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Categoría: REFLEXIONES

SOBRE EL "ICAICENTRISMO"

jagb 28/06/2009 @ 19:51

Cuando otras veces he hablado del “icaicentrismo” presente en nuestra historiografía fílmica (un punto de vista que, desde luego, ya me ha surtido de no pocos detractores), no me ha animado el deseo de mermar un ápice la dimensión de un proyecto cultural como lo ha sido el ICAIC. Los resultados de ese proyecto están allí, y ni la más nihilista de las relecturas post-modernas, podría negar el tamaño del empeño.

El “icaicentrismo”, como término, quiere remitir la queja a un método historiográfico que en su afán de legitimar ese gran proyecto fílmico, dejó a un lado todo lo que no se pareciera al postulado estético o ideologico refrendado desde el centro. Aún hoy, nuestros estudios siguen priorizando la revisión y legitimidad de las obras según el canon refrendado por el ICAIC.

Incluso, cuando habla de rescatar a los pioneros del cine cubano lo hace dentro de un pensamiento teleológico que transparenta el afán de dejar bien definida la línea que obligatoriamente habría de desembocar en lo que es hoy el cine del ICAIC. La responsabilidad del enfoque “icaicentrista”, por tanto, no creo que recaiga tanto en la institución, como en aquellas investigaciones que formulan un corpus a partir de lo macro-analógico, prescindiendo de la diferencia y lo aleatorio.

Juan Antonio García Borrero

PUCHEUX SOBRE EL COMENTARIO DE GUSTAVO ARCOS

jagb 25/06/2009 @ 18:01

A PROPÓSITO DEL COMENTARIO DE GUSTAVO ARCOS SOBRE MIS REFLEXIONES DEL USO O NO DEL GUIÓN.
por Jorge Pucheux.

Le agradezco mucho a Gustavo Arcos por permitirme enterarme de una situación, que realmente me ha hecho dar un salto en mi silla y me ha esclarecido todo sobre el mal uso del guión, y el por qué nuestros filmes adolecen de ciertos caos narrativos.

Todo lo que me escribe Arcos me parece algo totalmente absurdo: que en la Facultad nuestra no le den su verdadero sentido al estudio del guión cinematográfico y también televisivo, pues es la TV quien más urgida está de su uso.

Al respecto les puedo decir que por acá, en todas la Universidades donde existen carreras de COMUNICACIÓN SOCIAL y en Escuelas de Cine, tanto del Estado, como privadas, tienen muy bien planeadas las materias referentes al Guión.

Les voy a explicar de qué manera se está enseñando el Guión. Esto lo tienen las Escuelas de cine, sobre todo de Los Ángeles, con el maestro Don Polok, y por México nuestra Universidad y otras más que ya comienzan a entender la necesidad que tienen los Medios de tener proyectos propios, pues en los últimos años le han apostado a Obras ya comprobadas en su prueba de fuego con el público. Ha sido una época de copy page, que imaginamos aun nos dure un poco más de tiempo.

Justo es el momento para preparar gentes que le sepan al trabajo en esta zona de la realización tan importante y determinante.
Ejemplo:

Lo primero, ya sabes, saber contar una historia que sea coherente, después, aprender el paradigma de la estructura dramática. Más tarde, un ejercicio que hará que se les abran las entendederas a los chavos: DESMONTAR UNA SECUENCIA REAL DE UN FILME QUE SE HAYA PREDETERMINADO POR EL PROFESOR.

Una vez seleccionada la secuencia, claro está, que sea viable después su grabación, se procede a desmontar primero el sonido, el que se guarda en la compu, sigue, extraer de la secuencia un fotograma de de cada plano, así plano por plano.

Luego sacar el tiempo de cada plano, detallar la puesta en pantalla, las acciones dramáticas y el tipo y lugar de la locación, el maquillaje usado, el Arte en general, cómo funcionó, al final, sacar el tiempo completo de la secuencia, describir cada encuadre, cada movimiento de cámara para después, realizar con toda esa información, un buen STORY BOARD.

Pero esto no queda aquí, acto seguido se hará, partiendo del Story, un guión técnico, el cual se escribirá en el formato preestablecido y estándar, para este tipo de guión. Una vez escrito y chacado contra el Story, se confeccionará un guión literario del mismo y así hasta llegar a la Sinopsis. Con solamente el guión técnico y el Story Board, se lanzan a la grabación. Recordar que antes ya habían en todo este proceso realizado el Casting, la Dirección de Arte, las locaciones, el vestuario idéntico al original, en fin, que de pronto se verán grabando algo que ya fue minuciosamente estudiado por todo el equipo de trabajo.

