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Categoría: AUDIOVISUAL JOVEN EN CUBA

SOBRE “CANALDOCUMENTAL TV”

jagb 11/11/2009 @ 17:42

Hace poco se celebró en la ciudad de Camagüey la decimonovena edición de “El Almacén de la Imagen”. Algún que otro realizador se quejó de lo de siempre: la insuficiente promoción de la obra realizada por los más jóvenes; el difícil acceso a los “canales oficiales”.

Yo creo que es necesario seguir insistiendo en que mantenerse aferrado a esos esquemas de antaño, lejos de beneficiar a los nuevos realizadores, lo que hace es hundirlos en prácticas trasnochadas de producción y circulación. Hoy hay nuevas ventanas, nuevos “canales”. El problema, a mi juicio, ahora es otro: ¿cómo conseguir atraer la atención en medio de tantos y tantos canales? Antes era la precariedad de espacios lo que afectaba; ahora más bien es la exhuberancia lo que nos hace invisibles. Pero eso es un tema que pretendemos discutir en el venidero Taller Nacional de la Crítica Cinematográfica (del 16 al 20 de marzo del 2010).

Por lo pronto, cuelgo esto que me han enviado sobre un espacio muy singular que todos los documentalistas del patio deberían conocer: “CanalDocumental TV”.

Juan Antonio García Borrero

CanalDocumental TV
(La mirada online al documental cubano)

A l@s realizador@s del audiovisual cubano:

No tenemos derecho a esperar.

En los años 60 el cine se hacía con una cámara en mano, y una idea en la cabeza. Hoy podemos recurrir a las nuevas tecnologías para completar el sentido de nuestros sueños. Hagamos que el mundo sea nuestras pantallas.

Para ello, el proyecto audiovisual Canaldocumental.TV ofrece gratuitamente a todos los cineastas cubanos una plataforma online para exhibir en Internet sus creaciones, y con pleno y total respeto hacia la propiedad intelectual.

Creado en agosto de 2007 por jóvenes cubanos entre Madrid y La Habana, sin más apoyo que la voluntad y las ganas de hacer, CanalDocumental TV es un canal de TV online -en streaming- dedicado al cine documental cubano, actor por derecho propio de la cultura cubana desde hace más de medio siglo. A ese legado vivo rendimos homenaje con nuevas posibilidades de promoción y contacto con el público.

CanalDocumental TV surge como respuesta a la necesidad de la mayoría de los jóvenes realizadores cubanos de distribuir sus obras. El documental indie hecho en Cuba no tiene acceso a la distribución internacional, por lo que muchos interesados en este tipo de obras nunca lograr acceder a ellas, ni conocerlas. CanalDocumental TV está basada en los nuevos conceptos de distribución de contenido, la web 2.0 y las mejoradas funcionalidades de Internet, como es el caso del streaming video. Es, además, una oportunidad marcada por la necesidad de propiciar nuevas formas de expresión, más libres, abiertas y participativas.

En 2008 CanalDocumental.TV recibió más de 19.000 visitas mensuales, con casi 89.000 reproducciones de vídeos. Los visitantes provienen, fundamentalmente de: España, EE.UU., México, Cuba, Venezuela, Chile, Alemania y Argentina. Además, el boletín electrónico alcanza semanalmente, a más de 3.000 suscriptores, procedentes sobre todo del mundo audiovisual y cultural.

Además de la exhibición online de cortometrajes y documentales cubanos, CanalDocumental.TV está empeñado en la realización de un festival online del documental cubano, así como en la presentación y distribución del documental emergente –bajo permiso de sus autores- en festivales de cine, ciclos de cine cubano, programas de TV públicas y privadas, así como a través de otros modos actuales para la distribución de contenidos culturales. Difundimos también noticias sobre los propios realizadores, proyectos, rodajes, estrenos, presentaciones, búsquedas de financiamiento y toda información relacionada con el documental cubano emergente.

Para exhibir tus creaciones y participar en este empeño, solo debes enviarnos tu material en Cdrom o DVD o entregarlo a nuestro cooperante en La Habana. Si deseas más detalles, contacta con nosotros.

En Madrid: Gabriel Gutiérrez
gabriel@canaldocumental.tv

En La Habana: Abelardo Mena,
email: habanahoy@yahoo.es

Algunas opiniones recibidas acerca de CanalDocumental (2007–2009)

"El proyecto está muy bien." (Isabel Viera, funcionaria de la UNESCO, Oficina Regional de Cultura para América Latina y el Caribe, La Habana.)

"...Me gustó el ambiente (...) quedé asombrado (...) puedes contar conmigo para todo..." (Humberto González Carro, crítico de cine cubano, director de la filial de Holguín del Instituto Superior de Arte (ISA) de Cuba.)

"...Acabo de ver CanalDocumental. Tremenda sorpresa: ya es un canal de verdad. Mis felicitaciones..." Waldo Capote, videasta cubano, realizador –junto a Armando Guerra– del documental "Pedro Luis Ferrer: La Revolución de un Hombre".

"(...) Me parece muy interesante e importante el trabajo que están haciendo." Sandra Gómez, videasta cubana, realizadora del documental "Las camas solas".

"...Me parece muy bien (…) CanalDocumental es alternativo y efectivo, que es lo más importante." Juan Antonio García Borrero, crítico e historiador del cine cubano.

"Me alegra ver mi film en vuestro canal." Csilla Szigeti, cineasta húngara –asistente de dirección de István Szabó, Peter Greenaway y Tony Scout–, directora de los documentales "Colores" y “Perravida”.

"Me parece muy bueno su proyecto. (...) muy buena la idea. Mucha suerte." Daniel Vera, cineasta cubano, realizador del documental "De buzos, leones y tanqueros".

"Muy contentos quedamos de conocerlos. Les deseamos mucho éxito, que ya lo tienen con CanalDocumental." Elvira Rodríguez Puerto, escritora, fotógrafa y videasta cubana, realizadora del documental "Cuba Performances".

"Enhorabuena por la página y por su difusión a nivel mundial." Ayoze O´Shanahan Correas, videasta español, realizador del documental "La aventura del tabaco".

"...Desearía en lo adelante utilizar este medio para informar (...) sobre todo el proceso de producción de TV Serrana." Pablo García Barbán, productor de la TV Serrana.

"Muchas felicidades para CanalDocumental. Gracias por el contacto y las informaciones." Soledad Cruz, periodista, ex embajadora de Cuba ante la UNESCO.

"Manténganme, por favor, al tanto de lo que hacen. Estaré encantado de ofrecer más información..." Jorge Ferrer, escritor cubano.

"...Un sitio que está haciendo una excelente labor para divulgar el cine documental cubano, de dentro y fuera de la isla. (...) en mi opinión, Canal Documental TV es el mejor." Víctor Jiménez, videasta, director del documental “Nicolás: El fin pero no es el fin”.

"...Estoy suscrita a su sitio, el cual hallo muy interesante..." Tane Martínez, cineasta cubana, directora del documental "Paquete familiar".

“Sigo con atención los documentales que se ven ahí.” Nahum Lara Enríquez, realizador mexicano, director del documental “Rock cubano, algo más que salsa”.

“Mucha información y eso es bueno. (...) Los vídeos, reportajes e imágenes (...) me dan una onda `revista de tv´.” Karel Álvarez, creador 3D e informático.

"...No sabes lo que significa para mí ver Havana Surf en vuestra página web. Me encanta lo que estáis haciendo... En el documental he puesto un agradecimiento a vosotros por siempre tener interés en este proyecto... Vosotros promocionáis la paz, la hermandad, y simplemente el espíritu Cubano del que todos nos enamoramos. Gracias por todo vuestro apoyo." Rodrigo Díaz McVeigh, cineasta norteamericano - cubano – español, director del documental "Havana Surf" (2008).

“El sitio está requetebuenísimo, a mí muy particularmente me encantó, tiene toda la información del cine cubano que nosotros, como cubanos, no tenemos allá…” Marcelo Vitar, arquitecto.

“¡Os felicito por la propuesta!” Eloy Enciso, cineasta español, director del cortometraje documental "Barrio Chino".

"Me parece fantástico lo que me cuentas de cómo se proponen enriquecer la página". Teresa Toledo, responsable área Cine, Casa de América, Madrid.

"Muy grata sorpresa (...) valiosísima información proporcionada por este prodigioso Canal Documental (...) Me entusiasma este proyecto.” Luciano Castillo, crítico e investigador cinematográfico, director de la Mediateca de la Escuela Internacional de Cine, Televisión y Video (EICTV) de San Antonio de los Baños, en La Habana.

