GUSTAVO ARCOS SOBRE LA TELEVISIÓN DEL FUTURO 16-10-2009 GTM 1 @ 11:37
jagb —¿TELEVISIÓN DEL FUTURO?
Una vez más las preguntas estaban sobre la mesa de discusión en este XXI Caracol de la UNEAC: ¿Qué televisión quisiéramos tener? ¿Cuál es la que podemos hacer? Y aunque no hay gurúes, ni brujos entre nosotros, me gustaría compartir algunas ideas “humanas” que tal vez pudieran desbrozar el camino.
El propio hecho de pensar en la TV del futuro y entiéndase que no se trata del siglo XXII, implica una actitud positiva, una voluntad de transformación y movimiento. Esa posición, para que no sea un gesto o salto al vacío, tampoco demagogia, tiene que ir acompañada de acciones concretas y la disposición de afrontar riesgos como única forma de salir adelante. Si hay que cambiar, revisar o dinamitar lo que existe, hay que simplemente hacerlo de una vez y no darle más vueltas al asunto, porque en eso llevamos al menos un par de décadas.
Aunque para todo el mundo está claro que la Cuba de hoy es bien diferente a la de los 60 o incluso 90, chocamos constantemente con personas que parecen congeladas en el tiempo, mirando o añorando siempre un pasado que jamás volverá. Los castillos en el aire son hermosos para los cuentos de hadas pero la vida, ya se sabe, es otra cosa. Lo hecho, hecho está y el pasado nadie podrá cambiarlo así que miremos lo que tenemos para tratar de seguir adelante.
Primera certeza: si de verdad se quiere cambiar el estado actual de las cosas en nuestros medios, hay que darles mayor autonomía, y no digo total porque estaría hablando de otro país. Significa que sus directivos son los que tienen que tomar las decisiones artísticas, es en el marco de los creadores y técnicos donde se deben trazar las estrategias, los diseños de programaciones, encauzar los presupuestos y delimitar las funciones de cada redacción, canal, equipo o grupo de trabajo. Dialogar, consensuar, escuchar y no imponer. La autonomía significa también, o sobre todo, Responsabilidad.
No hay que ser ingenuos, pues sabemos que hasta el día de hoy todos los Medios están controlados o supeditados por el aparato ideológico del Partido quien de alguna forma es el verdadero dueño del negocio. Partido y Estado que están aquí, indisolublemente unidos, cuestión que no viene al caso tratar ahora. Pero si el Partido representa los intereses del pueblo, y de hecho existe porque así lo quiere el pueblo, entonces tiene, y no debe, que responder dialécticamente a sus demandas. Significa, no dejar para las calendas griegas algo que resulta, clamor popular.
El discurso tiene que ir acompañado de acciones porque si no las palabras se las lleva el viento y la primera acción sería justamente dejar en manos de los artistas y creadores, a la televisión. ¿Qué puede haber contradicciones entre los intereses del Estado y el de los artistas? Desde luego, siempre las ha habido, hay y habrá. Bien, de lo que se trata es de ser coherentes, de encontrar, gracias a las diferencias, el lugar de confluencias y eso solo puede lograrse a través del diálogo y la creación de un sistema que trabaje de forma transversal y no vertical. La UNEAC, las instituciones culturales y los centros de investigaciones sociales pueden y deben jugar un papel esencial en verificar desde sus experiencias, prestigio y contacto directo con la gente, el grado de fidelidad y respeto a los valores culturales de la nación, representados, tratados o visualizados a través de nuestros medios audiovisuales. Entiendo por fidelidad la cualidad de ser fiel a algo que me permita al mismo tiempo discutir y poner a prueba. Una fidelidad sin interrogantes, deja de serlo, se convierte en perversión, dogma y fanatismo.
Resumiendo, no le corresponde al Partido, ni a un individuo que hable en su nombre, ni a un grupo de “sabios” de oficina, que además no saben de arte, ni de medios, ni de comunicación, definir lo que debe hacer nuestra televisión o radio, mucho menos que programas, series, temas musicales, filmes, espectáculos deportivos, infantiles, didácticos o informativos deben trasmitirse y cuáles no.
En segundo lugar, la televisión tiene que respetar a sus mejores artistas y técnicos. Esto redunda, en buscar la forma (y hay muchas) de incentivar, legitimar, atraer el verdadero talento. Si un creador tiene éxito, si su obra presenta valores estéticos notables, si encamina sus energías a la experimentación y la búsqueda en el campo del arte o la comunicación, tiene que sentir recompensados sus esfuerzos. No puede haber igualitarismo, ni homogeneidad salarial donde una vez categorizados, todos reciben el mismo salario sin valorar el resultado de la obra. Desde pequeños hemos escuchado mas como una letanía, que como un principio, que a cada cual según su capacidad. Bueno ya estamos bastante grandes y creo que es hora de aplicarlo. El paternalismo y el subempleo nos han costado muy caros. Si se quiere rediseñar la televisión, ahí tienen un punto por dónde empezar.
No separado de lo anterior, está el tema de reestructurar la institución, ponerla de frente al mundo, de cara a las dinámicas contemporáneas en materia de signos estéticos y artísticos. Por supuesto que tal cosa no puede llevarse a cabo con la pantagruélica plantilla que tiene hoy en día. Dice un axioma que el mejor criterio de la verdad es la práctica. Hemos tenido la saludable experiencia del Canal Habana con su programación territorial de mostrada eficacia. ¿Quiénes integran esencialmente el equipo del canal? Un grupo reducido de jóvenes que le ha ido imponiendo su sello de frescura, espontaneidad y al mismo tiempo rigor. El canal tiene una imagen gráfica que lo identifica, un trabajo coherente de materiales promocionales y spots, un diseño atractivo y una relación de programas de todos tipos y géneros de gran valía. ¡Hasta la pelota se trasmite de forma diferente! ¿Cuál ha sido su principal baza? La libertad creativa, para lograr un sentido de pertenencia al sitio de todos sus integrantes, que ojalá logre mantenerse por mucho tiempo. Y no se trata de un fenómeno reciente pues no debemos olvidar el provechoso cambio que significó hace más de diez años, la aparición a mediados de los 90, de una nueva generación de periodistas que conformaron la programación de lo que era entonces conocido, como CHTV. Los ejemplos no hay que buscarlos fuera están bien cerca.
Una realidad se viene imponiendo en el mundo audiovisual y esa es, la fragmentación y atomización del trabajo artístico, ahora mucho más independiente. Las posibilidades que las nuevas tecnologías brindan a todos, permite que los medios que antes se concentraban en los grandes centros o industrias productoras ahora estén al alcance de muchos. Un creador o especialista no necesita trabajar dentro de la industria para vivir. Siendo realistas, la mayor parte de ellos hace su trabajo oficial, pero vive “por la izquierda”, es decir pueden pertenecer al ICAIC, la Tv nacional o alguna otra entidad, pero esto no implica mejoras a su calidad de vida o estatus social cosa que alcanzan, alquilando a otros sus servicios.
El trabajo independiente en la esfera audiovisual es un fenómeno relativamente nuevo en nuestro contexto, revelando nuevas formas de producción y singulares relaciones contractuales que han puesto en jaque tanto a los centros productores como al cuerpo de leyes preexistentes sobre derechos a la propiedad intelectual asunto que por cierto, ha estado en plena y calurosa discusión durante los últimos meses. Una señal de cómo se ha invertido el proceso y muestra la precariedad de la industria es que muchas veces ésta, tiene que alquilar los equipos de sonido o cámara a los propios creadores independientes pues ella no dispone de estos. En definitiva no resulta descabellado pensar en una Tv de personal limitado, donde prime y se valore realmente el talento, que diseñe una plataforma funcional y abierta a la diversidad de experiencias o géneros y realizada en buena medida gracias al servicio contratado, de pequeños grupos de creación artística independientes. ¿Será que toda la vida es sueño?
Si se quiere una televisión eficaz, dinámica y a la altura de las demandas de su época hay que actuar justamente, en correspondencia con lo que te dicta la vida y no a contrapelo de ella, pensando que se trata de fenómenos pasajeros o circunstanciales.
Todos los años escuchamos decir que no hay dinero, ni recursos suficientes para emprender los cambios que demandan la población o los especialistas. Cierto, que hay escaso financiamiento, pero es falso que ese sea el justificante. Si así fuera por qué hay tantos programas en la radio y tv que derrochan el dinero o el presupuesto del Estado sin que tengan ningún sentido más que el de satisfacer dudosas políticas en la esfera ideológica. ¿Por qué hay dinero para sacar al aire espacios que pocos ven, plagados de errores conceptuales y burdas manipulaciones que además se repiten sistemáticamente sin que tengan verdadera audiencia? ¿Cuántos espectadores siguen las tediosas clases por TV que son además retransmitidas o situadas en horarios del prime time? ¿Por qué hay tantas personas, conductores, periodistas o supuestos especialistas que perciben un salario por ser mediocres, retóricos y sobre todo aburridos? ¿Por qué una y otra vez se llenan huecos con documentales de lagartijitas, competencias de Fórmula 1 y patinaje sobre hielo, novelas pasadas de moda y reposiciones de la Mesa Redonda? ¿A cuántos puede interesarle el pormenorizado reporte informativo, que sigue el rumbo de un mandatario visitante por toda la ciudad, nota periodística que hace incluso alterar la programación y sacar espacios del aire? ¿Alguien sabe cuánto cuesta un minuto en pantalla? Si hoy mismo apareciera el dinero necesario para invertir seriamente en la TV, seguiríamos probablemente igual pues lo que hay que cambiar son los conceptos, las estructuras actuales y por qué no, también a muchas de las personas que ejecutan sin chistar las más disparatadas ideas.
¿Cómo puede diseñarse una televisión de cara al espectador si no son escuchadas sus demandas y si la imagen que les da de su propio país suele ser falsa o edulcorada? ¿No se nos ha dicho que se trata de una TV de servicio público? ¿Dónde están los verdaderos programas de crítica y opinión? ¿Por qué solo muy raramente, nuestros ministros o dirigentes se sientan en los estudios a responder las interrogantes de la población? ¿O es qué acaso su gestión no nos concierne? ¿Por qué hay tantos programas que se parecen unos a otros, sin personalidad o perfil que los distinga? ¿Por qué en los Telecentros suelen reproducir los esquemas de la Tv Nacional? ¿Por qué en la Tv Nacional tenemos que ver reportajes localistas o comunitarios sin verdadera trascendencia? ¿Hasta cuando tenemos que escuchar a los más veteranos decir que la Tv de Goar Mestre o Pumarejo, si era una televisión? ¿ Por qué si, desde hace 20 años tenemos un mercado de productos en divisa y millones de cubanos disponen de esa moneda, no podemos hacer publicidad comercial de los productos nacionales que son consumidos masivamente por la mayor parte de la población? ¿Si no hay dinero, no puede ser esta una forma de obtenerlo y de paso potenciar el consumo de mercancías cubanas?
