio Puente, Tony Lechuga, Germán Piniella y Mireya Crespo y cada uno, al mando de un grupo, no menos bisoño, por edad y poca experiencia, de alumnos del la Escuela de Letras y Arte de la Universidad de La Habana. Fuimos a cumplir con el recién estrenado plan estudio trabajo, en el que los alumnos universitarios, deberíamos trabajar y estudiar. Fue en ese trabajo, la primera vez que tuve que investigar para televisión; también escribir guiones y por supuesto, asistir al director en los preparativos y la salida al aire en los viejos estudios de Mazón y San Miguel. En esos años se hacían los programas con muchos carteles y fotos en atriles y mucha tensión nerviosa: gritos al master para que “tirara” una película, o gritos al coordinador de estudio para que diera entrada a un locutor. Todo en vivo, algo que hoy sería impensable. Fueron cuatro años de un gran entrenamiento sobre todo en el plano laboral. Me sirvieron para entender la gran disciplina del horario y del mecanismo de reloj que es la colaboración en equipo, imprescindible para el trabajo audiovisual.

Cuando terminamos la carrera y con ella, nuestra experiencia en Televisión Universitaria, un grupo de nosotros fue llamado a trabajar al ICAIC, que sólo un par de años antes, tal vez en 1973 y 74, había abierto sus puertas para permitir el ingreso de nuevas caras con perfil artístico. El ICAIC empezaba a dejar de ser un coto cerrado, la quimera, el lugar misterioso al que todos queríamos acceder y nos tocó a nosotros, alumnos de letras y artes, de psicología, sociología e historia, aprovechar el “ábrete sésamo” entrando al santuario del cine cubano. Fue en el año 1975.

Negar que fuéramos recibidos con agrado y beneplácito por la mayoría de los “viejos” sería faltar a la verdad. Ya estaba haciendo falta gente nueva. No obstante, cierto celo y alguna que otra expresión nos echaba en cara que éramos nuevos e inexpertos y teníamos mucho que aprender y debíamos ser modestos (cosa harto sabida por nosotros), nos dijeron más de uno de aquellos que tuvieron la gloria de ser pioneros y llegaron desde diferentes ramas de la publicidad y las artes y otras ramas no tan afines, a formar del ICAIC en los tiempos fundacionales. Años en que, nos contaban, casi nadie tenía experiencia en cine, lo cual los obligó a quemar etapas y saltar de las oficinas de producción a la dirección y desde los talleres de cámara a la dirección de fotografía de documentales. Algunos saltaron de las filas del servicio militar a trabajar directamente como camarógrafos a la vez que aprendían los secretos de fotómetro. Nosotros, graduados universitarios, miembros de una generación que tuvo el privilegio de estudiar a la edad de hacerlo, ahora tendríamos también que “pegarnos duro” para aprender igual que ellos, sobre la marcha del trabajo, pero con la suerte ahora de que ya existían maestros para encaminarnos.

Para mí, resultaba asombroso poder hablar y trabajar con Enrique, Humberto, Manuel Octavio o Titón, nombres que veíamos y admirábamos en las pantallas. Estar en una reunión discutiendo un plan de trabajo con Camilo Vives, el productor de la mítica “Lucía”; aquel gordito que habíamos visto una vez en nuestra escuela, donde cursábamos el bachillerato. Fue a hablarnos de cine y no sospechábamos que sólo era nueve o diez años mayor que nosotros en aquel momento, aquel hombre que ya era historia y que parecía tan inalcanzable en su oficio. También nos reuníamos con Humberto Hernández y nos enseñaba un cartapacio de hojas enormes y nos decía que aquello era un desglose de guión y nos revelaba sus entresijos; o paseábamos por las entonces flamantes instalaciones de Cubanacán y se nos caía la mandíbula babeante viendo los almacenes de utilería, con verdaderas joyas del arte decorativo, muebles y accesorios antiquísimos y lencerías de hilo y sedas; entrar al departamento de vestuario y ver los guardarropas y decenas de mujeres confeccionando vestidos bajo la dirección de diseñadoras también míticas como María Elena Molinet; recibir una explicación directamente de Pucheaux sobre la Oxberry y los milagros de la “truca” … Soñar despiertos.

Me fui formando como asistente de dirección y aprendiendo de cine con los mejores directores y productores cubanos. Pasé una escuela que duró más años de los que yo hubiese querido, pero eso es harina de otro costal y sólo si se da la ocasión hablaré de esto y describiré cómo fue nuestro proceso de desarrollo dentro del ICAIC, pues la mayoría de nosotros, como supongo es aún hoy, deseaba dirigir cuanto antes y ver nuestras obras en festivales y salas de cine.

Mas adelante, me referiré a algunas películas y directores con los que tuve la suerte de trabajar y aprender, hablaré de cómo me insertaba con mi oficio en la realización de la película.

Mario Crespo

GUSTAVO ARCOS Y LOS NUEVOS OFICIOS (2)

jagb 05/08/2009 @ 11:15

Juany:

Volviendo sobre el tema de las “nuevas” especialidades del audiovisual. Como ya comenté, el asunto tiene múltiples aristas. Como las cajas chinas, abres una y aparece otra y así sucesivamente. He conversado sobre esto con varias personas, realizadores, teóricos, técnicos, docentes y cada uno ofrece criterios interesantes, atendibles, razonables, y también polémicos. Es bueno que existan puntos en conflicto y que las preocupaciones que compartí contigo hace unos días hayan suscitado varios comentarios. Esa era la idea y ojalá tengamos más. La homogeneidad suele ser aburrida y producir monstruos o falsas creencias de que todo marcha bien.

Una cosa es cierta, el cine, como el audiovisual tiene la singularidad, desde su acta de nacimiento, de implicar a la industria. Por décadas, esa “mancha” lastró su legitimación como arte y cuando tal debate parecía superado aparecieron los videos y las nuevas tecnologías digitales. El cine ha tenido que lidiar contra los más diversos obstáculos y su acta de defunción ha sido firmada más de una vez. Asistimos a una transformación total del lenguaje cinematográfico atendiendo a las nuevas formas y espacios de producción, distribución o exhibición, los nuevos soportes y formatos o la mezcla de géneros y estilos narrativos aportados por el amplio acceso que tienen en el mundo de hoy aquellos que se interesan por este arte. No debe olvidarse que su naturaleza combina por igual a técnicos y a artistas, porque además se trata de un arte colectivo en el que intervienen muchos especialistas que de una u otra forma influyen en el resultado final de la obra. Desde este mismo espacio, Pucheaux y otros con sus memorias y anécdotas han ofrecido una lección en este sentido.