“Conocemos el trabajo que realizan con CanalDocumental, lo valoramos de muy positivo.” Inti Herrera (hijo de Eslinda Núñez, actriz cubana, y de Manuel Herrera, director de cine cubano). Productor de filmes como “El Ingenio” y “Viva Cuba”, de Juan Carlos Cremata. Creador de Producciones de la 5ª Avenida junto a Alejandro Brugués y Claudia Calviño. Actualmente es uno de los vicepresidentes de la Asociación de Cine, Radio y Televisión de la UNEAC.

“...Cada semana disfruto de las novedades.” Joaquín Estrada-Montalván, historiador, creador del blog Gaspar, El Lugareño.

“(...) Gracias (...) por el continuo apoyo al documental cubano.” Jorge Moya, cineasta, director del documental “Gory: Mención obligatoria”, sobre el fotógrafo cubano Rogelio López Marín (Gory).

“...Les agradezco la gentileza de mantenernos informados acerca del quehacer audiovisual de nuestro país.”. Grizel Hernández Baguer, musicóloga del Centro de Investigación y Desarrollo de la Música Cubana (CIDMUC). Fue asesora del documental "Argeliers" (2008) del cineasta cubano Félix de la Nuez.

“Gracias por la oportunidad que me dan, y le dan a todos los jóvenes cubanos, y su promoción, es una labor encomiable y muy buena.” Jeffrey Puente, realizador cubano (25 Kilómetros, 72 Horas, Para subir al cielo).

"Me parece muy bien (…) que divulguen todas las cosas con relación al documental cubano, tanto de un lado como de otro, toda una diversidad. Algo así sería imposible en Miami o en la propia Cuba." Jorge Dalton, cineasta cubano-salvadoreño (hijo del poeta Roque Dalton), realizador del documental "Cuando yo soñaba un mundo al revés".

GUSTAVO ARCOS SOBRE “EL ALMACÉN DE LA IMAGEN” EN CAMAGÜEY.

jagb 04/11/2009 @ 14:44

ALMACÉN EN REPARACIÓN.
Por Gustavo Arcos

Con la entrega de premios, la 19 edición del Almacén de la Imagen en Camagüey cerró sus puertas. El mediometraje, “Tractatus” producido por la Facultad de Audiovisuales del I. S. A y dirigido por el joven holguinero Rafael Ramírez, se llevó casi todos los premios, gracias a su juego con el lenguaje, la apropiación de múltiples referentes culturales y la habilidosa construcción de un supuesto drama, utilizando el falso documental, expresión artística raramente vista en nuestro entorno. Otra obra que resultó vencedora en su categoría fue “Que me pongan en la lista”, documental de Pedro Luís Rodríguez quien con audacia e ironía, puso de manifiesto la apatía y el simulado compromiso que sienten muchos, hoy en día, por integrar una organización tan masiva como los CDR.

Curiosos resultan los procesos desmitificadores de la realidad sobre los cuales operan ambos autores quienes no por gusto, indagan, ralentizan, fragmentan, parodian o intervienen la imagen, generando nuevas interrogantes sobre la verosimilitud artística y la manipulación de la Historia.

El 19 Almacén brindó espacio por vez primera en el oriente del país al Pitching, una estrategia de producción y financiamiento audiovisual de reciente introducción en la isla, que pretende apoyar proyectos desde su gestación. Entidades o figuras del entorno productivo escuchan las propuestas de filmes posibles, dialogando con sus propios autores, quienes presentan una carpeta con todo lo que pueda ser útil para captar la atención del jurado. Se trata de seducir a los productores para que intervengan con ayudas financieras o tecnológicas en la realización del filme. La iniciativa resulta eficaz en la medida que cada año son decenas los proyectos que se intentan rodar en el país con escasos presupuestos y sin apoyo técnico artístico especializado, así, guiones deficientes, conflictos e historias sin progresión dramática o visualmente fallidas pudieran salvarse con este sistema que se estima, tendrá continuidad en futuras ediciones del Almacén.

Haciendo memoria, pudiera recordarse el extraordinario impacto que este evento tuvo cuando surgió, a fines de los 80, para darle progresión a los talleres del audiovisual que organizaba la Asociación Hermanos Saiz (AHS) y que sirvieron de plataforma a toda una nueva generación de creadores del cine y el video en la isla. Nombres como los de Ernesto Fundora, Rudy Mora, Orlando Cruzata, Alejandro Gil, Jorge Dalton, Camilo Hernández, Juan Pin Vilar, Juan Carlos Cremata, Enrique Álvarez, Arturo Sotto y Jorge Luís Sánchez frecuentaban estos espacios con obras, y sobre todo ideas, que pretendían revolucionar el audiovisual de su momento.

Pero el tiempo ha pasado y si antes la llamada vanguardia joven y artística se hacía presente a como diera lugar en estos eventos sintiéndolos como suyos, hoy rara vez encuentras a “las nuevas vanguardias” (¿hay alguna?) presentando o debatiendo sus filmes. Un triste proceso de involución que tiene múltiples aristas: la indigencia financiera con la que se intentan mantener estos espacios, la falta de rigor en las curadurías y selección de las obras, la ausencia de un perfil o concepto de identidad que defina al evento y lo diferencie de otros, el débil equipamiento tecnológico de las salas de exhibición, la falta de estímulos reales a los procesos de producción si de premios se trata, el poco compromiso de los exhibidores para con las obras destacadas, las ineficaces acciones en el campo de la promoción mediática, la aplicación de soluciones a último momento en materia de programación y la habitual incertidumbre que rodea cuestiones claves en cualquier evento como las facilidades de transportación, hospedajes y alimentación para los invitados, son algunas de las trabas que los vienen ensombreciendo. La ya comentada falta de compromiso generacional y la fragmentación del espectro audiovisual en la isla que genera múltiples acciones de forma individualizada e inorgánica influyen también en su debilitamiento.

Tales fenómenos convierten a estos encuentros en experimentos de laboratorio, una suerte de caverna platónica a la que confluyen muy pocos interesados, mayormente los mismos invitados, que dialogan entre ellos y que muy rara vez, hallan eco en la comunidad o población quien parece no interesarle lo que ocurre en sus propios predios. No hay dinámicas de interrelación, ni mecanismos de promoción acertados que busquen al espectador. No hay catálogos, ni carteles y la prensa local o nacional apenas le da cobertura escrita y televisiva. Increíble resulta que teniendo la propia provincia una filial del Instituto Superior de Arte e incluso de su Facultad de Medios Audiovisuales apenas unos pocos de estos muchachos y muchachas se incorporaron a los debates y exhibiciones de filmes.
La comunidad debe aprovechar al máximo la visita excepcional de artistas y creadores de otras regiones, incentivando encuentros, diálogos o clases magistrales, rentabilizando al máximo su presencia en el Festival, algo que, dada la pobreza económica que vive la nación, apenas puede hacerse en otro momento del año.

Si bien el Almacén propició varias mesas de discusión sobre el presente y el futuro del cine en Cuba, donde intervinieron figuras invitadas, las interesantes ideas e intercambios que en ellas tuvieron lugar nunca fueron grabadas para las memorias o posterior reproducción, ni contaron entre los espectadores con los funcionarios que definen o implementan políticas culturales. También fue llamativa la ausencia de aquellos que, en las organizaciones juveniles (no olvidar que se trata de un evento de cine joven), tratan los temas de los medios, la ideología o el arte. Como si los asuntos del audiovisual, la televisión o el cine contemporáneo fuesen algo secundario y sin verdadero impacto social. Eso pudiera explicar el reciente caso ocurrido en la provincia de Granma cuando el director del canal de televisión local expulsó de forma violenta y desproporcionada a un conocido crítico y especialista de los medios pues en un espacio sobre audiovisuales exhibió un corto, (“El grito”), realizado en la Facultad del ISA y galardonado con varios premios nacionales al que catalogó de inmoral, pornográfico e ilegal. El funcionario quien por una parte parece vivir en otro siglo y desconocer rampantemente las dinámicas culturales de la nación, por otra, muestra el mismo desprecio que en ciertas estructuras del país se siente hacia este audiovisual, estigmatizado como contrarrevolucionario, hipercrítico, pesimista o violento.

Sin importar lo que algunos piensen de él, los cortos, documentales, video experimentales y spots promocionales aquí presentados son una muestra de la pujanza que este audiovisual alternativo tiene en todo el país. Por encima de las censuras, los obstáculos y las zancadillas estas formas de expresión han llegado para quedarse y oxigenar el panorama artístico de la nación, unas con mayor agudeza y riesgo, otras de forma ingenua o superficial, muchas mostrando inquietudes estéticas, o juegos con la forma que necesitan mejor concreción. Interesantes, banales, vigorosas, cuestionadoras o irónicas, son un fiel reflejo de las turbaciones artísticas y las preocupaciones sociales o humanas que tienen los más jóvenes creadores de nuestros días y contra esa energía creativa… no hay nada que hacer.