Finalmente, la TV no existe para sustituir el papel de otras instituciones de la sociedad. Los problemas de esta no son de su responsabilidad, pueden o no, ser reflejados o debatidos públicamente y desde luego influirá, educará, trasmitirá valores, patrones sociales e ideas, pero no debe sustituir el papel, ni de la familia, la escuela, las universidades, los políticos, ni el estado. No es tampoco la casa de Dios aunque para muchos, en el mundo de hoy Dios es precisamente la Televisión.
Gustavo Arcos.
PD: ANNA ASSENZA SOBRE LA TV CUBANA
Juan, y Gustavo, por supuesto:
Me gustaría, en calidad de yuma obsoleta (obsoleta porque hace años que vivo aquí por lo tanto ya no soy una yuma, mas bien una (insisto) emigrante en Cuba) y por ende aficionada televisiva cubana, o 'utente', como se dice en Italia, me gustaría, decía, echarle un cabo a la TV cubana.
Yo provengo de una sociedad donde de verdad la TV es dios, y por eso puedo decir que la televisión cubana me encanta, aunque hay algo que tendría que cambiar para hacerla meno aburrida. Incluso yo soy una seguidora de la Universidad para todos, que a veces es agotadora, pero a veces es muy interesante, como por ejemplo las lecciones de estos días sobre la cultura musulmana. Escucho hablar al profesor (que como todos profesores a veces te dan sueño por como hablan, pero yo lo disfruto por ser uno que sabe bastante sobre el asunto y me quedo voluntariamente despierta para no perderme las informaciones que me da, en fin no todos son Cicerone, oradores eclécticos, pero sabe mucho y nos brinda su conocimiento, ¡gracias!)
La televisión cubana en mi opinión es la mejor que he visto hasta ahora, y yo sí he visto bastantes TV de otros Países, porque para mi ese cajón me interesa muchísimo verlo por cuestión laboral mía, ya que me gustaría trabajar en ella desde hace mucho. Me encanta la idea de entrar en las casas de la gente de a pié y contribuir al cambio de mentalidad restringidas. Mi abuela siciliana de cien años y pico de edad me dio esa idea cuando vi que en los años '80, la época del Hedonismo reganiano, la época de las Soap Operas o de las telenovelas, la televisión les cambió la cabeza, se modernizó de pronto. ¡Carajo que bello! Me di cuenta del poder que tiene ese objeto sobre los cerebros de la gente, que eso puede ser negativo pero también puede ser un medio positivo para ayudar al desarrollo de la mente. Como todos venenos te salvan o te matan, depende como se utilizan. Y es en ese sentido que a mi me gustaría trabajar en ella, decir cosas inteligentes.
Ahora: yo conozco un montón de personas jóvenes en Cuba, jóvenes que ahora tienen 30 y picos años, que son brillantes, y que trabajan en la televisión cubana, ellos son el fruto de la educación que recibieron aquí, y déjenme decir que son todas personas llenas de amor, sea para el trabajo que hacen que para el Pueblo al cual quieren entretener. Estoy pensando en gente como Luis Hidalgo de TV de Pinar del Río, estoy pensando a Waldo Ramírez de la Ribera y su esposa Iriana Pupo Serrano de la TV Serrana, y que ahora trabajan en TV Cuba Visión, uno y la otra en Canal Habana, estoy pensando en Frank Padrón, de nuestra América, en Chavarría del viernes, a Marta del programa de entretenimiento dominical, estoy pensando en todos aquellos que a pesar de lo duro que debe ser trabajar con un sueldo muy reducido, decimos la verdad porfa, se la pasan creyendo sobre todo en al amor que les meten a su trabajo. Yo me asombro por tanta generosidad, eso no pasa a menudo en el mundo entero.
Quizás los censores, que los hay porque cada televisión que se respete tiene que tenerlos, o sea, expertos en telecomunicación, propiamente porque a veces hay que saber como decir las cosas y cuando a todo tipo de público, deberían cambiar. Lo digo porque a mí personalmente me pasó una cosa muy curiosa, que me hizo morir de la risa cuando me enteré; les contaré para ver si se ríen conmigo:
Produje un cortometraje de ficción, “Libertad de movimiento”, el cual habla de tres personas que viven juntas en la Habana y se mueven libremente, una de ellas se encuentra sin brazos y sin piernas. Lo remarco porque me sorprendí muchísimo cuando me enteré de por qué 'coño' (discúlpenme la palabrota, pero la encuentro necesaria a este relato tan cómico para mi gusto) la TV no acababa de ponerlo en programación, a pesar del hecho que yo se lo regalé, por lo tanto no le costó nada (de la serie, los cineastas independientes a veces salvan el culo sin pedir nada a cambio, lo importante es que nos vea el Publico, de amor se trata en fin), hacía un año que esperaba con mucho orgullo y afán que lo pusieran en televisión.
Pues un día me entero que los censores habían decidido censurarlo porque al parecer en el cuarto comedor de la locación había un hueco en la pared que estaba tapado con la efigie de la bandera cubana.... y eso pareció ofenderlos.... cosa muy ridícula para mi gusto, uno porque estoy dispuesta a defender mi elección a nivel social, político y patriótico; ese hueco representa los huecos del mundo entero, que si los tapamos con la bandera cubana quizás podemos lograr cambiar la humanidad, y lo pienso seriamente, sin panegíricos lameculos, creo en esta sociedad, aunque llena de contradicciones humanas, y por lo tanto justificable, pero lo que no puedo justificar y ni tolerar es como es posible que el ojo del censor no se conmovió para nada en mirar la protagonista que a mi juicio llena la pantalla de algo más fuerte que un hueco en la pared que nadie ve, afortunadamente, (porque si no me disparo por la insensibilidad mostrada por el censor en cuestión), pero gracias al cielo existen gente inteligente y humana como Waldo que de inmediato, cuando supo y no por mí, más bien por sus colegas de trabajo, lo que estaba pasando, liberó mi obra y finalmente el publico cubano pudo desfrutarla y estoy segura (porque me lo han dicho por la calle) les cambió la vida a muchos, la potencia de las imágenes funciona....
Pero a pesar de este relato que acabo de escribir, a mi sigue gustándome mucho la televisión cubana. Estoy de acuerdo por completo con Gustavo Arcos en que se debería dejar de torturar a los televidentes con cosas inútiles, como el paseo de los Poderosos de otros Países ( discúlpenme los lectores de este Blog, los llamo poderosos porque no me gusta la obesidad de los políticos, los únicos flacos son los vietnamitas, los demás son demasiados gorditos y por ende los considero hipócritas a todos, seguramente cada uno de ellos viven en forma que no corresponde a como vive su gente de a pié, demasiadas cadenas de oro y demasiada barriga no me hacen ver para nada bondad generosa o voluntad de cambiar la situación de los países subdesarrollados, la política es sucia y es un negocio, no me cabe duda de ello)
Quiero contribuir a este debate en la Uneac diciendo: “Denle libertad de movimiento a los ex jóvenes que ahora tienen 30 - 40 y 50 años, que esta revolución los crió súper bien, son diferentes, son hombres Nuevos de verdad, ¿como es posible que no se den cuenta?”. No se pueden crear Genios y después cortarles las alas, eso es cruel y estúpido para mi gusto.
La Televisión cubana es la mejor en el mundo, se lo dice una ex yuma italiana, se lo garantizo, aprovechen de todo ese material humano extraordinario que empezaron a formar desde hace 50 años, y dejen de ser egoístas. Un verdadero Maestro es aquel que tiene la sabiduría de dejar espacio a los discípulos. Lo decía Confucio también, lo aprendí de el.
Anna Assenza
(una televidente maniática a la TV cubana)
DANAE DIÉGUEZ SOBRE LAS MUJERES EN EL CINE CUBANO 15-10-2009 GTM 1 @ 20:51
jagb —Hacía más de un mes que no revisaba la cuenta Yahoo, pues el acceso a esa dirección desde aquí se convierte en toda una pesadilla. Encontré mensajes de amigos que pensarán que me he olvidado de ellos, y no es así: les estaré respondiendo en breve.
Uno de los mensajes que hallé fue esta conversación desarrollada el año anterior entre Dalia Acosta y Danae Diéguez , pero que encaja muy bien con toda esa polémica que se desarrolló en su momento en el blog, a propósito de la (escasa) presencia de la mujer realizadora en el cine cubano.
Les dejo con estas reflexiones, y lo único que le pido a cambio a Danae es un anticipo de lo que será su tesis doctoral. Los lectores de “La Pupila” lo agradeceremos.
Juan Antonio García Borrero
MUJERES INVISIBLES DETRÁS DE CÁMARA
Entrevista de Dalia Acosta
LA HABANA, mar (IPS) - La producción cinematográfica en Cuba no ha escapado al abrumador predominio de la cultura machista en la sociedad. Penetrar en esta industria, un coto casi exclusivo para hombres aún, es prácticamente una quimera para las cineastas.
En cinco decenios de historia del estatal Instituto Cubano de Arte e Industria Cinematográficos (Icaic), sólo un largometraje de ficción ha sido dirigido íntegramente por una mujer: "De cierta manera", de Sara Gómez (1943-1974), cuya obra, considerada transgresora, apenas se conoce fuera de los círculos académicos y de la crítica especializada..
En estos días, la realizadora Rebeca Chávez concluye la edición de "Rojo vivo", filme inspirado en la lucha armada contra la tiranía de Fulgencio Batista (1952-1958) en la ciudad de Santiago de Cuba, más de 850 kilómetros al oriente de la capital cubana.
Danae Diéguez, profesora de la Facultad de Arte de los Medios de Comunicación Audiovisual del Instituto Superior de Arte (ISA) de la isla, ha dedicado especial atención al estudio de la presencia femenina en la cinematografía local, donde "la voluntad política no ha bastado para eliminar el machismo y la cultura patriarcal".