Hay que situarse en el tiempo que uno vive y hoy para bien o para mal las nuevas facilidades que brinda la tecnología inundan prácticamente todas las obras o productos audiovisuales. Los problemas artísticos que décadas atrás enfrentaban muchos filmes se resuelven hoy con el golpe de una tecla de ordenador. Lo que antes llevaba días o semanas e implicaba el esfuerzo de varios creadores, hoy puede solucionarse en cuestión de minutos gracias a un software universal.

Tal certeza por brutal o aplastante que sea no debe hacernos olvidar que, como ha dicho alguien, lo que importa no es la cámara, sino lo que colocas delante de ella. Ese debe ser el camino, prestar atención no al artificio o la habilidosa ejecución técnica (ahora, una posibilidad real para muchos) sino al resultado, al sentido artístico o estético que puede estar detrás de cada obra. Hoy cualquiera puede tener decenas, centenas de trabajos realizados, pero cuántos de ellos llegan a tener real importancia o trascendencia. Cuántos se han dejado la piel, en ellos. No se trata de clamar y llorar por el Orson Welles del presente, el Alea, el Billy Wilder o el Rocha de nuestros días. Bastaría con que se preguntaran, qué es lo que quiero decir con mi obra y hasta donde soy capaz de, formal o conceptualmente, llegar con ella y ojo, que en ese camino no están solos.

Un abrazo,

Gustavo Arcos.

MARIO PIEDRA SOBRE EL VERDADERO CINE CUBANO SUMERGIDO

jagb 04/08/2009 @ 22:09

Querido Juany:

Quizás este comentario no guste a muchos, pero no puedo evitarlo. Aborda,como dice Gustavo Arcos, una zona "muy escabrosa" de nuestro audiovisual.

Siempre que he escuchado sobre el cine cubano "sumergido", he pensado en lo que ahora aborda tu blog: asistentes de dirección, directores de fotografía y de arte, técnicos de trucaje, escenógrafos, choferes, pintores, luminitos y toda la pléyade de especialistas que hacen posible al cine cubano, para muchos, un cine de "autor". Creo que ese es también un mundo muy sumergido, e
incluso, más injustamente sumergido que otros que vamos conociendo.

Como sabes mejor que yo, la visión "zen" de las cosas, advierte que en su principal fortaleza se esconde su principal debilidad. Declarar que "el cine es un arte", fue un enorme acto de osadía y voluntad que trazó derroteros cuyos frutos, más allá de cualquier discusión, recogemos al hacer un balance del cine cubano del 59 al presente. Esa idea propició la aparición de los grandes filmes de los cuales hoy todos nos enorgullecemos; y que conste, no me refiero
solamente a los "grandes" de la década llamada prodigiosa.

Pero esa declaración también tiene su lado oscuro. Sobre todo porque su asunción se vinculó rápidamente a una visión, a una manera de hacer cine, que conocemos como "cine de autor". Que, dicho sea con perdón, no es sino la hiperbolización del cine amateur.

Según esta visión, todo el que se coloca en la posición de "autor"
-quien dirige una película, para entendernos- si no entregó previamente su alma a las exigencias del mercado, se vuelve un "artista", demiurgo cuyas decisiones están más allá de cualquier cuestionamiento. El problema consiste en que cabe la posibilidad de que nuestro "autor" no sea realmente un "artista", sino apenas
un empecinado suficientemente persuasivo.

Y es aquí donde entran todos esos "oficios invisibles", esos "resistentes de dirección", o luminotécnicos, o lo que fuera, todos lo que fueron ayudando a crear una película dando ideas, sugiriendo sutilmente, apoyando con su trabajo y (ahora sí) profesionalismo, las carencias, dudas, incongruencias y
limitaciones de nuestro aplaudido (o denostado) "autor".

Esos "autores" que se enamoraban gratuitamente de una locación que
multiplicaba por diez los costos, o que llegaban al "set" sin siquiera imaginar dónde iría la cámara, o que necesitan 7 planos de lo mismo "para estar seguros", o que extendían el tiempo de filmación al infinito porque "no veían los planos", en fin, todos aquellos "autores" que sin el apoyo de una pléyade de técnicos, asistentes y colaboradores, sólo hubieran sido una caricatura
lamentable de lo que pretendían ser.

Si no fuera porque se trata de un improbable trabajo de arqueología
cinematográfica, valdría la pena dilucidar cuántas de esas películas de otros tantos "autores", no son sino el resultado de un equipo convenientemente "sumergido". Pero, a toda costa, había que mantener que "el cine es un arte" y, por lo tanto, sus realizadores eran "artistas".

Creo francamente, Juany, que el apoyo y participación de todos esos
compañeros que constituyen el (otro) "cine cubano sumergido", son muy necesarios para establecer, sin muchos miramientos, verdaderamente "a cómo tocamos" en el cine cubano.

Un abrazo

Mario Piedra

A PROPÓSITO DE LAS INTERROGANTES DE GUSTAVO ARCOS

jagb 04/08/2009 @ 19:40

Gustavo:

Me has dejado pensando, y mucho, con esas abundantes ideas que anotas en el post anterior. A mi me parece, por ejemplo, que lo realizado por Jorge Pucheux para “Memorias del subdesarrollo” es algo técnico que, sin embargo, fue decisivo para la factura final que (en cuanto a arte) presenta esa secuencia del filme. Se trata de un ejemplo envidiable que nos pone al tanto de cómo las tecnologías pueden ayudar a que el cine se exprese con más profundidad que el simple documental. Pero, ¿sucede lo mismo cuando se utiliza la tecnología solo para hacer gala de una actualización que siempre será efímera dados los cambios incesantes, y dejando a un lado los aportes de la tradición?

Intentare sumar algunas ideas muy personales. Lo primero tal vez sea preguntarnos si ese cine que hoy predomina es, de veras, “arte”. Esta consulta puede sonar decepcionante (cuando no escandalosa) en boca de alguien que se presume lucha por promover la memoria del cine cubano en su totalidad, sin importar las consecuencias.

No tengo dudas de que ese registro exhaustivo será importante incluso para nuestro futuro, porque en la distancia nos permitirá apreciarnos críticamente; cada una de esas películas que se han hecho (sean artísticas o no, lo mismo en la isla que fuera de la isla), reflejan diversos fragmentos del ser nacional, evaluados ya sin esa cisura ideológica que ahora mismo atenta contra el análisis diáfano de lo que ha sido nuestra existencia.

