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Categoría: BLOGOSFERA

BLOGUERIAS EN EL NUEVO MUNDO

jagb 28/05/2009 @ 15:29

Ya alguien alguna vez nos habló de que uno puede defenderse contra los ataques, pero no contra los elogios. Incluso pasar por alto los primeros puede ser signo de rotunda victoria, de aristocracia espiritual, mas empeñarse en ignorar los segundos raya con la pedantería.

He tratado de convencer a Armando Pérez Padrón de colgar sus hermosas palabras de presentación del libro “Bloguerías” en el sitio de Cultura en Camaguey, o en un espacio que no sea este. Aunque siempre van a hablar, evito lo del “autobombo” gratuito. Sin embargo, Armando me tendió una trampa: se trata, me dice, de su primer post para “Cine cubano, la pupila insomne”.

De cualquier forma, el texto de Armandito (más allá de los elogios) me gusta porque ha sabido interpretar el mensaje que hay en el trasfondo del volumen publicado por Acana. El libro es solo un pretexto para llamar la atención sobre una nueva época donde la comunicación entre los seres humanos ha sido afectada por las tecnologías más recientes, y donde la producción cultural, así como su consumo, asumen nuevas características.

No está de más decir que buena parte de las cosas que he conseguido en el plano profesional se la debo a Armando Pérez Padrón, quien fungiría como director del Centro Provincial del Cine en Camaguey desde 1990 hasta el 2007. La verdad es que creo haber tenido muchísima suerte en esta vida: fue un privilegio sin igual, por ejemplo, coincidir con Pérez Padrón en el momento que me iniciaba en este giro, pues me sobran los dedos de una mano para contar dirigentes que yo haya conocido con tanta pasión por el cine.

De no haber sido por esa conjura de circunstancias(que coincidió con la presencia de Luciano Castillo en el lugar), el Taller Nacional de la Crítica hoy no existiría, ni tampoco el grueso de mis investigaciones, que nacieron con el respaldo de la institución que él dirigía, a pesar de que en no pocas ocasiones teníamos criterios encontrados. Pero además, nunca olvidaré aquella ocasión en que uno de los huracanes llevó al piso parte del techo de mi casa, y Armando (junto a la pequeñísima brigada de mantenimiento que dirigía) tomó la iniciativa (siempre la iniciativa) de ayudarme a arreglarlo. No esperó orientación superior alguna: lo hizo y punto. Sí, he tenido mucha suerte: no abunda ese tipo de dirigente donde las dotes para mandar se combinan con la sensibilidad humana.

Tal vez esta sea la última vez que hablo del asunto, pues aunque defiendo el carácter personal del blog, estoy intentando que este sea un espacio de confluencias de ideas, más que un monólogo, aunque sin ocultar que tiene mucho de catarsis. Esto último se vincula a la siguiente interrogante: ¿cómo aprender a lidiar en un mundo donde es a “los otros” a quienes les ha tocado “la suerte” de ser ricos, o famosos, o lindos, o inteligentes, o valientes, o saludables, o tener Poder, y no morir con la sensación de que tu autoestima ya ha sido vendida en el rastro, antes que te pusieran un nombre?, ¿cómo demostrarnos que mas importante que la imagen que los otros tengan de nosotros, es la que tengamos de nosotros mismos?

Esta es la pregunta que a diario tal vez se hagan millones y millones de personas que miran en los televisores de sus casas a “los elegidos”. La única manera de sobrevivir, pienso yo, es plantearse un proyecto de vida que reconozca nuestras limitaciones (físicas, sicológicas, culturales), pero que nunca pierda de vista nuestra capacidad de iniciativa. Sacarle lascas a esta última tal vez jamás nos reporte ganancias materiales (que al final, tampoco garantizan sosiego interior), pero estoy seguro que ayuda a sentirnos un poco más cómodos con nosotros mismos. Nada peor que decidir acomodarse en ese grupo de personas que se conforman con haber nacido y llegar a viejos, y para ello renuncian a vivir, que es otra cosa.

Por lo demás, lo que más me ha gustado es que “Bloguerías” fue presentado en Camaguey, donde la palabra “blog” todavía puede suscitar reacciones que van desde la mas letal indiferencia hasta la convicción de que se trata de algo “políticamente incorrecto”. Para mí lo importante de todo esto es contribuir a que se entienda lo evidente: que tantos blogueros no pueden estar equivocados.

Juan Antonio García Borrero

UN POST PARA UN AMIGO, UN HERMANO.
por Armando Pérez Padrón

Han pasado veinte años desde que un amigo común nos presentara, y se sumara de inmediato al club de los que soñábamos y pensábamos que otra manera de disfrutar, apreciar, y amar el cine en nuestra comarca, era posible. Por aquellos días era un joven poco más que delgado, de andar ligero y con gran facilidad en el verbo. Quizás su estancia en el gremio de los juristas, le ayudó en su gesta primigenia de buen comunicador; en mi caso me inclino a pensar que era un valor genético, implícito en su talentosa personalidad. Juntos enfrentamos los cruentos años noventa, y sus oscuros embates sucumbieron ante el deseo y el arrojo de aquellos locos, que en lugar de soñar con el estómago, lo seguían haciendo con el único vicio que no hace daño, «el cine», frase célebre pronunciada muy a menudo por él mismo en aquellos tiempos.

Así he tenido la honda satisfacción de verlo crecer intelectualmente a pasos de gigante; de aquel atrevido adolescente, con aspiraciones de crítico de cine, que se aventuraba a enviar sus primeras notas al periódico Adelante; del bisoño abogado que funda y modera el cine club Luís Rogelio Nogueras en la Casa de los Juristas; del fundador de Radio Imagen, de quien trajera a mi mesa la primera idea para crear un Taller de Crítica; de quien retomara nuestro primer programa televisivo Claqueta —fundado por Luciano Castillo—; de quien me trasmitiera sus angustias diarias, en busca del consejo paternal del amigo, ante las incertidumbres de la edición de su primer libro, de quien me regalará la alegría de su mirada, cuando ese texto inicial vio la luz; de quien me ha tenido entre sus primeros lectores de una extensa y concienzuda obra que atesora más de una docena de textos, en los que prima su indiscutible pasión por el cine nacional, su agudeza investigativa, su pensamiento crítico, audaz, transgresor de toda postura autocrática. De ese gran amigo, Juan Antonio García Borrero, tengo el placer de presentar a ustedes su ultimo libro publicado, “Bloguerías”, alegoría a los post que casi a diario cuelga en su blog, Cine cubano, la pupila insomne, nombre de un sitio en Internet, cuya aparente metáfora, deviene en realidad latente, pues tal como él mismo confiesa, el blog, si se pretende ser serio, es un ejercicio de pensamiento diario, una vigilia obligada de la memoria, evidente primera virtud tanto del sitio, como de este texto.

En su primer post publicado en el sitio, su autor señalaba: “Este blog será un intento de enriquecer las miradas en torno al cine cubano. [...] creo que el cine cubano también está necesitado de dejar atrás maneras ya fosilizadas de estudiarlo.[...] Desde aquí intentaremos fomentar lo que otras veces hemos llamado “la cultura de la polémica” hablando de cine cubano, pero también de su crítica y de su público[...]” Esa declaración de principio con los propios demonios que llevamos dentro, ratifica el rigor del autor, la constancia en el amor por la cinematografía nacional, la obsesión por sacar a la luz pública, aquellos hechos, y seres humanos que por alguna razón, han desaparecido de la historiografía oficial del cine cubano, pese a haber formado parte de momentos y obras trascendentales de nuestra filmografía.