Diéguez, que está preparando su tesis de doctorado bajo el título "Mujeres detrás del lente. El audiovisual cubano dirigido por mujeres", considera que se trata de un fenómeno cultural y económico, según dijo a IPS en una entrevista realizada a través de correo electrónico.
IPS: -- ¿A qué atribuye la invisibilidad que, como señala en su ensayo "De la mirada femenina sobre la violencia", padecen muchas realizadoras cubanas?
DANAE DIÉGUEZ: -- El primer punto es que realmente son pocas las realizadoras, con respecto a los directores. La cuestión estadística dice algo, pero no es lo más importante. Puede existir igual número de mujeres y que ellas reproduzcan patrones patriarcales.
La clave en la realización estaría en las posibilidades de acceder a ella en condiciones de equidad para, desde esa igualdad de oportunidades, elaborar el proyecto, presentarlo y concretarlo.
Lo otro es que el cine históricamente ha sido un mundo masculino. Las mujeres se ocupaban de otras cosas: vestuario, maquillaje y, en los mejores casos, edición, pero escasísimamente de la dirección.
A ello hay que sumarle que el cine es arte, pero también es industria. Yo me siento a escribir una novela en la soledad de mi casa y la escribo, pero el cine hace más complejo el proceso de creación por toda su infraestructura. Estamos hablando entonces de un fenómeno cultural, evidente, y otro de carácter económico.
Cuando se unen ambos elementos, sucede lo que tal vez haya hecho decir a la directora cubana Mayra Vilasís que era "más fácil ser pilota de aviación que directora de cine".
Dentro del Icaic, exceptuando a Sara Gómez, ninguna mujer ha podido realizar un largometraje de ficción. Hubo que esperar a "Mujer transparente", en 1991, para encontrar las historias de ficción de tres directoras (que trabajaron en equipo con dos hombres). Por lo tanto, todas realizaron documentales, cuya recepción, sabemos, es diferente, minoritaria, por decirlo de alguna manera.
Otras directoras han surgido fuera de la gran industria. Aunque algunas han tenido un camino de crecimiento y tienen una trayectoria muy intensa, se han mantenido fuera del centro que legitima la realización cinematográfica en la isla.
No voy a mencionar nombres para no ser injusta si olvido a alguna pero, por ejemplo, Teresa Ordoqui dirigió en 1989 en los Estudios Fílmicos de la Televisión un largometraje de ficción en 16 milímetros, "Te llamarás Inocencia", película con una propuesta visual muy interesante y de la que apenas se habla, para no decir que no se menciona.
Hay otra razón importante y es la emigración al vídeo, como soporte que "democratiza" la realización. Esto fue clave para las mujeres que encontraban en el celuloide un impedimento para poder expresarse.
IPS: ¿Cree que en el cine cubano existe una mirada femenina, asumida particularmente desde la conciencia de género?
DANAE DIÉGUEZ: No lo creo. Existen momentos muy puntuales en los que se podría hablar de una mirada femenina, tanto en largometrajes como en documentales, pero no se puede hablar de ello como algo que identifique una línea estilística. Y estoy hablando de todo el cine cubano, tanto hecho por hombres como por mujeres, porque puedes ser hombre y tener una mirada femenina y viceversa.
Sabemos que ser mujer no implica tener una mirada femenina. Tampoco por haber tratado el tema de la mujer y sus conquistas ya se tiene una conciencia de género, lo que comprende muchas otras cosas. El hecho de que yo como académica, o aquél como crítico lea, vea y escriba sobre esta cuestión, es otra cosa.
IPS: En su opinión, ¿por qué la violencia de género aparece como tema recurrente en la producción más reciente de las jóvenes cineastas cubanas?
DANAE DIÉGUEZ: Es un tema más, entre tantos que la joven generación está asumiendo. Al trabajar con un corpus de obras dirigidas por mujeres, empiezo a encontrar regularidades temáticas y eso me ayuda a sistematizar y hacerlas visibles, que es mi primer objetivo.
La violencia de género también se ha hecho más visible en nuestra sociedad y en el mundo en general. Cuba tiene particularidades al respecto.
Para mi generación, nacida en los 70, el mundo era otra cosa. No advertíamos la violencia como algo cercano, si acaso fuera de nosotros. La década del 90 cambió el panorama y hace unos años se habla de la violencia y de sus múltiples manifestaciones de manera más clara. La directora Lizette Vila, que lleva tiempo abordando la temática en sus documentales, sólo en 2007 lo hizo con las mujeres cubanas maltratadas.
Como ha dicho el historiador cubano Julio Cesar González Pagés, "las principales manifestaciones de la violencia son las que ejercen los hombres sobre las mujeres, sobre otros hombres y sobre sí mismos"..
Las jóvenes viven en ese mundo, asisten a él con la mirada de las creadoras y no hay respuestas sino preguntas, que salen a relucir en sus obras relacionadas con el círculo de la violencia y su naturalización. Eso es algo que me ha llamado la atención en las obras realizadas por mujeres.
IPS: ¿Qué contribución ha hecho --y puede aún hacer-- el cine dirigido por mujeres a la cinematografía de Cuba, tanto en su dimensión puramente estética como en su resonancia social?
DANAE DIÉGUEZ: La contribución no está en lo estético, aunque hay momentos interesantes en algunas de ellas. Habría que investigar con más asiduidad. No me he detenido a verificar si definen o no una mirada estética que distinga un espacio de lo femenino, o sencillamente si se da en ellas la producción de imágenes resistentes a una cultura patriarcal.
En el mundo de la realización audiovisual y cinematográfica, la equidad de género no será cierta hasta que, en la vida real, se traduzca en la posibilidad de concretar los proyectos de las mujeres.
Recientemente, en la séptima Muestra de Nuevos Realizadores, gracias a la sensibilidad y la inteligencia de la dirección de ese encuentro, pusimos en la agenda del Icaic varios temas, entre ellos el de las mujeres directoras de fotografía. En Cuba ya hay muchas, algunas con una calidad notable, que aún no pueden entrar a la industria sencillamente porque son mujeres.
Los tiempos son otros: la tecnología se ha aligerado, las escuelas de cine existen y con una cámara en la mano se pueden hacer maravillas, aun fuera de la industria. La muestra de este año demostró, entre otras cosas, la calidad creciente de las más jóvenes, las temáticas que registran, en muchos casos relacionadas con el mundo y el espacio de lo femenino.
Esa es una verdad que se impuso y se impone. Queda ahora que quienes ejecutan y toman decisiones en nuestras instituciones asuman la equidad de género como ese camino necesario para hacer más justicia. (FIN/2008)
GUSTAVO ARCOS SOBRE EL EVENTO TEÓRICO “CARACOL” (2) 15-10-2009 GTM 1 @ 11:34
jagb —Juany:
Ayer en el marco del Caracol le tocó el turno a la crítica cultural y la realización audiovisual. Rufo Caballero fue el "maestro de ceremonias" conformando un bien heterogéneo panel integrado por José Luis Estrada, editor y periodista cultural de Juventud Rebelde, Bilko Cuervo, realizador de video clips, Danae Carbonell, profesora e investigadora de la Facultad de los Medios del ISA, Delso Aquino, realizador de la TV y Eduardo Morales, profesor de estética del ISA.
Quedaron expuestos varios de los fenómenos que acompañan a la crítica y su ejercicio en Cuba. Para algunos, todavía son escasos los espacios donde esta puede encontrarse siendo igualmente llamativa, la falta de sistematicidad y profesionalidad de la misma teniendo en cuenta que muchas de estas voces se han quedado varadas con respecto a fenómenos artísticos y culturales que se manifiestan o son tratados, en las obras de nuestros días. Figuras de la crítica que deberían sintonizar con las investigaciones sociales, el arte de vanguardia, los nuevos cambios tecnológicos que tanto influyen en el resultado final de una obra, las lecturas de género, la narratología o la semiótica. De particular significación resulta que cada año egresan de las carreras de humanidades más de cien jóvenes que se insertan en los medios, o la prensa y tras prometedoras tesis e investigaciones, diluyen su andar poco tiempo después de graduados, en otras labores no precisamente críticas.
Yo pienso particularmente que no se trata de la carencia de espacios en los medios. Han proliferado múltiples revistas culturales o especializadas, páginas web de alcance nacional, suplementos, concursos y eventos para la crítica o el ensayo. Pienso que el asunto está en que tras la drástica reducción editorial vivida en los 90 donde desaparecieron prácticamente todos los espacios para la crítica, cuando se volvió a reanimar y regularizar la salida de revistas, estas solo pueden encontrarse en sitios puntuales, asociados mayormente al mundo académico o intelectual. Por tanto se produce una circulación "en guetto" de esta producción, un consumo limitado por aquellos mismos que participan y piensan el fenómeno artístico pero que muy rara vez se extiende a otras zonas de la sociedad. La gente entonces solo conoce a un puñado de críticos, los que son visibilizados por la TV, o por su columna en la prensa nacional y suele por tanto considerar al todo por las partes, la opinión de tres o cuatro constituye la voz de toda la crítica. Los autores o creadores padecen del mismo mal Cuántas veces no hemos escuchado decir a un realizador que la crítica dice tal o cual cosa sobre su obra, tomando la opinión de un solo crítico como representante de todos. Y aunque está claro que las revistas especializadas, no son aquí ni en ningún lugar, asunto precisamente consumido por "las masas", sanearía mucho el pensamiento de la nación, una distribución más coherente y amplia de las publicaciones, los textos críticos y las investigaciones socioculturales que frecuentemente salen a la luz. No debe tampoco confundirse el periodismo cultural con la crítica especializada y si bien ambos pueden coexistir en un mismo órgano de prensa las funciones y herramientas de análisis son diferentes.