Una vez terminado todo este proceso, se pasa en edición, POST, a montar (con el sonido original que ya habían separado desde el principio), cada plano sincronizándolo perfectamente, dejándolo todo igual al original.

Así ellos mismos verán de lo que fueron capaces de realizar. Pero la prueba de fuego es cuando esta secuencia realizada por ellos se coloca en edición en el lugar de la original y se les pasa a toda la escuela para ver las impresiones de los estudiantes.
Claro está, luego escribirán sus propias ideas, siguiendo todos los mecanismos del aprendizaje del guión.

Esta es una manera comprobada, primero, de que metabolicen bien los por qué de cada plano, los encuadres, la puesta en escena, y demás elementos dramatúrgicos y de estructura de un filme, segundo, es para ellos una gran motivación hacer algo que hicieron los grandes, por lo tanto , lo toman muy en serio, es una manera de medirse.
Sabemos que las copias abundan, solo hay que dosificar bien este tipo de trabajo.

Espero haberles podido explicar todo este nuevo proceso que ya se viene aplicando en las Universidades por estas tierras.
Sí creo determinante que se incluyan en los planes de estudio, todo lo relacionado con el guión.

Ningún productor de verdad podría aceptar hoy día, poniéndole lana, proyectos que les lleguen, por muy buenas historias que sean, sin un guión técnico y un Story Board, sobre todo si la historia representa complejidades de carácter técnicos a superar en filmación y en la Post.

¿Historias buenas solamente? Pues compran los derechos, se la dan a un equipo de guionistas de la Company o Casa Productora y entonces, RECORDAR BIEN ESTO, a partir de todo esto ya no sería su historia, ni su guión, ni su película.

Juan Antonio, Gustavo, espero que de alguna manera estas reflexiones, a propósito de tus comentarios, sirvan de algo en el quehacer del cine Nacional.

GUSTAVO ARCOS A PROPOSITO DE LAS REFLEXIONES DE PUCHEUX

jagb 25/06/2009 @ 14:05

Hola. De nuevo admirando la creatividad y el trabajo técnico artístico del ICAIC. Tal vez habría que recordar la frase de: ¡Qué República era aquella!

Estoy de acuerdo con Pucheux, el guión y el trabajo de prefilmación son claves en el resultado de un filme u obra audiovisual. Sin embargo durante muchos años ese no fue un concepto importante, tal vez entregados al espíritu experimental de, hacer sobre la marcha, que tanto nos acompañó en los 60 y 70, o al facilismo y la chatura artística que se impuso en etapas posteriores. No debe extrañarnos entonces que cuando se concibe a mediados de los 80 la creación de una Escuela de Cine en Cuba, como es la Facultad de los Medios de Comunicación Audiovisual del I.S.A, la especialidad de guión no se incorpora en su plan de estudios. El absurdo criterio que se esgrimió fue, que no hacía falta tal cosa pues ya el ISA tenía una Facultad de Artes Escénicas donde se formaban los dramaturgos ¡!!!!!!. El disparate es de altos quilates pues la dramaturgia para una pieza u obra de teatro poco tiene que ver con el guión para el cine.

En fin que por más de dos décadas (la facultad de cine y tv del ISA tiene ya 21 años de creada) nunca se ha enmendado tal dislate. No hay más que mirar un poco la obra audiovisual producida en el país e incluyo a todo lo que se realiza para la TV y otros medios, para encontrar sucesivas equivocaciones e improvisaciones dramatúrgicas que afectan grandemente el resultado final de las mismas. Los jóvenes que cursan sus estudios en la Facultad de cine y TV del ISA pasan de forma elemental por algunas materias relacionadas con este apartado tales como dramaturgia, guión para cine y radio, dirección escénica y actuación. Unas pocas horas y clases que desde luego apenas les sirve para conocer la historia de la dramaturgia, los principios básicos sobre la construcción de un personaje o los géneros tradicionales, enfocadas todas hacia el teatro y sus formas de representación, pero no hacia el cine o el audiovisual.

