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Categoría: AUDIOVISUAL JOVEN EN CUBA

SOBRE EL PENSAMIENTO JOVEN

jagb 08/08/2009 @ 16:50

A raíz del intercambio que estamos sosteniendo a propósito de las nuevas tecnologías, alguien me dice que lo que pasa con los jóvenes realizadores es que carecen de un pensamiento.

Esto se me antoja francamente ofensivo, además de inexacto hasta lo escandaloso: el hecho de que no existan canales para debatir de una manera sistemática, no significa que no existan ideas. Los jóvenes las tienen. Y muy lúcidas, por cierto. Conservo por alguna parte copias de aquellas pequeñas ponencias que fueron leídas en la Primera Muestra de Nuevos Realizadores (La Habana, 2000), porque me han servido para entender un poco mejor la visión de algunos de esos jóvenes que no forman (o no formaban entonces) parte de “la industria”, pero sí de esta época. Hay en esos escritos observaciones que la crítica tradicional todavía insiste en pasar por alto. O que sencillamente no alcanza a percibir.

Para algunos, más importante que el debate sostenido sería la producción incesante. En lo personal le concedo similar importancia a ambas gestiones. Un mayor número de producciones incrementa las posibilidades de encontrar mejores películas. Pero el debate “insomne” (para utilizar un término familiar en este blog) permitiría contrastar los juicios, que es el único modo de encontrar vías para superarnos.

Desde luego, si ese debate se quiere efectivo, tendría que plantearse en términos donde el audiovisual cubano se perciba como parte del audiovisual que ahora mismo se hace en el mundo, y no como algo aislado. Apremia “desmunicipalizar” nuestras reflexiones, y en este sentido sí coincido plenamente con Marina Ochoa cuando nos dice que: “Audiovisual es un concepto que urge esclarecer porque en mi opinión se expande como el universo y amenaza con no tener límites”.

El problema es que entre nosotros ese espacio para el debate perenne está por construirse. Por supuesto que están las Muestras, que a mi juicio vienen cumpliendo cada vez mejor con sus misiones. O los debates que se organizan en el Caracol. Pero eso, en cada caso, ocurre una vez al año, lo que en términos de discusiones, deja el asunto en niveles de catarsis. Lo cual es perfectamente entendible, pues, ¿quién va a desaprovechar esos quince minutos de micrófono que le conceden, para hablar de sus propios tropiezos y limitaciones? Pasados esos quince minutos, la realidad insiste en permanecer intacta, porque no se ha ido a las esencias. Además de que se sigue focalizando la discusión de esos problemas en La Habana, cuando en provincias las dificultades son idénticas, o a veces peores, en tanto el diálogo con las autoridades culturales de la localidad no funciona igual, ni los realizadores tienen el mismo respaldo.

Se necesita fomentar canales que permitan discutir de modo transparente a lo largo de todo el año tanto los problemas de producción, como los de distribución, o de exhibición. Pero también que permita naturalizar las nuevas ideas que impregnan a los realizadores de otras partes del mundo. El audiovisual moderno, tal como la veo, no es la suma de aparatos nuevos que se utilicen en la realización de una película, sino el resultado de esa voluntad que intenta rescatar lo paradójico de la existencia humana, y dialogar críticamente con ella.

Juan Antonio García Borrero

“AVE MARÍA” (2009), de Gustavo Pérez

jagb 04/06/2009 @ 12:46

Hace un tiempo Gustavo Pérez me invitó a ver el primer corte de su documental más reciente: “Ave María” (2009). Empecé a mirarlo con bastante recelo: Gustavo no tiene por qué saber que nací un 8 de septiembre, por lo que es de suponer que las imágenes que me puedan mostrar del santuario “El Cobre”, ya a estas alturas me dicen poco.

Sin embargo, este documental debería llamarse “El (otro) Cobre”. Se trata, hasta donde tengo entendido, del primer material que deja a un lado el éxtasis con lo que habitualmente se ve (peregrinajes y más peregrinajes), para concentrarse en lo que hay “detrás de la fachada”. Como diría Consuelito Vidal en aquel popular programa, el director parece decirnos: “¡Mira para allá!”.

Los que hemos ido al Cobre sabemos que hablamos de una isla dentro de la isla: tal vez el único sitio donde todos los cubanos (sin importar la raza, la ideología, el puesto que ocupan en sociedad, la erudición, o los recursos económicos de los que disponen) descubren que el llamado “principio de la mediocridad” no es un juego de palabras.

Allí nadie es “excepcional”, nadie ha nacido con el don de “sujeto privilegiado”: todo lo que hemos alcanzado o perdido en esta vida se debe a una extrañísima conjura de circunstancias. Las ofrendas que en cada caso se dejan (los papelitos garabateados, los pedazos de cabellos, las pelotas de béisbol, las medallas alcanzadas en algún momento que ya no volverá), al final no resulta otra cosa que un raro momento de lucidez colectiva. Todo un consenso nacional donde las vanidades y los egos peleones ocupan el lugar que se merecen, aunque sea por un rato.

Para mí un documental será interesante en la misma medida que me haga repensar la realidad: que me permita percibir eso que estaba allí, y que en mi despiste existencial jamás había visto. “Ave María” posee esa virtud. Es cierto que hay un par de personajes (sobre todo el de la señora que habla a la cámara) que desentona dentro del conjunto (es más, que sobra), y otros que hubiesen dado para hacer un documental con cada uno de ellos. Pero aún así, el saldo es valioso, destacando en especial la fotografía de Wilfredo Pérez, con un trabajo que deja a un lado el lugar común, para descubrirnos a ese Cobre secreto (o paralelo) al que hacíamos referencia.

Gustavo Pérez se confirma como uno de los documentalistas cubanos más personales de la actualidad. No sé si este material él lo incluirá en ese conjunto de películas que alguna vez agrupó bajo la etiqueta de “La extensa realidad”, y donde “Caidije” (2000) sigue ocupando, para mí, un puesto relevante. Lo cierto es que gracias a “Ave María” la próxima vez que regrese al Cobre, ya no lo veré del mismo modo.

Juan Antonio García Borrero

PD: Otras entradas en el blog sobre "AVE MARIA":

"ONEYDA GONZALEZ SOBRE AVE MARIA" (2009), de Gustavo Perez"

"ODA A LA PIÑA" (2008), de Lamir Fano

jagb 03/05/2009 @ 17:08

Cortometraje sobre la agonía de los estereotipos cubanos recibe mención en Tribeca

'Oda a la piña' habla 'sobre la exclusión a que se ve sometido todo aquello que se aparta del esquemático y reductor criterio que define 'lo cubano', según su director.

El cortometraje cubano Oda a la piña recibió este viernes una mención especial en la octava edición del Festival de Cine de Tribeca (Nueva York), que entregó el premio de mejor película a la cinta Darbareye Elly, del iraní Asghar Farhadi.

Con guión y dirección de Laimir Fano, Oda a la Piña es un filme "visualmente delicioso, con sus colores imponentemente ricos, captura los ritmos culturales y los sonidos inequívocos de la ciudad en un retrato artístico del sentido de la pobreza en que permanece la vieja Habana y su belleza", opinó el jurado.

El cortometraje compitió en el apartado de estudiantes del Festival de Tribeca, cuyo programa oficial incluyó otros filmes de tema cubano: El telón de azúcar, de la chilena Camila Guzmán, y The Lost Son of Havana, de Jonathan Hock, sobre la vida del legendario pelotero cubano Luis Tiant.

En una concedida al blog Cine Latino en Nueva York, Fano comentó que su "intención fundamental fue relatar la agonía de un estereotipo cultural tras una súbita disfuncionalidad que le impide ajustarse a una sociedad plagada de clichés. Hablar sobre la pérdida de la autenticidad en Cuba y sobre la exclusión a que se ve sometido lo diferente y todo aquello que se aparta del esquemático y reductor criterio que define 'lo cubano'".

Autor del corto Model Town, con el que ganó más de 10 premios, el joven realizador dijo que quería filmar en Estados Unidos la segunda parte de este proyecto, Hershy's Towns, que "trata sobre las estrechas relaciones económicas, culturales y humanas entre los pueblos de Cuba y EU fundados por el fabricante de chocolates Milton S. Hershey".

Además, agregó que tiene "entre manos un proyecto de ficción sobre la vida desilusionada y abúlica de cuatro jóvenes en la Cuba de hoy".

Impulsado por Robert de Niro, entre otros, y creado tras los atentados del 11S, el Festival concedió el premio en esa categoría al corto Small Change, de Anna McGrath (Australia).

PD: Estas declaraciones del joven realizador pueden encontrarse en el blog "Cine Latino en Nueva York" de Christian del Moral

Entrevista a Lamir Fano, de Oda a la Piña

Una bailarina, con una piña en la cabeza que pierde el ritmo ante los ojos expectantes de unos extranjeros, es el pretexto ideal que usa Lamir Fano, para hablar sobre la identidad y cultura cubana: Oda a la Piña. Siendo este su segundo corto, que se encuentra en competencia por el lado estudiantil en Tribeca, trata a manera de parodia musical la agonía de un estereotipo cultural, representado por esta bailarina de cabaret que no se ajusta a los estándares que le exigen. El joven director cubano, que con su primer corto Model Town ganó más de 10 premios, nos dio una entrevista, para decirnos lo esencial de este trabajo, que sin duda es un fuerte contendiente en su categoría.