Varias intervenciones insistieron en la necesidad de uno o varios programas de crítica en la TV. El único que existía, “La columna”, desapareció un buen día sin que mediara ninguna explicación a los espectadores (práctica por cierto frecuente en el medio) y no ha sido substituido por otro. Un espacio como “24 x segundo”, se añora y se pide a gritos su retorno, ahora que el audiovisual está tan presente en nuestra vida cotidiana. Resulta llamativo que para determinadas autoridades e ideólogos, el ejercicio de la crítica en la TV despierta ojeriza. No conciben que el medio, brinde un espacio de crítica a las obras producidas por ellos mismos. El crítico resulta satanizado, visto por muchos como el enemigo, el parásito que espera agazapado para saltar sobre su víctima. En este sentido, ambigua resulta la respuesta de las autoridades o los creadores, cuando se sienten complacidos y legitimados, si el crítico alaba su obra, señala sus valores y reconstruye ésta de forma positiva, mientras que sucede lo contrario si el crítico, aun desde una posición de respeto y rigor en su ejercicio, cuestiona, señala o alerta, sobre las manquedades y errores de la misma. Si una obra es refrendada por la crítica o legitimada por un Premio de cualquier jurado, el artista se siente complacido y recordará frecuentemente este espaldarazo a su obra. Si por el contrario nadie lo menciona o avala, los improperios caerán sobre los críticos, "ciegos" a los valores de su obra y si por alguna razón reciben el Premio de la popularidad, la frase ya está escrita: ustedes el público son los verdaderos críticos, son mi mayor premio.
La relación crítica-público fue también abordada prolijamente desde la mesa, pues algunos sienten que los destinatarios o espectadores, no son tomados en cuenta, especialmente cuando el crítico adquiere poses o parece escribir para si mismo, utilizando en un medio tan masivo como la televisión o la prensa nacional, una escritura compleja y recargada de frases e ideas incomprensibles que solo provocan un abismo entre unos y otros. Hay que pensar también en el destinatario y tener claro los espacios donde la crítica se expone, tender puentes de comunicación con los públicos y sin caer en vulgarizaciones, generar un cuerpo de ideas claras y sólidas sobre los autores, obras o fenómenos que se interpretan.
Otras ideas como la confusa creencia de que mientras más datos o informaciones de premios se den de un artista y filme, "la crítica" será mejor aceptada, o la ausencia en la escuelas de humanidades de un corpus teórico y técnico que prepare verdaderamente a los estudiantes en el ejercicio crítico, la falta de una cultura del debate en nuestros medios, el respeto a los criterios diferentes y la urgencia de que se implemente un programa nacional de apreciación audiovisual en nuestros centros de enseñanza, fueron asuntos sobre los cuales también se debatió en este día del Caracol UNEAC.
Para las próximas jornadas se esperan intercambios sobre la necesidad de convertir los programas informativos en un espectáculo, la existencia o no en Cuba de una televisión de autor y los riesgos que representa hacer una televisión sin recursos o de espaldas a los espectadores.
Un abrazo
Gustavo Arcos
GUSTAVO ARCOS SOBRE EL EVENTO TEÓRICO “CARACOL” 14-10-2009 GTM 1 @ 11:44
jagb —Juany:
Ayer tuvimos el panel de discusión en el XXI evento Caracol que organiza la Asociación de Artistas del Audiovisual y la Radio en la UNEAC. Estuvieron conmigo, bajo el tema “Hacia una nueva generación en el cine cubano: ¿nueva?, ¿generación?, ¿cine?, la joven fotógrafa Yanelvis Gonzáles, el documentalista Karel Duchasse, el productor Inti Herrera y el videoartista Javier Castro. Hubo una quincena de intervenciones de los asistentes y por supuesto un grupo de ideas expuestas desde la mesa. Te cuento mis impresiones:
Por primera vez las demandas o críticas principales no fueron a problemas con la exhibición de las obras. Sin duda se ha avanzado mucho desde el pasado año pero, significa qué está resuelto este vital asunto. No. La producción audiovisual es amplia y lo será cada día más, no basta entonces con tener una sala de cine en la capital, o algunos espacios en la Tv nacional que exhiben y comentan las obras. Hay que generar y sobre todo sistematizar la distribución de los materiales, de todos y no solo de un grupo de ellos. En el mismo sentido pienso que debe resolverse lo concerniente al derecho de autor audiovisual, una Ley que clama desde hace años por su concreción y que ahora mismo ha generado airadas disputas entre los creadores y los organismos o entidades exhibidoras.
Se hicieron intervenciones relacionadas con la necesidad de "pasar a otro nivel" en la creación de los "jóvenes". Es decir hay como una saturación del documental de corte periodístico, que aborda fenómenos complejos de la realidad, o se acerca de forma crítica al drama cotidiano, predominando la obra testimonial, que interroga o convierte a los sujetos en cabezas parlantes sin que detrás existan presupuestos artísticos y cuya dramaturgia audiovisual apenas juega con el lenguaje o el género. En fin, obras que no rebasan las circunstancias, o las anécdotas, que permanecen dando vueltas sobre sí mismas sin que se produzca, en muchas de ellas, un desmontaje de esa realidad o conflicto. ¿Han tenido los jóvenes una formación que les permita relacionar las cosas?. Evidentemente no, hay que observar el estado actual de la educación media y superior en Cuba para comprender por qué las nuevas generaciones cada vez más, descreen de su propia historia cultural, desconocen sus valores y ven desdibujados o desprestigiados muchos de los signos o símbolos de la nación. La retórica discursiva, el pensamiento dogmático y la poca incentivación de una formación, donde la duda y la investigación sean la esencia, provoca carencias y lagunas de todo tipo, que más adelante se hacen ver en la superficialidad de muchas de las obras audiovisuales. Recuerdo un viejo axioma que expresa, como conocer el pasado nos permitirá mejorar el futuro, pero, de qué pasado o Historia estamos hablando, si en buena medida, esta ha sido construida desde la manipulación y el ocultamiento.
Hubo coincidencias en que los jóvenes no deben esperar la ayuda oficial o institucional para realizar sus obras. Hay que conquistar los espacios y si es preciso emplear toda su fuerza o energía. Algunos, suelen lamentarse continuamente por la falta de apoyo institucional, la no existencia de equipos o tecnología, o las trabas burocráticas que deben enfrentar. En ese aspecto varios realizadores "mayores" hacían memoria de cómo también ellos en su momento, tuvieron que sobreponerse a similares limitaciones o censuras, recordando que siempre, el poder colocará barreras ante la creación artística. Resumiendo, hay que ganarse los espacios filmando, creando y "empujando la cerca" cada día un poco más.
De forma esperanzadora fue vista la renovación del audiovisual si de mujeres se trata. La propia Yanelvis desde su participación en la mesa contó sus experiencias como directora de fotografía, un territorio que hasta hace muy poco tiempo permanecía vedado a las mujeres. Ya son varias las muchachas que se desenvuelven en la Tv, el video y el cine como fotógrafas y tras la cámara. En el ICAIC todavía parecen tener prejuicios con esto y se contaron anécdotas recientes sobre el poco apoyo que se le da a las mujeres que se interesan por esta especialidad, figuras que se parapetan detrás de criterios absurdos sobre el peso de la cámara de cine, que según dicen, puede afectar la anatomía y sus órganos femeninos!!!!!!!!. La presencia de la mujer se expande también por otras especialidades como el sonido y la dirección. Danae Carbonell quien se ha consagrado a investigar sobre el tema de estas en el cine cubano, intervino acertadamente sobre los nuevos temas visibilizados por ellas, gracias a sus obras.
El cine y el audiovisual tienen que conectarse de una vez con las otras artes. Se recordaba cómo en los 60 y 70, artistas de la música, la danza y la plástica frecuentaban el ICAIC y dialogaban con los cineastas o creaban para la institución. Eso se ha perdido. El audiovisual de hoy tiene que establecer vasos comunicantes con las otras artes, nutrirse de ellas, experimentar con el propio lenguaje, salir quizás de esa impronta del arte figurativo y escénico para comunicarse con otras corrientes de la vanguardia como el minimalismo, el expresionismo o el conceptualismo. Abrirse a otras experiencias en el campo de la visualidad y la representación. Si el cine de los jóvenes repite el modelo y las formas heredadas por "sus padres" está perdido, no habrá futuro. Hay que abrirse a nuevos géneros y explorar otras aristas con la imagen y la narración.
Por último me parece importante destacar que no hay un concepto de generación entre ellos. Pueden tener la misma edad y participar de similares angustias creativas pero su posicionamiento en la sociedad cubana es fragmentado, no institucional o industrial. No tienen un sitio concreto de pertenencia, trabajan de forma independiente y en pequeños grupos que siguen más una voluntad cooperativa, estructurada por afinidades o necesidades de producción. Muchos cuentan ya con sus propios equipos de sonido, edición y filmación, que les dan mayor autonomía y libertad, incluso suelen ser contratados por la propia industria oficial que, paradójicamente carecen de estos equipos. Los "nuevos" suelen moverse en un espectro artístico muy amplio, lo mismo hacen documentales que ficciones, un clip musical, que una campaña promocional, un spot de tv, que una gala, una puesta teatral, que un comercial de cerveza. Un solo artista puede moverse con eficacia, al mismo tiempo en diversos registros, algo muy raro de encontrar en otras etapas del cine nacional. Este desplazamiento genera en ocasiones obras de límites difusos, híbridas o contaminadas y eso está muy bien, pero al mismo tiempo esa independencia los hace débiles ante la acción del poder. Casos de obras relevantes, realizadas por los "nuevos", han sido prohibidas o censuradas por varios años sin que sus propios colegas o contemporáneos puedan ejercer una presión o voz común que ayude a su difusión.
Juany, otros aspectos fueron igualmente abordados, como por ejemplo, la preocupación de que a los debates del Caracol apenas asisten jóvenes. La divulgación del evento se ha realizado por los medios, cerca incluso de la UNEAC radica la Facultad de Periodismo y Comunicación social y no muy lejos la Universidad de La Habana, es un espacio abierto, donde una vez más se han dicho y tratado asuntos importantes sobre la cultura y la sociedad cubana, sin embargo los debates siguen siendo entre una decena de especialistas de los medios, sicólogos o investigadores sociales, pero adolecen de una presencia joven o de personas "de la calle". Tal vez sea justamente una señal de ese agotamiento del discurso que mencionaba más arriba, vencido por la inercia y la ya patológica falta de respuestas institucionales o gubernamentales a los pedidos e interrogantes, que en cualquier foro plantean, los habitantes de esta isla.
Hoy miércoles le tocará el turno al debate sobre la crítica artística en los medios.
Un abrazo desde el Vedado
Gustavo Arcos.
MARIO CRESPO SOBRE EL OFICIO DEL ASISTENTE DEL DIRECTOR. (7) 13-10-2009 GTM 1 @ 11:47
jagb —HUMBERTO, EL CASTING, LOS EXTRAS Y LOS FONDOS.
