Administra tu Blog

¡Crea tu Blog Ya! Fácil y Gratis

Categoría: ENTREVISTAS

ALFREDO GUEVARA Y LEANDRO ESTUPIÑÁN CONVERSAN

jagb 22/10/2009 @ 14:34

Me envían al buzón esta entrevista que puede leerse en la revista ccubana de Pensamiento e Historia “Caliban”. Evitaré emitir comentarios por el momento, toda vez que lo interesante del intercambio es que se revelan elementos que contribuyen a que cada lector enriquezca su punto de vista sobre los asuntos que se tratan (muchos de ellos expuestos en el blog). Al margen de posibles acuerdos o desacuerdos, solo me gustaría apuntar una idea: en cuestiones de cine cubano, Alfredo Guevara es tal vez el único que no ha renunciado al hábito intelectual de la polémica.

JAGB

INTRODUCCIÓN

Concedí al compañero Leandro Estupiñán entrevista formal y que debió en consecuencia ajustarse a temas y términos. Es tal la indignación que me producen ciertos senderos trazados e impuestos que, ante este talentoso periodista, presentado con el aval de Graziella Pogolotti, estallé en torrente a veces inconexo pero siempre retornando a ciertas ideas, concepciones y experiencias. Quedaron así violadas las reglas del juego y la entrevista desbordó su propósito. Releída en bruto decidí revisarla y ordenarla y se produjo este texto no-texto y tampoco entrevista que adelanta seguramente otro texto-Memoria que debo redactar con urgencia por razones obvias. No hay que olvidar pero sólo para ser mejores.

Creo que Leandro Estupiñán es y será magnífico periodista; me sacó de esas casillas en que algunas personas, y en mi caso temas, quedan abroquelados. Los reservaba para abordarlos a mi manera, frase a frase pensada y pensada. Salió así, pues adelante. El periodista-entrevistador debe para serlo de veras, respetar al interrogado y sus opciones pero ser incisivo, provocador y acorralante. Lo grave e inadmisible es cuando la provocación y el acorralamiento resultan de la vulgaridad y la ignorancia o de la muy común falta de gentileza y pobre educación ¡Qué magia desarmante se produce cuando el interrogado enfrenta inteligencia fina y estilete bien graduado! Esa fue la experiencia. Y la agradezco.

Alfredo Guevara

EL PEOR ENEMIGO DE LA REVOLUCIÓN ES LA IGNORANCIA
Leandro Estupiñán Zaldívar

Entrevista con Alfredo Guevara

El encuentro con Alfredo Guevara (1925) en mayo de 2007 fue extraño, pero mucho más raro ha sido el resultado de aquella conversación fraccionada, por cuestiones inexplicables, en dos secciones. Una transcurrió en su oficina del Festival de Nuevo Cine Latinoamericano. La otra, en el recibidor de su casa en el Vedado. Entablamos el diálogo entre cuadros de los más notorios artistas (coleccionarlos es una de sus pasiones) que ofrecen un fresco de lo que entendemos por Cuba, la Revolución y estos años que le han convertido en una figura polémica. Aquí transcrito, apenas podríamos llamarlo entrevista. Luce más como un testimonio. Y, por supuesto, lo es. Ambos encuentros, de los cuales nos separan dos años en los que Alfredo Guevara ha tenido tiempo para reflexionar sobre lo dicho allí, y sobre la vida en general, fueron un descenso a la memoria. Quisimos traer de vuelta algunos temas, “romper ciertos silencios”, le llama él. Esos silencios que abrazan la realidad cual animal inhóspito que aquella noche nos acechaba.
———

Creo que a mi generación, es decir, la de Fidel —generación que tiene la responsabilidad de haber pensado y echado a andar, con el sacrificio suyo y de otros que han desaparecido, la Revolución—, no la han defendido como debían. Ha habido demasiado silencio, demasiado hablar hacia el exterior y, no sé por qué razón entre nosotros, se ha esquivado la polémica, se ha esquivado la refutación.

Hace una cierta cantidad de años plantee a Fidel que no quería seguir en los cargos, renuncié. No cómo se renuncia en otros lugares, sino que le pedí que me liberara de todo lo que se pudiera menos del Festival —quería seguir en el trabajo latinoamericano—. Quería tener tiempo para escribir y para seleccionar documentos y publicarlos. Me dio esa autorización y es lo que estoy haciendo. En estos últimos tiempos, con esa polémica que tú sabes que se armó, ha quedado muy claro que este pensamiento que tengo es más que correcto. Los protagonistas teníamos que hablar.

Yo me horroricé hace unos años con la muerte de Bilito Castellanos. Me di cuenta que de aquel grupito que nos conocimos en nuestro primer año de la Universidad y que, poquito a poco, incluso, turbulentamente, fuimos intimando y acabamos por ser un grupo de amigos para siempre, había desaparecido casi todo el mundo. Pero, Bilito me interesaba mucho, no solo por el cariño, casi amor, que le tenía, sino porque era uno de los que podía escribir. Y dije, bueno, qué es lo que queda…

Creo que de aquellos primerísimos años, los años en que se preparó la Revolución y en que se gestaron otros momentos —momentos decisivos como el Moncada y, después, el Granma, la Sierra…—, los protagonistas que podían reseñar, con conocimiento verdadero, profundo, detallado de las cosas, ya casi no existen. Es por eso por lo que estimulé hasta donde pude —porque en estas cosas Fidel toma sus decisiones él— la entrevista con [Ignacio] Ramonet. En realidad, ya había habido un intento hace muchos años; pero, y sé que no le gustaría esto a quien queda de entonces…, me alegro que no haya sido en la época. Giangiacomo Feltrinelli intentó que se hiciera una entrevista en forma a Fidel, pero era muy temprano. Realmente, esta entrevista de Ramonet ha llegado en el momento oportuno, en el momento en que ya habíamos tenido la experiencia de la Revolución, un proceso que quería construir una sociedad más justa, que ha soñado con ser socialista.

El socialismo, en realidad, nadie sabe qué es hasta ahora, puesto que no hay ninguna experiencia válida de socialismo, ni siquiera la nuestra. En realidad, sigue siendo una utopía. Una utopía en la cual todavía creo, y en la cual ya muchos no creen. Muchos dicen que sí, pero tú, que eres joven, sabes muy bien que hay mucho escepticismo y muchas preguntas que se hace la gente, los que siguen queriendo que exista, pero se hacen preguntas. Entonces, como yo sí creo que vamos a llegar, llegará una generación, no sé si esta u otra, pero llegará…, sigo queriendo hacer una contribución a esta edad ya avanzada que tengo. Y en este caso, aceptar tu entrevista, sin conocerte, sabiendo que me expongo a que me utilices, acepté correr el riesgo. Para mí, lo peor es no correrlo. Por eso, estoy haciendo esta introducción. No sé si tú vienes con preguntas, pero yo quiero hacer una pequeña exposición.

Yo creo que la época a la que tú te quieres referir, puntualmente a Lunes de Revolución, no puede ser comprendida sin un análisis político, que es también histórico. Es decir, de cómo se construyó la Revolución.

Al triunfo de la Revolución, el Movimiento 26 de Julio, al que pertenecía ya en ese momento, no tenía una influencia marcada —sí emocionalmente, pero no estructuralmente desde el punto de vista ideológico— sobre la generación intelectual. No tenía a las capas de la intelectualidad artística. El Partido Socialista Popular había hecho un buen trabajo en esa dirección, porque no había manejado la tesis soviética del realismo socialista. Había sido inteligente su política con los intelectuales. Más bien, se había centrado en la identidad. En lo que a mí me tocó conocer, con la edad que tenía entonces. El PSP fue beneficiado para desarrollar esa influencia por el hecho de que el final de la Guerra Mundial, antes de que empezara le Guerra Fría, que empezó casi enseguida, desarrolló un clima de esperanza en el mundo. La Unión Soviética había jugado un papel muy importante en la derrota del nazi-fascismo y tenía la simpatía mundial. La tenía también de los judíos y de la intelectualidad judía del mundo, que era más que importante. Una parte de ella, la que se salvó, se había refugiado en los Estados Unidos. El viejo Partido, el Partido Socialista Popular que, confeso o no confeso, seguía los lineamientos de los restos más o menos encubiertos de la Internacional —que, en definitiva, era Stalin y el estalinismo—, y que perjudicó su imagen por su alianza con Batista, se benefició en imagen porque la Alianza Mundial Antifascista se creó para apoyar a los países en lucha; pero, en realidad y en particular a la Unión Soviética, y condujo al Partido Comunista Norteamericano, bajo la dirección de Earl Browder, a suavizarse. Y mientras Stalin no cambiaba su política interna respecto a los intelectuales, hacía afuera desarrollaba una forma de apertura, de alianza, de frente único. Por lo tanto, la política del Partido Comunista cubano, con nombre de PSP, fue la del frente único. Y el frente único no se logra nada más que haciendo concesiones. Roosevelt estaba en los Estados Unidos. Earl Browder era el dirigente del Partido y marcó ciertas líneas, esas líneas también se adoptaron aquí. Estas cosas aunque las seguía en la época, era tan joven que no quiere decir que las comprendía bien. Fui comprendiéndolas más tarde, cuando me tocó vivirlas conflictualmente.

Hace dos años, más o menos, alguien hizo un estudio en Francia sobre esa época y las cosas relacionadas con la vida intelectual, basado en correspondencias, etcétera, de las que dispone y de las que no dudo. Casi al mismo tiempo, recibí una llamada extrañísima de una persona que decía —puedes fijar la fecha, pues fue exactamente con la muerte de Guillermito Cabrera Infante— que quería lograr que alguien, al que yo conocí, se reconciliara conmigo. Resulta que ese alguien que quería reconciliarse conmigo era Germán Puig. Él quería reconciliarse conmigo ahora que había muerto Guillermito. Yo me quedé asombrado.

En el año 49, parcialmente, estuve por Europa. El 50 y 51 me lo pasé en Europa, básicamente en París, Praga y Roma. Entonces, para mí era… Había conocido a Germán Puig en Cuba, pero lo reencontré en la Ciudad Universitaria de París y me pareció muy simpático. Entonces, resulta que yo he tenido enemigos que no sabía quiénes eran. No sabía que tenía un enemigo. Un muchacho que había conocido aquí, que me parecía simpático también y que le gustaba mucho el cine. A mí me gustaba mucho el cine también, más nada. Pero, él había tratado de organizar cine-clubs y cinematecas, había tratado de organizar cosas, etcétera, y había tenido un conflicto con Titón [Tomás Gutiérrez Alea], a quien excluye de este conflicto, en este lío del que me enteré yo tarde. Es decir, me he enterado, ahora que tengo ochenta, no antes, de que yo había tenido un enemigo hace cuarenta o cincuenta años, no sé cuantos. Yo no sabía que tenía un enemigo con el que tenía que reconciliarme. Y de las cosas que habla el estudioso de Francia, que me parece una persona honesta, limpia, que está trabajando con papeles… Hago un paréntesis para decirte que por eso estoy haciendo esto, porque sé que a quien trabaja con papeles puede armársele una confusión tremenda. Los papeles dan pistas, pero hay que hablar con los protagonistas, y ya no tienes cómo hablar con casi ningún protagonista. Hay unos cuantos protagonistas aquí con los que tal vez ya hayas hablado, pero no van a decirte lo que yo te voy a decir ahora. Es decir, tengo experiencias extrañísimas de esas cosas. He descubierto que tenía un enemigo, con el cual tenía que reconciliarme. Voy a aceptar, pero necesito tiempo para hacerle una carta diciéndole que vivo asombrado de que hayamos sido enemigos. Esto, para decirte cuán complejas son estas cosas.

Cuando conocí a Fidel teníamos 19 años. Ya yo había empezado a caminar hacia el marxismo rápidamente; pero, yo venía de la anarquía. La imagen del anarquismo es de un tipo loco con cuatro bombas en el bolsillo, sembrando el terror por todas partes. Mi anarquismo y mis ideas no estuvieron exentas de eso, pero eran ante todo libertarias. Fui formado por mis profesores en la Universidad, básicamente, y bajo la influencia también de algunos… Fernando Ortiz no fue mi profesor y María Zambrano fue profesora en la medida en que asistía a sus conferencias… la admiraba mucho. También, por ciertos profesores republicanos. Pertenecía a una organización anarquista del puerto. Nada más que había negros, además, estibadores. Fue una experiencia. Si alguien, algún día cuando yo muera, empieza a indagar en mí, dirá: este es un cambia casaca que no tenía nombre. Porque pertenecí a la Juventud Auténtica, a la Juventud Ortodoxa y pertenecí a la Juventud Socialista. Y mientras era de la Juventud Ortodoxa y de la Juventud Auténtica, pertenecí a la Alianza Revolucionaria, que era la organización anarquista. Pero lo que cualquier investigador tendrá que aprender es que la realidad no es monolítica, ni en las personas ni en la sociedad. Está llena de conflictos y mi caso era el caso de alguien que estaba buscando y que a esa edad eso es lo único que puede hacer alguien: buscar. Estaba buscando un asidero intelectual, ideológico, político. Finalmente lo encontré en el marxismo. Pero, no encontré, salvo raras excepciones, idóneas personalidades del marxismo que representaran el marxismo que empezó a adentrarse en mí.

¿Por qué te digo todas estas cosas que no es lo que te interesa? Llega el triunfo de la Revolución. Yo me he ido del Partido, en medio de la clandestinidad. Lo discutí con el Partido. Me pasaron algunas cosas que me decidieron a romper. Primero, el grupo mío, de amigos, no estaba en el Partido. Eran los que rodeaban a Fidel. Eran Pedrito Miret, Léster Rodríguez, Melba [Hernández], Yeyé [Haydeé Santamaría] menos, aunque estuve bajo el mando de Yeyé después. Y Fidel y Raúl. Fidel y Raúl estaban en las mismas ideas. Pero, como yo era el que estaba más lanzado, nunca en público, pero ellos, en relajo, porque éramos unos jovencitos —no pienses en Fidel el estadista de ahora, ni en la figura histórica, ni en nada de eso—, me decían Guevaroski y Alfredoski; nunca en público, porque entonces se rompía la unidad que teníamos, el papel que jugábamos en la Universidad. Cuando estábamos solos me decían esas cosas, porque yo era el que estaba más lanzado.

Salgo del Partido, porque en una reunión del Partido, que era una reunión de Nuestro Tiempo, donde yo estaba militando, plantee que estaba de acuerdo con la invasión de Hungría, que estaba de acuerdo con la actitud del Partido de Hungría, que había llamado a las tropas soviéticas, pero que no lograba entender cómo al día siguiente, una vez dominada la insurrección, la dirección del Partido no se había suicidado. Yo, si hubiera sido dirigente del Partido húngaro, probablemente hubiera estado de acuerdo en parar la insurrección, pero después me hubiera cuestionado: «he disparado contra el pueblo, no puedo vivir». Me hubiera tenido que pegar un tiro. Entonces, Mirta Aguirre, pidió mi expulsión. Y su hermano, que también estaba allí, Sergio Aguirre, ellos dos, me expulsaron. No te diré los otros que estaban militando allí, porque te quedarías patidifuso si dijera los nombres. Solo que no soy hombre de odios y fueron mis compañeros después hasta que murió cada uno. Creo que se confundieron entonces, y se confundieron más tarde. Allí estaba militando María Antonieta Enríquez, una musicóloga que era la esposa, en ese momento, de Carlos Rafael Rodríguez, que ya se había separado de Edith García Buchaca. María Antonieta, no sé cómo, pudo avisarle a Carlos Rafael. Esto era en plena clandestinidad. Y Carlos Rafael, violando las normas de la clandestinidad, se presentó e impidió mi expulsión. Y además Carlos Rafael se preguntó en público, un público de 15 personas más o menos, un público clandestino, se preguntó cómo yo había aguantado aquella reunión. Acepté que no me expulsaran. Agradecí a Carlos Rafael muchísimo, pero Carlos Rafael tenía sus razones para hacerlo. Yo me había convertido para Carlos Rafael, por todos estos antecedentes míos, en el contacto con [Carlos] Prío, con la Triple A, con Aureliano Sánchez Arango, que estaba clandestino en un yate, y después en un supersótano en lo que es hoy Siboney. Yo era el contacto de él con las organizaciones, con el 26, con los Ortodoxos, pues en la dirección Ortodoxa estaban mis profesores de Filosofía y Letras de la Universidad.

A mi regreso de Europa me tocó vivir otra experiencia. Flavio Bravo, el líder de la Juventud Comunista, me puso a vender el periódico Hoy, voceado por las calles. Lo acepté porque, precisamente, soy tan engreído, tan seguro de mí mismo, que me daba lo mismo vocearlo que hacer otra cosa. Eso no cambiaba nada en mí, pero en un momento dado me sentía viviendo el absurdo. Me encontré con un bedel de la Universidad en el parque Maceo. Yo estaba voceando el periódico y me dijo: «ay, Alfredo, no sabía que estabas tan jodido». Entonces, me dije: «esto es demasiado ridículo», y se acabó la experiencia. Les dije: «si quieren utilizarme, a partir de ahora las condiciones las pongo yo». En la Universidad puse por condición que seguía las líneas de la Juventud, pero se discutía conmigo directamente y no formaba parte de nada. Por eso no milité. En Nuestro Tiempo llegué a militar entre intelectuales, pero ya no milité nunca más.

Algo similar, o peor, sucedió con Carlos Franqui, quien fue expulsado del PSP. Franqui había trabajado en el periódico del PSP antes del triunfo de la Revolución. El PSP había sido con él tan injusto como conmigo. Franqui se confundió conmigo, pensando que tendríamos las mismas reacciones. Es decir, él había salido con odio, pero con razón. Su odio era justo. Había sido maltratado de verdad. Lo menciono porque ese es el origen de muchos problemas futuros, a los cuales me referiré más adelante.

Después encontrarás el nexo de todas estas cosas. Decidí, en mi alma, salir del Partido. Empecé a caminar, para no salir abruptamente, y en la primera oportunidad que pude considerar oportuna, plantee mi desacuerdo con la política del Partido.

La política del Partido seguía siendo el frente único, el movimiento de masas, no la insurrección. En realidad, estaba convencido, desde el Moncada, que después de la sangre del Moncada se había acabado esa política. Pero me era muy difícil, porque yo seguía siendo un marxista. Yo salí del Partido y al día siguiente ya estaba militando junto a Fidel; no digo junto a Fidel persona, sino en la misma línea, en el 26.

El problema es que estaba militando virtualmente desde antes y conocía todo. Estuve en el entrenamiento del Moncada, siempre estuve con ellos. Cuando el asalto al Moncada, quien limpia las casas, porque tenía acceso a ellas, soy yo. Me detienen unos días después, pero alcancé a limpiar las casas, porque allí había textos marxistas. Ellos estaban estudiando el marxismo. No quiere decir que todos los asaltantes al Moncada supieran esto, pero era parte de la evolución intelectual de Fidel, de Raúl, de Pedrito, de Léster...

—… DE ABEL. EN SU CASA TAMBIÉN HABÍA LIBROS MARXISTAS.

De Abel [Santamaría] también, pero yo no tenía el acceso para llegar allí y hacer lo que me diera la gana. Pero, en todas las demás casas yo “acabé”. Incluso, en el cuarto en que vivían Raúl y Pedrito, una casa de huésped, entré, me llevé las cosas, llegó el SIM y yo, que ya estaba un poquito lejos, me acordé de que había un travesaño en el que Raúl a veces tenía cosas. Me dije, «ay mi madre». Volví a la casa. Ya se había ido el SIM. Me llevé lo que estaba en el travesaño. Yo logré limpiar todas las casas a las que tenía acceso. Unos días después me detuvieron. Esto, para decir que yo salí del PSP directo para las acciones del 26. Salí del PSP para correr más riesgos todavía. La pasé peor en la clandestinidad urbana que si hubiera estado en el monte. Yo no me veo en el monte. Pertenezco al asfalto. Corrí riesgos en La Habana, pero no vivía en un sótano, vivía en las casas burguesas más ricas de Cuba, aunque igual podían matarme al día siguiente. En otro medio me habrían agarrado a los tres minutos. Tú tienes que ser pez en tu agua y ahí debes actuar hasta donde puedas. Yo me sentía más seguro en la inseguridad de La Habana que en un medio en el que me sintiese un extraño. Al final, me detuvieron y me torturaron.

Me salvó mi padre. Él era Gran Maestro de la masonería. El movimiento estudiantil estaba protestando: yo estaba desaparecido. La palabra desaparecido, como se usa hoy, no existía entonces, pero lo estaba. Me habían detenido Carratalá y Peñate. Carratalá me había entregado a este último. Estuve en la estación de Zapata y C, una estación de policía. Cuando paso por ahí me horrorizo nada más de mirarla, porque fue donde acabaron conmigo. Logré avisar gracias a un policía. Yo era un guiñapo, un hematoma viviente. El policía se pone de espaldas, porque no podía hablarme, y me susurra: «¿tú sabes que te van a matar?» Le digo «sí». Dice: «si me das un teléfono aviso, porque la clave es que te vean». Todo esto sucedió en medio segundo. Se me ocurre la idea salvadora: llamar a un primo mío, que era cónsul en Buenos Aires, y que era de la carrera diplomática formal, porque era premio Sánchez Bustamante en Derecho Internacional en la Universidad, y se logró colar en el Ministerio de Estado desde la época de Prío. Y recordé también a Alicia, su esposa, que todavía vive con noventa y tantos años. Ellos estaban fuera de la lucha y yo no tenía por qué recordar el teléfono, pero me vino a la memoria el número, lo dije y se avisó. Mi familia se comunicó con mis contactos, muchos de ellos bien colocados entre la burguesía habanera que ayudó a la Revolución.

Varias mujeres de esa burguesía se aparecieron en Cadillacs, rodearon la estación de policía con sus chóferes uniformados, y se colaron dentro. Desde luego, a un individuo le podían dar una pateadura, pero con esas mujeres no era lo mismo. A mí no me torturaron exactamente con instrumentos de tortura, si no a culatazos. Todavía tengo problemas, lo que pasa es que ya no tienen importancia. Aquella acción impidió el asesinato inmediato. Después, mi padre, sabiendo lo que pasaba, me salvó con la presión de la masonería, que en la época era archipoderosa.

Como podrás apreciar, hice entonces una clandestinidad de riesgo, no una clandestinidad escondido debajo de una piedra. El tiempo de un combatiente urbano está limitado siempre. O muere o se salva, pero si se salva no puede seguir en la ciudad. Al final, salí clandestino de Cuba. Se decidió la salida clandestina, porque yo estaba condenando los asilos fáciles, y no podía salir asilado.

No voy a contar la historia completa, es sólo para llegar al triunfo de la Revolución.

Llega el triunfo de la Revolución. En aquellos primeros días del 59, Fidel cuando llegó a Matanzas le dijo a Lidia, su hermana mayor, que me localizara. Yo considero que no me lo merecía, él me recordaba como el habanero que sabía de su confianza y que podía hacer cosas. Creo que él, entre la cárcel… nosotros nos vimos después de la cárcel; el exilio en México, donde no nos vimos; el Granma; la Sierra, etcétera, dejó en su memoria algunas personas que le podían ser útiles en los proyectos no confesos que tenía. Creo que por eso enseguida me quiso llamar. Yo, en su memoria, era alguien del grupo, estudioso, preparado, cultivado, de principios, decidido, que no había fallado en nada y que había estado en la clandestinidad, había resistido la cárcel, la tortura y me había mantenido firme.

Acaba de triunfar la Revolución, acaba de llegar Fidel. Me pidió que no me ocupara del cine, sabía que era mi vocación, que tenía que ayudarlo y que me tenía que ocupar de las leyes revolucionarias. Me dijo que tenía trabajar en eso y que coordinara las reuniones… éramos el Che, Vilma [Espín], [Antonio] Núñez Jiménez y también sugirió asesores, que podíamos tener, pero externos. Empezamos a hacer las leyes revolucionarias. Fíjate a quienes escogió. Después se produjo la unión en las ORI [Organizaciones Revolucionarias Integradas] de las tres organizaciones: el PSP, el 26 y el Directorio [Revolucionario]. Las situaciones, más o menos, conflictuales se fueron resolviendo. No voy a desarrollarlas. Pero, uno de los acuerdos fue disolver todas las estructuras internas de esas organizaciones, si las tenían. El que las tenía más elaboradas era el PSP. Entre otras cosas, y es a lo que me voy a referir y por lo que he hecho toda esta historia, tenía una Comisión de Cultura. Una comisión de influencia en plan de frente único sobre la intelectualidad, y que era la mano que estuvo detrás de Nuestro Tiempo. Fui uno de los instrumentos de los que se sirvió el PSP para dominar Nuestro Tiempo, en realidad era el que daba la cara hacia fuera, pero los importantes eran Carlos Rafael y Mirta.

En esa situación de integración de las organizaciones y sus conflictos a inicios de la Revolución, Franqui le teme mucho a la influencia creciente del Partido. Franqui tenía suficientes redes para no ignorar que por todas partes el PSP estaba diciendo que le estaban pasando el poder. Y, si además de eso, se iba produciendo un acercamiento a la Unión Soviética, entiendo su terror. Se han aliado las fuerzas políticas, pero él es un personaje del 26. Voy a decir lo que considero clave para entender la historia de alguna de las polémicas de los años sesenta. Ya dije que el Partido tenía influencia sobre una parte de la capa intelectual. El Movimiento 26 de Julio no tenía intelectuales artistas militantes en sus filas. Entonces, Franqui abre en el periódico la posibilidad de que una capa de jóvenes echen a andar rápidamente, se destaquen en todo, porque tienen el instrumento de la Revolución. Aquí entra Lunes de Revolución. ¿Hace esto «malo» a Lunes? No. No es un juicio sobre la calidad estética de Lunes de Revolución. Es un juicio sobre por qué se producen los conflictos. Se producen, no contra Lunes, se producen alrededor de la voluntad de poder, justa por otra parte, peligrosamente justa, de Carlos Franqui.

En ese momento yo estaba muy cerca del día-día de Fidel. No es que fuéramos de igual a igual, pero éramos dos amigos de la misma edad y desde fecha muy temprana. Estaba al lado de Fidel siempre, manejándolo todo y sabiéndolo todo. ¿Qué es lo que pasa? Que Franqui no cree en el talento y en la habilidad de Fidel. En esencia lo subestima. Carlos Franqui no estaba predestinado por la historia a ser contrarrevolucionario. Fue que se creyó o llegó a la convicción de que el PSP sumergía a Fidel en sus posiciones, y eso no podía aceptarlo. Él se sentía superior o más inteligente y hábil, o más sutil que Fidel. O más previsor. No sé…

En efecto, fue necesario contar con los cuadros del PSP —no estoy hablando de los cuadros intelectuales, sino de los cuadros políticos— en la alianza que habíamos hecho. Ahora, puedo decirte que el PSP, en mi convicción, no fue leal. No disolvió sus Comisiones. Entre ellas, no disolvió la ya mencionada Comisión cultural, manejada por Edith, pero también por Mirta. Después ellas entraron en conflicto.