Christian Del Moral: Tu corto es el perfecto ejemplo, de que no todos los latinoamericanos sabemos bailar... ¿La idea surgió a partir de una experiencia personal?

Lamir Fano: Sí, esta es una historia que se puede catalogar de autobiográfica. Soy arrítmico y de alguna manera soy la piña. Durante años he sufrido el reproche: "Un cubano que no baila no es un cubano verdadero". Al que solía contestar defensivamente "... pero también existen cubanos con preocupaciones existenciales". Oda a la Piña nace de mi propia experiencia y de mi deseo de burlarme del desgaste que padecen muchos de los símbolos indiscutibles de la cultura y la nacionalidad cubana.

CD: Oda a la Piña, puede tener muchas lecturas: una parodia sobre lo que esperan los extranjeros de lo que es ser cubano o simplemente es la historia de una chica que no se adapta a lo establecido. ¿Cuáles fueron tus intenciones?

LF: Hay un poco de todo eso, pero mi intención fundamental fue relatar la agonía de un estereotipo cultural tras una súbita disfuncionalidad que le impide ajustarse a una sociedad plagada de clichés. Hablar sobre la pérdida de la autenticidad en Cuba y sobre la exclusión a que se ve sometido lo diferente y todo aquello que se aparta del esquemático y reductor criterio que define "lo cubano".

CD: Un trabajo muy bueno de la actriz, Limara Meneses, quien interpreta a la bailarina ¿qué cualidades buscaste en ella?

LF: Sobre todo que representara la mulata "típica" del tipo revista "Sol y Son", pero que a la vez pudiera explorar estados anímicos tales como la agonía, la incertidumbre y la confusión mientras bailaba y sonreía.

CD: Al final vemos que sin ritmo, no hay vida en Cuba. ¿Será?

FL: Sin ritmo no hay vida en Cuba. El que no le coge el paso a la conga está en serios problemas. Y el que se resiste a mover la cintura, es un peligro para la seguridad nacional.

CD: Oda a la Piña, está en la competencia estudiantil, ¿qué esperas de Tribeca?

LF: Espero que a las personas les guste mi trabajo y que entiendan su significado por encima de los referentes específicos a la cultura cubana. Espero también que surjan oportunidades para realizar otros proyectos y hacer muchos contactos para el futuro. En el premio no quiero pensar, pero si llega, bienvenido sea.

CD: ¿Algún proyecto en el que estés trabajando?

LF: Sí, quisiera filmar en Estados Unidos el documental Hershy's Towns, una continuación de Model Town, mi anterior trabajo. Este proyecto trata sobre las estrechas relaciones económicas, culturales y humanas entre los pueblos de Cuba y EU fundados por el fabricante de chocolates Milton S. Hershey y recuerda que los cubanos y los norteamericanos pueden trabajar juntos para construir cosas hermosas. También tengo entre manos un proyecto de ficción sobre la vida desilusionada y abúlica de cuatro jóvenes en la Cuba de hoy.

Oda a la Piña se exhibe en el programa Means to an End en el siguiente horario:
Abril 29, 2:00, AMC Village VII 6
Mayo 02, 11:00, AMC Village VII 6
May 03, 5:45, Tribeca Cinemas Theater 2

ONEYDA GONZALEZ SOBRE “AVE MARIA” (2009), de Gustavo Pérez

jagb 27/04/2009 @ 18:01

“Ave María” es un documental que se interroga acerca de las contradicciones entre lo espiritual y lo material del afán humano, un debate que muchas veces define el sentido de la existencia. Gustavo Pérez Fernández, su realizador, usa dos íconos especialmente significativos para propiciar esta discusión antigua, y la coloca entre lo filosófico y lo simbólico. Uno de esos iconos es la mina de cobre que se halla en las inmediaciones de la ciudad de Santiago de Cuba, el otro, el Santuario a la Virgen de la Caridad que se erige a su lado.

La mina ha sido el sustento de las familias del lugar, desde hace siglos. La Virgen ha debido considerarse Patrona de Cuba por la Iglesia Católica, precisamente por la devoción que se le rinde en toda la isla. A partir de allí, mina y santuario sirven de referentes inseparables en una indagación que tiene a los cobreros como protagonistas.

Al cerrar la mina que siempre fue una fuente de trabajo y de sustento para los pobladores, éstos se vuelven a la deidad, la que, de algún modo, otra vez les salva la vida. Devienen obreros de muy diversos oficios: floreros, fabricantes de velas, artesanos y hasta un nuevo tipo de mineros, que, desafiando el peligro, buscan entre las galerías subterráneas y en los pozos abandonados, aquellos restos del mineral que luego serán usados para adornar las estatuillas de la Virgen.

El personaje, que por azar descubrió la salvación de su familia, tallando estampas de la Virgen de la Caridad hace casi veinte años, se lamenta del rumbo que han tomado las cosas. Cree que no hay que asediar a los peregrinos, los que llegan arrimados a la fe para resolver algún problema urgente de sus vidas, y cree también que hay que estar más agradecidos a la virgen, que la gente de “El Cobre” debe cuidar más de su espiritualidad.

Así vemos el paisaje de las serranías orientales, la formidable belleza de la antigua mina de cobre, conocemos la fabulosa "Steel Band" del poblado, escuchamos la belleza increíble de la voz de una joven creyente que canta el “Ave María” de Franz Schubert y con toda esa maravilla, con toda esa diversidad de tonos y sonidos, los realizadores del documental nos presentan un nuevo rostro del pueblito oriental, que es también una parte de Cuba.

Tomado del blog de Gaspar, el Lugareño.

PD: "Ave Maria" tendra su premiere en Camaguey el proximo jueves, 30 de abril, 8.30 pm, en la sede provincial de la UNEAC de Camaguey.

TALLER DE CINE DE LA ASOCIACION HERMANOS SAIZ

jagb 29/03/2009 @ 20:42

He estado releyendo la investigación del joven Darien Sánchez sobre lo producido por el Taller de Cine de la Asociación Hermanos Saiz, recientemente premiada en el Taller de Crítica de Camaguey. Un libro que el jurado integrado por Luciano Castillo, Yoelxys Pilliner, y el que esto suscribe, entendió de manera unánime que era el ganador en su categoría. Un libro para agradecer, sobre todo porque aporta luces sobre una zona de la creación audiovisual del país que apenas ha sido abordada por la historiografía al uso.

El libro me hizo recordar aquellos viajes que realicé en pleno “período especial” a La Habana (cuando preparaba la “Guía crítica del cine cubano de ficción”), y las entrevistas nocturnas con Jorge Luis Sánchez, probablemente el único de los involucrados que se ha preocupado por conservar de forma documental la memoria de aquello que hicieron. Gracias a él pude incluir algún tipo de información en la Guía crítica, porque en los archivos de la Cinemateca no había nada.

Desde luego, me queda claro que el conocimiento de una dinámica cultural implica mucho más que el simple inventario de “hechos” y “testimonios”. Ese enfoque positivista en todo caso serviría para dar noticias de los implicados, pero resulta de poca utilidad a la hora de entender el más complejo “espíritu de la época”. Esto es importante tenerlo en cuenta porque debido a esos sesgos que permean a todos los seres humanos (y de los cuales no se salva el investigador), corremos el riesgo de pasar de un extremo a otro: lo que antes era “sumergido” por una Historia oficial, de pronto se convierte en la consagración estética que tanto se ha añorado en el cine cubano.

De allí la necesidad de replantear los mapas del audiovisual de la nación, no para seguir fetichizando esos límites o falsas fronteras que por lo general se establece entre lo “profesional” y lo “aficionado”, lo “viejo” y lo “joven”, lo que se realiza en la isla y más allá de sus confines, sino para aprehender esa producción simbólica en su complejidad (que es decir, en sus afirmaciones y negaciones, en su interacción). El investigador (y creo que el libro de Darien Sánchez nos instruye en ese camino), debe interpretar el por qué más profundo de la aparición del fenómeno, lo cual obliga al estudioso a remitirse a datos que solo podrá encontrar en el contexto, en la época.

Si hoy rescatáramos esas películas del Taller de Cine, y se exhibieran como una simple muestra de lo que entonces hacían los jóvenes cineastas que estaban fuera de la industria, el resultado será más bien predecible: los espectadores de ahora (probablemente tan jóvenes como aquellos que entonces se iniciaban), se sentirían muy decepcionados, en tanto solo tomarían en cuenta la técnica.

Algo distinto pasaría si indagáramos en las razones más recónditas que movilizaban a esos creadores, y que pueden ser muy familiares a los que ahora regresamos a aquellas preguntas que nunca tuvieron respuestas. Desde luego que era un movimiento tan heterogéneo como cualquier conjunto humano, de manera que a muchos de ellos apenas los impulsaba el juego inocente con algo que en nuestro imaginario se asocia al Arte, con mayúscula (¿y a quién, a esa edad, no le gusta que le llamen “Artista”?). Sin embargo, tengo la impresión de que la tendencia dominante estaba representada por aquellos que se sentían irritados con la realidad cotidiana, y de paso, con esa concepción “formalista” del cine que en esos momentos señoreaba en la producción del ICAIC.

