BLOGUERIAS EN EL NUEVO MUNDO
Ya alguien alguna vez nos habló de que uno puede defenderse contra los ataques, pero no contra los elogios. Incluso pasar por alto los primeros puede ser signo de rotunda victoria, de aristocracia espiritual, mas empeñarse en ignorar los segundos raya con la pedantería.
He tratado de convencer a Armando Pérez Padrón de colgar sus hermosas palabras de presentación del libro “Bloguerías” en el sitio de Cultura en Camaguey, o en un espacio que no sea este. Aunque siempre van a hablar, evito lo del “autobombo” gratuito. Sin embargo, Armando me tendió una trampa: se trata, me dice, de su primer post para “Cine cubano, la pupila insomne”.
De cualquier forma, el texto de Armandito (más allá de los elogios) me gusta porque ha sabido interpretar el mensaje que hay en el trasfondo del volumen publicado por Acana. El libro es solo un pretexto para llamar la atención sobre una nueva época donde la comunicación entre los seres humanos ha sido afectada por las tecnologías más recientes, y donde la producción cultural, así como su consumo, asumen nuevas características.
No está de más decir que buena parte de las cosas que he conseguido en el plano profesional se la debo a Armando Pérez Padrón, quien fungiría como director del Centro Provincial del Cine en Camaguey desde 1990 hasta el 2007. La verdad es que creo haber tenido muchísima suerte en esta vida: fue un privilegio sin igual, por ejemplo, coincidir con Pérez Padrón en el momento que me iniciaba en este giro, pues me sobran los dedos de una mano para contar dirigentes que yo haya conocido con tanta pasión por el cine.
De no haber sido por esa conjura de circunstancias(que coincidió con la presencia de Luciano Castillo en el lugar), el Taller Nacional de la Crítica hoy no existiría, ni tampoco el grueso de mis investigaciones, que nacieron con el respaldo de la institución que él dirigía, a pesar de que en no pocas ocasiones teníamos criterios encontrados. Pero además, nunca olvidaré aquella ocasión en que uno de los huracanes llevó al piso parte del techo de mi casa, y Armando (junto a la pequeñísima brigada de mantenimiento que dirigía) tomó la iniciativa (siempre la iniciativa) de ayudarme a arreglarlo. No esperó orientación superior alguna: lo hizo y punto. Sí, he tenido mucha suerte: no abunda ese tipo de dirigente donde las dotes para mandar se combinan con la sensibilidad humana.
Tal vez esta sea la última vez que hablo del asunto, pues aunque defiendo el carácter personal del blog, estoy intentando que este sea un espacio de confluencias de ideas, más que un monólogo, aunque sin ocultar que tiene mucho de catarsis. Esto último se vincula a la siguiente interrogante: ¿cómo aprender a lidiar en un mundo donde es a “los otros” a quienes les ha tocado “la suerte” de ser ricos, o famosos, o lindos, o inteligentes, o valientes, o saludables, o tener Poder, y no morir con la sensación de que tu autoestima ya ha sido vendida en el rastro, antes que te pusieran un nombre?, ¿cómo demostrarnos que mas importante que la imagen que los otros tengan de nosotros, es la que tengamos de nosotros mismos?
Esta es la pregunta que a diario tal vez se hagan millones y millones de personas que miran en los televisores de sus casas a “los elegidos”. La única manera de sobrevivir, pienso yo, es plantearse un proyecto de vida que reconozca nuestras limitaciones (físicas, sicológicas, culturales), pero que nunca pierda de vista nuestra capacidad de iniciativa. Sacarle lascas a esta última tal vez jamás nos reporte ganancias materiales (que al final, tampoco garantizan sosiego interior), pero estoy seguro que ayuda a sentirnos un poco más cómodos con nosotros mismos. Nada peor que decidir acomodarse en ese grupo de personas que se conforman con haber nacido y llegar a viejos, y para ello renuncian a vivir, que es otra cosa.
Por lo demás, lo que más me ha gustado es que “Bloguerías” fue presentado en Camaguey, donde la palabra “blog” todavía puede suscitar reacciones que van desde la mas letal indiferencia hasta la convicción de que se trata de algo “políticamente incorrecto”. Para mí lo importante de todo esto es contribuir a que se entienda lo evidente: que tantos blogueros no pueden estar equivocados.