¿Tú sabías estas cosas?

—ALGUNAS.

No se disolvió la Comisión cultural. Y Raúl, el Che y Ramirito [Ramiro Valdés], y yo trabajando juntos, observábamos —Fidel lo sabía todo desde luego, pero él estaba dedicado a otras cosas—, cómo Franqui avanzaba y se iba apoderando de espacios, de medios. Estos muchachos que se nuclearon en torno a Lunes, que vieron el gran chance, no eran parte del juego de Franqui del que estamos hablando.

—TAMPOCO ERAN ESO QUE USTED LLAMÓ “INTELECTUALES COMBATIENTES”.

Ese no es el problema. El problema concreto, para mí… no me gustan los calificativos. 47 años después y los adjetivos no hacen bien. Estábamos en un momento, en aquella época quiero decir, en el que había que definir las opciones de la Revolución. El plan de Fidel es la opción socialista. Simplemente, está ganando tiempo. Me acuerdo que paso por París y la Inteligencia francesa… —yo era amigo de alguien que era de la familia [Valéry] Giscard d'Estaing— y la Inteligencia a través de esa persona me hace la proposición de dejarse robar unos documentos del Estado francés para que le llegaran a Fidel. Esos documentos probaban que los negociadores de la zafra azucarera cubana estaban traicionando a Cuba. Pero los franceses estaban interesados en que se supiera por una razón: hoy Francia no necesita azúcar de caña, porque tiene una producción remolachera, pero en aquella época endulzar el café o cualquier otra cosa dependía de la zafra azucarera cubana. Cuba era el gran abastecedor de Europa, y lo seguía siendo al triunfo de la Revolución. En esa época Julio Lobo seguía secretamente asesorando a Fidel, pero había una fuerza aquí, que estaba en el Banco Nacional, que estaba saboteando. Y Fidel me dice cuando yo llego… Bueno, antes debo aclararte que yo no acepté los documentos de esa forma, dije: «si me los entregan los tomo, robármelos no». Podía ser una trampa. Pero me los entregaron. Se los entrego a Fidel y él me dice: «no te preocupes, pásaselos al Che, que el Che está manejando este asunto». Estamos hablando del Consejo de Ministros en el que, además, yo participaba; y Fidel me dice: «mira, Fulanito nos traiciona a más tardar en julio; Menganito, no llega a noviembre; Ciclanito, cualquiera sabe si mañana». Ese Consejo de Ministros era por lo tanto un entretenimiento, pero lo necesitábamos. Fidel estaba ganando tiempo.

Este era el clima de la época… Un clima muy convulso y muy inseguro porque estaban todas las fuerzas ahí presentes. Acuérdate que ponían bombas, una detrás de la otra… bombitas. Por ejemplo, las bombas que ponían en los cines eran unas cajetillas de cigarros que se llamaban Edén, que tiraban las cajetillas con un petardillo. Después cuando el ICAIC asume los cines, decidí que el único modo de parar las bombas era llamar a todos los bombistas, viejos amigos míos de La Habana, y ponerlos de administradores de todos los cines. En cuanto veían un tipo ya sabían que iba a poner una bomba. Ese era el clima. Acuérdate que hubo atentados… es decir, nosotros en realidad no estábamos en lucha contra Lunes de Revolución, después diré otras cosas. Otro era el combate. Y sigo.

Esta historia está en el silencio, pero no es por culpa de la “ignorancia”. Es toda una voluntad. Una voluntad marcada por intereses de algunos que están afuera, con el silencio cómplice de algunos de adentro, a los que interesa esa imagen, y de otros, ciertos pre-post-castristas. Sin obviar nuestros silencios propios en medio de tanto bregar. Por eso te lo digo de una vez: no me enfrenté a Lunes, sino a Franqui.

Las palabras de Fidel a los intelectuales comienzan por este conflicto. Yo hago mi intervención en la televisión, en la cual tenía el poder que no me pudo quitar Franqui. Todavía existía aquel espacio que hacía [Jorge] Mañach, la Universidad del Aire. Un día en la Universidad del Aire, está Fidel y va Franqui y me denuncia, en mi cara. Y Fidel me pide cuentas, me dice: «¿por qué todo esto?» Y le digo, «Fidel, en este ambiente no quiero contestarte, si me lo permites te hago un resumen de todo para que esto se pueda ver con sosiego». Fidel lo acepta y no por gusto, sino porque se las sabía todas. Yo le hago la carta que ya se ha editado, también dirigida a [Osvaldo] Dorticós, el Presidente. Celia [Sánchez] me llama no sé desde dónde y me dice: «Fidel lo ha leído todo y está de acuerdo contigo, ya hablaremos».

Me quedé entonces tranquilo con aquel mensaje de Fidel. Él empezó a pensar cómo arbitrar entre todos. No eran solo dos grupos, eran muchos y diferenciados incluso en las mismas organizaciones. Fidel comprendió muy bien que tenía que actuar y que tenía que unir porque se había dividido demasiado el ambiente. Después, al no hablarse de estas cosas, y quedarse nada más el discurso de Fidel, y apenas esa sola frase de “con la Revolución todo, contra la Revolución nada”, se ha limitado muchísimo la posibilidad de comprender toda la trama.

Y es que Franqui quería controlar también el ICAIC. Él se apoderó parcialmente de CMQ, pero me le adelanté a su vez con el cine La Rampa. El cine La Rampa lo había construido, casi lo había acabado de construir, en el momento del triunfo de la Revolución, Ventura Dellundé, un diputado, un representante de la Ortodoxia, amigo de [Eduardo] Chibás. Yo era muy amigo de Chibás y de alguien que era el Secretario General de la Juventud Ortodoxa, Max Lesnik. Para mí, incluso, fue duro eso, porque yo había andado con Ventura Dellundé hacia el final ya de la construcción del cine, que era un cine modelo. Cuando Dellundé emigra sorpresivamente y me toca revisar los papeles en su oficina, me corresponde a mí tenerlos en la mano, y resulta que Dellundé era accionista de CMQ. Entonces, me vuelvo accionista de CMQ y por lo tanto, me vuelvo un rival de la ambición de Franqui dentro de esa empresa. —A propósito, tratamos de conservar todo lo que Goar Mestre no pudo llevarse, porque lo que se llevó de grabaciones ese señor no tiene nombre—. Había otra empresa de televisión, la rival, la de [Gaspar] Pumarejo, que estaba en Prado, donde están hoy los Estudios de Sonido del ICAIC, por eso están ahí. Un día me reúno con Raúl, con el Che y con Ramirito y me dicen que hay que apoderarse de eso antes de que Franqui lo agarre. Les dije: «yo lo tomo, pero cómo». Me dieron una tropa, que rompió las puertas de aquello. Yo entré allí y me apoderé de esa Televisión. Por lo tanto, esa Televisión fue por un tiempito parte del ICAIC, acabado de fundar. En fin, íbamos cerrando el camino así.

Estábamos en un momento en el que había que definir las opciones de la Revolución. El plan de Fidel era la opción socialista. Estaba ganando tiempo.

Pero, todas estas batallas que no tienen nada que ver con la vida intelectual afecta el papel que juega Lunes de Revolución. ¿Por qué Lunes de Revolución también entra en el problema de la lucha intelectual? Me imagino que esto que te voy a decir ya lo tienes muy claro.

Antes del triunfo de la Revolución hay un desprendimiento de Orígenes y se funda Ciclón. Y no los que vinieron después, porque muchos de los que están en Lunes de Revolución son muchachos que están en Nueva York, París, fuera…; vienen y ven la oportunidad tremenda. Es justo que hagan lo que hicieron, que se metan ahí. Ellos no saben de estas luchas políticas, ni de cosas parecidas. Pero, no es el caso de los que vienen de Ciclón, que no saben tampoco que hay un conflicto hacia el socialismo, de las opciones, pero sí saben de por qué desde el periódico se le cierra el camino a Alicia Alonso, se le cierra el camino a [Alejo] Carpentier, se le cierra a [José] Lezama [Lima]. Hoy todo el mundo dice soy lezamiano, pero no es verdad. En aquel primer momento cerraron a todo el grupo Orígenes y a todo el grupo católico. Entonces, paradójicamente, la defensa del grupo católico nos toca a nosotros. No debía haber sido así. No tenía lógica, pero fue. Y fue por eso. Porque se había formado una situación verdaderamente de choque entre Ciclón y Orígenes. Hay un pequeño libro olvidado en el que los que salieron en Ciclón analizan sus propias posiciones. Es muy interesante ver cómo ellos veían las cosas. No hablo de Lunes, sino de Ciclón. Eso explica todo aquel instante en que había tanta radicalidad con las viejas figuras. La gente debe comprender que casi cincuenta años después, estamos revisando un proceso. Diez años después somos un poquito mejores o peores; y veinte años más tarde, más mejores o más peores, y así y así, porque así es la vida: un cambio perpetúo. Lo interesante de agarrar un librito como ese…

Cuando estaba en Nuestro Tiempo, por lo tanto era muy joven, no tenía mucha experiencia en el movimiento intelectual. Había vivido experiencias políticas, pero me faltaban experiencias del movimiento intelectual. Aunque, la FEU que yo dirigí fue una FEU volcada también a la vida intelectual, pero éramos animadores culturales, no protagonistas de la creación. Defendíamos a los artistas, hacíamos exposiciones. Una de las más importantes exposiciones de Carlos Enríquez fue en la FEU. Pero, eso no nos hacía intelectuales, éramos luchadores políticos. Hay ciertas cosas que en realidad las veíamos distintas. Al triunfo de la Revolución éramos guerrilleros, simplemente. Yo me acuerdo que cuando empezamos a hacer la Ley de la Reforma Agraria, no hablo de mí sólo, hablo del Che y de Vilma, te aseguro que era la misma situación. Nos vimos mal, porque no sabíamos qué cosa era la Ley de la Reforma Agraria. Sabíamos que estábamos defendiendo uno de los principios fundamentales; sabíamos que había que reformar el régimen de la tierra; sabíamos que había que liberar al campesino; sabíamos que había que liquidar, no a los terratenientes, sino a los latifundios; sabíamos qué era la United Fruit; pero, cómo organizarlo mejor. Rápidamente hubo que estudiar muchísimo y que discutir muchísimo. Puedo decirte que nos pasábamos el día discutiendo y llegaba Fidel, por no variar, a las tres de la mañana, y lo cambiaba todo. Y teníamos que empezar de nuevo. Realmente dirigir un Estado, reorganizar un país, no es ninguna tarea facilita. Fidel un día nos dijo: «a partir de ahora, los jueves al Banco Nacional». Y todos nos preguntamos: «¿y…?» El Che terminó dirigiendo el Banco Nacional. Fidel, cuando vio nuestras caras, dijo: «no podemos dirigir un país sin saber lo que es un Banco Nacional». En el Banco Nacional encontré a uno de los hombres de la Pentarquía, uno de los asesores de Guiteras, por casualidad. Me salió en un pasillo y se puso a disposición nuestra. Misteriosamente el guiterismo entró en nuestro mundo y en nuestra tarea de transformar la estructura jurídica de la sociedad. La prioridad nuestra era qué camino va a tener la Revolución, cómo organizar esto, y no las líneas del trabajo intelectual. Sí detectábamos que Franqui obstaculizaba el camino hacia esa sociedad. No lo obstaculizaba de mala fe, ya lo he dicho en las reuniones internas. Ahora es contrarrevolucionario, pero no lo estaba obstaculizando de mala fe. Es que no podía soportar la idea de que el PSP tuviera… y era lógico que temiera que el PSP tuviera un peso específico excesivo, porque era portador del stalinismo. Esto es un enredo de esos que hay que analizar con mucho cuidado para no ser injustos con nadie, aunque cuando alguien ya está en la contrarrevolución está en la contrarrevolución. Pero para comprender el proceso y la complejidad del proceso… se atravesaron varias cosas en el caso de Lunes de Revolución: ser ellos un instrumento involuntario de la política de Franqui y al mismo tiempo que adentro de Lunes estaba todavía presente la lucha entre Orígenes y Ciclón, y generacional. Todo esto para decirte que es mi opinión —yo tampoco soy el Papa ni cosa por el estilo, aunque el Papa tampoco es infalible—; creo que fue una gran revista, que muchas veces fue injusta, pero que merece ser estudiada como tú lo estás haciendo y, ojalá, que lo hagas con suficiente equilibrio. No es la Biblia, pero merece ser estudiada y reconocida, verse en toda su complejidad y con estos factores. Salió perdiendo en la lucha política, pero lo que la perdió fue una vocación errónea que tuvo de ser papal.

En una reunión que tuvimos hace pocos días en el Instituto Superior de Arte, en la que se estaban viendo otras cosas, pero tangencialmente se habló de esto, me decía hablo o no hablo, pero yo me estoy reservando, hoy estoy rompiendo la reserva. Yo quiero escribir todo esto a mi manera. He dicho ya muchas cosas de la época, pero otras no. Sin volver a Orígenes o a Ciclón no hay modo de entender las actitudes que se manifestaron. En la reunión que se celebró hace unos días, Arturo Arango hizo una intervención en la que recogió las ideas que fueron conformando la Unión de Escritores y Artistas y las revistas Unión y La Gaceta, etcétera. A mí me ha estimulado a profundizar en aquello. Esa fue la solución que dio Fidel. Efectivamente ese grupo que estaba allí estaba siendo utilizado, pero no sabía que estaba siendo utilizado porque no eran políticos, salvo dos o tres. Guillermito sí sabía, sí sabía lo que estaba haciendo.

Guillermito era muy inteligente, era de nuestro grupo originalmente: Titón, Guillermito y yo; ocasionalmente, Lisandro Otero. Cuando éramos jovencitos nos pasábamos la vida en los toques de santo, con los espiritistas, en todas las cosas habidas y por haber. Para Titón y para mí, y para él también, aquello era entrar a un mundo extraño, distinto. Íbamos en busca de algo que nos enriquecía, pero que no sabíamos qué era y que yo creo que está detrás de otras muchas cosas. Después nos separó la vida, las convicciones.

El día en que rompí con Guillermito me quedé aliviado. Fue al principio, antes de todos estos conflictos. Guillermito trabajaba conmigo en el ICAIC. Era asesor mío. Venía y, un día le digo: «oye, que maravilloso tu articulo, qué bueno», qué sé yo... Y me dijo: «me avergüenzo de haberlo escrito». Era un elogio de Fidel, ¿eh? Me dijo: «tu amigo es Mussolini». Ese día nos dimos una fajada tremenda y se acabó la amistad. Él la había escrito… pero yo no soportaba esas cosas. En una ocasión anterior hizo una crítica a una película…, claro que cuando la hizo nos reímos, porque la característica fundamental de Guillermito era en la vida personal la amargura y en la vida intelectual el ingenio. Era una mezcla tremenda, rarísima. Escribió una crítica de una película en Carteles y dice todo lo contrario en Bohemia. Le pregunto: «cómo es posible esto», y me responde, «qué tu crees, que voy a hacer el mismo artículo para dos publicaciones distintas». El problema de él no era el criterio, sino el ingenio: el juego de la frase, la contradicción, desconcertarte con el dato. Su literatura, no sus novelas, su literatura crítica es así. No creo que sea un enorme aporte, pero es un goce leerlo. Es un goce leer la parte de crítica de cine, por ese juego tremendo que hace con el idioma. Ese día que rompimos, yo sentí una sensación extrañísima, cosa que no me ha pasado jamás, y más de una vez he tenido problemas con los amigos. No sentí dolor, sentí alivio, porque él trasmitía amargura. Todo era retorcido… bueno, dije que no quería hablar de psicología.

Lo único que quería, y por lo que acepté la entrevista, es porque temo que no nos dé tiempo de escribir un poco, a mí y a otros, que tal vez lo estén haciendo. No veo a más nadie, salvo lo que hizo Fidel. Lo digo por mí mismo. Ya yo no soy el mismo. Ambos tenemos la misma edad. Aunque pasé un infarto cerebral hace poco, y conservo la lucidez, sigo escribiendo, etcétera, evidentemente hay cosas que ya no puedo hacer. Ojalá que Fidel, que es quien tiene más autoridad, escriba, que se ocupe de la historia de la Revolución, dé testimonio de algunas cosas que hacen falta porque si no se van a quedar en la oscuridad. Yo intentaré todo lo que pueda en lo que me queda de vida; mi autoridad no es poca pero es limitada. La de él es inmensa. Podía influir sobre las generaciones jóvenes de Cuba y de fuera de Cuba, de América latina y más allá. Tiene esa tarea. Lo que se logró con la entrevista a Ramonet es mucho, pero todavía tiene muchísimo por contar. Es lo fundamental que te quería contar. Es bien complejo y no es solo un problema literario, ni un problema de sí y no.

Estas cosas yo las he dicho de algún modo, pero quisiera estructurarlas. Sabes que cuando uno escribe también estructura y mide mejor que cuando habla. Y sobre estos temas quisiera medir cada frase, medir cada palabra.

—NO OBSTANTE, A MÍ ME QUEDA LA DUDA PORQUE EN UNA ENTREVISTA QUE LE HACE FAUSTO CANEL Y QUE PUBLICA LUNES… EN EL NÚMERO 71, USTED ARREMETE CONTRA LA LÍNEA ESTÉTICA DE REVOLUCIÓN Y LUNES DE REVOLUCIÓN.

Y no sólo ahí. En algo que se acaba de publicar que es mi carta a Fidel y Dorticós yo uso la palabra estética, pero no es la estética de la vanguardia. Lo que pasa es que no había aprendido yo a medir el lenguaje. Hoy no me equivocaría en las medidas del lenguaje. No había aprendido yo que en materia de estética cada palabra hay que cuidarla mucho. El enfrentamiento es porque Lunes de Revolución no era justo con algunos escritores y figuras paradigmáticas de la cultura nacional. No era un problema estético era ético.

Si has leído la colección de Cine cubano te darás cuenta que en Cine cubano yo me atreví, y vivo avergonzado de ello, a hacer balance de nuestro trabajo, del ICAIC, lo que hemos logrado y lo que no hemos logrado. Por lo tanto, hacíamos análisis de películas, hasta dónde hemos llegado… claro, el sustento de mi pensamiento entonces era si las películas son válidas culturalmente —entendida la cultura en su sentido muy amplio— o si son banales. Creo que eso no había que hacerlo. No había que hacer balance, ni hacer juicio. Es una de las cosas en las que me siento más liberado desde que dejé el ICAIC… No pensé nunca volver al ICAIC. Fue resultado de las circunstancias. Hacía 10 años que estaba en la UNESCO. Había un conflicto aquí y sabía que yo tenía un nivel de autoridad sobre la gente que me permitía abordar la situación que se había planteado, pero yo nunca pensé volver al cine. Y tuve que volver. Pero, ¿sabes lo más triste que ha pasado en mi vida en ese volver y que cuando salí fue la liberación más grande? No es la del trabajo, es la de decidir sobre los demás. Esa es la responsabilidad más horrible que existe. También es una responsabilidad, no cuando decides si un guión se hace o no se hace, sino cuando emites un juicio estético. Cuando dices esto sí, esto no; esto es mejor que aquello. Creo que todo es válido. Lo que no es válido es golpear a las personas. Lo que yo traté de decir y no dije bien no era una línea u otra. Por eso te dije lo del surrealismo, porque he hablado de eso en otro ensayito. El problema no es una línea u otra, porque para mí todas son válidas. El problema es querer imponerse a las personas. Eso es lo que sí creo que quisieron tener voluntad papal. Una cosa es enfrentarse al realismo socialista, que también lo he hecho. Y también creo que quien quiera hacer realismo socialista que lo haga.

En la reunión del otro día hice un elogio muy grande de [Eduardo] Heras León. Y te quiero decir que él era un poquito realista socialista, él no lo cree. Elogié la calidad de su persona, la calidad de su testimonio, el comportamiento que tuvo frente al abuso, y que haya conservado su espíritu revolucionario. El testimonio que dio el otro día era desgarrador. Pero, cuando él sale de la fábrica esa y escribe, realmente yo dije: «lo amansaron». Me quedé horrorizado. No las primeras cosas, pero esas, Acero. Después de oír el testimonio del otro día, que era desgarrador, escrito de una manera preciosa además. A mí me conmovió. No se puede oír un testimonio así y decir, «ay, qué bien», y doblar la página y dedicarse a otra cosa. Todavía no sé lo que va a producir en mí ese testimonio. Lo que pasa es que todo lo encasillamos. Si no es surrealista, es realista socialista, si no es dadaísta. Todo tiene que tener un nombre. En Acero, que cuando vi que se había metido en ese tema y cómo lo estaba abordando, y con tanta pasión aceptadora, pensé que era realismo socialista. Después del testimonio del otro día pienso que simplemente la experiencia que vivió lo conmovió. Convivir con aquel tipo de trabajador y con aquel tipo de vida lo golpeó a fondo. Yo no sé qué sería de mí si tuviera que vivir en una fragua. Me moriría. No lo hubiera resistido.

—DE ALGÚN MODO HEMOS HABLADO DE LAS CIRCUNSTANCIAS QUE LO LLEVARON A ESCRIBIR “CATEDRALES DE PAJA”, UN TEXTO QUE SIGO CREYÉNDOLO AGRESIVO HACÍA LA GENTE DE LUNES. USTED LOS DEFINE COMO “TERRORISTAS INTELECTUALES”.

Es que lo eran. Juzgaban a los demás. Y ésos demás eran demasiado grandes. Era Orígenes, era Carpentier, era Alicia Alonso, eran grandes figuras de nuestra cultura. Yo parto de los paradigmas.

Estoy por abrir el camino a los jóvenes. Incluso en lo que estoy haciendo ahora, “Persona y Pensamiento”, no sé si conoces, nada más que trabajo con jóvenes en ese proyecto. No le propongo a los jóvenes considerarse sabios. Hay que proponerse ser mejor que Carpentier, que Lezama, que Alicia. Hay que proponerse ser mejor que los mejores, que Harold [Gramatges], que Leo [Brouwer]. Hay que ser mejor que ellos; pero, hay que partir de ellos. Ahora mismo, no sé si lo sabes también, porque parece que no vas a las cosas pero las sabes, en la reunión en la que se eligió el Comité Organizador del Congreso [de la UNEAC] se insistió mucho en los jóvenes. Yo estuve en los encuentros donde se prepararon todas estas reuniones. Pero, como en la presentación no se aclararon ciertas cosas, la única intervención mía fue para decir: «estoy de acuerdo con abrirle el camino a los jóvenes, pero a los jóvenes con talento».

Si tú reclutas jóvenes talentosos y los vas empujando a que se ganen el derecho a ser de la juventud o de la Legión de Honor, está bien. El reclutamiento es entre el talento. No entre los que tienen la banderita roja.

—ESO ES PELIGROSO.

Eso es suicidio. Franqui lo hizo cuando él era joven todavía, relativamente, porque era un hombre maduro, y lo hizo en circunstancias en que era su salida. Benefició a esos jóvenes que tuvieron un chance a mano y que lo aprovecharon. Pero, por ese clima que había en el país...

Mira, cuando terminó la reunión de la Biblioteca, Edith García Buchaca era la secretaria del Consejo Nacional de Cultura, era la que dominaba y ¿qué hizo? Algunos de los jóvenes que habían estado en medio de todas las discusiones salieron como Consejeros culturales, attaches culturales. Ella fue la culpable. Fíjate que digo culpable, porque los separó de la Revolución. Tenían que haber seguido viviendo la Revolución, con igualdad de derecho, y al hacerse La Gaceta haber ido allí a jugar un papel. Y no los únicos. Yo pienso más… por eso quiero hablar o escribir sobre este mismo tema… creo que en realidad la solución de Fidel fue la posible, pero creo que la mejor solución en otras condiciones ahora, y mañana, y siempre, es que hayan cuatro revistas literarias, o cuantas se puedan, que representen todas las tendencias que puedan surgir. No una. Una sola, no. Ni tampoco avalada por el periódico del Comité Central. Tienen que haber varias. Es más, yo creo que los periódicos… el Granma, por ejemplo, diría: una página editorial y una columna internacional que representen al Partido, lo demás no. Eso de representar al Partido en el plano de la cultura… ni en la cultura, ni el deporte, ni en nada. Esas son otras cosas. Son otros terrenos de la vida.

—Y AQUELLOS ATAQUES QUE SE HACÍAN DESDE EL PROPIO LUNES…, ¿EN QUÉ MEDIDA AFECTABAN LA RELACIÓN ENTRE LA INTELECTUALIDAD Y LA REVOLUCIÓN?

No creo que afectaran. Era un período de lucha. Cuando hay turbulencia la gente inteligente sabe que hay que esperar y que un día se liberarán. No creo que los intelectuales que fueron afectados por los ataques de Lunes creyeran que eso era permanente. Sabía que había una lucha. No creo en monolitos, en ninguna época; ni entonces, ni ahora. Creo que siempre hay corrientes, personas, individualidades, grupos, etcétera, que tratan de influir en una dirección u otra, que combaten o simplemente no combaten y tratan de marcar con su impronta una situación. Lo grave es cuando se cristaliza una posición. Es verdad que ha habido momentos en nuestra historia durante estos cuarenta y tantos años en los que ha habido cristalizaciones. Por suerte, son cristales frágiles y al final se rompen. Y hay momentos de discusiones. El libro de Graziella [Pogolotti: Polémicas culturales de los 60] revela una de esas. No sé si has tenido en tus manos el libro del Che, Apuntes críticos de la Economía política. Es muy interesante porque muy tempranamente ya está planteando el problema de los manuales, que después discutieron en Cuba socialista, Teoría y práctica y otras publicaciones, Aurelio Alonso y Leonel Soto y otros. Discutieron sobre los manuales. Te recomiendo que le eches un vistazo para sentir la época. Algunas cosas mías están saliendo ahora porque yo he hecho lo siguiente: en Cuba no existe la ley de que pasado 25 años eres libre de publicar las cosas, como en los Estados Unidos, donde se desclasifican; pero, yo no acepté una sola cosa en el Partido con la que no estuviera de acuerdo. Siempre me expresé. Ahora, no salían publicadas, pero las estoy metiendo en libros.