¡Y ni que hablar de guión técnico! Tampoco se estudia Dirección de Arte. Y el trucaje, el trabajo de animación, los efectos o el diseño de créditos y otros, comprendidos dentro de los códigos gráficos, apenas son esbozados en su plan de estudios. Casi todos los jóvenes creen que nada de eso hace falta pues con algún software, que otro técnico domina, se resuelven todos los desajustes del rodaje. Existen incluso criterios de que ya ni falta hace formar artísticamente a un camarógrafo con la pretensión de que más adelante se haga director de fotografía, pues de forma digital pueden corregirse los errores en el tratamiento de las luces durante la filmación o lograrse en la máquina, cualquier atmósfera, efectos con los colores, las sombras, los fondos, las texturas, etc.

Bien por Pucheux y sus memorias. Tengo algunas similares escritas por el director de Arte, Pedro García Espinosa que les haré llegar.

Un saludo,

Gustavo Arcos.

OTRA VEZ, DESDE AQUÍ

jagb 23/06/2009 @ 22:58

Un año y medio en España es demasiado. Una semana es nada. Entre esos dos extremos parece esconderse justo lo que me haría feliz. No importa que por medio sobreviva una ciudad (Granada) verdaderamente mágica: siempre nos queda la impresión de que regresamos de un lugar que al final jamás alcanzamos a visitar. Si la ciudad es eso que conocíamos por los amigos, entonces esta vez me faltó recorrer buena parte de la ciudad.

Aún así, este festival “Cines del Sur” es de lo mejor que recuerdo haber participado alguna vez. Buen gusto en el programa que nos ofrece. Rigor. Autores a los que uno ha leído, pero que encontrarlos reunidos en un mismo sitio parece otra utopía trasnochada: hablo de Alberto Elena, Michael Chanan, Casimiro Torreiro, María Luisa Ortega, Esteve Rimbeau, entre otros.

Con Michael Chanan y María Luisa Ortega tuve oportunidad de compartir una comida que jamás olvidaré: los tres a solas con nuestros fantasmas. Hablamos de Cuba, desde luego, pero también de esos mundos paralelos que vamos viviendo según las circunstancias que nos tocan. El término “mundos paralelos” lo introdujo en la tertulia Chanan, provocador como es. Y la verdad es que me dejó con ganas de escribir un poco más sobre eso.

Es probable que lo haga dentro de un mes o dos. Pero ahora mismo debo poner en orden las mil y unas cosas pendientes que tengo. Y además, me he encontrado con la agradable sorpresa de que Jorge Pucheux me había enviado como cinco colaboraciones relacionadas con el trucaje dentro del cine cubano. Así que priorizaré esa mirada que viene desde dentro de la industria, porque al final, “Cine cubano, la pupila insomne” no quiere ser un monólogo, sino un diálogo.


Juan Antonio García Borrero

LA CRÍTICA EN LA REVISTA “CINE CUBANO”

jagb 15/06/2009 @ 12:22

Cuando uno revisa los primeros diez números de la revista “Cine Cubano” (publicación que el próximo año estará cumpliendo sus primeros cincuenta de existencia), uno podría arribar a la convicción de que, más que estar en presencia de un espacio letrado dedicado al análisis fílmico, se trataba de una acción encaminada a legitimar lo que más tarde habría de ser el “nuevo cine cubano”.

¿Quiénes escribían en esos primeros números de la revista? No eran los críticos más conocidos del país, sino en todo caso los cineastas que estaban llamados a consolidar esa nueva cinematografía.

El primer número, por ejemplo, arranca con un ensayo de Alfredo Guevara que debería leerse más a menudo: “Realidades y perspectivas de un nuevo cine”. A este le siguen un breve reportaje fotográfico titulado “El Gobierno Revolucionario visita los estudios cinematográficos”, una nota del crítico e investigador francés George Sadoul sobre “La Nueva Ola”, tema que también es abordado por Eduardo Manet en su artículo “La nueva ola: su mito y realidad”.