Querido J.A:
Ahora que leo la noticia acerca del nuevo documental que hace Carlos Barba, sobre Humberto Solás, vuelven a mi memoria los largos días de trabajo en Cecilia y veo con admiración el magnífico empeño de Barba. Nunca se va a escribir ni hablar suficiente sobre la interesante personalidad de Humberto y su obra y Carlos Barba lo sabe, por lo que creo ya va por su tercer o cuarto documental sobre la obra de Humberto y le felicito.
“Cecilia”, es la película más grande, desde el punto de vista de producción, de toda la historia del cine cubano hasta hoy. Cientos de extras, toneladas de vestuario, kilogramos de maquillaje, decenas de locaciones, amén de la cantidad de horas trabajadas para conseguir una auténtica obra de arte que, guste o no guste a algunos, ha devenido una referencia, como “Lucía”, “Un hombre de éxito”, “Amada”.
Podría escribirse horas sobre el método de trabajo de H.S, cada aspecto del desarrollo de la película da para un ensayo. Pero en esta ocasión voy a hablar del casting y de la selección y trabajo con los fondos, lo cual está relacionado con el trabajo de utileros, maquilladores, peluqueros, constructores, que hacían su trabajo bajo la mirada exigente de Humberto.
Aunque ya Impala S.A, coproductora española, proponía a Imanol Arias para Leonardo y la candidata por Cuba era Daysi Granados para Cecilia, Humberto quiso hacer un ejercicio de reafirmación tal vez, librando una convocatoria que serviría además para renovar la lista de figurantes tan especiales que requería el filme. Recuerdo los anuncios de prensa radial y escrita, convocando para los papeles protagónicos: Jóvenes blancos y delgados de buena complexión y chicas mulatas o trigueñas de pelo negro.
Fui, como asistente de Humberto, el encargado de ver, entrevistar y fotografiar con Tom Mix (José Luis) y Pepe el flaco, a los cientos de personas que durante noches interminables, pasaron por las oficinas aspirando a los personajes de Leonardo y Cecilia.
Vinieron muchos aspirantes jóvenes, pero también regresaron como siempre, los cientos de fieles y anónimos extras de todas las películas anteriores y la mayoría, de mirarse bien en el espejo, comprenderían que no se acercaban ni a kilómetros de distancia al físico requerido. No obstante allí estaban, con tremenda moral, aspirando al personaje todo tipo de personas, de todos los colores de piel, complexión y edades. Y es que bastaba que Humberto convocara, para que todos quisieran estar en su película de cualquier forma.
El piso dos de producción ICAIC, se convirtió cada noche, durante varias semanas, en un escenario de Fellini. Trabajamos durísimo Carmen Morante Jefa del departamento de actores, los fotógrafos y yo, llenando fichas y fotografiando.
Humberto, que sabía bien lo que sería aquello, nos dijo que estaría en su casa y que si llegaba alguien interesante, le retuviéramos en la oficina y le llamáramos a él para venir inmediatamente y entrevistarlo.
Entre las mujeres, asistieron algunas hermosuras, mulatas preciosas, pero que jamás podrían aspirar al papel protagónico. Entre estas mulatas “blanconazas” recuerdo especialmente una que parecía una verdadera virgen. Se la mostramos a Humberto y éste le dedicó un buen rato de conversación. Un rostro de los más armónicos y perfectos que jamás se hubieran visto, la piel aceituna y lisa, pero ninguna experiencia como actriz y una dicción que dejaba mucho que desear. Sin abrir la boca era el modelo que todos teníamos de Cecilia, pero nada mas. Tuvo, no obstante, la posibilidad de representar una Oshun-Caridad del Cobre muy hermosa en una onírica escena de la película.
Pasaron noches y entre los y las aspirantes no se vislumbraba nada alentador, como para llamar a Humberto y hacerlo salir de su casa. A la tercera o cuarta noche de haber visto todos los tipos de rostros posibles y escuchado todas las historias de hazañas artísticas inimaginables; escuchado recitar poemas; cantar canciones y hasta ver bailar e impedir a más de una que se subiera la blusa, para enseñarnos lo bello de sus senos, casi a las diez de la noche aparece un joven alto, blanco y de cabello muy negro, de hablar pausado y voz muy profunda, que parecía salido de una novela romántica del XIX, declarando que dejaría su carrera de ingeniería para probar suerte como actor. Parecía un buen candidato, aunque muy joven, pues debería andar por los veinte años.
Carmen Morante, muy entusiasmada por la prestancia y belleza del muchacho, llamó a Humberto inmediatamente: Aquí tienes a tu Leonardo, ven, que ya le dije que esperara por ti. En unos minutos, Humberto estaba conversando con el joven aspirante y veinticuatro horas después le estaban haciendo pruebas de vestuario, maquillaje, cámara y, aunque no se le otorgó el papel de Leonardo, entró por la puerta grande en el cine con un personaje hermoso, en una gran película y nada menos que de la mano de Humberto Solás.
El joven era César Évora y lo que siguió después, todos los conocen.
Esas largas horas de trabajo nos dejaron enlistadas las mejores tipologías a las que se podría aspirar para representar a la burguesía habanera del s.XIX, a los esclavos y los mulatos y negros libertos y artesanos que harían el fondo al gran José Antonio Rodríguez en el papel de Uribe y al otro inmenso actor Miguel Benavides en el papel de Pimienta.
Si el elenco era de lujo, ahora ya contábamos con una gran masa de extras y figurantes de buena calidad. Ahora lo que faltaba era caracterizarlos y ponerlos a moverse en escena.
Son conocidos el estilo barroco de Humberto, las puestas wagnerianas, los complicados enroques escénicos en el que los actores se mueven de un punto exacto a otro. Son proverbiales también los detalles en el trabajo del color y los volúmenes en sus puestas.
Humberto trabajaba el encuadre, partiendo de volúmenes y grandes manchas de color y como en Cecilia los tonos que primaban era los ocres y marrones para los esclavos y la clase media negra o mulata y los negros y blancos para la burguesía, el contraste en pantalla era un dolor de cabeza para Livio, quien además tenía a los negros sudorosos todo el tiempo en pantalla y a los blancos vestidos de negro y el rostro blanqueado con base. Iluminar y diafragmar esto es un rompecabezas, decía. Para mí, responsable de montar los “fondos” la cosa no era mucho más sencilla.
Se planteaba la toma con los actores, se hacía un ensayo del movimiento que siempre era de dolly o grúa (la cámara en Cecilia casi nunca estaba en reposo) y en un primer ensayo yo debía diseñar el movimiento de los fondos. Otro ensayo para Humberto con la cámara y después de eso, se paraba frente al escenario y entornaba los ojos, como mirando un cuadro en un museo y me decía: falta un poco de marrón por la derecha al final y al principio de la toma (que podría durar cuarenta segundos fácilmente o más), debería haber más negro en el centro opacando lo verde de la hierba. Trata de que los extras no se muevan como autómatas, dale objetivos. ¿Te imaginas Juani, lo que era dar un objetivo a cada uno de los capataces a caballo, a cada uno de los grupitos de esclavos que se movían, a los operarios de las calderas o a los caleceros y de paso combinar marrones y negros para que haya balance de color en el cuadro?
Hay dos escenas que particularmente llevaron mucho trabajo y me hicieron sudar, gritar como loco y correr. Una es la de Leonardo arrastrando a Isabel Ilincheta a través de un campo del tamaño de un campo de futbol, introduciéndola en un trapiche que molía caña y hervía mieles de verdad!!! Esta escena dura más de un minuto y en ella hay todo un movimiento en plano general y con grúa en el que se ven Leonardo de negro, Isabel de blanco moviéndose en medio del campo y rodeados de extras esclavos (todos haciendo algo, nada de zombies caminando sin rumbo) como un mar marrón que rodea a los personajes. El otro plano es ya dentro del trapiche, más cerrado, pero también rodeados de esclavos que trabajan y al fondo,¡más movimiento, Mario, más movimiento!
La otra escena, grande y barroquísima se desarrolla en la Plaza de la Catedral. Una gran panorámica en grúa desde lo alto, recorre la vida de una plaza de mercado en pleno apogeo, coches, calesas, vendedoras, pregoneros, panaderos. Manchas ocres y marrón en el plano, manchitas negras de burgueses que se mueven entre el mar marrón que componían demográficamente la ciudad, pasa la cámara por delante de una carreta de la que baja un grupo de esclavos y se puja sobre una tarima su venta, y la pluma baja para terminar con Leonardo y sus amigos en primer plano observando la escena. Fue necesario ensayarla un día y filmarla al otro.
Para Humberto, era imprescindible que cada extra en el set llevara un objetivo que cumplir como si fuera el primer actor. Pero además los movimientos de los grupos en escena, fuera en la Plaza de la Catedral o en los trapiches de Isabel Ilincheta, tendrían que cumplir con un riguroso diseño en el que armonizaran los colores de los vestuarios y los volúmenes. Piensa que en las escenas de exteriores en esta película casi nunca hubo menos de ciento cincuenta o doscientas personas en constante movimiento. Contaba yo con la eficiente ayuda de Tony Somoza, delegado de actores y Mayra Segura, la anotadora, que se pegaba también y hasta en ocasiones hasta Ana Rodríguez iba de visita y se arremangaba los pantalones y se fajaba a ayudarme con mi diseño de fondos. En este diseño había que agregar caballos, carruajes y algunos animales sueltos en escena que debían “actuar” también.
Sólo una vez en el palacio de los capitanes generales en una gran velada del Capitán General, entramos en crisis. Teníamos esclavos de librea diseminados por el salón, todos tenían que ser muy negros y llevaban pelucas blancas y además una coreografía de salón con más de veinte muchachas y muchacho bailando, una mesa en la que los colores no podían ser brillantes, todo debería ser en tonos de blanco y plata y como ochenta personas de la burguesía maquilladas, con apliques en el pelo, enjoyadas y encorsetadas. Una cámara que recorría la mesa, los rostros de las señoras finísimas de la fiesta y todas con un tema de conversación y un gesto listo para cuando la cámara llegara hasta ellas. Pero a Humberto no le parecían los suficientemente elegantes.
Paró el rodaje y discutimos. Nos fuimos solos a un rincón y yo argumenté, pero no se filmó y nos fuimos esa noche todos con gran preocupación y tristeza, pero Humberto no cedía. Al otro día él mismo trajo a un grupo de amigas suyas y me pidió las colocara en los primeros planos. Eran los rostros a los que él aspiraba, aunque no engrosaron mucho el número de extras, no eran tantas. ¿Cómo encontrar gentes finas, con aire aristocrático en La Habana de los ochenta y que además desearan ser extras en una película? Las escenas están ahí. Se puede apreciar el trabajo de movimiento escénico. El trabajo de las vestuaristas, maquilladoras, utileros. Mis asistentes Tania Carvajal y Alina Rey no daban abasto dentro de las salas de vestuario y maquillaje, preparando y enviando actores y extras al set.