Acabo de publicar una carta que le mandé a Blas [Roca] diciéndole todo lo que pensaba de ciertas cosas. Manolito Pérez la conservó. Yo creía que estaba perdida porque cuando salí del ICAIC saqué del archivo todo lo que me correspondía, pero esa carta nunca la encontré. Y Manolito Pérez tenía una copia, que es algo importante. El criterio se resume a esto: yo creo que los partidos, el nuestro también, no pueden ser correas de transmisión puras, tienen que ser núcleos pensantes (think tanks). Los americanos, el presidente puede ser un imbécil; pero, el think tanks que tiene al lado no es un imbécil, ni remotamente. Tú puedes hacer lo que quieras, puedes equivocarte y rectificar, que era la posición del Che. El Che decía: «si nos equivocamos, lo cambiamos».

La verdad no es absoluta. La verdad es siempre una aproximación, constantemente cambiante. El Che era así. El problema es que el cambio no puede ser un acto frívolo, pero el cambio es necesario constantemente. Ante nuevas situaciones, nuevas soluciones. Eso es la revolución.

—ES COMO EL CONCEPTO DE FIDEL DE MODA: “REVOLUCIÓN ES CAMBIAR TODO LO QUE DEBE SER CAMBIADO”.

Pero, fíjate, tú haces así de buenas a primeras y es la revolución permanente. Entonces eres trotskista. Ya estás encasillando. La tendencia a encasillar es algo espantoso.

La historia no se escribe así. La historia es laberíntica. La historia no es lineal. Los acontecimientos se dan por intercepción de muchos factores y, en las personas, por cambios que se producen por la experiencia y porque las convicciones pueden evolucionar. Yo me pienso a mí mismo hoy anarquista converso al marxismo y me pregunto: «¿yo habré dejado de ser anarquista?» No encuentro contradicción entre el espíritu libertario y el marxismo, en su ética. Entre otras cosas, porque Marx no dijo cómo iba a ser el socialismo. Eso es mentira. Y yo, aunque te parezca mentira… claro, es mentira que la mayor parte de los marxistas se han leído El capital. Eso es una mentira. En primer lugar, porque no hay quien se lo empuje completo así de un tirón. Pero yo, que ya me lo leí, me acabo de releer El capital. ¿Sabes para qué? Para poder polemizar. No me lo he leído de punta a cabo, me lo leí selectivamente; pero, hice una “maldad” más, por si tengo que polemizar, hice esa relectura de la obra en la única versión en la que Marx revisó las pruebas de galera. Estos son tiempos que vuelven a ser de polémica.

—YO HABÍA LEÍDO ALGO, CREO QUE EN UNA ENTREVISTA CONCEDIDA AMIR LABAKI, DONDE USTED AL HABLAR DEL CASO PM, QUE FUE COMO EL CLÍMAX DE LOS CONFLICTOS CON LUNES DE REVOLUCIÓN, DEJABA ENTREVER CIERTA INMADUREZ EN SU MODO DE ACTUAR ENTONCES. USTED DECÍA: “ACABABA DE SALIR DE LA CLANDESTINIDAD. ME ATACARON Y RESPONDÍ A PUÑETAZOS”. ¿SI NO HUBIESE SIDO POR ESTA APARENTE INMADUREZ, ANTE LA APARICIÓN DE PM HABRÍA REACCIONANDO DE OTRA MANERA?

Seguro hubiera reaccionado distinto, pero no aprobándola. En el momento en que salió PM, que además el tema de PM y las imágenes de PM no son más que lo vivido por nosotros en el marco del hampa habanera, conviviendo precisamente, no exactamente con Sabá [Cabrera Infante] y el fotógrafo [Orlando Jiménez Leal]; pero, sí con Guillermito, con Titón, con Lisandro, en ese grupo. Esto no era lo que había que hacer en el momento, pero tampoco creo que había que hacer un drama de eso. Hubiera estado en contra, hubiera hecho lo que hice. Yo no prohibí esa película, eso es mentira. Ellos se llevaron la película, se las entregué. Me negué a hacerme parte de esa película, a que la distribuyera el ICAIC. Ellos podían ponerla donde les diera su gana. Pero, parte de lo que quiero decir tiene que ver con esto.

En mi explicación anterior faltaron dos o tres puntos que tenía que haberte dicho. Uno, que estoy harto de que la historia de la cultura cubana sean PM, la UMAP y el Caso Padilla. La historia de la cultura cubana después del triunfo de la Revolución, en tanto que continuidad de lo anterior, continuidad y ruptura como es todo instante histórico, me parece que se ha empequeñecido. Aunque traté de explicarlo diciendo que el silencio en el que habíamos permanecido tantos años, muchos, dejando que el único vocero de la Revolución fuera Fidel, claro, nuestro gran comunicador; y todo el mundo en el silencio, no abordando nada, aun sabiendo todo lo que se decía en el exterior. Y algunos del interior, revolucionarios, además, pero que se enredan en este hecho de que para ser escuchado hay que hablar de PM y de la UMAP, como si los procesos históricos no fueran altamente complejos, tuvieran etapas, se cometieran errores, se superaran, como lo hacen las personas. Hombre o mujer, nadie es igual diez años después. Lo mismo pasó en la época. Y han pasado tantas cosas de las cuales no se hablan. Entre otras, se resaltan todos nuestros defectos, nuestros fallos, los vacíos que tiene todavía nuestra sociedad, de que el socialismo no haya podido ser lo que queríamos, etcétera. Tenemos 800 mil universitarios. La riqueza más grande de un país es eso. Es una riqueza inoperante en este instante, pero al menor chance de que despegue de nuevo la sociedad cubana, que está estancada, hay algo que ya no hay que construir y es el tesoro más grande. No lo digo por gusto. Si ahora el Banco Mundial, el superbanco y el archibanco, todas esas cosas que existen por ahí y una concentración de millonarios que sigan queriendo aportar para el desarrollo de Cuba dieran 50 mil millones de euros para el desarrollo, podíamos hacerlo. Pero si le dieran 50 mil millones a otro país de la región, no pueden desarrollarse, ¿qué te parece? No pueden hacer nada. Y, aunque yo viví en México y agradezco muchas cosas a México, te diré lo siguiente: una de las cosas que ayudaron al desarrollo de México fue que entraran 300 mil personas preparadas de la República española de un tirón, en un año. Esa es la inversión más importante siempre. En esta época que vivimos, mucho más. Sin el saber no hay desarrollo. Bien, tenemos esa inmensa cuenta en el banco y momentáneamente no podemos hacer nada con ella, pero podremos hacer. Es mi confianza, yo soy un optimista.

Ahora, no dije otra cosa que es muy importante y que tiene que ver con la pregunta que me has hecho sobre mí mismo. Yo era alguien que había participado en la lucha de un modo directo, había sido torturado, que me hicieron salir de Cuba en esas condiciones. Me hicieron salir porque ya no podía resistir La Habana. Ya había decidido participar de otro modo. Este es el momento en el que ya era del 26, no del Partido; pero, tenía la experiencia del Partido. Eso me permitió analizar muchas cosas. Tampoco hay que olvidar que había vivido casi tres años en Europa y había alcanzado un nivel de información cultural, no sólo en la cultura, me interesé mucho en la política cultural de la URSS. Todo lo que había pasado antes del Congreso de intelectuales del 34 en el que se proclamó el realismo socialista. Había leído una buena parte de la literatura y de los libros sobre arte que una editorial, que se llamaba Slavia, que funcionaba en Suiza. Había estudiado a fondo lo que había pasado en la URSS. Aunque no estaba seguro de que íbamos a llegar al poder, estaba eso como un sedimento mío. Al triunfo de la revolución, no solo yo, todos los que participamos de un modo activo, nos manteníamos en algo así como “alerta de combate”. Y cuando empezaron a pasar estas cosas, pasa que algunas gentes yo ni sabía quiénes eran. Quiero decir, de esos jóvenes de Lunes. Yo sabía quiénes eran las grandes figuras, y no puede olvidarse que ellos también eran jóvenes que estaban empezando.

El otro día se estaba hablando de El Puente, yo me acuerdo que yo conocía a gente de El Puente, pero porque me abordaban, porque iban a mi casa, incluso. Si llega a ser por la vida natural de las cosas, nunca hubiera sabido quiénes eran. Estaba atareado, en el equipo que redactaba las leyes de la Revolución, la Ley de la Reforma Agraria, no ocupándome de las broncas entre El Puente y no sé quién o lo que había pasado entre Ciclón y Orígenes. No es que lo ignorara, es que no eran prioridades mías. Lo que pasa es que, de buenas a primeras, sentimos un grupo de nosotros, y ahora voy a llegar al otro aspecto, que el periódico Revolución estaba utilizando la cultura para apoderarse de los medios de comunicación, que eran los que le interesaban de verdad. Hay que decir lo siguiente: una parte de los participantes en toda esta época que eran militantes del viejo Partido tenían la conciencia plena de apoderarse del poder. Te diré, para mencionar nada más que en el campo de la cultura, que ésta era la mentalidad de Edith García Buchaca, que quería ser ministro de Cultura, y que puedo afirmarlo, porque me lo pidió a mí, quería que se creara el Ministerio y ser Ministra; y arrastrada por el momento Mirta Aguirre, instrumentalizada primero, apartada después. Dos mujeres de talento, una de inmenso talento y de inmensa cultura Mirta; otra, culta y de talento, pero más política y más estalinista que Stalin. Bueno, eso es exagerar, más que Stalin no podía serlo. Estoy hablando de la cultura. A su vez, el Movimiento 26 de Julio no era un monolito. El 26 no era un monolito porque algunos teníamos esa adopción marxista dentro del 26, pero otros, que eran tan revolucionaros como nosotros porque habían participado también en la Revolución como acto y no como palabrería —digo palabrería y parece despreciativo, no es así; hay veces que palabrería no significa despreciar—, los otros, que no voy a mencionar, porque no estoy dispuesto a mencionar gente que son más que revolucionarios, los que están vivos y los que están muertos, que no habían aceptado todavía el marxismo. Todos éramos del mismo Movimiento. Había gente que había aceptado el marxismo, pero le tenía horror al PSP. Si fuera un monolito no hubiera habido tantas decepciones, tantos enredos y deserciones. Nosotros no estábamos discutiendo con conspiradores. Como ya dije: la naturaleza personal de Franqui no estaba predestinada a ser un contrarrevolucionario, aunque haya terminado en eso. Otros sí, porque su pensamiento no podía evolucionar.

Había también dos PSP, uno más joven, del que fueron parte esos compañeros que después se quedaron conmigo en el ICAIC, pero que un día, en una reunión convocada por el PSP y presidida por Edith García Buchaca… —esto estaba pasando en el mismo momento de PM, lo que pasa es que no lo sabe la gente—, se intentó ponerme un comisario. Y todos lo aceptaron, porque Edith les informó que Fidel le estaba pasando el poder al Partido. Se tragaron lo que le dijeron, porque era muy en serio, porque había mucha confusión. Era una época de entusiasmo desbordarte, de pasión revolucionaria, con banderas y amores y alegría. También de turbulencia inmensa, de cuál era el camino, de qué es lo que se quería hacer. Yo no acepté y, cuando salí de ahí, me fui directo a ver a Fidel. No estaba Fidel y se lo conté a Celia —Fidel y Celia vivían a unas cuadras del ICAIC. Celia se indignó: «Está pasando en todo el país. Nos tienen tomado el teléfono». ¡A Fidel!, ¡Fidel vivía ahí! Y yo, que nunca he hecho las cosas como me las indican, sino de acuerdo con mi filtro, boté a los que tenía que botar y dejé a los que tenía que dejar. Los que eran de verdad cineastas en potencia se quedaron conmigo. Tomé el mando como mi generación lo ha hecho siempre en circunstancias difíciles, de mandón.

En realidad, todo lo sabía desde antes. Porque Tony Briones —que era un muchacho que yo me había encontrado en un campamento que teníamos en México, que fue él quien vigiló la construcción de los estudios en Cubanacán y otras cosas que nosotros nacionalizamos, que nos ayudó cuando tomamos la televisión de Pumarejo y no se separó de mí hasta que lo mataron en Venezuela— levanta un intercomunicador para comunicarse con alguien (los intercomunicadores eran cosas estrafalarias, enormes) y se había quedado del otro lado un intercomunicador mal colgado, y escucha una reunión de la que yo no estaba informado. Me dice, «ven acá». Yo me acerco y escuchamos que se esta planeando lo del comisario. Es decir, que a la otra reunión yo voy ya preparado; pero, pensando que lo podía parar explicando a los compañeros, etcétera. Pero me encuentro que esa reunión la estaba dirigiendo Edith García Buchaca, que a su vez encabezaba la Comisión de Cultura del PSP, que debía estar disuelta y que no lo estaba.

Entonces, toda esta convulsa situación es el marco de PM. Alguna gente, cuando maneja las cosas, a falta de suficiente información, cree que yo pude hacer lo de PM solo. Pero el PSP se metió también, y se metió Blas, y se metió Mirta. La mejor prueba es que cuando… se produce la reunión de la Casa de las Américas, donde se discute el destino de PM, estoy ajeno. Es Mirta Aguirre y su equipo del PSP los que van allí y discuten, y hablan de que se ponga en las organizaciones y hacen de esto… lo que pasa es que Sabá y el otro muchacho se presentan en el quinto piso —todavía no estaba mi oficina en el séptimo piso del ICAIC, y me llaman fascista. Entonces, les entré a piñazos. Claro, tú ves ahora un personaje que no puede entrarles a piñazos a nadie, pero en aquel momento yo era otro, física y mentalmente. Tenía mezclada mi condición de combatiente y mi condición de intelectual, sin que todavía no depurara el lenguaje y las actitudes de una cosa y de la otra. Por eso es que yo digo que hubiera actuado posiblemente distinto.

Hoy hubiera sido más maquiavélico, es decir más diabólico. No vamos a decir maquiavélico porque Maquiavelo en definitiva no merece todo lo malo; vamos a decir diabólico, el diablo sí se lo merece. Creo que la inteligencia cuando es madura tiene un ángulo de diabolismo; si no, no es inteligencia. Yo debía haber comprendido que les estaba poniendo en bandeja un martirologio ridículo. No valía la pena aquello. Ahora, se callan muchas cosas. Primero, yo no me quedé con PM, yo se la entregué. Después se discutió cómo se usaba PM, etcétera, etcétera. Y le dejé esa misión a otros. Sabá se quedó en Cuba y fue funcionario de Cubarteimpex, y viajó hacia adentro hacia afuera. Pasaron años antes de que ellos decidieran convertirse en mártires. No sé si esto tú lo sabes, porque ahora tú pasaste de Lunes de Revolución a PM. Ellos se quedaron en Cuba, fueron funcionarios, y Padilla fue el dirigente de Cubarteimpex. Iba y venía y compraba libros. Las cosas no son tan simples. Guillermo Cabrera Infante tampoco se fue enseguida. Fue Consejero cultural en Bélgica, mala apuesta de Edith García Buchaca, que tenía poder para hacer esas cosas en su momento, y el embajador era nada menos que Gustavo Arcos, hasta el final jefe contrarrevolucionario, más bruto que una piedra, más salvaje que una piedra, racista, la negación de un revolucionario.

Ese era el Alfredo que estaba actuando en aquel momento. Pero, podía actuar hasta cierto punto, porque estaba la fuerza del PSP ahí. Yo no era todo lo lúcido que puedo ser hoy. No me había dado cuenta de que estaba poniéndoles en bandeja el martirologio, que además no se dio enseguida. Pasaron años. Después ha sido utilizado, es utilizado por los de afuera y también por los de adentro. La mejor prueba es que seguimos discutiendo lo mismo y no lo que hay que discutir.

—LOS ACONTECIMIENTOS SE QUEDAN CONVERTIDOS EN MITOS.

Se quedan como un mito, y el poder de un mito hay que saberlo. En determinadas ocasiones… por ejemplo, en el caso de dos cineastas que detuvieron porque uno hizo un documental masturbándose y hablando de la Revolución al mismo tiempo… los detuvieron. Yo no te voy a decir lo que hice, pero plantee que eso era un disparate. Qué más da que se masturben. Que hagan lo que les de la gana. Lo mejor sería sacarlos de la cárcel y dejarles en libertad. Así se hizo, y qué ha pasado, ¡nada!

Cuando Reinaldo Arenas salió de Cuba, ya se le había abierto el camino para que trabajara en la revista Cine cubano, a petición de la Inteligencia, porque otros organismos no lo quisieron aceptar y era el general Arquímedes quien estaba gestionando ponerlo en algún lugar para que pudiera repuntar. Reynaldo llegó a Miami. ¿Tú sabes lo que le pasó? Él nunca lo narró pero te juro que es así, y si un día estás presente y coincides te presento a mis amigos cubano-americanos, a la gente a la que tuvo que acudir Reynaldo para alquilar un apartamento en Miami. Porque no le querían alquilar allí un apartamento por ser homosexual.

Si en Cuba la homofobia estaba calientica, y es verdad, que no me digan que los cubanos en Miami aceptaban a los homosexuales. El macherío no surgió con la Revolución. El macherío existía antes. Existe en el trópico, existe en el mundo latino, existe en el mundo católico, existe en el mundo santero y existe en el hampa y existe en la burguesía. Ahora la gente se está civilizando, está aceptando la diversidad en el mundo. Eso no surgió en Cuba, ni cosa parecida. Es normal que entre el machismo, la vida guerrillera de una época, las condiciones de convivencia en la clandestinidad y la ignorancia, la homofobia era inevitable. El peor enemigo de la diversidad de criterios es la ignorancia. Por lo tanto, el peor enemigo de la Revolución es la ignorancia. Y éramos ignorantes. Esa es la verdad. Todo esto para decirte, que había demasiadas fuerzas encontradas. Todas, en el fondo, luchando por el poder.

Ahora, hay que comprender que la lucha que había era muy confusa. Franqui y lo que él tenía a su alrededor no estaban contra la idea socialista, tenían el terror de que la idea socialista fuera decomisada por el PSP. Pero yo tenía la convicción de que Fidel no iba a ser manipulado por nadie, ni por el PSP, ni por quien más influencia tuviera en él, ni por mí tampoco. Fidel no era manipulable. Fidel tenía su diseño, y yo acepté el suyo. Contrario a lo que hizo Franqui y lo pagaron los de Lunes de Revolución, sin ser culpables y sin saber lo que estaba pasando.

—PERO, LO OCURRIDO LUEGO DE LAS “PALABRAS A LOS INTELECTUALES”, QUE FUE EN LO QUE DESEMBOCÓ TODO ESTO, ¿HIZO BIEN O HIZO MAL A LA INTELECTUALIDAD?

Fidel no podía hacer otra cosa. Supo lo que hacía, acertó y fue para bien.

—PERO, ¿SE MAL INTERPRETARON LAS PALABRAS?, AQUELLO DE “DENTRO DE LA REVOLUCIÓN TODO, CONTRA LA REVOLUCIÓN NADA”.

Creo que para el trabajo intelectual fue más que positivo. Eso no quiere decir que unos años después en el Congreso de Educación y Cultura no haya pasado lo que pasó. Son dos cosas distintas. Se tergiversaron, pero no las palabras. Fue violada la línea. Incluso, el discurso de Fidel no tiene nada que ver con lo que se acuerda allí. El discurso de Fidel es una pasión latinoamericana. Y cuando Fidel se vuelca sobre Latinoamérica se está separando de la Unión Soviética. Hay que saber leer. Aunque sea aliado, la tenga y la necesite. Y cuando hace la Zafra de los 10 millones, que ya yo estoy hasta lo último con la interpretación de la Zafra de los 10 millones. Es verdad que fracasa, pero hay que reconocerle otra cosa: Fidel hace la Zafra de los 10 millones porque está desesperado por no caer en manos de la Unión Soviética. Está desesperado por encontrar un asidero para poder desarrollar su propia política. Ese es el carácter no lineal de la historia. ¡Es todo tan complejo, inciden tantas fuerzas! El papel de las circunstancias… ¿cómo podíamos nosotros cuando teníamos 19, 20, 21 años? Los que éramos en esa época no somos los mismos después, y cuando llega el triunfo de la Revolución…

El primer problema para mí es pensar que jóvenes como ustedes tengan que escribir sobre temas que no vivieron. Tienen que encontrar un hilo por aquí, un hilo por allá, porque no hemos dicho nuestras verdades.

—Algunos de los entrevistados durante esta búsqueda para rehacer el tema de Lunes de Revolución me dicen que es necesario esperar más tiempo, que ya de esto escribió un puertorriqueño y no lo hizo bien; que escribió una brasileña, y tampoco. Les digo, pero cómo ellos van hacerlo bien si nosotros, que somos cubanos no acabamos de entender cuanto ha pasado en este tiempo.

¡Cómo lo van entender!

—ALFREDO, ADEMÁS DE ANDAR EN ESTOS ASUNTOS ORGANIZATIVOS JUNTO A FIDEL, EN LAS LEYES REVOLUCIONARIAS, USTED ERA TAMBIÉN DIRECTOR DEL ICAIC. ENTONCES…

Las cosas no son así. El ICAIC se fundó el 24 de marzo del 59, pero Fidel me había dicho meses antes: «no te puedes ocupar del cine». Pero, un día me dijo: «prepara ahora la Ley del cine». Imagínate, yo estaba en la Ley de Reforma Agraria, estaba en algo tan descabellado para mí como la Ley de la Marina Mercante. Él veía que yo hacía todo, y estaba con él, y me iba en los helicópteros a visitar lugares… yo dije «no puedo perder la oportunidad». Formé un grupo entre los que estaban Titón, Julio [García-Espinosa], Humberto Ramos que era el jurista... Un grupito pequeño, que se metió a prepararlo todo conmigo. Preparamos la ley. Quería que en la Ley aparecieran determinadas frases. Sobre todo me interesaba la primera frase: “el cine es un arte”, que fuera el primer país del mundo en que su ley del cine recordara que el cine es un arte. Eso no quiere decir que pude dedicarle todo el tiempo. Lo que pasa es que cuando uno tiene esa edad se multiplica, no duerme, hace locuras. Lo hacia todo y no pasaba nada, seguí viviendo y no me di cuenta de que paralizaba otras cosas de mi desarrollo. Después de 23 años de estar al frente del ICAIC —tres años había sido mi pacto con Fidel, porque después iba a dedicarme a hacer cine yo— salí para la UNESCO. No salí contento, porque era el resultado de las broncas con Tony Pérez [Herrero]. Creía que me habían derrotado, pero en realidad creo que me preservaron; Fidel hace eso. Y ¿tú sabes lo que hice los 10 años que estuve en París? Reciclarme. Los pasé estudiando. Porque aunque tenía funciones no es lo mismo que la locura de este país.

—YO LE RECORDABA LO DEL ICAIC PORQUE LOS ESTUDIOSOS DE LA ÉPOCA, QUIENES SE HAN ACERCADO AL PROBLEMA, INSISTEN EN QUE ESO FUE, EFECTIVAMENTE, UNA LUCHA POR EL PODER, EL PODER CULTURAL. Y DE ALGUNA MANERA USTED REPRESENTABA UNA PARTE DE ESAS FUERZAS…

Lo que no soporto es la idea de que era el PSP contra… mentira. En Revolución estaba una fracción, una parte del 26, reclutada por Franqui, como te expliqué.

Cuando Graziella me dijo que le interesaba que te recibiera. Yo dije: «bueno, yo no sé quién es este; pero Graziella sí sé quién es». Y dije, «bueno, déjame jugármela, porque esto es jugársela, porque me pueden instrumentar». Me ha parecido que no eres de esa categoría, pero lo que quiero es, ya que hay alguien que se va a dedicar a esto, decirle un punto de vista que no acaba de aparecer y que en los libros míos empieza a aparecer. Creo que tiene que aparecer específicamente. Quiero decirte que pasé una parte de la mañana de hoy escribiéndote una carta, que la voy a terminar algún día y te la mandaré. Es mi modo de decir estas cosas por escrito, organizadamente, etcétera. Yo me comunico con mis amigos por carta.

—QUERÍA RETOMAR ESTO QUE USTED MENCIONABA DE LA IGNORANCIA Y EL MAL QUE HACE. PARECE QUE HA SIDO, ENTONCES, LA IGNORANCIA LA QUE HA CONVERTIDO SU IMAGEN EN LA DE UN ANTI-LUNES. Y SI HA SIDO LA IGNORANCIA…

No ha sido la ignorancia. Es toda una voluntad. Una voluntad, que quienes desarrollan son los de afuera.

—¿DE MANERA CONSCIENTE?

Conscientemente. Es verdad que me enfrenté a Lunes, pero no es a Lunes al que me enfrenté, fue a Franqui. Como te he precisado antes. Incluso, las palabras de Fidel a los intelectuales comienzan de otro modo. Evidentemente Fidel empieza a pensar cómo arbitrar entre todos. Entre todos, no es dos grupos, son muchos y diferenciados incluso en las mismas organizaciones. Esto que me voy a atrever a decirte, aunque estés grabándolo, no lo tomes como una convicción porque tengo dudas, pero debo decirte que ese instante que conduce a la reunión de Fidel con los intelectuales y todo este clima, fue el que creó que Fidel comprendiera muy bien que tenía que actuar y que tenía que unir porque se había dividido demasiado el ambiente. Pero, después no hablar de estas cosas, y quedarnos nada más que con el discurso de Fidel —discurso que no solo es la frase tan citada—, a veces dudo si fue una involuntaria decisión, falta de creatividad o debilidad de nuestra parte: toda idea grande y abarcadora merece ser continuada, afirmada y enriquecida, también intelectualmente.