De esta forma adentrarnos en las páginas de “Bloguerías”, es como tener una larga sesión para visionar un making off, de películas añoradas. Cada post devenido en ágil ensayo, nos lleva a conocer nombres que buena parte de los seguidores del cine cubano de hoy, acaso ni saben que existieron: Guillermo y Saba Cabrera Infante, Néstor Almendros, Raúl Molina, Sara Gómez, entre otros. O conocer que esa distante, pero indiscutible icono de la música cubana, que fuera Celia Cruz, incursionó en una decena de películas dentro y fuera de Cuba. Con sobriedad el autor dibuja un entorno desconocido, de los principales grupos de creación, promoción y apreciación del cine que existían en Cuba al momento de triunfar la Revolución, condicionamiento para nada execrable, en las circunstancias objetivas y subjetivas que configuran la necesidad del surgimiento del ICAIC.

Pero en “Bloguerías” también emerge la creciente preocupación del autor, por desmitificar los tradicionales cánones de envestidura omnipotente, del profesional apertrechado de las herramientas teóricas que impone a imagen y semejanza de su particular forma de ver los filmes, a las grandes masas de espectadores que alimentan los egos de estrellas del celuloide.

Capítulo aparte, para su aproximación crítica a obras y autores contemporáneos del audiovisual criollo, que van desde un Jorge Molina, devenido en psicópata de la obscenidad para los mojigatos de la hipocresía, y apóstol de la cubanidad para los bardos de la sensualidad; al fin y al cabo cualidad endémica del criollo; así nos conduce hasta los intríngulis de la ultima propuesta de Jorge, titulada “Molina’s Mofo”, patentizando su total acuerdo con la forma en que este joven cineasta desde la sexualidad tratada si tapujo alguno, aborda diferentes aristas de los principales problemas que lastran la vida humana. Y es que en esencia el sexo, fuente inagotable de vida y de placer, instinto primario de los seres vivos, debiera desde siempre, o al menos a estas alturas, ser acreedor de ese aforismo de Enrique José Varona, que Juan Antonio parafrasea « la virtud no es obediencia, sino elección».

El documental “Zona de silencio” del joven realizador Karel Ducases, realizado en el 2007, sobre el llevado y traído tema de la censura, es escrutado por la mirada del crítico, del creador y sobre todo del hombre, del ser humano, afirmando claramente “No importa que hoy lo censuren y mañana lo premien. O que hoy lo reconozcan y mañana lo ignoren. Si se es un artista o se pretende serlo, se ha de llevar en vena la convicción, de que todo arte casi siempre está reñido con el orden de las cosas a las que alude. El verdadero arte cuando festeja la realidad que nos rodea, desordena la percepción más común que tenemos de esta”

No falta en estas páginas de “Bloguerías” el homenaje a Humberto Solas, amigo del autor y de su querido terruño; la referencia a la amistad con Mirtha Ibarra, y su participación en el libro “Volver sobre mis pasos”, con el epistolario de Tomas Gutiérrez Alea, para hablarnos una vez más de la grandeza de nuestro cineasta mayor, aún a riesgo de la brevedad del post, tal como lo afirma: “Tratándose de Titón, sé que todo lo que se hable en cuartilla y media corre el riesgo de que se interprete a la ligera. Su pensamiento (que es decir sus películas) se ha nutrido, y a su vez, ha alimentado esas paradojas que conforman nuestra condición humana”.

No escapa a esta primera versión impresa de segmentos de “Cine Cubano, la pupila insomne”, la referencia a la relación con nuestro país de cineastas como Luís Buñuel, y Glauber Rocha; la añoranza por nuestros tradicionales cines Casablanca, Guerrero, América; la preocupación por los segmentos historiográficos de nuestra memoria audiovisual que se pueda perder; sus angustias existenciales en medio del mundo que nos ha tocado vivir, donde cada vez se impone más la barbarie por encima de la más elemental mesura.

Es cierta la afirmación del propio Juan Antonio, de que hoy día escribir en un blog con la pretensión de que lo lean una parte importante de los cubanos, ronda entre las peores de las utopías, pero por un lado buena parte de las causas más nobles se inician con la complicidad de minorías, fenómeno donde las grandes obras artísticas se llevan las palmas; y por otra parte coexiste esta experiencia de poder llevar al soporte tradicional de las publicaciones, una selección de esos post, que nutren “la Pupila insomne”, de miles de lectores en los más insospechados rincones del planeta, mérito indiscutible de un sitio dedicado solo al cine cubano

De manera que estamos ante un nuevo libro de nuestro querido Juany, con su exquisita forma de decir, su eterna pasión por la polémica, su mordaz angustia por las exclusiones, su apego al Camaguey legendario, su fe en la fuerza del cine, y que además tiene el mérito añadido de recrear un espacio, o como él llama, un Ciber café, donde cualquiera puede opinar, polemizar, aportar, siempre que se haga desde la postura del respeto al criterio del otro.

He querido realizar estas líneas más que para promover un libro, que con la sola alusión a su autor es segura su recepción, como un reconocimiento a quien ha dedicado todas sus energías, al cine cubano en todas sus facetas, venga de donde venga, con la única condición de que sea solo eso: cine cubano, nuestro cine cubano.

De seguro debo haber caído en las mismas trampas del autor, cuando señala “Creo que aún hay muchas cosas por aprender. En el plano formal por ejemplo, una de las cuestiones que más trabajo me costó asumir, es esa que se relaciona con la necesaria brevedad del post. Hoy sé, que mientras más breve el post, mejor”.

Ni hablar, para nada he sido breve, pero al fin y al cabo, quizás perdonable por ser este mi primer post en “Cine Cubano, la pupila insomne”, y más que eso, un post para un amigo, un hermano.

Muchas gracias.

Armando Pérez Padrón
Camaguey, 27.05.09

PD: "Cine cubano, la pupila insomne" agradece la promocion que ha hecho "Gaspar, el Lugareño" del prologo del libro, asi como la informacion grafica de "Con ojo de gato".

EL HOMBRE INVISIBLE

jagb 04/05/2009 @ 18:58

Todos los días me despierto con la incómoda sensación de ser “El hombre invisible”. Un intruso que firma sus escritos como JAGB ha remplazado mi identidad. Me ha hecho perder amigos. Me ha sumado enemigos. Ha fomentado equívocos. Por su culpa los que me odian no acaban de conocerme bien. Y los que me quieren mucho menos.

Escribí el post “Blog Mail” pensando en esa fastidiosa sensación, y después de haber leído en el blog “Soledad propiciatoria” el provocador ensayo de Umberto Eco “Para una guerrilla semiológica”. Texto inquietante, como casi todo lo de su autor, tiene la virtud de movilizar en quien lo lee la búsqueda no de una solución colectiva al problema de la comunicación, sino en todo caso de una estrategia que nos ayude, como individuos, a lidiar con una época en la que los medios han decretado la invisibilidad del ser humano concreto.

Creo que es un asunto que importa más allá del país donde se viva, o la ideología o religión que se profese. Uno de los segmentos del ensayo que más me puso a pensar fue este:

“Por esta razón, habrá que aplicar en el futuro a la estrategia una solución de guerrilla. Es preciso ocupar, en cualquier lugar del mundo, la primera silla ante cada aparato de televisión (y, naturalmente, la silla del líder de grupo ante cada pantalla cinematográfica, cada transistor, cada página de periódico). Si se prefiere una formulación menos paradójica, diré: la batalla por la supervivencia del hombre como ser responsable en la Era de la Comunicación no se gana en el lugar de donde parte la comunicación sino en el lugar a donde llega. Si he hablado de guerrilla es porque nos espera un destino paradójico y difícil, a nosotros, estudiosos y técnicos de la comunicación: precisamente en el momento en que los sistemas de comunicación prevén una sola fuente industrializada y un solo mensaje, que llegaría a una audiencia dispersa por todo el mundo, nosotros deberemos ser capaces de imaginar unos sistemas de comunicación complementarios que nos permitan llegar a cada grupo humano en particular, a cada miembro en particular, de la audiencia universal, para discutir el mensaje en su punto de llegada, a la luz de los códigos de llegada, confrontándolos con los códigos de partida”.