También aparece en un recuadro un brevísimo fragmento de la respuesta que brindara Sartre a Manet, como parte del encuentro que el filósofo sostuviera con los intelectuales cubanos ese mismo año (aunque sin mencionarse la fuente: la razón tal vez esté en el hecho de que Sartre era un invitado de “Lunes de Revolución”, ya para entonces un claro adversario del ICAIC). Asimismo encontramos un fragmento del guión de “Hiroshima, mi amor”, una entrevista de Eduardo Manet y Héctor García Mesa con Cesare Zavattini, un artículo de Jomi García Ascot sobre el cine y la literatura, otro de Ivonne Suárez nombrado “Ingmar Bergman en el cine sueco”. Ese número cerraba con la descripción de la visita de Gerard Philippe a Cuba.

Como se verá, la crítica entendida del modo en que la ejercían antes del triunfo revolucionario Guillermo Cabrera Infante, José Manuel Valdés Rodríguez, Mirtha Aguirre, o Walfredo Piñera, entre otros, brillaba por su ausencia, algo que se hará natural a lo largo de esos primeros diez números, pues las firmas autorales que más sistemáticamente aparecerán en ese período serán la de Guevara, Manet, Titón, García Espinosa, José Massip, Fernando Villaverde, Héctor García Mesa, Manuel Octavio Gómez, Raúl Molina, Saúl Yelín, Manuel Pérez, o Enrique Pineda Barnet.

De modo eventual figuran en esos primeros diez números notas críticas de René Jordán, Mario Rodríguez Alemán, Luis M. López Pérez, o se admiten colaboraciones de extranjeros como Gregg Toland, John Howard Lawson, Ugo Ulive, Juan Goytisolo o José de la Colina. ¿Tendrá que ver eso con la convicción que el ICAIC tenía de que “un nuevo cine” solo era posible con nuevos cineastas (de allí la exclusión de un Ramón Peón, por ejemplo), y que, por tanto, ese nuevo cine estaba llamado a ser pensado también por los nuevos cineastas?

El fenómeno es interesante en tanto nos permite preguntarnos acerca del alcance que tuvo la revista “Cine Cubano” en la renovación de la crítica nacional: está claro que el ICAIC transformó una manera de pensar y hasta hacer realidad la cultura cinematográfica, pero ¿incluyó eso la creación de espacios que contribuyeran a desarrollar nuevos críticos, nuevos modos de reflexionar sobre ese cine? Por otro lado, ahora mismo no tengo a mano la colección de “Lunes de Revolución”, donde escribían sobre cine, entre otros, Edmundo Desnoes y Fausto Canel, pero podría establecerse un estudio comparativo sobre los discursos que en ambas publicaciones se promueven.

Lo que afirmaré a continuación sé que se presta a la polémica, pero es lo que pienso: la revista “Cine Cubano” (al menos, en un principio) no estaba dirigida a fomentar un enfoque crítico hacia esa producción que institucionalmente se impulsaba, sino en todo caso a neutralizar los ataques externos (“Lunes de Revolución”, Periódico “Hoy”). De allí que la elaboración de esos discursos provinieran de los mismos creadores, o colaboradores afines a la institución: era una manera de controlar el alcance de las objeciones que se podían suscitar.

Tales circunstancias ayudarían a entender un poco mejor el origen de ese desfasaje que se muestra entre lo alcanzado por el cine cubano en esa primera década, y lo convencional del ejercicio crítico que dentro del país alude a esa producción. Mientras que la llamada “escuela documental cubana” se pronuncia por el experimento, la herejía, la crítica se conforma con el repaso impresionista y desapasionado de eso que estaba ocurriendo en la práctica.
En casi todos los números iniciales de “Cine Cubano” aparecían referencias a las nombradas “cinematografías modernas” y los diversos diferendos estéticos que se protagonizaban en la esfera pública; sin embargo, nadie aludía a lo que estaba pasando en el terreno de la teoría, que no era menos polémico. De hecho, la “Nueva Ola” tuvo su origen en ese grupo de críticos y cinéfilos agrupados bajo la tutela de “Cahiers de Cinema”, que un día apostaron no solo por escribir de una manera distinta sobre cine, sino también hacer cine de un modo diferente.

El tema es mucho más complejo de describir, pero quizás lo anterior nos ilumina un poco más sobre el por qué un cine que alcanzó lo que alcanzó en su gesta fundacional, y que contó desde un inicio con una publicación que se encargaba de “pensarlo” con seriedad, no consiguió que la “Crítica” nacional estuviese a la altura de esa “Creación”. La respuesta, aunque simple, tiene trazas de evidencia: los críticos, como los poetas en la famosa “República” de Platón, fueron expulsados o ignorados.