Llegué a entender y asimilar el estilo de Humberto, tanto, que a veces me pedía, acomodara un mosquitero, una cortina o la sábana entre los pies de la actriz y yo sabía que quería ondas, caídas del género que permitieran el paso de la luz, cascadas barrocas hechas con el tejido. Siempre tenía yo un ventilador a mano para procurar que las cortinas se movieran onduladamente.
Los extras debían ir siempre moviéndose buscando algo, pasar rápidamente delante de cámara y justo en ese momento deberían hacer un gesto misterioso, como decir un secreto al oído una muchacha a otra, arreglase la chalina un caballero, mirar a lo lejos un carruaje que pasa, sacarse un guante o agitar el bastón, ¡pero no mucho Mario, que roba cámara! Pueden revisarse las escenas y se notará esto que digo. Son de un barroquismo tremendo. No digo Viscontiana, pues Humberto tenía su estilo propio, que no era necesariamente Viscontiano, podrían analizarse muchas diferencias entre la evidente influencia que éste director tuvo sobre Humberto. No me gusta el término comparativo. El cine de Humberto es Solasiano, muy de él.
Por cámara observaba a los actores y su movimiento, pero ya fuera del visor, revisaba mi “puesta de fondo” y siempre con los ojos entornados de pintor frente al lienzo, rectificaba movimientos, volúmenes y colores. Nunca agradeceré lo suficiente a mi suerte, estar al lado de Humberto en esos momentos y en esa película.
Mario Crespo
“CECILIA” Y LOS EQUÍVOCOS CRÍTICOS (Fragmento)* 12-10-2009 GTM 1 @ 21:33
jagb —El 30 de junio de 1982 se celebraría en la Biblioteca del ICAIC la conferencia de prensa previa al estreno de “Cecilia” (1982), de Humberto Solás, y Alfredo Guevara no pudo menos que mostrar sorpresa con una de las preguntas realizadas por un periodista cubano con relación al costo de la película. A diferencia de otros países, donde los gastos de producción e ingresos de un filme resultan del dominio público, en Cuba estas inversiones forman parte de una estrategia estatal, y por tanto global, por lo que es difícil obtener una idea puntual del comportamiento comercial del cine cubano como industria. En todo este tiempo lo que ha predominado siempre es valorar esa producción en tanto arte y arma de combate, tal vez como un modo de concederle razón a Dozhenko cuando afirmaba aquello de que “el cine es caro, pero más caro es no tenerlo”.
La respuesta de Alfredo Guevara, a medio camino entre la sorpresa y la irritación (“Cecilia. Defendiendo, ante la calumnia, su propia dignidad”, titularía varios años después a esa intervención) abunda en explicaciones y contraataques, como cuando asegura que, “se ha dicho que se dejaron de hacer películas, y lo han dicho incluso gente del ICAIC aquí y allá, con gran ligereza, en el período de “Cecilia”. Eso es una calumnia” (1). Sin embargo, las peores arremetidas llegaron con la serie de tres artículos firmados por el crítico Mario Rodríguez Alemán en el periódico “Trabajadores” (2).
Para Rodríguez Alemán, toda una autoridad dentro del medio, la novela de Villaverde gozaba de un gran prestigio literario en el continente, y no solo se trataba de “nuestro clásico en el marco de la narrativa decimónica”, sino también un monumento histórico-literario que merecía el mismo respeto que demandaban esos otros obeliscos que los historiadores se empeñan en restaurar y conservar de acuerdo a la idea original. En su análisis, el crítico no se ahorraría calificaciones despectivas que poco tenían que ver con la argumentación estética (como afirmar que la película “indigna a un pueblo” o “hiere la sensibilidad nacional”), llegando a afirmar que “Cecilia es una realización cinematográfica desigual, decepcionante, inadmisible si se compara con la novela villaverdeana”, y que además “peca de ampulosidad, de rebuscamientos innecesarios, de un tratamiento freudiano que se aparta de la línea del realismo crítico que siguió Villaverde en su novela. Hacía falta el enfoque marxista que actualizase la obra y, sobre todo, insertar esta versión dentro del concepto de cultura popular” (3).
En la réplica de Alfredo Guevara, titulada “Declaración de los cineastas del ICAIC”, se califica el análisis de Rodríguez Alemán como “una crítica deshonesta”, pues, “con el pretexto de criticar la película Cecilia, de Humberto Solás, hace afirmaciones calumniosas que nosotros, los cineastas del ICAIC, consideramos necesario refutar”. Además de que, “erigiéndose en conciencia crítica de la sociedad cubana, Rodríguez Alemán afirma que la versión cinematográfica de la obra de Villaverde “indigna” al pueblo” y “hiere la sensibilidad nacional”. ¿Con qué derecho se atribuye el papel de portavoz de las masas populares?” (4)
A pesar de las profundas diferencias internas que se vivía por entonces en el ICAIC (sobre todo entre Alfredo Guevara y Gutiérrez Alea), el ataque a “Cecilia” (que era, en realidad, un ataque a la institución) sacó a relucir ese poderoso sentimiento de pertenencia que en otras ocasiones (recuérdense los casos de “Alicia en el pueblo de Maravillas” y “Guantanamera”), han contribuido a detener aquellas medidas dirigidas a desaparecer o restarle protagonismo cultural al organismo. Eso no quiere decir que desaparecieran las inconformidades interiores, como pone en evidencia la carta que Titón escribe al Ministro de Cultura Armando Hart, en la que comenta cómo la dirección del ICAIC postergó, sin explicación alguna, su idea de filmar una historia de amor entre una muchacha integrante de la Brigada “Antonio Maceo” que regresa a Cuba después de veinte años, y un cubano que había permanecido todo el tiempo en la isla. En su carta, Titón aprecia que,
“(…) las “observaciones” de MRA son erróneas. Considero, además, que son irresponsables y que no constituyen un hecho aislado sino parte de toda una campaña para promover una política cultural estrecha y esquemática que nada tiene que ver con la política cultural que lleva a cabo ese Ministerio y que comparto plenamente. Pienso que el ataque a “Cecilia” y a la Dirección del ICAIC refleja un estado de opinión al que hay que salirle al paso porque, en última instancia, se puede convertir en un ataque al Ministerio de Cultura. Pero deseo que quede claro también que en mi caso, el hecho de firmar ese documento no debe confundirse con un acto de solidaridad con la Dirección del ICAIC cuya política de promoción y de estímulos y reconocimientos considero arbitraria, caprichosa e inadmisible, porque está dictada por criterios subjetivos y unipersonales y entorpece el clima de confianza y participación que debe presidir nuestro trabajo” (5).
Sería interesante estudiar la relación que a la largo de los setenta se establecería entre el ICAIC y la crítica hegemónica del período, toda vez que en esa relación pudiera detectarse por dónde se encaminaban las demandas. La visión crítica fomentada “desde dentro” de la institución, y que se hacía pública a través de la revista “Cine Cubano”, o los programas “24 X segundo” conducidos por Enrique Colina, contrastaba de manera radical con la concepción pedagógica defendida por Rodríguez Alemán, quien en el prólogo de su libro “La sala oscura” llegaría a afirmar que:
“El cine educa y denuncia, pero el imperialismo y las fuerzas negativas de la humanidad lo han utilizado también como droga para envenenar y confundir. Por eso, es deber del crítico revolucionario analizar un filme a partir de varias premisas, entre las cuales la principal es la de desnudar ideológicamente la obra cinematográfica. Actualmente, los enemigos de la libertad y la democracia en el mundo utilizan este arte tan popular, para producir filmes cuyo propósito es el diversionismo ideológico. Encubiertos de entretenimiento, diversión, sexo y melodrama se realizan “películas” como les llamamos por acá por Latinoamérica a los filmes- que contienen una gran dosis de veneno ideológico y que propagan ideas oscurantistas que embrutecen y adormecen al público. Creo, por tanto, que el crítico debe partir de una posición partidista si realmente es un revolucionario y un educador y su propósito es ejercer la crítica constructiva y orientar a las masas que lo leen” (6).
En lo personal, veo en esta concepción mesiánica de la crítica los ecos de aquellos criterios dominantes en el Primer Congreso de Educación y Cultura. Se trata de un tipo de crítica en la cual el experto se ve a sí mismo como un guía superior que tiene el deber de iluminar a un grupo de personas incapaces de pensar por cabeza propia. Desde luego que en Mario Rodríguez Alemán (como en Mirta Aguirre) existía una erudición impresionante, pero, desde mi punto de vista, creo que más que imponerle a las masas un sentido o un significado (por noble que pueda parecernos el propósito), un crítico lo que debe estimular en quien lo escucha es la búsqueda de sus propias respuestas, y propiciar con ello su revolución más personal.
Si “Cecilia” hubiese sido una película que jugara al seguro, una película que evade los desafíos, que manipula con un sentido oportunista aquellos estereotipos que tanto han contribuido a consolidar una falsa identidad del “cubano”, la diatriba de Rodríguez Alemán se hubiese podido entender. Pero tratándose de una cinta que (al margen de sus limitaciones, que las tiene), apuesta por un ejercicio de libertad creativa, lo mínimo que merecía era una aproximación que rebasara la pueril demanda de imitar de manera servil al original (7).
Juan Antonio García Borrero
NOTAS:
* Fragmento de la conferencia leída en el Centro Teórico-Cultural “Criterios” (La Habana), el 2 de septiembre del 2008. Puede leerse íntegra aquí.
1) Alfredo Guevara. “Cecilia. Defendiendo, ante la calumnia, su propia dignidad”. Tiempo de fundación, p 433.