¿Podría esa estrategia incluir lo que llamo el “Blog Mail”? No lo sé. En principio comparto el escepticismo de aquellos que piensan que un blog puede aportar muy poco a la solución de esos grandes problemas que acosa al mundo, y que para solucionarlos se demanda del esfuerzo colectivo. Cuando hablo de “grandes problemas” pienso en la gente que más fastidiada está: los que viven en la pobreza extrema. Los que me mandarían al diablo porque mientras yo escribo en un blog sobre el cine cubano y otras cosas relacionadas con el ego, ellos se desesperan al no tener algo mínimo que comer.

Pero también incluyo a los que cada día son réplicas de un “Dead Man Walking” porque la soledad (no la física, sino la química) ha hecho metástasis en ellos. Lo que veo de positivo en el blog es que, pese a que no podré arreglar eso que los políticos (con mucho más recursos) no han podido, al menos sí tomaré más conciencia del lugar que ocupo en este mundo.

Veo diferencias bastante notables entre ese egoísmo frívolo que a diario genera el capitalismo (con su exaltada religión del “sálvese quien pueda”, y el mercadeo de objetos que se hacen viejos en una semana), y el orgullo de sabernos seres únicos. Por otro lado, el que nos parezca natural que algunos hombres acumulen millones y millones de dólares, mientras que en África mueren de hambre otros millones y millones, a mi me parece definitivamente una inmoralidad. Lo que no soporto es que en nombre de esa obscenidad, ya sean personas de izquierda o de derecha, un grupo de terceros decida mantenerme en la invisibilidad.

Como individuo, lo que más me ha afectado en esta terrible guerra mundial donde las bombas han sido sustituidas lo mismo con Publicidad erótica que con graffitis políticos, ha sido la incapacidad para percibir críticamente quién soy (quién puedo llegar a ser). El problema no es el hecho de que yo no tenga acceso a la fuente primaria de esa producción de mensajes que me sepultan y hacen invisible (ya se sabe: son los poderosos los que venden en el mercado las películas que les convienen), sino que he sido incapaz de reaccionar ante ese bombardeo: he perdido toda capacidad de iniciativa intelectual. Al final, soy una mala imitacion de aquel Marlon Brando que camina como un zombie en medio de un Berlín desvastado: las bombas de neón han terminado por convertirme en otro mutilado de guerra. Cierto que es una guerra con mucho espectáculo, música, drogas, sexo, alcohol, y efectos especiales. Pero el olor a sangre, aunque perfumada, es real. El paredón de la Nada apesta.

En este sentido, el blog me ha devuelto la certeza de que es posible desafiar lo que esos medios aseguran: que no existo. Me ha devuelto la certeza de que aunque los Poderes me ignoren puedo sentir orgullo de esa invisible finitud. Al final tal vez el mundo no sea más que eso: un breve y al mismo tiempo largo camino hacia uno mismo, acompañado de gente que nos odia y que nos quiere, pero para los que nunca seremos indiferentes.

Juan Antonio García Borrero

ACERCA DEL POST "BLOG MAIL"

jagb 03/05/2009 @ 20:27

ABELARDO MENA SOBRE EL “BLOG MAIL”

Querido Juani:

En relación a este post, me gustaría comentarlo de modo sintético, como usualmente corresponde al medio de Internet.

a) Podemos definir la "Cuba blogueada" o la ciudad blogueada como una nueva forma de socialización, producida de manera decisiva por el impacto de las nuevas tecnologías de comunicación, de efectos universales mas allá de los países, sistemas políticos y/o religiosos.

b) En el caso de Cuba, como también creo en Irán y China, la producción de lazos, conocimientos y servicios sociales asume, desde Internet y el email, características dinámicas frente al status inmóvil de las estructuras comunicativas oficiales-hegemónicas, producidas por las instituciones estatales, capaces de reiterar hasta la saciedad los rituales verticalistas de distribución informativa en ausencia, o no reconocimiento, del poder social de nuevas comunidades de usuarios estimulados/modelados por los avances y/o apropiaciones de las tecnologías, "permitidas" o no desde los centros de poder. Es una situación semejante a la popularización de las Literaturas provocadas por la imprenta de Gutemberg: la iglesia deseaba contener el conocimiento desde la excelsa y lenta parsimonia de los manuscritos iluminados, mientras hojas impresas de manera múltiple hablaban a las masas de Galileo, las doctrinas de Lutero o los beneficios del tabaco americano.

Sin embargo, es notable como las herramientas de Internet, el email y los móviles pone en manos de los cubanos instrumentos validos de emancipación frente a la ineficacia burocrática, la Cuba de ciencia ficción modelada por los massmedia insulares y en defensa de la aperturista Constitución de 1992, aun vigente. Seria de esperar el estimulo decisivo a estas nuevas maneras de expresión popular. Sin embargo, se ha trazado una oposición, totalmente artificial entre el acceso social y privado a Internet cuando debería discutirse como facilitar las producciones de sentido a través de la misma.

c) La asincronía entre las instituciones y los nuevos públicos no es, sin embargo, un conflicto nuevo, ni está reducido al espacio de las culturas cotidianas. Recordemos en los años 80 la férrea oposición al rock cubano, voz de una oleada generacional de apetencias no previstas en los estudios demográficos y sociológicos estatales, o pensemos ahora mismo por que la protección a los derechos del consumidor no encuentra fácil plasmación en un índice, vía Internet, de los precios vigentes en las cadenas de tiendas. Esta incapacidad para preveer y estudiar nuevas formas de consumo y socialización no son tampoco privativas de Cuba, se manifestaron con ejemplos sobrados en los países "socialistas" incluso con perjuicio para sus sistemas defensivos. Se alimenta de una sólida desconfianza ante los conceptos del consumo, del uso instrumental de la sociología, y constituye un aspecto a estudiar dentro de las contradicciones producidas por el socialismo.

d) Resumiendo: las nuevas tecnologías, Internet, email, blogs, facilitan un aspecto imprescindible para la construcción colectiva de un nuevo pensamiento de izquierdas en Cuba: un nuevo orden informativo nacional como componente indispensable a un nuevo orden informativo internacional.

Sin mas, saludos

Abelardo Mena

ANNA ASSENZA SOBRE EL POST “BLOG MAIL”

Juan,

de vez en cuanto me entra una gana incontenible de meterme en mesa bloguiana y contestar a todo lo que me provoca gana de decir la mía, opinión, de eso se trata, porque el poseer algo, siempre, me ha dado molestia desde que leí Marx cuando era una quinceñera arrogante y pasional.

Desde mi modesta esperienza de vida aprendí a luchar siempre contra todo lo que me impide hacer, libertad o muerte siempre fue mi reflan, y el merito lo tiene mi papa que me llenaba a golpe porque no queria que saliera a la calle sin su '`permiso''.... esperimenté en carne viva que nadie podia detenerme en hacer lo que a mi me daba la gana hacer. (preámbulo).