Yo empecé a publicar mis textos hace diez años nada más. ¿Por qué? Nadie ha contestado nada. Qué orgullo teníamos de no dialogar con el enemigo. No era dialogar, era enfrentarnos. El único que se enfrentaba era Fidel. Pero, desde la Revolución hay pocas respuestas. Incluso, cuando el Caso Padilla, cuando pasa todo, Fidel dice horrores de la intelectualidad que nos empieza a condenar, pero me manda para Europa con esta instrucción: convencer, neutralizar, conquistar. Hay una posición que no es contradictoria, que es lo que siempre digo a nuestros embajadores, no es a los convencidos con los que hay que convencer. No es ese el trabajo. El trabajo de un Embajador es ir a los otros, es enriquecer, ampliar el área de los que nos comprenden. Trabajar con las organizaciones de apoyo, que lo haga el segundo secretario. Pero tengo que trabajar precisamente con los que no quieren acercarse a mí. Y hay algunos embajadores que actúan así, que hablan con las organizaciones de solidaridad, almuerzan con las organizaciones de solidaridad, comen con las organizaciones de solidaridad, mandan recados a las organizaciones de solidaridad y mandan informes aquí sobre el trabajo con las organizaciones de solidaridad. Bueno, ¿y qué? Si cuando yo voy a hacer un trabajo en el exterior no voy a consolidar lo que tengo, sino a ampliar el campo de acción. Es como yo veo la diplomacia y como veo también la polémica. Y ¿cuál es el resultado de este silencio? Que no hay polemistas, que salen por ahí y no pueden enfrentar una conferencia de prensa, la época de los Raúl Roa se había terminado. Ahora puede que algunos intelectuales lo puedan hacer, pero… ¿los periodistas por qué no lo pueden hacer? Prácticamente no hay un periodista que sepa contestar a nadie. Temen que le den un palo después, cuyo chichón no se cura en 10 años. Pienso que entonces, ahora y siempre no importa la condición, las posibilidades, etcétera. Hay que tener algunas otras cosas, pero también hay que tener lo que no tienen… jugársela. Y si le dicen que se equivocaron pues le digo para eso estoy. No hay modo de que en un combate siempre se gane, por qué le aceptamos a los peloteros que pierdan un día y yo polemista no puedo perder un día. Ese es el problema.

ERNESTO FUNDORA Y RUFO CABALLERO CONVERSAN

jagb 07/10/2009 @ 22:10

DE ALAMAR AL D.F. ERNESTO FUNDORA, CON EL DESCARO DE LA CORTE Y LA ELEGANCIA DEL SOLAR
Por: Rufo Caballero

El vínculo generacional se vuelve casi sanguíneo. Cierto que uno no puede desprenderse nunca, al menos no de un todo, de la gente con la cual creció y empezó a conocer el mundo. Los enemigos siguen siendo enemigos íntimos, huecos negros en el recuerdo, y los amigos siguen al lado de uno como el primer día, aunque de hecho estén muy lejos.
Ernesto Fundora y yo salimos al mundo cultural cubano en el segundo lustro de los años ochenta, un horizonte privilegiado para cualquier intelectual, porque aquellos eran días de intensa vida cultural y social. Cada semana había varias exposiciones “de vanguardia”, conferencias desestabilizadoras, debates encendidos. Mucho esnobismo, mucho teoricismo fatuo, ciertamente, pero también mucha enjundia, mucha confrontación de ideas, que redundaron en una de las décadas más caudalosas y aportadoras de la historia del arte cubano. De la cultura y la sociedad cubanas.

Me parece recordar que Ernesto y yo coincidimos en algún encuentro teórico del Museo Nacional, a propósito del videoarte. Todavía los dos hablábamos en serbio-croata; por lo tanto, no fue difícil la comunicación. Al menos el panel se entendía de maravillas, aunque el auditorio comprendiera poco. Eso estaba bastante en el espíritu de los ochenta, nadie lo negará. Pero también recuerdo que otro día coincidimos en el ICAIC, Ernesto hacía la posproducción de un video clip con Adalberto Álvarez, que decía algo así como “¿Qué te pasa, mami?, ¿Qué me estás haciendo? Tú me estás matando, y yo me estoy muriendo…”, un video donde todo el mundo movía la cintura todo el tiempo con una sabrosura desasosegante, y parece que yo expresé algún prurito tonto, porque recuerdo la vehemencia y la lucidez de Ernesto al tratar de convencerme de que Álvarez, en lo suyo, era sin duda un gran artista.

Veinte años después, este es el mismo Ernesto, inteligente a patear, encantador y diplomático (no hace el juego a la pose de cierta movida que tiene que ser ríspida y ácida para garantizar su cuota progre), invitador al debate de ideas sobre la base de que todo el mundo aprende en la contienda del pensamiento (ya oirán aquí que “el diálogo siempre es un puente”). Y divertido. Eso resulta fundamental. Una de las cosas que siempre me unió –y me une- a Ernesto es el intento por combinar, de forma lúdicra y placentera, el rigor del pensamiento y el gozo de la ficción, de la libertad de la especulación. Algunos llaman a eso novelería, violación del sentido recto del conocimiento, libertinaje de la metáfora; y puede que tengan razón, la verdad, pero al menos Ernesto y yo sentimos que el saber es otra cosa si tiene su mendó.

Hay que verlo bailando salsa; es un trompo, tiene la cadencia de un negrón de Centro Habana. De la cubanía profunda, esa que pasa por la salsa pero no se agota en ella, esa que piensa todos los días el fenómeno difícil de la insularidad o la tensión entre la razón emancipatoria y la lógica instrumental del mercado y la vida civil, Ernesto no ha perdido nada. Aunque su mente y sus días se han abierto a mucho mundo, sigue siendo un cubanito jacarandoso como el primer día. Eso le reporta su gracia y lo aparta decididamente de todas las poses.

Volvimos a encontrarnos en el cine-teatro Trianón, el último diciembre, a la salida de la pieza “Tatuaje”, que dirigió Enrique Álvarez, otro caro amigo de mi generación. Desde entonces, hemos reanudado un diálogo que no cesa, y del cual estas páginas son apenas una muestra. Del mismo modo que todo escritor escribe siempre y obstinadamente el mismo libro, todo hombre tiene, con su sola vida, un mismo tono: Ernesto sigue teniendo ese extraño refinamiento del espíritu que lo hace un buen hombre antes que el gran intelectual y artista que indudablemente es. Uno de nuestros principales directores de video clip, teórico impenitente del audiovisual, poeta, ensayista filoso, Ernesto Fundora es una de las mentes más capaces y orgánicas de todas las que ha abrazado la cultura cubana en las últimas décadas.

Desde la clase del solar y la sandunga de la corte, podrán encontrar en estas páginas lo mismo una brillante y polémica teoría intercultural sobre el reguetón (según Ernesto, menos sabroso y más obeso que la timba cubana, pero en cualquier caso legítimo), o una actualizada mirada al “vidrio” contrariante, o una defensa razonablemente argumentada sobre el carácter revolucionario del video clip como género, que punzantes, sagaces y siempre sentidas advertencias sobre los días de su país y su cultura madre (que otras tiene muchas, integradas en sorprendente armonía del pensamiento).
Comparto estas páginas con el orgullo de quien presenta, otra vez, a un amigo virtuoso, consecuente, honesto. Polémico por lo mismo de que piensa siempre con cabeza propia y asume los riesgos, pero sin altanería; con la virtud de convertir el más complejo problema intelectual en un bembé juicioso, en un toque de tambores batá a las seis de la tarde, y en un llamado a vivir la vida sin tanto miramiento.

R.C: Hace unos meses escribí un comentario, titulado “Dinero”, a partir de la confrontación de unos ídolos ya no de barro sino de plastilina, en algún teatro habanero. En la respuesta del director del teatro encontré una idea interesante, que se refería en lo fundamental a esto: Ya hoy las estrellas no se hacen en la confrontación de los espacios “reales” (teatros, coliseos, auditorios), sino que son fabricadas por los medios. Se da entonces el proceso inverso: las instituciones acogen aquello que los medios han legitimado o ensalzado. ¿Cómo valoras tú la resonancia cultural de los medios, hoy día, para la música? Los medios, además de producir guerras, además de sumirnos en una hiperrealidad a lo “Truman Show”, determinan la música que escuchamos? ¿Qué saldo trae este proceso para el aprendizaje cultural, en la actualidad?

E.F: Objetivamente, te diré que el mundo de hoy es más diverso, ecléctico y abierto que cualquier era anterior. Existe un espacio para todos. Cada quien se identifica con el estándar cultural de su estatura y existen productos culturales para todos los gustos. Yo sigo escuchando música maravillosa y casi nunca enciendo la televisión. Prefiero poner mis DVDs en casa o ir al cine y al teatro. Soy exigente con lo que veo y consumo, porque siempre la obra te irradia y te contagia, te vicia el espíritu con su resonancia.

En términos generales, la televisión se ha convertido en el basurero de la civilización actual, en la vidriera de los supermercados o en el altar de la gente sin educación ni cultura. Es un instrumento de dominación y de sometimiento que condiciona nuestros actos, gustos y preferencias. Convierte al sujeto en un ente miserable y estúpido, un zombi que deambula por el mundo sin libertad de elección, automatizado a partir de patrones fijos y regulares que lo convocan al consumo. Ya podemos hablar de gente mediatizada, de generaciones que sólo accedieron al mundo de la cultura artística a través de la televisión; públicos que conformaron sus patrones de gustos por las recetas televisivas y que nunca asisten a un museo, una galería, una biblioteca o a un teatro, y que pasan de la adolescencia sin haberse leído un libro. Se trata además de generaciones degeneradas por la inmediatez mediática, aquellos que se remiten a los buscadores Google o Wikipedia con pereza intelectual y que no quieren recordar ni la fecha de su nacimiento. No sólo cambiaron los medios de comunicación, sino que cambió la comunicación en si misma. Los nuevos instrumentos de escritura, aprendizaje y de recepción, como las computadoras personales, los blackberry, el Ipood y el Iphone han redimensionado la relación del sujeto con la memoria. Ya nadie quiere ni necesita recordar datos, pues se accede con inmediatez y eficacia a los bancos de información a través de estos aparatos cada vez más personalizados y maravillosos. En ello, la civilización paga un saldo favorable y otro destructor. Por un lado, ya la gente no recuerda y vivimos en una amnesia colectiva, con una vocación de hiperfuturidad, donde poco queremos saber del ayer, y no se aprovecha la recurrencia causal con que se comportan La Historia y nuestro desarrollo. La televisión y el reproductor de video fueron de alguna manera la antesala de ese fenómeno.

La historia se agacha para saltar, es una paráfrasis a Lenin, tomada de sus Cuadernos filosóficos, cuando escribiera: “retroceder para saltar mejor”. Quiero decir que tenemos que ser flexibles a la hora de enjuiciar estos acontecimientos, porque aunque implican cierto retroceso aparente en la tradición cultural, luego expanden las fronteras del conocimiento y generan una nueva perspectiva en la distribución y promoción del saber y de la información en la sociedad. La tecnología le está propiciando al hombre una perenne renovación sensorial, intelectiva y motora. Vivimos al centro de una simultaneidad de flujos y de emisiones, y eso, inevitablemente, nos va a propulsar incluso hasta en lo biológico. Eso sí: somos dialécticos, y aceptamos con humor que el mundo, el hombre y hasta Dios, se están haciendo. La evolución no ha terminado. Que no cunda el pánico.

La televisión ha dado saltos por décadas. Justo con la expansión de la computación y la cybernáutica es que la TV ha empezado su caída estrepitosa. Y como tiene que competir con un banco de datos satelital y por fibra óptica -una matriz infinita al estilo de aquel topus Urano platónico- se siente exhausta de contenidos y de programación con que emular. No le queda otra opción que volverse prosaica y apelar a los reality show, ser indiscreta, obscena , procaz, impertinente, agresiva, hiperlúdica. ¿Cual es su desventaja suprema? El arcaico modelo legal y moral que la rige, el cual es heredero de una etapa modernista marcada por el mundo post-industrial, bipolar, la guerra fría, la secularidad de la iglesia y su vínculo con el estado, mientras que la Internet y las computadoras personales han desbordado la legalidad y la ética de la sociedad, y han creado un sujeto más libre y tolerante, hasta libertino, invirtiéndose el embudo hacia la infinitud. Ha desfocalizado y desmarcado al individuo de las restricciones penales y morales. Fíjate que, por fortuna, ningún gobierno ha podido crear jurisdicción sobre el ciberespacio.

En fin, retomando tu idea de la hiperrealidad creada por la TV, esa fue la antesala de la virtualidad como espacio posible, multidimensional, para la vida del hombre en la era de acuario. Algunos teóricos hablan de esas progresiones como encebollados; yo prefiero verlos como escalonamientos, ya que ocultan pero revelan a la vez, y propician una ascensión en todos los órdenes de existencia. Lo que no quiere decir que estos progresos nos hagan una especie más feliz ni armónica. Ahí reside la paradoja. Por eso hay que estar despierto ante la televisión, aunque muchos la utilizan ya como somnífero o paliativo ante la soledad cruel que generan las grandes ciudades. Yo he decidido estar alerta y me evito sus erosiones, como también tengo profilaxis con la computadora. Ambas van desgastando la comunicación interpersonal entre la gente. Puedo hacer un pronóstico: me arriesgo a decir que surgirá una neolengua mediatizada por las máquinas, donde sólo los ilustres anticuarios recordarán los encantos de la oratoria y del uso elocuente y convencional de la palabra. Anoche pasé frente a una discoteca en México DF y me costó trabajo leer su nombre. En un cartel de neón diseñado con tipografías Cyber, apenas pude deletrear: KTDRAL. Me costó trabajo remitirme a los templos religiosos del catolicismo. La humanidad no siente arrepentimiento de su aceleración ni de su locura. Preparen sus motores y las vacunas. Son tiempos complejos.

Incluso la mayoría de los músicos, especialistas y diletantes que defienden o entienden la valía del reguetón, suelen comenzar su discurso más o menos de esta forma: “A pesar de la pobreza musical del reggaetón,…”. Tú has sido uno de los pocos especialistas a los que les he escuchado un discurso interesante sobre la competencia musical del reguetón. ¿Pudieras abundar en esas consideraciones?

Tengo mi especulación sobre ese tema. Y que conste que me la conformé para entender esta música como expresión de cultura de gueto, de resistencia, marginal: narcomenudeo, dealer, gangas, pandillas y mujeres que sobreviven gracias a los encantos de su cuerpo. Música que entra al mercado en el justo momento en que se esta produciendo un reacomodo de los roles públicos del héroe, la celebridad y los lideres urbanos.

Si partimos de esta idea reciente de que el mercado es quien legitimiza el valor de las cosas, empezaríamos diciendo que el reggaetón es lo máximo: nunca se había logrado tanto ruido con tan poco. Dos son los caminos para este análisis, el musical y el sociológico . En cuanto al primero tengo mis reservas por tratarse de un género que no ha generado ninguna forma de virtuosismo. Con respecto al enfoque sociológico hay mucha tela por donde cortar ya que este sea quizás una de los primeras expresiones musicales nacida de la cultura mediática.

El reggaetón es un género resultado de muchas fusiones. Sus bases principales son el reggae panameño, cantado en español, con algo de plena, candombe y soca, más el reggae jamaiquino y el hit hop -rap norteamericano. Se trata de un género netamente urbano, de raíz afro, como demuestra su pujanza rítmica, pero con una tímbrica y un sonido sofisticado totalmente nacidos de la música tecno de Europa, en la que se inspiraron los negros de las ciudades norteamericanas del west y del East para crear el rap y el hit hop. O sea, que el uso de los loops, los samplers y las secuencias sustituyen la ejecución y el color de los instrumentos de percusión acústicos y llevan la base de su ritmo.

Después viene un factor comercial que tiene que ver con Puerto Rico. Esta es una isla que ya trae la experiencia de robarse el son cubano, ponerle otra forma de campaneo, algunos colores, cambiarle algunos aspectos externos, y vendérselo al mundo como un género nuevo: la salsa. Ese mismo proceso que los newyorikan hicieron con nuestra música, lo están haciendo ahora con Panamá y Jamaica, pero sumándole un nuevo componente: la experiencia de vida en el Este norteamericano, que es la región donde los boricuas controlan el mercado hispano: New York, Harlem, Nueva Jersey, Queen, Brooklyn, Boston, Philadelphia, La florida, algo de Washington y Puerto Rico.

Por otra parte, los hombres boricuas han sido usados por el Army de EUA como la carne de cañón que engrosa las primeras filas en sus ejércitos de ocupación; esto sucede desde Camboya, Vietnam, hasta ahora en Afganistán e Irak. Esa es una de las razones por la que en Puerto Rico hay un promedio de 13 mujeres por cada hombre y la población masculina ha decrecido entre el éxodo y los muertos en guerra. Este fenómeno aportó su componente al reagueton. Si te fijas bien, desde que la pandilla Bush empezó su ferocidad sobre el Medio Oriente, por controlar económica y militarmente esa región, se ha manifestado una resonancia cultural del mundo árabe en la cultura gringa.(No olvidemos que en los pelotones del army se considera importante la presencia de los DJs, como una pieza indispensable para el entretenimiento de los soldados – aspecto que forma parte de la concepción de la guerra como espectáculo).

Sutilmente oculto, tanto en el hit hop como en el reggaeton, se puede distinguir esa presencia de lo mántrico, ese fluir soterrado de una idea melódica que, como recurrencia o adorno, le aporta una capa seductora a una música que apenas tiene discurso melódico, porque los reggaetoneros lo que hacen es rapear con otra métrica y otra entonación, más endémica del bilingüismo a que los ha expuesto la experiencia exiliar. Tanto los negros y los boricuas que conformaron primeras filas en dichas guerras trajeron una influencia sensible de los melismas árabes, de su curva melódica y lo incorporaron sutilmente en un segundo plano melódico y armónico, por medio de eso que se llama en la producción musical Pats de teclado, y que se genera con cerebros de timbres, secuencias automatizadas y samplers. Yo diría que ese es el discurso sensual del reggaeton, el cual ha menudo es ejecutado también por las voces femeninas del coro. Mientras el cantante está ladrando o mascullando sus ideas rústicas y hasta desafinadas, un mantra rítmico afro (cha cún, cha cún) simétrico y estable, programado electrónicamente simulando la caja y el bombo, hasta con sonido de tablas hindúes, nos mete de lleno en un trance danzario, provocándose una resonancia o retumbe en el plexo solar o caja toráxica del escuchador-bailador. Simultáneamente, hay esa otra capa sensualizadora que te va endulzando el oído con un componente morisco y que son motivos reiterativos que van coloreando el arreglo del tema, y que nos permiten soportar y metabolizar el bombardeo de bazofia que emite casi grotescamente el cantante con algo de picardía callejera. Ya que no se puede ocultar que la misma procedencia humilde y hasta marginal de estos nuevos líderes culturales les hace ver el mundo desde una perspectiva pobre, a imagen y semejanza de sus entornos de orígenes: el barrio. Siendo esta la razón por la cual la textualidad de estos artistas es tan grosera y elemental, con baja elaboración poética y de una preocupación básica, instintiva -de primate urbano- por el valor de lo físico, el falso estatus social, la sexualidad, el crimen, la violencia, la relación con la riqueza y una visión machista de la mujer como materia de deseo, exenta de inteligencia y de realeza, etc. etc. Salvando, claro está, que siempre hay zonas e individualidades, como Don Omar, Calle 13 o Tego Calderón, que aportan al género un componente de reforma social y de preocupación por y hacia los grupos más desposeídos, sirviéndoles de brújula y orientación en sus problemas cotidianos. Unos con enunciados mas didácticos (Don Omar y Tego) otro con el uso de una poética del disparate irónico- paródico (Calle 13), y otros con el simplismo sexista e idiotizante de Winsil and Yandel y Daddy Yankee. Más o menos por esas tres zonas temáticas se mueve este género.

En cuanto al discurso danzario del reggaeton, también es un género mercenario, que le ha robado, por ejemplo, “el tembleque” a La timba cubana, así como se vale de otras dinámicas expresivas propias del reggae jamaiquino y del hit hop americano y ha elaborado en el imaginario colectivo la ficción de que trae la aportación de un nuevo baile. Yo lo veo como un producto de la cultura retake o remix, tan de moda en estos tiempos, dispuesto a tomar cuanto le hace falta de lo ajeno, creando una nueva lógica en el sentido de la propiedad autoral. Ahora, hay que reconocerle que se trata de un género bailable razón por la cual le doy la bienvenida. De un tiempo a esta parte ya casi no se baila, la gente va a las discotecas a beber, hablar y fumar. Se baila menos que antes, por eso celebro que el reggaeton aporte esa euforia del cuerpo y un poco de alegría a las nuevas generaciones en una época, además, saturada de catastrofismos. Ya de por sí está experimentando un declive comercial. En lo personal, como bailador, yo no paso de dos temas, me abruma el tercero. Sin poder evitar las comparaciones, lo considero musicalmente un género inferior a la timba; como que le falta sabrosura y le sobra obesidad.

RC: A propósito de un género (el video clip) que comenzó en la oposición cultural y ya hoy es “centro” en los rieles del mercado, ¿es posible hoy ser contestatario o alternativo por mucho tiempo? ¿Cómo desafiar la constante política de absorción del mercado y de la corriente principal? ¿O aprendiste, en el camino, que romper las normas puede ser más fácil que llegar a dominarlas?

EF: Me haces tres preguntas. Trataré de redondearlas en una respuesta. Todo discurso es una contestación, rara vez hablamos o enunciamos al aire. Siempre hay un blanco para mi disparo. Respondón, rebelde, antagónico pero también amable, complaciente, cínico, seductor o hierático, juego con el espectador, pero al borde de una seriedad inepta. Juego a la dialéctica de lo usual y lo inusual; como bien sabes, el mensaje es una mezcla alquímica, equilibrada y proporcionada, entre la novedad y la obviedad. Busco el lugar común que reclama la axiología del mercado -el marcado, diría yo- y me escurro, desobediente, por el filón que propone la axiología tradicional del arte, aquel que progresivamente va perdiendo la pureza que mantuvo hasta la posmodernidad. Hoy toda axiología es bienvenida, hacemos un sancocho, los letrados hablan del cóctel. Se trata de una herencia del collage como modelo de pensamiento. Inclusivismo y relajo. La cuestión está en reconocer que tras Cristina Aguilera se esconde Sara Vaughan, que tras un Pedro Juan Gutiérrez también habita un Joyce, que Romanek le hace sutiles homenajes a Tarkovski. La cultura es promiscua. Se desdibujan los bordes entre lo alto y lo bajo. Como decía aquel proverbio latino: “la cama es la ópera de los pobres”. O como dijera alguien: “sexo y plusvalía rigen el mundo”. Entonces hay que mezclar el apetito del Eros con la sofisticación del intelecto, provocar la catarsis del espectador apelando al hambre de la bragueta, entretener y a la vez estimular la necesidad de trascendencia; buscar un mix entre lo prosaico pagano de la compra-venta y la sed poética de elevación espiritual que reclama nuestra especie; crear avidez y lujuria electrónica, sazonada con cierta densidad gnoseológica. Al final, todo buen discurso debe propiciar bienestar y conocimiento o, en su defecto, provocar para mover el tapete.

El mercado ha colmado de bolsillos al hombre y necesitamos sustancias y contenidos con que llenarlos. Mi trabajo, si te fijas bien, busca, experimenta y se regodea en las coordenadas de lo exótico y lo reflexivo, lo sensual y lo filosófico, tiene el descaro de la corte y la elegancia del solar, transita la academia pero no da la espalda al saber empírico de la calle. Al final, lo que cuenta es el simphatos, el alud de sensaciones (aesthesis) que logras provocar en el que mira, el carnaval de lubricaciones que promueves en sus sentidos, las ideas que se articulan en su mente.

R. C.: Alguna vez te escuché que el video clip había sido y es, probablemente, el género cultural más revolucionario de los últimos cincuenta años. ¿Por qué?

El video clip ha significado un parte-aguas en la historia de la imagen en movimiento, con renovadoras consecuencias a nivel sociológico, semiológico, estético, y mercadotécnico. Esto que referimos es un territorio vasto, el cual trataré de sintetizar para el formato de tu entrevista, pero que exige de un espacio mayor. Sobre el tema tengo desarrollado un libro que aparecerá próximamente, bajo el titulo: “La fiesta del fragmento”.

Aunque este género tiene antecedentes en la propia historia del cine, la TV y las artes plásticas, hay que reconocerle un origen televisivo. Fue en el año 1980 que surge como institución cultural, a la par del canal MTV, entonces una filial de Warner. La mayor virtud que ha ostentado reside en ser voluble para asimilar, plegarse, recurrir y tomar cuanta forma expresiva le sirva de arsenal creativo: cine, TV, pintura, escultura, performance, danza, publicidad, teatro, literatura, cómics, diseño grafico, video art (neofluxus), moda-fashion, fotografía, arquitectura, etc.

Intentaré sintetizar sus mayores aportaciones. Primero, el music video ha sido el responsable de que la humanidad adquiera una mayor rapidez y velocidad a la hora de procesar y consumir volúmenes de información visual. El clip ha entrenado al ojo en la captación de sutilezas perceptuales que antes pasaban desapercibidas; esto ha provocado una agilidad y una síntesis extrema. Ha desarrollado la concisión en los mensajes. Por tratarse de un género poético, ha establecido nuevas normas en la decodificación simbólica, y ha creado otra manera sintagmática de narración, tiene una nueva gramática, otra forma más caótica de hipertextualidad, combinando la no linealidad con la simultaneidad de discursos. En eso es fiel representante de las paralogias y de las heterologias, y fue antecesor de la computadora. Maneja una alta emocionalidad y sugestión, a partir de lo sorpresivo y novedoso de su impacto estético. Procura refinamiento visual e incuba un alto simbolismo y una gran expresividad formal.

También extendió el tema de explotar y explorar el fragmento hasta el paroxismo, reivindicando una visión atomista del tiempo y del espacio cinemático y televisivo, promoviendo nuevos modelos de estructuras narrativas abiertas. Desató o liberó el mundo del inconsciente colectivo, dimensionando el sueño hasta una esfera creativa. Incentiva la imaginación del espectador, es lúdico y juguetón. Al igual que la poesía, tiene la capacidad de manejar el lenguaje figurado, alusivo, e incluso puede hablar de sí mismo (de su lógica interior y lenguaje), mientras habla de otras cosas. Tiene una preocupación por lo formal que casi la exalta a rango de semántica. Uno de sus contenidos básicos es el alarde de formas expresivas y de recursos, por su misión de aportarle un componente visual a una base sonora. Además, cambió el canon de lo inverosímil y lo onírico. Aportó una noción otra de la continuidad, la hibridación y del raccord en el montaje, y exaltó la noción estrecha de realidad desencadenando euforias pasivas. Sustituyó el papel social del héroe de la literatura y el cine por un nuevo personaje público: la celebridad o estrella pop-rock. Ha ido esculpiendo a un sujeto andrógino, que definitivamente será más libre y autosuficiente que el heterosexual canonizado por la tradición judea, cristiana e islámica, ya que gracias a su ambigüedad prescinde del otro complementario, de sexo opuesto. Promueve la idea de una publicidad más democrática, pues te ofrece probar el producto (la música) mientras disfrutas de su promoción, a diferencia de la publicidad tradicional, donde no conoces el producto hasta que acometes la compra.

