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Categoría: REFLEXIONES

PARA LOS ADICTOS AL INSOMNIO

jagb 16/10/2009 @ 14:04

Ante todo quisiera agradecer los hermosos mensajes que han dejado a propósito del post CERCANIAS. De paso me gustaría comentar algo. Algunas personas se han quejado, cariñosamente, de que no les llega como antes los diversos post que se cuelgan en el blog. Sé que esto que argumentaré a continuación contradice el espíritu de aquello que con tanto entusiasmo proponíamos en BLOGMAIL, pero uno es sucesivo: todos los días se aprende.

En realidad, si bien todavía creo que las nuevas tecnologías pueden contribuir a oxigenar esta sombría atmósfera saturada de monotonías viscosas, de lugares comunes que paralizan, de retóricas ampulosas que prometen y nunca conceden nada, de silencios escandalosos, asimismo me parece que el respeto a aquellos que prefieren mantener las cosas tal como están, es también legítimo. Si aspiro a que me respeten como pienso, pues lo menos que puedo hacer es tolerar a aquellos que opten por la no-acción. Esto no quiere decir que aplauda esa actitud, pero prefiero que sea el Tiempo el que encuentre las soluciones a estas diferencias. Eso sí, insistiré en argumentar mis verdades, mis azoros.

Y justo porque cada vez desconfío más de esa tradición que parece depositar la solución de los problemas en reuniones que cada cierto tiempo se convocan con el fin de discutir las probables soluciones (en vez de buscarlas uno mismo), es que me he refugiado en el blog: prefiero la compañía de unos pocos amigos a los cuales les anima lo mismo, no obstante nuestras diferencias, al autoengaño de creer que podemos arreglar el mundo.

Tomando en cuenta lo anterior es que he decidido reducir considerablemente el número de personas a los cuales envío lo que aquí se publica. En primer lugar, porque no a todos le interesa el cine cubano (a veces, ni aunque se trabaje en una institución relacionada con el mismo). ¿Por qué invadir el correo de alguien al que no le despierta interés el debate del cine cubano (entendiendo por este al que se hace por compatriotas en cualquier parte del planeta)? Esta pregunta y posterior autocrítica me la hice el día en que advertí que para mí sería verdaderamente una tortura recibir a diario mensajes mesiánicos o anuncios comerciales no solicitados.

En este sentido, me parece que el blog puede funcionar mucho mejor como está operando ahora mismo: como un espacio donde un pequeño grupo de amigos o personas afines exponen voluntariamente sus ideas, sus desvelos, sus insatisfacciones, o incluso, sus discrepancias, sin que nadie le imponga su punto de vista a los otros, o existan descalificaciones personales, ni polarizaciones que impidan la colaboración intelectual. Aquí el cine es apenas un pretexto para en verdad ensayar lo que pudiera llegar a ser alguna vez una auténtica “cultura de la diferencia”. Incluso los que muestran fidelidad desde el silencio también están contribuyendo a ese, para mí, ansiado modo de convivencia.

Lo otro es la falta de tiempo, que cada vez me desestabiliza más. Por suerte ya el blog no es algo personal, y contamos con un buen número de colaboradores. Pero aún así, como rector del sitio, me es preciso leer cada envío, editar, corregir, darle cierta uniformidad de estilo a los textos. Y el blog es solo un hobby, pues nadie puede vivir de esto: la comida de la familia hay que buscarla de otro modo.

Hace un par de días Mario Crespo me hacía una sugerencia: tal vez encontrarnos los fines de semana. O cada tres días. También Víctor Fowler propone colgar textos teóricos (más bien fragmentos que inciten al debate) con el fin de que el blog no se paralice. Estaré pensando en estas ideas, o cualquier otra que me sugieran con el fin de que nuestro “tren de cercanías” no se nos pare en medio del desierto y la noche.

Juan Antonio García Borrero

GUSTAVO ARCOS SOBRE LA TELEVISIÓN DEL FUTURO

jagb 16/10/2009 @ 11:37

¿TELEVISIÓN DEL FUTURO?

Una vez más las preguntas estaban sobre la mesa de discusión en este XXI Caracol de la UNEAC: ¿Qué televisión quisiéramos tener? ¿Cuál es la que podemos hacer? Y aunque no hay gurúes, ni brujos entre nosotros, me gustaría compartir algunas ideas “humanas” que tal vez pudieran desbrozar el camino.

El propio hecho de pensar en la TV del futuro y entiéndase que no se trata del siglo XXII, implica una actitud positiva, una voluntad de transformación y movimiento. Esa posición, para que no sea un gesto o salto al vacío, tampoco demagogia, tiene que ir acompañada de acciones concretas y la disposición de afrontar riesgos como única forma de salir adelante. Si hay que cambiar, revisar o dinamitar lo que existe, hay que simplemente hacerlo de una vez y no darle más vueltas al asunto, porque en eso llevamos al menos un par de décadas.
Aunque para todo el mundo está claro que la Cuba de hoy es bien diferente a la de los 60 o incluso 90, chocamos constantemente con personas que parecen congeladas en el tiempo, mirando o añorando siempre un pasado que jamás volverá. Los castillos en el aire son hermosos para los cuentos de hadas pero la vida, ya se sabe, es otra cosa. Lo hecho, hecho está y el pasado nadie podrá cambiarlo así que miremos lo que tenemos para tratar de seguir adelante.

Primera certeza: si de verdad se quiere cambiar el estado actual de las cosas en nuestros medios, hay que darles mayor autonomía, y no digo total porque estaría hablando de otro país. Significa que sus directivos son los que tienen que tomar las decisiones artísticas, es en el marco de los creadores y técnicos donde se deben trazar las estrategias, los diseños de programaciones, encauzar los presupuestos y delimitar las funciones de cada redacción, canal, equipo o grupo de trabajo. Dialogar, consensuar, escuchar y no imponer. La autonomía significa también, o sobre todo, Responsabilidad.

No hay que ser ingenuos, pues sabemos que hasta el día de hoy todos los Medios están controlados o supeditados por el aparato ideológico del Partido quien de alguna forma es el verdadero dueño del negocio. Partido y Estado que están aquí, indisolublemente unidos, cuestión que no viene al caso tratar ahora. Pero si el Partido representa los intereses del pueblo, y de hecho existe porque así lo quiere el pueblo, entonces tiene, y no debe, que responder dialécticamente a sus demandas. Significa, no dejar para las calendas griegas algo que resulta, clamor popular.

El discurso tiene que ir acompañado de acciones porque si no las palabras se las lleva el viento y la primera acción sería justamente dejar en manos de los artistas y creadores, a la televisión. ¿Qué puede haber contradicciones entre los intereses del Estado y el de los artistas? Desde luego, siempre las ha habido, hay y habrá. Bien, de lo que se trata es de ser coherentes, de encontrar, gracias a las diferencias, el lugar de confluencias y eso solo puede lograrse a través del diálogo y la creación de un sistema que trabaje de forma transversal y no vertical. La UNEAC, las instituciones culturales y los centros de investigaciones sociales pueden y deben jugar un papel esencial en verificar desde sus experiencias, prestigio y contacto directo con la gente, el grado de fidelidad y respeto a los valores culturales de la nación, representados, tratados o visualizados a través de nuestros medios audiovisuales. Entiendo por fidelidad la cualidad de ser fiel a algo que me permita al mismo tiempo discutir y poner a prueba. Una fidelidad sin interrogantes, deja de serlo, se convierte en perversión, dogma y fanatismo.

Resumiendo, no le corresponde al Partido, ni a un individuo que hable en su nombre, ni a un grupo de “sabios” de oficina, que además no saben de arte, ni de medios, ni de comunicación, definir lo que debe hacer nuestra televisión o radio, mucho menos que programas, series, temas musicales, filmes, espectáculos deportivos, infantiles, didácticos o informativos deben trasmitirse y cuáles no.