Juan Antonio García Borrero

CRITICA DE LA RAZON JURADA

jagb 10/06/2009 @ 11:31

La vida es demasiado breve para pretender ser con demasiada frecuencia Jurados de los festivales de cine. Una vez que aceptas esa condición, ya el tiempo no nos pertenece: pasamos a ser rehenes de un Tiempo ajeno. A veces ese tiempo fluye de una manera trepidante. Pero casi siempre pareciera que el mundo se ha detenido, y que el cineasta en vez de hacer cine, lo que se entretiene es en despedazar con alevosía nuestra existencia.

Me niego a creer que ser jurado de cualquier evento sea un reconocimiento o algo así: es más bien una golpiza, en tanto estás obligado a verlo todo, a discutir (a veces de una manera poco cálida) con los compañeros que te han tocado en la tarea, y también una vez que termina la cita, volver a la rutina que te obliga a tomar todos los días esos ascensores que te llevan puntualmente al olvido, mientras que algunas de las películas que has ignorado alcanzan una relevancia extraordinaria.

Todas las películas nos brindan la oportunidad de ejercer durante un par de horas la antropología visual. Conocemos realidades que nunca imaginamos. Comportamientos humanos que jamás habíamos previstos. El dolor de los otros se nos hace menos insólito en la misma medida que nos descubrimos como parte de ese denominador común que se llama “búsqueda de la felicidad”. Una buena película no arregla el mundo ni cura el cáncer, pero sí puede conseguir que como personas nos hagamos un poco más generosas. Menos insensibles, tal vez.

Sin embargo, cuando uno asiste como Jurado a cualquier festival, corre el riesgo de desfilar ante ese conjunto de filmes (realidades ajenas) de dos maneras: como antropólogo o como turista. En el primero sabemos que el ánimo de aprender está por delante de la voluntad de enseñar; en cambio, asumir la posición del “turista” ante estos filmes tiene el inconveniente de dejar a un lado “la curiosidad” para concederle todo el valor al juicio que ya viene hecho según reglas y modos de mirar la vida que se ha incorporado en el lugar de origen.

En esta última variante es difícil que el Jurado pueda percibir señales más allá de la pantalla; por eso excluye de su interpretación al público. No digo que el público siempre tenga la razón, pero no podemos subestimar la capacidad de análisis que hay en ese conjunto heterogéneo de receptores: allí siempre será posible encontrar razones que quizás no nos cambia la opinión que podamos tener de un filme, pero que sí contribuye a iluminar la complejidad del hecho artístico. Y sobre todo la complejidad de aquel a quien va dirigido: la complejidad de esa realidad que compartimos, y que al final de todo, somos.

Juan Antonio García Borrero

MÁS SOBRE LOS MODOS DE ESCRIBIR LA HISTORIA DE CINE CUBANO

jagb 06/06/2009 @ 17:49

Fue muy interesante lo sucedido hace un par de días en la sala “Nuevo Mundo” de Camaguey, cuando un grupo de amigos nos reunimos para conversar sobre el modo (o los modos) en que hasta ahora se ha escrito “la Historia del cine cubano”.

El asunto siempre se ha prestado a la polémica. Pero si bien la escritura de la Historia de Cuba, en sentido general, ya viene suscitando más de un debate, en el caso del cine cubano no ha sido así. A los historiadores y críticos del cine nacional no les motiva, por el momento, fiscalizar los cimientos de esa “construcción” que a la larga es todo relato histórico.

Pienso que la explicación está al alcance de nuestras manos: mientras que el “autonomismo”, la “República”, y otros asuntos sobre los que aún no existe acuerdo académico, forman parte de eso que, de modo general, llamamos “pasado”, el cine cubano, en cambio, es algo que está “vivo”. O dicho de otro modo, que todavía formamos parte de él.

En este caso, el historiador ha de lidiar con obstáculos que no tienen que ver exactamente con la disciplina que practica, sino con la “autoridad” de aquellas fuentes que ahora mismo reclaman, en ambas orillas de esa Historia, el rol de juez y parte.

Pensar críticamente la naturaleza de esa Historia (o “contra-Historia”) que actualmente escribimos, implica pensar ante todo en el origen humano (demasiado humano) de aquello que decidimos considerar como “histórico”: es dirigir el dedo hacia nosotros mismos, para cuestionar esos factores que tanto daño pueden acarrear a la utilidad del relato: las filias, las fobias, el miedo natural, el oportunismo, la incapacidad para admitir errores.