Juan Antonio García Borrero
UN POST PARA UN AMIGO, UN HERMANO.
por Armando Pérez Padrón
Han pasado veinte años desde que un amigo común nos presentara, y se sumara de inmediato al club de los que soñábamos y pensábamos que otra manera de disfrutar, apreciar, y amar el cine en nuestra comarca, era posible. Por aquellos días era un joven poco más que delgado, de andar ligero y con gran facilidad en el verbo. Quizás su estancia en el gremio de los juristas, le ayudó en su gesta primigenia de buen comunicador; en mi caso me inclino a pensar que era un valor genético, implícito en su talentosa personalidad. Juntos enfrentamos los cruentos años noventa, y sus oscuros embates sucumbieron ante el deseo y el arrojo de aquellos locos, que en lugar de soñar con el estómago, lo seguían haciendo con el único vicio que no hace daño, «el cine», frase célebre pronunciada muy a menudo por él mismo en aquellos tiempos.
Así he tenido la honda satisfacción de verlo crecer intelectualmente a pasos de gigante; de aquel atrevido adolescente, con aspiraciones de crítico de cine, que se aventuraba a enviar sus primeras notas al periódico Adelante; del bisoño abogado que funda y modera el cine club Luís Rogelio Nogueras en la Casa de los Juristas; del fundador de Radio Imagen, de quien trajera a mi mesa la primera idea para crear un Taller de Crítica; de quien retomara nuestro primer programa televisivo Claqueta —fundado por Luciano Castillo—; de quien me trasmitiera sus angustias diarias, en busca del consejo paternal del amigo, ante las incertidumbres de la edición de su primer libro, de quien me regalará la alegría de su mirada, cuando ese texto inicial vio la luz; de quien me ha tenido entre sus primeros lectores de una extensa y concienzuda obra que atesora más de una docena de textos, en los que prima su indiscutible pasión por el cine nacional, su agudeza investigativa, su pensamiento crítico, audaz, transgresor de toda postura autocrática. De ese gran amigo, Juan Antonio García Borrero, tengo el placer de presentar a ustedes su ultimo libro publicado, “Bloguerías”, alegoría a los post que casi a diario cuelga en su blog, Cine cubano, la pupila insomne, nombre de un sitio en Internet, cuya aparente metáfora, deviene en realidad latente, pues tal como él mismo confiesa, el blog, si se pretende ser serio, es un ejercicio de pensamiento diario, una vigilia obligada de la memoria, evidente primera virtud tanto del sitio, como de este texto.
En su primer post publicado en el sitio, su autor señalaba: “Este blog será un intento de enriquecer las miradas en torno al cine cubano. [...] creo que el cine cubano también está necesitado de dejar atrás maneras ya fosilizadas de estudiarlo.[...] Desde aquí intentaremos fomentar lo que otras veces hemos llamado “la cultura de la polémica” hablando de cine cubano, pero también de su crítica y de su público[...]” Esa declaración de principio con los propios demonios que llevamos dentro, ratifica el rigor del autor, la constancia en el amor por la cinematografía nacional, la obsesión por sacar a la luz pública, aquellos hechos, y seres humanos que por alguna razón, han desaparecido de la historiografía oficial del cine cubano, pese a haber formado parte de momentos y obras trascendentales de nuestra filmografía.
De esta forma adentrarnos en las páginas de “Bloguerías”, es como tener una larga sesión para visionar un making off, de películas añoradas. Cada post devenido en ágil ensayo, nos lleva a conocer nombres que buena parte de los seguidores del cine cubano de hoy, acaso ni saben que existieron: Guillermo y Saba Cabrera Infante, Néstor Almendros, Raúl Molina, Sara Gómez, entre otros. O conocer que esa distante, pero indiscutible icono de la música cubana, que fuera Celia Cruz, incursionó en una decena de películas dentro y fuera de Cuba. Con sobriedad el autor dibuja un entorno desconocido, de los principales grupos de creación, promoción y apreciación del cine que existían en Cuba al momento de triunfar la Revolución, condicionamiento para nada execrable, en las circunstancias objetivas y subjetivas que configuran la necesidad del surgimiento del ICAIC.
Pero en “Bloguerías” también emerge la creciente preocupación del autor, por desmitificar los tradicionales cánones de envestidura omnipotente, del profesional apertrechado de las herramientas teóricas que impone a imagen y semejanza de su particular forma de ver los filmes, a las grandes masas de espectadores que alimentan los egos de estrellas del celuloide.