Gustavo Arcos. Noviembre 2009.

RESULTADOS DE “XIX Festival Almacén de la Imagen”Acta del Jurado.
“XIX Festival Almacén de la Imagen. Camagüey. 2009”.

El jurado, compuesto por el profesor y crítico Gustavo Arcos y los realizadores Alejandro Gil y Jorge Ribail tras visionar más de ochenta obras en diferentes categorías y especialidades ha decidido otorgar los siguientes Premios y menciones:

Mejor promocional: Conjunto de spots presentado por Raúl Marchena
Mejor Video Experimental: Cleaning, de María Eriza Pérez.
Mejor Animado: La última gota, de Ivette Avila y Yurima Luís Naranjo.
Mejor Video clip: No se presentaron.
Mención en documental a: "Hasta Santiago... y", de Richard Abella.
Mejor Documental: Que me pongan en la lista, de Pedro Luis Rodríguez.
Mejor obra de Ficción: Tractatus de Rafael Ramírez
En las especialidades artísticas el jurado otorga sus Premios a:
Mejor dirección: Rafael Ramírez por Tractatus
Mejor guión: Rafael Ramírez por Tractatus
Mejor Fotografía: Yuniel Mentado por la ficción Del plomero me encargo yo.
Mejor Edición: Carlos Rafael Betancourt por el documental, Que me pongan en la lista
Mención en banda sonora para... La última gota
Mejor banda sonora: Livan Magdaleno por... De las sombras chinescas de Liborio.
Mejor Música Original: Carlos Rafael Betancourt, Rodolfo Batista, Charlie Vahrens y Markus Kraub por... Tractatus
Mejor Dirección de arte: se declara desierto.
Por la riqueza expresiva, la búsqueda de un lenguaje sugestivo y su audacia en la utilización de referentes culturales, este Jurado ha decidido otorgar el Gran Premio LUCES DE LA CIUDAD a la obra.... TRACTATUS de Rafael Ramírez.

Dado en Camagüey, 1 de noviembre de 2009.

Alejandro Gil Álvarez
Jorge Ribail
Gustavo Arcos Fernández –Britto

PD: Hace un montón de semanas que no puedo acceder al blog de "Gaspar, el Lugareño", pero desde España un amigo me indica que allí se publicaron otras impresiones sobre "El Almacén". Desde luego, ni idea de lo que se dice, porque el link lo he tomado de Google, pero si intento abrir la página, me da error.

PD2: Por fin pude acceder hoy al blog de "Gaspar, el Lugareño", y copio de allí el interesante comentario de José Rey Echenique, así como una evocación de Mirtha Padrón sobre el evento, en los tiempos en que se desempeñaba como directora del Telecentro de la ciudad. De paso, voy a incluir su blog entre mis vínculos.

Por una nueva imagen.

por José Rey Echenique
(texto enviado para el blog Gaspar, El Lugareño)

Lo que vaticinaba ser, a primera vista, un diálogo trasnochado y soso, acerca de las nuevas tendencias del arte joven, en específico de la cinematografía joven, se convirtió en un verdadero escenario de comunicación social, sin ambages, ni claroscuros. Un debate en el que se hicieron patentes, acuciantes inquietudes que gravitan en el fenómeno audiovisual cubano de principios del siglo XXI.

Con un panel formado por nombres como Gustavo Arcos y Juan Antonio García, todos ellos consagrados a la crítica y a la investigación culturológica, relacionada con el audiovisual, los asistentes a la sala del cine Nuevo Mundo, nos sentimos tentados ante la provocación de interrogantes disímiles que, en alguna medida, fueron abordados desde un punto de vista crítico y desprejuiciado, dando lugar así a importantes valoraciones. Eran asuntos tales como: la tecnología y los nuevos realizadores; la falta de referentes culturales en los mismos; el denominado habano centrismo; la insuficiencia del ICAIC, como única vía para la exhibición en salas, de una creación audiovisual joven cada día más rica, diversa y cuantitativamente abrumadora; la sistematización de la presencia femenina dentro del audiovisual joven; la refuncionalización de temas tradicionales en la historia del cine y el concepto actual de originalidad; así como, las deficiencias de la llamada crítica cinematográfica joven, y los riesgos que implica unirla a otras disciplinas de las ciencias sociales, cuando no se respetan los límites naturales entre expresión artística y enfoque teórico.

Hubo un punto de giro en el debate, cuando el documentalista y poeta Gustavo Pérez, desde el auditorio, aludió a la imperiosa necesidad del Internet, como vía y herramienta democrática, para la canalización de la expresión audiovisual de los realizadores, red que propicia además, la actualización informativa y la entrada al país de nuevas tecnologías que, desafortunadamente, llegan de manera tardía, cuando en el mundo son herramientas tangibles y en ocasiones ordinarias.

Por último, los panelistas enfatizaron en la problemática de los diseños estructurales de los eventos y festivales; reparando, a su vez, en tópicos que atienden a criterios de selección de obras, edad, nacionalidad de los concursantes, etc. Y hasta qué punto, preservar convenciones que ya van quedando chicas, ante la envergadura de la creación audiovisual en el país.

La mañana del sábado, en el marco del Almacén de la Imagen, no fue una más. Esto demuestra que, nuestro cine o, me atrevo a decir, nuestra cultura, urge cada vez más de una comunicación directa, crítica, entrañable, compartida, a través de debates sin los cuales, sería imposible la superación de sí misma.

Esperemos que en las próximas ediciones, impere la misma vitalidad. Ello, sin dudas, influirá en la solidez de la nueva imagen.

A PROPÓSITO DEL ALMACÉN DE LA IMAGEN
por Mirtha Padrón

He sabido de esta edición del “Almacén de la Imagen” por los blogs de Juany y El Lugareño. Me dio gusto, porque pude recordar algunas buenas cosas de los años en que teníamos como Telecentro una activa participación en el mismo, sobre todo con la logística y algunos creadores. Parece que la tradición sigue, porque vi como miembro del jurado a Veranes. No se asusten, no voy a hablar mal de nadie. Sólo y muy breve, una anécdota.Yo salí de la televisión en el año 1996 porque hicimos un documental,(bueno, en realidad lo hizo un periodista al que yo apoyé en su propuesta) sobre el aborto, era un análisis equilibrado ,bueno, entrevistaba a los que estaban a favor y en contra, tenía estadísticas, opiniones diferentes, para que la gente sacara sus propias conclusiones. Me costó el puesto, claramente hablando y no se transmitió. Me prohibieron hacerlo, en un ejercicio de acoso e imposición. Lo interesante de la historia no es mi renuncia (obligada),sino que después se presentó en la edición del “Almacén” de ese año y fue premiado y que parte de los que me dijeron hasta del “mal que iba a morir” en aquello años donde fui condenada a cierto ostracismo, no total, claro; hoy, formaron parte del jurado. La vida es extraña y antes de que me diga alguien que he cambiado, respondo que sí y mucho y para bien, pero robándole la frase a un escritor que he leído por estos lugares; en esa cuestión,”la rabia sigue intacta”.

REYNALDO LASTRES SOBRE LOS NUEVOS REALIZADORES

jagb 22/10/2009 @ 16:26

Gracias a una muestra de Nuevos Realizadores que por estos días se proyecta en los cines y salas de video de la zona oriental del país, es que he podido acceder a un grupo de trabajos, tanto documentales como de ficción, de estos inquietos cineastas. Pretendo comentar brevemente solo los documentales, pues noto que en estos se consume con verdadera fuerza, una estética grupal. “Buscándote Habana”, “Ella trabaja”, “Close Up” y “¿Grandes ligas?”, son los más sobresalientes de la selección.

“Buscándote Habana”, sobre la situación de una comunidad de orientales asentados en la Ciudad de la Habana, resulta uno de los más inquietantes. Intenta ir más allá de la pueril denuncia, para penetrar con una mirada escudriñadora, en la vida íntima de estas personas.

El filme sigue una línea típica dentro de ese ya subgénero del documental: a través de enlaces de entrevistas a sujetos populares, esta vez encarnados por los propios afectados del lugar, y del otro lado, especialistas en sociología, con opiniones autorizadas en el tema (amén de la anacrónica aparición de una habanera caracterizando a los orientales como plagas).

En pos del reconocimiento y aceptación de los sujetos “laterales”, la crítica cinematográfica cubana a enfilado sus cañones con el propósito de desmontar la representación de, por ejemplo, el sujeto negro (Victor Fowler sobre el documental “Raza”), Juan Antonio García y otros colaboradores del blog a propósito de la mujer, Frank Padrón y Rufo Caballero entre otros, sobre el sujeto gay, etc, etc...