En segundo lugar, la televisión tiene que respetar a sus mejores artistas y técnicos. Esto redunda, en buscar la forma (y hay muchas) de incentivar, legitimar, atraer el verdadero talento. Si un creador tiene éxito, si su obra presenta valores estéticos notables, si encamina sus energías a la experimentación y la búsqueda en el campo del arte o la comunicación, tiene que sentir recompensados sus esfuerzos. No puede haber igualitarismo, ni homogeneidad salarial donde una vez categorizados, todos reciben el mismo salario sin valorar el resultado de la obra. Desde pequeños hemos escuchado mas como una letanía, que como un principio, que a cada cual según su capacidad. Bueno ya estamos bastante grandes y creo que es hora de aplicarlo. El paternalismo y el subempleo nos han costado muy caros. Si se quiere rediseñar la televisión, ahí tienen un punto por dónde empezar.

No separado de lo anterior, está el tema de reestructurar la institución, ponerla de frente al mundo, de cara a las dinámicas contemporáneas en materia de signos estéticos y artísticos. Por supuesto que tal cosa no puede llevarse a cabo con la pantagruélica plantilla que tiene hoy en día. Dice un axioma que el mejor criterio de la verdad es la práctica. Hemos tenido la saludable experiencia del Canal Habana con su programación territorial de mostrada eficacia. ¿Quiénes integran esencialmente el equipo del canal? Un grupo reducido de jóvenes que le ha ido imponiendo su sello de frescura, espontaneidad y al mismo tiempo rigor. El canal tiene una imagen gráfica que lo identifica, un trabajo coherente de materiales promocionales y spots, un diseño atractivo y una relación de programas de todos tipos y géneros de gran valía. ¡Hasta la pelota se trasmite de forma diferente! ¿Cuál ha sido su principal baza? La libertad creativa, para lograr un sentido de pertenencia al sitio de todos sus integrantes, que ojalá logre mantenerse por mucho tiempo. Y no se trata de un fenómeno reciente pues no debemos olvidar el provechoso cambio que significó hace más de diez años, la aparición a mediados de los 90, de una nueva generación de periodistas que conformaron la programación de lo que era entonces conocido, como CHTV. Los ejemplos no hay que buscarlos fuera están bien cerca.
Una realidad se viene imponiendo en el mundo audiovisual y esa es, la fragmentación y atomización del trabajo artístico, ahora mucho más independiente. Las posibilidades que las nuevas tecnologías brindan a todos, permite que los medios que antes se concentraban en los grandes centros o industrias productoras ahora estén al alcance de muchos. Un creador o especialista no necesita trabajar dentro de la industria para vivir. Siendo realistas, la mayor parte de ellos hace su trabajo oficial, pero vive “por la izquierda”, es decir pueden pertenecer al ICAIC, la Tv nacional o alguna otra entidad, pero esto no implica mejoras a su calidad de vida o estatus social cosa que alcanzan, alquilando a otros sus servicios.

El trabajo independiente en la esfera audiovisual es un fenómeno relativamente nuevo en nuestro contexto, revelando nuevas formas de producción y singulares relaciones contractuales que han puesto en jaque tanto a los centros productores como al cuerpo de leyes preexistentes sobre derechos a la propiedad intelectual asunto que por cierto, ha estado en plena y calurosa discusión durante los últimos meses. Una señal de cómo se ha invertido el proceso y muestra la precariedad de la industria es que muchas veces ésta, tiene que alquilar los equipos de sonido o cámara a los propios creadores independientes pues ella no dispone de estos. En definitiva no resulta descabellado pensar en una Tv de personal limitado, donde prime y se valore realmente el talento, que diseñe una plataforma funcional y abierta a la diversidad de experiencias o géneros y realizada en buena medida gracias al servicio contratado, de pequeños grupos de creación artística independientes. ¿Será que toda la vida es sueño?

Si se quiere una televisión eficaz, dinámica y a la altura de las demandas de su época hay que actuar justamente, en correspondencia con lo que te dicta la vida y no a contrapelo de ella, pensando que se trata de fenómenos pasajeros o circunstanciales.

Todos los años escuchamos decir que no hay dinero, ni recursos suficientes para emprender los cambios que demandan la población o los especialistas. Cierto, que hay escaso financiamiento, pero es falso que ese sea el justificante. Si así fuera por qué hay tantos programas en la radio y tv que derrochan el dinero o el presupuesto del Estado sin que tengan ningún sentido más que el de satisfacer dudosas políticas en la esfera ideológica. ¿Por qué hay dinero para sacar al aire espacios que pocos ven, plagados de errores conceptuales y burdas manipulaciones que además se repiten sistemáticamente sin que tengan verdadera audiencia? ¿Cuántos espectadores siguen las tediosas clases por TV que son además retransmitidas o situadas en horarios del prime time? ¿Por qué hay tantas personas, conductores, periodistas o supuestos especialistas que perciben un salario por ser mediocres, retóricos y sobre todo aburridos? ¿Por qué una y otra vez se llenan huecos con documentales de lagartijitas, competencias de Fórmula 1 y patinaje sobre hielo, novelas pasadas de moda y reposiciones de la Mesa Redonda? ¿A cuántos puede interesarle el pormenorizado reporte informativo, que sigue el rumbo de un mandatario visitante por toda la ciudad, nota periodística que hace incluso alterar la programación y sacar espacios del aire? ¿Alguien sabe cuánto cuesta un minuto en pantalla? Si hoy mismo apareciera el dinero necesario para invertir seriamente en la TV, seguiríamos probablemente igual pues lo que hay que cambiar son los conceptos, las estructuras actuales y por qué no, también a muchas de las personas que ejecutan sin chistar las más disparatadas ideas.

¿Cómo puede diseñarse una televisión de cara al espectador si no son escuchadas sus demandas y si la imagen que les da de su propio país suele ser falsa o edulcorada? ¿No se nos ha dicho que se trata de una TV de servicio público? ¿Dónde están los verdaderos programas de crítica y opinión? ¿Por qué solo muy raramente, nuestros ministros o dirigentes se sientan en los estudios a responder las interrogantes de la población? ¿O es qué acaso su gestión no nos concierne? ¿Por qué hay tantos programas que se parecen unos a otros, sin personalidad o perfil que los distinga? ¿Por qué en los Telecentros suelen reproducir los esquemas de la Tv Nacional? ¿Por qué en la Tv Nacional tenemos que ver reportajes localistas o comunitarios sin verdadera trascendencia? ¿Hasta cuando tenemos que escuchar a los más veteranos decir que la Tv de Goar Mestre o Pumarejo, si era una televisión? ¿ Por qué si, desde hace 20 años tenemos un mercado de productos en divisa y millones de cubanos disponen de esa moneda, no podemos hacer publicidad comercial de los productos nacionales que son consumidos masivamente por la mayor parte de la población? ¿Si no hay dinero, no puede ser esta una forma de obtenerlo y de paso potenciar el consumo de mercancías cubanas?

Finalmente, la TV no existe para sustituir el papel de otras instituciones de la sociedad. Los problemas de esta no son de su responsabilidad, pueden o no, ser reflejados o debatidos públicamente y desde luego influirá, educará, trasmitirá valores, patrones sociales e ideas, pero no debe sustituir el papel, ni de la familia, la escuela, las universidades, los políticos, ni el estado. No es tampoco la casa de Dios aunque para muchos, en el mundo de hoy Dios es precisamente la Televisión.

Gustavo Arcos.

PD: ANNA ASSENZA SOBRE LA TV CUBANA

Juan, y Gustavo, por supuesto:

Me gustaría, en calidad de yuma obsoleta (obsoleta porque hace años que vivo aquí por lo tanto ya no soy una yuma, mas bien una (insisto) emigrante en Cuba) y por ende aficionada televisiva cubana, o 'utente', como se dice en Italia, me gustaría, decía, echarle un cabo a la TV cubana.

Yo provengo de una sociedad donde de verdad la TV es dios, y por eso puedo decir que la televisión cubana me encanta, aunque hay algo que tendría que cambiar para hacerla meno aburrida. Incluso yo soy una seguidora de la Universidad para todos, que a veces es agotadora, pero a veces es muy interesante, como por ejemplo las lecciones de estos días sobre la cultura musulmana. Escucho hablar al profesor (que como todos profesores a veces te dan sueño por como hablan, pero yo lo disfruto por ser uno que sabe bastante sobre el asunto y me quedo voluntariamente despierta para no perderme las informaciones que me da, en fin no todos son Cicerone, oradores eclécticos, pero sabe mucho y nos brinda su conocimiento, ¡gracias!)