La cultura audiovisual televisiva cubana nos sugiere todos los dias, atreves de un muñeco muy antipatico, con ese tono de voz que tiene, que viene gana de llenarlo de galletas en la cara por como habla a la muchedumbre, como si fuesimo todos idiotas, que se puede cortar la imagine y recomenzar desde zero, que es lo unico que encuentro genial en el, el sugerir cosas obvia diciendo que se puede ser directores de la realidad que nos rodea y reescribir escenas que son de verdad desagradables al primero ciak, y sinembargo se reiteran cada dia en todos lugares comunes echos maleducados y mal trato a la poblacion, parece que nadie ve la television en este Pais, que a pesar de lo que piensan muchos yo la encuentro bastante educativa. Ahora, que quiero decir con esto? (desculpenme esta forma tan ajena de hablar pero me divierte escribir como hablo, mal porsupuesto. Mi español cubano es un poco raro, vaya, lo admito.)

ESCENA 1 - INTERIOR DIA - SALA COMEDOR - CASA DE UN FULANO CUALQUIERA
El tipo está sentado en su silla tratando de escribir algo en su computadora, tiene miedo de expresar lo que su mente le sugiere. Está parado sin mover un dedo, tembla.
¡CORTE!
repetimos:
el tipo está escribiendo, sus dedos vuelan sobre el teclado, en cinco minutos envia su correo con cara sotisfecha.

ESCENA 2 - INTERIOR DIA - CUARTO DE CAMA - CASA DE OTRO FULANO CUALQUIERA
el fulano en cuestion tiene un correo recien llegado en su portatil delante de su nariz, se le ve que no le gusta lo que está leyendo, decide levantarse de la cama. Está molesto, casi furioso
dialogo: - descarado, la vas a pagar -
¡CORTE!
repetimos:
el fulano en cuestion tiene un correo recien llegado ecc... Está molesto, contesta al correo recien llegado, sierra la compu y se levanta de la cama.
En la cocina habla con alguien comentando la carta que recibió, ese alguien le dice - que fortuna tu tienes compadre, de poseer una compu, yo no tengo ni un boligrafo, queria comprarmelo pero tuve que comprar cebollas y no me alcanzó el dinero.... ¿porque no hacemos algo al respecto? no podemos continuar a soportar de tratar a la cebolla como si fuese una pepita de oro... ¿no te parece?

ESCENA 3 - CALLE - EXTERIOR DIA -
Un grupo de gente esta protestando por el precio de las cebollas, alguien dice que hasta cuando nadie querrá trabajar la tierra ese vegetal seguirá desaparecido y por lo tanto carisimo... alguien dice que hasta que los campesinos no ganaran lo suficiente para vivir dignitosamente nadie querrá trabajar bajo el sol quemante de la isla así de gratis, con ese salario no se pueden comprar ni un par de botas para trabajar, y las botas chinas duran un mes, y ni eso, por mala que las hacen.... porque los chinos sí que entendieron que significa capitalismo comunista, hacer cosas que duran el tiempo de una puesta en escena para mantener ocupados a todos los compañeros en fabricas dishumanizantes, son muchos, ¿como lo controlan si no?
¡SIN CORTE porfavor!

¿que quiero decir con esto? que la sociedad la hacemos todos, que a un cierto punto de la historia viene el momento de dejar el lamento a un lado y empezar a ser mas practicos, el miedo a decir o a hacer me parece una escusa muy conveniente para no mover un dedo, no creo que si un intero pueblo se levanta para decir BASTA YA con las cosas mal echas por poco practicas que son pase algo fula, ningun gubierno tiene tanto dinero para meter presos a los que se rebelan a las estupideces lampante.... y no hay que comparar, no me comparo con nadie, nunca me ha gustado, porque si caía en esa trampa de la comparacion yo era una muchacha afortunada con respecto a una mujer africana a la cual le cortan el clítoris.... vaya....

Para parafrasar a un cineasta cubano: ''lo que parece no es y lo que es no parece'', cuidado, en este periodo escalofriante de pasaje de mano del Poder en la tierra de los poderosos, me gustaria leer algo mas congruente a ¿que haremos nosotros los compañeros con respecto al nuevo poderío disfrazado de libertador del mundo? Como enfrentar en forma nueva un modo diferente de vivir? Que opinan los poetas, los filosofos, los cineastas, los intelectuales en general aqui en Cuba, donde para mi gusto, todavia no se insució el sentido comun de la justicia social? Los que tienen a su disposicion la herramienta que les permite opinar via etere.... ¿como quieren contribuir culturalmente a la conscientizacion de las conciencias en lo general? Continuaran a alagar el coraje de lamentarse sin sugerir ninguna solucion? o finalmente podriamos reunirnos ante que todo para ver si se encuentra una solucion a los problemas cotidianos aqui y ahora, para fortalecerse y finalmente desear cosas mas valiosa que un reloj rolex, o un celular ultimo modelo que te hace hasta el café....o ropa Prada o de firma en general que cuestan un dineral ... hay que reinventar las escalas de lo deseado, lo que es justo y lo que no, pero no porque alguien se levanta una mañana y decide para todos, estoy hablando de cosas que dejen de contaminar por gusto esta Tierra nuestra que está llendose a la borda sin que podamos hacer nada al respecto, eso es devastante de verdad.... o libertad o muerte de verdad, prefiero morir que callarme frente al precio de la cebolla que es un insulto constante a nuestra inteligencia..... no soporto ver una anciana que renuncia a un pedazo de piña en Cuba porque cuesta demaciado, asi como no soporto en Italia a una anciana que no tiene como comprarse un kilo de pasta porque cuesta demaciado.... o sea que todo el mundo está en candela, ¡hacemos algo por dios! La hera moderna le puso en la cabeza a los jovenes que trabajar la tierra es degradante, es mejor ser maestros o medicos o avogados o ingenieros o artistas ¿y quien trabajará en la agricoltura? no hemos todavia alcanzado ese tipo de tecnologia robotica que nos podría ámparar, sería genial si a la medida de comprar armas se gastace el dinero para construir robotts mecanicos para hacer el trabajo duro, lo que solitamente hacen los esclavos de todos los tiempos, antiguos y modernos....

Cada cual es esclavo de un sistema y no nos damos ni cuenta, que horror.... si no salimos de la esclavitud de la ignorancia nunca seremos libres....

sin mas
anna assenza

BLOG MAIL

jagb 03/05/2009 @ 14:31

Hasta ahora he tenido suerte: nadie me ha acusado de “invadir” sus espacios con los sistemáticos post que envío por email. Si alguien se quejara, sé que tendría todo el derecho del mundo al cuestionamiento.

Mi única atenuante es que una vez que termino de escribir estas cosas, vienen a mi mente personas con quienes me gustaría compartir ideas, y recibir sus observaciones. Yo no escribo para “el mundo”, sino para un conjunto de hombres y mujeres que mientras reviso mi libreta de direcciones me inspiran el deseo de comentar mis euforias y angustias. Es decir, un grupo de seres que ya me han “invadido” a mí (tal vez el antecedente de todo tendré que rastrearlo en aquellas “afinidades electivas” que inspiraban a Goethe). Por fortuna (y más bien para mi sorpresa), últimamente he recibido algunas “solicitudes de suscripción”.

Creo que lo que viene sucediendo en este modo de comunicarnos es signo de que algo está cambiando también en Cuba. Antes, para poner un ejemplo, uno encendía el televisor, y allí estaban los mismos actores de siempre. “Los mismos gestos”, diría resignado Sergio, el de “Memorias del subdesarrollo”. “Las mismas palabras”, suspiraría aún más resignada mi vecina, fanática de las telenovelas. Ahora puede que esos actores abran su correo, y encuentran casi todos los días mis mensajes. “Y dale Juana con la palangana”, dirán, aunque no sé sin tan resignados, “el mismo tipo con su dichoso blog”.