En algunos casos, esa pretensión de ruptura era explícita, casi brutal, y allí tenemos las declaraciones de un Marco Antonio Abad (creador de los Rituales) que en una entrevista concedida a la revista Bohemia ofrecería ideas como estas:

“Dentro del Taller de Cine del ICAIC Ritual surge casi como una guerrilla. Nos constituimos para el triunfo del mejor cine, para luchar porque el cine cubano cada vez sea mejor...Intentamos ese objetivo con cada obra, con cada filme del grupo. (...) Nos une una posición, una actitud ante la vida. No nos mueve la oportuna razón de ser, no existimos para ganar terreno. Estamos ante la necesidad de un diálogo del individuo respecto al individuo. Ritual nos une como una manera dinámica de hacer dentro del cine cubano: como acusados, fiscales o testigos de nuestro tiempo, siempre tendremos como divisa la pasión de enfrentar los rezagos del pasado, lo mal hecho de ayer y de hoy. (...) Somos profesionales. Y esta es nuestra posibilidad de hacer cine: tenemos una coyuntura especial como generación. No estamos en el caso de aquellos creadores que han tenido que esperar diez, doce años y hasta más para realizar su primera película, su primer largo de ficción. Esto ha repercutido sin lugar a dudas, en el desarrollo de nuestra cinematografía: no es igual la obra de un creador a los veinte que a los cuarenta. Nosotros pretendemos dejar huellas de nuestras aspiraciones y sueños ahora. Que al volver la vista atrás, mañana, podamos decir: así éramos en los ochenta. No nos vamos a traicionar. Vamos a luchar en favor de la autenticidad en el arte cinematográfico cubano, por no mistificar. Queremos hacer un trabajo más conceptual en nuestro cine. Filmes que acudan a las sensaciones del individuo, que choquen e incidan en los problemas contemporáneos, contra los factores que lastran a la sociedad. Como grupo no transigimos con esquemas morales ni de otra índole. Cada director tiene una manera de ver la vida y como tal lo expresa. (…) Como director, quiero comunicarme con el individuo. Mover sus experiencias acumuladas con la ayuda de los códigos cinematográficos. La intención es quebrar armaduras, arrancar máscaras, deshacer esquemas mentales. A nuestro cine, en mi opinión, le hace falta un poco más de conceptualización. No seguir siendo un simple retrato. Cada diálogo, cada plano, gato gesto, cada sonido debe trasmitir una acción coherente, un gesto consciente. Todo en función de un concepto determinado: eso es Ritual, y en la medida que pase el tiempo, más duros serán sus planteamientos. Queremos que nuestras obras sean como dedos que penetran en las imperfecciones de la sociedad, que queremos mejor, cada vez mejor. Derribar tabúes, la falsa moral: estamos contra el paternalismo. Hay profesionales que olvidan cómo comenzaron a hacer cine, lo primero que filmaron y nos espetan: ¡Ah, pero ustedes son aficionados! No. Somos profesionales, somos cineastas en activo que nos exigimos arte y honradez humana en nuestras obras, las cuales estamos creando ahora mismo. Con toda la urgencia de que somos capaces. Te repito que nos consideramos una guerrilla. Por lo mejor del hombre, de nuestro hombre socialista” (1)

Admito que será difícil reconstruir la historia integral de esa generación: la historia de sus utopías, sus triunfos que vienen y van, sus ilusiones extraviadas. Muchos de sus miembros, como el propio Marco Antonio Abad, como Marzel (de la Escuela de Cine de San Antonio de los Baños), como Alcalde (de los Estudios Fílmicos de la FAR), o como otros cuya enumeración haría demasiado extenso este post, ya no están en el país.

Y además de las aguas, los años transcurridos, hay por medio biografías cargadas de dolor, de castigos arbitrarios, de desencantos radicales, de rencores convertidos en argumentos para sordos, lo cual convierte casi en un imposible una investigación donde predomine el punto de vista mesurado, ese que nos permitiría estudiar en qué medida las propuestas de estos otros “jóvenes iracundos”, influyeron en el punto de giro que a partir de “Papeles secundarios” (1989), de Orlando Rojas, comenzó a notarse en el cine de la industria.

Porque, ¿acaso “Papeles secundarios” no estaba respondiendo a esas demandas estéticas y éticas que con tanta pasión defendía Marcos Antonio Abad en su entrevista?

Juan Antonio García Borrero

(1) Plasencia Hernández, Azucena I. “Cámara joven. Ritual, guerrilleros en el tiempo”. Revista Bohemia Nro. 81, 7 abrril de 1989, pp 12-13.

TOMAS PIARD Y JORGE LUIS SANCHEZ HABLAN DEL TALLER DE CINE

Juan Antonio,

¡Un saludo ante todo! He leído tu artículo sobre el otrora cine joven de los 80.Curiosamente, mi primer filme realizado dentro del ICAIC, que es como si no existiera, LA POSIBILIDAD INFINITA, trata sobre aquel movimiento que protagonizamos un buen número de cineastas que comenzamos a caminar por aquel tiempo.

Creo que yo podría aportar mi testimonio de aquellos años, y de lo que significó el Taller de Cine de la Asociación Hermanos Saíz (donde realicé EN LA NOCHE, uno de los filmes más significativos de aquellos años, pero también es como si no existiera, sin autosuficiencia y sin falsa modestia) y también los cine clubes que es en fin de donde salimos, Jorge Luís, Senarega, Rafael Solís, Rudy Mora y yo, entre otros que ya no nos acompañan dentro de la Isla.

Y sería bueno recordar que los últimos filmes que hizo Marzel dentro de la Isla, los realizó con el cine club Sigma y no en el Taller. Esto, para poner, en su justo lugar lo que aconteció por aquel tiempo.

Un abrazo,

Tomás Piard

Juan Antonio:

Leo en Taller de Cine de la Asociación Hermanos Saíz: “Si hoy rescatáramos esas películas del Taller de Cine, y se exhibieran como una simple muestra de lo que entonces hacían los jóvenes cineastas que estaban fuera de la industria, el resultado será más bien predecible: los espectadores de ahora (probablemente tan jóvenes como aquellos que entonces se iniciaban), se sentirían muy decepcionados, en tanto solo tomarían en cuenta la técnica”.

Debo escribirte que no es exactamente rigurosa esa afirmación que puse en negritas. Nosotros, los que formábamos parte del Taller de Cine y Video de la AHS (1987-1993), trabajábamos a gusto dentro de la industria, lo que no quiere decir que manteníamos con esta una relación sin contradicciones. Cobrábamos un salario por trabajar en las películas, en los documentales, en los noticieros y en los dibujos animados. De día, como ya lo he dicho otras veces, éramos asistentes de dirección, cámara, producción, edición y sonido. De noche y los fines de semana, probables directores, fotógrafos, productores, etc. Gracias a Julio García Espinosa, presidente del ICAIC para la época, nuestro Taller se concibió dentro de la industria, pero con autonomía e independencia de esta.

Seguramente ha sido un error involuntario, pero una tergiversación empieza así y no se sabe con cuanta entusiasta deformación termina. Estamos vivos, todavía.

Aunque no he leído el libro, conozco las inteligentes inquietudes de Darién, las que, si mal no recuerdo, nacieron de su tesis de graduación.

Saludos.

Jorge Luis Sánchez

REWIND: Mi valoración de la 8va. Muestra de Nuevos Realizadores, por Pavel Giroud

jagb 21/03/2009 @ 11:55

Ser presidente del jurado en esta 8va. Muestra me ha dado la posibilidad de ver el juego desde afuera y ya lo dijo quien lo dijo: “Desde afuera, el juego se ve mejor ”.

Desde que era jugador en esta liga, escuchaba a casi todos decir que una de las mayores virtudes de la muestra de nuevos realizadores, era ver como los jóvenes retrataban nuestra realidad inmediata de tal o mas cual manera y me pregunto, ¿Como valorarían esta, donde un importante volumen de obras escarban en el pasado para –quizá- responderse muchos cuestionamientos de su presente.

Ir en busca de personajes borrados, olvidados, silenciados o perdidos ha sido una constante en algunos realizadores y gracias a ello, vemos salir de gavetas viejas, el nada viejo pensamiento de Jorge Mañach, su propuesta cívica y la urgencia de ella en estos días; nos estremecemos ante la turbia maraña que frenó el desarrollo deportivo de uno de los grandes peloteros Cubanos, Cheíto Rodríguez, quien tuvo que penar más que Clint Eastwood “por un puñado de dólares”; escuchamos -algunos por vez primera y de su propia voz- los poemas de Delfín Prats o sufrimos, a la vez que odiamos y perdonamos al padre ausente durante muchos años, con quien su hija se reencuentra en un país lejano. Este último, el personaje menos conocido de todos los nombrados, pero el que cualquiera de nosotros puede tener en su familia.