La televisión cubana en mi opinión es la mejor que he visto hasta ahora, y yo sí he visto bastantes TV de otros Países, porque para mi ese cajón me interesa muchísimo verlo por cuestión laboral mía, ya que me gustaría trabajar en ella desde hace mucho. Me encanta la idea de entrar en las casas de la gente de a pié y contribuir al cambio de mentalidad restringidas. Mi abuela siciliana de cien años y pico de edad me dio esa idea cuando vi que en los años '80, la época del Hedonismo reganiano, la época de las Soap Operas o de las telenovelas, la televisión les cambió la cabeza, se modernizó de pronto. ¡Carajo que bello! Me di cuenta del poder que tiene ese objeto sobre los cerebros de la gente, que eso puede ser negativo pero también puede ser un medio positivo para ayudar al desarrollo de la mente. Como todos venenos te salvan o te matan, depende como se utilizan. Y es en ese sentido que a mi me gustaría trabajar en ella, decir cosas inteligentes.

Ahora: yo conozco un montón de personas jóvenes en Cuba, jóvenes que ahora tienen 30 y picos años, que son brillantes, y que trabajan en la televisión cubana, ellos son el fruto de la educación que recibieron aquí, y déjenme decir que son todas personas llenas de amor, sea para el trabajo que hacen que para el Pueblo al cual quieren entretener. Estoy pensando en gente como Luis Hidalgo de TV de Pinar del Río, estoy pensando a Waldo Ramírez de la Ribera y su esposa Iriana Pupo Serrano de la TV Serrana, y que ahora trabajan en TV Cuba Visión, uno y la otra en Canal Habana, estoy pensando en Frank Padrón, de nuestra América, en Chavarría del viernes, a Marta del programa de entretenimiento dominical, estoy pensando en todos aquellos que a pesar de lo duro que debe ser trabajar con un sueldo muy reducido, decimos la verdad porfa, se la pasan creyendo sobre todo en al amor que les meten a su trabajo. Yo me asombro por tanta generosidad, eso no pasa a menudo en el mundo entero.

Quizás los censores, que los hay porque cada televisión que se respete tiene que tenerlos, o sea, expertos en telecomunicación, propiamente porque a veces hay que saber como decir las cosas y cuando a todo tipo de público, deberían cambiar. Lo digo porque a mí personalmente me pasó una cosa muy curiosa, que me hizo morir de la risa cuando me enteré; les contaré para ver si se ríen conmigo:

Produje un cortometraje de ficción, “Libertad de movimiento”, el cual habla de tres personas que viven juntas en la Habana y se mueven libremente, una de ellas se encuentra sin brazos y sin piernas. Lo remarco porque me sorprendí muchísimo cuando me enteré de por qué 'coño' (discúlpenme la palabrota, pero la encuentro necesaria a este relato tan cómico para mi gusto) la TV no acababa de ponerlo en programación, a pesar del hecho que yo se lo regalé, por lo tanto no le costó nada (de la serie, los cineastas independientes a veces salvan el culo sin pedir nada a cambio, lo importante es que nos vea el Publico, de amor se trata en fin), hacía un año que esperaba con mucho orgullo y afán que lo pusieran en televisión.

Pues un día me entero que los censores habían decidido censurarlo porque al parecer en el cuarto comedor de la locación había un hueco en la pared que estaba tapado con la efigie de la bandera cubana.... y eso pareció ofenderlos.... cosa muy ridícula para mi gusto, uno porque estoy dispuesta a defender mi elección a nivel social, político y patriótico; ese hueco representa los huecos del mundo entero, que si los tapamos con la bandera cubana quizás podemos lograr cambiar la humanidad, y lo pienso seriamente, sin panegíricos lameculos, creo en esta sociedad, aunque llena de contradicciones humanas, y por lo tanto justificable, pero lo que no puedo justificar y ni tolerar es como es posible que el ojo del censor no se conmovió para nada en mirar la protagonista que a mi juicio llena la pantalla de algo más fuerte que un hueco en la pared que nadie ve, afortunadamente, (porque si no me disparo por la insensibilidad mostrada por el censor en cuestión), pero gracias al cielo existen gente inteligente y humana como Waldo que de inmediato, cuando supo y no por mí, más bien por sus colegas de trabajo, lo que estaba pasando, liberó mi obra y finalmente el publico cubano pudo desfrutarla y estoy segura (porque me lo han dicho por la calle) les cambió la vida a muchos, la potencia de las imágenes funciona....

Pero a pesar de este relato que acabo de escribir, a mi sigue gustándome mucho la televisión cubana. Estoy de acuerdo por completo con Gustavo Arcos en que se debería dejar de torturar a los televidentes con cosas inútiles, como el paseo de los Poderosos de otros Países ( discúlpenme los lectores de este Blog, los llamo poderosos porque no me gusta la obesidad de los políticos, los únicos flacos son los vietnamitas, los demás son demasiados gorditos y por ende los considero hipócritas a todos, seguramente cada uno de ellos viven en forma que no corresponde a como vive su gente de a pié, demasiadas cadenas de oro y demasiada barriga no me hacen ver para nada bondad generosa o voluntad de cambiar la situación de los países subdesarrollados, la política es sucia y es un negocio, no me cabe duda de ello)

Quiero contribuir a este debate en la Uneac diciendo: “Denle libertad de movimiento a los ex jóvenes que ahora tienen 30 - 40 y 50 años, que esta revolución los crió súper bien, son diferentes, son hombres Nuevos de verdad, ¿como es posible que no se den cuenta?”. No se pueden crear Genios y después cortarles las alas, eso es cruel y estúpido para mi gusto.

La Televisión cubana es la mejor en el mundo, se lo dice una ex yuma italiana, se lo garantizo, aprovechen de todo ese material humano extraordinario que empezaron a formar desde hace 50 años, y dejen de ser egoístas. Un verdadero Maestro es aquel que tiene la sabiduría de dejar espacio a los discípulos. Lo decía Confucio también, lo aprendí de el.

Anna Assenza

(una televidente maniática a la TV cubana)

GUSTAVO ARCOS SOBRE EL EVENTO TEÓRICO “CARACOL” (2)

jagb 15/10/2009 @ 11:34

Juany:

Ayer en el marco del Caracol le tocó el turno a la crítica cultural y la realización audiovisual. Rufo Caballero fue el "maestro de ceremonias" conformando un bien heterogéneo panel integrado por José Luis Estrada, editor y periodista cultural de Juventud Rebelde, Bilko Cuervo, realizador de video clips, Danae Carbonell, profesora e investigadora de la Facultad de los Medios del ISA, Delso Aquino, realizador de la TV y Eduardo Morales, profesor de estética del ISA.

Quedaron expuestos varios de los fenómenos que acompañan a la crítica y su ejercicio en Cuba. Para algunos, todavía son escasos los espacios donde esta puede encontrarse siendo igualmente llamativa, la falta de sistematicidad y profesionalidad de la misma teniendo en cuenta que muchas de estas voces se han quedado varadas con respecto a fenómenos artísticos y culturales que se manifiestan o son tratados, en las obras de nuestros días. Figuras de la crítica que deberían sintonizar con las investigaciones sociales, el arte de vanguardia, los nuevos cambios tecnológicos que tanto influyen en el resultado final de una obra, las lecturas de género, la narratología o la semiótica. De particular significación resulta que cada año egresan de las carreras de humanidades más de cien jóvenes que se insertan en los medios, o la prensa y tras prometedoras tesis e investigaciones, diluyen su andar poco tiempo después de graduados, en otras labores no precisamente críticas.