Ahora mismo estoy pensando en Nietzsche y aquel punzante ensayo sobre la probable utilidad e inconveniencia de los estudios históricos. Los historiadores del cine cubano necesitamos enfrentarnos a ese tipo de pensamiento aparentemente demoledor, si aspiramos a que nuestras investigaciones sean algo más que endebles castillos de naipes sobre un papel.

Para Nietzsche, la Historia corre el riesgo de devenir en simples ejercicios de “anticuarios”, o poses “monumentalistas”, por lo que es imperioso incorporar “una tercera manera, la ‘crítica’, y ponerla al servicio de la vida”. Creo que al final todos estaremos de acuerdo en que una Historia que no hable del hombre más común, y que insista en ser apenas crónica de la euforia de los que han vencido, está condenada a ser memoria de unos pocos.

Juan Antonio García Borrero

HOY, EN “NUEVO MUNDO”: OTRAS MANERAS DE PENSAR EL CINE CUBANO

jagb 03/06/2009 @ 12:15

Es probablemente una de las secuencias más inquietantes que se hayan podido concebir en la historia del cine cubano. A lo lejos, vemos a Sergio (el de “Memorias del subdesarrollo”), cruzar una avenida en dirección a nosotros, luego de asistir a esa Mesa Redonda donde un norteamericano ha criticado el carácter obsoleto de las mismas. La figura de Sergio permanece dentro del encuadre, mientras el fotógrafo opera sobre él un lento zoom in. Al mismo tiempo, escuchamos en off el siguiente parlamento:

“No entiendo nada. El americano tiene razón. Las palabras se devoran las palabras y lo dejan a uno en las nubes, en la luna, a miles de millas de todo. ¿Cómo se sale del subdesarrollo? Cada día creo que es más difícil. Lo marca todo, todo. ¿Y tú qué haces acá abajo, Sergio? ¿Qué significa todo esto? Tú no tienes nada que ver con esa gente. Estás solo. En el subdesarrollo nada tiene continuidad, todo se olvida. La gente no es consecuente. Pero tú recuerdas muchas cosas. Recuerdas demasiado. ¿Dónde está tu gente, tu trabajo, tu mujer? No eres nada. Nada, estás muerto. Ahora empieza, Sergio, tu destrucción final”.

Si el parlamento de por sí es sobrecogedor, mucho más lo es la forma en que se ha construido visualmente la secuencia. Hasta este momento, los críticos nos hemos referido al impacto que provoca en los espectadores esa desintegración sostenida del personaje en términos visuales, que coinciden con la lapidaria manera de pensar el personaje cuando anuncia su autodestrucción. El impacto es tan fuerte que, en sentido general, se le achaca a la genialidad de un “Autor” como Tomás Gutiérrez Alea, y hasta al fotógrafo Ramón F. Suárez. Sin embargo, hoy gracias a Jorge Pucheux sabemos que la singular factura de la escena tiene otra explicación.

A partir de ese hecho puntual, estaremos hablando esta tarde, a las cinco, en la Sala “Nuevo Mundo” de Camaguey, de la necesidad de pensar al cine cubano “desde dentro”. Como dije con anterioridad, no será una conferencia al uso, sino en todo caso, un pretexto para escuchar a Jorge Pucheux, Francisco Puñal, Pepín, entre otros que han ofrecido a este blog jugosísimas contribuciones, muy útiles para comenzar a experimentar la tentación de mirar el cine realizado en la isla desde otra perspectiva.

Una perspectiva donde lo hegemónico no sea el criterio del experto que describe (a partir de lo que ve en pantalla) cómo operan en nosotros los filmes, sino que nos proponga un equilibrio entre la Historia “interior” (esa que permanece inédita, intramuros), y la Historia como “fenómeno o espectáculo”.

Juan Antonio García Borrero

FABRICA DE TABACOS (1962), de Sara Gómez

jagb 30/05/2009 @ 15:11

Sara Gómez. Sarita. Sa-ri-ta.

Volví a ver aquella “Enciclopedia Popular” dirigida por ella, que comienza con la panorámica de lo que es una fábrica de tabacos, y finaliza con otra de la Plaza Mayor. Al principio alguien (un señor muy negro) llega a un pequeño puesto de venta con el fin de adquirir tabacos. El pretexto perfecto para conocer un poco de dónde salen estos.