Pero aquí habría algo que tener en cuenta. Normalmente han sido los periódicos, la televisión, las que han conformado nuestro sentido de “la realidad”. Y como las noticias son más o menos las mismas desde que William Randolph Hearst comenzara a implementar su imperio (guerras mesiánicas, líderes que hablan de democracia, libertad, soberanía, o justicia universal), hemos vivido peligrosamente cautivos de una realidad que no cambia, y que nos hace creer que hemos sido arrojados al mundo para padecerlo en plan de extras de una gran superproducción, no para transformarlo (o transformarnos).

Esa “realidad” hoy se tambalea con lo nuevos modos de comunicación: antes de abrir el periódico, abrimos el correo electrónico, por lo cual el estado de ánimo de alguien que está lejos y que nunca aparecerá en un diario o televisión (pero que nos importa), se nos hace visible. Leer su mensaje, incluso cuando no se le responda, o no se esté de acuerdo con él, es también una manera de cambiar la realidad: “nuestra realidad”, que es la única real.

Aclaremos que mantener un blog desde Cuba no es lo mismo que administrarlo desde otras partes del mundo. Mientras en la isla el acceso a Internet no sea una cosa común a todos los cubanos, las lecturas de esos blogs creados aquí, por muy buena fe que se tenga, estarán dirigidas mayormente al exterior. Fuera de Cuba un blog es un lujo que la mayoría de la gente no puede permitirse, porque deja más pérdidas que ganancias: el tiempo que supone escribir un post, o un simple comentario, no juega con la lista de impuestos a pagar el fin de año, con todo y la libertad de Internet. En Cuba, en cambio, mantener un blog es la manera que algunos tienen de desafiar la invisibilidad local, que es tal vez el más oneroso de los impuestos que se le impone al individuo. Yo sigo pensando que el lector natural de esos blogs está en Cuba, no fuera: es aquí donde pueden resultar útiles, sobre todo si se someten a debate, y nos ayudan a mejorar la convivencia.

Por eso es que más que conformar un blog típico, he querido experimentar y convertir a “Cine cubano, la pupila insomne” en una suerte de blog-mail que circule entre amigos del audiovisual de la isla (ahora sí: lo mismo dentro que fuera, porque ya la isla es algo más que físico), y que propicie debates, rescates de la memoria histórica, y sobre todo que nos familiarice un poco más con lo que podría ser una “cultura digital de la polémica” en torno al cine cubano.

Hasta el momento me he opuesto a incluir publicidad, o botones que admiten donaciones, con el fin de evitar que se asocie el blog al lucro personal. Sin embargo, sí que me encantaría incorporarle imágenes, trailers de películas, entrevistas con cineastas o críticos, o herramientas (con seguridad nada complejas) como esas que te permiten observar de modo automático como se actualizan aquellos blogs que están entre tus favoritos. Pero en estos asuntos (seguro tan sencillos como los que te notifican de un “trackback”) solo sé que no sé nada.

De cualquier forma, si algo me alarma ahora mismo es percibir cómo las publicaciones más prestigiosas que se ocupan de la cultura cubana (lo mismo dentro o fuera de la isla), insisten en ignorar ese fenómeno que ya se conoce como “blogosfera cubana”. Es peligroso seguir ignorando lo que viene sucediendo en esa zona, porque a estas alturas existen contundentes ejemplos de blogs donde el teatro, la plástica, la literatura, la música, o en sentido general, la cultura cubana, han recibido una atención de primera mano.

Ni siquiera hablo de que los blogs sean buenos o malos. Solo intento llamar la atención sobre el alarmante distanciamiento que aún guarda el intelectual cubano (ya viva dentro o fuera de la isla) de estos nuevos modos de producir y recibir conocimientos. ¿No será hora de que “La Gaceta de Cuba”, “Criterios”, o “Temas”, por ejemplo, abran un buen debate sobre el fenómeno? La pregunta inicial pudiera ser: ¿no estará en peligro de extinción la ciudad letrada por la creciente consolidación de una ciudad blogada?

Juan Antonio García Borrero

EL POST MÁS BREVE DEL MUNDO

jagb 10/04/2009 @ 14:04

Posteo, luego existo.

Juan Antonio García Borrero

INVITACIÓN AL BLOGUEO

jagb 20/10/2008 @ 12:10

Parece fácil narrar la historia del cine cubano. A primera vista, se trata apenas de un puñado de filmes. Nada que ver con la producción anual de Hollywood. O con la de países como Francia o Italia. Y sin embargo, detrás de esa precariedad numérica, permanece intocado todo un mundo.

No es que no se haya hablado del cine cubano. En realidad, a diario tropezamos con una noticia vinculada al mismo, ya sea dentro o fuera de la isla. El problema es que seguimos utilizando un enfoque a través del cual se tiende a parcelar el conocimiento de ese cine, como si este fuera una sumatoria de entelequias, o algo providencial que se desarrolla ajeno a lo que pasa en la vida. Es decir, no se mira ese fenómeno como un conjunto complejo que merece una mirada igualmente compleja, sino que se prefiere encasillar lo que conocemos o sentimos, y sobre la base de esos prejuicios, exaltar o descalificar.

Hasta ahora el sesgo dominante ha sido ese que en algunas ocasiones he nombrado “icaicentrismo”. Con esta tendencia, el historiador (incluso cuando niega de modo feroz a esa institución por razones ideológicas o culturales), sigue pensando en la historia del cine cubano como si se tratase de la historia del ICAIC. Todo el relato gira alrededor de ese exiguo conjunto de películas producidas por dicha institución (comparada con la de países con recursos), conjunto que se reduce aún más, porque las obras que han alcanzado una proyección internacional relevante, no pasan de la veintena. De allí que sea imposible pensar en un cosmos, y los estudiosos recurran una y otra vez a las mismas películas de siempre (“Memorias del subdesarrollo”, “Lucía”, “La primera carga al machete”, o un poco más acá, a “La Bella del Alhambra”, “Fresa y chocolate” o “Suite Habana”).

Con ello se insiste en dejar a un lado la perspectiva de conjunto (que incluye al texto fílmico, pero también al espacio en que surge ese texto, así como los dispositivos técnicos que lo hicieron posible), para priorizar una lectura sesgada donde la interpretación y la metafísica (según el tornadizo humor de quien las enarbola), van por delante del análisis de circunstancias y evidencias. Esta predisposición cognitiva del investigador ni siquiera pudiera sancionarse en el orden ético, ya que en verdad tiene que ver con carencias naturales del hombre.

Dada la polarización política que vive Cuba desde 1959, es obvio que en ambas orillas encontraremos ideólogos con encargos explícitos de liquidar al contrario sin contemplación alguna. En esos casos el razonamiento es algo fatuo que no se perdona. Lo que vale es un “sí” o un “no”. Pero al margen de estos burdos ejercicios de autoritarismos, podemos detectar estudiosos (aquí o allá), que con mucha honestidad defienden sus convicciones sin que en ningún momento les pase por la cabeza que esas “certezas”, como todo lo humano, son fiscalizables y discutibles.

Esto sucede porque, en sentido general, las personas asumimos de manera involuntaria que gozamos de privilegios cognitivos: un estudiante, si desaprueba, cree que el profesor lo ha fastidiado, no que ha descuidado sus labores. O un trabajador achaca a la incompetencia del jefe su despido. Puede ser cierto que el profesor actúe de mala fe, o que el jefe sea un gris burócrata, pero por lo general se piensa que nuestro punto de vista es especial o superior, sin entrar a revisar los posibles argumentos del adversario.

