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ARQUITECTURAS INVISIBLES (3)

jagb @ 16:30

5.
La cimentación de ese “nuevo cine latinoamericano” como imagen o símbolo colectivo, devino la misión artística más coherente dentro de un proceso de cambios socioculturales que en esa época se ensayaban en la región. La fecha demandaba la construcción de un imaginario verdaderamente acorde a los reclamos más prácticos y urgentes, y el cinema novo, el cine imperfecto de García Espinosa o las películas de Solana, Getino, Littin o Sanjinés, para mencionar apenas una zona, cumplieron a cabalidad ese rol. En tal sentido, no resulta una desmesura afirmar que en la historia cultural más reciente de Latinoamérica, la irrupción de ese cine que se impuso en las pantallas del mundo, ha de figurar como uno de los hechos más renovadores engendrados en el continente. A despecho de quienes en un principio lo llamaban a secas “cine político”, como otro modo de restarle importancia “artística”, este conjunto de películas (diversas entre sí) se propuso el diseño de un imaginario que buscaba conciliar (no siempre lográndolo, pero al menos intentándolo) lo simbólico con lo real, la ficción con el documento, lo local con lo universal, lo social con lo individual. Hoy, más allá de los múltiples estilos, es posible reconocer los rasgos comunes propiciados por un modo de producción donde la escasez de recursos, el distanciamiento premeditado de lo espectacular, propició al mismo tiempo una “imagen” que no quería tanto parecerse entre sí, como distinguirse de aquella de cosmético vendida por el cine hegemónico. Todo esto ha quedado muy claro: lo que ya no resulta tan evidente es de qué manera se está construyendo en los momentos actuales esa prístina novedad y latinoamericanidad.

6.
No abundan los textos especulativos, esos donde más allá de la justificada preocupación por la suerte financiera e ideológica de una utopía que ahora mismo parece confiscada, pueda detectarse el análisis de lo escritural dentro de esa producción. Uno de los pocos que conozco lo ha firmado recientemente ese perseverante estudioso del cine de la región llamado Jorge Ruffinelli; y en uno de sus segmentos puede leerse:

"Una de las transformaciones más importantes del cine de los noventa respecto al Nuevo Cine Latinoamericano de los sesenta es el redescubrimiento del personaje individual y la dimensión individual de la experiencia. El gran predominio de la urgencia político-social del “Nuevo cine latinoamericano” de los sesenta había tenido como resultado estético y representacional una marca de identidad: la tendencia a la paulatina desaparición del individuo como personaje; el colectivo, las masas lo sustituyeron. Respondía a una lectura simplista del marxismo: la historia la hacen los pueblos, no los individuos. La consecuencia estética fue el plano general, los movimientos de masa como protagonistas. El rostro del individuo fue sustituido por los rostros colectivos del pueblo, las masas, la colectividad, las clases sociales".

El cine latinoamericano, en efecto, necesita de estos exámenes en torno a sus maneras de “construirse”. Muchas preguntas aún esperan ser formuladas, y una de ellas pudiera ser esta: ¿cómo opera entre nosotros eso que Bazin nombró “la construcción de la imagen”?. ¿Acaso por acumulación aleatoria?, ¿o en realidad nuestros creadores se proponen ab origen un guión, una fotografía, un montaje o un sonido típicamente latinoamericano?. Más allá del contexto espacial único que genera cada una de nuestras películas, ¿existirá algún rasgo común en los estilos de Arturo Ripstein y Tomás Gutiérrez Alea?, ¿o en los de Humberto Solás y Fernando Solanas?, ¿o en Nelson Pereira dos Santos y Jorge Sanjinés?, ¿en Paul Leduc y Francisco Lombardi?, ¿en Glauber Rocha y León Hirszman?, ¿en Carlos Diegues y Silvio Caiozzi?, ¿en Jaime Humberto Hermosillo y Julio García Espinosa?. Y aún más, ¿existirá una verdadera continuidad estilística entre películas latinoamericanas recientes como Y tu mamá también o Esperando al Mesías y los grandes “clásicos” del continente, o en realidad lo que se aprecia es una premeditada distancia, que es otra manera de seguir siendo parte de aquello así sea por negación?.

Juan Antonio García Borrero

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