Me hubiese gustado saber quién hizo esa portada donde la animación no puede ser más imaginativa (tal vez Pucheux, o algunos de sus compañeros de aventuras puedan ofrecernos claridad, aunque tengo la impresión de que eso pertenece a la época de Jesús de Armas: al primer-primer-primer equipo del ICAIC, pues al final dice: “Fin. 1962. Año de la Planificación”).

Pero no es de eso que quiero hablar aquí. Es de algo en todo caso personal. El corto me devolvió a la época de mi infancia, cuando mi abuelo (el negro, no el español) me llevaba a la tabaquería “El Surco” (calle San Ramón, casi llegando al ferrocarril, en Camaguey), donde después del triunfo revolucionario volvería a ejercer lo que fue su primer oficio, luego de ser durante un tiempo músico de la Banda Militar del ejército derrocado.

Ver el corto fue algo así como impregnarse otra vez de aquel olor de infancia que nunca más me ha abandonado. Recuperar la fascinación que provocaba en mí mirar a ese grupo de personas concentradas en una nave inmensa. Y escuchar de nuevo al lector de entonces leyendo todas aquellas obras que más tarde Juan de Dios Borrero me comentaba en casa.

¿Habrá sido de él que saqué mi adicción por la lectura? No lo sé, pero esta Enciclopedia me devolvió al kilómetro cero de lo que soy. Fue como aspirar, en medio de tanto humo enrarecido por la vida, una inmensa bocanada de aire que nunca más volvería a ser tan puro.

Juan Antonio García Borrero

SOBRE LAS OTRAS MANERAS DE PENSAR EL CINE CUBANO Y “NUEVO MUNDO”

jagb 29/05/2009 @ 15:00

Hace un par de días “Gaspar, el Lugareño” tuvo la gentileza de pedirme el prólogo de “Bloguerías” con el fin de promoverlo en su bitácora. Intercambiamos, como es de rigor, un par de mensajes. En uno de ellos le comentaba mi sensación de que había una parte de la intelectualidad cubana que vivía anclada en el siglo XIX, sobre todo porque miraba con total indiferencia lo que ahora mismo está sucediendo con las nuevas tecnologías, y el impacto en las maneras de pensar la realidad que nos acosa.

El bloguero respondió con un mensaje donde en una línea me decía que no tenía tiempo de extenderse, pero que me dejaba con una cita de El Lugareño de verdad, que hablaba por él. La cita es esta:

“¿Creen Uds. que nosotros vivimos en el año corriente de 1839, o sea la primera mitad del siglo XIX? No hay nada de eso. Yo he despejado la incógnita y mis cálculos exactísimos me dan para nuestros viejos el año de 1639 y para nuestros mozos el de 1739; el siglo XIX no ha entrado todavía en nosotros. El siglo XIX se pasea allende los mares en un famoso carro de vapor, llevando en la diestra la antorcha de la Religión y en la siniestra la de la Filosofía. En nuestra sociedad no se ven tales cosas: los viejos yacen atascados con la carreta del siglo XVII en el pontonconal de Nuevitas: los mozos llevan el siglo XVIII en los potros indómitos, desbocados en la sabanas de Bayatavo sin dirección ni punto conocido donde terminar su carrera. Sólo nuestros niños arrodillados en los altares del Cristo, levantan sus manitas al Cielo y piden el carro y las antorchas del siglo XIX” (Cartas del Lugareño, p. 199. Carta remitida a sus corresponsales anónimos de Santiago de Cuba y Sancti Spiritus el 16 de enero de 1839.)

A mi modo de ver, el siglo XXI no ha entrado todavía en nuestras maneras de enfrentarnos al cine cubano. Y de eso estaremos hablando el próximo miércoles, a las cinco de la tarde, en la sala “Nuevo Mundo” de la ciudad de Camaguey, el mismo Camaguey de los dos Lugareños. No me atreveré a decir que es exactamente una conferencia, porque lo que propondré serán ideas, algunas de ellas manejadas en este blog, o propuestas en otros textos que a su vez ya han sido rebatidos, o enriquecidos con otros puntos de vista.