El reencuentro con el pasado no es solo a nivel de individuos. La nostalgia es el condimento mas evidente en ese documental que revive la presencia Soviética en Cuba (la mulatización de los soviéticos, la sovietización de los mulatos), usando como guía dramática el incendio del restaurante Moscú, del que muchos extrañan, según la propia obra, desde la salsa rusa hasta Héctor Téllez amenizando su digestión o en ese otra especie de reportaje que nos cuenta paso a paso como se gestó el barrio que simbolizaría todo lo que nos proponíamos y terminó simbolizando todo en lo que nos hemos convertido, Alamar.

Periodos y otros hechos como La guerra de Angola, El quinquenio gris, también son visitados por moscones que muchos quisieran haber aplastado con un paño húmedo antes que permitirles pasar y regalarnos su visión muy particular de estos sucesos, como la que se nos propone en ese otro largometraje documental (casi nostálgico en si mismo, porque como producción pertenece al pasado reciente) dedicado a los Industriales, equipo de baseball con el que nada simpatizo en la vida real, pero que su creador provoca que ame durante el tiempo que dura en pantalla su película.

Darle REWIND a la vida puede no ser tan placentero como ir al inicio de una cinta y encontrarte con tu escena favorita en un film o volver a escuchar aquella canción. Ya se sabe que el que busca encuentra y algunas revelaciones pueden ser lacerantes (unas veces para el gato y otras para el ratón). Imagino que ese, es riesgo que no todos están dispuestos a correr, unos porque no tienen voluntad de detectives, otros porque no tienen voluntad alguna y prefieren pulsar la tecla PLAY o FASTFOWARD. Lo cierto es que en la unanimidad de las obras presentadas a esta muestra hay una fuerte resistencia al STOP.

Mi primera reacción ante tanto escarbo fue la complacencia, pero por simple empatía personal ante este tipo de obras; lo cual queda evidenciado en el Palmarés, pero yendo más allá, me sorprendió un cuestionamiento: ¿El sentido de tanto revisionismo es debido al cansancio de sacar una cámara a la calle y dejar que la realidad te sorprenda o a que quedan cuentas pendientes con nuestra historia urgidas del desempolvamiento a través de nuevas miradas. Miradas desprejuiciadas, sin afán de vendetta, sin resentimiento. Miradas sedientas de leer por si mismas.

Respuestas, pueden haber muchas, incluso a otros cuestionamientos. Tal vez es parte de un proceso natural, como si de mudar de piel se tratara y no de una voluntad generacional, ni de una cruzada contra la amnesia. Para mi cuestionamiento no tengo respuestas, solo me respondo con nuevos cuestionamientos. Lo que más claro tengo es la disposición de mirar a mi país, su historia y sus personajes a través de estos nuevos ojos reveladores y esta vez desde la luneta, desde donde todo se ve mejor.

Tomado del blog de Pavel Giroud

DES-CONECTADOS, por Jorge Luis Santana

jagb 10/03/2009 @ 13:29

DES-CONECTADOS, por Jorge Luis Santana

"Hoy es el mañana que tanto nos preocupaba ayer."
Anthony Hopkins

Aunque no es mi campo, me animo a continuar con el diálogo. La oportunidad que me brinda tu blog de expresar mi punto de vista y escuchar e intercambiar con críticos y artistas es realmente muy estimable.

Efectivamente, siento que la historia se repite, la crítica de entonces (años 60) precisamente desatendió u omitió en su momento a figuras, experimentos y acontecimientos, solo ahora dirige su mirada desde este tiempo para rescatar, entender y completar la historia. Entonces por ese camino para el año 2025, la historia le pasará la cuenta a esta generación de críticos e investigadores de hoy por no haber considerado, entendido o acompañado los primeros pasos de una generación o un posible “talentoso cineasta”, que lastimosamente ya no esté entre nosotros. Es más seguro no arriesgarse al vaticinio y al descubrimiento, y entonces querer descubrir tendencias y atisbos de genialidad en ese autor reconocido por la historia.

Por otro lado pretender “educar”, formar o trasladar etapas no vividas, ni sufridas, con los talleres de la critica cinematográficas a los jóvenes realizadores, es una idea tan utópica como inconsecuente. De hecho, según tengo información en los trascendentales talleres de debates producidos en la pasada muestra de jóvenes realizadores, por allí no pasó más que algún profesor del ISA (de La Habana), directores de cine y algún que otro crítico, ¿qué lugar y momento mejor, para demostrar esas carencias? ¿Qué mejor homenaje al ICAIC en sus 50 años que analizar lo que está pasando aquí y ahora y lo que tiene de paralelo o no con aquellos jóvenes hoy octogenarios?.

En el caso del contexto donde se mueve nuestro taller de la critica, Camagüey, esto llega a extremos, pues a lo largo de estos años de talleres, no se ha logrado saldar del todo esa falta de información y base tan procurada en los jóvenes realizadores cubanos, no han surgido nuevos críticos de cine locales que se animen a participar. Entonces es evidente que algo falla. Es más, en Camaguey se esta produciendo, hace casi 20 años el festival “El almacén de la imagen”, este año convocado internacionalmente, existe una filial del ISA de la carrera de comunicación audiovisual, con dos graduaciones ya, y para sumarse a este concierto del universo audiovisual, ha surgido recientemente el Festival Internacional de Videoarte. Entonces si la voluntad en primera instancia es introducir estos conocimientos y ayudar en la formación de los más jóvenes, me pregunto: ¿porque los organizadores no integran estas experiencias al taller? ¿Por qué no son invitados también realizadores jóvenes para que expongan sus obras y puntos de vistas?.

Evidentemente el espacio de dialogo intergeneracional debiera estar dentro de sus urgencias comunicativas. Estas cuestiones a mi modesto entender son medulares, porque al igual que se enarbola la tesis del Icaic-Centrismo, está en provincia, el Habana-Centrismo o aldeanismo que nos ha estado haciendo tanto o más daño. Buena parte de las acciones culturales que se hacen se diseñan y se programan en el interior del país, (siempre hay sus contadas excepciones) funciona en general para, agradar, acomodar, conocer, coquetear, introducirse y reconocer a los que vienen de la capital. En muchos aspectos se ha perdido el tacto, el auto reconocimiento, la visión abarcadora e inclusiva. Esto se puede comprobar fácilmente, si se hace en primera instancia, un balance representativo en todo el país de cómo se integran los eventos, jurados y más aun un balance de los resultados que genera para el desarrollo de la cultura local, pues al final es como hacer un evento habanero en el interior. Todo esta diseñado en provincia (si de comunicación se trata) para conocer a cada paso lo que ocurre en la Habana, pero cómo conocemos entre nosotros mismos lo que hacen otras provincias, nos comunicamos e interrelacionamos adecuadamente con los artistas de toda Cuba, creo que no.

Muchas veces se enarbola la tesis de que la mayoría de los artistas reconocidos nacionalmente, en La Habana, son de otras provincias y que al integrar cualquier selección representativa del arte cubano, esta presente esa diversidad de regiones del país, pero aceptar eso sería tácitamente afirmar que, donde único se puede hacer arte y además hacerlo bien, es en la Capital y eso es, cuando menos contradictorio.

La pereza de movilidad de muchas de las instituciones culturales nacionales tiene en buena medida gran culpa. A pocos interesa, ni se hace el esfuerzo necesario por conocer lo que está pasando en otras provincias. Por otra parte no tenemos acceso a la prensa de otras provincias, las televisoras son territoriales, no podemos ver la programación de Holguín o Pinar del Río, estamos condicionados para conocer diariamente solo nuestro contexto local y el capitalino. Así se van formando las prioridades y las instituciones en provincia repiten el esquema nacional.

Lo que trato de decir, Guillermo Cabrera Infante, con su oficio de crítico lo supo decir mejor: "...un crítico puede morir de extrañeza, lo que no puede es vivir en la extrañeza".

Saludos cordiales,

Jorge Luís Santana.

YO BRINDO DE MI CAFE, LUEGO EXISTO
por Oneyda Gonzalez

Juany:

A propósito de unas ideas en las que trabajabas durante tu estancia en España, te escribí lo siguiente: “Perfecto, me lanzo al ruedo, comienzo a pensar contigo”. Este trabajo vuelve a ponerme en una idea que ya iba vislumbrando. Me encanta que lo hagas desde una postura problematizadora, pero profunda. Son muchos los intelectuales que al encontrar franjas de luz sobre temas de esta índole, caen en actitudes demasiado pasionales, como si la engañifa sufrida les enervara tanto que les impidiera ver en justicia, pero sobre todo en moderación, los problemas de la cultura asociadas a la epopeya.

Eso los lleva a una postura igualmente engañosa por desequilibrada, extrema, y sobre todo, por superficial. Prefiero no citar nombres, pero en el cruce de correos de principios de año, hubo mucho de eso, y qué pena, era un buen momento para estar de acuerdo. Al final es algo definitivamente heredado, como dices. Es ese modo de relatar la historia, tan falsamente mítico, como excluyente de la "visión de los vencidos" el que genera los comportamientos actuales, que no convienen, porque nos aíslan, porque nos enajena de nosotros mismos. Detrás de semejantes binariedades tampoco habrá una perspectiva verdaderamente inteligente. Ni aquella ni ésta postura facilitan una operatoria útil al día que vivimos.

