NÁUFRAGOS DEL CINE
Algún día me gustaría hacer mía la sinceridad de Robert Benchley, y admitir: “Tardé quince años en descubrir que no tenía talento para escribir, pero no pude dejarlo porque para entonces era demasiado famoso”.
Mas no tiene sentido auto engañarse. El cine cubano apenas se nota dentro de ese universo de cosas que a diario vapulea a los seres humanos en el planeta. Este cine solo importa con seriedad académica a ciertas minorías intelectuales. Y es divertimento (muchas veces olvidable) para otros que todavía lo asocian al teatro filmado; a la literatura fotografiada. Nada de eso lo hace mejor o peor. Lo que quiero sugerir es que para un grupo de personas será importante (para mí lo es). Solo que nunca será “famoso”.
Alguien me pregunta si tiene sentido mantener un blog sobre un fenómeno (el cine cubano) que interesa a tan poca gente (“es como perder el tiempo”, añade). Para mí sí tiene sentido. Un blog no es un “Tratado de Historia”, ni una tribuna para convencer a las masas. Así que puedo darme el lujo de hablar con esos tirios y troyanos que a diario se descuartizan dentro de mí. Un viejo dicho reza que “cuando dos elefantes luchan, la hierba es la que sufre”. La Historia que hasta ahora conocemos es la historia de los elefantes. Mi blog quiere hablar desde la hierba, que es el modo más común de experimentar la vida, aunque no la más cómoda.
En casos así, el número de lectores interesa poco. Entiendo que esto que se comenta en este blog no es lo que va a resolver los problemas de los cubanos (de hecho, los cubanos son los que menos lo leen). El cine es algo secundario. En cualquier época y país, lo primero que ha de buscarse es la comida. Y luego el techo. Y después, para relajar, se recomienda mirar el fútbol, los videos de Jennifer López, las aventuras de Batman o Harry Potter. Quisiera tener talento para escribir sobre esos temas. O sobre otros más “edificantes” que en esta época han fomentado toda una cultura de la “autoayuda”. Lo he intentado, pero paradójicamente lo que me sale es una sutil invitación al suicidio.
Menos mal que existe la blogosfera. Aquí uno puede publicar todo tipo de bloguería, y nadie se azora por eso. Una bloguería es algo así como ese mensaje que los náufragos arrojan al mar dentro de una botella, sin saber quién lo va a encontrar en un futuro. Uno de estos días voy a enviarles una bloguería a los nietos de mis biznietos, para ver si les llega al Camagüey que les tocará vivir. En esa fecha, supongo que la palabra “cine” sonará tan exótica como hoy resulta para nosotros el “electro-taquiscopio” de Anschütz. Por eso me gustaría explicarles un poco qué ha significado, al menos para mí, ver películas en esta ciudad mientras existió el cine.
No sé si mi mensaje llegará. Tampoco sé adónde iré a parar yo después que todo termine (no basta el manido “¡El cine ha muerto! ¡Viva el cine!”). Lo advertía Benavente: “los náufragos no eligen puerto”. Por lo pronto, este blog es la balsa que me mantiene a flote. Mi isla particular. Voy a rezar para que los ciclones demoren un poco con su persistente manía de joderlo todo.
Juan Antonio García Borrero

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Comentarios(2) »
El cine cubano ha realizado algunos trabajos que pueden insertarse en la media del buen cine internacional. Uno de ellos, la obra documental de Nicolás Guillén Landrian -no reconocida aún- y las clásicas de siempre.
Lo demás es confuso, mediocre y malo.
Una cinematografía en que prima la sobreactuación, los temas intrascendentes, la mala utilización de los recursos propios del cine, el facilismo dramatúrgico y la imposición de valores.
Salvo los títulos conocidos de siempre, espero por el cine cubano.
Estimado colega, yo como tú, soy amante del cine, tenemos otros puntos en común, entre ellos el de escribir en un blog cosas de cine.
como naufragos en su propia isla, buscando entre los blogs preferidos, encontré el de la pupila insomne, el vuestro, es genial y sincero y también lo asumí como mio, permiteme utilizar algunos de los artículos para publicarlos en el mio, ya publiqué uno de ellos, espero que no te moleste, gracias.
Marlon Giraldo Brito López.