La única novedad será que utilizaré como bibliografía (¿debería decir post-bibliografía?) muchos de los post que algunos colaboradores han enviado al blog. Por ejemplo, trabajaremos con la famosa secuencia de “Memorias del subdesarrollo” en la que Sergio se desintegra, y a continuación leeré lo que en su momento Pucheux escribió. Lo mismo haremos con “Now”, y la anécdota de Pepín. Todo esto con el fin de demostrar que hasta ahora la historia del cine cubano que conocíamos es la Historia contada por los críticos (el cine cubano en mi, es decir, la Historia de lo que veo en pantalla, y que prioriza la importancia del Autor), pero muy poco de la Historia en sí (el cine cubano por dentro). Como verán, no habrá un conferencista, sino varios disertantes.

El conversatorio tendrá lugar en la sala “Nuevo Mundo”, la primera de su tipo creada en el país, y de la cual ya hemos hablado en este blog. Como lo cortés no quita lo valiente, hay que decir que ahora la sala no “recuerda el delirante decorado de algún filme de Juan Orol”, como escribí aquella vez. Al contrario: ha sido remozada y ampliada. Cuenta con pantalla grande y equipos de proyección en diversos formatos.

El nombre (que no estoy seguro si fue idea de Luciano Castillo) me gusta muchísimo porque nos sugiere la entrada a una dimensión inédita. Pues bien, a partir del 1 de junio la sala funcionará con un nuevo diseño de programación, auspiciado por la Cátedra de Pensamiento “Tomás Gutiérrez Alea”, y que tiene como fin convertir a la institución en un espacio donde sea posible encontrar lo más relevante del cine nacional e internacional, así como la posibilidad de establecer debates, conversatorios, presentaciones de películas.

Los espectadores de "Nuevo Mundo" podrán disfrutar cada semana de las siguientes opciones:

Lunes y martes, a las cinco de la tarde, "Cinemateca de Cuba", con la exhibición de aquellos filmes que han quedado para siempre en la Historia del cine.

Miércoles, a las cinco de la tarde, “La ciudad simbólica”, un espacio de la UNEAC donde los especialistas Armando Pérez Padrón y quien suscribe presentarán películas, o disertarán sobre variados temas, a veces, con invitados.

También el miércoles, pero a las ocho y media de la noche, podrá apreciarse un pre-estreno presentado por especialistas del Centro de Cine.

El sábado, a las nueve de la noche tendrá lugar la popular tanda erótica, con la exhibición y presentación de filmes relevantes pertenecientes a ese género.

El domingo, a las cinco de la tarde, los integrantes del Cine Club “Francois Truffaut” proyectarán y discutirán filmes de gran vuelo estético.

El último viernes de cada mes, a las cinco de la tarde, sesionará el cine club "Diferente", donde se exhibirán y discutirán materiales que contribuyan a enriquecer y naturalizar la visión que podemos tener de la diversidad sexual.

En la sala también podrán apreciarse los filmes enviados por el ICAIC como parte del Circuito Nacional de Estrenos y la Red Nacional de Videotecas. Asimismo será sede de aquellos eventos relacionados con el audiovisual que se organizan en la provincia, como pueden ser el Taller Nacional de la Crítica Cinematográfica, el Festival del Filme Francés, El Almacén de la Imagen, la subsede del Festival de Cine Pobre de Gibara, o el Festival de La Habana, entre otros.

El proyecto recién se inicia, y en la misma medida que podamos demostrar que “Nuevo Mundo” como espacio es una necesidad para todo ese público que respira audiovisual en Camaguey (pienso fundamentalmente en los jóvenes que estudian en el ISA), aspiramos a conseguir ese ansiado consenso que permitiría saber,por fin,quién le pone el cascabel a lo del “Complejo Cultural Nuevo Mundo”.

Por lo pronto, yo insistiría en que la Oficina del Historiador de la Ciudad debe pensar cuanto antes en cómo resaltar que esta fue la primera sala de su tipo creada en el país (una placa que aluda al hecho, por ejemplo).

Se trata de un reconocimiento elemental a aquellos que hace ya veintitrés años (30 de octubre de 1986) tuvieron la iniciativa de crear un espacio por donde han desfilado no se sabe ya el número de personalidades relacionadas con el audiovisual cubano. Dicho por lo claro: se trata de otra forma de defender la memoria local, ya que nos falta la memoria grafica.

Juan Antonio García Borrero