En la tuya está el equilibrio del mejor pensamiento de la época, que nos impulsa a ver en los fragmentos y en la idea de lo múltiple, un modo más efectivo de acercamiento a la Historia. Por supuesto que no es una celebración de la paz de los sepulcros, porque si algo no hay en lo que estás haciendo es inercia, y si algo me niego a celebrar es lo inoperante. Sólo en el movimiento de ideas, pero de verdad, y con tino, iremos aclarando los errores del pasado, perfilando mejor nuestro presente y confío que, reconstruyendo nuestro incierto porvenir.

Te escribí esto hace unos dos años y parece que debiera escribirlo ahora. Siento incluso, que era en ese momento más revolucionaria; en el verdadero sentido de la palabra. Añadiría solamente que el modo de relatar la historia y también el modo de discutir el presente de esa manera, viene de una herencia más antigua aún: aquella que nos mantiene como congelados en nuestras viejas sociedades coloniales y/o neocoloniales, donde el autoritarismo era moneda corriente. Pero es más difícil asimilar que ese comportamiento salga a veces de muy lúcidas mentalidades, lo que ya está pasadito de moda cuando desde las sociedades de las otroras metrópolis, se hacen estudios poscoloniales sobre nosotros; y el mundo entero, al menos en la esfera pública, trabaja por la expresión horizontal de un sesgo francamente emancipatorio. A estas alturas es muy mal ejemplo, porque a nosotros sí nos toca hacer las cosas de otra manera. Si hay un sujeto preparado para realizar con certidumbre y equilibrio un trabajo en ese sentido, es el que piensa y hace la cultura.

Darme cuenta de lo inquieta que estaba entonces y lo indiferente que estaba ahora me asustó un poquito esta mañana cuando tras un debate conmigo misma revisaba el cruce de correos que tuvimos entonces, y decidí volver a "lanzarme al ruedo". No creo que fuera tu socrática insistencia de que hay que hablar para ser visto, de cuya utilidad sigo dudando, como te comenté en días recientes. Y en eso si soy horaciana: amo "lo dulce y lo útil". Entablar este diálogo sin la certeza de su utilidad, es mi verdadero reparo al tener, como tantos, mi tiempo contado.

De lo que se ha estado discutiendo sobre el cine joven, cine independiente (cine sumergido a tu decir), me interesa dejar claro que suscribo casi al pie de la letra, las palabras de Jorge Luis Santana, y son ellas las que, en última instancia y casi por una cuestión de vergüenza, me impusieron el deber de acompañarle. Hace par de días le hice ese comentario a Diana frente a la puerta de mi casa y esta mañana me llamó para decirme que había buscado mis palabras en el blog, y no las había encontrado. Entonces fue eso, junto a mi inquietud ya impostergable, lo que me decidió a disparar "posiblemente" a diana. Ahora mismo lo celebro, porque Diana es una mujer no muy habladora, que no tiene por oficio el de la palabra, y probablemente no la oiríamos hablar en un café, sea o no virtual. Moraleja: no siempre estar callado indica ausencia de opinión.

Diana Rosa Pérez Legón es hoy la Productora General del Festival de Video Arte que se inició en esta ciudad el pasado noviembre, como sabes tú (aunque no todos los lectores del blog, o clientes del café virtual), es la compañera de Santana, y fue allá por los años 90, la productora de la Casa del Joven Creador de Camagüey, cuando era tan joven "El Almacén de la Imagen". Creo que está claro que Diana tiene muchas cosas que decir, tiene muchas cosas que defender, y sobre todo tiene muchas cosas que hacer.

Al mismo tiempo llama la atención que Santana inicia su primera intervención diciendo: "No soy ningún crítico ni escritor...", y la segunda: "Aunque no es mi campo, me animo a continuar con el diálogo... Llama la atención, porque vuelve a evidenciar que no hay mucha costumbre en Cuba de ir a un café a dialogar sobre problemas de la cultura, y eso trae por consecuencia, que no haya muchos artistas dispuestos a enredarse en discusiones para las que no estamos entrenados, y de la que no sabemos a ciencia cierta lo que vamos a sacar. Pero él lo hizo, porque le era urgente.

Lo segundo a que quiero referirme, tras un trago del buen café que acaban de servirme a la mesa, en este café al que me invitas, es a uno de los asuntos tratados en la Muestra de Nuevos Realizadores, justo en el espacio dedicado a discutir sobre el Cine Independiente. Más de un Gustavo se refirió al tema, uno llamándole falta de coherencia en el trabajo de promoción (de este archipiélago... Me gusta incluir hasta las islitas y cayos, ya que estamos hablando de Cuba), alguien habló de fallas en el sistema, otros de un inorgánico panorama, en fin...

Yo me lamenté por la desmemoria, esa que nos hace olvidar que todos, o muchos de nosotros, hemos hecho algo, alguna vez, por burlar tanto desamor, tanta desidia. Somos nosotros los que hacemos el trabajo de la cultura, te decía, aunque haya gente decidiendo e impidiendo flagrantemente que ese trabajo sea coherente, orgánico, de sistema. Somos nosotros los que debemos reconocernos unos a los otros como semejantes. Somos nosotros quienes debemos impedir que nos separen y nos hagan olvidar lo que hemos hecho, lo que hemos levantado con muchísimo esfuerzo. No podemos empezar a hacer un evento olvidando el que antes tuvo, y en algunos casos aún tiene un espacio, y que, de hecho, es un antecedente de ese que empezamos a hacer. No conviene que ignoremos dónde hay alguien que está levantando la misma piedra, o una semejante a la que levantamos. Eso es lo que quieren o lo que llevan a que ocurra, aquellos, que, a despecho de nuestra entrega de muchos años, prefieren que olvidemos, para, desde una posición de poder dictar las normas que todos debemos cumplir y a cuyas ventajas agradecer. Hay cosas que no están hoy en nuestras manos. Mucha gente ha expresado esa verdad con valentía por mucho tiempo, sin que cambie en la raíz nuestro panorama cultural. Entonces suponemos, de nada vale la palabra o el tiempo que dediquemos a decirla, si ella, por sí misma, no logra cambiar lo que nos echa a perder la vida. Todo eso es verdad, pero puesta a decirla y por voluntad propia en este ruedo (blog: Cine Cubano, la pupila insomne...), aspiro a que encuentre algún oído.

De esa memoria se habló en el primer espacio y durante el primer día del Festival de Video Arte de Camagüey, que inició su programa teórico intentando una reflexión sobre la razón de su nacimiento. Tú estabas allí, y de pronto apareció ante nuestros ojos la vieja tradición cultural de esta ciudad, donde el cine y luego ese concepto más amplio del audiovisual, han sido bienamados. Apareció, cómo no iba a ser, el Taller de Crítica Cinematográfica, pero también apareció con todo derecho El Almacén de la Imagen, bautizado así por Luciano Castillo, quien acompañado por tres realizadores: Jorge Campanería, Pedro Gutiérrez y Gustavo Pérez; estaba facilitando desde la institución ICAIC (eso y no otra cosa son las sedes provinciales llamadas Centro de Cine), el nacimiento de uno de los eventos más revolucionarios que existieron por esa época en este país.

Y recuerdo que nació justo por una razón: la Muestra de Cine de la AHS que se hacía en la ciudad de La Habana, no ofrecía el espacio que necesitaban aquellos jóvenes de entonces. Luego esa Muestra murió, por alguna causa que valdría la pena averiguar, y El Almacén... permaneció vivo durante los difíciles años 90, cuando había que luchar contra casi todo para mantenerlo. Lo cierto es que recordar cada una de estas cosas es un primer paso para entender esa otra historia más reciente, que algunos otros de los visitantes del café han lamentado, porque ya esos jóvenes no lo son tanto.

Santana pide ayuda a Anthony Hopkins para decir: "Hoy es el mañana que tanto nos preocupaba ayer." De modo que hay que guardar esa experiencia para no repetir lo que falló, intentar hacer orgánica nuestra obra, cuidándola, recordando cada huella, y a partir de allí ser nosotros más capaces de renovar puntos de vista y sobre todo aceptar, de verdad, los puntos de vista ajenos. "Aprender a relacionar las cosas, como diría el Sergio el de Memorias..., porque eso es el desarrollo". O como diría cualquiera hoy: ser orgánicos, coherentes, dignos de lo que hemos hecho. Todo eso puede hacer útil un diálogo de esta índole. Yo brindo de mi café a todos los cibernautas que lleguen hasta aquí, y hasta me creo que pueden compartir, enriquecer puntos de vista, o disentir respecto a mis verdades.

Oneyda González
Presidenta de la AHS en Camagüey (1993-1998)
Organizadora Programa Teórico. Primer Festival de Video Arte. Camagüey, 2008.

REPLICA DE GUSTAVO ARCOS A “EXCESO DE HISTORIA, DEFICIT DE VIDA”

jagb 05/03/2009 @ 15:06

Juany:

Estoy de acuerdo contigo sobre tus observaciones al valor que tiene conocer la Historia de nuestro cine. Como bien dices hay muchas zonas, autores, ideas y experimentos que son desconocidos por las generaciones recientes, quienes en muchas ocasiones creen que están descubriendo o inventando algo que ya se ha realizado y por cierto muy bien.