Yo pienso particularmente que no se trata de la carencia de espacios en los medios. Han proliferado múltiples revistas culturales o especializadas, páginas web de alcance nacional, suplementos, concursos y eventos para la crítica o el ensayo. Pienso que el asunto está en que tras la drástica reducción editorial vivida en los 90 donde desaparecieron prácticamente todos los espacios para la crítica, cuando se volvió a reanimar y regularizar la salida de revistas, estas solo pueden encontrarse en sitios puntuales, asociados mayormente al mundo académico o intelectual. Por tanto se produce una circulación "en guetto" de esta producción, un consumo limitado por aquellos mismos que participan y piensan el fenómeno artístico pero que muy rara vez se extiende a otras zonas de la sociedad. La gente entonces solo conoce a un puñado de críticos, los que son visibilizados por la TV, o por su columna en la prensa nacional y suele por tanto considerar al todo por las partes, la opinión de tres o cuatro constituye la voz de toda la crítica. Los autores o creadores padecen del mismo mal Cuántas veces no hemos escuchado decir a un realizador que la crítica dice tal o cual cosa sobre su obra, tomando la opinión de un solo crítico como representante de todos. Y aunque está claro que las revistas especializadas, no son aquí ni en ningún lugar, asunto precisamente consumido por "las masas", sanearía mucho el pensamiento de la nación, una distribución más coherente y amplia de las publicaciones, los textos críticos y las investigaciones socioculturales que frecuentemente salen a la luz. No debe tampoco confundirse el periodismo cultural con la crítica especializada y si bien ambos pueden coexistir en un mismo órgano de prensa las funciones y herramientas de análisis son diferentes.

Varias intervenciones insistieron en la necesidad de uno o varios programas de crítica en la TV. El único que existía, “La columna”, desapareció un buen día sin que mediara ninguna explicación a los espectadores (práctica por cierto frecuente en el medio) y no ha sido substituido por otro. Un espacio como “24 x segundo”, se añora y se pide a gritos su retorno, ahora que el audiovisual está tan presente en nuestra vida cotidiana. Resulta llamativo que para determinadas autoridades e ideólogos, el ejercicio de la crítica en la TV despierta ojeriza. No conciben que el medio, brinde un espacio de crítica a las obras producidas por ellos mismos. El crítico resulta satanizado, visto por muchos como el enemigo, el parásito que espera agazapado para saltar sobre su víctima. En este sentido, ambigua resulta la respuesta de las autoridades o los creadores, cuando se sienten complacidos y legitimados, si el crítico alaba su obra, señala sus valores y reconstruye ésta de forma positiva, mientras que sucede lo contrario si el crítico, aun desde una posición de respeto y rigor en su ejercicio, cuestiona, señala o alerta, sobre las manquedades y errores de la misma. Si una obra es refrendada por la crítica o legitimada por un Premio de cualquier jurado, el artista se siente complacido y recordará frecuentemente este espaldarazo a su obra. Si por el contrario nadie lo menciona o avala, los improperios caerán sobre los críticos, "ciegos" a los valores de su obra y si por alguna razón reciben el Premio de la popularidad, la frase ya está escrita: ustedes el público son los verdaderos críticos, son mi mayor premio.

La relación crítica-público fue también abordada prolijamente desde la mesa, pues algunos sienten que los destinatarios o espectadores, no son tomados en cuenta, especialmente cuando el crítico adquiere poses o parece escribir para si mismo, utilizando en un medio tan masivo como la televisión o la prensa nacional, una escritura compleja y recargada de frases e ideas incomprensibles que solo provocan un abismo entre unos y otros. Hay que pensar también en el destinatario y tener claro los espacios donde la crítica se expone, tender puentes de comunicación con los públicos y sin caer en vulgarizaciones, generar un cuerpo de ideas claras y sólidas sobre los autores, obras o fenómenos que se interpretan.

Otras ideas como la confusa creencia de que mientras más datos o informaciones de premios se den de un artista y filme, "la crítica" será mejor aceptada, o la ausencia en la escuelas de humanidades de un corpus teórico y técnico que prepare verdaderamente a los estudiantes en el ejercicio crítico, la falta de una cultura del debate en nuestros medios, el respeto a los criterios diferentes y la urgencia de que se implemente un programa nacional de apreciación audiovisual en nuestros centros de enseñanza, fueron asuntos sobre los cuales también se debatió en este día del Caracol UNEAC.

Para las próximas jornadas se esperan intercambios sobre la necesidad de convertir los programas informativos en un espectáculo, la existencia o no en Cuba de una televisión de autor y los riesgos que representa hacer una televisión sin recursos o de espaldas a los espectadores.

Un abrazo

Gustavo Arcos

GUSTAVO ARCOS SOBRE EL EVENTO TEÓRICO “CARACOL”

jagb 14/10/2009 @ 11:44

Juany:

Ayer tuvimos el panel de discusión en el XXI evento Caracol que organiza la Asociación de Artistas del Audiovisual y la Radio en la UNEAC. Estuvieron conmigo, bajo el tema “Hacia una nueva generación en el cine cubano: ¿nueva?, ¿generación?, ¿cine?, la joven fotógrafa Yanelvis Gonzáles, el documentalista Karel Duchasse, el productor Inti Herrera y el videoartista Javier Castro. Hubo una quincena de intervenciones de los asistentes y por supuesto un grupo de ideas expuestas desde la mesa. Te cuento mis impresiones:

Por primera vez las demandas o críticas principales no fueron a problemas con la exhibición de las obras. Sin duda se ha avanzado mucho desde el pasado año pero, significa qué está resuelto este vital asunto. No. La producción audiovisual es amplia y lo será cada día más, no basta entonces con tener una sala de cine en la capital, o algunos espacios en la Tv nacional que exhiben y comentan las obras. Hay que generar y sobre todo sistematizar la distribución de los materiales, de todos y no solo de un grupo de ellos. En el mismo sentido pienso que debe resolverse lo concerniente al derecho de autor audiovisual, una Ley que clama desde hace años por su concreción y que ahora mismo ha generado airadas disputas entre los creadores y los organismos o entidades exhibidoras.

Se hicieron intervenciones relacionadas con la necesidad de "pasar a otro nivel" en la creación de los "jóvenes". Es decir hay como una saturación del documental de corte periodístico, que aborda fenómenos complejos de la realidad, o se acerca de forma crítica al drama cotidiano, predominando la obra testimonial, que interroga o convierte a los sujetos en cabezas parlantes sin que detrás existan presupuestos artísticos y cuya dramaturgia audiovisual apenas juega con el lenguaje o el género. En fin, obras que no rebasan las circunstancias, o las anécdotas, que permanecen dando vueltas sobre sí mismas sin que se produzca, en muchas de ellas, un desmontaje de esa realidad o conflicto. ¿Han tenido los jóvenes una formación que les permita relacionar las cosas?. Evidentemente no, hay que observar el estado actual de la educación media y superior en Cuba para comprender por qué las nuevas generaciones cada vez más, descreen de su propia historia cultural, desconocen sus valores y ven desdibujados o desprestigiados muchos de los signos o símbolos de la nación. La retórica discursiva, el pensamiento dogmático y la poca incentivación de una formación, donde la duda y la investigación sean la esencia, provoca carencias y lagunas de todo tipo, que más adelante se hacen ver en la superficialidad de muchas de las obras audiovisuales. Recuerdo un viejo axioma que expresa, como conocer el pasado nos permitirá mejorar el futuro, pero, de qué pasado o Historia estamos hablando, si en buena medida, esta ha sido construida desde la manipulación y el ocultamiento.

Hubo coincidencias en que los jóvenes no deben esperar la ayuda oficial o institucional para realizar sus obras. Hay que conquistar los espacios y si es preciso emplear toda su fuerza o energía. Algunos, suelen lamentarse continuamente por la falta de apoyo institucional, la no existencia de equipos o tecnología, o las trabas burocráticas que deben enfrentar. En ese aspecto varios realizadores "mayores" hacían memoria de cómo también ellos en su momento, tuvieron que sobreponerse a similares limitaciones o censuras, recordando que siempre, el poder colocará barreras ante la creación artística. Resumiendo, hay que ganarse los espacios filmando, creando y "empujando la cerca" cada día un poco más.