Ese conjunto de sesgos ha sido combatido hasta la saciedad por los más sabios. El “principio de mediocridad” defendido por John Richard Gott en los años sesenta, con su famosa profecía sobre el Muro de Berlín, puso de moda la idea de que no existen privilegios de observación, pero desde mucho antes, con “Rashomon”, Akira Kurosawa nos había descrito la naturaleza poliédrica de la realidad. En lo personal, el paradigma de “Rashomon” me atrae tanto, que más de una vez lo he propuesto como un modo de contar la historia del cine cubano. Mediante ese paradigma, se podría narrar la historia del cine nacional según los cineastas. Y contarla también de acuerdo al punto de vista de los críticos. Y de los espectadores. O incluso, desde la perspectiva de aquellos que nunca han tolerado ese cine.

Sin embargo, admito que ese paradigma, por sí solo, no resuelve la crisis de legitimidad de discursos que introduce. Es preciso, en medio de tanto relativismo, encontrar un madero al cual aferrarse. A mi juicio, la grandeza imaginativa de Kurosawa alcanzó a proponernos otro posible modelo. Gracias a Kurosawa, pienso que el estudioso de cine cubano podría encontrar en “Yojimbo” un buen referente, en tanto parábola de un mundo dividido de forma bipolar.

Como seguramente se recordará, en esa película el protagonista se pone al servicio de dos familias rivales que pugnan de manera feroz por el poder. Pues bien, quien quiera estudiar sin prejuicios el cine cubano, tendrá que admitir que su análisis hasta ahora ha estado condicionado por cosmovisiones binarias (dentro/fuera; a favor/ en contra). El estudioso solo podrá superar esas simplificaciones si se impone sus propias reglas, y se empeña en construir una versión menos maniquea de la realidad, renunciando a entregarse de manera ciega a lo que esos grupos dominantes van pregonando. De lo contrario, estaría respondiendo, primero, a esos sesgos involuntarios que mutilan nuestra propia capacidad de conocimiento, y luego, a los intereses de aquellos (estén dentro de la isla o fuera) que pretenden legalizar como únicas (y excluyentes) la interpretación del cine cubano que ya tienen.

En este sentido, entiendo que lo primero sería asumir que cine cubano es un todo dinámico que incluye a la producción del ICAIC, pero también al cine pre-revolucionario, al “cine sumergido”, y al cine realizado por cubanos más allá de la isla. Si el historiador no toma en cuenta esa “Cuba mayor” (para utilizar la valiosa imagen acuñada por la investigadora Ana López), estaremos condenados a percibir solo fragmentos de la realidad cubana. Y hoy más que nunca, Cuba se nos revela como esa “comunidad imaginada” a la que ha aludido Benedict Anderson. Pongo un ejemplo cercano: gracias a las nuevas tecnologías, Nueva York en este mismo instante es un barrio muy cercano a Camagüey (o viceversa). No son las barreras físicas las que todavía nos separan, e impiden que hablemos del cine cubano como parte de una angustia común: esas barreras y distancias solo perduran en nuestras mentes.

Aquí es donde pienso que el historiador de cine cubano, como Yojimbo, debe imponer (se) sus propias reglas y metas. Si hace su trabajo a conciencia, en el mejor de los casos conseguirá más soledad que reconocimientos, más indiferencia que aplausos. En el peor, sufrirá no pocos repudios. Tendrá que acostumbrarse a la idea de que la utilidad de su legado (si fuese útil), lo será solo con un carácter póstumo, pues hablamos de dejar a un lado aquello que los grupos en conflicto esperan escuchar, para reintegrarle al pensamiento propio un sentido espiritual casi aristocrático. Digo aristocrático porque, mal que nos pese, solo una minoría se esforzará en mantener todo a mano, sin que nos traicione el impulso de suscribir un juicio, una condena, o una apología, si antes no ha revisado la mayor cantidad de argumentos en pro y en contra. Son los menos a quienes les interesa de veras ir más allá de esos lugares comunes que tanta seguridad nos reporta en la vida cotidiana. Seguridad, pero también escasa personalidad.

Donde único se me ocurre que puede fomentarse ahora mismo ese tipo de independencia historiográfica es en la blogosfera. Con la blogosfera hablamos de un terreno virgen donde los “Poderes” políticos, culturales, o mediáticos, aún no han conseguido imponer de forma radical sus restricciones y normativas. Incluso dentro de Cuba, país en el cual hay tantas dificultades para acceder a Internet, ya existe un conjunto de blogs que cada vez alcanza una mayor proyección en la esfera pública, si bien esa publicidad, por el momento, se advierte solo fuera de la isla.

La “Historia” del cine cubano pudiera beneficiarse de este fenómeno imparable. Ya que por la vía institucional no existe voluntad alguna de discutir críticamente su memoria histórica, el desafío se adivina descomunal o temerario. Pero también estimulante, pues a través de los blogs, los cineastas cubanos, estén donde estén, podrían contar como en “Rashomon”, sus propias experiencias, y contribuir a la reconstrucción de esa memoria del cine cubano que ahora es una inmensa laguna donde flotan objetos aislados. ¿Cuántas “historias” (con minúscula) no se han extraviado para siempre, debido a las exclusiones que suele prodigar este tipo de historiografía binaria que hasta ahora conocemos? Y conste que no hablo solo de exclusiones por razones ideológicas, pues también hemos tenido que padecer ese gesto arrogante del historiador que, amando como ama a Bergman o Fellini, se niega a percibir en su agenda de trabajo lo realizado por Juan Orol o sucedáneos.

No esconderé que mi entusiasmo tiene que ver con la experiencia del blog “Cine Cubano, la pupila insomne” (http://cine-cubano-la-pupila-insomne.nireblog.com). Se trata de una iniciativa estrictamente personal, impulsada desde una provincia donde el cine sea acaso, más que una realidad, un recuerdo, y sin más recursos o apoyo que la pasión (a veces, temeraria y autodestructiva). Pero gracias a ello, he podido darme el lujo de evadir los falsos límites que nos ha impuesto la retórica institucionalizada en las dos orillas, para hablar de esta actividad cultural como algo dinámico que se inicia con la llegada de Gabriel Veyre y su cinematógrafo a la isla, y que incluye el cine silente, el cine sonoro pre-revolucionario, el cine del ICAIC, el cine “alternativo”, pero también el cine realizado por cubanos más allá de Cuba.

Desde luego que ese relato está muy lejos de ser el definitivo. Se trata tan solo de una mínima parte de la Historia del cine cubano, contada según el punto de vista de ese “Autor” sucesivo que soy yo mismo. A su vez, en esta misma plataforma, otros han podido rememorar la misma Historia desde una perspectiva distinta. El experimento ha sido interesante por las polémicas que, alguna que otra vez, ha generado, pero también porque me ha permitido beneficiarme de una voluntad cognoscente donde, por encima de la confrontación en su sentido más pedestre, va predominando la exploración colectiva (lo cual no ha excluido el fértil desacuerdo).

Y es que, a mi juicio, la “Historia” del cine cubano tiene que dejar de ser tradición controlada por unos pocos “expertos”, para transformarse en lección permanente del presente: en lección para uno mismo. Hablo de la urgencia de construir entre todos una “Historia” profunda (pudiera decir “fangosa”), que olvide por un rato el resplandor de neón siempre superficial de la pantalla, y retorne a los orígenes del hecho fílmico, dispuesta a indagar en las condiciones primeras de la producción, en los equipos utilizados por los camarógrafos, en las características del material fotográfico del que se hizo uso, en las iniciativas de los técnicos para mejorar el sonido, prácticas que contribuyeron a configurar todo un modo colectivo de representación y recepción de la realidad.

