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Categoría: CONVERSACIONES CON M

UNA INTRUSA EN MI CABEZA

jagb 10/05/2009 @ 17:04

M insiste en invadir mi cabeza sin pedir permiso. Viene cargada de preguntas, de respuestas que ninguno de los dos tendremos tiempo de fiscalizar el saldo, de desafíos siempre incómodos que me hacen notar que lo biológico puede ser otra ficción. ¿M vendrá de maldición? No lo sé, pero creo que mi signo no es Virgo, sino M: desde hace algún tiempo llevo una M marcada en el corazón como un tatuaje.

A veces regreso a ese famoso libro donde el protagonista deletrea el nombre de aquello que más le empuja a la autodestrucción: “Lo-li-ta”. Mi obsesión es peor, porque es difícil silabear una letra, sin tener la patética impresión de que somos rehenes de la monomanía más letal: “M-M-M-M-M…”

Si hoy escribo este post es para no perderme para siempre en la geografía de su nombre.

Juan Antonio García Borrero

DUST IN THE BLOG

jagb 08/05/2009 @ 12:09

Acabo de releerme los apuntes que M me ha enviado por correo. Contienen un conjunto de ideas que quiere desarrollar en su futura tesis universitaria. En la misma abordará el ejercicio de la crítica en Cuba, pero sospecho que terminará disertando acerca de las posibilidades de ejercer el pensamiento en los nuevos contextos culturales. Todo dependerá de que quienes deban escucharla en el recinto universitario, se despojen de prejuicios: sabemos que las Academias del saber por lo general tardan en admitir en su seno el debate de lo que acontece en el mundo real.

M me ha pedido ayuda, aún cuando le he dicho que no me gusta ser tutor de ninguna investigación. Prefiero la complicidad de los balseros que se saben en igualdad de riesgo durante la travesía, a la posición algo cómoda de quien espera la llegada al puerto del que se arriesga. Algunas de las ideas que M está manejando son realmente provocadoras. Otras van a necesitar una lectura exhaustiva de textos que le permitan no solo argumentar mejor su tesis, sino también descartar visiones que son tan viejas, que ya no nos acordamos de ellas y nos parecen nuevas.

Dice que con lo del balsero del saber la he hecho reír “como una loca”: no esperaba esa expresión de mí. Bueno, de eso se trata: de que la búsqueda del conocimiento no sea un martirio compartido por personas demasiado cuerdas, demasiado inteligentes, pero carentes del sentido del humor. Así que le he propuesto una especie de juego (como en “El mundo de Sofía”): abriré en el blog una etiqueta que se llamará “Conversaciones con M”. Así que cuando pase por aquí tal vez encuentre algún graffiti dirigido a su persona: serán reflexiones provocadas por la lectura de sus ideas.

Empezaré con esta que puede fomentar la impresión de que me repito. No importa: no hay nada menos original que querer pasar por original. M me habla de los nuevos escenarios tecnológicos, y el impacto en el ejercicio de la crítica, en particular en Cuba. Le digo lo que otras veces he repetido. Pienso que para la crítica del audiovisual en la isla, la blogosfera podría ser un sitio estupendo en que podemos proteger la memoria de esas pequeñas discusiones que día a día va generando lo que después se conocen como “los grandes debates” de la humanidad, brutalmente resumidos en tesis de grados o libros que interpretan, con la típica prisa y prosa académicas, las contradicciones de toda una época, de toda una vida.

Los resultados ya están a la vista: conjeturas deslumbrantes que nos hablan de aquello que siempre aparece más allá de nuestros sentidos, pero que dejan intocada la que tal vez deviene la más compleja de las preguntas que enfrentaría un crítico: ¿por qué me gusta esto que me gusta?, o a la inversa, ¿por qué no me gusta eso que estoy viendo? Eso es importante, porque en la crítica más tradicional, por lo general, solo cuenta el intérprete.

Sin embargo, tomando en cuenta que con la blogosfera el crítico se adentraría en un terreno prácticamente post-nacional, debido a la inexistencia de fronteras geográficas o lingüísticas, le será preciso asumir un lenguaje que sea capaz de llamar la atención de sus conciudadanos, pero también de quienes navegan a través de la red, en busca de nuevas experiencias y perspectivas. ¿Podrá lidiar el crítico cubano en una arena definitivamente babélica, si los argumentos que maneja apenas toman en cuenta las expectativas locales? He allí el gran desafío: conseguir que aquello que escribimos, sea algo más que polvo en el blog.

Juan Antonio García Borrero