Para mí el cine tiene el mérito de mostrarnos esas pequeñas y numerosas historias que es imposible vislumbrar cuando se invoca a las ideologías, pero a mi juicio eso no tiene mucho que ver con el arte, sino con las gestiones culturales. Al menos yo no voy al cine rebuscando réplicas fílmicas de cuadros de Goya o Van Gogh. Si las encuentro (y eso no ocurre con la misma frecuencia que cuando uno entra al museo), salgo espiritualmente iluminado, desde luego. Pero en el cine, como espectador, me interesa detectar las formas en que se articulan discursos más generales, y estudiar los modos en que se ponen en función de un interés (a todas luces político) que rebasa a quienes lo hacen. Y estudiar también las maneras en que los cineastas, aquí o allá, resisten esas invasiones institucionales a sus marcos privados de creación.

Con esta poca disposición que tengo a aceptar a un tipo de cine mayoritario como “arte” (¿puede ser arte lo que Hollywood y sucedáneos nos recicla una y otra vez, como si se tratara de una misma marca de coche?), me resulta embarazoso pensar en quienes ejercen los nuevos oficios sin un respaldo de lo que ha sido el lenguaje cinematográfico hasta hoy, como “artistas”, al menos en su sentido más aristocrático (aquí no me refiero a linajes formales, sino a jerarquías del espíritu, que es lo que al final marca las diferencias entre un auténtico artista y alguien que se conforma con imitar lo que está de moda).

Pregunto: ¿habría algún problema en reconocernos como artesanos de la imagen, incluso hasta cuando la consumimos?, ¿por qué no hablar de ese cine dominante como lo que es: una industria cultural? Eso no tiene absolutamente nada de negativo. No sé, es que en lo personal, cuando leo y releo a Borges, por mencionar uno, me siento sencillamente un iletrado.

¿No sucederá lo mismo cuando alguien termina una película con tecnología de punta, y esta tiene “¿la suerte?” de ser exhibida en televisión justo después de “El ciudadano Kane” o “La Strada”? Para esclarecer un poco más la idea: que está muy bien reconocer la existencia de todos estos nuevos oficios, pero hay que cuidarse de no confundir al que fabricó el lienzo donde pintaron “Guernica” con Picasso. A todas luces, son funciones y habilidades distintas: en el caso del cine, tal vez su Arte está en la sumatoria de todo, pero una cosa es lo que hizo Pucheux con el efecto logrado en “Memorias del subdesarrollo” (allí si hay un efecto artístico que difícilmente podremos ver reproducido, no obstante la existencia de sofisticados programas), y otro el jugueteo con las distintas posibilidades que aporta el menú de determinado programa informático.

De lo que hablo es de mostrar un poco más de humildad a la hora de pensarnos como “artistas” o “intelectuales”. Que predomine menos ese ego camorrista que suele convertirse en el ombligo del mundo, para concederle un poco más de valor a la observación meticulosa de lo que la tradición ha hecho llegar hasta nosotros. ¿Cuántos siglos necesitamos para que existiera la obra de un Carpentier, un Lezama, o una Dulce María Loynaz? Varios. Por eso es que me parece un espejismo letal creer que apenas un siglo de cine cubano nos puede reportar tantas cantidades de “arte fílmico”, distribuidas en pequeños estancos que, aislados entre sí, nada aportan al conocimiento del Ser en su integralidad: ¿qué decir de tanta tecnología que recién comienza?, ¿qué nace y se hace vieja a los dos días?

Ahora, si de lo que se trata es de concederle “identidad” a aquellos que se mueven en un mismo contexto, que intercambian inquietudes comunes, ingeniosidades más o menos parecidas, ideas donde el plural del número de bocas no garantiza necesariamente la riqueza de perspectivas, entonces sí puedo entender que nos quedemos en la superficie del asunto, y dejemos atrás lo que realmente interesaría: contribuir a que las nuevas tecnologías hagan del cine cubano una herramienta perdurable que permita adentrarnos en los misterios de nuestra existencia. En sus insondables paradojas.

O sea, apelar al cine como sueño que contribuye a liberarnos, no como espejo engañoso donde solo descubrimos a diario caricaturas de nosotros mismos.

Te abraza,

Juan Antonio García Borrero

PUCHEUX SOBRE EL POST DE GUSTAVO ARCOS Y LOS NUEVOS OFICIOS EN EL AUDIOVISUAL.

jagb 04/08/2009 @ 19:23

SOBRE EL POST DE GUSTAVO Y LOS NUEVOS OFICIOS EN EL AUDIOVISUAL.
Por Jorge Pucheux

Hace unos días me levanté temprano y a las pocas horas me vi envuelto de pronto en el asesoramiento de un nuevo canal de cable. Ya hace varios años que solo hago algunas pequeñas cositas en Producción, pues me dedico a impartir clases en mis dos Universidades varios días a la semana. No obstante esta nueva vida, me interesé en ayudar a gentes que tenían un canal de cable, pero que al respecto nada sabían. Allí me enfrenté a situaciones diversas, entre ellas las mismas dudas que Gustavo ha dejado escritas en su Post sobre los nuevos oficios en el audiovisual.

A partir de este Post me gustaría tratar de ayudar en lo que mi experiencia me permita en relación con este nuevo tema, porque sí es un nuevo tema, aunque parezca que no. Gustavo bien se hace todas un serie de preguntas que aún en muchísimos lugares no han podio ser respondidas.

Permítanme volver a hacer referencia a TRUCAJE del ICAIC, y preguntarnos, qué hacía, cuál era la verdadera función de este departamento en todo el proceso cinematográfico. Su trabajo principal era ayudar, colaborar con los realizadores a encontrar un Diseño de Imagen, en los efectos visuales, en los créditos y demás manipulaciones visuales -totalmente coherente con su historia- mensaje; allí se distribuían los procesos visuales por especialistas, se discutían estos con los directores y editores y luego se llegaban a las etapas de ejecución de los mismos.

Primero, todo el personal estaba totalmente capacitado, tanto técnicamente como artísticamente, no solo en el Mundo audiovisual, sino en la Cultura en general. Recuerdo los pequeños encuentros entre compañeros para discutir sobre una obra literaria determinada, o una buena composición musical, amén de los debates de películas. Después del almuerzo, Ávila servía de moderador, y allí en el salón de descanso se hablaba de Arte todos los días. Había ocasiones en que éramos regañados, pues nos pasábamos del tiempo libre para el descanso.

Trucaje era entonces el catalizador de todo cuanto se realizaba en Diseño y manipulación de la Imagen dentro del Instituto. Logramos tener la confianza y hasta una total libertad creativa por parte de los directores, productores y directivos. Pero, ¿que acontece hoy?

Voy a poner un ejemplo. Hace ya unos cuatro meses que fui invitado a unas pláticas en Guadalajara, en 3dmx, Digital Design University. Toda una institución dedicada solamente al trabajo creativo digital.