Lo que sugiero es la necesidad de una Historia que en vez de exaltar o descalificar al cine cubano en abstracto, como extensión de un diferendo simbólico, tome en cuenta a los seres humanos “concretos y finitos” que lo han hecho posible. Seres que, como todos los mortales, aman, odian, envidian, se pelean, subliman sus fantasías y/o frustraciones, hacen las paces o se mueren rumiando el rencor, y en el camino proyectan esas pasiones encontradas en lo que más tarde conocemos como “un filme”, que a su vez, pasa a formar parte de la cultura nacional.

Nada sabemos todavía de esas películas que han sido realizadas por cubanos dentro y fuera de la isla, y que en verdad han sido los sueños y pesadillas íntimas de incontables hombres de carne y hueso. Nada sabemos, ya que como alguna vez aseguró Litchtenberg: “Toda nuestra historia no es sino la historia del hombre despierto; nadie ha pensado aún en la historia del hombre dormido”.

Juan Antonio García Borrero

PD: Agradezco la invitación cursada por el Sr. Iván Acosta (creador de la obra teatral “El Súper”) para escribir estas ideas, con el fin de circularlas en el “VII Congreso Anual del Centro Cultural Cubano de Nueva York”, dedicado al cine cubano (Octubre, 2008).

UN COMENTARIO DE ABELARDO MENA

Juani:

Sinceramente, no dejaremos de agradecerte tu enjundioso empeño tanto en “La Pupila Insomne” como en los libros que has escrito, proponiendo una visión otra del análisis del cine cubano como complejo cultural. Creo que, mas allá de la oposición binaria entre apocalípticos e integrados (con el ICAIC todo, fuera del ICAIC nada), es esencial analizar los discursos cinematográficos cubanos, sus instancias de producción, las interferencias o modulaciones en sus discursos, tanto cronológicamente como por series o conjuntos, como se hace en los museos de arte, y rebasar así las lecturas monológicas del mismo.

No podría definir ahora si esta incapacidad critica sobre el cine resulta de la escasa circulación en la Academia (léase facultades de humanidades) de los estudios culturales contemporáneos sobre el cine creados fuera de Cuba, pero estoy seguro que el análisis de nuestro cine debe ser integrado en la Historia del Arte insular, y no estar sometido ya a la feliz aparición de reseñas en la prensa, absolutamente insuficientes.

En ese sentido, la critica e historia del cine cubano debe liberarse (como lo hace el cine “low cost” cubano) de la dependencia a las instituciones (por buenas que sean), de la dependencia del libro como objeto, y proyectarse -como haces en “La Pupila”- en la construcción de canales alternativos que permitan encontrar otras voces receptoras en el público (sea general o especializado).

Esto es esencial, considerando que ya en Cuba circulan y se posicionan- mas allá de los modelos culturales "ilustrados" propuestos por el MINCULT- otros modos de concebir la cultura (llámense banalizadas, extranjerizantes, high tech, etc) que no "respetan" la critica canónica, como hizo tu generación y la mía con “Historia del Cine”, “24 x segundo”, y otras instancias.

Sin más, con un café mañanero,

Abelardo

UN POST PARA LOS NIETOS DE MIS BIZNIETOS

jagb 28/09/2008 @ 15:40

Hoy, como Borges en cierta tarde ya lejana, quisiera acordarme del futuro, no del pasado. Hoy he estado sacando cuenta de los años que demorará en llegar a los nietos de mis biznietos este mensaje. Computar eso asusta bastante, porque es como tirarse al vacío desde la cima de un rascacielos, sin que nunca veamos llegar el piso. No sé si para entonces existirá Internet. Lo que sí me atrevería a jurar es que no existirá el cine (por lo menos, tal como lo hemos conocido en esta brevísima vida de cien años que tuvo la más joven de las formas de ver arte).

Por supuesto que se seguirán mirando esas películas ilustres que han descrito nuestra vapuleada existencia desde una densidad poética sencillamente insuperable. Chaplin, Bergman, Fellini, Welles, y en el caso de los cubanos, Titón, Solás, Santiago Álvarez, García-Espinosa, Pineda Barnet, Fernando Pérez, entre otros, devendrán referencias insoslayables. Al igual que Ramón Peón, Manolo Alonso, Néstor Almendros, Fausto Canel, o León Ichaso, pues al fin y al cabo, como ya dijo un sabio, “la cultura es eso que queda, después que se ha olvidado todo”.

Pero no es desde esa perspectiva que quisiera comentarles a mis descendientes esto que, ya con incurable nostalgia, llamamos cine. Conceptos como el de Jean Luc Godard (“El cine es la verdad 24 veces por segundo”), devendrán muy seductores en el contexto de la retórica, pero dicen poco, muy poco, de lo que ha significado para los cubanos “ir al cine”. Dudo que mis descendientes entiendan algunos de esos textos donde mi desmesurada pasión por la “artisticidad” de esta o aquella película, disfraza lo que en realidad es algo más mundano y sublime a la vez: el placer de estar en medio de algo que nos excita. El placer de sentirnos por un par de horas libre de una vida cotidiana que paraliza.

En el “cine”, queridos nietos de mis biznietos, los de ahora tuvimos nuestra verdadera “paidea” erótica. En muchos de nosotros el cine todavía se asocia al nombre de la primera novia. Al primer beso. Y al goce de una mano asustada que se desliza, como quien no quiere las cosas, entre las piernas de alguien que, estando a nuestro lado, el deseo nos empujó a percibirla como si fuera la verdadera estrella del filme que en esos momentos proyectaban en la pantalla.

Me consta que en Camagüey, ir todos los lunes al estreno del cine “Casablanca”, para algunos era algo así como asistir a misa los domingos. Supongo que cada uno de los espectadores que ha existido en este mundo tendrá su propia versión del asunto. Pero los de mi generación quizás todavía se sientan compañeros de aventuras de Errol Flynn en “Contra todas las banderas”, o de Tony Curtis y Kirk Douglas en “Los vikingos”, o de Toshiro Mifune en “Los siete samurais”.

Una vez mentí mencionando el título de la primera película que vi en mi vida. En realidad no recuerdo cuál fue la primera, aunque sí asocio ese acontecimiento al (hoy) teatro “Principal”, que por aquellas fechas ofrecía proyecciones en 35 milímetros. ¿Cuántos cines había entonces en la ciudad? Así, sin pensarlo demasiado, ahora mismo evoco nueve: “Casablanca”, “Alkázar”, “Encanto”, “Guerrero”, “América”, “Avellaneda”, “Social”, “Camagüey”, “Amalia Simoni”.

Hoy quedan apenas dos funcionando, pero esa devastación que nos impone el tiempo y la modernidad, no desmiente la jerarquía que esos espacios tuvieron para cada uno de nosotros. En esos cines los camagüeyanos dejamos un gran trozo de nuestras vidas. Dejamos a nuestras novias de siempre. Perdimos la virginidad. Y supimos, Heráclito mediante, que después de una buena película, ya nadie se sienta dos veces en el mismo cine.

Tal vez esa sea la causa de que, en noches de alucinaciones y desvelos, pase una y otra vez en mi cabeza un filme interminable que he titulado “Camagüey: lo que el cine se llevó”.

Juan Antonio García Borrero

UN ASESINO EN LA BLOGOSFERA

jagb 06/09/2008 @ 14:49

Nada más parecido a lo que uno garabatea en un blog, que aquello que el antropólogo español Julio Caro Baroja acuñó con el término de “literatura de cordel”.

