GUSTAVO ARCOS A PROPOSITO DE LAS REFLEXIONES DE PUCHEUX
Hola. De nuevo admirando la creatividad y el trabajo técnico artístico del ICAIC. Tal vez habría que recordar la frase de: ¡Qué República era aquella!
Estoy de acuerdo con Pucheux, el guión y el trabajo de prefilmación son claves en el resultado de un filme u obra audiovisual. Sin embargo durante muchos años ese no fue un concepto importante, tal vez entregados al espíritu experimental de, hacer sobre la marcha, que tanto nos acompañó en los 60 y 70, o al facilismo y la chatura artística que se impuso en etapas posteriores. No debe extrañarnos entonces que cuando se concibe a mediados de los 80 la creación de una Escuela de Cine en Cuba, como es la Facultad de los Medios de Comunicación Audiovisual del I.S.A, la especialidad de guión no se incorpora en su plan de estudios. El absurdo criterio que se esgrimió fue, que no hacía falta tal cosa pues ya el ISA tenía una Facultad de Artes Escénicas donde se formaban los dramaturgos ¡!!!!!!. El disparate es de altos quilates pues la dramaturgia para una pieza u obra de teatro poco tiene que ver con el guión para el cine.
En fin que por más de dos décadas (la facultad de cine y tv del ISA tiene ya 21 años de creada) nunca se ha enmendado tal dislate. No hay más que mirar un poco la obra audiovisual producida en el país e incluyo a todo lo que se realiza para la TV y otros medios, para encontrar sucesivas equivocaciones e improvisaciones dramatúrgicas que afectan grandemente el resultado final de las mismas. Los jóvenes que cursan sus estudios en la Facultad de cine y TV del ISA pasan de forma elemental por algunas materias relacionadas con este apartado tales como dramaturgia, guión para cine y radio, dirección escénica y actuación. Unas pocas horas y clases que desde luego apenas les sirve para conocer la historia de la dramaturgia, los principios básicos sobre la construcción de un personaje o los géneros tradicionales, enfocadas todas hacia el teatro y sus formas de representación, pero no hacia el cine o el audiovisual.
¡Y ni que hablar de guión técnico! Tampoco se estudia Dirección de Arte. Y el trucaje, el trabajo de animación, los efectos o el diseño de créditos y otros, comprendidos dentro de los códigos gráficos, apenas son esbozados en su plan de estudios. Casi todos los jóvenes creen que nada de eso hace falta pues con algún software, que otro técnico domina, se resuelven todos los desajustes del rodaje. Existen incluso criterios de que ya ni falta hace formar artísticamente a un camarógrafo con la pretensión de que más adelante se haga director de fotografía, pues de forma digital pueden corregirse los errores en el tratamiento de las luces durante la filmación o lograrse en la máquina, cualquier atmósfera, efectos con los colores, las sombras, los fondos, las texturas, etc.
Bien por Pucheux y sus memorias. Tengo algunas similares escritas por el director de Arte, Pedro García Espinosa que les haré llegar.
Un saludo,
Gustavo Arcos.

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