De forma esperanzadora fue vista la renovación del audiovisual si de mujeres se trata. La propia Yanelvis desde su participación en la mesa contó sus experiencias como directora de fotografía, un territorio que hasta hace muy poco tiempo permanecía vedado a las mujeres. Ya son varias las muchachas que se desenvuelven en la Tv, el video y el cine como fotógrafas y tras la cámara. En el ICAIC todavía parecen tener prejuicios con esto y se contaron anécdotas recientes sobre el poco apoyo que se le da a las mujeres que se interesan por esta especialidad, figuras que se parapetan detrás de criterios absurdos sobre el peso de la cámara de cine, que según dicen, puede afectar la anatomía y sus órganos femeninos!!!!!!!!. La presencia de la mujer se expande también por otras especialidades como el sonido y la dirección. Danae Carbonell quien se ha consagrado a investigar sobre el tema de estas en el cine cubano, intervino acertadamente sobre los nuevos temas visibilizados por ellas, gracias a sus obras.

El cine y el audiovisual tienen que conectarse de una vez con las otras artes. Se recordaba cómo en los 60 y 70, artistas de la música, la danza y la plástica frecuentaban el ICAIC y dialogaban con los cineastas o creaban para la institución. Eso se ha perdido. El audiovisual de hoy tiene que establecer vasos comunicantes con las otras artes, nutrirse de ellas, experimentar con el propio lenguaje, salir quizás de esa impronta del arte figurativo y escénico para comunicarse con otras corrientes de la vanguardia como el minimalismo, el expresionismo o el conceptualismo. Abrirse a otras experiencias en el campo de la visualidad y la representación. Si el cine de los jóvenes repite el modelo y las formas heredadas por "sus padres" está perdido, no habrá futuro. Hay que abrirse a nuevos géneros y explorar otras aristas con la imagen y la narración.

Por último me parece importante destacar que no hay un concepto de generación entre ellos. Pueden tener la misma edad y participar de similares angustias creativas pero su posicionamiento en la sociedad cubana es fragmentado, no institucional o industrial. No tienen un sitio concreto de pertenencia, trabajan de forma independiente y en pequeños grupos que siguen más una voluntad cooperativa, estructurada por afinidades o necesidades de producción. Muchos cuentan ya con sus propios equipos de sonido, edición y filmación, que les dan mayor autonomía y libertad, incluso suelen ser contratados por la propia industria oficial que, paradójicamente carecen de estos equipos. Los "nuevos" suelen moverse en un espectro artístico muy amplio, lo mismo hacen documentales que ficciones, un clip musical, que una campaña promocional, un spot de tv, que una gala, una puesta teatral, que un comercial de cerveza. Un solo artista puede moverse con eficacia, al mismo tiempo en diversos registros, algo muy raro de encontrar en otras etapas del cine nacional. Este desplazamiento genera en ocasiones obras de límites difusos, híbridas o contaminadas y eso está muy bien, pero al mismo tiempo esa independencia los hace débiles ante la acción del poder. Casos de obras relevantes, realizadas por los "nuevos", han sido prohibidas o censuradas por varios años sin que sus propios colegas o contemporáneos puedan ejercer una presión o voz común que ayude a su difusión.

Juany, otros aspectos fueron igualmente abordados, como por ejemplo, la preocupación de que a los debates del Caracol apenas asisten jóvenes. La divulgación del evento se ha realizado por los medios, cerca incluso de la UNEAC radica la Facultad de Periodismo y Comunicación social y no muy lejos la Universidad de La Habana, es un espacio abierto, donde una vez más se han dicho y tratado asuntos importantes sobre la cultura y la sociedad cubana, sin embargo los debates siguen siendo entre una decena de especialistas de los medios, sicólogos o investigadores sociales, pero adolecen de una presencia joven o de personas "de la calle". Tal vez sea justamente una señal de ese agotamiento del discurso que mencionaba más arriba, vencido por la inercia y la ya patológica falta de respuestas institucionales o gubernamentales a los pedidos e interrogantes, que en cualquier foro plantean, los habitantes de esta isla.

Hoy miércoles le tocará el turno al debate sobre la crítica artística en los medios.

Un abrazo desde el Vedado

Gustavo Arcos.

LOBO-HOMBRE

jagb 12/10/2009 @ 13:03

Acabo de releer un relato de Boris Vian (el polémico autor de “Escupiré sobre sus tumbas”) que no sé si Jorge Molina (el de “Ferozzz”) ha leído alguna vez: “Lobo-Hombre”. Digo Molina porque hay allí una historia que parece pintada para él: humor, sexo, violencia.

El relato más ameno no puede ser. Se trata de una versión de la conocida leyenda del Hombre-Lobo. En este caso encontraremos como protagonista a Denis, un lobo vegetariano que en una noche de descuido, es mordido por el Mago del Siam, lo que trae como consecuencia que en madrugadas de luna llena, esté condenado a cambiar su apariencia lobezna por la humana.

No contaré detalles de la trama porque lo divertido está en disfrutar de las peripecias de este lobo inofensivo (“inocente bestia”, según el autor), que prueba a insertarse en la sociedad humana por unas horas. Baste decir que en su aventura conocerá a una atractiva señorita. Que se irá a la cama con ella sin sospechar que es una prostituta, y que más tarde tendrá que lidiar con los chulos que al principio pensó eran los amigos protectores de ella.

No sé si la historia ya ha sido filmada, pero a mí una trama así lo que me parece que está pidiendo a gritos es que la filmen. Ahora, al margen de que la filmen o no, la historia me dejó pensando en algo: ¿y si en realidad no todos los hombres fuéramos animales de esta especie, y algunos pertenecieran al grupo de lobos inofensivos, mordidos por algún humano o humana insaciable?, ¿no tendrían tiempo ellos de detener la pesadilla, y adentrarse para siempre en lo más profundo de la selva, mucho menos peligrosa que estas sociedades donde convivimos?

Juan Antonio García Borrero

ANNA ASSENZA A PROPOSITO DE “TESIS II”

jagb 12/10/2009 @ 12:22

REFLEXIONANDO A RIENDAS LIBRES GRACIAS A “TESIS II”

Desde que Mundo es Mundo siempre han nacido seres geniales que han sido ante que viejos, jóvenes genios, la juventud es una etapa obligatoria de la vida.

Leer los clásicos nos haces recordar a menudo que todo lo moderno lo debemos a los que fueron quemados por ser considerados heréticos, y yo que llego de Italia sé bien que significa herético ya que el Papa desde Roma, la Ciudad Eterna, lanza anatemas desde hace 2000 años, Galileo Galilei se la pasó malísimo desde que era joven por ejemplo, y muchos como el.... lo nuevo da miedo, por eso existe el Poder, para no darle demasiado hilo a los geniales, a los valientes, como los llamo yo. Y el Poder empieza a insinuarse en nuestras entrañas desde que nacemos, en la Familia donde siempre hay un jefe en jefe que a la medida de educarnos a la libertad de ser individuos pensantes nos educan al miedo de vivir.

En la antigua Grecia los alumnos elegían a los Maestros, y eso era un gran periodo para mi gusto. Siempre les digo a mis hijos que ellos son más viejos que yo, porque nacieron después de mí, por lo tanto saben más que yo. Los ancianos que recusan escuchar a los jóvenes no son dignos de estima para mi gusto, son petulantes y arrogantes y miedosos, tienen miedo de morirse y tienen envidia de lo jóvenes que son jóvenes, como si la culpa fuese de ellos, se la pasan criticándolos y observándolos y conduciéndolos y dictándoles sus criterios llenos de hipocresía a la medida de ocuparse de sus cuestiones que no son propiamente positivas en las mayorías de los casos, siempre estamos pagando errores de los que fueron viejos y nos impusieron sus formas de vivir llena de mentiras y estupideces. Para citar a un entonces joven Nietzsche (que no es y nunca fue el autor del pensamiento Nazi, como muchos quieren hacernos creer): Admitir que la no-verdad es condición de la vida, significa, desde luego, enfrentarse de modo peligroso a los sentimientos de valor habituales; y una filosofía que osa hacer esto se coloca, ya sólo con ello, más allá del bien y del mal.