Allí el tema que abordé fue SABER SER UN BUEN COMPOSITOR DE IMÁGENES, (porque también eso es lo que hacemos). Estuve con ellos varios días, que me resultaron muy provechosos, pues me hicieron comprender muchos de las interrogantes que Gustavo se hace con razón. Esta Universidad, donde solo se estudia, repito, todo lo que se debe saber para trabajar en 2 y 3D y que también tienen una Casa Productora donde realizan sus pequeños proyectos, estaban enfrentando dificultades con sus realizaciones y proyectos audiovisuales y todo era debido a que había una pequeña laguna en su comprensión del lenguaje audiovisual y el manejo de estos elementos dentro de una historia determinada.

La 3dmx, es una excelente institución que ya marcha, contra viento y marea, hacia delante. Muchos de los jóvenes allí comprendieron el papel que juegan estos elementos y que hay que conocerlos y estudiarlos, agregándoseles lo que significan también el estudio de LA PUESTA EN ESCENA, LA DRAMATURGIA, LA CONTINUIDAD DE LAS ACCIONES DRAMÁTICAS, El RITMO, EL ESPACIO FÍMICO, LA DIRECCIÓN ESCÉNICA y muchas especialidades más. Ahora ya están claros en eso y funcionan muy bien. Incluso ya están produciendo un serial histórico. (Si no allá en La Habana, en el ICAIC profundo, pregúntenle a mi hermano, Ernesto Padrón, en dibujos animados, que recién está trabajando un largo de animación en 3D).

Otro aspecto que veo por acá, es que cualquiera que conozca el Photoshop, o cualquier programa de FX o de edición, ya se considera toda una estrella. Algunos si son graduados de Universidades en Diseño gráfico, otros en Comunicación, otros en Publicidad, en Merca, en Artes plásticas, etc, pero, ¿qué conocimientos tienen de todos los elementos que conforman un producto audiovisual? ¿Han integrado todas estas especialidades? ¿Hoy día se estudia así?, ¿Integrando todas las especialidades?.

Creo que aun no. Y pienso que por ahí está el gran problema. ¿Qué sabe un Publicista o un graduado de Comunicación de dramaturgia, o de puesta en escena, o un Diseñador gráfico, de la animación, del Story Board, de la continuidad, del espacio fílmico, del valor del frame o de varios, o de dónde salió el plano americano, o la diferencia en tanto su significado entre un Dolly in y un Zoom in??? Esto solo lo logran algunos que si se preocuparon desde el inicio en estudiar al menos empíricamente. Muy bueno que ya tienen un Plus, saben de su especialidad.

Gustavo se preguntaba ¿qué hacer?, ¿dónde colocarlos?, ¿seguir desparramándolos en secciones y más secciones? Gustavo, muy buena preocupación. Yo también estoy preocupado. ¿Qué hacer? Pues resumiendo te diré, primero, a mi parecer, realizar planes nuevos de estudios mucho más integrales, segundo, para los que ya están realizando, trabajos, planes de titulaciones o Talleres integrales, donde aprendan de todos los elementos que SI realmente conforman el mundo audiovisual.

Gustavo, te repito, aun estoy confundido, disculpa, pero el asunto es bien complicado. Aquí solo he tratado de arrojar un poco de más Luz. Si opino que es muy importante dedicarle tiempo a este asunto.

Solo soy un trabajador más de los Medios. Espero que otros especialistas, con mucho más elementos, se dispongan a trabajar en la definición de este problema, o mejor, de este tema. Que ya quedó con tu Post, en el tintero.

¡¡¡Saludos¡¡¡

CON EL DESEO EN LOS DEDOS (1958), de Mario Barral

jagb 04/08/2009 @ 14:10

Ficha técnica:

CON EL DESEO EN LOS DEDOS
(1958)/ 85’/ D: Mario Barral/ Actúan: Enrique Santiesteban, Minín Bujones, Jorge Félix, Rolandito Barral, Enrique Montaña.

“Una escultora se casa por interés para tener el dinero que le permita dar la educación que desea al jovencito elegido para, en cierto sentido, modelarlo a su gusto y así entregarle su amor cuando se convierta en hombre. Lo logra en parte, pero luego el muchacho se reconcilia con la joven que lo ama de veras y la escultora termina por morir abrazada a la obra que lo reproducía. Por lo burdo e incongruente de su guión, y por su mala factura artística, esta película es un descrédito más para la incipiente industria cinematográfica cubana” (Guía Cinematográfica 1959-60).

“Merecedor de recordación, como en tantos otros casos, es el esfuerzo cooperativo con que se hizo esta película, en la que nadie cobraba y se vivía de la esperanza en el éxito que habría de llegar. Como las ambiciones creadoras eran muchas y la tónica habría de ser romántica, pasional, erótica, trágica, siempre a altos niveles, y todos los elementos eran moderados, discretos, limitados, sin la inspiración básica que hubiera hecho falta para hacer el milagro, el resultado trascendía la frontera de lo risible, en especial cuando la protagonista se abraza a la estatua de yeso que le cae encima. Pero así se hizo cine en Cuba, y los que lo hicieron fue con mucho cariño e ilusión, y así lo evocan. Y es este derecho a soñar de la condición humana el que hemos enarbolado siempre para enfrentar los denuestos a nuestro cine prehistórico, malo de resultados, pero no de intención.” (Walfredo Piñera).

GUSTAVO ARCOS SOBRE LOS NUEVOS OFICIOS EN EL AUDIOVISUAL

jagb 03/08/2009 @ 17:43

Juany:

Pensé que el blog se había tomado unas vacaciones. Por algunos días estuvo silenciado y ahora de pronto he leído una avalancha de mensajes, anécdotas y justas observaciones acerca de los oficios en el cine, filmes o directores olvidados. Gracias a Pucheaux, Crespo y Perez Ureta por hacer memoria y colocar las piezas de ese gran rompecabezas del cine cubano. Por cierto no sé si sabes que Fandiño murió hace como una semana en Miami. Tenía casi 80 años y una obra fílmica bastante desconocida pues no solo filmó en Cuba,
ciertamente poco, sino también en España.

Leyendo los post sobre los oficios y labores menos reconocidas dentro del cine quisiera comentarte sobre un fenómeno bien reciente relacionado con las nuevas tecnologías y que pienso, por su rápida expansión, implicará una reformulación de todos los conceptos artísticos que rodean a la industria.

Me explico, estamos en la UNEAC realizando un nuevo período de crecimiento. Cientos de artistas plásticos, creadores de los medios, músicos o investigadores han solicitado su ingreso a la organización. Por algunos años este proceso ha estado detenido y con ello los conceptos de la institución y sus diferentes secciones a la hora de definir quienes pueden ser considerados hoy, artistas y por tanto miembros de la UNEAC.