Pero es de notar que se siente cierto vacío, al no encontrar estudios sobre ese otro gran excluido que es “el oriental en La Habana”. Estas personas, muchas veces con el fin de mejorar su nivel económico, abandona de manera muchas veces romántica, su vida de provincias, para aventurarse (a veces sin siquiera un familiar que le tienda una mano), a la capital de todos los cubanos. Aunque roza a ratos con el sentimentalismo, este documental expone una radiografía de esa vidas, que en condiciones mínimas de vida, luchan por integrase al proyecto de la Revolución.

El documental “Close Up”, otro de los exhibidos, se adentra en la vida nocturna de un grupo de jóvenes habaneros, que a falta de un lugar done ir, se reúnen en la esquina de 23 y G. Este grupo, bastante heterogéneo, da la medida de la dispersión a nivel de pensamiento y formas de asumir la vida de la juventud cubana actual. Sin compromiso político alguno, los entrevistados hasta cierto punto desmienten tesis que estructuran el pensamiento joven cubano entre la utopía y el desencanto, en la pérdida de ideales, etc.
Creo que lo que ha operado a todas luces es una sustitución de ese ideal, ahora sin mediación política, ni marxista (como demuestran aquellas míticas polémicas de los 60). Pero tampoco es la prolongación de ese ideal, ni su caricatura. Ahora se plantea como algo amorfo, que milita en lo que algún espectador pudiera denominar como paranormal, o de un evidente trastorno de personalidad. Al final, no es más que el reflejo de una crisis existencial que los abruma y los consume, pero que a la vez los libera.

“¿Grandes ligas?”, viene esta vez con otro tema inédito en la documentalística cubana: la pelota practicada por mujeres. De trasfondo emergen problemas ya históricos en la sociedad cubana, la discriminación de género, con su hermano de sangre: el machismo. Pero es interesante como esta idea se plantea en uno de los momentos cumbres del documental, cuando un jugador de dominó entrevistado, brinda su punto de vista sobre el tema de la emancipación de la mujer a la cámara, y es interpelado por una de éstas, presente en el lugar, que defiende a su estirpe. Por su espontaneidad, estos minutos figuran como los más esclarecedores del problema.

“Ella trabaja”, a través de una serie de entrevistas bien hilvanadas a un grupo de travestis, se suma al coro de voces que piden legitimación social de estas personas. Dentro de los entrevistados no son travestis, y tampoco especialistas, notamos un factor común demasiado palpable: asumen esta transmutación como un defecto, así lo ven, y desde esa perspectiva hablan, algunas veces hasta para defenderlos.

Todos estos protagonistas, cuentan con un sueño en común. En cada uno se muestra de manera distinta, así, en “Buscándote Habana”, los habitantes de la comunidad aspiran a ser dueños de sus propias viviendas; en “¿Grandes ligas?” estas entusiastas muchachas luchan por ser tenidas en cuenta en la programación nacional de juegos de béisbol. En “Ella trabaja”, los travestis entrevistados desean integrarse a la vida en sociedad, que no les pongan trabas en centros de trabajos por su condición; solo el sueño de los jóvenes de “Close Up” es un poco difuso.

De esta manera, estos proyectos se encaminan en busca de hechos concretos, pasan de la simple denuncia, pretenden cambiar la situación de las cosas, que se salga de la estabilidad. Pues bienvenido sean entonces los nuevos realizadores, que en su incansable lucha por cambiar el mundo, han logrado una empresa más modesta: cambiar la cinematografía cubana, y darle la frescura que solo la juventud sabe dar.

Reynaldo Lastres Labrada

ABELARDO MENA SOBRE EL POST DE MARIO CRESPO

jagb 17/08/2009 @ 20:52

"Puedo arreglar la frase que me citas y decir: la política, /*fatalmente*/, es la que marca el ritmo para el desarrollo de la ciencia, la tecnología la economía y el arte. "

.....Si se refiere a Cuba, esta frase esconde un fatalismo no solo victimizante sino casi incierto (por no decir falso). Son los cubanos quienes están marcando el ritmo de los cambios, no los políticos.

a) De la micro-macroeconomía: Bajo los rigores del Periodo Especial, los cubanos de a pie se independizaron de los políticos cubanos y la paternal "libreta de racionamiento", y asumieron que "la política no cabe en la azucarera". Comprendieron que la actividad económica independiente (léase cuentapropismo, forrajeo, cimarronaje urbano o simple emigración) aportaba mas ingresos que un honesto salario y se lanzaron, sin las autoinculpaciones de un Jean Vajean, a "la lucha" y "a resolver". Enérgico accionar vital que hoy sacude y sacudirá a la sociedad cubana, véase no solo la cifra de nuevos "españoles" que- nietos de Rezoplez (y también de Elpidio Valdés) arribaran próximamente a la Madre Patria sino también las propuestas socioeconómicas de Pedro Campos y otros ensayistas, iceberg de las 3 millones de ideas aportadas en julio de 2006.

b) Las Artes de la Economía o la economía del Arte: En Las Artes Visuales, el Renacimiento Cubano desde mediados de los 80 hizo precisamente saltar los cimientos de la institucion arte (y las sillas calmadas de mas de un funcionario) a cuenta de la iniciativa de los propios creadores. Esta voluntad "empresarial" no solo se acentuó en el Periodo Especial, se constituyo en la mas fuerte manifestación de diplomacia cultural cubana nunca vista, florecida bajo la era Clinton y que hoy ya ha fijado al arte cubano como una marca internacional en la economía del arte (ver www.cuba-avantgarde.com). Este empuje ha incluso modificado la naturaleza no comercial de la Bienal de La Habana. Y sus marcas, aunque sean tímidas, podemos encontrarlas en la oleada imparable de los nuevos cineastas cubanos que con cámara digital en mano y centenares de ideas en la cabeza se han lanzado, sin permiso" de nadie, como corresponde a hombres y mujeres libres, a capturar la imagen de su época.

La misma rabiosa voluntad emancipadora, tanto de todo autorizo como de quienes des-autorizan, la encontramos en la blogosfera cubana, y los usos "no autorizados" del potencial de las IT: léase Sepermuta.com, Revolico.com, los bancos de DVDS y MediaPlayers, la música vía Ipod y las vertientes "piratas" de la distribución audiovisual. Son los cubanos y cubanas quienes adelantan a las instituciones en el uso free de las nuevas tecnologías, sea para usos "cultos" o banales". Y eso, colegas, es desarrollo.

c) Otras voces, otros ámbitos: Es extremadamente peligroso, por no decir de agrios ribetes nostálgicos, acusar a esta generación de "carencia de pensamiento". Las "marcas" estéticas que una generación deje no radican en la longitud kilométrica de sus manifiestos, apariciones en mesas redondas, pavoneos en festivales, discursos y otras figuras verbosas, sino deben ser estudiadas, trazadas, rastreadas, en sus producciones de sentido. Si se manifiestan o no, es harina de otro costal. Quizás han aprendido de la fuerza del susurro modesto, en oposición al vocerío radicalista infantil. Quizás aprendieron que no basta delinear gigantescas utopías trazadas en el aire, sino creen en la lucha sorda por hacer sus imágenes. Quizás no pretendan emancipar al Hombre, sino dejar una brizna de arena en las pantallas. Quizás ni les importe el Cine, sino otras maneras de hacer la vida.

Nada más,

Abelardo Mena

EDUARDO ALBERT SOBRE EL FESTIVAL DE VIDEOARTE EN CAMAGUEY

jagb 16/08/2009 @ 22:37

¿Un Festival de Videoarte en Camagüey? ¿De Videoarte? ¿En Camagüey?

Tales interrogantes pudieran estar en las cabezas de quienes allá o acá piensan en términos lógicos tradicionales. Se necesitaría probablemente de un pensamiento rizomático, al decir de Deleuze, para entender que si nuestro Norte es el Sur, la periferia puede muy bien ser el centro. Que las formulaciones polares exigen fluidez dialéctica, único modo de hallarle soluciones. Que el Videoarte, caracterizado por los expertos como vehiculo dinamizador y democratizador en la visualidad artística contemporánea, puede y debe mostrar a plenitud en nuestro caso esas potencialidades. Que Camagüey debe y puede ser capaz de erigirse sede de una muestra anual internacional de productos artísticos realizados en dicho medio, de propiciar debates al más alto nivel en torno al empleo de tecnologías en calidad de novedosos soportes y formas artísticas.

Se trata, ni más ni menos, de desafiar circunstancias que generalmente se califican de malditas. De romper con esquemas que asocian provincia con provinciano. De conceder una chance a la otrora villa de pastores y sombreros, ahora en parte reivindicada como patrimonio cultural de la humanidad, de emerger con fuerza propia y apuntar a un universo artístico que se ha dado en llamar “expandido”. El Festival de Videoarte en Camagüey es una suerte de ventana que nos abre a los media, nos “conecta” y, en correspondencia, permite circular por estos lares nuevas sensibilidades estéticas, formas y estrategias de comunicación.