Los jóvenes son maravillosos porque son todavía limpios, poseen esa pasión extraordinaria que las sociedades llena de viejos procuran apagar con sus política sucia y llena de patrañas mentirosas.... cuantas veces nuestros padres nos han dicho, por ejemplo, 'es mejor no decir lo que piensas, eso puede perjudicarte', cuanta veces nos han dicho: 'eso que tu estas haciendo no lo debes hacer porque lo digo yo y punto', ¿que clase de educación es esa? ¿Donde está la coherencia? ¿Como es posible construir entonces un lugar de la crítica positiva si nos están diciendo constantemente que debemos mentir? Mienten los padres cuando dicen que se aman, cuando en las mayorías de los casos no es verdad, se están traicionando y enfermando todos los días....se soportan y construyen una sociedad donde el sistema Piramidal es el vigente.... (me refiero por ejemplo y por qué no, a cómo llegar al piso nueve del ICAIC, cuando a un joven, por ejemplo, le entra unas ganas irresistibles de saber a cualquier hora del día, ya que la creatividad no tiene ni horarios ni reglas para salir a flote, sin pasar por el control de los de abajo que no te dejan llegar ni al piso 2, por lo tanto cómo llegar a los archivos siendo joven y por lo tanto considerado peligroso si vas en chancletas o en camiseta que es lo único que uno tiene a veces por no tener un pariente en el yuma que te envía alguito… termino aquí y punto, para no salir del tema)…Donde hay un jefe en jefe que en las mayorías de los casos es varón, a empezar por los lugares religiosos y pasando por los cuarteles de la Política para terminar en los de las familias donde todavía se cuestiona que quien manda debe ser el Padre.

‘Mandar’ es una palabra que en este milenio debería ya desaparecer en los vocabularios de todo el Mundo, y sin embargo existe todavía y manda todavía, no se ha creado (todavía) una sociedad donde la concientización es la única forma de vivir limpio y en libertad, no se hace nada para cambiar la forma educacional en las escuelas, donde todavía manda el sistema patriarcal. No se estimula la curiosidad de los cachorros, los niños, todo lo contrario se castiga constantemente los que son geniales, rebeldes, que rebelde para mi no significa malcriado, son muchos los que confunden esa palabra con la otra (parece una constante lucha a quien la tiene más grande, la pinga quiero decir, porque de eso se trata, la envidia de los leones).

Con esto no quiero decir que se trata de poner mujeres en el Poder, más bien se trata de cambiar radicalmente el proceder, o sea, a las mujeres no debería interesarle en lo más mínimo el Poder, y sin embargo las veo copiando el mismo patrón, quieren la igualdad, quieren ser como los hombres, militares también, y la llaman emancipación, a la medida de ser mujeres, madres y por lo tanto bondadosas y amorosas con los hijos, enseñarle a no traicionar a una mujer (por ejemplo), o a no matar a un enemigo hipotético, más bien enseñarle a amar....Si se amase de verdad como ama una mujer a sus propios hijos creo que el Mundo estaría mucho mejor y justo. Sin fronteras, ni banderas, ni Patrias, causantes de guerras intestinas en las mayoría de los casos. Un espermatozoide no tiene ese problema hasta que se queda en la esfera de los ovarios uterinos….

El cine para mi es un mundo que tiene la fortuna de no tener ese tipo de clausuras innecesaria a la vida, una película no tiene fronteras.... (es un poco como los espermatozoos, que para citar otro grande, para mi, Peteko, un pensador y matemático cubano: el cineasta eyacula su esperma en la pantalla vulva su Arte) por eso me gustó muchísimo, aquí en Cuba, la reciente película de Pavel Giroud 'Omerta', es algo que me pareció universalmente gozadora, por eso me gustó muchísimo la 'La primera carga al machete', “Madagascar” de Pérez, “La última cena” de Titón, “Fresa y chocolate”, “La bella de la Alhambra” de Barnet, “Mañana” y “Ahora” de Iskander, “Las doce sillas”, “Soy Cuba” (por su fotografía impecable, porque el guión no me gustó mucho, redundante, y así critico yo también, me gusta criticar, lo más importante es no ‘imponer’ criterios), “Mascaró” (del desaparecido Rapi), y muchas otras, y soy italiana, o sea que no me gusta hablar de cine cubano, o cine italiano o cine kurdo o árabe o chino o indiano o norteamericano.... o qué se yo....me gusta hablar de películas que me llegaron al corazón y me impactaron en muchos sentidos, sea estética que emocionalmente y punto.

Está claro que cada artista nos presenta lo que tiene en su corazón y su emoción carga de experiencia regional, por lo tanto trata de desarrollar su entorno, y si ese entorno es cubano, que bien, pero eso no tiene a que ver con la libertad de expresión creativa, en cada obra hay un pedazo del autor que la creó, aunque escribe o filma una película de “fantaficción”.

Pero ¿porque un cubano no puede hacer la película que se le antoja? ¿por qué debe atenerse a la cubanía? (y eso veo que sucede también en varios ámbitos de las Artes, o sea también los músicos están en eso, a mi me encantan “Los Aldeanos”, por ejemplo, y sin embargo no los puedo escuchar en publico, ¿por que?) Yo creo que cuando un Artista se obliga a hacer Arte por encargo se le acabó la vena y se transformó en un artesano, que nada tiene que ver con el Arte. El Arte debe andar delante a la Política, de lo contrario no será nunca una gran Obra. Incluso voy a decir una herejía quizás: ni del público debe importarle nada, a un pintor como Gougen no le importaba nada de los críticos o del publico y como el muchos y tantos otros, los Dadaístas, por ejemplo…. Y de allí pa allá hasta los tiempos nuestros, del aquí, del ahora.

Puedo decir con toda sinceridad que de todas formas Cuba es la única isla donde uno se puede dar el lujo de aprender de cine, a hacerlo y a verlo. No he visto hasta ahora un lugar tan lleno de películas, he visto películas que en Italia ni me lo soñaba, y la cosa maravillosa es que pude verlas gracias a los jóvenes de los cuales me rodeo, no puedo vivir sin ellos, que me asombran constantemente con su maravillosa modernidad, me encanta lo nuevo, lo inexplorado; un joven como el hijo de Rapi y nieto de Eliseo, Ismael de Diego, me fascina, me quedo a boca abierta cuando tengo la fortuna de escucharlo hablar. Siempre le pido a la vida de no convertirme en una vieja petulante, y hasta ahora lo estoy logrando, gracias al cielo, tengo 50 años y continúan gustándome los espíritus rebeldes, como lo era yo cuando era joven. Nunca he escuchado a nadie, siempre he pensado con mi propia cabeza, y si una cosa no me convence no me convence y punto, ni Dios (si existiera) puede convencerme de lo contrario. Nadie tiene el Poder de mandarme, a no ser que le doy yo el permiso de hacerlo, y eso nunca sucederá jamás hasta que tendré el último aliento. Libertad o muerte, es verdad, y ese tipo cuando lo dijo era un joven rebelde...

.... por lo tanto…. Es mi opinión que los alumnos deben superar a los Maestros, o de lo contrario el Maestro no sirvió de nada. Que los jóvenes hagan los jóvenes, o sea los rebeldes, de lo contrario no serian jóvenes.

Lo único que les aconsejo, sí, es: lean, infórmese siempre de todo, sean curiosos, si se tiene la capacidad de leer la Historia escrita sea por medio de plumas o verbalmente o audiovisualmente, se tiene la información necesaria para poder construir un criterio propio, solamente así uno puede llegar a la conclusión de que el Humanoide es un ser frágil y lleno de contradicciones y nada más que por eso no puede ser jefe de nadie en lo absoluto.

El Cine es una forma maravillosa y creativa que tenemos para poder crear mundos diferentes de lo que nos tocó vivir, es una forma moderna y maravillosa que nos da la oportunidad de sugerir filosofías de vida diferentes, es un medio de comunicación Universal del aquí y ahora, es la oportunidad para saber de cosas que antes nos eran ocultadas. No les tengan miedo como nuestros abuelos les tenían miedo a la maquina de escribir. Decían que se acababa la Poesía, me acuerdo muy bien de ello, y me acuerdo que diez años atrás los directores de la fotografía cinematográfica les tenían pánico al sistema digital, decían que el cine de autor se acababa, y Lars Von Trier, entre otros, fue uno de los que nos demostró lo contrario. Es gracias a la accesibilidad de las cámaras digitales e Internet que hoy en día podemos mostrar en tiempo real la violencia que se repite en los lugares del mundo injusto. Me acuerdo que yo estaba muy feliz con mi primera cámara digital que me permitió ir a filmar bajo la guerra en la ex Yugoslavia, y en tiempo real enviar las informaciones en Italia donde estaban mis amigos esperando noticias reales y no las del noticiero de Estado. Es gracias a eso que Kusturika pudo hacer su película en pleno conflicto, bajo tierra, en un momento tan devastador.