Puedo imaginar esa época en la que se ponía a la venta, en la plaza pública, este tipo de literatura impregnada con el perdurable perfume de lo efímero. Los pliegos, colgando de un cordel, se hacían eco de los hechos más sensacionalistas. Los más truculentos. Un ciego anunciaba en medio del tumulto eso “único” que se podría leer. La gente se detenía, escuchaba en menos de un minuto el comercial de la historia, quizás compraba el pliego, y a los diez minutos lo olvidaba. Como en la vida.

Supongo que suceda lo mismo con cada post que uno cuelga en Internet. Hay quien deja que le roben impune un minuto y medio de su existencia, y se detiene a echarle un vistazo. Pero la mayoría ni se entera. O lo pasan por alto porque hay cosas más importantes que hacer (lo cual es verdad).

La única diferencia con aquella literatura de cordel, es que en cada post lo que un blogger va dejando enganchado es la piel. Y casi siempre en medio de la indiferencia colectiva. La blogosfera está hecha de millones y millones de jirones de piel humana. Eso me hace sospechar que tal vez el dios de la blogosfera sea una versión sofisticada de aquel despiadado asesino en serie de “The Silence of the Lambs”.

Juan Antonio García Borrero

MÁS SOBRE LA REVOLUCIÓN DE LOS BLOGS

jagb 21/06/2008 @ 21:53

Es difícil imaginar lo que pasará dentro de (apenas) un año, porque la tecnología cambia todos los días, mientras que la mente humana (aún las más proclives a revolucionarlo todo), se demoran siglos en desmarcarse de los esquemas mentales que han heredado. Por el momento, al Poder (en sus variedades más sofisticadas) solo le ha quedado la opción del gesto defensivo: y es que lejos de ser su aliada, la blogosfera se adivina como un grano en el trasero de aquellos que intentan dictarle parámetros a la ciudadanía.

No es gratuito que los blogs nacieran como un modo de brindar una mirada alternativa a esa que desde los periódicos oficiales se vendía de la guerra de Irak. Gracias a estos, el mundo ha vuelto a ser un espacio (sobre todo en la misma medida que se deja a un lado las tentaciones de la máscara y el anónimo), que ha de reintegrarle al coraje de decir con claridad lo que se piensa, su condición de virtud.

Lo que no me acaba de quedar claro es si, por su naturaleza, un bloguero está convocado a agitar conciencias colectivas (lo que a la larga lo convertiría en un “periodista” más, solo que alejado de los medios), o tiene la función de restaurarle al individuo (él mismo) esa cuota imprescindible de independencia que tanto “sentido común” ha terminado por anular. Me inclino a creer mucho más en lo segundo: un blog tal vez sea lo más parecido que exista a aquel célebre tonel de Diógenes que ni siquiera el mismísimo Alejandro pudo comprar con su autoridad (¿la virtud asociada a la pobreza?, ¿a la pobreza irradiante?).

El hecho de que un blog sea algo “personal e intransferible” (los hay colectivos, pero aquí hablo de esos que aún siguen impregnados de ese espíritu de bitácora confesional que estaba en el origen), promete que la vieja manía de hablarle al hombre como si este siempre fuera parte de un rebaño descarriado, precipite su caída en el descrédito total. Lo que no significa que los seres humanos no seguirán pensándose como parte de “macro identidades” guiadas por iluminados. Y que seguirán apelando tanto a viejas y nuevas dictaduras, así como a las democracias (ese culto festinado a los disparates compartidos por las mayorías) como el mejor modo de enmascarar la ausencia de un pensamiento propio.

Pero al menos se hará más natural hablar del hombre común, del ciudadano medio, del individuo que se sabe finito, y que por lo mismo aspira a ver cumplidas en vida algunas de sus expectativas más simples. Con los blogs, la soledad está recobrando su poder mesiánico. El silencio vuelve a ser la mejor vía para reencontrarnos con nosotros mismos, y a partir de allí, sanear la comunicación con los otros. Hay que defender la independencia de los blogs como mismo Diógenes le exigía a Alejandro no le obstruyera la entrada de sol a su tonel.

“Ninguna época ha sabido tanto y tan diversas cosas del hombre como la nuestra… Pero ninguna otra época supo menos, en verdad, qué es el hombre”, escribió en algún momento Heidegger. No sé hasta qué punto un blog pueda ayudarnos a conocer un poco más al hombre de carne y hueso, pero por lo menos, al hablar de angustias más cercanas a nosotros mismos, contribuirá a llenar esas inmensas lagunas que los políticos y los medios de comunicación masiva, con sus retóricas saturadas de vacuas abstracciones, han legado a quienes dentro de tres o cuatro siglos pretendan comprender cuáles han sido nuestros tragedias puntuales.

De hecho, un bloguero que en algún momento no hable de aquello que le enoja sencillamente no tiene razón de existir. Los blogs comenzaron siendo una actividad catártica, y todavía es una práctica más familiarizada con la inconformidad que con la lisonja. El optimismo no es algo que abunde en la blogosfera, porque la esperanza ahora la venden en “El Corte Inglés” (o sucedáneos). Y en términos económicos, un blog deja más pérdidas que ganancias. Es más: ninguna ganancia, a no ser la cívica. Esa evidencia invita a parafrasear aquella idea del novelista norteamericano James Branch Cabell: están los blogueros optimistas (aquellos que pregonan que vivimos en el mejor de los mundos posibles), y están los pesimistas (los que temen que eso sea verdad).

Sin embargo, como Lennon, ahora me gustaría soñar un poco: imaginemos que, gracias a los blogs, dentro de un tiempo se hablará más de los seres humanos concretos, y menos de eso abstracto que llaman “humanidad”. Los nombres propios gozarán de más valor que los nombres con mayúsculas, pero ajenos. La pretensión de ser buena persona tendrá más urgencia que la de ser buen político, y tal vez entenderemos mucho mejor las aprensiones de Joyce cuando manifestaba: “Me dan miedo esas grandes palabras que nos hacen tan infelices”.

Ya sé que no estoy hablando de una revolución social, sino en todo caso, de una revolución muy, pero muy personal. De una utopía que, como la de Borges, podría ser la utopía de otro hombre extenuado. Lo sé: soy otro soñador trasnochado, aunque por fortuna, sospecho que tampoco soy el único.

Juan Antonio García Borrero

DECÁLOGO DEL PERFECTO BLOGUERO

jagb 21/06/2008 @ 21:51

1) El peligro real no es que los ordenadores comiencen a pensar como hombres, sino que los hombres comiencen a pensar como ordenadores (Sydney J. Harris)

2) La moda es la manada; lo interesante es hacer lo que a uno le da la gana (Luis Buñuel)

3) Uno está tan expuesto a la crítica como a la gripe (Friedrich Durrenmatt)

4) Exige mucho de ti mismo y espera poco de los demás. Así te ahorrarás disgustos. (Confucio)

5) Hay que dejar la vanidad a los que no tienen otra cosa que exhibir. (Honorato de Balzac)

6) Uno puede defenderse contra los ataques; contra el elogio se está indefenso. (Sigmund Freud).

7) Para tener éxito hay que tener amigos; pero para tener mucho éxito hay que tener enemigos (Frank Sinatra).

8) Di tus cosas más personales, dilas, es lo único que importa, no te avergüences, las generales están en el periódico. (Elías Canetti)

9) Que cuando mires dentro de ti, y de lo que haces, te encuentres como la tierra por la mañana, bañada de luz. Siéntete limpia y ligera, como la luz. Deja a otros el mundo frívolo: tú vales más. Sonríe, y pasa. (José Martí)

10) Aquí se está tranquilo y sosegado y el aire es delicioso. Hay jardines por todas partes, los ruiseñores cantan en los jardines y los policías espían escondidos entre los arbustos. (Máximo Gorki)