Mis observaciones críticas en textos anteriores colgados en este mismo blog se referían a la mirada triste o plañidera que suelo encontrar en diferentes espacios o discursos sobre nuestro audiovisual. Para ser más claros, he estado presente en los últimos años en numerosos eventos, paneles o mesas de discusión sobre la TV, el Cine, los medios, la prensa o la cultura y he sentido siempre esa vana cantaleta de que el pasado es grandioso, insuperable, lleno de glorias o figuras relevantes, etc, etc, etc. Es decir, en todos estos espacios surgen siempre voces renombradas que se escudan en el pasado para no enfrentar el presente.

Una y otra vez se trazan paralelos o comparaciones en toda línea entre diversas épocas y según sea la conveniencia política, se manipula lo ocurrido. Durante los debates previos al Congreso de la UNEAC estuvo sobre la mesa, la idea de volver a los 60, para retomar las ideas fundacionales de la organización, para recuperar lo perdido, para remedar lo mal hecho y recuerdo que en una de mis intervenciones al respecto hice una fuerte crítica a esa mentalidad geriátrica porque el asunto no es pensar en la UNEAC que tuvimos sino en la que queremos tener según el estado actual de las cosas y las relaciones o dinámicas culturales y económicas del presente. Incluso llegué más allá y me pregunté si era necesaria tal organización, teniendo en cuenta las perspectivas actuales y la fragmentación de la sociedad cubana, espectro que se ha atomizado de forma indetenible. Cuba no es ni será ya jamás la de los sesenta, el mundo ha cambiado tanto desde entonces que no es posible rediseñar ningún proyecto en el campo cultural (ni en ningún otro) pensando o sublimando el pasado.

He estado muy cerca de los nuevos o jóvenes realizadores durante casi 20 años y creo conocer bastante sobre lo que piensan, saben o desean en materia de cine. He recorrido todo el país en muchas ocasiones y he sufrido como pocos ese desconocimiento brutal que se tiene de nuestra cultura, nuestra verdadera historia y desde luego nuestro cine.

Pero a veces me pregunto si estamos entendiendo realmente el mundo de estos jóvenes o de los adolescentes. ¿No estaremos reproduciendo nosotros mismos las ideas y las expectativas de nuestra generación creyendo que son también las preocupaciones intelectuales que deben tener las actuales?. ¿No estaremos encumbrando figuras, acciones o gestos de otros tiempos, los nuestros, sin mirar realmente lo que sucede ante nuestros ojos?

¿Deben los jóvenes de hoy mirar con reverencia el pasado? Creo que deben hacerlo de forma crítica y desprejuiciada. Creo que tienen todavía mucho que conocer, valorar y desmitificar. Creo también que tienen que tener la mayor cantidad de referencias culturales si quieren hacer una obra que valga la pena, pero.... ¿y si estoy equivocado?.

Un saludo desde el Vedado

Gustavo Arcos.

MAS COMENTARIOS A PROPOSITO DE LA MUESTRA

ROLANDO LEYVA COMENTA SOBRE LA MUESTRA

Hola, Juan Antonio:

He leído con detenimiento las opiniones personales vertidas por Gustavo
Arcos y Jorge Luis Santana acerca de la Muestra de Jóvenes Realizadores.
Coincido plenamente con el punto de vista de ambos, ya que cada uno de
ellos expresa puntos de vistas muy específicos sobre un fenómeno para
nuevo dentro del audiovisual cubano.

El problema es que el discurso audiovisual de las nuevas y no tan nuevas generaciones de realizadores ha sido silenciado durante tanto tiempo que simplemente muchos jóvenes realizadores dejaron de serlo hace tiempo en algún momento incierto del pasado reciente, constituyendo en ocasiones en referente soslayado o simplemente olvidado dentro de la historia del audiovisual cubano, más cuando no accedieron muchos de ellos al largometraje, ese gran sueño postergado para muchos realizadores cubanos muy talentosos.

De ahí que también entienda esa necesidad latente que expresa usted de remitirnos a un pasado que resulta perentorio rescatar del olvido inminente. Hay mucha desconfianza y escepticismo en las palabras de Gustavo Arcos, pero lo entiendo a la perfección, ya que la sensación de frustración e impotencia implícita en el hecho de confrontar abiertamente a las instituciones y funcionarios con la capacidad de tomar decisiones sabias al respecto es notable.

Lo he padecido en carne propia. Les hablo entonces no como el crítico en ciernes que soy, sino como el realizador joven de apenas 28 años que ha pasado las de Caín para poder siquiera incursionar en el audiovisual joven como director de arte, guionista y actor empírico en apenas en un par de cortos de ficción que se han llevado a infeliz término con sangre, sudor y lágrimas.

Y me refiero sobre todo a la inaccesibilidad conocida al circuito de estreno (si acaso este existe), sino a la consecuente invisibilidad que padecen de manera crónica esta
clase de realizaciones audiovisuales, al menos en Santiago de Cuba, ya que
no me consta cómo será el proceso de su recepción pública en otras
provincias del país.

Descontando que no se puede disponer siquiera del apoyo emocional o institucional de las direcciones provinciales de cine y demás instituciones afines, y que los escasísimos recursos disponibles para la producción de los cortos se deben a la autogestión de los propios realizadores, al final, la que podría ser la recompensa simbólica a los esfuerzos sobrehumanos de filmar con mil limitantes, sobre todo tecnológicas, consistente al menos en el estreno y la exhibición pública de los cortos, en muy contadas ocasiones ha tenido lugar, y siempre con un elevado número de privaciones y limitantes incomprensibles, como ser proyectada una sola vez, el día de su estreno, para luego simplemente disiparse en el olvido.

No adopto la postura del adolescente ofendido o herido en su amor propio, cuando más quiero advertir que no es una postura inteligente, desde ningún punto de vista, cerrar los ojos y mirar hacia otro lado cuando alguien decide poner el dedo en la llaga y filmar o representar la realidad tal y cual se vivencia como experiencia existencial, o como la percibe en cuanto protagonista de sus mismas historias.

El campo de visión reducido de muchos directivos y funcionarios de cultura, que siguen arrastrando largas cadenas ideológicas completamente anacrónicas, imposibilitan al audiovisual joven, y quien dice el audiovisual joven se refiere en realidad al discurso artístico de las nuevas generaciones de artistas, insertarse de una manera orgánica y dialógica en las controversias y debates sobre la realidad social insular, una práctica y necesidad impostergable para una sociedad abocada inexorablemente al cambio, y que desestima cualquier intento vacuo de construir una realidad ficticia que escapa de la verdad de los hechos para proponer una ilusión óptica e inocua.

Las nuevas generaciones precisan un espacio de expresión de sus propias preocupaciones y dudas, muy alejadas de ese discurso optimista que elude el debate porque lo supone e instaura como una nota discordante con el discurso socialmente y políticamente establecido desde una verticalidad dirigente que evade la confrontación pública.

Recientemente tuve la oportunidad de participar en un debate sobre la competitividad, eficacia y pertinencia de las revistas de corte sociocultural que circulan en el país. Allí arriesgue el criterio muy personal que establecía el divorcio real y la desconfianza mutua que existe y se potencian entre las distintas generaciones de artistas e intelectuales comprometidos con el proceso de construcción de la sociedad cubana. Abogaba, en todo caso, por la inclusión, al menos paulatina, de aquellas voces y discursos jóvenes con la suficiente capacidad intelectual para emitir un criterio propio y responsable.

La reacción, perfectamente previsiblemente, fue la del maestro ofendido por el discípulo, la cual resulta sintomática porque una vez más establece el miedo patológico de los criterios y personalidades establecidas de concederle voz y voto a una opinión que lo más probable es que no coincida con la suya. Ahí volvemos al principio. La Muestra de Jóvenes Realizadores, más allá del apoyo formal que recibe de manera ocasional por parte de las instituciones implicadas, y que supone la materialización de los sueños, inquietudes y el esfuerzo desvelado de mucha gente inteligente, no pasará de ahí, de ser una muestra representativa quizás, pero siempre exhibida de un modo conveniente y sutilmente controlado a instancias superiores por razones harto comprensibles.

No me extiendo al respecto. Quizás hablo con el comprometimiento del que simplemente no tiene nada que perder, pero lo hago con la sinceridad del condenado. Ya me despido hasta la próxima aventura. Nos vemos en Camagüey la semana que viene. Saludos desde Oriente...

Rolando Leyva Caballero, crítico de arte y profesor de Teoría de la Cultura Artística, y Audiovisuales. Departamento de Historia del Arte. Facultad de Humanidades. Universidad de Oriente.

ARMANDO LINARES SOBRE LOS JOVENES Y EL PASADO

Muy interesante lo que he leído. Yo soy uno de los defensores de ver el pasado, sea en cine, historia, literatura, pintura, etc. Como una referencia, una escuela. En Cuba siempre ha existido miedo a hablar del pasado, a no comprometerse con el pasado, pero del pasado que no conviene que se hable.