Concretamente en el caso de la nuestra o sea la Asociación de Cine, Radio y TV se nos han presentado decenas de solicitudes provenientes de campos como la infografía,la animación computarizada, el moldeado de imágenes en 2D o 3D, el diseño de fondos o efectos visuales para, spots, clips, cortos o filmes. Personas casi todas muy jóvenes que presentan ya un vasto currículo en estas labores tan vinculadas a los ordenadores, programas y software. ¿Qué hacer con ellos?.

Existen diferentes criterios, pues algunos consideran que deben estar si acaso, en la sección de Artes Plásticas, toda vez que su labor es eminentemente gráfica, le debe mayormente al trabajo sobre superficies planas, partiendo de figuras geométricas, creando objetos o decorados virtuales gracias a la existencia de aplicaciones computarizadas que se lo permiten y por tanto sería una labor más técnica que artística. Muchos de ellos provienen incluso de San Alejandro o el Instituto Superior de Diseño y en ese sentido su formación será esencialmente plástica.

Otros criterios apuntan hacia la aceptación de los mismos en nuestra sección, pues su trabajo se realiza para obras audiovisuales y por tanto precisan de conocimientos sobre el movimiento espacial, la puesta en escena, la dirección artística, la dramaturgia y el sentido narrativo. Una situación similar se nos ha dado con los stillman. ¿ Deben ser incorporados en la sección de Artes Plásticas donde están los fotógrafos profesionales que trabajan la técnica de foto fija o en la de cine y Tv pues su trabajo es documentar para la memoria y la publicidad los procesos de filmación y producción de materiales audiovisuales?. ¿Será la simple documentación fotográfica de un rodaje, una labor artística?. ¿Cómo considerar al joven
que extrae fragmentos de películas o imágenes de variada procedencia y tras procesarlas y editarlas, monta un espectáculo audiovisual de gran eficacia, presentado en una pantalla gigante para acompañar la intervención de una banda musical?. ¿Dónde “colocamos” a las decenas de egresados del Instituto Superior de Arte que en los últimos años han utilizado los soportes audiovisuales para realizar obras de video arte, video documentación o video performance?

Durante todo el siglo XX los límites del arte se han ido expandiendo,
poniendo en duda los conceptos tradicionales acerca de lo que puede o no ser considerado una obra de arte. La industrialización del arte, la reproducción técnica y el extraordinario desarrollo de las nuevas tecnologías que están al alcance de todos en este siglo XXI, han borrado por completo esas fronteras. ¿Dónde está hoy la auténtica creación y dónde la habilidosa aplicación de técnicas o saberes?. ¿En un mundo tan interconectado, híbrido e intertextual donde apenas existe la originalidad, donde muchos artistas se
expresan en diferentes registros y formas, debemos seguir pensando en una UNEAC dividida en secciones o estancos?

Te dejo estas interrogantes y observaciones para que las cuelgues en el blog. Tal vez sean una puerta abierta también, a la reflexión sobre los oficios, funciones y zonas escabrosas que rodean toda la creación artística contemporánea y por su puesto nuestro audiovisual .

Un saludo

Gustavo Arcos

TITON SOBRE “CASTA DE ROBLE” (1953), de Manuel Alonso.

jagb 03/08/2009 @ 13:01

“El mejor elogio que se puede hacer de “Casta de roble” es decir que se trata de una película cubana. Que sus realizadores han querido situarse, por primera vez, en Cuba, en una actitud sincera frente a la realidad de nuestro pueblo; que han tenido la valentía suficiente para apartarse de la línea pintoresca y falsa que habían trazado todas nuestras anteriores producciones, y han llevado a la pantalla importantes problemas de nuestro pueblo.

Todo esto debe servir de base y orientación para un sólido desarrollo de nuestra cinematografía. Se aprecia, por lo tanto, la alta significación que puede llegar a tener “Casta de roble”. Pero no es bueno hacer un simple elogio de la película. Es más positivo el examen de aquellos aspectos que no satisfacen plenamente las buenas intenciones y al mismo tiempo no añaden ningún beneficio desde el punto de vista comercial.

Porque si bien hay que admitir la actual necesidad de las llamadas "concesiones comerciales" que ayuden a soportar una cinematografía incipiente, obligada a toda clase de tanteos, éstas no llenan su verdadera función cuando están presentes en el argumento y toman la forma de situaciones melodramáticas, fáciles y poco creíbles. Y de esta manera repercuten en todas las fases posteriores de la realización (actuación, dirección, diálogos...), limitando demasiado el valor de la obra de arte.

Esto es lo que sucede en “Casta de roble”, que tiene un defecto de base: un argumento melodramático arbitrario y mal construido. De ahí parten las principales deficiencias de esta película: la actuación falsa, en contradicción con el ambiente realista que se representa, falta de un ritmo preciso en el desarrollo del conflicto, falta de unidad en el estilo (los elementos de la realidad no están perfectamente asimilados en la trama).

No se sabe todavía cuál será el resultado comercial de la película. Pero es lógico suponer que si este resultado es negativo, no habrá que ir a buscar la causa en el hecho de tratar problemas del pueblo con una actitud realista (parcialmente lograda), sino precisamente en aquello que impide llegar plenamente a la actitud realista (el argumento con todas sus consecuencias).

Se puede señalar otro tipo de "concesiones comerciales" mucho más efectivas, que en nada disminuyen el valor artístico del film. Son aquellas que están presentes en la última fase de la realización y que dependen de la forma cómo se resuelven algunas situaciones. Escenas de amor, de violencia, persecuciones, música... todo esto puede ofrecer un atractivo inmediato y, por tanto, comercial.

En “Casta de roble” no han sido bien aprovechadas. Constituye un verdadero acierto la partitura musical de Félix Guerrero, ajena a todo efectismo de novela radial, usada con sobriedad. Contribuye más que otra cosa a animar el ambiente campesino en que se desarrolla la trama. Porque la fotografía de Fraile, que es buena también, no logra esa identificación con el ambiente. A pesar de la presencia de la palma y el bohío, no hay un escenario cubano, porque falta su luz peculiar. El tono sombrío, que quiere estar de acuerdo con el melodrama, no justifica un falseamiento tal de la realidad. En la actuación se destaca Ángel Espasande, Xonia Benguría no podía hacer mucho más, teniendo que interpretar un personaje tan mal trazado. Rosendo Rosell: francamente ridículo".

Tomás Gutiérrez Alea (1953).

Fuente:
Gutiérrez Alea, Tomás. Casta de roble, una película cubana. Revista Nuestro Tiempo. Editorial Letras Cubanas, La Habana, Cuba, 1989, p 31, 32.