Para hacer cine hay que verlo y no tenerle miedo a la vanguardia, a las nuevas tecnologías, a la libertad de expresión. Cuando nació el cine no existían escuelas que les enseñaban a uno como hacerlo, los directores de aquellos tiempos eran jóvenes atrevidos, que no les importaba arriesgar el pellizco por salir con una obra cinematográfica, me refiero por ejemplo a películas como ' El imperio de los sentidos', una película japonesa que hizo escándalo en aquel periodo histórico cuando salió al aire, o el 'Ultimo tango en Paris', que se ganó un anatema del Papa y de la Critica por el uso del enfoque fotográfico, o la Ultima cena de Pasolini o el Decamerone, o como la ultima película de Lars Von Trier, El Anticrist, extraordinaria Obra de Arte para mi gusto, y sin embargo la Critica la hizo pedazos hace un mes.

Eso significa que nadie puede determinar los gustos de nadie. Podemos solo observar la vida y vivirla a plenitud. Para eso nacimos, quien se rehúsa a ser libre pensador como madre Naturaleza nos hizo no merece vivir una segunda vez, sorry. No soy el Papa pero me atrevo a lanzar un anatema a todos los que se creen detentores de las reglas fundamentalistas que crearon otros humanoides como yo, por ser humanos somos libres, no debemos nunca pedir el permiso de ser libres, lo somos ya desde que nacemos. ¡La Libertad es la Libertad!

Anna Assenza
(cineasta por amor a la creatividad y a la libertad de expresión)

TESIS II

jagb 10/10/2009 @ 20:31

No pensé regresar al tema comentado en el post TESIS, pero las observaciones del joven Reynaldo Lastres Labrada, que a continuación reproduzco, me anima a sumar otro par de ideas. Dice Reynaldo:

“Es interesante proponer renovaciones, sobre todo de los más jóvenes en el ambiente crítico del cine cubano actual, es verdad que hasta cierto punto somos unos verdaderos invisibles. Pero como ya se ha dicho otras veces, la culpa, aunque no es solo nuestra, es también de nosotros. A ver.

En la Universidad de Oriente, donde existe una facultad de humanidades donde todos los años se realizan investigaciones sobre cine y crítica cubanos. La verdad, los resultados no son muy estimables y del todo atendibles: no se vive el cine con la intensidad de quien quiere sacarle sus más íntimos secretos. Se vive solo a nivel de un puro ejercicio académico, que nos va a promover para licenciados. En tal ambiente podemos sacar muy poco de los trabajos de diploma (aparte de que la mayoría se deja llevar por el tema de moda, y no hace más que vulgarizar más lo que de por sí, es ya un poco vulgar).

Entonces, no cabe duda que el reto no es sólo de los jóvenes, hay que trabajar codo con codo. Hay que establecer relaciones del tipo tutor-alumno, y así darle continuidad a los estudios, a las ideas, para renovarlas, reformularlas, y sobre todo, para encontrar respuestas. Mientras la crítica permanezca desunida, no podremos sobrepasar los cimientos”.

Quisiera precisar que si algún reproche deslicé en el post anterior no fue precisamente a los jóvenes. En verdad, cada cosa que escribo aquí no tiene otra intención que someter a crítica lo que hasta ahora he conseguido como investigador. Si eso sirve para que otros me ayuden con sus propios puntos de vistas, sus propias experiencias, pues mejor aún. Sigo insistiendo en que esto es solo un blog que propone reflexiones, e invita a hacer preguntas.

Una de ellas, a raíz del comentario del lector, podría ser esta: ¿quién impone los límites que supone escribir desde la institución, entendiendo por “institución” ya no al ICAIC, sino al concepto de “cine cubano” que se da por concluido en casi todas partes? Cuando se establece un tema de investigación, y alumno y tutor pactan para durante cierto tiempo estudiar determinados asuntos, ¿están realmente abiertos los dos a la búsqueda de la verdad, o ya tienen pre-determinados en qué ambientes y dirección se moverán las pesquisas?

Es un asunto complejo, y que no creo que resulte exclusivo de Cuba. En la isla hay temas que por razones ideológicas o morales resultan tabú, pero fuera de ella, uno se encuentra el otro extremo: aquel donde la obra del ICAIC es negada de punta a cabo debido a la misma razón ideológica, aunque a la inversa. ¿Qué puede hacer un investigador al que le interese, por encima de las opiniones que se excluyen, encontrar un ángulo que permita comprender la complejidad de ese campo cultural? No negar o hacer apología, sino estimular la discusión, y encontrar un punto de vista superior.

En principio creo que hay que alejarse un poco de ese círculo vicioso en que hemos caído, y donde solamente escuchamos lo que decimos el mismo grupo de siempre. Hay que abrirse al mundo. A los paradigmas teóricos que se proponen en este instante. Ya no hay excusas para afirmar que no tenemos acceso a esos textos, pues las nuevas tecnologías están facilitando el camino. En el noveno piso del ICAIC, por ejemplo, Desiderio Navarro tiene una formidable biblioteca digital gracias al Centro Teórico que dirige. ¿Cuántas veces han consultado los críticos, los tutores, o los alumnos, esos textos? ¿Cuántas veces los han discutido críticamente, que tampoco se trata de importar por importar ideas?, ¿estamos enseñando a los más jóvenes a buscar más allá de lo que la institución afirma y reafirma?

Por otro lado, están esos clásicos del pensamiento herético, que nunca pasarán de moda. No tanto por el contenido de las ideas (que por humanas, son rebatibles), como por la actitud que asumen ante ese peligro que significa “pensar la verdad”, y por ello mismo, pagar con el rechazo de una mayoría que prefiere la rutina intelectual. Pongamos el ejemplo de Unamuno, cuando afirmaba aquello de que: “Y lo más opuesto a buscar la vida en la verdad es proscribir el examen y declarar que hay principios intangibles. No hay nada que no deba examinarse. ¡Desgraciada la patria donde no se permite analizar el patriotismo!”.

Tal vez en esas restricciones (muchas veces autoimpuestas) radica el origen del olvido prematuro de tantas tesis o investigaciones que prometían descubrimientos importantes. O peor aún, quizás eso explique la ausencia de investigadores jóvenes que, con el tiempo, hayan sido capaces de disputar en público el punto de vista de la Crítica dominante. Y me consta que hay jóvenes brillantes. Justo esa evidencia es lo que provoca mi perplejidad ante el obstinado retorno de lo idéntico.

Ahora bien, otra cosa que tendríamos que enseñarles a los jóvenes es que pensar por cabeza propia, argumentar nuevos puntos de vista (sobre todo esto: argumentarlos) inevitablemente acarreará un sinnúmero de escollos. Cerrará no pocas puertas. Despertará recelos en el Poder, y también entre quienes pretenden sustituir a ese Poder. Pero esto le ha sucedido a todos los que se han interesado en ir más allá de lo que dice “todo el mundo”. Por eso es bueno buscar inspiración en los que han devenido héroes intelectuales en sus respectivas épocas, sin importarnos la coincidencia de ideas, o la lejanía de las fechas. Pensemos, para poner un último ejemplo, en la lucidez de Einstein cuando escribía aquella reflexión:

“La evolución de la ciencia y de las actividades creadoras del espíritu en general, reclama otro modo de libertad que puede calificarse de libertad interior. Esa libertad de espíritu consiste en pensar con independencia sobre las limitaciones y los prejuicios autoritarios y sociales así como frente a la rutina antifilosófica y el hábito embrutecedor del ambiente. Esta libertad interior es un raro privilegio de la naturaleza y un propósito digno para el individuo. Empero, la comunidad puede realizar también mucha labor de estímulo en este sentido, por lo menos al no poner trabas a la labor intelectual”.