2) El destacado antropólogo Edward Sapir solía repetir que “no podemos comprender totalmente la dinámica de la cultura, de la sociedad, de la historia, sin tener en cuenta antes o después, las relaciones reales entre los seres humanos”. Esto deberíamos asociarlo a aquel reproche que Voltaire hacía a los historiadores que a la hora de armar sus relatos solo tomaban en cuenta los acontecimientos, porque al final el lector apenas se enteraba de los sucesos, sin entender jamás el por qué profundo de los mismos. En el caso de Mario Rodríguez Alemán, nos han quedados sus críticas, que dan buena fe de todo un credo estético e ideológico, pero no una argumentación un poco más íntima (tal vez epistolar, o en forma de reflexiones, por ejemplo) que nos permita interpretar el complejo devenir de una trayectoria que lo colocó en dos momentos importantes relacionados con la política cultural revolucionaria, con actitudes muy contrapuestas ante el ICAIC: primero, cuando en 1961 (entonces trabajaba allí al frente de la Comisión de Estudio y Clasificación de Películas) encabezó la censura de “PM”, y veinte años más tarde, cuando dirigió los ataques a esa misma institución a través de las críticas a “Cecilia”.
3) Mario Rodríguez Alemán. “Cecilia: Algunas observaciones preliminares”.Periódico Trabajadores, La Habana, Lunes 12 de julio de 1982.
4) Alfredo Guevara, Ibidem, p 437.
5) Tomás Gutiérrez Alea. Volver sobre mis pasos. Ediciones y Publicaciones Autor, Madrid, 2007, p 260.
6) Mario Rodríguez Alemán. La sala oscura. Ediciones UNEAC, La Habana, 1982, p 10.
7) A propósito de aquellos incidentes Humberto Solás ha declarado: “Con la perspectiva que hoy me da el tiempo, reconozco que “Cecilia” tiene muchos altibajos, con momentos muy logrados y otros pocos felices, pero creo también que su crítica sobrepasó el marco del frío enjuiciamiento de la obra artística, porque había además otras motivaciones que yo calificaría de políticas, sectarismo de grupos que querían hegemonizar la vida cultural del país y “Cecilia” fue una especie de pretexto para ese debate ideológico”. Lucía López Coll. Cine y compromiso. Humberto Solás: por un arte inconforme. La Gaceta de Cuba, p 33.
LOBO-HOMBRE 12-10-2009 GTM 1 @ 13:03
jagb —Acabo de releer un relato de Boris Vian (el polémico autor de “Escupiré sobre sus tumbas”) que no sé si Jorge Molina (el de “Ferozzz”) ha leído alguna vez: “Lobo-Hombre”. Digo Molina porque hay allí una historia que parece pintada para él: humor, sexo, violencia.
El relato más ameno no puede ser. Se trata de una versión de la conocida leyenda del Hombre-Lobo. En este caso encontraremos como protagonista a Denis, un lobo vegetariano que en una noche de descuido, es mordido por el Mago del Siam, lo que trae como consecuencia que en madrugadas de luna llena, esté condenado a cambiar su apariencia lobezna por la humana.
No contaré detalles de la trama porque lo divertido está en disfrutar de las peripecias de este lobo inofensivo (“inocente bestia”, según el autor), que prueba a insertarse en la sociedad humana por unas horas. Baste decir que en su aventura conocerá a una atractiva señorita. Que se irá a la cama con ella sin sospechar que es una prostituta, y que más tarde tendrá que lidiar con los chulos que al principio pensó eran los amigos protectores de ella.
No sé si la historia ya ha sido filmada, pero a mí una trama así lo que me parece que está pidiendo a gritos es que la filmen. Ahora, al margen de que la filmen o no, la historia me dejó pensando en algo: ¿y si en realidad no todos los hombres fuéramos animales de esta especie, y algunos pertenecieran al grupo de lobos inofensivos, mordidos por algún humano o humana insaciable?, ¿no tendrían tiempo ellos de detener la pesadilla, y adentrarse para siempre en lo más profundo de la selva, mucho menos peligrosa que estas sociedades donde convivimos?
Juan Antonio García Borrero
ANNA ASSENZA A PROPOSITO DE “TESIS II” 12-10-2009 GTM 1 @ 12:22
jagb —REFLEXIONANDO A RIENDAS LIBRES GRACIAS A “TESIS II”
Desde que Mundo es Mundo siempre han nacido seres geniales que han sido ante que viejos, jóvenes genios, la juventud es una etapa obligatoria de la vida.
Leer los clásicos nos haces recordar a menudo que todo lo moderno lo debemos a los que fueron quemados por ser considerados heréticos, y yo que llego de Italia sé bien que significa herético ya que el Papa desde Roma, la Ciudad Eterna, lanza anatemas desde hace 2000 años, Galileo Galilei se la pasó malísimo desde que era joven por ejemplo, y muchos como el.... lo nuevo da miedo, por eso existe el Poder, para no darle demasiado hilo a los geniales, a los valientes, como los llamo yo. Y el Poder empieza a insinuarse en nuestras entrañas desde que nacemos, en la Familia donde siempre hay un jefe en jefe que a la medida de educarnos a la libertad de ser individuos pensantes nos educan al miedo de vivir.
En la antigua Grecia los alumnos elegían a los Maestros, y eso era un gran periodo para mi gusto. Siempre les digo a mis hijos que ellos son más viejos que yo, porque nacieron después de mí, por lo tanto saben más que yo. Los ancianos que recusan escuchar a los jóvenes no son dignos de estima para mi gusto, son petulantes y arrogantes y miedosos, tienen miedo de morirse y tienen envidia de lo jóvenes que son jóvenes, como si la culpa fuese de ellos, se la pasan criticándolos y observándolos y conduciéndolos y dictándoles sus criterios llenos de hipocresía a la medida de ocuparse de sus cuestiones que no son propiamente positivas en las mayorías de los casos, siempre estamos pagando errores de los que fueron viejos y nos impusieron sus formas de vivir llena de mentiras y estupideces. Para citar a un entonces joven Nietzsche (que no es y nunca fue el autor del pensamiento Nazi, como muchos quieren hacernos creer): Admitir que la no-verdad es condición de la vida, significa, desde luego, enfrentarse de modo peligroso a los sentimientos de valor habituales; y una filosofía que osa hacer esto se coloca, ya sólo con ello, más allá del bien y del mal.
Los jóvenes son maravillosos porque son todavía limpios, poseen esa pasión extraordinaria que las sociedades llena de viejos procuran apagar con sus política sucia y llena de patrañas mentirosas.... cuantas veces nuestros padres nos han dicho, por ejemplo, 'es mejor no decir lo que piensas, eso puede perjudicarte', cuanta veces nos han dicho: 'eso que tu estas haciendo no lo debes hacer porque lo digo yo y punto', ¿que clase de educación es esa? ¿Donde está la coherencia? ¿Como es posible construir entonces un lugar de la crítica positiva si nos están diciendo constantemente que debemos mentir? Mienten los padres cuando dicen que se aman, cuando en las mayorías de los casos no es verdad, se están traicionando y enfermando todos los días....se soportan y construyen una sociedad donde el sistema Piramidal es el vigente.... (me refiero por ejemplo y por qué no, a cómo llegar al piso nueve del ICAIC, cuando a un joven, por ejemplo, le entra unas ganas irresistibles de saber a cualquier hora del día, ya que la creatividad no tiene ni horarios ni reglas para salir a flote, sin pasar por el control de los de abajo que no te dejan llegar ni al piso 2, por lo tanto cómo llegar a los archivos siendo joven y por lo tanto considerado peligroso si vas en chancletas o en camiseta que es lo único que uno tiene a veces por no tener un pariente en el yuma que te envía alguito… termino aquí y punto, para no salir del tema)…Donde hay un jefe en jefe que en las mayorías de los casos es varón, a empezar por los lugares religiosos y pasando por los cuarteles de la Política para terminar en los de las familias donde todavía se cuestiona que quien manda debe ser el Padre.
‘Mandar’ es una palabra que en este milenio debería ya desaparecer en los vocabularios de todo el Mundo, y sin embargo existe todavía y manda todavía, no se ha creado (todavía) una sociedad donde la concientización es la única forma de vivir limpio y en libertad, no se hace nada para cambiar la forma educacional en las escuelas, donde todavía manda el sistema patriarcal. No se estimula la curiosidad de los cachorros, los niños, todo lo contrario se castiga constantemente los que son geniales, rebeldes, que rebelde para mi no significa malcriado, son muchos los que confunden esa palabra con la otra (parece una constante lucha a quien la tiene más grande, la pinga quiero decir, porque de eso se trata, la envidia de los leones).
Con esto no quiero decir que se trata de poner mujeres en el Poder, más bien se trata de cambiar radicalmente el proceder, o sea, a las mujeres no debería interesarle en lo más mínimo el Poder, y sin embargo las veo copiando el mismo patrón, quieren la igualdad, quieren ser como los hombres, militares también, y la llaman emancipación, a la medida de ser mujeres, madres y por lo tanto bondadosas y amorosas con los hijos, enseñarle a no traicionar a una mujer (por ejemplo), o a no matar a un enemigo hipotético, más bien enseñarle a amar....Si se amase de verdad como ama una mujer a sus propios hijos creo que el Mundo estaría mucho mejor y justo. Sin fronteras, ni banderas, ni Patrias, causantes de guerras intestinas en las mayoría de los casos. Un espermatozoide no tiene ese problema hasta que se queda en la esfera de los ovarios uterinos….
El cine para mi es un mundo que tiene la fortuna de no tener ese tipo de clausuras innecesaria a la vida, una película no tiene fronteras.... (es un poco como los espermatozoos, que para citar otro grande, para mi, Peteko, un pensador y matemático cubano: el cineasta eyacula su esperma en la pantalla vulva su Arte) por eso me gustó muchísimo, aquí en Cuba, la reciente película de Pavel Giroud 'Omerta', es algo que me pareció universalmente gozadora, por eso me gustó muchísimo la 'La primera carga al machete', “Madagascar” de Pérez, “La última cena” de Titón, “Fresa y chocolate”, “La bella de la Alhambra” de Barnet, “Mañana” y “Ahora” de Iskander, “Las doce sillas”, “Soy Cuba” (por su fotografía impecable, porque el guión no me gustó mucho, redundante, y así critico yo también, me gusta criticar, lo más importante es no ‘imponer’ criterios), “Mascaró” (del desaparecido Rapi), y muchas otras, y soy italiana, o sea que no me gusta hablar de cine cubano, o cine italiano o cine kurdo o árabe o chino o indiano o norteamericano.... o qué se yo....me gusta hablar de películas que me llegaron al corazón y me impactaron en muchos sentidos, sea estética que emocionalmente y punto.