FICHA TECNICA:

CASTA DE ROBLE
(1953)/ 81’/ Director: Manuel Alonso/ Actúan: Xonia Benguría, David Silva, Ricardo Dantés, Rosendo Rosell, Leila Fraga, Antonia Valdés, Santiago Ríos, Angel Espasande, Alvaro Súarez, Paco Alfonso, Agustín Campos.

Una orgullosa campesina, que vive en extrema pobreza, tiene un hijo con un joven de familia rica. Debido a sus malas condiciones de vida, sus padres deciden entregar la criatura al abuelo paterno. La joven crecerá odiando su destino y años más tarde, al tener otro hijo con un campesino pobre, pero honesto, descargará en el nuevo descendiente su frustración.

OFICIOS INVISIBLES

jagb 03/08/2009 @ 12:39

Me ha gustado muchísimo esta reciente contribución de Mario Crespo acerca del trabajo que realiza el asistente del director. Acostumbrados como estamos a mirar el cine desde la óptica excluyente del “Autor” (léase “director”), olvidamos la naturaleza de por sí compleja de la actividad cinematográfica. Por suerte, los relatos de Pucheux, junto a los de Mario Crespo, están ayudando a entender un poco mejor este asunto.

Le pedí que me hablase del asistente de dirección, porque tengo la impresión (y lo que escribe me lo confirma) que hay allí una labor básica. Un mal asistente puede reportarle al equipo una pésima química, empezando porque va a influir hasta en el humor de aquel a quien, al menos en teoría, se supone que tenga que apoyar: son famosas las diferencias que tuvieron muy temprano Tomás Gutiérrez Alea y Sarita Gómez, mientras filmaban “Cumbite” (1964). Sarita se desempeñaba entonces como asistente, pero según Titón lo hacia bastante mal, por lo que la envió de vuelta a La Habana. Después se reconciliaron y llegaron a ser los amigos que fueron, pero el mal desempeño como asistente puso en crisis ya no la película, sino la amistad.

En cuanto a la observación que hace de los “anotadores” eso sí que debería de investigarse de inmediato, toda vez que es un terreno absolutamente virgen. Y anécdotas no deben faltar. Por eso es que he abierto la etiqueta “oficios del cine”.

Juan Antonio García Borrero

MARIO CRESPO SOBRE EL TRABAJO DEL ASISTENTE DEL DIRECTOR (I)

jagb 03/08/2009 @ 11:46

SOBRE EL TRABAJO DEL ASISTENTE DEL DIRECTOR (I)
Por Mario Crespo

Hay una vieja conseja que reza que si las cosas salen bien en un rodaje, es mérito del director, pero… si resulta un desastre, es culpa de sus colaboradores. Nada más falso. El cine, ya lo sabemos de sobra, es la más colectiva de las artes y si hay éxitos o errores, estos pueden perfectamente repartirse y, cada uno, llevar a casa su pedacito de gloria o de fracaso después de cada día de rodaje.

En mi opinión, quien lleva, después del director, el mayor peso en la organización y preparación creativa de un filme, es el primer asistente del director, puesto que siendo éste quien más tempranamente se incorpora al trabajo con el director y el productor, funge como enlace entre éstos y los otros departamentos artísticos, técnicos y de servicio que se van incorporando paulatinamente al trabajo de pre producción. Si el asistente del director o primer asistente, lo es de verdad, intervendrá representando al director en todo lo referente a la producción, organizando el plan de rodaje junto al productor de campo también el desglose del guión; viendo y supervisando las locaciones y la confección de los vestuarios. Tendrá a su cargo la selección de los extras y figurantes y entre estos últimos, se ocupará de hacer algunas pruebas de actuación para tener unos buenos y creíbles fondos detrás de los actores del filme.

Organizará además los calendarios de pruebas de vestuario y maquillaje de actores y figurantes, si son necesarias para el director, el director de fotografía y director de arte y estará presente en ellas, tomando nota de todo lo que allí se decida, además de medir el tiempo que lleva cada uno de estos procesos para después escalonar los llamados de los actores y organizar un plan diario de filmación que resulte cómodo y eficiente a la vez al director, los actores y el productor.

Ya en el rodaje, es el jefe de escena y controla la disciplina en el set, monta las puestas en escenas de fondo con extras y figurantes en aquellos planos que se requiere movimiento en grandes espacios, sean en interiores o exteriores y tiene a su cargo la entrada y salida de los actores al set para sus turnos en el rodaje. Toma letras a los actores y si el estilo de trabajo del director lo permite, tiene los primeros planos del día listos avisando de los detalles de su realización a los utileros ambientadores, a los maquinistas, electricistas y camarógrafos.

Muchas otras cosas atiende el asistente del director, tantas, que Germinal Hernández, con su proverbial talento para los motes y caricaturas, nos bautizó “resistentes de dirección”
En otras oportunidades, contando algunas anécdotas de mi trabajo como asistente de varios directores, se irá perfilando más este importante oficio del cine, que paradójicamente, casi nunca aparece en las fichas técnicas de las películas.

Quisiera mencionar a un colaborador y principal cómplice del asistente: el/la anotadora; otro de los “resistentes” del equipo de rodaje, quien debe estar al tanto y llevar la memoria de de todo lo que hace el director, el maquillador, los vestuaristas, los ambientadores y los actores y también del asistente del director atendiendo a la continuidad de movimientos en sus puestas en escena de fondos. Este fue un cargo que por criterios sexistas de la vieja industria se otorgaba a las mujeres, al punto que es el único cargo con género definido (script girl ), por considerarse que la mujer es más observadora que el hombre. He conocido continuistas muy eficientes hombres, con una capacidad de observación, memoria y resistencia envidiables.

La anotadora o anotador es el Pepe Grillo, la conciencia buena de todos en el set y como decía antes, la memoria del rodaje. Lo menciono, pues no creo que pueda hablarse del oficio del asistente, sin hablar del o la continuista. Tal vez, querido Juan Antonio, algunas excelentes anotadoras que ha tenido el ICAIC, pueda regalarnos anécdotas ilustrativas de su trabajo en el cine cubano.

SENOBIO FAGET SOBRE “CATURLA” (1985)

jagb 02/08/2009 @ 22:25

“Caturla es un músico del cual se habla poco, es decir, existe una información copiosa pero aún es un mito sin serlo. Pero te diría que también fue un reto no pasarnos de 35 minutos con toda la información que poseíamos. Otro reto fue lograr su imagen gráfica, dado que sólo teníamos fotos y partituras del compositor y con esto había que hacer el filme. Aún así este material era insuficiente para lograr el documental, por eso tuve que acudir al personaje de ficción (César Evora), un actor que diera la personalidad de Caturla.

