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Categoría: ENTREVISTAS

Tomás Piard y Lezama Lima, dos viajantes de la imaginación

jagb 27/06/2008 @ 13:11

Tomás Piard y Lezama Lima, dos viajantes de la imaginación

Elizabeth López Corzo

Hace meses el público cubano ha estado al tanto de la película sobre Lezama Lima y su novela "Paradiso". Finalmente "El viajero inmóvil", de Tomás Piard, tuvo su premier este lunes en el Chaplin y su estreno comercial será el próximo jueves en el capitalino cine Yara.

Además del encanto de haber visto el filme sentada junto a su director y con toda la pantalla de la sala oscura casi para nosotros solos, "El viajero…" deja esa sensación de placer y extrañeza, pues, aunque aparentemente creemos conocer el tema, la forma en que se nos muestra esa gran novela en el audiovisual, es totalmente inesperada, novedosa, y a la vez muy cercana al estilo lezamiano, con símbolos y huellas de ambos creadores.

Son de destacar la banda sonora y la fotografía, muy oportunas para reflejar épocas pasadas y crear atmósferas en escenas sin diálogos, muchas de ellas cargadas de sexo y erotismo.

A diferencia de otras películas de Piard, esta no presenta una secuencia aristotélica, precisamente por las características del guión que deviene en escenas donde se viola los espacios de tiempo: eventos que están distanciados en el texto literario se funden en la pantalla.

Son recurrentes los pasajes de la famosa cena, donde aquí aparecen también -en una mezcla de ficción y documental- personalidades de la intelectualidad cubana como Pablo Armando Fernández, Reynaldo González y César López, quienes comentan su parecer sobre "Paradiso" y la poética de Lezama, de forma tan espontánea, que pareciera que ellos estuvieron realmente allí, junto a la familia de José Cemí.

Piard no emula con las imágenes literarias de Lezama, no se trata de una adaptación cinematográfica, esta es su visión de "Paradiso"; es un filme donde confluyen épica e intimismo, porque como diría el gran poeta de "Orígenes": "Paradiso es la aventura total del hombre".

Definitivamente es una película sobre alguien que sólo puede concebirse como cubano.

P: "El viajero inmóvil" es un guión de 1995, pasaron más de 10 años sin que empezara a filmarse, ¿por qué?

R: El guión de "El viajero…" fue premiado como proyecto cinematográfico en un concurso de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba, ese mismo año.

Por muchos motivos la película no se pudo hacer en esa época. Pero yo soy muy persistente, además recibí apoyo de Omar González y sobre todo de Abel Prieto, quien enseguida que conoció la existencia del guión dijo que esta era una película que había que hacer.

Yo pienso que en un principio hubo desconfianza y temor tanto por Lezama como por mí, porque reconozco que hago un cine muy peculiar.

P: ¿Por qué El viajero inmóvil?

R: Porque Lezama fue un hombre que no viajó. Él solamente hizo dos pequeños viajes: a México y a Jamaica, y desde el sillón de su casa, a través de los libros y su sensibilidad enorme recorrió el mundo.

Cuando se lee "Oppiano Licario" nadie puede imaginar que su autor no estuvo en París. Él viajó gracias a su intelecto e imaginación, pero siempre desde una perspectiva cubana.

P: ¿Cuál es su experiencia con Lezama y su obra? ¿Lo conoció?

R: A Lezama sólo lo vi una vez, fue precisamente en este cine (en el Chaplin) viendo "Las noches de Cabiria" de Fellini, era un hombre impresionante.

Después que me gradué de Historia del arte hice el servicio social en Patrimonio del Municipio de Cultura de Centro Habana y cuando la viuda de Lezama murió tuve el privilegio, junto a otros compañeros, de inventariar las piezas de la casa, no todo porque desgraciadamente muchas cosas se perdieron incluido el sillón; hoy día la casa es un museo.

Tiempo después comencé a estudiar su obra y a leer sus ensayos, porque pienso que es a través de la ensayística que se puede acceder al sistema poético de Lezama.

Yo tenía "Paradiso" desde el 66, cuando se publicó, porque la recibí en un intercambio de regalos en la escuela, y a todo el que me pregunta le digo que en aquel momento me leí sólo el capítulo ocho del que la gente hablaba y nada más.

Con los años escribí incluso unos guiones donde Lezama aparecía como personaje.

De hecho en buena medida mi sistema ético y filosófico se ha conformado mucho con su obra y pensamiento. Antes de hacer la película me leí la novela siete veces, y cada una fue diferente.

Yo me siento muy orgulloso de que los cubanos tengamos "Paradiso". En ese sentido creo que tenía una deuda muy grande con él, por eso me animé en el 1995 a escribir el guión cuando fui convocado y me alegro muchísimo de no haberlo realizado en aquel momento, porque yo necesitaba madurar como creador, haber hecho las obras que hice antes.

La película es hoy como es porque pasó ese tiempo.

P: La obra de Lezama y su personalidad han sido motivo de polémica en la historia de la cultura cubana. ¿Usted cree que el filme se acerca a eso?

R: El filme no trata esa parte de las dificultades por las que transitó Lezama, porque no me interesaba reflejar su dolor y amargura. "El viajero…" es una fiesta de la cubanidad, es una invitación, sobre todo a los jóvenes, para que conozcan su obra.

En cierta medida tiene algunos recursos comerciales porque es una forma de conquistar al público. Esta película sale en el año en que "Paradiso", al fin, se incluye en los programas de estudio de la Universidad de La Habana; esa es una coincidencia feliz.

Lezama exige un lector muy activo pero para nada esta es una novela inaccesible, es fascinante, creo que es una aventura, y repito que es un orgullo para mí tener un "Paradiso" como Alemania tiene "La montaña mágica" e Irlanda tiene a "Ulises", es un privilegio nuestro.

En una encuesta de la revista Times en 1999, "Paradiso" quedó en quinto lugar de las mejores novelas del siglo XX por encima de "La montaña mágica" y de "Retrato del artista adolescente", eso es algo trascendente para nuestra cultura.

P: Y con todo eso ¿no es una gran responsabilidad, un riesgo?

R: Por su puesto, pero a la vez no porque a mí Lezama me es muy cercano. En realidad creo que no he tenido una conciencia muy grande de la responsabilidad cultural y cívica que implica llevarla al cine.

Que esta película exista hoy es un hecho importante para la cultura cubana, lo digo sin autosuficiencia; y en el mundo audiovisual los artistas le debíamos esto a Lezama

P: ¿Cómo fue con los actores?

P: Eslinda hace papel de Rialta, madre de José Cemí. Ella es una artista con la cual tengo muy buena comunicación, hemos trabajado mucho durante años, ha sido protagonista en muchos de mis trabajos. También trabaja Jorge Martínez, que para mí es un gran actor, él puede hacer todo lo que se proponga.

Yo estoy muy satisfecho porque grandes intérpretes aceptaron hacer apenas un plano del filme, con tal de estar en este homenaje a Lezama.

Hay otros actores con los que ya había trabajado en teatro, otros muy reconocidos en la radio y muchos que debutan, muchos jóvenes, en general todos me hacen sentir honrado del reparto.

P: Al final de todo ¿este era el filme que quería hacer?

R: (Risas) Casi. Nunca se llega totalmente, pero como decía Lezama: lo importante es el flechazo, no el blanco.

Tomado de Cubaliteraria (http://www.cubaliteraria.com/delacuba/ficha.php?Id=5316)