Si como afirma Bill Viola “…el arte debe ser un componente de la cotidianidad o no es sincero”, la confrontación de las formas derivadas del video debe constituirse en espacio natural de nuestra añeja cotidianidad y forzar de algún modo su posible anquilosamiento, dinamitar su sincero tradicionalismo y expandir sus horizontes. Nam June Paick concibió al video como un “modelo de vida”. Aquí se entendería que el Festival se orienta a algo más que a un conjunto de proyecciones, mejor concebirlo como fórmula propiciadora de nuevos horizontes de vida, de actualizadas vivencias. Recurso de convocatoria a la renovación de comportamientos, de accesos a canales inexplorados, que desarticulen fórmulas decadentes del diálogo urbano, códigos retóricos de comunicación y contribuyan a la emergencia de nuevos tejidos de sociabilidad.

Si se especulara acerca de la distancia entre los posibles entusiasmos pasajeros de los promotores de este Festival y las realidades de una recepción interesada que de forma tangible acuda a la cita, la primera experiencia no deja lugar. Desbordó toda expectativa. Se hizo realidad la presencia de una audiencia numerosa, ávida de experiencias diferentes. El denominado “ojo tecnológico” llegó a espectadores de todas las edades, puso en evidencia la versatilidad de sus imágenes y contribuyó a cambiar el régimen escópico de esta parte del mundo. Hubo ganancia en los repertorios formales y temáticos, favoreció a los noveles y desuntemeció a los tradicionales, sacudió modorras. El debate teórico-crítico del primer festival puso en evidencia la productividad del encuentro entre creadores y expertos. Uno de los artistas invitados – Lázaro Saavedra – pidió en el último debate continuarlo aun cuando fuese imprescindible posponer la clausura del evento. Elocuente anécdota que delata un interés compartido por el asunto en litigio.

Hay que agradecer a Jorge Santana, el ideólogo principal del Festival, la oportuna iniciativa. Su espíritu inclaudicable explica que la utopía no se quedase en eso y fuese esta vez realizable. Quizás la clave está en su propia capacidad de aunar voluntades, de enamorar con el proyecto a algunos de los más escépticos (siempre quedan otros sentados a la espera de un posible fiasco), de mover a los más noveles, de saltar por encima de dificultades tecnológicas, de agenciarse patrocinadores. De todo esto estamos urgidos en las artes del territorio y no sólo en el nuestro.

El segundo momento de encuentros ya nos tiene en jaque. Sus organizadores trabajamos para su salud. Cada día hay noticias, buenas y malas, pero hay sin dudas una corriente de optimismo que prevalece. Todo parece indicar que gústenle o no, la respuesta es afirmativa e, incluso, desafiante, provocadora:

Si, un segundo Festival de Videoarte en Camagüey. De Videoarte. En Camagüey. Esta vez, internacional. Cada año. Con desenfado total, apostando por la quiebra de cualquier designio negativo, anulando profecías burlonas o desacreditados pronósticos, haciendo de su ocurrencia una necesidad.

Dr. Eduardo Albert Santos
Profesor, teórico y crítico

MARIO CRESPO CONVERSA CON VICTOR FOWLER

jagb 16/08/2009 @ 20:23

POR LA REFUNDACIÓN DEL DIÁLOGO, ESTIMADO VÍCTOR.
Por Mario Crespo

En lo que a mi respecta, una conversación sobre cine cubano nunca me parecerá baldía, menos si esta conversación es contigo y Juan Antonio. Haces bien en llamar conversación a este intercambio pues al fin, creo que los tres, aportamos puntos a un tema en el que básicamente estamos de acuerdo. Como no soy un polemista experimentado, trataré de no perderme en la gran cantidad de argumentos que expones para que la conversación tenga la enjundia a la que aspiras. Voy sobre todo a tratar de discurrir en aquello que tu crees, son desacuerdos en nuestros discursos.

Puedo arreglar la frase que me citas y decir: la política, /*fatalmente*/, es la que marca el ritmo para el desarrollo de la ciencia, la tecnología la economía y el arte. Y quiero insistir en la frase, pues también deseo destacar que en nuestro país, es dónde más se lleva todo al ámbito de lo político y el arte y el pensamiento están en el centro de la diana. Creo que no me expliqué bien, antes, pero no vale la pena ahora tratar de traducirme, sino demostrar que al fin no estamos tan en desacuerdo y tal vez, pasar a otro tema.

Mi interés, no condescendiente ni paternalista en lo absoluto, sino basado en la historia, es destacar precisamente lo que tu acabas de decir muy bien en las frases que te cito: “¿De qué modo conectar, en el análisis, a los nuevos realizadores con el mundo, sino introduciendo un mar de mundo en nuestras pantallas y goces de espectadores cinematográficos?” y con esto, das parte de la respuesta a tu propia pregunta cuando te adviertes que no hay razón para la ausencia de debates u ocasiones de encuentro sostenidas. Pero me gustaría ir un poco más allá. ¿Qué sucede de un tiempo a esta parte?

Me permito tomar de nuevo una frase tuya, “la lista de lo valioso que desconocemos, es tan desmesuradamente larga”… que da pena, agregaría yo. A eso me refería cuando hablaba de inopia. Me refería a la poca variedad de opciones desde las cuáles ir cimentando puntos de vista, creando cuerpos de opiniones estéticas, gustos, modos de expresarse. El talento es necesario alimentarlo. El deseo de búsquedas estéticas también. Incluso, no basta con revisitar a los clásicos del cine y la literatura una y otra vez, sino tener al alcance lo último que se hace y se piensa fuera de las fronteras, como único modo de construir un cuerpo de pensamiento y una “artisticidad” renovada, arriesgada, conectada con el mundo.

Creo que en este punto, me das la razón, cuando recuerdas cómo cuando éramos jóvenes, hace treinta años, veíamos a Godard, Fellini y Buñuel, Sartre, Grotowski y también a Einsestein, Pudovkin y una década antes (éramos adolescentes) se debatía acaloradamente en varios órganos de prensa criterios sobe el camino de la literatura y el arte, la educación, los medios y sus valores... Tú observas que la profundidad de las ofertas parece haberse contraído, para preguntarte: ¿Dónde es posible descubrir?

Pero hablábamos sobre la llamada “ausencia de un pensamiento” que defina a la última generación de cineastas cubanos, -pienso que puede marcarse ese declive desde mucho antes que apareciera esta pujante generación de los noventa, -la cual ha obligado a repensar estrategias a los dirigentes del cine rompiendo su inercia-, diría que desde los años ´70, y no sólo en Cuba, me atrevería a decir que es un fenómeno mundial.

Ya a mediados del siglo, Octavio Paz hablaba de la hiperbolización del Estado y su cada vez más, marcada presencia en todos los ámbitos, cuando lo definía como el “ogro filantrópico, que ha limitado la expresión de individualidades unidas en sus diferencias, manteniendo la impronta que las define, que fue lo que sucedió en los efervescentes años sesenta en nuestro país, pero que sucumbió, como expuse en post anterior, por falta de contendientes y a mi juicio, en el ámbito del cine, cuando desaparecieron los debates; cuando algunos jefes se fueron cansando, otros se burocratizaron y otros recibieron presiones, hasta que desapareció el ejercicio de la crítica y la polémica del panorama escrito y radifónico y en esa atmósfera de inopia verbal y conceptual, han crecido ya varias generaciones de cubanos.

Lo curioso es que al no conceder importancia a la relación creador-funcionario, reconoces lo que las decisiones de éstos últimos, determinan la variedad y calidad de la creación, cuando dices que por su carácter episódico, cambiarán tan rápido como lo político sea diferente. Me pregunto ¿cuánto han cambiado las condiciones, desde los años ´70 a esta parte, para la variedad de pensamientos y búsquedas en los estético?

Estoy de acuerdo contigo en que si los que diseñan las políticas públicas, no proporcionan más espacios de encuentros y discusión, será la gente la que tenga que hacer el esfuerzo por crearlos y defenderlos. Pero esto me lleva lamentablemente de nuevo, al ámbito de lo político, porque todo espacio de encuentro, de discusión y
alternabilidad de ideas, debe estar proporcionado y fiscalizado por instituciones, normas y consignas rectoras y guías. En el campo cinematográfico el único ejemplo que rompe con esto es la Muestra, pero sabemos que no basta.