(...) Tratamos de ser lo más sobrio posible. Utilizamos a Caturla, su imagen, en los momentos necesarios. Creo que la fotografía de Ramón Berdayes y el vestuario de Anilcie Arévalo ayudaron notablemente, más si valoramos que la ropa utilizada es la que disponemos en los Estudios Fílmicos y que fue adaptada a la época. Otro aspecto importante fue el montaje, ya que lograr el Caturla niño de Pedro Pablo Pedroso y el Caturla adulto, era empresa harto difícil.

Por otra parte, teníamos objetivos muy definidos como evidenciar la marcada influencia de lo afrocubano en su música; por ejemplo, para ello reconstruimos una escena de su vida y es cuando Caturla asiste a un bembé y en el mismo recoge aspectos trascendentales para su obra.

(...) En el filme Caturla no habla. Es a través de la atmósfera creada y de la actuación de César Evora que se logra apuntar este aspecto. Claro, nos apoyamos en las fotos, partituras y testimonios (José Antonio Portuondo e Hilario González).

(...) La idea surgió cuando en 1982 realizaba en Remedios un filme sobre sus parrandas. Visité el importante museo que tienen en esa localidad, me di cuenta de que todo el pueblo vive pendiente en torno a la figura de Caturla. Me dije: aquí existe un buen material para un filme. Sin embargo, ¿cómo realizarlo?

Comencé una investigación que fue asesorada por Hilario González, notable investigador y buen conocedor de la vida y obra de Caturla, y María Antonieta Enríquez. La información obtenida fue copiosa, por eso el gran trabajo fue decantar esa información. Para que tengas una idea. Surgieron aspectos tan novedosos como conocer partituras valiosas realizadas por Caturla para el cine mudo, ya que entre sus múltiples facetas se contaba su labor como pianista en ese medio, una forma de ganarse la vida. Luego vinieron los testimonios, entre ellos, el de la viuda. Las notas de los periódicos de la época.

(...) Este filme no es una superproducción ni nada que se le parezca. Casi no acudimos a escenografías, sólo la fachada de un cine. La filmación se realizó en exteriores utilizando la casa natal de Caturla, el Museo, la ciudad de Remedios e interiores naturales”.

Senobio Faget, director

Fuente:
Pola, J. A. “Caturla: ¿un reto?”. Bohemia 77 (26): 25-26; 28 jun ’85; il (Entrevista a Senobio Faget).

Ficha técnica:

CATURLA
(1985)/ 35’/ Director: Senobio Faget/ Fotografía: Ramón Bedayes/ Música: Frank Fernández/ Edición: Magaly Sigler/ Actúan: César Evora, Reina Martínez, Belkis Bell, Pedro Pablo Pedroso, Miguel Navarro (narración).

Aproximación a la vida de Alejandro García Caturla, músico prodigioso fallecido a los 34 años. Producido por los Estudios Cinematográficos de la Televisión.

HUMBERTO SOLÁS EN EL BLOG DE CARLOS BARBA

jagb 02/08/2009 @ 19:53

HUMBERTO SOLÁS
Por CARLOS BARBA

Entrevista íntegra a Humberto Solás para el documental “Memorias de Lucía”Miramar, La Habana, diciembre de 2002.

Si, la idea de Lucía surgió de manera muy extraña. Yo venía caminando del Parque Central a mi casa, yo vivía en la calle Aguiar, entre Tejadillo y Chacón, y en el camino, por la calle Obispo, en el año 66, sobrevino a mi mente esta película de tres cuentos, con tres personajes femeninos de manera muy borrosa. Sabía que el primer cuento iba a ser al final o al inicio de la última guerra independentista, que después iba a haber un cuento en la época de Machado y un cuento contemporáneo. Llegué a mi casa y me senté en un sillón que daba a un patio muy hermoso con enredaderas de jazmines y de buganvilias. Era una hora muy bonita, era como la caída de la tarde, no había nadie en casa, cosa extraña porque era la casa de la familia y siempre estaba llena de personas, y en el sillón, meciéndome en el sillón, se me fue esbozando con más claridad la película, fue como un milagro, una revelación. Claro que después vino la etapa del argumento, del guión, de un primer tratamiento del guión. Los dos primeros cuentos fueron los que perseveraron más hasta llegar a la identidad final de la película, el tercer cuento era muy diferente, era una historia muy diferente y fue el que yo tuve que reinventar, pero con el decursar de los días, en este caso, de los meses. Tengo recuerdos imprecisos, lo que si recuerdo bien el momento que surge, es como el momento que tú no olvidas de un primer amor, esas cosas importantes que quedan marcadas que tú recuerdas hasta la temperatura, si había frío, si había calor, generalmente lo que hay es calor, pero bueno…, tengo un recuerdo casi sensorial de aquel momento, después se dispersa en una nube, hasta llegar a un guión muy perentorio, a un guión que no estaba consolidado lo cual me convenía mucho a los efectos de cómo yo quería hacer la película, que era un estilo muy libre, transformando el guión constantemente durante la puesta en escena. Y el guión era eso, una guía temática, con una estructura; yo diría que muchas cosas sobrevivieron tal cual estaban en el guión, pero realmente aún en las que sobrevivieron hay profundas transformaciones en los diálogos. Yo venía de hacer Manuela… Yo sí tenía el casting en la mente ya, como se dice ahora, casting, antes se decía reparto. Sabía que Raquel Revuelta iba a ser la protagonista del primer cuento, Eslinda Núñez la del segundo y Adela Legrá la del tercero. No antes que se me ocurriera la idea, o sea, tan pronto se me ocurre la idea también voy viendo los rostros de las actrices, no tanto de los actores, sino de las actrices. Y es una cosa muy curiosa, si es cierto que existe el destino y podemos desarrollar una voluntad determinista, yo creo que tanto ellas como yo nacimos para hacer esa película, porque las actrices y el director, todos estábamos en edad exacta para los cuatro roles que teníamos que desempeñar. Otro tanto podría decir de los actores, de Eduardo Moure, que es el protagonista del primer cuento, de Ramón Brito, que es el protagonista del segundo y de Adolfo Llauradó protagonista del tercero. Creo que también ellos nacieron de cierta forma, entre otras muchas visiones del destino, pero parece que había algo de fundamental en que hiciéramos esta película.