En el cine o el documental cubano se han censurado obras que pudieran servir de referencia a los jóvenes realizadores. “PM” es un ejemplo. La vine a ver solo unos 5 meses atrás. Soy graduado de la facultad de medios audiovisuales del ISA y no había podido NUNCA ver PM. Solo oía decir que era conflictiva, mala y un montón de adjetivos que no la favorecían. Mi asombro fue que, conociendo el famoso discurso Palabras a los Intelectuales, descubrí que se había hecho por PM y eso muchas personas que hoy tienen 60 o 70 años, no lo interrelacionan, pues lo he podido constatar.

¿Qué han hecho con censurarla? Sobrevalorarla. De este pasado es que hay que hablar con respeto, de Gente en la playa, 58-59,de Néstor Almendros, otro olvidado del pasado, de Ramón Suarez, fotógrafo de Memorias del subdesarrollo, Las doce sillas, La muerte de un Burócrata, entre otras y con una extensa obra fuera de Cuba, de Germán Puig, de Vigón; pilares de la Cinemateca de Cuba, sin quitarle mérito alguno a Héctor García Mesa.

¿Por qué borrar de las estadísticas del baseball en Cuba, al Duke, si ni tan siquiera se ha pronunciado en contra de Cuba, solo por el hecho de irse del país? Por citar un ejemplo. Es cierto que muchos de estos intelectuales fuera de Cuba han tenido pronunciamientos muy fuertes en contra de la Revolución. Pero,¿nos hemos puesto a pensar por que se fueron? La respuesta la dan Titón, Tabío y Senel Paz, en Fresa y Chocolate, cuando Diego le dice a su amigo comunista algo así como ...yo no me marcho de aquí, a mi me expulsan…

Si creo que hay que conocer lo bueno y malo del pasado y vivir el presente y abordarlo en el cine de ficción y documental con valentía, objetividad y honestidad. En mi época de estudiante del ISA(1990-1995),el Decano de la Facultad decidía sobre el proyecto a realizar y ¡ay! de documentales como Zona de Silencio, Raza u otros de temas sociales o los llamados conflictivos, que han servido de tesis de graduación de jóvenes talentos. Ahora lo que falta es que sean televisados y no que sirvan solo para una tesis, un festival o un estante de DVDS.

A lo mejor he hablado de más y me he ido un poco del tema, pero creo que es bueno que se hable, que se tengan opiniones, que se debata. Oscar Wilde escribía: Una idea que no es peligrosa, no merece ser idea.
Un saludo,

Armando Linares (Producciones Aquarium)

DE YOELXY PILLINER

Juany:

Como sabes, no soy un artista ni mucho menos un crítico, leo tus post siempre que puedo, a pesar de mi carga de trabajo; pero me siento motivado a dar mis consideraciones sobre lo leído en la réplica de Gustavo Arcos a "Exceso de historia, déficit de vida".
Comparto su idea cuando plantea que hay que criticar las ideas geriátricas que aún existen este medio, y me atrevería añadir que no son solo ideas, también acciones, las cuales actúan como bloques monolíticos opuestas al desarrollo y la continuidad de la nueva historia, es decir, el presente que nos ha tocado vivir. Considero que los jóvenes de esta generación -artistas o críticos- debemos mirar el legado que nos dejaron nuestros padres espirituales con la mayor o la misma reverencia que le debemos a ellos, pero nunca (y quisiera no pecar de absoluto) desde una posición sumisa. Nos caracteriza la misma rebeldía que los caracterizaba a ellos en su momento, ¿o acaso ellos no hicieron lo mismo en aquel entonces?
Creo que no se equivoca el amigo Gustavo: Tenemos que consumir la mayor cantidad de referencias culturales (aunque es difícil conocerlo TODO, pero no imposible) para crear y dar continuidad a la obra, no solo que valga la pena sino que sea digna de portar los valores de estos tiempos sin necesidad de posar la vista en el pasado. La crítica sana, desprejuiciada y enérgica es la que debe prevalecer para que la historia, tanto del cine cubano como la de la vida misma, continúe su curso. Puede que esté errado, pero este es solo el juicio de un simple provinciano que también gusta de practicar el ejercicio del criterio.

Yoelxy Pilliner L.

EXCESO DE HISTORIA, DÉFICIT DE VIDA

jagb 05/03/2009 @ 13:21

El último párrafo del excelente post de Gustavo Arcos, coincide en esencia con el comentario que ha puesto a circular el artista plástico Jorge Luis Santana. A ambos parece inquietarles que los investigadores nos ocupemos de las fechas fundacionales, cuando hay tantos problemas por analizar y resolver en el presente.

Eso, como todo en esta vida, es susceptible de ser interpretado mediante prismas aparentemente irreconciliables. Por supuesto que nada parece más urgente que fijar nuestra atención en eso que discurre ante nuestros ojos, pero ¿puede darse el lujo el ser humano de ignorar lo que ha sido el pasado?, ¿no ha sido precisamente esas sucesivas fracturas en nuestra “memoria histórica” lo que ha posibilitado que las generaciones más recientes ignoren por completo que fue lo que sucedió en el llamado “quinquenio gris” (o “decenio negro”), para poner un ejemplo?

Oscar Wilde llegó a suscribir en algún momento una frase verdaderamente genial: “El único deber que tiene el historiador con la Historia es escribirla de nuevo”. No creo en eso. Lo que hay es que escribirla mejor. En el caso del cine cubano de los sesenta, me pregunto si el conocimiento que actualmente tenemos de su Historia es realmente el adecuado. Creo que uno de los grandes problemas que tiene el audiovisual joven en el país es que tienen pocos referentes, por eso predomina la improvisación, la cual se disimula detrás de una pretendida “independencia” tan solo porque se posee una cámara. Pero, ¿independientes de qué?

Muchos de los jóvenes creadores del patio andan, en cuanta a sutileza del lenguaje audiovisual, en un nivel que llamaríamos pre-Meliés. No solo están poco familiarizados con lo que está sucediendo ahora mismo con el documental en el mundo, sino que ignoran cuál ha sido la evolución de ese documental en el país. ¿Cuántos habrán visto los documentales de Guillen Landrián o Sara Gómez?, ¿O los de Joris Ivens, Chris Marker o Agnes Varda?, ¿Cuántos han visto “Desarraigo”, de Fausto Canel, “La ausencia”, de Alberto Roldan, “Tránsito”, de Eduardo Manet, o “El bautizo”, de Roberto Fandiño?, ¿se puede negar algo si no se sabe qué es ese algo, o cuál ha sido la evolución de ese algo?

Estoy de acuerdo en que un evento dedicado a revisar los orígenes puede devenir un punto de encuentro para las celebraciones recicladas. En lo personal, no me interesa ese tipo de “Historia” monumentalista, o anticuaria. Me motiva pensar críticamente el pasado, con el fin de desmontar aquellas zonas que se alimentan, una y otra vez, de mitos paralizantes. No hay por qué estimular en los más jóvenes esa “desmemoria” que ha marcado a las generaciones anteriores. El pasado puede ser un buen pretexto para, sobre todo, proyectar el futuro. Si estimulamos en los creadores jóvenes la misma desmemoria (el mismo silencio selectivo) que ha afectado a las generaciones precedentes, se corre el riesgo de que mañana se repitan las mismas torpezas que hoy censuramos.

Pero, desde luego, eso es una cosa, y otra creer que el pasado ya lo sido todo. Por supuesto que a mí me parece vital que nos ocupemos del presente, y creo que este blog ha dado pruebas de ello, pues me he buscado no pocas polémicas precisamente porque no comparto esa etiqueta que la historiografía al uso maneja para referirse al cine cubano de los sesenta (véase el post que habla de “El síndrome de Peter Pan”).

En mi caso, hubo un tiempo en que la “Historia” del cine cubano solo me interesaba como relato, y nada como problema. En esa “Historia” los acontecimientos se acomodaban igual que en una de esas películas o novelas que se conciben para el gran público: todo era fácil de entender. Los conflictos solo existían para resaltar la parte positiva de los héroes, de los fundadores. Estos no eran seres humanos, tan complejos como el más mortal de los mortales, sino paradigmas de algo incurablemente platónico.

Ya no suelo pensar en la Historia del cine cubano de esa manera, y eso, obviamente, no encaja con la visión romántica que muchos tienen de este proceso que ha sido el cine de la isla. No hace mucho alguien me adjuntaba el cargo de “ingrato” (ese parecía ser su argumento académico de más peso), y en vez de revisar los puntos de vistas que he esgrimido, me remitía a la “Historia” que existe, que según él no miente (como si esta no la escribieran los historiadores, seres finitos que muchas veces confunden el poder de la Verdad con la verdad del Poder).

Me decepcionan esas maneras de defender determinadas posiciones. “Me quieren bien, pero me defienden mal”, hubiese dicho Bolívar. Si a mí no me interesara el cine cubano (casi hasta el insomnio) este sitio no existiera (y dicho sea de paso: existe sin que sea un encargo de institución alguna). Lo que sí no me interesa es ese tic fetichista que hace de las fechas fundacionales la suma de todo lo que ya ha podido ser. Que nos convierte en meros epígonos de algo que otros construyeron con anterioridad. Que nos impide seguir haciendo “Historia” porque esta ya llegó a su fin, y estamos condenados a celebrarla, imitarla (en el caso del cine cubano, habría que seguir pariendo “Memorias” y “Lucías” hasta el infinito).