Estoy de acuerdo también que /*algunos */de los trabajos de la Muestra, sólo vienen a sustituir lo que la maltrecha prensa nuestra no hace, otorgándole más valor periodístico que artístico al conjunto de esa obra. No obstante yo lo veo de una manera distinta, pues amén de que pienso que hay trabajos y creadores que se perfilan con muy buen futuro artístico, valoro también el carácter de crónica de esta época de apremios, necesidades, carencias, ausencias, que reflejan las obras de la última generación, que a pesar de todas las cosas faltantes, se esfuerza por expresarse artísticamente, aunque unos lo consigan mejor que otros. Tal vez estén dando un ejemplo al periodismo y la crónica y orienten un mejor futuro para el género. La decantación hay que dejarla a la historia. Los artistas y el arte quedarán, el oportunismo y la chapuza serán olvidados. Soy optimista y pienso que este siglo traerá sorpresas.

Otras entradas vinculadas a este post en el blog:

SOBRE EL PENSAMIENTO JOVEN

MARIO CRESPO SOBRE EL NO-PENSAMIENTO DE LOS JOVENES

VICTOR FOWLER A PROPOSITO DEL POST “SOBRE EL PENSAMIENTO JOVEN”

MARINA OCHOA SOBRE EL NO-PENSAMIENTO

RESPUESTA A VICTOR FOWLER SOBRE EL PENSAMIENTO JOVEN

DE VICTOR FOWLER A GARCIA BORRERO

MARIO CRESPO A PROPOSITO DEL POST DE VICTOR FOWLER

DE GARCIA BORRERO A VICTOR FOWLER

VICTOR FOWLER SOBRE LOS COMENTARIOS DE MARIO CRESPO Y GARCIA BORRERO

DE GARCIA BORRERO A VICTOR FOWLER

jagb 11/08/2009 @ 13:06

Querido Víctor:

Gracias por esos elogios que haces al blog. Creo que a estas alturas ya no tengo derecho a considerarlo como un sitio personal, debido al número cada vez más creciente de contribuciones de otros. Así que el elogio en realidad sería para ellos.

Pienso que es legítimo que tengamos miradas encontradas sobre este asunto del “arte cinematográfico”. Pero mejor aún que ventilemos esas diferencias en el espacio público, que es donde, entre todos, se perfeccionan las ideas.

Yo quisiera tener la seguridad de aquellos críticos que exaltan o descalifican de un plumazo las obras de los otros. En mi caso hay demasiadas incertidumbres, lo confieso. Además de que, como he dicho en otras ocasiones, me interesa estudiar el cine como “síntoma cultural”. Pero ello no me quita la convicción de que “Memorias del subdesarrollo” es un momento irrepetible (para utilizar el término a que apelas) dentro de la historia del cine nacional. Como lo es también “Suite Habana”. No son los únicos momentos en que a mi juicio hemos logrado acercarnos a eso “misterioso” que rodea a las grandes películas de todos los tiempos. Y coincido contigo en que el crítico debe centrar su atención en develar la estructura de ese misterio, en proponerles al espectador claves que lo ayuden a adentrarse en la aventura de descubrir mundos inéditos procesados por el artista.

Quizás uno de los aspectos que más consigue desilusionarme a la hora de ver una película es la actitud que esta toma ante una realidad que sabemos compleja, y que reclama ser discutida en profundidad. No hablo de si el realizador muestra ideas que puedan ser contrarias a las mías, sino de lo esquemática de la mirada, o la indiferencia ante aquello que sabemos afecta a los otros. Hay quien ha interpretado que le estoy reclamando al cine las funciones críticas que debería cumplir con creces el periodismo. Pero no es ese tipo de crítica a la que me refiero.

Hablo de ser capaces de concebir un cine que esté a la altura de un Wajda, un Tarkovski, un Jiri Menzel, un Fellini, o un Billy Wilder. Ya sé que la altura es impresionante, pero ¿tendría sentido una aspiración que no sea la de elevarnos? ¿la aspiración de lograr un cine que nos mejores como individuos y donde la existencia (que es en sí mismo un misterio, en cualquier parte de este planeta) se adivine sin maniqueísmos?

No sé si dentro de cincuenta años “De buzos, leones, y tanqueros” dejará de ser interesante, pero si sé que seguirán existiendo gente muy fastidiada a las que normalmente no vemos en las pantallas de ninguna parte, porque no les importa a casi nadie. Que estos jóvenes se preocupen de registrar la existencia de esos seres condenados a la invisibilidad social me parece estimulante: es la primicia de una nueva sensibilidad donde se rescata al individuo de carne y hueso. Por eso, entre otras razones, “Los olvidados” nos sigue pareciendo una película imprescindible, y Buñuel, un humanista.

Estoy de acuerdo en que lo de la “artisticidad” no hay que perderlo de vista. Mientras más artística la propuesta audiovisual, muchas más posibilidades tiene de trascender la circunstancia local. Pero es importante seguir “sospechando” de todo aquello que se nos vende como arte, porque detrás del asunto podrían esconderse otras tensiones, y otras maneras bastante sutiles de dominación. Por eso es bueno aproximarse a los grandes. No solo a sus películas, sino a sus pensamientos, y a sus dudas más radicales. En tal sentido, aquellas interrogantes que suscribía Tolstoi en “¿Qué es el arte?” siguen resultándome muy provocadoras:

“Es necesario, pues, en una sociedad civilizada en que se cultiva el arte, preguntarse si todo lo que pretende ser un arte lo es verdaderamente, y si (como se presupone en nuestra sociedad) todo la que es arte resulta bueno por serlo y digno de los sacrificios que entraña. El problema es tan interesante para los artistas como para el público, pues se trata de saber si lo que aquellos hacen tiene la importancia que se cree, o si simplemente los prejuicios del medio en que viven, les hacen creer que su labor es meritoria. También debe averiguarse si lo que toman a los otros hombres, así para las necesidades de su arte, como para las de su vida personal, se halla compensado por el valor de lo que producen. ¿Qué es ese arte considerado como cosa tan preciosa e indispensable para la humanidad?”

No menos reveladoras se me antojan las reflexiones expuestas por Tarkovski en “Esculpir en el tiempo”, las cuales aprovecho para colgar un fragmento, porque quién sabe si nos ayuden a seguir pensando con más ahínco los problemas de nuestro audiovisual. De eso se trata, de seguir sembrando inquietudes.

Un abrazo grande,

Juan Antonio García Borrero

TARKOVSKI SOBRE EL AUTOR EN BUSCA DE SU PÚBLICO

“El arte es por su naturaleza misma aristocrático y, naturalmente, selectivo en cuanto al efecto que busca crear en su público, ya que, aun en sus manifestaciones más “colectivas” (como el teatro y el cine), su efecto se encuentra delimitado por las emociones íntimas de cada persona que entra en contacto con la obra. En la medida en que esa persona es afectada y perturbada por esas emociones, en esa misma medida será significativa la obra en la propia experiencia del espectador.

La naturaleza aristocrática del arte no absuelve al artista, sin embargo, de su propia responsabilidad frente al público o, si se quiere, frente a la gente en general. Todo lo contrario, ya que a causa de la especial conciencia que el artista tiene de su tiempo y del mundo en que vive, se convierte en la voz de todos aquellos que no pueden formular o expresar sus puntos de vista sobre la realidad: en este sentido, el artista es de hecho la vox populi, y es por lo que su vocación lo lleva a servir a su propio talento, lo cual significa servir a su pueblo.

Por lo mismo no puedo entender que se hable, con respecto a un artista, del problema de su “libertad” o “falta de libertad”. Un artista nunca es libre. No hay personas que sean menos libres que los artistas, ya que se encuentran coercionados por su propio don y por su vocación.

Por otro lado, el artista se encuentra en plena libertad de decidir si desarrolla su talento hasta donde le sea posible, o si vende su alma por 30 monedas. ¿Acaso no fueron las frenéticas búsquedas de Tolstoi, Dostoievski y Gogol, espoleadas por el hecho de que estaban conscientes de su vocación y del papel social que se les había asignado?

Estoy convencido también de que ningún artista cumpliría con su misión espiritual si supiese que nadie vería su obra. Al mismo tiempo, empero, mientras una trabaja su obra, debe poner una barrera entre uno mismo y el resto de la gente para protegerse de la trivial y hueca cotidianidad, ya que solo una sinceridad y honestidad totales, aunadas a un conocimiento claro de la responsabilidad del artista para con los demás, puede asegurar que el artista analice su propio destino creador”

Andrei Tarkovski

MARIO CRESPO A PROPÓSITO DEL POST DE VICTOR FOWLER.

jagb 11/08/2009 @ 12:16

Víctor:

Entiendo que la provocativa nota de J.A, intenta buscar diálogo sobre la mencionada ausencia de un cuerpo teórico, de una armazón ideológica y cultural que sustente la creación de los cineastas más jóvenes y la meditación sobre los problemas que tuvo y tiene la producción audiovisual en Cuba, cuyo futuro hoy está mayoritariamente en manos de personas que no sobrepasan los 35 años.

