MARINA OCHOA SOBRE EL AUDIOVISUAL JOVEN EN CUBA
Pienso que es este cine joven, por concepto y por edad, categorías que no tienen que ser excluyentes una con respecto a la otra, el que está aportando las verdaderas imágenes de la realidad cubana y constituyen un buen antídoto, de la realidad idílica que nadie identifica como suya y que promueve la televisión. También está contra las comedietas banales que han formado parte de la filmografía del ICAIC y que ruego a los dioses que sean parte del pasado.
Y lo más importante es que estas imágenes son producidas por la correspondencia con posturas existenciales de esta generación y son orgánicas, y porque cuando abordan un tema, como es el caso de "Monteros", "La cuchufleta", por solo mencionar dos de los últimos, esta realidad que es la más fidedigna, aparece porque no hay compromisos con discursos inhibidores
Lo interesante es que estas imágenes que transpiran realidad no están manipulada en el mayor número de los casos. Este es el contexto real, estas son las imágenes reales, este es el hecho real, y así va porque no sienten la necesidad de manipular para que se vea mejor, para que se haga más potable para la oficialidad.
Es interesante observar el siguiente fenómeno: el cine que está produciendo el ICAIC pertenece a la misma generación que cristaliza en los 80 y es totalmente masculino. El cine joven es dominado por la generación que nace en esa misma década y en cuanto a género continuamos en desventaja.
Quizás para entender mejor el alcance de nuestro cine joven haya que trascender la problemática nacional y buscar puntos de contactos en latinoamérica y el resto del mundo, porque no podemos desestimar las búsquedas conceptuales y estéticas en el mundo exterior cuando el cine oficial solo les ha estado ofreciendo, salvo excepciones, desde hace un buen rato ya, clase Z y ni siquiera tropical.
Por demás defiendo este cine joven, defiendo esta Muestra y no temo a que sean pasto de manipulaciones porque esta "cría" es la de los hijos de la generación a la que pertenezco, (la que bailó con los Beatles clandestinamente, con los hijos de los perseguidores), revolucionaria en esencia, saltada en esencia, con los espacios generacionales bloqueados por las generaciones anteriores.
Esta "cría" sabe de ideales revolucionarios pero no ortodoxos, porque la aprendió con nosotros, maduró prematuramente porque fue desprovista de fantasía cuando participaron de la búsqueda desesperada de un pan para su merienda, o de la angustiosa pregunta familiar "¿de dónde saco el dinero para comprar lo que necesita en la bolsa negra primero y en la shopping después?". Vivencias tan poco glamorosas contribuyeron a conformar una mirada desacralizadora (mi generación no lo logra totalmente). La desacralización en mi entender es la premisa de la conformación de un ser revolucionario, de un artista auténtico.
Marina Ochoa, realizadora de cine cubano.

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