Juan Antonio García Borrero

¿DE DÓNDE SON LOS BLOGUEROS?

jagb 10/10/2009 @ 13:53

El otro día alguien que aspira a visitar la isla por primera vez, llegó a este sitio como pasan la mayoría: por casualidad. Y dejó una pregunta que no tiene nada que ver con la materia que aquí tratamos. Cuando alguien se interesa por algo que no se vincula al cine cubano no suelo responder en el blog, sino que le escribo a su correo personal, agradeciendo ante todo la visita.

Con este cibervisitante el encuentro fue muy cordial. Me ratificó que no le interesaba el cine cubano, pero sí CUBA (no sé por qué puso Cuba con mayúsculas). Se alegró de mi deferencia al responderle, y aprovechó para preguntarme intrigado desde dónde escribía el blog. “¿No desde la Habana, no?”. “No, desde Camagüey”, respondí a la vuelta.

En su nuevo mensaje percibí la intensidad del suspiro: “Ah, ya me imaginaba yo que no era desde CUBA”.

Juan Antonio García Borrero

TESIS

jagb 09/10/2009 @ 13:59

Hoy recibí un buen mensaje. De esos que me dejan ensayando el modo de aprender a reírme de algunas de las obsesiones personales que, hasta este momento, me parecían las más serias.

Acababa de leerme una tesis universitaria y quise comentar con la persona que me la envió mi desazón por el hecho de que la misma quedara encerrada en los predios académicos. La tesis me gustó, sobre todo porque uno localiza allí, en la voz de varios críticos (casi todos habaneros, aunque se incluye el que suscribe estas líneas), ideas muchas veces encontradas que merecerían ser discutidas hasta la saciedad.

Fueron entrevistados nueve especialistas, y como cada cual contestó por su cuenta sus respectivos cuestionarios, la franqueza está al por mayor. Lástima que en no pocas ocasiones se sustituyeran los argumentos con frágiles opiniones, de allí mi sugerencia de someter los resultados investigativos al escrutinio público. Recibí esta respuesta, a mi juicio, magistral: “Tu te preocupas demasiado por las tesis. Eso no es tan importante, ¿has leído las tesis de Céspedes, Martí o Agramonte?. Seguro que no, nadie se acuerda de ellas. Lo importante viene después o no vendrá”.

Aquello me hizo soltar la carcajada. Me sanó el humor. Uno va expresando en cierto tono solemne lo que en el fondo no es otra cosa que ansiedad por percibir “cambios” en el pensamiento que nos rodea, y llega alguien y nos despierta con aquello de “lo importante viene después o no vendrá”. Esto me hizo recordar al joven que ya no soy, y que otrora sobrevaloraba las posibilidades de cambio que podían introducir en nuestros contextos intelectuales las tesis, los eventos, los talleres.

Ahora ya no pienso igual; me parece que el meollo de todo no está en impulsar cambios externos, sino en proponernos mutaciones íntimas que tal vez influyan en los demás. En lo que a cine se refiere, esto no ha pasado entre nosotros. Han abundado los eventos, pero no los cambios. Por lo menos no me viene a la mente ninguna tesis, ningún evento, ningún coloquio, que haya podido influir en la política cultural del país más que aquellas polémicas protagonizadas por Blas Roca y Alfredo Guevara en la primera mitad de los sesenta del siglo pasado, cuando e ICAIC obtuvo una autoridad inobjetable. Y eso fue hace casi cincuenta años. No importa que, de vez en vez, se haga pública alguna que otra controversia (catarsis): hablo de introducir una verdadera revolución copernicana en nuestras maneras de pensar el audiovisual cubano.

El problema es que casi todo el mundo ha delegado esa función transformadora en el ICAIC, lo cual me parece un despropósito, pues esa institución más bien estaría para absorber, como una esponja, todo aquello que contribuya a renovar su razón de ser. Digamos que durante un tiempo el ICAIC estuvo cerrado a esas influencias externas (como el cura de “Una pelea cubana contra los demonios”), pero ahora no es así. Están las Muestras de Jóvenes Realizadores. Los libros que publica. La revista “Cine cubano”.

¿Por qué entonces apenas se notan los aportes de los más jóvenes?, ¿o por qué la muy pobre presencia de la Asociación Cubana de la Prensa Cinematográfica en esa renovación intelectual?, ¿por qué el estancamiento? Algo está fallando que aún en el ambiente se respiran los aires de los sesenta, y no se nos ocurre otra manera de pensar el cine cubano que no sea a través de mesas redondas, paneles, o formas decimonónicas de reunirnos ante un público que, pocas veces, superará el número de cincuenta.

Juan Antonio García Borrero

CINE CUBANO Y “REALISMO SUCIO”

jagb 06/10/2009 @ 15:56

Desde hace un par de meses, Jorge Pucheux me está incitando a dedicarle un post a lo que él considera un exceso de mal gusto en el último cine cubano. Ese mal gusto tal vez estaría ejemplificado por el uso gratuito de palabras obscenas, escenas injustificadas de sexo, o cierto regodeo en la representación de actitudes marginales. El asunto ha sido tratado al menos en dos de los post que contiene este blog (léase MARGINALES EN EL CINE CUBANO y LO “OBSCENO” EN EL CINE CUBANO), pero es obvio que no agota las posiciones.

A mí en lo personal no me molestan en lo absoluto estas películas que abordan la realidad cubana desde lo que pudiéramos llamar “un realismo sucio”, siempre que exista rigor técnico y conceptual. No es que me interese fomentar esas conversaciones donde las palabras soeces resultan el plato fuerte (o tal vez el único), mas creo que el cine puede contribuir a que el espectador tome conciencia de realidades que tal vez nos sean ajenas, y que esa toma de conciencia nos mejore como persona. Nos haga más solidarios.

Es decir, a mi juicio el problema no está en lo que muestran las películas (a no ser que estén mal hechas, y me hagan perder el tiempo), sino en la posición que asume el espectador frente a eso que le describen. Un espectador verdaderamente crítico puede detectar cuándo se están utilizando de manera gratuita recursos destinados a vender una determinada imagen a un mercado que se guía por los estereotipos, y cuándo se está hablando desde el desgarramiento que provocaría en cualquiera conciencia conocer del drama que viven aquellos grupos que no forman parte de la élite de la sociedad.

Ahora recuerdo un bellísimo ensayo de Claudio Magris en el cual afirma que “es la literatura quien puede salvar estas pequeñas historias, iluminar la relación entre la verdad y la vida, entre el misterio y la cotidianeidad, entre el simple individuo y la Babel de su época”. Al cine le demando esa misma responsabilidad. Ya que la Historia (con mayúsculas) nos habla a diario de los grandes hombres, de los grandes acontecimientos, de los grandes triunfos, es preciso que alguien se asome a las batallas que libran otros con menos fortuna. Buñuel consiguió hablar de esa gente excluida en “Los olvidados”. Chaplin inventó un personaje que nos va a sobrevivir a todos. ¿Por qué el cine cubano no puede asomarse a la suerte de los que les ha ido peor en nuestra sociedad?, ¿es ético que nos desentendamos de ellos? Y a la hora de reflejarlos, ¿hablamos con nuestra voz ilustrada o dejamos que sean ellos los que expongan sus rabias?

Por eso es que, por ejemplo, una película como “Los aretes de la Luna” me parece recomendable. Sus personajes no son “ejemplares”, pero sí muy humanos. Creo que como espectadores tenemos que comenzar a aprender a dejar a un lado la tendencia a suprimir a los otros desde nuestra visión particular del mundo (la realidad como quisiéramos que fuera, y no como es), para entender que la suerte de los otros (estén arriba, o estén abajo) siempre responde a un sinnúmero de cosas. Hay que mirar a los demás (sus historias) del mismo modo que nos gustaría que miraran la nuestra: como algo complejo e impredecible.

Toda realidad tiene zonas muy oscuras, y el cine cubano puede iluminar un poco mejor aquel terrible misterio que Cioran describía en uno de sus libros: “Una lágrima tiene siempre raíces más profundas que una sonrisa”.

Juan Antonio García Borrero