Por otra parte, el video clip ha distendido y refrescado la concepción fotográfica, de iluminación, el montaje y la puesta en escena, desarrollando una “dramaturgia del distanciamiento” que salva al televidente de la identificación hipnótica con la anécdota. Ha incorporado, con resultados elocuentes, el universo de la animación 3D, con toda su nueva tecnología. Ha influenciado en el ritmo, en el tono y en la gramática a los noticieros, las series, el largo y el cortometraje, el documental, los espacios deportivos, y le ha quitado solemnidad a la televisión, con una gama amena y sugestiva de “atractores” sensoriales. etc.

RC: Una vieja y rancia discusión, como esa referida al presunto contrapunto entre compromiso publicitario y artisticidad en el video clip, sigue siendo en Cuba un rubro en la agenda de muchos creadores y críticos. Tal vez porque resulta todavía reciente la entrada de una incipiente industria del disco a Cuba. Por mi parte, he insistido en que, de siempre, la historia del arte ha debido vérselas con el encargo, lo que no ha implicado mitigar el repertorio artístico; creo que en las artes técnicas o de la reproducción cuanto hay que hacer, lejos del divorcio, es maridar cada vez más lo uno y lo otro: mientras mejor manejes el repertorio estético, mejor responderás al compromiso publicitario. La propia publicidad no es ajena al arte; sólo que a otro tipo de arte. ¿Cómo ves tú el fenómeno en términos teóricos?

EF: Tus preguntas son casi ensayos teóricos; en ellas está implícita y hasta desarrollada la respuesta. Yo coincido contigo, y me inclino por establecer un maridaje entre arte y mercado, aunque no todos los clientes lo aceptan, apenas los más refinados, que son unos pocos. El dilema radica en definir previamente para quién uno está trabajando y con cuáles propósitos. No olvidemos que el video clip se hace por encargo, y que tiene por meta suprema vender y promocionar al músico y a su producto, el disco. Si me das a escoger, prefiero hacer el video clip de arte o de autor, pero, para serte franco, los que me han dado de comer y me han posicionado en la industria, son los de marketing. Es una idea maldita y hasta irreversible, pero las cosas adquieren valor según se venden. Esplendor de la plusvalía como medida de valor. Estoy pensando en releer a Marx para ver si le encuentro algún análisis antropológico sobre esa obsesión humana por la ganancia como metáfora del prestigio. En ese sentido, el mercado nos está descuartizando. Por suerte, en mi trabajo, ya se puede llegar a ese punto medio que llaman “artisticidad de mercado”. Algo, por demás, terrible que se conecta con los criterios de la “Industria cultural”, que a decir del filosofo Theodor W. Adorno, es una maquinaria concebida para limar las salientes filosas del arte hasta volverlo un mero artículo de consumo.

R. C: Me ha parecido escucharte que continúa, según tu criterio, el folclorismo en el video clip cubano. Siempre he tenido una preocupación: Palo porque bogas, y palo porque no bogas. Si pones los solares, los negritos en la calle, La Habana ronca, eres un folclorista. Pero si maquillas sobremanera lo real, y haces videos clip en las mansiones de Miramar, “traicionas” tu realidad y te alienas. ¿En arte, cabe esperar un punto medio? ¿Hay una sola Habana? ¿Todas Las Habanas, o las Cubas, imaginadas, no son legítimas?

EF: Aquí cabe aquella tesis lezamiana de “la posibilidad infinita”. La imagen engendra la posibilidad, y la realidad anula a la posibilidad, algo así esbozaba Lezama Lima. Cuba puede y debe ser poetizada en todas las dimensiones posibles. Todas esas caras conforman el rostro del país. Lo que sucedió fue que, con los años, se hizo hincapié para que el pueblo sólo se identificara con algunas de ellas, y excluyera o se desencantara con otras. Ese fue uno de los talones de Aquiles de la revolución: no supo incorporar a la burguesía que había apoyado el proceso revolucionario y se radicalizó en pro de las masas. Y cito al filósofo Gustavo Pita: “Incluso admitiendo que la burguesía era en principio imposible de incorporar, lo que es imperdonable en todo caso es que se haya identificado la revolución social con la destrucción o desacreditación de los valores culturales creados por la clase derrotada. Aun asumiendo la lógica purista del poder, resulta un contrasentido”.

R. C: Ese es un proceso para nada exclusivo de la revolución cubana; atañe a la lógica de las revoluciones en cualquier circunstancia. Lo nuevo que necesita erguirse por sobre lo que considera viejo tiene a menudo un precio muy alto. Lo sabemos. Alejo Carpentier lo abordó admirablemente en El Siglo de las Luces, cuando entre todos los símbolos de la revolución, señaló con justeza el peligro de la guillotina.

E. F: Mira, eso es muy polémico, pero lo principal está en lo siguiente: Ojalá y la historia futura saque provecho de esa experiencia y aprendamos a sentir regocijo tanto del solar habanero como de la mansión en Miramar. Te lo digo yo, que crecí en Alamar, mitificando y descalificando ambos escenarios.

Pero a lo que yo me refería en aquella entrevista que tú me hiciste en TV para el programa Lucas, fue al factor populista y chabacano predominante en las imágenes de los videos clip cubanos y de otras visiones fílmicas o audiovisuales de la Cuba de hoy. Moreno Fraginals acotó y observó en los inicios del “periodo especial”, el peligro de “la haitianización de Cuba”. Ese término redondea casi todo lo que ha sucedido en los últimos años. En aquella época, pocos le hicieron caso, pero su tino previsorio es indiscutible. Incluso, algunos le buscaron a su idea falsos matices racistas en contra de la negritud, confabulando una injusticia imperdonable con uno de nuestros historiadores más agudos y que con mejor exquisitez ha sabido legitimar y reflexionar sobre el componente negro de nuestra cultura. Fue, el caso de Moreno, un ejemplo tácito de cómo se puede llegar a descreer de las Inteligencias, marginarlas y crearles un estigma, sencillamente por ser divergentes. Al final, si esas lumbreras hubieran sido tenidas en cuenta, nos habríamos evitado algunos problemas.

Con el desmantelamiento del campo socialista -a mí no me gusta la palabra caída- surgieron nuevos retos para la sociedad cubana. La falta de apoyo económico generó una crisis en todos los órdenes, y progresivamente el país se fue quedando en el desamparo. Esto generó indigencia, y empezamos a atrasarnos con respecto al mundo; a esa haitianización se refería Moreno, haciendo la parábola con la primera gran revolución de América de finales del XVIII.

A raíz de estos cambios, la “estética práctica” (frase de Arturo Cuenca) manifestó una exhuberancia como camino resolutivo del pueblo ante las carencias. Qué quiero decir, que la gente empezó a “inventarla”, verbo que en buen cubano significa hacer magia para sobrevivir, y con ello sacó la chancleta para la calle. Y eso no es sólo una metáfora. En lo referente a la vida musical del país, pasamos de la densidad poética y sublime de la Nueva Trova al boom de la desfachatocracia timbera. Y lo vulgar le ganó a lo intelectual, lo popular le ganó a la alta cultura, y por ende se perdió un equilibrio indispensable. Se extinguió la poca aristocracia de espíritu que le quedaba al cubano. Solo un reducido grupo de la elite cultural del país se pudo proteger del tsunami vernáculo y costumbrista.

La propia emergencia económica hizo que se rediseñaran nuevos derroteros en la educación, tanto escolar como mediática. Las escuelas sufrieron carestía de recurso y de actualización. Conclusión, crecieron dos o tres generaciones que sólo pudieron vivir las vacas flacas de un proceso de esplendor cultural que había vivido la nación entre los años 70s y los 80s. A esto sumémosle que la axiología dominante se inclinaba por el populismo, por considerarlo un bastión de lucha contra el aburguesamiento de algunos sectores y como defensa de las conquistas sociales a favor de las mayorías. Ya este enfrentamiento lo había sufrido la ciudad letrada, quien en los 60s se dividió en dos bandos: coloquiales-directos- militantes frente a herméticos-rebuscados-metafísicos (Orígenes).

Conclusión, se deterioró aún más “el canon cívico de la decencia”(es una idea que cito de Rafael Rojas cuando analiza el quiebre de la convivencia plural en la ciudad letrada cubana republicana en su libro “Tumbas sin sosiego”). Las buenas costumbres y el cubano de a pie perdieron el refinamiento básico y los estándares de elegancia. La gente empezó a hablar abusando de las malas palabras y descuartizando el idioma, a ser más chusma y de peores modales. Hubo un estallido de las prácticas religiosas alternativas y la gente con nivel escolar se refugió en el universo mágico porque el conocimiento no le servía de mucho. Hubo un auge de la prostitución urbana juvenil (jineteras) que reorientó el turismo hacia el atractivo sexual, se paralizaron la mayoría de las fábricas, apenas había suministro eléctrico y de combustible, la alimentación se puso difícil al punto de que se extinguieron los gatos callejeros, se suspendió el carnaval: una de las válvulas de escape equilibradora de las tensiones sociales y, como conclusión de tanto desajuste, se produjo un éxodo masivo de una población bien formada en universidades nacionales y del Este europeo: profesionales, científicos, técnicos y artistas, hacia países donde podían obtener mejores remuneraciones por su trabajo. Todo aquello -y más- terminó por inclinar la balanza hacia la indigencia. En fin, se reacomodó la sociedad de manera tal que uno podía percibir el churre en el cuello de la camisa del locutor del noticiero más estelar del canal 6.

Te estoy haciendo el panegírico de una devaluación cultural (entendida la cultura como todos los modos de actividad humana y no sólo las letras y las artes) anunciada por Moreno Fraginals, para que concluyamos que era inevitable que la imagen y el sonido que acompañaría a la música cubana estaban llamados a contagiarse de este viraje o degeneración social. Si tú quieres, revisa los montunos y estribillos de todos los temas bailables cubanos de los últimos 20 años y verás que más de un 70 % aluden en su textualidad a asuntos baladíes, pobres, vulgares, insustanciales, naïf, prosaicos y provincianos. Además resultaba paradójico, porque el componente musical seguía siendo extraordinario y de primer nivel, pero fallaban las letras, las cuales se tornaron dicharacheras y facilistas. ¿Qué estoy tratando de probarte? Lo imposible de enjuiciar al video clip cubano por folclorista, populista, vernáculo y chabacano, ya que el resto de la sociedad se fue orientando hacia esa misma dirección. Y el video clip sólo pudo hacerse eco y reflejo de esas modas, se contagió del “realismo sucio”. Además, ese es un fenómeno no exclusivo de Cuba, también fue una tendencia general del mundo. Hay decadencia por todas partes y ausencia de modelos y guías elevadas a seguir. Una mala distribución de la riqueza ha generado una efervescencia de la pobreza, un despertar de los modelos de izquierda que pugnan siempre con la sofisticación de la cada vez más egoísta alta sociedad.

Igual quiero reconocer que el video clip cubano de ahora ha logrado resultados que superan las condiciones rudimentarias de producción. Los realizadores han confrontado la carencia de tecnología con ingeniosidad y carisma. He visto aquí posproducciones que en otros lugares costarían una fortuna. Pero es indiscutible que nos hemos identificado demasiado con las paredes descascaradas y con la orfandad de los barrios. Deberían tratar de mostrar esa Cuba anhelada, soñada e idílica; empezar a proyectar el futuro, virtualizar dignificadamente la imagen de lo cubano.

R. C: ¿Eso no sería maquillar, edulcorar, falsear en otro sentido?

E. F: Es triste viajar por el mundo y ver que en el extranjero se ha conformado una imagen indigente y pueblerina de los lugares cubanos tanto en salsotecas, bares y restaurante. Cuando mejor nos va es gracias a lo residual de Tropicana o de El floridita. Es lamentable que después de Celia Cruz la cubana más famosa sea Niurka Marcos. Este ejemplo explica el degenere.

R. C: Cuando tienes que visualizar para hacer un video clip de baladitas rosas, todas parecidas a todas, ¿no te da nostalgia de aquellos tiempos en que las canciones de Amaury Pérez, Santiago Feliú y Carlos Varela te hacían parir unos videos llenos de imágenes alucinantes?

E. F: Cambiaron mis alucinaciones. Ahora son otras y responden a las necesidades del mundo donde vivo. Sigo volando pero ya no olvido el paracaídas. Cuando se cumplen 41 años ya no se ve a la humanidad con la ingenuidad de antes. Surgen nuevas fascinaciones y nuevos compromisos con el sentido de las imágenes que construyes, del legado que dejas sobre la tierra. También se aceptan con placer los retos de las nuevas circunstancias. Me acomodo y extraigo de toda experiencia un provecho.

Mi profesión está más que nunca inserta en el mercado. No soy sordo a los cambios. Acabo de terminar un video clip que, a la semana de estar en Internet, tenía más de 300 000 visitas en youtube. Para mí es motivo de alegría comprobar que mantengo un diálogo y una comunicación estrecha con los adolescentes y los jóvenes, y que no me excluyo del sentir mayoritario de esta época. Si me hubiera quedado en una visión elitista, clasista y defensora del lirismo finisecular que concluyó la era analógica del siglo XX, me habría estancado como comunicador, emisor y receptor de mensajes.

Le busco a las baladas rosas o cursi el mantra benefactor soterrado y a partir de éste, visualizo imágenes que sacudan al espectador. No creo que cualquier tiempo pasado haya sido mejor. La humanidad entera se ha subido a un tiovivo donde apenas cambia la constitución enrarecida del aire. Cualquier salvación es un problema individual. Ni siquiera esos autores que mencionas, a los cuales disfruto enormemente, tienen en estos momentos el ágora que les rindió culto en el pasado. Ya Santiago no colma la escalinata con su guitarreo sin igual ante un público frenético que coreaba una canción tan rara como “Para Bárbara”; ya Amaury no hace aquellos majestuosos conciertos que renovaron el espectáculo pop de Cuba, con canciones que estremecían la sala García Lorca; ya Carlitos Varela no es el artista puro que sensibilizó a una generación con las reformas de la perestroika. Guillermo Tell es un misterio, seguimos añorando la manzana, y la única flecha posible a disparar es la de Zenón, la que, vista segmento a segmento, se halla detenida en tiempo y espacio.

R. C: ¿No será que la escalinata y el Lorca los llenan otros? ¿No es ello saludable?

E. F: Como apuntaba Hegel, cada época tiene su espíritu. Parece que los rasgos esenciales a ésta son la frivolidad y la tontera. Y ni siquiera a esos desmanes soy indiferente. El artista y el intelectual de la POPOMA (Pos-posmodernidad) no puede sólo ser juez descarnado de su tiempo; tiene también que ser actor, proponer guías y modelos, buscarle la salida al laberinto. La crisis actual de la filosofía se debe a que la Academia se alejó de esa cotidianidad que llamamos mundo real y se ha refugiado en el tropo y en los libros. Ensimismada, la filosofía desdeñó la utilidad practica que debe propiciar creando modelos y reflexión que ayuden a la gente a concebir la vida. Fíjate que de los filósofos mas recientes, E. M. Ciorán es el más leído por su estilo desacralizador, ácido y divertido. Con su irónico desencanto y catastrofismo cínico, le robó el show a un Jean Paul Sartre solemne, erudito y depresivo. Otras ramas del saber están copando los territorios de la filosofía. Por ejemplo, un biólogo como Richard Dawking llega a best seller hablando de El gen egoísta y de El espejismo de Dios, con una amenidad que no excluye lo profundo. Y un Fritjof Capra con El tao de la física, Sabiduría insólita o La trama de la vida - tres libros muy vendidos- combina ciencia y filosofía sin abaratar lo didáctico ni lo sabroso del conocimiento. Porque esa es quizás una categoría que le falta reconocer a la estética y a la filosofía: lo ameno, en lo cual la ciencia con la visión de los promotores y divulgadores ha tomado mejor iniciativa.

Y en los años 80s y parte de los 90s, todos los aparatos teóricos se concentraron demasiado en enredar la madeja. Eso creó entropía y confusión dentro de la cultura. El diálogo se torno debate jeroglífico, cuando “la arqueología del saber” debe propiciar concilio y no desencuentros adversos. El diálogo siempre es un puente. Me sirve una canción: “No quemes los puentes tras de ti”.

Y para cerrar tu pregunta, cuando tengo nostalgia de aquella época en que creímos que el mundo tenía solución y acometíamos cualquier empresa como una cruzada en pro del saber y del mejoramiento humano, “apenas abro los ojos” y recuerdo que “una palabra no dice nada y al mismo tiempo lo dice todo”, porque “lo que pasa es que lo eterno no es de nosotros, lo imposible es esa brújula rota en el alma”, confiado de que a “donde me empuje el agua me iré, donde me lleve, cambiando el curso raudo y tenaz de la corriente”. Mis imágenes siguen amorosas, montadas a caballo, tirando remos a la mar y fisgoneando por entre la cerradura de muchas puertas, la alegría y la desesperanza de mi tiempo.

R. C: Un hombre como tú, que debe vérselas todos los días con la competencia atroz y la dinámica de la televisión en varios puntos de América, tendría la autoridad suficiente para, a distancia, valorar la Televisión cubana. Siempre se dijo que la Televisión cubana no era tan mala como tan vieja; hoy, que de alguna manera lo sigue siendo (vieja y mala), sin embargo continúa ostentando un proyecto cultural en defensa de valores primordiales en el ser humano. ¿Qué juicio te merece todo esto? ¿Qué valdría hacer con la Televisión cubana? A los artistas e intelectuales cubanos, a menudo, les resulta una televisión tan ajena que nuestro común Amaury, en el Congreso de la UNEAC, llegó a decir que parece pagada por el enemigo. ¿Cómo ve todo esto Ernesto Fundora?

E. F: Coincido plenamente con Amaury: el enemigo también está en casa. Yo debo ser cuidadoso porque mi juicio puede afectar a gentes que fueron y son mis compañeros de profesión y hacia quienes profeso respeto. Fíjate que cuando me acerqué a la TV cubana, siendo yo un artista independiente, conocí allí a gente muy capaz y preparada, pero como la estructura de poder es vertical resulta que, con mucha frecuencia, el que no sabe, dirige al que sabe y lo coacciona. Entonces no hay posible desarrollo allí donde un individuo no puede expresar ni explorar lo mejor de su inteligencia, ya que su modelo creativo entra en contradicción con la fórmula política del Estado. Las sociedades centralizadas generan modelos de pensamientos monistas y neuróticos, ya que el sujeto está escindido entre lo que quiere hacer y lo que le permite el sistema. Entonces, de un hombre frustrado en sus sueños personales y creativos sólo se recogerá una mala cosecha accidentada por el descontento y la apatía.

Cuando Andy Warhol llegaba de visita a una ciudad desconocida, se encerraba en la habitación del hotel algunas horas, a mirar la televisión. Decía que para conocer el alma de un país había que conocer su TV. Si la sociedad cubana está reclamando cambios esenciales, ¿cómo no va a hacerlo la herramienta fundamental de su ideología: la TV? Sucede que la percepción de los fenómenos va a la saga de los propios hechos y, lamentablemente, la TV cubana llegará rezagada al entendimiento de la complejidad histórica que está viviendo la nación. Si la televisión tuviera una autonomía expositiva, si no fuera tan absoluta en lo partidista, si se le permitiera tener un carácter reflexivo a modo de vidriera para exhibir una visión plural de la vida y de la sociedad cubanas, mostraría caminos – senderos que se bifurcan- para reorientar la brújula extraviada del país.

Falta en esa televisión libertad en el ejercicio del criterio, porque esa televisión ha sido sobreideologizada y se ha abusado de ella como una tribuna de ideas políticas y se le ha despojado de sus otras múltiples funciones. Entonces, lo que se le ha preponderado y garantizado es la eficacia en lo directo a la hora de comunicar el catecismo político. Los dirigentes casi siempre carecen de una sensibilidad estética refinada, peor aún pedirles que se sincronicen con la nueva era de acuario, altamente tecnologizada, donde la información y el conocimiento se han democratizado. Cuba necesita, impostergablemente, homologarse con los nuevos órdenes económicos globales. Ese es un reclamo de la sociedad civil y de las nuevas generaciones que ya debe comprender el Estado. La nación se ha atrasado por falta de acceso a la información, por falta de buen gusto y perspectiva modernizadora. En cualquier país civilizado, usted debe tener la opción de comunicarse con la network -red de redes-, cambiar de canal si no le agrada lo que está viendo y tener múltiples alternativas. Como también estamos atrasados en democratizar el acceso a la Internet. No es posible que una herramienta descentralizadora haya caído en el centralismo o en el privilegio de unos pocos que ya presumen sangre azul.

Entonces, creo que lejos de irme por las ramas y criticar duramente a los creadores de la televisión cubana, hay que ser responsables, honestos y reconocer que se trata de un callejón sin salida producto de una patología social. La televisión siempre será un espejo del poder, así pasa en el mundo entero, la diferencia con otras sociedades reside en que la iniciativa privada crea una alternativa mediática y hace que esos poderes sean más diversos y polífonos. Habla el coro, mientras que en Cuba sólo se escucha al solista.

R. C: Tú eres uno de esos intelectuales de mi generación que optó por el nomadismo, por conocer mundo y, ciertamente, con todo, eres de los más exitosos. Cosmopolita, global, “mundialista”, pareciera que vives donde te sientas bien y punto. Sin embargo, se te ve y se te siente muy pendiente de Cuba, siempre; de su arte, de su pensamiento, del pulso y el nervio de su gente. Asere, ¿por qué te molesta entonces la noción de “pertenencia”? A tu modo, ¿no regresas también como fragmento al imán?

E. F: Permíteme que empiece por la alegoría a Lezama, uno de los cubanos más universales. Si mal no recuerdo es en su diario donde Lezama tiene una frase que a mi me aclaró ese asunto de la identidad: “A un hombre no solo lo definen sus orígenes sino también sus destinos”.Y a través de Lezama todo entronca con el primer José de Cuba. Me obligas al deleite de ser martiano, y con ello a enraizarme. Me remito a este hombre excepcional porque en él nunca se coagula la sangre de lo cubano, siendo su hemoglobina universal. Cuando en una tradición tenemos a un Martí sobre el cual estamos parados desde hace más de un siglo, no cabe dudas de que el mundo está en las ramas. “Yo vengo de todas partes y hacia todas partes voy, arte soy entre las artes y en los montes, montes soy”. Aquella frase delata la inquietud de un espíritu capaz de encontrar frondosidad lo mismo en un punto específico del universo, la isla, que en la infinitud del cosmos. No habría imantado a la nación si no hubiera sido un nómada del mundo, un diamante peregrino ultrajado por la luz.

Cuando le escuché decir a Carl Sagan que estábamos hechos del mismo polvo cósmico que el resto de las estrellas, comprendí que la ecuación de lo nacional era demasiado estrecha para mi ansiedad. Sentí que debía desbordar los límites, incluso los de la especie. Comprendí la esencia solar de nuestra civilización, y salí a la búsqueda de un “mas allá” que apenas reconoce límite en el big bang. Acepté entonces, no sin rubor, que apenas me pertenezco, pues pertenecer implica reconocerse propiedad de algo o de alguien. Entonces, ¿cómo confiarme a un pedazo de tierra o a un paisaje? ¿Cómo excluirme de una esencia constelacional que palpita misteriosamente en mí? Cuando algo me hace cautivo de una esfera de acción, me revelo. Me sueño cabalgando sobre un centauro rumbo a los destinos macros, el megabit de alguna misión cybernáutica sin más propósito que la conexión. No le pidas a un actor que exprese la profundidad de su conflicto a partir de la escenografía.

Habito la partitura secreta del hombre, su otredad especulativa, su nomadismo congénito. Tengo nostalgia de futuro y pernocto intermitente y con prudencia en mi pasado. ¿Te acuerdas de aquella escena de Cinema Paradiso en que el niño va a abandonar el pueblo y el viejo le dice que nunca mire hacia atrás? Aquella escena me iluminó. No huimos de un sitio, escapamos de todos. A mi maestro Gustavo Pita cuando se aborda el tema de la condición exiliar, le gusta mentar a un filósofo ruso, Merab Mamardashvili, quien escribiera: “vivo en la extraterritorialidad del espíritu”.

Ser nomádico me ha propiciado dos grandes fortunas: una, tener un tiempo propio a la medida de mis placeres y necesidades, y la otra, me ha permitido emprender disímiles viajes interiores, que son las travesías más genuinas, provechosas y singulares que puede encarar un espíritu libre. Somos de por sí una isla, cada hombre es un pedazo acorralado por la singularidad de su destino, y en ello reside el drama secular de vivir; entonces, ¿para qué quedarme anclado a otra isla? Cuba es mi semilla, mi plataforma de lanzamiento, pero también el árbol que se deshoja, el mango que se extingue y traduce deleitoso en la boca de aquel niño travieso. Voy con mi país a cuesta, traigo por mochila a mi corazón. Siento con apasionada firmeza que la nación sobrevive y se extiende a un rango virtual, que podemos prolongarla en la memoria por medio de disímiles registros y representaciones que de ella se deriven. Busco para Cuba, como el más ferviente celestino, alguna estrella en el firmamento que esté dispuesta a ser su novio.

Endémico sí, apegado no, hacerlo implicaría identificarme con la consternación. Atento sí, imbricado también, nunca atávico. Ni adicto ni abyecto, practico un amor y una atención por Cuba que prescinde de mecanicidades. A rumbo propio, con mis penas y mis glorias, he aprendido a disfrutar la amplitud del núcleo. Me indefine el origen, me exalta el movimiento, me confabulo con la traslación. Ya de por si mi sangre es ubicua: abuelos canarios, españoles, criollos e indio antillano.

De todas formas, querido y lúcido Rufo, como también soy un hombre mediocre, con orgullos culturales que aún no asumen la mentalidad postnacional a que nos convoca el espíritu de esta época, si en mis eternos peregrinajes por el universo encuentro a alguien que ose declararse injustamente enemigo de Cuba, que saque el sable. Porque hay amores que tienen razones inexplicables y en ellos se manifiesta la ambigüedad oportuna del deseo. Mi ego se reconoce cubano pero mi alteridad se diluye, gustosa, en cada partícula subatómica del universo.

Gracias de todo corazón por tu inteligente entrevista, por provocarme en la plática y por permitirme el espacio generoso de esta publicación de quien ya soy deudor.

ENTREVISTA REALIZADA POR INTERNET POR RUFO CABALLERO A ERNESTO FUNDORA HDEZ EN 2008. PARTE DE ESTA ENTREVISTA FUE PUBLICADA POR LA GACETA DE CUBA EN EL NÚMERO CORRESPONDIENTE AL MES DE ABRIL 2009.