Está claro que cada artista nos presenta lo que tiene en su corazón y su emoción carga de experiencia regional, por lo tanto trata de desarrollar su entorno, y si ese entorno es cubano, que bien, pero eso no tiene a que ver con la libertad de expresión creativa, en cada obra hay un pedazo del autor que la creó, aunque escribe o filma una película de “fantaficción”.
Pero ¿porque un cubano no puede hacer la película que se le antoja? ¿por qué debe atenerse a la cubanía? (y eso veo que sucede también en varios ámbitos de las Artes, o sea también los músicos están en eso, a mi me encantan “Los Aldeanos”, por ejemplo, y sin embargo no los puedo escuchar en publico, ¿por que?) Yo creo que cuando un Artista se obliga a hacer Arte por encargo se le acabó la vena y se transformó en un artesano, que nada tiene que ver con el Arte. El Arte debe andar delante a la Política, de lo contrario no será nunca una gran Obra. Incluso voy a decir una herejía quizás: ni del público debe importarle nada, a un pintor como Gougen no le importaba nada de los críticos o del publico y como el muchos y tantos otros, los Dadaístas, por ejemplo…. Y de allí pa allá hasta los tiempos nuestros, del aquí, del ahora.
Puedo decir con toda sinceridad que de todas formas Cuba es la única isla donde uno se puede dar el lujo de aprender de cine, a hacerlo y a verlo. No he visto hasta ahora un lugar tan lleno de películas, he visto películas que en Italia ni me lo soñaba, y la cosa maravillosa es que pude verlas gracias a los jóvenes de los cuales me rodeo, no puedo vivir sin ellos, que me asombran constantemente con su maravillosa modernidad, me encanta lo nuevo, lo inexplorado; un joven como el hijo de Rapi y nieto de Eliseo, Ismael de Diego, me fascina, me quedo a boca abierta cuando tengo la fortuna de escucharlo hablar. Siempre le pido a la vida de no convertirme en una vieja petulante, y hasta ahora lo estoy logrando, gracias al cielo, tengo 50 años y continúan gustándome los espíritus rebeldes, como lo era yo cuando era joven. Nunca he escuchado a nadie, siempre he pensado con mi propia cabeza, y si una cosa no me convence no me convence y punto, ni Dios (si existiera) puede convencerme de lo contrario. Nadie tiene el Poder de mandarme, a no ser que le doy yo el permiso de hacerlo, y eso nunca sucederá jamás hasta que tendré el último aliento. Libertad o muerte, es verdad, y ese tipo cuando lo dijo era un joven rebelde...
.... por lo tanto…. Es mi opinión que los alumnos deben superar a los Maestros, o de lo contrario el Maestro no sirvió de nada. Que los jóvenes hagan los jóvenes, o sea los rebeldes, de lo contrario no serian jóvenes.
Lo único que les aconsejo, sí, es: lean, infórmese siempre de todo, sean curiosos, si se tiene la capacidad de leer la Historia escrita sea por medio de plumas o verbalmente o audiovisualmente, se tiene la información necesaria para poder construir un criterio propio, solamente así uno puede llegar a la conclusión de que el Humanoide es un ser frágil y lleno de contradicciones y nada más que por eso no puede ser jefe de nadie en lo absoluto.
El Cine es una forma maravillosa y creativa que tenemos para poder crear mundos diferentes de lo que nos tocó vivir, es una forma moderna y maravillosa que nos da la oportunidad de sugerir filosofías de vida diferentes, es un medio de comunicación Universal del aquí y ahora, es la oportunidad para saber de cosas que antes nos eran ocultadas. No les tengan miedo como nuestros abuelos les tenían miedo a la maquina de escribir. Decían que se acababa la Poesía, me acuerdo muy bien de ello, y me acuerdo que diez años atrás los directores de la fotografía cinematográfica les tenían pánico al sistema digital, decían que el cine de autor se acababa, y Lars Von Trier, entre otros, fue uno de los que nos demostró lo contrario. Es gracias a la accesibilidad de las cámaras digitales e Internet que hoy en día podemos mostrar en tiempo real la violencia que se repite en los lugares del mundo injusto. Me acuerdo que yo estaba muy feliz con mi primera cámara digital que me permitió ir a filmar bajo la guerra en la ex Yugoslavia, y en tiempo real enviar las informaciones en Italia donde estaban mis amigos esperando noticias reales y no las del noticiero de Estado. Es gracias a eso que Kusturika pudo hacer su película en pleno conflicto, bajo tierra, en un momento tan devastador.
Para hacer cine hay que verlo y no tenerle miedo a la vanguardia, a las nuevas tecnologías, a la libertad de expresión. Cuando nació el cine no existían escuelas que les enseñaban a uno como hacerlo, los directores de aquellos tiempos eran jóvenes atrevidos, que no les importaba arriesgar el pellizco por salir con una obra cinematográfica, me refiero por ejemplo a películas como ' El imperio de los sentidos', una película japonesa que hizo escándalo en aquel periodo histórico cuando salió al aire, o el 'Ultimo tango en Paris', que se ganó un anatema del Papa y de la Critica por el uso del enfoque fotográfico, o la Ultima cena de Pasolini o el Decamerone, o como la ultima película de Lars Von Trier, El Anticrist, extraordinaria Obra de Arte para mi gusto, y sin embargo la Critica la hizo pedazos hace un mes.
Eso significa que nadie puede determinar los gustos de nadie. Podemos solo observar la vida y vivirla a plenitud. Para eso nacimos, quien se rehúsa a ser libre pensador como madre Naturaleza nos hizo no merece vivir una segunda vez, sorry. No soy el Papa pero me atrevo a lanzar un anatema a todos los que se creen detentores de las reglas fundamentalistas que crearon otros humanoides como yo, por ser humanos somos libres, no debemos nunca pedir el permiso de ser libres, lo somos ya desde que nacemos. ¡La Libertad es la Libertad!
Anna Assenza
(cineasta por amor a la creatividad y a la libertad de expresión)
PUCHEUX SOBRE EL PRIMER CUENTO DE “LUCÍA” 12-10-2009 GTM 1 @ 11:49
jagb —“LUCÍA”, SU PRIMER CUENTO TIENE HOY DÍA UN BUEN PLUS.
Por Jorge Pucheux
Yo nací en el barrio que tiene la llave, en el Cerro, en la esquina de la calle Patria y la propia Calzada del Cerro, justo frente a la entonces muy conocida fábrica de Zapatos Bulnes. Mamá me tuvo a una cuadra y media de allí, en una casa quinta convertida en Hospital “La Asociación Cubana de Beneficencia”, donde según me contó después, le habían realizado un horrible parto, lo cual le hizo olvidarse de volver a procrear. De ahí mi cariño profundo por todos mis primos hermanos, a los cuales desde niño los consideré mis hermanos de sangre, linda manera de paliar mi triste soledad.
Allí en esa esquina de Patria y Calzada del Cerro, tenían mi abuelo y mi padre su farmacia, en una antigua casa quinta de unos marqueses que posteriormente había sido también una escuela. Abuelo se la había comprado a sus directores, creo que se llamaba Colegio Academia Pítman, mucho antes de que esta se trasladara a la esquina de la Calzada y la calle de Consejero Arango. Al frente abuelo había adaptado la Casona en una farmacia y la vivienda de todos detrás.
Justo al lado nuestro estaba otra gran casa quinta, aun mucho más grande, que había pertenecido en los Siglo 18 y 19, creo que a los Condes de Ayestarán. Cuando mi familia compró esa propiedad en esa esquina, entonces vivía allí la familia de Ana Roca. Recuerdo aquella casa, se decoración casi intacta de aquellos siglos, sus vitrales, sus muebles, sobre todo su colección de platos de todas las familias aristocráticas de la Habana, incluyendo una vajilla que les había sido regalada por el Rey Alfonso XII de España. En esa casona, con lugares mágicos por doquier, jugábamos todos los días, con Kuqui, la niña de la casa, una verdadera princesita, así como con los amiguitos del callejón de la esquina.
Llegué a conocer bien aquella casona. Ya trabajando en el ICAIC, me entero un buen día que se preparaba una filmación en esa casona. Era la filmación de unas escenas del primer cuento del filme LUCÍA, del querido Humberto. Durante varios días estuvieron rodando. Yo no me perdía ni un plano. Claro, vivía al lado. Además, de todos modos seguramente iba a tener que trabajar algo en la Post filmación. Qué mejor que estar allí, viéndolo todo, pues así mi trabajo podría ser aún mucho más efectivo. Sin embargo, no sucedió así, pues Humberto nunca se decidió por hacerle trabajos en la Truca.
Humberto y Nelson , cada vez que nos reuníamos para ver en cualquiera de sus filmes algo que tuviera que ver con la Truca, los créditos, por ejemplo, salía a la luz una realidad indiscutible. Realmente, casi nunca sus películas necesitaban de efectos visuales: cada plano estaba donde era necesario, cada encuadre hablaba solo, cada corte era el que era.
Esto caracterizó su cine. Creo que solo algunos filmes tienen trabajos de Truca. Aprender dónde va un efecto, por qué, cuándo, para qué, es un don de sabiduría y de comprensión del lenguaje cinematográfico. Humberto y Nelson lo sabían bien. Yo aprendí también.
LUCÍA es hoy un clásico, nadie lo duda, es un gran filme, solo que hoy tiene un Plus: el haber dejado para la historia, en bellas imágenes, cómo era aquella casona. Hoy ya no existe. Nadie se ocupó de repararla, de seguir brindándole vida. La casa murió lentamente; pasó de edificio majestuoso a ser un solar, para terminar en Ruinas.
Gracias a LUCÍA podremos saber de ella. Ese es el Plus del que hablo.
CERCANÍAS 11-10-2009 GTM 1 @ 15:58
jagb —Un tren de cercanías. Eso es lo que a veces me parece que es el blog. No de cercanías físicas, sino espirituales.
Un tren en marcha hacia un destino desconocido (como en “Runaway Train”). Con gente que sube y baja todos los días, y paradas en La Habana, Camagüey, Miami, México, o Madrid.
Algunos acuden a diario. Otros pasan una temporada a bordo y no regresan más. La mayoría viaja en silencio. Contemplan un paisaje insospechado donde lo mismo hay sol que nieve, luces de neón que lámparas que nunca alumbran.
Los menos comentan en voz alta. O garabatean sus graffitis en las paredes del vagón que han ocupado. Mañana alguien tomará notas de esos escritos para reconstruir los contornos de un país inmenso que nos habían escondido.
Juan Antonio García Borrero

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