Aprecio cómo haces la disección del texto de J.A, destacando inicialmente “tres registros” que interesarían a la crítica y los historiadores. Pero agregas otro, como descolgado de los anteriores, cuando mencionas lo que J.A llamó la relación entre autoridades y creadores y lo adviertes en el ámbito de lo político y dada la ubicación que le otorgas, como menos importante. Pero si la historia no está equivocada, ésta nos cuenta que la política, inevitablemente, es la que marca el ritmo para el desarrollo de la ciencia, la tecnología la economía y el arte...

El tema de la relación entre artistas y ejecutivos o funcionarios es el que me parece de mayor interés, pues desde éste los historiadores y la crítica tendrán mucho campo para evaluar los años previos a este boom tecnológico digital, que ha permitido a cientos de jóvenes en todo el país a partir de los años ´90, ensayarse, tropezar, caer y levantarse haciendo cine y perfilando una obra ¿underground? que al menos en obra (cine, poesía, plástica, literatura ) defina una época y su pensamiento que no dudo en calificar de underground, ése que el interlocutor de J.A no reconoce, -porque no puede- reconocer, aunque esto no quiere decir que no exista.

Sería acientífico decir que existe una generación definida desde lo etario, los económico, social, desde su arte y pensar que no tiene un cuerpo de pensamiento. Puede estar atomizado, diluido en individualidades, no publicado, no expresado en ensayos, artículos y discursos, pero ahí está y dadas las ausencias de espacios de expresión será más difícil definirla cuando se quiera historiar.
Como hablamos de cine y como parece inevitable la comparación entre generaciones y a ésta última se le mide siempre con la vara de la generación fundacional. Quisiera hacer algunas consideraciones precisamente desde ese plano comparativo.

La generación fundacional, estaba agrupada alrededor de una institución que nacía, con toda la potencia que lleva implícita un embrión. Ellos estaban muy vinculados a un proceso político y social que los comprometía y los arropaba ideológicamente en ese compromiso, aún desde posiciones diferentes. La efervescencia creativa y de contradicciones que había dentro del fenómeno cultural mayor que significaba el nacimiento de aquella revolución, la de aquellos años, marcaba pautas alrededor de las cuáles se formaban grupos. Era muy necesario definirse y había espacio para marcar definiciones frente a muchas y diferentes verdades que se movían en la prensa, la televisión, la literatura de ese momento, no sólo en Cuba, sino en todo el mundo. El debate, la defensa de diferentes ideas, la necesidad de justificar un arte que se renovaba al calor de un nuevo proceso político y social fue armando ese cuerpo teórico, el pensamiento de una época. Hubo grandes polémicas hoy míticas, en la prensa, muchas discusiones, hubo encuentros masivos de artistas, se creaban revistas, se escribían ensayos y artículos, se publicaban libros.

Aquella revolución fue afincándose y con él, ideas y conceptos. Digamos que el drama fue llegando a su punto de equilibrio, por debilitamiento de uno de los dos actantes. Las contradicciones, al menos a nivel de prensa y debate se fueron apagando. Los jóvenes inquietos del inicio, dejaron de discutir por ausencia o alejamiento de los contrarios. La prensa, la radio, la televisión se unificaron y pasaron los años.

¿Qué pasó en el ICAIC, centro rector de la actividad cinematográfica cubana? Se desdibujaron los contendientes internos y las ideas de los externos, no entraban al país. Nada de lo que se hacía o decía en el exterior sobre nosotros era merecedor de debate ni de discusión, por lo tanto, no era necesario darle espacio en pantallas, prensa radial o escrita. Drama en tiempo muerto. Un solo suceso se repite una y otra vez: Todos estamos de acuerdo en todo, al menos al reunirnos en las salitas de proyección, salones o la desaparecida biblioteca del noveno piso. El contrario está lejos, desacreditado, no merece nuestra atención, está perdido. Parece que dejaron de ser necesarios aquellos encendidos debates y proyecciones, aquellas candentes discusiones – mi generación no las alcanzó- se apagaron y la gente se iba quedando en sus casas, discutiendo sólo con su familia. Comienza lo que llamé en un post anterior la autofagia y ya estábamos pasando los ´70.

Mi impresión es que la dinámica y dialéctica efervescente del inicio, se fue anquilosando, se fue convirtiendo en un aparato rígido. La complicada y costosa tecnología del cine en aquellos años no permitía el surgimiento de iniciativas que no estuvieran a la sombra del organismo rector de la actividad. Y pasaron así dos décadas.
¿Cómo podemos pedir a los jóvenes cineastas que definan el cuerpo de su pensamiento? ¿Dónde está el debate, dónde las publicaciones en las que puedan libremente ir argumentando y definiéndolo públicamente?.
A mi no me cabe duda de que todos aquellos que tienen menos de treinta y cinco años, tienen un ideario, y no es a ellos a los que puede ni debe reclamarse que éste no se conozca, sino a los encargados de diseñar políticas para crear espacios para la expresión de ideas, publicaciones, encuentros que los unan en sus diferencias. Si esto sucede, sin duda se irá definiendo el pensamiento de una generación. Para eso es necesario erradicar el miedo a la evolución.

En otro orden de ideas, no creo que exista en Cuba, tanto fetichismo tecnológico, precisamente por ausencia de condiciones tecnológicas. Los que hemos estado al tanto de la creación de los jóvenes y de algunos viejos también, sabemos que no es gran tecnología precisamente lo que tienen a su alcance. Sigue siendo, como desde los tiempos fundacionales, la idea, el tema, la forma de tratarlo, lo que ha dado identidad, prestigio y hace sorprendente al cine cubano fuera de sus fronteras. Los cineastas cubanos, en cuanto a tecnología, siempre han trabajado con las uñas. Y con las uñas se sigue haciendo toda la creación cinematográfica cubana, la underground y la de la llamada “industria”.

En este punto, Víctor, atribuyes como mérito casi único a la Muestra de Nuevos Realizadores, que ésta viene a sustituir al maltrecho periodismo nacional, preguntándote dónde está el hecho artístico en ese conjunto de obras. Estoy seguro que se pueden encontrar obras y personalidades artísticas entre las obras presentadas en las ocho ediciones de la Muestra. Y si bien es cierto que los que marcan las políticas editoriales de nuestra prensa deberían tomar ejemplo y seguir el pulso a muchos realizadores y trabajos de la Muestra, también es bueno señalar que no basta con un encuentro anual y los debates que allí se realizan para dar a conocer la obra y el pensamiento de una generación.

Algo que vendría muy bien a los nuevos realizadores cinematográficos cubanos, es que no se les siga midiendo con raseros de otras generaciones y en su lugar se les permita conectarse más con esa “cosa extensa que llamamos el mundo” como dices.
Si desapareciera la inopia terrible que existe en todos los campos, si los discursos renovaran sus frases y si el viento trajera aire fresco, las historias nativas llevarían una impronta de cuento nuevo.

Mario Crespo

RESPUESTA A VICTOR FOWLER SOBRE EL PENSAMIENTO JOVEN

jagb 09/08/2009 @ 22:55

Víctor:

Resulta difícil responder con precisión a qué se refiere “nuestro hombre en La Habana” cuando habla de la ausencia de “un pensamiento”.

Ante todo: este es un sitio que intenta promover el debate público en torno al audiovisual cubano. Hasta ahora ha estado funcionando más o menos bien, pues los comentarios o textos que se envían sobre todo aluden a las ideas, y muy pocas veces van dirigidas contra las personas que las exponen. Es decir, no se descalifica a quienes hablan, sino en todo caso, se combate lo que estas personas argumentan, que es otro asunto.

Veo en el debate sistemático una posibilidad extraordinaria para superarnos, pero eso es tan solo una impresión muy personal. Así que respeto a aquellos que prefieren mantenerse en silencio, o me envían sus criterios sin ánimo de que se publiquen o mencionen su nombre (como es el caso de esta persona). Respeto esa voluntad, si bien no la entiendo, pues no me puede parecer normal que aquellas opiniones que tengamos no se expresen con absoluta libertad. Eso es síntoma de otra cosa que no viene al caso comentar en este instante.

Probablemente si nuestro interlocutor hubiese accedido a mantener en público una discusión sobre esto del pensamiento entre los jóvenes realizadores, con seguridad habrían salido a relucir aspectos interesantes. Y yo habría concedido incluso que no existe ahora mismo entre los jóvenes, digamos, “una teoría” que nos oriente a entender mejor eso de la proclamada “novedad”.