CARLOS BARBA ENTREVISTA A RAQUEL REVUELTA

jagb 19/07/2009 @ 18:02

ENTREVISTA INTEGRA A RAQUEL REVUELTA PARA EL DOCUMENTAL "MEMORIAS DE LUCIA"
La Habana, diciembre de 2002.

La historia empieza porque un día Humberto me llama, me invita a almorzar y me dice que si yo aceptaría ese papel. Yo había leído el guión y me gustaba mucho, pero nunca pensé que yo lo iba a hacer. Le dije que sí, que cómo no y ahí empezó la historia. Entonces comencé a estudiar cómo sería esa mujer en esa época y me pareció que yo conocía ese personaje en mi época: una solterona, con todos los prejuicios, la timidez, todos los problemas que tenía esa mujer... A mi me fascinó el personaje, yo lo amé.

Trabajar con Humberto además fue para mi maravilloso porque nos entendimos perfectamente siempre. Y en Lucía pasaron cosas, tú me preguntabas o me decías que si yo tejía, sí, yo tejía, pero en Lucía había que tejer mucho porque fue una película bastante difícil y con mucha gente y entonces yo tengo un problema con las conversaciones antes de actuar, yo no puedo estar hablando de cualquier cosa y pensando en el personaje y trabajando, no puedo, simplemente no puedo. Entonces tejí largas telas y después desbarataba y volvía a tejer: Penélope.

La película toda fue un rodaje interesante. Te puedo decir que empezamos por la escena donde yo le pido la gardenia a mi mamá, por ahí empezó la película, el primer día de filmación, eso fue lo que filmamos. Yo tenía el antecedente de por qué ella decía eso, pero no estaba bien metida todavía en el papel y me dije: Bueno, aquí lo único que tengo que hacer es creer en lo que tengo que voy a hacer, y hacerlo sin pensar en más nada y ese bocadillo era muy difícil porque de verdad, que una mujer llorando y pidiendo una gardenia, estaba difícil.

El último día de filmación fue muy impresionante. Fue un día muy extraño, llovía, paraba de llover, las auras volaban bajo, había todo un ambiente como de muerte, era una cosa rarísima. La viejita que me dice que él está en el parque, apareció allí sentada y toda aquella procesión, era raro, era un día extraño y la verdad es que hace poco estuve en Trinidad y vi la calle por donde yo bajé a matar al soldado, y francamente, no sé cómo no me maté, porque está llena de chinas pelonas y yo que venía por ahí, nada, a matarlo, más nada.

Fue una película que me gustó mucho hacerla, nunca pensé que sería tan importante como lo fue después, tuvo el premio en el festival de Moscú y todo el mundo hablaba de Lucía. Recuerdo en ese festival en Moscú, a Saúl Yelín, que era un hombre increíble. Imagínate que la proyección de la película la pusieron para las 3 de la tarde, en medio de ese festival gigantesco. Entonces le digo a Saúl: Saúl, sin propaganda y a las 3 de la tarde, a esta película no va entrar nadie a verla. Y me responde como si nada: Tú verás, no te preocupes. Y yo me dije: Qué irá a hacer?. Por la mañana cuando me levanto, en todas las mesas del hotel, en las paredes, en el elevador había pegado un programa de Lucía, un afiche, un programa, ta, ta, ta, pegados en todas partes. Y la gente del hotel queriendo matar a Saúl, porque imagínate que eso cuesta mucho dinero y él lo pegó, se puso en combinación con la que limpiaba los pisos, con otros empleados y lo puso por todas partes. Y se llenó el teatro. Y cuando se acabó la película aquello fue tremendo, un aplauso cerrado. Yo no lo podía creer. Además era una película en blanco y negro, estaba compitiendo con películas en colores y ya vez, se llevó el gran premio del festival. Es realmente bella y además contó con un gran equipo, había mucho amor haciendo esa película en las tres partes. La gente trabajó con ganas, con deseos de hacerla.

Yo creo que si, que podemos tener otra película como Lucía en el cine cubano, por qué no?. Yo creo que en buena medida…, no he visto Miel para Oshún, quiero verla, pero en buena medida yo creo que se hacen películas tal vez menos complejas que Lucía, pero con cuidado, tendrían que escoger otra vez temas más fuertes, se hace mucha comedia. Humberto es un hombre de temas fuertes, si tú ves la cinematografía de Humberto es tremenda toda, no? Creo que yo el otro día hablando contigo te decía que yo como trabajo me gusta mucho Un hombre de éxito, sobre todo la escena final, la del cementerio, es de las pocas veces que yo me gusto, porque yo no me gusto nunca.

Una de las primeras películas que se hizo en el ICAIC y la dirigió Julio García Espinosa, que coincidió casi con el triunfo de la Revolución, se llama Cuba baila, que es una mujer que le quiere dar los 15 a la hija y hace una cantidad de sacrificios enormes, que yo creo que es muy actual, no se porqué no la ponen. Y creo que es actual porque hoy en día estoy viendo a las madres volverse locas para celebrarle los 15 a las hijas, que era lo que se criticaba en aquella película. Y en México filmé mucho, películas de Caignet. Incluso estaba yo en México en un hotel, y a las tres de la tarde ponen películas viejas, y vi a una mujer que se parecía mucho a mi, y era yo!.Tengo muchas películas filmadas en México.

El teatro es otra cosa, el teatro es donde tú te puedes dar el lujo de comprobar lo que estás haciendo con el público, tú sientes el público, eso no pasa ni en cine ni en televisión, ese es el teatro. Sabes si estás llegando o no, puedes modificar lo que estás haciendo, vives más el teatro. El teatro es como de orfebre, una cosa de piecesitas armadas, el teatro es maravilloso. Muy pesado de hacer, porque repetir todos los días la misma cosa, es de locos, y para un montoncito de gentes, cuando ya los medios de difusión alcanzan toda la Isla, pero a mi me gusta, qué le voy a hacer?. Tú sientes al espectador en el teatro, tú trabajas para ese ser humano que está frente a ti, ni la televisión, ni el cine, ese es el teatro nada más.

Cuando veo Lucía me gustaría volverla a hacer, porque hay cosas que hoy yo no las haría así y sé que Humberto estaría de acuerdo. Pero me siento contenta con ella, un trabajo que quedó ahí, para siempre. Tengo un sobrino que me dice: «Tú, cuando te mueras, Lucía nada más, eso es lo que queda de ti», y yo le digo: No, también quedan alumnos, no es así tan simple.

BRANDO Y CABRERA INFANTE, OTRA VEZ

jagb 29/06/2009 @ 11:30

Hace varios días Rosa Ileana Boudet me avisó de que había colgado en su blog la entrevista realizada por Guillemo Cabrera Infante a Marlon Brando, publicada en la revista “Carteles”. Como desde acá se me dificulta entrar en ciertos blogs, y abrir un PDF parece un imposible, Rosa Ileana ha intentado enviarme la entrevista por email, pero dado el peso de la misma como imagen, el servidor la rechaza. Resumen: que solo he leído la primera parte, pero no he querido que pase por alto la posibilidad de evocar este encuentro habanero. Muy buenas las pesquisas que va realizando Rosa Ileana Boudet en su sitio.

JAGB

PREGUNTAS Y RESPUESTAS

jagb 23/06/2009 @ 17:32

Gaspar, El Lugareño me ha remitido un cuestionario con el fin de publicar las respuestas en su blog. Las reproduzco aquí porque pueden tener interés para los lectores habituales de “La Pupila”. En todo caso agradezco la gentileza de Joaquín Estrada Montalván, quien aún residiendo fuera de Cuba parece insuperable en eso de promover todo lo que tenga que ver culturalmente con su provincia natal.

JAGB

¿Te consideras: crítico de cine, periodista o ensayista?

La verdad es que a estas alturas preguntarme eso no me resulta demasiado estimulante, pues ni siquiera puedo decir que lo único que me interesa es el cine, porque no es así. Para mí las películas son un pretexto que me da la posibilidad de sumergirme en esas zonas de la realidad que se enmascaran detrás de lo que vemos en pantalla. Lo que más me interesa es “pensar” lo que hay detrás del encuadre, de los bocadillos que los personajes dicen, de lo “bonito” o lo “feo” que se está mostrando en pantalla, de lo que los críticos e historiadores cuentan.

Es muy fácil elogiar o descalificar aquello que se ve, estableciendo como parámetros lo que tenemos en nuestro horizonte de expectativas, y que tiene que ver con el estado de ánimo más puntual. Pero si queremos una indagación seria de lo que ha sido el cine en esta nación, entonces es preciso ir en busca de las contradicciones que provoca en nosotros todo eso que vemos. No eludir esas contradicciones, sino asumirlas como algo natural que forma parte de la vida.

Al periodismo lo respeto demasiado como para creer que yo, sin estudiarlo, lo hago. Tampoco me siento exactamente un “crítico de cine” porque demasiadas veces he escrito contra esos lugares comunes que genera la práctica rutinaria de ese “oficio”, para decirlo como Caín, lo cual me ha deparado dolorosas distancias dentro del gremio. Por lo tanto, me va quedando solo lo del ensayista. Digamos que soy alguien que se hace preguntas.

¿La década de 1960 es tu preferida en cuanto al cine cubano?

No, para nada, y tal vez si fuera así hubiese tenido menos polémicas en mi contra, sobre todo dentro de la isla. De esas cosas hablamos en el pasado Taller Nacional de la Crítica Cinematográfica celebrado en Camaguey. A mi me sigue pareciendo una pésima defensa del ICAIC el hecho de insistir en que lo mejor del cine cubano está en esa década fundacional. El grueso de quienes hablan así no nota que están certificando en la cara de quienes vienen atrás, que el único mérito que les espera a estos es el dudoso mérito del epígono interminablemente reciclado. Justo el libro “Cine cubano de los sesenta: mito y realidad” intenta provocar algunas relecturas alrededor de eso.

¿Reconoces que existe "cine cubano" antes de 1959?

La existencia de películas realizadas antes de 1959 es abrumadora. Lamentablemente se ha perdido una buena parte de la producción silente. Es cierto que el cine sonoro pre-revolucionario no tenía interés alguno de fomentar una imagen de la República que estuviese a tono con las aspiraciones de aquellos que la imaginaron en el siglo anterior, a diferencia de cineastas como Díaz Quesada, que en el período silente hicieron muchísimos filmes de corte patriótico, pero la del cine sonoro también formaba parte de una manera colectiva de imaginar la nación. Gracias a esa “levedad” surgió un pensamiento crítico, encarnado en los integrantes de la primera Cinemateca (Germán Puig, Ricardo Vigón, Gutiérrez Alea, Cabrera Infante, Néstor Almendros) o de “Nuestro Tiempo” (Alfredo Guevara, García Espinosa, el propio Titón), que fue la base de ese cine “revolucionario” que surge a partir de 1959. Pongo revolucionario entre comillas, porque ahora este término se asocia solo a lo ideológico, y a lo que tenga que ver con lo planteado por el gobierno que naciera en 1959, pero ese cine del inicio se proponía revolucionar las maneras de aproximarse a la realidad. Y no fue un cine que nació gracias a la Providencia, o a la semilla cósmica que alguna vez mencionara Alfonso Reyes, sino que se nutre de todo lo que ha estado pasando en la década anterior en el seno de estos grupos interesados en fomentar una cinematografía nacional. Ahora, lo que sí parece claro es que con el ICAIC nace, por primera vez en Cuba, una industria cinematográfica. Y allí comienzan a estar presentes las contradicciones: una industria que está en función de la Revolución (es la primera institución cultural en ser creada por el nuevo gobierno), y que al mismo tiempo participa de todo ese clima herético que baña a buena parte de las cinematografías modernas del momento (Nueva Ola francesa, Free Cinema, Cine polaco).

¿Existe un cine independiente dentro de Cuba?

Ya sé que esta pregunta tiene todo el fin de “provocar”, en el mejor sentido de la palabra. Ese también fue el tema de discusión de un evento en el que participé hace un tiempo en Miami. Para mí está claro que en Cuba no existe un cine radicalmente independiente, pero quisiera que fueras franco conmigo: ¿existe ese cine en alguna parte del mundo? Y no quiero que me hables de la libertad de expresión, que ya sé que en Cuba no lo hay cuando se compara con la que proclama el mundo occidental. Yo tengo mis criterios sobre la censura, las cuales las he expresado en mi blog a propósito del documental “Zona de silencio”. Para mí el que censura solo está haciendo gala de un poderío temporal. Es el que manda por un rato y punto. Gracias a Dios o a la naturaleza, los censores siempre pasan a mejor vida, mientras que los artistas de verdad perduran en el tiempo. Por otro lado, es preciso que nos acostumbremos un poco más a hablar de la era del audiovisual en vez de la época del cine. Los tiempos son otros, y eso es lo que ha posibilitado que exista la serie de Eduardo del Llano, por ejemplo, y que la gente de a pie la conozca tanto o más que “Los dioses rotos”. ¿No son independientes las películas de Eduardo del Llano?

¿Se puede hablar de la existencia de una cinematografía nacional producida fuera de la Isla?

Esto todavía no me queda claro. Es decir, llamarlo “cinematografía” quizás suene demasiado desmesurado. Pero lo que sí creo haber demostrado con el libro que preparé alrededor del tema para el festival de Benalmádena, y el ciclo sobre el cine realizado por cubanos más allá de la isla, es que el conjunto de películas filmadas en esas condiciones no es nada precario. Ni maniqueo. Revisar todas esas películas es como mirar en un álbum de fotos que una familia encuentra cien años después que ha muerto el cabeza de familia. Uno va descubriendo la otra parte de la nación.

¿Se pudiera hablar de una serie temática en tu obra?

Bueno, yo solo he intentado partir del cine cubano (en su más amplia acepción) para hacerme preguntas que inquietan al individuo que soy. Respeto a aquellos que se plantean preguntas y respuestas colectivas, pero no creo que estas puedan ser de ayuda a nadie (y menos a mí) si antes no fiscalizo en primera persona el sentido de mi existencia. Es decir, ¿quién diablos soy en medio de todo esto? Hasta ahora no me siento representado en ninguna de esas preguntas y respuestas que hablan en nombre de muchos.

Ahora, en el caso específico del cine cubano, lo que me interesa proponer es un concepto de cine cubano un poco más ambicioso que ese que suele asociar la historia del cine cubano a la historia del ICAIC, y que otras veces he nombrado “icaicentrismo”. No me interesa proponer paradigmas al respecto, solo estimular la discusión alrededor de esos tópicos. Me interesa que comencemos a hablar con naturalidad de un cine cubano silente, otro sonoro pre-revolucionario, otro revolucionario, otro realizado por cubanos más allá de la isla, y por supuesto, todo lo que se hace en la actualidad con las tecnologías modernas. Pero sin establecer falsas fronteras. Como diría Guillén, todo mezclado.

Percibo dos ideas constantes en tus textos: reescribir la historia del cine en Cuba enfocado en intentar comprender procesos de formación identitaria y a la vez tratar de "desideologizar" tus aproximaciones, lo cual me parece complejo en un contexto -nacional- en extremo polarizado ideológicamente, también en lo que se podría llamar el mundo del cine.

Bueno, no sé de dónde puedes interpretar que intento “desideologizar” esas propuestas. A no ser que, debido a esas polarizaciones a las que aludes, entiendas que un texto que no hable en términos “fidelistas” o “anticastristas” está escurriéndole el cuerpo al asunto. Entre cubanos pretender demostrar que no estamos “ideologizando” algo es tal vez la peor manera de hacer ideología. Menos popular, pero al fin y al cabo “ideología”. Admito que a estas alturas no me seduce ese tipo de intercambio porque me aporta poco en términos anímicos. Es algo personal: me siento como si estuviese viviendo en un túnel donde no hay salida.

Pero por supuesto que lo que yo hago es también ideología, aunque ni yo mismo sepa definirla ahora mismo (y tampoco me parezca importante). Me interesa pensar al mismo tiempo en la libertad del individuo (que a mi juicio es básica), y también en la posibilidad de una sociedad que sea menos egoísta que aquella que solo toma en cuenta las oportunidades para triunfar, mas se olvida de los perdedores. Pero pensar de manera simultánea en esos dos extremos siempre implicará un surtidor de equívocos, hasta para aquel que intenta rendirle culto a ambas gestiones. Yo creo que no hay que quejarse de las interpretaciones que los demás hagan de esa posición que uno asume, porque no se trata de quedar bien con los otros, sino con uno mismo.

Dedicas mucho tiempo a tu blog “Cine Cubano, la pupila insomne”, aunque no pocos consideran a los blogs como un "genero" menor dentro del periodismo.

Si bloguear es ese género menor dentro del periodismo que dices, entonces nunca terminaré de agradecer que por fin “lo menor” esté ganando algo de notoriedad. Precisamente invertir la percepción que tengamos de ese fenómeno que nos hace creer que solo es importante lo que aparece en los grandes periódicos, es lo que nos permitirá entender que uno como individuo es único, y por tanto, que nuestra historia merece ser conocida, como mínimo, por aquellos que figuran en nuestra familia.

El otro día encontré en el blog “Ojo al texto”, que está entre mis enlaces permanentes, una reflexión de Jesús Martín Barbero que me mató, y que transcribo: “No se puede ser ciudadano sin ejercerlo. Es decir, sin tener palabra propia. Cómo podemos pedir que los ciudadanos se expresen si durante el tiempo que están en la escuela, la inmensa mayoría del tiempo es para repetir lo que leen, no –como dijo Paulo Freire- para que aprendan a escribir su propia historia”.

Eso es lo que a mi juicio le concede valor al blog. No importa que sea malo, muy malo. O que esté mal escrito. O que sea un disparate de punta a cabo. Un blog es la posibilidad de dejarles a nuestros seres más cercanos el testimonio de nuestra existencia, contada en primera persona. Es decir, “nuestra propia historia”, que jamás será del interés de los periódicos. En una época donde todo parece tener que formar parte de las etiquetas colectivas, si alguien se aparece con la defensa de su individualidad, aunque no tengamos visiones semejantes del mundo, tiene mi respeto.

Lo cierto es que en mi caso el blog ha sido como una tabla de salvación en términos de individuo. Debo la creación de “Cine cubano, la pupila insomne” al ensayista Duanel Díaz, y el blog me ha reportado más alegrías que malos momentos, aunque estos últimos no han faltado. Pero la verdad es que me ha ayudado muchísimo a tener una idea menos maniquea de la realidad y de mi mismo. Soy de los que tiene mucha confianza en la blogosfera como plataforma para mejorar la convivencia humana. Es decir, no es que piense que con los blogs se arregle lo que los políticos no han podido o querido, pero hablo de una mejoría del individuo mismo. De nada vale proponernos un mejor mundo si los seres humanos van a ser los mismos de siempre. Si el miedo, la doble moral, la hipocresía, el egoísmo, o el resentimiento, van a seguir determinando el comportamiento colectivo. Por eso es que ni siquiera pienso en el blog como una gestión periodística, sino como algo cívico.

Por otro lado en los blogs vamos a encontrar la memoria de eso que hoy no parece importante a los medios oficiales, pero que conforman la existencia misma, el día a día. Yo no soy quién para decir que algunas de las cosas que he hecho tienen más importancia que otras, pero creo que un libro colectivo como ese que preparé sobre el cine realizado por cubanos más allá de la isla merecía una mejor promoción en la prensa oficial, no tanto por mí, como por el hecho que se trata de la memoria de algo que ha sido realizado por cubanos en un período histórico, pero que si nos guiamos por los medios oficiales de ambas orillas, no hay por qué tomarlo en cuenta. Creo que fue a raíz de esa indiferencia de los periódicos relacionados con Cuba que decidí abrir el blog. Por otro lado, gracias al tuyo, por ejemplo, es que una parte de la comunidad cubana puede enterarse que existe ahora este de “Intrusos en el paraíso”, pues si te vas al portal de Cultura en Camaguey (que es donde vivo), verás que no hay la más mínima referencia. Y tampoco en el resto de los sitios dedicados a la cultura en el país.

Así que no me importa si los blogs resultan una suerte de periodismo menor. Además, el mío ya no es un proyecto personal, sino que he conseguido que participen algunos creadores que más allá de sus diferencias ideológicas, o estéticas, tienen en la mira algo común, que es el cine cubano, hágase donde se haga.

¿Crees posible que en la contemporaneidad "intelectual" cubana se puedan sostener polémicas que se fundamenten en razones y no en ofensas personales, en intentar descalificar al "contrincante" en vez de "enredarse" en desafíos teóricos?

Es una pregunta compleja. Se habla mucho de la existencia de un Estado totalitario, pero a veces a mí me da la impresión de que a los cubanos lo que nos ha tocado es una nación totalitaria. De otro modo no puede explicarse que más allá de las reglas que establece el gobierno cubano, y que ya sabemos concede pocas posibilidades de discrepar, predomine la práctica de descalificar al sujeto antes que a las ideas que este expone. En mi blog muchas veces he hablado de la necesidad de fomentar una “cultura del debate”, pero debo admitir que en el fondo eso me parece un espejismo cuando se trata de concretar esa aspiración en el seno de la sociedad, que es donde más importa. Hay demasiado resentimiento por medio, y el resentimiento no permite que uno mire hacia el futuro. El recuerdo de lo que pasó se convierte en una obsesión. Pero supongo que llegará un momento en que a alguien le interese en verdad mirar con mesura hacia el futuro. Como eso no depende de mí intento mejorar lo que está al alcance de mis manos, que es el blog. Y la verdad es que puedo contar con los dedos de las manos aquellos comentarios donde ha estado presente la ofensa personal. Polémicas han existido en “Cine cubano, la pupila insomne”, pero ha estado por delante el respeto al sujeto que expresa las ideas.

Una pregunta a manera de despedida: estas participando en el Festival “Cines del Sur”, en Granada, España, y presentas un ciclo de cine y un libro en este festival, ¿por que escogiste este tópico en esta ocasión?

Este asunto de los cineastas extranjeros en el cine cubano es un tema que siempre ha sido comentado por la historia canónica en un par de párrafos. A mí eso no solo me parece injusto, sino que deja en las sombras la explicación de cómo conseguirían formarse los realizadores del ICAIC, que partían literalmente de cero.

El ciclo que han logrado conformar los programadores del festival es sencillamente impresionante. Hay allí películas que no se conocen en Cuba, como por ejemplo, la japonesa “La novia de Cuba”, filmada por Kazuo Kuroki en 1969, o la irreverente “The Life of Juanita Castro”, de Andy Warhol. Para el investigador que soy, estas películas tienen un valor extraordinario, pero desde luego, a mí no me interesa adentrarme en estas cintas como si se tratara de visitar un frío museo, sino que aspiro a entablar con esas cintas un diálogo crítico que contribuya a desmitificar esa mirada entre fantasiosa y triunfalista que aún tienen muchos extranjeros de la Revolución cubana. Supongo que el libro será discutible para algunos, lo mismo en una orilla que en la otra, pero en el fondo eso es lo que importa: que se discuta.

CONFESIONES DE ALBERTO PUJOL

jagb 01/06/2009 @ 13:47

Hoy he estado leyendo en el blog de Carlos Barba la excelente entrevista a Alberto Pujol, un actor que parece haber quedado marcado (a veces para bien, a veces para mal) por el personaje de Tavo, pero que tiene importantes contribuciones al cine nacional (recuerden su papel en "Alicia en el pueblo de Maravillas", y mas reciente en "Brainstorm", propuestas ideo-esteticas que nada tienen que ver con aquel serial).

Ademas de buen cineasta, Carlos Barba es un periodista inteligente. Estoy tratando de convencerlo para que agrupe en un libro todo ese conjunto de entrevistas que ha realizado. De paso lo estoy sobornando para que me deje escribir el prologo.

Juan Antonio Garcia Borrero

MARIA ISABEL DIAZ, NUESTRA CHICA ALMODOVAR

jagb 09/05/2009 @ 14:37

He conocido esta entrevista gracias a la gentileza de Dalia Acosta, la inquieta periodista de IPS. Es extensa, pero me ha parecido bueno colgarla en el blog, por lo mismo que había comentado en algún post anterior: carecemos de una perspectiva que nos revele parte de la naturaleza de los intérpretes, esa que está más allá de la imagen pública, y que contribuiría a humanizarlos.

A menudo se dice que los actores y actrices solo conceden entrevistas para marcar territorios dentro de esa gran pasarela del Ego que significa aparecer en los medios. No estoy de acuerdo: en muchas de esas entrevistas lo que se pone de manifiesto es una incompetencia letal por parte del periodista, incapaz de trascender los lugares comunes.

Un buen entrevistador (y Dalia lo es, como podrá comprobarse aquí) es aquel que desnuda al intérprete, nos hace olvidar las trampas de la frivolidad, y de regreso a la cotidianidad nos entrega al intérprete, al entrevistador, y al lector, enriquecidos. A ver si conseguimos en algún momento una entrevista similar con Reynaldo Miravalles, tal vez el actor que más papeles memorables le ha regalado al cine cubano…

Juan Antonio García Borrero

MARÍA ISABEL DÍAZ. UNA CHICA ALMODÓVAR - (Enfoque, Primera Quincena No.15 agosto de 2007)

Por Dalia Acosta, periodista, corresponsal de IPS en Cuba

Ella barría el piso, cambiaba ceniceros, seguía con la mirada ansiosa los platos de comida, iba creando el caos. Cuando las luces se apagaban y sonaba la música, María Isabel Díaz aparecía en el escenario y cantaba “yo quiero ser una chica Almodóvar…”

El espectáculo había sido preparado por la propia María Isabel tras su llegada a España, en 1996, y durante mucho tiempo lo adaptó para “bares y cantinas”. Con el vestido de 15 de su hermana, cantaba aquella canción que había repetido tantas veces frente a su espejo en La Habana y al final le daba la espalda al público. Entonces, bajo el vestido brillante que apenas le servía, se veía su pobre traje de camarera.

Trabajar con Pedro Almodóvar, el director de películas “entrañables” como “Mujeres al borde de un ataque de nervios”, “Átame” o “Todo sobre mi madre”, ni siquiera parecía una opción cuando viajó a Barcelona para unas presentaciones teatrales y decidió quedarse por un tiempo.

Graduada del Instituto Superior de Arte de Cuba (ISA), tendría 16 años cuando empezó a actuar en el grupo de teatro del preuniversitario habanero Antonio Guiteras (1). La idea, que en un inicio había sumado a dos o tres personas, reunió, entre otros, al hoy cantautor Carlos Varela, la rockera Tanya Rodríguez, el actor René de la Cruz (hijo), la actriz Daysi Quintana, la cantante Mayra de la Vega , la teatróloga Laura Fernández y al director de teatro Víctor Varela (2), quien revolucionaría la escena cubana de la década de los 80 con su obra “La cuarta pared”.