Lo digo sin vanidad de ningún tipo, es que realmente hicieron un pase por la televisión de la película hará un mes y yo llevaba casi veinte años sin ver la película, solamente había visto algún que otro fragmento en alguna universidad, en medio de una charla; yo siempre exhibo lo mismo en las charlas para hacer una cosa sucinta y muy fuerte, exhibo de la batalla del primer cuento al final, la discusión de los amigos en el bar en el segundo cuento, ya casi en el epílogo y una secuencia que me gusta mucho del tercer cuento, la escena de la salina, cuando corren todas las mujeres y Tomás corre detrás y entra la Guantanamera de la mejor manera, etc; es decir, en estos años he visto fragmentos, pero estando sentado en esta sala oigo la música de Leo Brouwer y pienso que es un disco que alguien está poniendo, voy al televisor y me encuentro que está comenzando el tercer cuento y me pareció que tenía mucha lozanía, que mantenía su modernidad, que no había envejecido, cosa que me agradó mucho porque las películas envejecen igual que los seres humanos, y me dije: Ahorita van a ser cuarenta años que se hizo, si se mantiene con frescura, con lozanía, con una capacidad de seducir al propio director de la película que es el más acérrimo crítico de su propia obra, pues parece que está bien, que es un buen trabajo, y que quizás quede en la memoria colectiva, más allá de la vida y muerte de los que la hemos hecho.

Y lo cierto es que las tres Lucías y quiero enfocar este tema porque se que tú estás haciéndole entrevistas a las tres damas y compañeras, damas por la película y compañeras por la vida cotidiana. Y digo damas porque realmente son tres figuras antológicas y tres imágenes antológicas yo creo que en el cine latinoamericano, más que el cubano. Son tres rostros extraordinarios, con una arquitectura providencial, estaban, repito, en la edad justa de cada uno de los tres personajes, son rostros emblemáticos, representan muchos valores y muchas matizaciones de la nacionalidad, tenían la capacidad de transmitir a través de su gestualidad y de la propia construcción de su arquitectura facial, tenían la capacidad de transmitir matices muy sutiles de la cubanía, eran perfectas para ese rol. Si tuviera que hacer Lucía de nuevo, claro que no la haría, pero pensemos, que alguien me obliga o yo mismo enloquezco y me obligo a hacer Lucía de nuevo, yo no tendría en este momento esos tres paradigmas faciales, ni tuviera tampoco, esas tres voluntades y calidades de actriz. Nada, es que todo propició para que se hiciera esa película con las personas idóneas, en este caso no hablo de mi, estoy hablando de las actrices.

Raquel representa ese camafeo, esa imagen que podemos tener todos en el subconsciente de la belle époque de finales del siglo XIX, belle époque para Europa, momentos trágicos para Cuba, que es la guerra de independencia. Eslinda representa valores de sutileza, es un rostro como evanescente, que no se acaba de perfilar, si está muy bien perfilado arquitectónicamente, pero lo que ella transmite tiene una capacidad fulgurante. Todo lo contrario de Raquel, que es un rostro perfectamente estructurado, dramático, operístico, lleno de evocaciones inclusive en el cine anterior latinoamericano y en cierto cine europeo, sobre todo del Mediterráneo, además son los valores que representa genéticos y culturales de ese personaje. Y el rostro de Adela es una maravilla de mestizaje, es la apoteosis de la cubanía, tú descubres en ella rasgos negroides, rasgos blancoides, descubres en ella ecos de los primigenios nativos de la isla, es un rostro de india, es un rostro de mulata, es una maravilla. Por eso la foto de ella ha recorrido mucho el mundo, porque ella con el sombrero y la toalla, que yo recojo después en Miel para Oshún en la secuencia final, pasados muchos años a posteriori, es un rostro que es un emblema de la cubanía.

Raquel es la autoridad, es la pasión, representa la idea de las pasiones, de las pasiones desbordadas, hay mucho de ello en su propia personalidad, a pesar de que es una mujer hierática, aparentemente fría; pero es como una caldera en plena ebullición y su maravillosa máscara logra ocultar esas inquietudes subterráneas que aparecen en Lucía. Creo que es un mérito de ella en la película, aunque ella había hecho cosas maravillosas en teatro y cine anteriormente, lo que pasa es que el cine es lo que queda perpetuamente. En esta película hace gala de sus dicotomías, de sus ambigüedades, de una aparente serenidad que es un volcán. Es muy expresiva y es muy refinado ese trabajo que ella hace, a veces hasta de catarsis, pero de catarsis de gran actriz de método, de trabajo Stalisnaski, etc, no la catarsis por la catarsis, no la catarsis animal y extraordinaria de Adela Legrá, que es una catarsis llena de luminosidad, de artisticidad, pero sin la técnica de Raquel, sin la técnica de la actriz, pero con una sinceridad tan aplastante que después se unifican en términos de capacidad y calidad, por una extraña ecuación matemática.
Eslinda era justamente la proyección de lo sutil, de lo confuso, repito, de lo fulgurante, de lo evanescente, de lo inapresable. Eslinda es como críptica, misteriosa. Tú sabes que hay muchas lecturas detrás de esos ojos, hay muchas cosas no confesadas, hay muchas emociones latentes y no es que Eslinda sea así, pero seguramente siempre los actores, quiéranlo o no, expresan rasgos de su propia personalidad.

Lo cierto es que tuve tres rostros maravillosos, más que tres rostros maravillosos, tres inteligencias y tres capacidades artísticas como yo creo que difícilmente se va a repetir en el cine cubano, sino es que pensamos en una Isabel Santos, en una Idalia Anreus que hace un personaje inolvidable en Lucía, que ojalá estuviese viva y este documental que tú estás haciendo pudieras tenerla a ella también como una de las cuatro Lucías, porque de cierta forma es una de las protagonistas de la película. A pesar de que ella hizo cosas muy buenas con el también ya desaparecido Manuel Octavio Gómez, no se si porque es mi película yo donde más vibro con esa actriz, con Idalia Anreus es en Lucía, que transmite otros códigos, otras emociones, otras esencias muy diferentes a las otras tres. Yo creo en ese conjunto de ellas tres con Idalia, mira, para qué decir: Flora Lauten que interviene en el segundo cuento, creo que podrías hacer un segundo documental sobre las actrices secundarias porque realmente fueron tan bien escogidas por la historia, por las circunstancias que me tocó vivir, más allá de mi voluntad, que son todas tan representativas de aspectos de la nacionalidad, son lecturas históricas, son códigos, es decir, todas estas actrices, tanto las protagonistas como las secundarias, a veces hasta los extras tienen esa virtud en la película. Es una película que yo estoy muy orgulloso de haberla hecho porque tiene infinidad de metáforas, de lecturas, que es lo interesante en una obra artística. En fin si pensamos en esta época habría que pensar en una Isabel Santos, para igualar esa maravilla, hay otras actrices seguramente, Beatriz Valdés una actriz con muchos recursos, Thais Valdés, n