Mas lo único que tenemos por el momento es una opinión privada, que sospecho solo toma en cuenta (de modo muy interesado) la ausencia de reflexiones al estilo de las de García Espinosa, Gutiérrez Alea, Alfredo Guevara, o Humberto Solás, esas que acompañaron de manera teórica al conjunto de las prácticas fílmicas que ellos mismos fomentaban. Por otro lado, hubiese sido interesante precisar desde dónde habla esa persona: ¿desde la institución? (no lo creo, ya que allí están las Muestras auspiciadas por el ICAIC); ¿o desde ese sitio invisible que se llama “rutina”, y que suele ser el lugar donde se cobijan los que temen convivir con los nuevos talentos?, ¿los que temen ser superados?, ¿los que no esconden el miedo a soñar?

De cualquier manera, en tu texto hay ideas suficientes como para dejar a un lado la identidad de aquel que niega el pensamiento de los jóvenes (o que lo mira con la arrogancia típica de esos que se piensan dueños de la Verdad), para adentrarnos en otras zonas no menos inquietantes. Por ejemplo, esa pregunta que me haces: “¿Contra qué se compara una obra artística cuando se quiere justificar su valía: contra las carencias del presente nacional, contra el legado cultural que un creador recibe de quienes le anteceden o contra el archivo universal de lo realizado en su manifestación artística concreta?”.

En varias entradas de este blog he expresado mis reservas sobre el carácter “artístico” del cine, pero en realidad, lo que me resulta cuestionable es ese hábito crítico de fomentar en los cinéfilos un horizonte de expectativas estéticas a todas luces desmesuradas. El problema es que por lo general seguimos pensando en el cine como si fuera una variante más de la literatura o la pintura. Y al aplicar esos parámetros de manera mecánica, lo único que se hace es postergar hasta el infinito las discusiones en torno a la naturaleza estética de esta nueva expresión. Por otro lado, el hecho de que hayan sido los políticos los que con más énfasis han defendido el carácter artístico del cine, añade motivos (tal vez injustificados) para la sospecha. Pero tienes razón: el análisis de “los problemas de artisticidad de la obra cinematográfica en cuanto tal” ha de formar parte de nuestros debates más urgentes.

Ahora, si bien resulta inobjetable esta demanda que haces, tampoco puede minimizarse esa circunstancia local a la que aludes en alguna parte de tu texto, y que tiene que ver con la carencia de un periodismo que explore en profundidad la realidad nacional. ¿Es arte un documental como “De tanqueros, buzos, y leones”?. Salvando las distancias, y sin ánimo de establecer fáciles comparaciones, para mí un documental como este cumple las mismas funciones que “Las Hurdes”, por ejemplo.

Es decir, no se trata ni siquiera de ponerle una etiqueta ideológica al material, sino de percibir y agradecer una mirada que está hablando de seres humanos ninguneados dentro del relato audiovisual de la isla. Pasaría lo mismo con esos personajes retratados por Sara Gómez en “Una isla para Miguel”. ¿Es artística esa actitud inquisidora con la realidad? Para mí si lo es.

Es más, prefiero al cineasta que prioriza las preguntas incómodas a esa realidad paradójica en que vive, al otro que apuesta por imitar en tono grandilocuente los paradigmas heredados de épocas espléndidas, armónicas, pero ajenas. A ver si lo digo bien: que hacer una película a lo Visconti me parece preferible a hacerla a lo Juan Orol, pero al final, lo único que estaré agradeciendo es el interés que el realizador ha mostrado por el ser común que somos. Y sabemos que tanto Visconti como Buñuel lo que tenían realmente en la mirilla era la realidad. Y no exactamente para embellecerla con la coartada del arte.

Sé que estoy mezclando la ética con la estética. Las pretensiones con el saldo. Pero en nuestra circunstancia insular es inevitable. ¿Tiene sentido ahora mismo un “arte” que no hable de los problemas más profundos que nos acosan?, ¿qué no muestre en su complejidad la convivencia social más allá de esos estereotipos que acuñan los políticos?

El gran desafío que veo para el audiovisual cubano (hágase donde se haga), es la superación de ese síndrome que nos hace sentir “ombligos del mundo”. Por eso es que insisto en la necesidad de percibirnos como parte de una gestión planetaria: solo de ese modo lograremos insertar otra vez nuestras historias locales en el río de la vida.

Te abraza,

Juan Antonio García Borrero

MARIO CRESPO SOBRE EL NO-PENSAMIENTO DE LOS JÓVENES

jagb 08/08/2009 @ 19:54

Mi estimado J. A:

Tu blog se pone cada día más provocador de ideas. He leído tu post sobre aquel que piensa que los jóvenes no tienen pensamiento y no me queda más que decir algunas cosas al respecto, pues aunque creo que por suerte no son muchos en Cuba los que piensan de manera tan conservadora y retrógrada, lamentablemente algunos que podrían combatir estas ideas, no dan el mejor ejemplo.

En un post anterior sobre el oficio del asistente del director, deslicé un comentario sobre lo largo que se hizo el proceso de "aprendizaje" para los de mi generación, que en su momento no contaba con la independencia para crear que tienen hoy los jóvenes artistas, gracias a la democratización alcanzada por las tecnologías. Este comentario tuyo, me da la oportunidad de explayarme en eso.

Creo que lo que pasa a algunos “viejos” es que al no comprender, no identificarse con el pensamiento de los jóvenes, prefieren ignorarlo, descalificarlo y en algunos casos hasta demonizarlo. No ven o no quieren ver la historia.

Hoy no sucede nada diferente de lo que ha ocurrido a través de la historia: los de una generación no desean reconocer a la generación que por ley le sucede y en nuestro país, el caldo de cultivo está más que a punto para que este sentimiento crezca, se desarrolle y se multiplique como la levadura. Pero en esto no me voy a meter ahora, no es mi interés y todos saben de qué estoy hablando. Hablemos entonces de lo que ha pasado en el cine cubano.

Vuelvo con mi manía de ir atrás, pero de otra manera no se explicarme y además me conviene. He comentado que cuando el ICAIC se fundó, muy pocos sabían de cine (el propio Titón, que era de los más formados por haber estado con Julio estudiando cine en Italia, se quejaba de cuántas herramientas le faltaban para hacer cine) algunos venían de la publicidad, otros de la televisión y la mayoría venían de “las ganas” de hacer y decir en una etapa fundacional y bullente de ideas y contradicciones. El talento sobraba, eso si. Como era necesario arrancar a trabajar, a hacer cine, pues nadie se puso a decir “tú no, por que tú no sabes o no tienes experiencia” había que hacerlo y punto. Momento feliz para el cine cubano.

Pasaron los años y esos jóvenes bisoños se convirtieron por obra de su gran obra inexperta, desmañada, pero repleta de ideas inquietas e inquietantes y talento, en los maestros que hoy dan su nombre a salas de cine, butacas en cinematecas y provocan análisis en ensayos y libros. Algunos, con menos suerte ¿o talento? no siguieron haciendo cine y se dedicaron a establecer las “estrategias” para el desarrollo del cine cubano. El ICAIC, único lugar donde por muchos años se podía hacer cine, se convirtió en un santuario cerrado que pronto empezó a morir por autofagia. Ahí entró mi generación.

Se creó el departamento de Programación artística y allí fuimos algunos y otros a la revista Cine Cubano o la Cinemateca. Pero no podíamos hacer cine por muchas ganas que tuviéramos –como hicieron en otro tiempo los fundadores- teníamos que aprender, asistir, mirar (cuidado, se mira y no se toca, tras, tras) porque no teníamos las ideas maduras, no sabíamos hacer las cosas, nos faltaba experiencia. Así pasaron los años y vino de nuevo la autofagia, la gangrena por la falta de circulación y… el cansancio de algunos. Ya íbamos por los finales de los ochenta. ¿Qué ha venido a salvar al cine cubano de su muerte? Las nuevas tecnologías que como siempre abanderan los jóvenes. ¿No se hace cine en Cuba? No, no se hace cine o se hace muy poco cine en el ICAIC, por fuera, esos locos, esos descerebrados, los irreverentes que no respetan las tradiciones (menos mal), los que tienen ideas locas e inextricables sobre el sexo, la política, la sociedad, el mundo y la ecología; craqueron softwares, tomaron cámaras pequeñas y robaron planos por todo el país, hicieron ponencias donde expresaron sus “no ideas” también guiones inquietos e inquietantes de nuevo y salvan el cine que una vez crearon sus abuelos. Por suerte los que piensan que los jóvenes no piensan son pocos. En el ICAIC lo han comprendido y ahí esta la Muestra de Nuevos Realizadores Cubanos que, sorteando no pocos obstáculos, miedos y aprensiones de algunos, ya cumplió ocho años de cine bueno, de ideas, debates y dialéctica, para la buena salud del cine cubano.

Sólo me falta decir que entre los jóvenes “que no tienen pensamiento”, se han infiltrado muchos que cuentan varios almanaques, más de setenta tal vez, que sí entienden el “no pensamiento” de los muchachos.

Mario Crespo