Aún estudiaba en el ISA cuando fue llamada por el cineasta Orlando Rojas para el papel protagónico de la película “Una novia para David” (1985). Al debut cinematográfico siguieron otros filmes como “Papeles secundarios”, también de Rojas, y “Hello Hemingway”, de Fernando Pérez, y durante cuatro años, trabajó en el espacio televisivo semanal “La hora de las brujas”. Mucho tiempo después, convertida en la primera “chica Almodóvar” cubana, María Isabel volvió a La Habana en diciembre de 2006 para la presentación de la película “Volver” (Pedro Almodóvar, 2006) en el XVI Festival del Nuevo Cine Latinoamericano y accedió a conversar con IPS.

Su historia, contada como un monólogo digno del mejor escenario teatral, puede ser la de cualquier cubano o cubana que, en los últimos años, ha optado por trabajar fuera de Cuba, sin llegar al extremo del exilio o perder los vínculos con su país natal.

GANAS DE VOLAR

Tenía ganas de volar un poco, de vivir una experiencia nueva. Siempre una imagina que las cosas van a ser muy buenas y muy maravillosas porque si partes de la falta de optimismo, no harías nada nunca. Y así, con muchísima ilusión, me fui a Barcelona para trabajar en el Maratón del espectáculo, una especie de escaparate teatral de donde debería salir algo. La gente va, hace un espectáculo de diez minutos como máximo y hay distribuidores, programadores y te contratan si el espectáculo funciona.

No llevaba nada preparado. Así que me inventé una cosita de última hora y cuando terminé el público empezó a dar patadas en el piso. Pensé “ay, Dios mío, me quieren pisotear”. Todo lo contrario. Cuando salí me dijeron que era lo máximo, que cuando algo les gusta aplauden, pero si les gusta mucho patean en el suelo. Esa era la forma de demostrar cuánto les había gustado. Sin embargo, de allí no salió nada. Me fui a una semana de cine cubano en Mallorca y, cuando ya podía regresar, decidí que quería conocer mejor Barcelona y ver la nieve. Una cosa que puede ser tan superficial y banal. Era mayo, yo sentía un frío terrorífico y todo el tiempo me decía que si ya hacía ese frío, para septiembre tendríamos nieve. Y así me fui quedando y fue muy bueno para mí: de todo lo que pensaba que podía hacer en ese momento; no pude hacer nada.

AÑOS DUROS

No tenía dinero, me sentía como una mochilera ¬como les dicen a las personas que viajan con su mochila, se van con su saco de dormir a cualquier lugar y viven así por el mundo¬, aunque lo que tenía era una maleta. Tenía una maleta pero vivía esa misma sensación. Sin embargo, nunca me faltaron los amigos: siempre tuve techo, comida y afecto. Entonces, empezaron a suceder cosas tan interesantes, que ni me daba cuenta de cómo repercutirían en mí con el paso de los años.

Lo primero fue que empecé a cantar. En el grupo de teatro del preuniversitario había tantos cantantes que yo nunca me atreví a hacerlo…me temblaba la quija´ Después, había hecho “Donde crezca el amor”, una comedia musical, pero me aterrorizaba cantar por placer. Allí, en Barcelona, comencé a cantar para ganar dinero y tomé aquello que había preparado para el Maratón del espectáculo, le quité la teatralidad y empecé a adaptarlo a cualquier espacio, improvisando como en los tiempos del grupo de teatro de mi adolescencia.

Cuando la gente empezaba a llegar, yo andaba por el salón recogiendo ceniceros, barriendo y les decía “no me rieguen”, “no me echen la colilla ahí” y empezaba a armar el caos. A veces era una camarera que lo hacía todo muy mal, miraba la comida de la gente como si tuviera hambre. Era aquello mismo que yo hacía en “Una novia para David”, cuando en la puerta de una iglesia armo un escándalo diciendo que estoy embarazada y “este niño me lo tienes que criar”. Todo era un desastre, había gente que quería pedir el libro de quejas y yo me iba peleando: “yo no sé qué yo hago aquí limpiando si yo quiero ser actriz”. Entonces, aparecía en el escenario, con el vestido de la fiesta de 15 de mi hermana Tatiana que apenas me servía, y cantaba “yo quiero ser una chica Almodóvar…”.

Y así me fui quedando. No soy de las personas que puedan decir ‘me quedé en España' porque no es una decisión tomada ni que necesite tomar: vivo allí ahora, nada más.

BARCELONA

Estuve cinco años y medio en Barcelona haciendo cualquier tipo de trabajo porque ya yo lo que quería era probar en serio esa vida que uno desconoce. Yo desconocía cómo es la vida fuera de Cuba; había viajado a algún que otro festival de cine, pero siempre de actriz…vivir es otra cosa. Me olvidé hasta de lo que era. La gente me preguntaba y yo decía “soy graduada del ISA”, pero me costaba mucho decir “soy actriz”. Estaba viviendo tan lejos de mi mundo que era como un chiste. Hice de todo. Trabajé en restaurantes, cuidé niños, fui camarera en un hotel. Y eso que yo tuve papeles enseguida en España, pero ni con residencia encontraba trabajo y mucho menos en mi profesión. Era una emigrante en toda regla.

En Barcelona, además, cuando hablaba el catalán con este acento mío me miraban con cara de ‘y esta de dónde salió'. Hasta conseguir un piso se hacía difícil: cuando me sentían el acento me decían ‘lo siento, sólo para españoles'. Y yo pensaba “ay, mi madre, qué duro va a ser esto”, pero insistía. Todavía no puedo explicar por qué no volví entonces, será por cabezona. Ni siquiera pensaba que la vida iba a mejorar, pero me decía ‘no me puedo ir', ‘todavía no', ‘déjame vencer este capítulo'. Siempre veía mi vida por capítulo: “deja que termine este capítulo a ver qué pasa en el que viene”.

Así iban las cosas, una amiga actriz cubana que vivía en el País Vasco, Lilian Kourí, y su marido Carlos Acosta, me metieron por los ojos a su representante y ese hombre me abrió las puertas de España. Dos meses después de conocerlo, estaba en Madrid con un personaje fijo en una telenovela.

MALECÓN MADRILEÑO

No quería irme a Madrid porque me parecía una ciudad muy grande, desproporcionada, inhumana. Me equivoqué totalmente. Madrid es entrañable, caótica, muy habanera. Yo venía de Barcelona donde todo funciona correctamente y, de pronto, me veía protestando al punto que tuve que decirme: “espérate un momentito, si tú de donde vienes es de La Habana, estate tranquila, no eres catalana ni nada de eso…”

No quería vivir en una ciudad sin mar y, de pronto, veía el Malecón desde el Paseo del Prado. Bajaba por Huertas, una calle muy bohemia y llena de bares, hacia mi casa y allá abajo, al final, veía el Malecón y el mar. Y no era un mar cualquiera, no era el de Barcelona donde siempre pensaba ‘no huele', era mi mar. Me inventé mi mar en Madrid y eso me daba tremenda alegría. Ahí me empezó a cambiar la vida.

Después de aquella primera serie para la televisión, hice otras y volví al cine con un personaje pequeñísimo en la película “Piedras” (Ramón Salazar, 2002). Hice de una prostituta que cantaba en francés “La vida en rosa” y, a partir de ahí, empecé a interpretar una cantidad de prostitutas increíble: putas apaleadas, robadas, informantes, pero todas putas. ¿Tú sabes lo que pasa? En España aún no se dan cuenta del papel real de la emigración: un personaje inmigrante siempre es criado, prostituta o mujer pobre; nunca un intelectual o un médico.

RAPIDEZ EUROPEA

Allí se trabaja muy rápido. Estuve tres años y medio girando por todo el país con la obra de teatro Las mujeres de verdad tienen curvas. Una vez más, Lilian y Carlos, mis ángeles de la guarda, me propusieron para aquel trabajo.

Cada día había que ir con cinco páginas aprendidas para montar. Era un ritmo descabellado; yo nunca había hecho teatro así. Aquí, en el teatro, te puedes regodear mucho más, tienes un proceso creativo, pero allá era casi como si tuviera que hacer televisión en vivo, como cuando hacía “La hora de las Brujas” y el guión me lo tenía que aprender para el viernes. Gracias a las Brujas tenía un entrenamiento tremendo, pues habían sido casi cuatro años y lo que bien se aprende, se aprovecha… No me costó mucho trabajo el proceso creativo de la puesta, pero todo era muy rápido.

Aquí el tiempo no se valora mucho, pero allí sí…allí el tiempo es dinero, pero de verdad y, al final, las cosas salen en el proceso creativo.

Mi personaje era muy pequeñito, pero la directora quería una obra coral y me pidió que lo hiciera más grande. Le metí todo y más. No sé exactamente el número, pero esa obra la vieron unos 300.000 espectadores en España. Cuando llegábamos a un teatro ya estaba el cartel de “no hay localidades” y sin que las actrices fueran conocidas. Era muy extraño…se llenaba siempre. Volvimos a Cataluña y fue muy simpático porque volvió a pasar lo de las patadas en el suelo. Mis compañeras, que nunca habían actuado allí, se aterraron, pensaron que se caía el teatro, y yo, la cubana, les decía “tranquilas, eso es que les gusta mucho”.

ALMODÓVAR

En lo profesional, “Volver” me aportó lo que siempre te aporta conocer a un nuevo director, con un estilo de trabajo distinto o igual. Mi personaje es sencillo y él me pidió: “la quiero bien cubana, no quiero que me articules, no quiero que tengas buena dicción”. Quizás no me lo dijo con esas palabras, pero sí me dijo que lo quería racial, que no fuera una española, incluso tenía un texto escrito comiéndose las letras. Y esa fue una pauta que él me dio y que yo mantuve en la película, un poco habanera, de “ay, mi hijita”.

Fue muy divertido. Se trabajó con tanta alegría. Todo el mundo estaba tan alegre de trabajar ahí. Habría tensiones como en todas las películas, pero los actores no nos enterábamos. Él es un hombre que cuida mucho a los actores, es muy humano, es tan pegado a la tierra, conoce tanto de lo que lo que le rodea, desde que puedas tener frío hasta cualquier otro detalle….todo le importa. Lo que más me sorprendió, en este mundo en que existe tanto clasismo, fue su condición humana, su solidaridad. Era un director que no me conocía y sabía: sus notas eran las mismas que me daba Orlando (3), con el que he trabajado en todas sus películas, que conoce todos mis defectos, sabe lo que puede esperar de mí y lo que necesita que yo controle. Pedro es una persona con mucho talento y creo que ese talento le viene de su humanidad. Me sorprendió mucho.

Y lo mismo pasaba con todas las actrices. Ellas sabían que yo podía estar asustada porque es que asusta. Cuando te dicen que vas a trabajar con Almodóvar y, sin comerla ni beberla, te ves ahí de pronto…madre mía, son tantas las cosas que te pasan por la cabeza. No puedes defraudar, no a Almodóvar, a tus amigos. Tú sabes que yo soy una persona de amigos: mi familia son los amigos y mis hermanas. Yo estoy sola allí…y lo primero que piensas es no puedo defraudarlos, tengo que estar super bien. Y ellas sabían. Blanca Portillo y Lola Dueña, actrices súper reconocidas, hablaban también de los mismos miedos, tenían las mismas angustias que podía tener yo y eso te hace sentir que no eres un bicho raro. Cada una contaba las experiencias de cuando las llamaron a trabajar con Pedro y sus miedos eran los míos. Lo contábamos y nos reíamos.

EL SUEÑO MISMO

Era una cosa que yo quería que pasara, pero nunca esperé que pasara. Jamás. Y todo esto de “yo quiero ser una chica Almodóvar” venía de atrás, no de cuando llegué a España, sino de mucho antes. Lo hacía frente al espejo de mi casa. Iba a una fiesta, me subía la saya, me encaramaba en una mesa y cantaba una versión criolla de la canción. O iba caminando por la calle y me imaginaba que me lo encontraba. Pero era como cuando eras niña y juegas a ser la maestra del aula. Era lo mismo. Lo vivía sin pensar que eso fuera a suceder alguna vez.

Cuando vi “Volver” me pareció tan buena que era como si yo no hubiera trabajado en ella. La historia me gustó tanto, cómo estaba contada, cómo estaba narrada. Tú sabes que mi mamá está muerta y la relación que Pedro tiene con su mamá es tan igual a la que tengo yo con la mía. Esto nunca lo he dicho en una entrevista porque no quisiera parecer oportunista. Hace 25 años que mi mama murió, para mí fue ayer, siempre la tengo tan presente y sé que esa película me la mandó ella, estoy segura.

Tengo una distancia con la película, como si nunca hubiera trabajado ahí, porque me siento muy espectadora. Me siento como cuando uno ve una película y piensa “yo quiero que eso me pase a mí”. Así mismo. Y, de alguna manera, esa madre que regresa es mi mamá que está por algún lado. Es lo que yo hubiera querido. Cuando yo leí ese guión era como si esa historia me saliera del corazón. Puede ser un poco místico, pero no lo puedo evitar. Para mí tiene una importancia doble: haber trabajado en ella y, todavía más, haberla podido ver. Estoy segura que hubiera sentido lo mismo si no hubiera trabajado en ella…estoy segura.

¡La película es tan bella! Me está pasando como cuando vi “Suite Habana”: quería hablar y no podía porque lloraba todo el tiempo.

LA MADRE

Yo tenía 17 añitos cuando mi mamá murió. Eso sí lo vivieron ustedes. Mi relación con ella era tan especial, me apoyaba y comprendía tanto, que yo no podría nunca dejar de querer a un amigo de aquellos tiempos. Son como una extensión; en ellos también está ella.

Recuerdo que aquel día yo lloraba mucho y mi prima, a la que se le había muerto la mamá hacía como dos años, me dijo “tú ves todo lo que tú estás llorando, vas a aprender a recordarla con alegría” y así mismo ha sido. Yo hablo de ella como si estuviera sentada allá abajo y siempre, desde ese mismo día, cuando estoy en la ducha, me imagino que me va a abrir la cortina y me va a decir “ahhh…era para ver cómo se portaban”. ¡Fíjate si mi vida tiene que ver con “Volver”! Toda la vida me he imaginado que me va a abrir la cortina; tengo 42 años y sigo jugando con eso. Cuando leí ese guión, con esa madre que vuelve ¬estoy segura que es el deseo de Pedro¬, fue como si me estuvieran leyendo la mente.

PLANES

Quisiera trabajar mucho en España porque es un capítulo que todavía no he cerrado, pero está a punto de cerrarse…puede ser dentro de cinco, 10 años, no sé. Todavía debo enfrentarme a otras cosas. Así como los años duros de Barcelona me prepararon, me hicieron comprender la vida de otra manera, ahora me toca conocer, entrar, dar los primeros pasos en mi medio. Me toca vivir algo que no sé aún qué es, pero para poderlo vivir tengo que trabajar. Y, cuando ese período pase, pues a lo mejor quisiera hacer algo en América Latina, que me parece otra historia totalmente distinta. Mi perspectiva más inmediata, de ahora mismo, trabajar, trabajar y seguir conociendo ese medio allí, donde me falta muchísimo por conocer.

LA CHICA DEL PRE

Yo me siento como en el pre (universitario) todavía. Hay veces que doy brincos y todo cuando me doy cuenta que tengo una reacción madura o me sorprendo diciendo “mira cómo pienso…que madura estoy”. Más o menos soy la misma, no debo estar igualita, pero sigo queriendo de la misma manera, que es lo que yo creo que uno debe no cambiar. Claro, si quieres bien, si quieres mal tendrías que cambiar. Yo pienso que quiero bien y eso me gustaría que siguiera siendo así.

No he hecho demasiadas concesiones en mi vida, alguna he hecho, pero nunca he llegado a vender mi alma al diablo por nada y eso me da tranquilidad. Son las cosas a las que una aspira cuando está jovencita, pura y limpia.

Soy menos soñadora, bastante menos soñadora. Eso ha cambiado en mí y yo diría que mucho. Si todavía soy un poquito, es porque antes era demasiado. Y es algo que me duele mucho perder, pero es como si la espiritualidad la hubiera encauzado por otros lugares. Me horroriza lo que pasa en el mundo, no puedo ver un noticiero sin llorar o sin que se me salte la comida de la boca, porque siempre como a la hora de las noticias. Todo lo que está pasando es tan fuerte que siento como si mi sensibilidad se hubiera cambiado de lugar.

¿Sueños? No creo. Deseos muchos. Pero eso de soñar despierta que estoy en un escenario…eso ya no lo tengo. ¡Qué pena! Pero así es.

Entre amigas

La había vuelto a encontrar una que otra vez a la entrada de algún cine, en medio del tumulto que se agolpaba para ver la mejor película del festival de turno, y sin tiempo apenas para el abrazo, preguntar “qué haces” y decirnos “cuídate”. Pero casi no habíamos conversado desde los tiempos del preuniversitario, cuando nos daba casi la medianoche ensayando y comiendo pizzas, esperábamos la madrugada tocando guitarra y cantando canciones de Silvio y Serrat en cualquier parque del Vedado, y la mamá de Mary nos recibía siempre con las mejores limonadas frapé de Cuba o, mejor dicho, del mundo.

Trabajar con Pedro Almodóvar, ni siquiera era un sueño por aquellos días de principios de la década del 80, cuando un grupo de muchachos medio locos nos reuníamos en un laboratorio de biología del pre Guiteras y, con el profesor Rodolfo, jugábamos a ser artistas, cantantes, periodistas, y llorábamos con nuestra propia puesta de “Mi hermana Visia”, uno de los mejores cuentos de Onelio Jorge Cardoso o, al menos, así lo veíamos entonces.

María Isabel Díaz tendría unos 15 ó 16 años la noche en que, junto a la cantante Mayra de la Vega y la actriz Daysi Quintana, fueron las únicas en acudir a una convocatoria para crear el Grupo de Teatro del preuniversitario Antonio Guiteras. Después, el grupo iría creciendo, ganaría premios en festivales y quedaría en el recuerdo de todos nosotros como uno de esos primeros momentos de la vida en que uno siente que está haciendo algo y siendo alguien.

Casi sin darnos cuenta, pasarían más de diez años para el reencuentro. María Isabel llegaba a La Habana para el festival, pero sobre todo para volver, como lo hace siempre, a su casa y a sus amigos. La desperté una mañana del caluroso invierno habanero y, entre tazas de té negro y jugos de naranja, volvimos a ser las mismas de siempre, lloramos, reímos, y Mary me fue regalando su historia.

Notas:

(1) Centro de enseñanza media situado en la calle A entre 23 y 25, en el Vedado. El Guiteras cerró cuando se trasladaron todos los centros preuniversitarios para el campo, a inicios de la pasada década de los 90.

(2) Tanya Rodríguez, Víctor Varela y Mayra de la Vega residen fuera de Cuba. Laura Fernández falleció en España.

Un tema de actualidad

Hace unas semanas, María Isabel Díaz respondió unas preguntas enviadas por IPS sobre una propuesta de reforma legal al Código de Familia que, de ser aprobada, reconocerá en igualdad de condiciones los derechos de las parejas heterosexuales y homosexuales cubanas.

Perdidas en un mar de correos electrónicos, las respuestas de la actriz cubana no fueron incluidas en el número anterior de Enfoques, titulado “Derechos humanos: Un espacio para la diversidad sexual”. Aprovechamos la oportunidad para reproducirlas ahora como un aporte más al debate.

IPS: Uno de los argumentos esgrimidos contra el proyecto para el nuevo Código de Familia es que “la sociedad cubana no está preparada” para algo así o “que no es el momento oportuno”. ¿Qué piensa usted? En caso de que sea cierto el hecho de que la sociedad no está preparada, ¿cuál sería la alternativa? ¿Qué habría que hacer para prepararla?

Creo que la sociedad cubana está más que preparada para aceptar estos cambios pues es sabido que desde hace ya algún tiempo hay un sentimiento de tolerancia hacia estos grupos. De cualquier manera si, institucionalmente, estas minorías reciben apoyo sería una razón más para que sobre la marcha, la parte de la ciudadanía que no está lista empiece a digerir una nueva estructura social y familiar.

IPS: Uno de los temas más polémicos es el derecho a la adopción por parte de parejas homosexuales, al punto que, en muchos países donde se han legalizado las uniones entre parejas del mismo sexo, aún no se acepta. ¿Qué piensa usted de este derecho, teniendo en cuenta las condiciones cubanas?

Tengo entendido que dentro de la isla hay casos de adopción de niños por parejas homosexuales. Esto no es una información oficial, pero conozco casos personalmente. Creo que nuestro pueblo es abierto y es ante todo humano. No creo que haya ninguna actitud retrógrada justificable que niegue a parejas del mismo sexo adoptar a niños que necesiten de amor, afecto y dedicación. Tal vez se tenga como gran referente a Europa en este sentido, pero siendo este el primer mundo, tengo que acotar que en España, por ejemplo, país donde resido, hay una gran resistencia por parte de la sociedad a la adopción de niños por personas homosexuales, pero entiendo que es un país conservador, donde la Iglesia aún marca ciertas actitudes y aptitudes en la moral de esta sociedad. No creo que sea el caso de Cuba. En mi criterio sería muy revolucionario que un país tercermundista abandere esta propuesta y no creo que marque grandes conflictos.

IPS: ¿Cómo ve usted las medidas e, incluso, legislaciones homofóbicas que se aplicaron en Cuba durante décadas? ¿Piensa que respondieron a motivos culturales, políticos o a ambos? ¿A qué atribuye cierta apertura a estos temas que se ha producido en los últimos años? ¿Se viven realmente mejores tiempos para las llamadas minorías sexuales?

Aquellas décadas en Cuba fueron un gran error. Mientras se daba libertad a las mujeres y hombres heterosexuales para tener una vida más plena y más abierta, se estigmatizaba a los homosexuales. No sé a qué respondió esto. No encuentro ninguna razón a tan gran despropósito. Tal vez la sociedad cubana, en ese período, no estuviera preparada culturalmente para plantearse un modelo aperturista para los homosexuales. No lo sé, nací en medio de eso y crecí mientras también iban creciendo las libertades sexuales en nuestro país. Pero hoy, no encuentro razones por las que, en aquellos años, ser homosexual constituía un delito de escándalo público penado hasta con la cárcel..

Creo que Cuba evoluciona junto con el mundo y que es un buen momento para las minorías sexuales y si en algún espacio hay intolerancia hacia ellos son las instituciones las que están obligadas a educar y cambiar esos conceptos arcaicos y retrógrados donde los hubiese. La sociedad cubana ha dado muestras de inteligencia y humanidad; no creo que haya que temer a una respuesta negativa a los cambios.

IPS: ¿Considera a la sociedad cubana como homofóbica e intolerante, de forma general, hacia lo diferente? Si es así, ¿a qué atribuye esta característica?

Creo que cada pueblo es la educación que recibe, la inspiración en la que forma sus valores. Si los altos estamentos que conforman la moralidad de un país son abiertos y desprejuiciados, así llegará a comportarse la sociedad. Si estos grupos de minorías encuentran protección legal y amparo, no cabe la menor duda de que los intolerantes, que de seguro existen, tendrán que acatar la nueva convivencia.

FILMOGRAFÍA
1985: Una novia para David .. Dir. Orlando Rojas.

1989: Papeles secundarios .. Dir. Orlando Rojas.

La vida en rosa .. Dir. Rolando Díaz.

1990: Hello Hemingway .. Dir. Fernando Pérez.

1993: El plano .. Dir. Julio García Espinosa.

1995: Melodrama. Dir. Rolando Díaz.

1996: Calor... y celos .(España) Dir. Javier Rebollo.

1997: Cosas que dejé en Dir. Manuel Gutiérrez Aragón

La Habana .. (España)..

1998: Hasta la victoria siempre . Dir. Juan Carlos Dezanso.

(Argentina).

2001: Las noches de Constantinopla . Dir. Orlando Rojas.

2002: Piedras . (España).

2005: Un Rey en La Habana . (España).Dir. Alexis Valdés.

2006: Locos por el sexo . (España). Dir. Javier Rebollo.

Volver . (España). Dir. Pedro Almodóvar .

EL CINE INDEPENDIENTE EN CUBA

jagb 18/01/2009 @ 14:35

Me ha pasado una cosa curiosa con el cuestionario que a continuación reproduzco: no recuerdo quién ni cuándo me hizo llegar estas preguntas. Probablemente haya sido algún estudiante para su tesis. Pero como no anoté nombres ni fechas, ahora no consigo establecer las precisiones pertinentes. Esto me ha sucedido varias veces, y supongo que también les pase a otros colegas. Jóvenes que aparecen dispuestos a investigar zonas del cine cubano hasta ahora intocadas, pero que uno se queda con deseos de apreciar y discutir en la esfera pública el resultado de esas indagaciones.

He releído las respuestas que en su momento concedí con la impresión de escuchar a un extraño No es que no me reconozca en ellas, pero sigo sin recordar cuándo y dónde escribí eso. Si las reproduzco ahora es porque adivino en ellas posibilidades de ensanchar nuestra cosmovisión del cine cubano. Supongo que en algún momento todas estas investigaciones que están haciendo los más jóvenes, vean la luz de una manera natural, y se conviertan en lo que deben ser: investigaciones que tiene como fin contribuir al mejoramiento del contexto social.

Por lo pronto, el tema que se aborda aquí (la producción de cine independiente en Cuba) aún espera por un análisis vigoroso. Ojalá la tesis universitaria que originó estas reflexiones pueda discutirse como uno más de los tantos libros sobre cine cubano que anualmente se publican en la isla. Mientras llega ese momento, dejo a la consideración del lector estas reflexiones. Y ojalá que sirvan para precisar la autoría del cuestionario, y mejor aún, conocer los resultados de la investigación.

Juan Antonio García Borrero

¿CREES QUE VERDADERAMENTE EXISTA UNA PRODUCCIÓN INDEPENDIENTE EN CUBA? ¿POR QUÉ?

El término “independiente” siempre será algo que se presta a discusión. En sentido general, creo que sobre todo los críticos han abusado de él cuando quieren referirse a un modo de producción situado más allá de la industria. Pienso que en Cuba hemos sido facilistas a la hora de importar el término. ¿Independientes de qué? ¿Del ICAIC? ¿Del Estado cubano? En países como Estados Unidos, lo independiente está referido a ese modelo que intenta oponerse al modo hegemónico que encarna Hollywood, pero esta forma de producir cine, por estar fuera, tampoco garantiza que sea algo distinto o independiente.