Capítulo aparte, para su aproximación crítica a obras y autores contemporáneos del audiovisual criollo, que van desde un Jorge Molina, devenido en psicópata de la obscenidad para los mojigatos de la hipocresía, y apóstol de la cubanidad para los bardos de la sensualidad; al fin y al cabo cualidad endémica del criollo; así nos conduce hasta los intríngulis de la ultima propuesta de Jorge, titulada “Molina’s Mofo”, patentizando su total acuerdo con la forma en que este joven cineasta desde la sexualidad tratada si tapujo alguno, aborda diferentes aristas de los principales problemas que lastran la vida humana. Y es que en esencia el sexo, fuente inagotable de vida y de placer, instinto primario de los seres vivos, debiera desde siempre, o al menos a estas alturas, ser acreedor de ese aforismo de Enrique José Varona, que Juan Antonio parafrasea « la virtud no es obediencia, sino elección».
El documental “Zona de silencio” del joven realizador Karel Ducases, realizado en el 2007, sobre el llevado y traído tema de la censura, es escrutado por la mirada del crítico, del creador y sobre todo del hombre, del ser humano, afirmando claramente “No importa que hoy lo censuren y mañana lo premien. O que hoy lo reconozcan y mañana lo ignoren. Si se es un artista o se pretende serlo, se ha de llevar en vena la convicción, de que todo arte casi siempre está reñido con el orden de las cosas a las que alude. El verdadero arte cuando festeja la realidad que nos rodea, desordena la percepción más común que tenemos de esta”
No falta en estas páginas de “Bloguerías” el homenaje a Humberto Solas, amigo del autor y de su querido terruño; la referencia a la amistad con Mirtha Ibarra, y su participación en el libro “Volver sobre mis pasos”, con el epistolario de Tomas Gutiérrez Alea, para hablarnos una vez más de la grandeza de nuestro cineasta mayor, aún a riesgo de la brevedad del post, tal como lo afirma: “Tratándose de Titón, sé que todo lo que se hable en cuartilla y media corre el riesgo de que se interprete a la ligera. Su pensamiento (que es decir sus películas) se ha nutrido, y a su vez, ha alimentado esas paradojas que conforman nuestra condición humana”.
No escapa a esta primera versión impresa de segmentos de “Cine Cubano, la pupila insomne”, la referencia a la relación con nuestro país de cineastas como Luís Buñuel, y Glauber Rocha; la añoranza por nuestros tradicionales cines Casablanca, Guerrero, América; la preocupación por los segmentos historiográficos de nuestra memoria audiovisual que se pueda perder; sus angustias existenciales en medio del mundo que nos ha tocado vivir, donde cada vez se impone más la barbarie por encima de la más elemental mesura.
Es cierta la afirmación del propio Juan Antonio, de que hoy día escribir en un blog con la pretensión de que lo lean una parte importante de los cubanos, ronda entre las peores de las utopías, pero por un lado buena parte de las causas más nobles se inician con la complicidad de minorías, fenómeno donde las grandes obras artísticas se llevan las palmas; y por otra parte coexiste esta experiencia de poder llevar al soporte tradicional de las publicaciones, una selección de esos post, que nutren “la Pupila insomne”, de miles de lectores en los más insospechados rincones del planeta, mérito indiscutible de un sitio dedicado solo al cine cubano
De manera que estamos ante un nuevo libro de nuestro querido Juany, con su exquisita forma de decir, su eterna pasión por la polémica, su mordaz angustia por las exclusiones, su apego al Camaguey legendario, su fe en la fuerza del cine, y que además tiene el mérito añadido de recrear un espacio, o como él llama, un Ciber café, donde cualquiera puede opinar, polemizar, aportar, siempre que se haga desde la postura del respeto al criterio del otro.
He querido realizar estas líneas más que para promover un libro, que con la sola alusión a su autor es segura su recepción, como un reconocimiento a quien ha dedicado todas sus energías, al cine cubano en todas sus facetas, venga de donde venga, con la única condición de que sea solo eso: cine cubano, nuestro cine cubano.
De seguro debo haber caído en las mismas trampas del autor, cuando señala “Creo que aún hay muchas cosas por aprender. En el plano formal por ejemplo, una de las cuestiones que más trabajo me costó asumir, es esa que se relaciona con la necesaria brevedad del post. Hoy sé, que mientras más breve el post, mejor”.
Ni hablar, para nada he sido breve, pero al fin y al cabo, quizás perdonable por ser este mi primer post en “Cine Cubano, la pupila insomne”, y más que eso, un post para un amigo, un hermano.
Muchas gracias.
Armando Pérez Padrón
Camaguey, 27.05.09
PD: "Cine cubano, la pupila insomne" agradece la promocion que ha hecho "Gaspar, el Lugareño" del prologo del libro, asi como la informacion grafica de "Con ojo de gato".

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