No voy a reiterar las reservas que me provocan esos lugares comunes que lo único que hacen es reciclar una opinión “autorizada”, sin que sea fiscalizada la fuente. Concedo que en mis argumentos pueda influir demasiado un subjetivismo que se niega a heredar de una manera poco crítica algo que, más que Historia, es rumor grupal. Pero al margen de ello, estaría el sentido común: nadie de niño hace las cosas mejor que cuando es un adulto (o por lo menos, esa no es la regla). De allí que no pierda de vista aquello que tanto angustiaba a Nietzsche:

“La creencia de que se es un ser rezagado en su época es verdaderamente paralizadora y muy a propósito para provocar el mal humor; pero cuando semejante creencia, por una inversión audaz, se dedica a divinizar este ser rezagado, como si verdaderamente fuese el sentido y el fin de todo lo que ha pasado antes que él, como si su miseria sabia equivaliese a una realización de la historia universal, entonces esta creencia nos parecería terrible y devastadora”.

El problema es que muchos de los jóvenes cineastas de hoy están repitiendo los mismos errores que muchos de los jóvenes cineastas de los sesenta, porque todavía no conocen a fondo esa Historia.

Juan Antonio García Borrero

JORGE LUIS SANTANA: MAS SOBRE LO JOVEN Y LA HISTORIA

jagb 04/03/2009 @ 22:10

Juan Antonio:

No soy ningún crítico ni escritor, por lo que esto son solo algunas reflexiones que me provocaron los mensajes anteriores. Los comentarios en torno a la muestra de jóvenes realizadores me parecen bien. Concuerdo perfectamente con las apreciaciones y criterios de Abelardo Mena, muy a tono con nuestra forma actual de pensar.

Solo tengo una interrogante, ya que se está convocando a dirigir más la atención, (institucionalmente) hacia este nuevo fenómeno, (relevante ya desde hace algunos años) de la producción descentralizada del audiovisual; no solo de producciones puramente, por así decirlo, "cinematográficas", sino también desde la plástica, videoartes, videoinstalaciones,etc., que, sin duda de un modo mucho más abarcador y profundo, conforma el imaginario de una realidad Cubana contemporánea.

Entonces, me pregunto por que el próximo encuentro de la critica cinematográfica de Camaguey 2009, se centra en la época "Dorada" del cine cubano de los 60, en vez de ajustarse y debatir las complejidades del mundo actual en el audiovisual contemporáneo, influencias internacionales, políticas y estrategias de inserción, acompañamiento teórico en alguna medida de lo que ahora mismo está sucediendo.

Estoy seguro que esos temas se debatirán en alguna medida, pero me parece muy sintomático y contradictorio en los momentos actuales, es mi modesto entender, la formula de "volver a los clásicos" y a la fundación, que sin duda están allí, pero ¿que está pasando con nuestra realidad de ahora mismo?, ¿tendremos que resignarnos, como en el caso de otras noticias, a las referencias de debates en espacios internacionales?.

Gracias,

Jorge Luis Santana (artista plástico)

PD: ANNA ASSENZA SOBRE 8º VA MUESTRA.

LA BÚSQUEDA DEL CONSENSO A TODA COSTA ¿PA QUE?.(Subtitulo: ¿O las furias del interés privado?)

…Son los ‘signos’ de los tiempos, y es inútil querer ocultarlos bajo mantos de púrpura o hábitos negros, no indican que ‘mañana’ vayan a ocurrir milagros, pero demuestran cómo hasta las clases gobernantes empiezan a darse cuenta vagamente de que la sociedad actual no es algo pétreo e inconmovible, sino un organismo susceptible de cambios y sujeto a un proceso constante de transformación…
…acogeré con los brazos abiertos todos los juicios de la crítica ‘científica’, en cuanto a los prejuicios de la llamada opinión publica , a la que jamás he hecho concesiones, seguiré atendiéndome al lema del gran florentino (Dante Alighieri) ‘non ti curar di loro ma guarda e passa’ (sigues tu camino y no escuchar a nadie).

Esto es para citar a Marx que siempre sirve de vez en cuando sacarlo a la luz…

…o como dice un dicho árabe o el titulo de una novela de Truman Capote: ‘los perros ladran, la caravana sigue’.

Cuando era todavía una adolescente (en la década de los 70’) me sentía muy afortunada por ser hija de sicilianos pesados y anticuados, o mejor dicho: mafiosos sin remedio en sus vísceras mas recónditas, o sea un hecho cromosómico, como lo llamo yo: ‘Herencia cromosómica subconsciente de un pensamiento histérico chantajista’; en mi casa había una biblioteca que cubría las 4 paredes de la sala de lectura, algo que solamente una clase social alta tenia la fortuna de poseer. Mis padres estaban muy contentos del hecho que yo fuera curiosa y fanática a la lectura, pero no se daban cuenta que mientras mas yo leía mas gana tenia de tomar una pluma en la mano para contestar a todos aquellos genios de la literatura, formándome así como pensadora independiente, imagínese cuando descubrí estas letras que cite aquí arriba, que como adolescente yo traduje: ‘me importa un pito de la opinión de los demás”.

Desde entonces nunca me han gustado los ‘Consensos’ de los adultos o las etiquetas que ese mundo nos proporciona constantemente para definir a toda costa algo que sucede fuera de su propio control, siempre estuve fascinándome por la tecnología que avanza sin remedio. Para mi gusto una cámara es una pluma que escribe sin pedir permiso a nadie, un ojo curioso que es capaz de mirar todo lo que le parece digno de ser impreso en la memoria, una-un adolescente que nunca pierde la gana de jugar, una-un adolescente curioso y jodedor, alguien que tiene el valor de mostrar-se a la multitud para decir algo a gritos, valioso o no poco importa, lo mas importante es la osadía, la valentía de echarse encima todos los perros que ladran y no hacerle caso… lo mas importante es leer para aprender el habito de la ética cósmicamente justa… y leer es algo intimo, es el primer paso para Ser en un futuro próximo lo que se nos antoja, las consecuencias son siempre nuestras, dolorosa o no.

La Muestra de cine de los jóvenes realizadores por lo tanto yo la tomo por lo que es: un espacio significativo y necesario, simplemente porque es y punto. Yo puedo gozar de ello o no, es mi libertad. En los días de hoy cualquier ojo puede fijar algo en una pantalla, ¿porque no? Hasta un celular puede servir para eso, así que de que sirve querer a toda costa el consenso de los ‘adultos’? Yo me sentía afortunada cuando era una adolescente y leía todos aquellos libros, decía una cuartilla mas arriba, por ser siciliana, mujer y ciudadana de una isla subdesarrollada, eso me forjó como luchadora ya que de censores estaba lleno el mundo en aquel entonces histórico siciliano, me permitió aprender decir las cosas que siempre he considerado cósmicamente justa al momento, o sea ‘ahora’, sin importarme las consecuencias, el justo ‘pese a quien le pese’; cuando documento algo nada me importa si me dan consenso o menos, pararse atrás de eso no conlleva a ningún lugar históricamente contemporáneo, o sea: lo que fue impreso hace 5 años ya es historia, se convierte automáticamente en ‘Cult’ necesario para no perder la ‘memoria’.

Como cine-mato-grafara (en italiano: una que hace cine por dilecto propio) no me interesa el consenso televisivo o festivalero, me lo enseñó Pasolini y todos los que le siguen después de el… aquí en Cuba Titón, Santiago Álvarez, Rapi Diego, Fernando Peréz, Terence Piard, Iskander, Daniel Díaz Torres, y otros tantos mas que siento no recordar sus apellidos como lo del joven (en el 2003) Italo Elo, de lo cual pero me acuerdo los títulos de sus obras: ‘El jardín de Norma’, ‘Intimidad entre A y B’, ‘Intimidad entre A y B 2’, y todos los que poco les importa si sus películas son vendibles o menos, si estamos en contra el capitalismo cruel tenemos que serlo hasta el ultimo aliento y en todos sentidos. El cine para mi no es una industria, mas bien es algo mas que eso, es ‘Arte del decir cosas que tengo por dentro y quiero sacarla a la luz de una pantalla-muro donde gente-publico pasa y sacará su propia conclusión’…y mientras filmo pienso firmemente lo que pensó otro Grande de la Historia que dijo: ‘¿Acaso tengo derecho a confundirme con aquellos a quienes hoy se presta atención? Lo que a mi me pertenece es el pasado mañana. Algunos hombres nacen póstumos.’

En fin, no quiero ofender a nadie con mi opinión, pero sí me da gusto hablar de esto, quizás mi pensar les pueda dar a los jóvenes de hoy la fuerza de continuar a buscar caminos sin pararse demasiado en buscar consensos… y sin darle demasiado peso a las dificultades o a los problemas. Viva Dios que existen los problemas, eso comporta siempre una resolución, es una ley matemática: problema-desarrollo-solución. Estamos vivos, eso es lo esencial de la cuestión.
Personalmente estuve muy feliz en estos días de la Muestra, ¡Gracias, Marisol y a quien por ella¡

Anna Assenza
(cine – mato – grafara independiente de las pesadeces)