Se puede estar geográficamente alejados de Hollywood, y sin embargo, responder a los mismos cánones, y con ello reciclar hasta el infinito el mismo mensaje conservador, la misma cosmovisión. La independencia, desde mi modesto punto de vista, tiene que ver con algo más que lo económico. En Cuba, particularmente, sobre todo en los ochenta pudo percibirse un brote de una producción que no pertenecía al ICAIC. Estoy hablando de las películas realizadas por los Estudios Fílmicos de la FAR, los Estudios Fílmicos de la Televisión Cubana, los cineclubes de creación, con Tomás Piard a la cabeza, el Taller de Cine de la Asociación “Hermanos Saíz”, liderado por Jorge Luis Sánchez, y la Escuela Internacional de Cine y Televisión de San Antonio de los Baños, de donde egresaran creadores como Arturo Sotto y Juan Carlos Cremata. Habría que preguntarse hasta qué punto esta producción era totalmente independiente, si bien, en el plano temático y conceptual, proponían ángulos de la realidad que la industria nunca pudo abordar.

¿A QUÉ TE REFIERES CUANDO HABLAS DE PRODUCCION INDEPENDIENTE EN CUBA?

El término “producción independiente” nunca me ha dejado del todo satisfecho. En el libro “Rehenes de la sombra” (Ensayos sobre el audiovisual cubano que no se ve) preferí utilizar la idea de un “cine sumergido”, de un cine que no alcanza la superficie de la pantalla, porque no responde a las expectativas diseñadas por el poder cultural de turno.

Incluso el ICAIC tiene su propio cine sumergido (como puede ser la obra de Guillén Landrián, los documentales de Sarita, o el “Son o no son” de García Espinosa, verdaderos ejemplos de independencia creativa), que al no coincidir con los cánones temáticos o estilísticos que propone la industria, se convierten en películas malditas, y caen en el saco de lo independiente.

Creo que este mal se incrementa porque la crítica nacional, al escribir la historia del cine cubano, no ha podido soslayar lo que llamo un enfoque “icaicentrista”, un enfoque que cuenta la historia del cine cubano como si fuera la historia del ICAIC, pero no del ICAIC hereje que apostó por el riesgo desde su misma creación, sino del ICAIC más light, o más académicamente correcto, entendiendo por académico lo que todavía proponen clásicos como “Memorias del subdesarrollo” o “Lucía”.

¿CONOCES LOS ANTECEDENTES EN CUBA DE LO QUE SE DENOMINA COMO PRODUCCIÓN INDEPENDIENTE?

Los antecedentes habría que ubicarlo en los ochenta, con la creación de la Federación Nacional de Cine Clubes, y los Festivales de Cine Plaza. Lo que vino después (la explosión de producciones realizadas al margen del ICAIC) tiene su explicación también en el hecho de que el soporte celuloide pasa a convertirse en una especie de lujo, en una época donde ya no estamos hablando de la edad del cine, sino de la edad del audiovisual.

¿A PARTIR DE CUANDO COMIENZAN A COBRAR AUGE EN CUBA LAS PRODUCCIONES INDEPENDIENTES?

Evidentemente los noventa, si por un lado decretaron la merma radical de la producción en 35 milímetros, por el otro propició el ingreso de nuestros realizadores en las realizaciones filmadas en video.

¿CREES QUE ESTA PRODUCCION INDEPENDIENTE SE ALIMENTA DEL ESCASO O DIFÍCIL ACCESO A LA INDUSTRIA?

Esta pregunta no la entiendo muy bien. De cualquier forma, he tenido oportunidad de revisar una buena parte de esa producción que se realiza al margen de la industria, y francamente me decepciona bastante el hecho de comprobar que muchas de esas películas pudieron hacerse perfectamente dentro del ICAIC. No necesitaban de la etiqueta de “independientes”. Sin embargo, sus realizadores venden el producto como si estuvieran trabajando contra la corriente, tan solo porque el ICAIC no les financió el material.

¿HASTA DONDE ES VERDADERAMENTE INDEPENDIENTE UNA PRODUCCIÓN EN CUBA?

A mi juicio la independencia llega con el sentimiento de irreverencia creadora que tenga el realizador, esté dentro o fuera de la industria. “Suite Habana”, en mi criterio, es una película excepcional precisamente porque dinamita todos los lugares comunes que el documental estimulado por la industria, hasta hace poco había convertido en intocables. Y esto lo convierte en una especie de filme independiente, aún cuando haya sido generado por la propia industria. En el plano temático y estilístico han existido fuera de la industria otros ejemplos de rupturas. Sin embargo, no creo que exista en Cuba demasiados ejemplos de modos de producción que se aparten del paradigma hegemónico. Al final, se filme en el ICAIC o en la Escuela Internacional de Cine, casi siempre se responde al mismo esquema de producción.

¿A QUÉ ADJUDICAS EL SURGIMIENTO DE ESTE MODO DE PRODUCCIÓN EN CUBA? SE NOTA ACTUALMENTE UN INCREMENTO DE ESTE MODO DE PRODUCCIÓN, ¿POR QUÉ?

Todo modo hegemónico de producción siempre ha propiciado el surgimiento de sus contrarios. El llamado período clásico de Hollywood, aún no terminaba de configurarse, y ya empezaba a conocer modelos alternativos. Fueran el expresionismo alemán, o el cine alentado por Eisenstein y Pudovkin, todos tenían como propósito combatir lo que Noel Burch ha llamado “el lenguaje institucional”. Es difícil descubrir por qué surgen estas suertes de guerrillas contraculturales. Debe ser porque el ser humano es, por naturaleza, adicto a la libertad expresiva, y se pronuncia contra todo aquello que suene a código reductor.

En Cuba tal vez haya pasado lo mismo. Las realizaciones “no ICAIC” que comienzan a proliferar a finales de los ochenta tal vez lo que expresen es un profundo descontento con tanta norma industrial. Una película como “Papeles secundarios”, que a mi juicio funciona como una especie de filme bisagra, cerrando y abriendo una nueva época en nuestra historiografía, precisamente se alimenta de ese descontento que mostraban realizadores como Jorge Luis Sánchez, Marco Antonio Abad o Tomás Piard en sus filmes “no profesionales”. El incremento de todo ese modo de producción “no ICAIC” tiene que ver con el ingreso de la cinematografía cubana a la llamada “edad del audiovisual”.

¿DÓNDE SE LOCALIZAN LOS MAYORES FOCOS DE REALIZADORES INDEPENDIENTE EN CUBA DESPUÉS DE LA HABANA?

Creo que una historia de toda esa producción sumergida, una producción que casi nunca forma parte de las especulaciones de los teóricos que estudian la historia del cine cubano, tendría que tomar en cuenta la producción de la Televisión Serrana, un centro productor que ha conseguido establecer un verdadero sello. Fuera de ellos se me hace difícil establecer una identidad colectiva. Sé que hay realizadores talentosos más allá de La Habana (tengo el caso cercano del camagüeyano Gustavo Pérez), pero de allí a encontrar un foco plural, hay bastante distancia.

¿A TU ENTENDER CUALES SON LOS PRINCIPALES BENEFICIOS Y PERJUICIOS QUE LE CONFIERES A LA PRODUCCION INDEPENDIENTE?

Los beneficios y perjuicios solo el tiempo podrá distinguirlos con verdadera claridad. De cualquier forma, se sabe que una producción independiente, una producción que no tenga que responder a los imperativos de la industria, tiene mayores posibilidades de conseguir un lenguaje innovador, y con ello superar la rutina en que por lo general cae un cine demasiado atado a las reglas. La parte negativa llega con esa arrogancia que con demasiada frecuencia acompaña a todo aquel que arriba al escenario con deseos de derribar lo establecido. Cree portar en su obra el monopolio de la calidad y la trascendencia, pero muchas veces esa irreverencia lo que pone de manifiesto es una descomunal ignorancia de lo que ha logrado el lenguaje cinematográfico en este siglo y un poco más de existencia.

EL CINE INDEPENDIENTE HA ESTADO MARCADO POR DETERMINADOS PRESUPUESTOS ESTÉTICOS. ESTE TÉRMINO (INDEPENDIENTE) ¿EN CUBA SE AJUSTA SOLAMENTE A UNA PRODUCCIÓN CUANDO NO SE SIRVE DE LA INDUSTRIA?

Creo haber respondido en parte esta pregunta. Primero tendríamos que dejar esclarecido a qué llamamos “cine independiente”. Hace algunos años participé en Miami en un encuentro con el nombre de “Cine cubano alternativo: otra vía, la única vía”. Creo que el evento, en sentido general, intentaba llamar la atención sobre esa producción realizada al margen de la industria, que incluye a la que se realiza en la diáspora, lo cual me parece muy justo.

Asistí con verdadero entusiasmo al evento porque pensé encontrar producciones que, más allá de la filiación ideológica, propugnaran un lenguaje novedoso, un lenguaje ajeno al que promueve la industria. No fue así. El grueso de los materiales exhibidos (filmados en Cuba o fuera de Cuba) apelaba al mismo lenguaje adocenado de la industria. Sin embargo, tampoco hay que ser apocalíptico. Hay cineastas que han logrado convertir a su irreverencia en todo un estilo. Pienso en los casos de Jorge Molina o Miguel Coyula, independientes en el plano temático, pero también de producción.

PD. MENSAJE DE GUSTAVO ARCOS A PROPÓSITO DE ESTE POST

Hola Juany

Acabo de leer tu texto del blog sobre una encuesta acerca del llamado cine independiente en Cuba. Yo he participado en al menos dos de esas investigaciones pues sus realizadores han sido estudiantes de Artes y Letras o Periodismo que han tratado el asunto para sus tesis de graduación y pasado por mi casa. Aprovecho para decirte que cada año hay varias de estas investigaciones sobre el cine cubano o alguno de sus autores que lamentablemente se están perdiendo en los anaqueles, para la opinión y el debate o conceptualización de nuestro cine.

Me llamó sin embargo la atención que siendo un acucioso investigador, dado justamente a mirar e interpretar los fenómenos desde diferentes aristas no hayas reparado, en tus respuestas al cuestionario, en la existencia de la Facultad de Cine del ISA, centro que como sabes cumplió ( ante el olvido de todos) veinte años.

No veo como puede pensarse el audiovisual alternativo o independiente del país sin mencionar la existencia de este centro que si bien forma parte de las instituciones oficiales y docentes de la isla, tiene una naturaleza y una forma de producir audiovisuales tan azarosa y desprotegida que la colocan cercana a la independencia.

Concuerdo contigo en casi todo lo demás empezando por el propio cuestionamiento inicial que debemos hacernos: ¿De qué o quiénes somos independientes?.

Por otro lado pienso que con todos los creadores cubanos que han pasado por la EICTV no llegarán nunca ni a la mitad de los que se han graduado en el ISA, ni tendrán aquellos tanto impacto en el audiovisual nacional como los de la verdadera y única escuela de cine que tenemos en el país, la Facultad de los Medios Audiovisuales del ISA, incluyendo por supuesto sus filiales en Camagüey y Holguín. Ahora mismo el fenómeno que se está produciendo es el de estudiar primero en el ISA y pasar después por San Antonio para complementar el ciclo de formación. En los últimos tres años el 90% de los cubanos que han entrado a San Antonio proviene del ISA o están justamente finalizando sus estudios allí.

Bueno hermano un abrazo

Saludos desde el Vedado

Gustavo

JORGE PUCHEUX Y EL TRUCAJE EN EL CINE CUBANO

jagb 08/12/2008 @ 21:02

Hace rato que le vengo debiendo a Jorge Pucheux un post dedicado al trucaje en el cine cubano. Allí está su justa reclamación, señalando lo que es una verdad más que evidente: los estudiosos del cine nacional apenas nos hemos referido a esa actividad. No solo acepto la crítica, sino que intentaré explicar a qué se debe esa sistemática desmemoria. Creo que ello obedece a dos razones fundamentales: primero, a una sobrevaloración, por parte de los estudiosos, del trabajo de “Autor” (léase “Director”) en las películas cubanas. Y segundo, a un desconocimiento técnico de esa actividad tan específica.

Sin embargo, y esto de algún modo lo hemos dicho con anterioridad, creo que se va percibiendo una nueva sensibilidad a la hora de escribir la “Historia del cine cubano”. No solo se recuperan nombres malditos, excluidos en su momento del relato nacional por razones ideológicas, o sencillamente, porque habían abandonado el país, sino que se intenta descubrir esas “historias sumergidas” que están en el origen del hecho fílmico, aunque uno no consigue ver detrás de las altisonantes palabras del crítico, casi siempre orientadas a exaltar o vituperar al director y/o colaboradores más visibles.

Asomarse a la filmografía de Jorge Pucheux (considerado por Juan Padrón “el trucador más importante de América Latina) sería, al mismo tiempo, un paseo por lo más significativo del cine cubano revolucionario. Mencionemos apenas algunas de las películas en las que trabajó: “CICLÓN”, “NOW”, “LBJ”, “HANOI MARTES 13”, “79 PRIMAVERAS”, “EL SUEÑO DEL PONGO”, “CÓMO, POR QUÉ Y PARA QUÉ SE ASESINA A UN GENERAL”, todas de Santiago Álvarez, “LA MUERTE DE UN BURÓCRATA”, “MEMORIAS DEL SUBDESARROLLO”, y “HASTA CIERTO PUNTO” de Tomás Gutiérrez Alea, “AVENTURAS DE JUAN QUIN QUIN EN PUEBLO MOCHO” y “REYNA Y REY”, de Julio García-Espinosa, “COFFEA ARÁBIGA” y “OCIEL DEL TOA”, de Nicolasito Guillén Landrián, “LUCIA” y “UN HOMBRE DE ÉXITO”, de Humberto Solás, “LA PRIMERA CARGA AL MACHETE”, de Manuel Octavio Gómez, “VIDA Y MUERTE EN EL MORRILLO”, de Oscar Valdés, “VIVA LA REPÚBLICA”, de Pastor Vega, “PAPELES SON PAPELES”, de Fausto Canel, “EL HOMBRE DE MAISINICÚ”, de Manuel Pérez, “EL BRIGADISTA”, de Octavio Cortázar, “NOSOTROS LA MUSICA” de Rogelio París.

En estos filmes Pucheux se ocuparía de los efectos especiales, diseños de imágenes en coordinación con los directores de fotografía y camarógrafos, así como trabajaría en los títulos, junto a diseñadores gráficos y otros colegas. Pucheux comenzó como asistente de cámara, pero, según sus propias palabras, “inmediatamente el ICAIC necesitaba de personal que trabajara la Postfilmación haciendo animaciones, diseños de créditos, e imagen, así como fotomontajes y efectos de TRUCA”.

Gracias al correo electrónico he podido entrar en contacto con el artista (quien en la actualidad reside en México), y le hice llegar algunas de mis interrogantes. Más que interrogantes, quería que mis preguntas fueran el pretexto para que el propio Pucheux defendiese con su voz, esta parte de la historia sumergida del cine cubano.

Ojalá lo que ha respondido de manera breve, resulte una invitación a seguir explorando este asunto todavía virgen en nuestros estudios. Hoy las nuevas realidades tecnológicas han simplificado muchísimo el trabajo de los efectos visuales, si bien ha surgido en el espectador nuevos problemas de recepción. La época es otra, y otros los desafíos a vencer por el artista. Por eso sería tan interesante el análisis de la construcción de la imagen en los inicios del cine revolucionario, donde los recursos materiales eran escasos, la experiencia también, pero las ganas de inventar un lenguaje lo compensaba todo. Este grupo de soñadores, todavía anónimo, lo demostraron con creces.

Juan Antonio García Borrero

HABLA JORGE PUCHEUX

“Llego al ICAIC gracias a un gran amigo, fallecido ya, un buen poeta: Wichi Nogueras. Ambos estudiamos juntos en la Academia Militar del Caribe. Él me dio el empujón. Ya trabajaba en Dibujos Animados. Eso fue allá por el año 1960. Entré en el Departamento de Dibujos Animados como asistente de cámara.

Experiencia tenía alguna, pues ya había incursionado en “Cuban Color Film” y en los Estudios de Cuchuco en el año de 1959, como asistente de cámara de animación, filmando títulos y fotos para publicidad y algunos documentales anteriores al ICAIC. El resto de la tropa fue entrando al Instituto poco a poco, y algunos (la mayoría), tenían cierta experiencia en Diseño, Pintura, y fotografía, pero nada más.

De esa primera etapa podemos nombrar al camarógrafo Pepín García (vive en Regla y ya no trabaja), Adalberto Hernández. (camarógrafo; se fue a Venezuela hace años y no sabemos nada de él); René Ávila, pintor importante del grupo de los Once (falleció hace años), Delia Quesada.(Diseñadora, se jubiló hace años), Modesto García (pintor, vive en el DF hace años), José Martínez (fotógrafo e ilustrador, vive en Miami desde hace años), Alberto Herrera (diseñador , rotulista, hoy retirado). Luego, ya en una segunda etapa, entrarían Alberto Valdés Dones (camarógrafo, vive en USA, hace años), Eusebio Ortíz, (camarógrafo, se fue a Venezuela hace años), Héctor Borroto (camarógrafo, vive en Miami). Estos compañeros fueron el núcleo principal de toda una época y gracias a ellos, le dieron vida a un lenguaje muy particular (sobre todo en el cine documental) del cual el ICAIC se hizo eco.

Sobre las diferencias de nuestro trabajo, tratándose de un documental o una ficción, esto es algo muy difícil de responder, pero también muy fácil, pues a partir de que cada obra es diferente, las respuestas pueden ser muchas, de acuerdo con cada tema, con cada director, con cada presupuesto, y con cada equipo de trabajo.

Yo he enfrentado documentales con la misma PRE Producción de un LARGO, y algunos largos casi igual que un Documental que no lleva mucha PRE. Pero en sentido general los documentales son mas propensos a no tener una larga y estudiosa PRE, al menos todos o casi todos los que trabajé estuvieron realizados a partir de una gran carga emotiva, además de una investigación no tan larga, aunque si seria.

Hubo documentales que si tuvieron una Pre larga, tal es el caso de VIDA Y MUERTE EN EL MORRILLO, VIVA LA REPUBLICA etc. El resto, con sus debidas excepciones, fueron realizados con seriedad y con temas muy atractivos para la época, y otros fueron realizados para cumplir con planes de trabajos mensuales que la Empresa ICAIC debía informar al Instituto. Y PARA SORPRESA DE MUCHOS, AUN HOY DIA, ALGUNOS RESULTARON EXCELENTES MATERIALES, CREO QUE EL DESEO DE ALGUNOS DIRECTORES JOVENES DEL MOMENTO LE INYECTARON MUCHO AMOR Y DESEO. TAMBIEN PASO CON NOSOTROS. Creo que encontrar un grupo como aquel va a ser bien difícil hoy día. No nos importaba el tiempo, las condiciones, etc... Todo lo realizábamos con amor y dedicación.

En una palabra, TODOS CREIAMOS EN LA INDUSTRIA, en un cine nacional, y es muy cierto que el Instituto creó las condiciones para que todos fuéramos una familia, independientemente de las excepciones y las cagaditas ideológicas y burocráticas. Hoy día y después de tantos anos y trabajos diferentes, creo que pesa más el entendimiento de que el Documental es bien diferente a la FICCION en la manera de enfrentarse a la Obra, independientemente de la similitud que los une.

Tomás Piard y Lezama Lima, dos viajantes de la imaginación

jagb 27/06/2008 @ 13:11

Tomás Piard y Lezama Lima, dos viajantes de la imaginación

Elizabeth López Corzo

Hace meses el público cubano ha estado al tanto de la película sobre Lezama Lima y su novela "Paradiso". Finalmente "El viajero inmóvil", de Tomás Piard, tuvo su premier este lunes en el Chaplin y su estreno comercial será el próximo jueves en el capitalino cine Yara.

Además del encanto de haber visto el filme sentada junto a su director y con toda la pantalla de la sala oscura casi para nosotros solos, "El viajero…" deja esa sensación de placer y extrañeza, pues, aunque aparentemente creemos conocer el tema, la forma en que se nos muestra esa gran novela en el audiovisual, es totalmente inesperada, novedosa, y a la vez muy cercana al estilo lezamiano, con símbolos y huellas de ambos creadores.

Son de destacar la banda sonora y la fotografía, muy oportunas para reflejar épocas pasadas y crear atmósferas en escenas sin diálogos, muchas de ellas cargadas de sexo y erotismo.

A diferencia de otras películas de Piard, esta no presenta una secuencia aristotélica, precisamente por las características del guión que deviene en escenas donde se viola los espacios de tiempo: eventos que están distanciados en el texto literario se funden en la pantalla.

Son recurrentes los pasajes de la famosa cena, donde aquí aparecen también -en una mezcla de ficción y documental- personalidades de la intelectualidad cubana como Pablo Armando Fernández, Reynaldo González y César López, quienes comentan su parecer sobre "Paradiso" y la poética de Lezama, de forma tan espontánea, que pareciera que ellos estuvieron realmente allí, junto a la familia de José Cemí.

Piard no emula con las imágenes literarias de Lezama, no se trata de una adaptación cinematográfica, esta es su visión de "Paradiso"; es un filme donde confluyen épica e intimismo, porque como diría el gran poeta de "Orígenes": "Paradiso es la aventura total del hombre".

Definitivamente es una película sobre alguien que sólo puede concebirse como cubano.

P: "El viajero inmóvil" es un guión de 1995, pasaron más de 10 años sin que empezara a filmarse, ¿por qué?

R: El guión de "El viajero…" fue premiado como proyecto cinematográfico en un concurso de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba, ese mismo año.

Por muchos motivos la película no se pudo hacer en esa época. Pero yo soy muy persistente, además recibí apoyo de Omar González y sobre todo de Abel Prieto, quien enseguida que conoció la existencia del guión dijo que esta era una película que había que hacer.

Yo pienso que en un principio hubo desconfianza y temor tanto por Lezama como por mí, porque reconozco que hago un cine muy peculiar.

P: ¿Por qué El viajero inmóvil?

R: Porque Lezama fue un hombre que no viajó. Él solamente hizo dos pequeños viajes: a México y a Jamaica, y desde el sillón de su casa, a través de los libros y su sensibilidad enorme recorrió el mundo.

Cuando se lee "Oppiano Licario" nadie puede imaginar que su autor no estuvo en París. Él viajó gracias a su intelecto e imaginación, pero siempre desde una perspectiva cubana.

P: ¿Cuál es su experiencia con Lezama y su obra? ¿Lo conoció?

R: A Lezama sólo lo vi una vez, fue precisamente en este cine (en el Chaplin) viendo "Las noches de Cabiria" de Fellini, era un hombre impresionante.

Después que me gradué de Historia del arte hice el servicio social en Patrimonio del Municipio de Cultura de Centro Habana y cuando la viuda de Lezama murió tuve el privilegio, junto a otros compañeros, de inventariar las piezas de la casa, no todo porque desgraciadamente muchas cosas se perdieron incluido el sillón; hoy día la casa es un museo.

Tiempo después comencé a estudiar su obra y a leer sus ensayos, porque pienso que es a través de la ensayística que se puede acceder al sistema poético de Lezama.

Yo tenía "Paradiso" desde el 66, cuando se publicó, porque la recibí en un intercambio de regalos en la escuela, y a todo el que me pregunta le digo que en aquel momento me leí sólo el capítulo ocho del que la gente hablaba y nada más.

Con los años escribí incluso unos guiones donde Lezama aparecía como personaje.

De hecho en buena medida mi sistema ético y filosófico se ha conformado mucho con su obra y pensamiento. Antes de hacer la película me leí la novela siete veces, y cada una fue diferente.

Yo me siento muy orgulloso de que los cubanos tengamos "Paradiso". En ese sentido creo que tenía una deuda muy grande con él, por eso me animé en el 1995 a escribir el guión cuando fui convocado y me alegro muchísimo de no haberlo realizado en aquel momento, porque yo necesitaba madurar como creador, haber hecho las obras que hice antes.

La película es hoy como es porque pasó ese tiempo.

P: La obra de Lezama y su personalidad han sido motivo de polémica en la historia de la cultura cubana. ¿Usted cree que el filme se acerca a eso?

R: El filme no trata esa parte de las dificultades por las que transitó Lezama, porque no me interesaba reflejar su dolor y amargura. "El viajero…" es una fiesta de la cubanidad, es una invitación, sobre todo a los jóvenes, para que conozcan su obra.

En cierta medida tiene algunos recursos comerciales porque es una forma de conquistar al público. Esta película sale en el año en que "Paradiso", al fin, se incluye en los programas de estudio de la Universidad de La Habana; esa es una coincidencia feliz.

Lezama exige un lector muy activo pero para nada esta es una novela inaccesible, es fascinante, creo que es una aventura, y repito que es un orgullo para mí tener un "Paradiso" como Alemania tiene "La montaña mágica" e Irlanda tiene a "Ulises", es un privilegio nuestro.

En una encuesta de la revista Times en 1999, "Paradiso" quedó en quinto lugar de las mejores novelas del siglo XX por encima de "La montaña mágica" y de "Retrato del artista adolescente", eso es algo trascendente para nuestra cultura.

P: Y con todo eso ¿no es una gran responsabilidad, un riesgo?

R: Por su puesto, pero a la vez no porque a mí Lezama me es muy cercano. En realidad creo que no he tenido una conciencia muy grande de la responsabilidad cultural y cívica que implica llevarla al cine.

Que esta película exista hoy es un hecho importante para la cultura cubana, lo digo sin autosuficiencia; y en el mundo audiovisual los artistas le debíamos esto a Lezama

P: ¿Cómo fue con los actores?

P: Eslinda hace papel de Rialta, madre de José Cemí. Ella es una artista con la cual tengo muy buena comunicación, hemos trabajado mucho durante años, ha sido protagonista en muchos de mis trabajos. También trabaja Jorge Martínez, que para mí es un gran actor, él puede hacer todo lo que se proponga.

Yo estoy muy satisfecho porque grandes intérpretes aceptaron hacer apenas un plano del filme, con tal de estar en este homenaje a Lezama.

Hay otros actores con los que ya había trabajado en teatro, otros muy reconocidos en la radio y muchos que debutan, muchos jóvenes, en general todos me hacen sentir honrado del reparto.

P: Al final de todo ¿este era el filme que quería hacer?

R: (Risas) Casi. Nunca se llega totalmente, pero como decía Lezama: lo importante es el flechazo, no el blanco.

Tomado de Cubaliteraria (http://www.cubaliteraria.com/delacuba/ficha.php?Id=5316)