Administra tu Blog

¡Crea tu Blog Ya! Fácil y Gratis

MARIO CRESPO SOBRE EL NO-PENSAMIENTO DE LOS JÓVENES

jagb @ 19:54

Mi estimado J. A:

Tu blog se pone cada día más provocador de ideas. He leído tu post sobre aquel que piensa que los jóvenes no tienen pensamiento y no me queda más que decir algunas cosas al respecto, pues aunque creo que por suerte no son muchos en Cuba los que piensan de manera tan conservadora y retrógrada, lamentablemente algunos que podrían combatir estas ideas, no dan el mejor ejemplo.

En un post anterior sobre el oficio del asistente del director, deslicé un comentario sobre lo largo que se hizo el proceso de "aprendizaje" para los de mi generación, que en su momento no contaba con la independencia para crear que tienen hoy los jóvenes artistas, gracias a la democratización alcanzada por las tecnologías. Este comentario tuyo, me da la oportunidad de explayarme en eso.

Creo que lo que pasa a algunos “viejos” es que al no comprender, no identificarse con el pensamiento de los jóvenes, prefieren ignorarlo, descalificarlo y en algunos casos hasta demonizarlo. No ven o no quieren ver la historia.

Hoy no sucede nada diferente de lo que ha ocurrido a través de la historia: los de una generación no desean reconocer a la generación que por ley le sucede y en nuestro país, el caldo de cultivo está más que a punto para que este sentimiento crezca, se desarrolle y se multiplique como la levadura. Pero en esto no me voy a meter ahora, no es mi interés y todos saben de qué estoy hablando. Hablemos entonces de lo que ha pasado en el cine cubano.

Vuelvo con mi manía de ir atrás, pero de otra manera no se explicarme y además me conviene. He comentado que cuando el ICAIC se fundó, muy pocos sabían de cine (el propio Titón, que era de los más formados por haber estado con Julio estudiando cine en Italia, se quejaba de cuántas herramientas le faltaban para hacer cine) algunos venían de la publicidad, otros de la televisión y la mayoría venían de “las ganas” de hacer y decir en una etapa fundacional y bullente de ideas y contradicciones. El talento sobraba, eso si. Como era necesario arrancar a trabajar, a hacer cine, pues nadie se puso a decir “tú no, por que tú no sabes o no tienes experiencia” había que hacerlo y punto. Momento feliz para el cine cubano.

Pasaron los años y esos jóvenes bisoños se convirtieron por obra de su gran obra inexperta, desmañada, pero repleta de ideas inquietas e inquietantes y talento, en los maestros que hoy dan su nombre a salas de cine, butacas en cinematecas y provocan análisis en ensayos y libros. Algunos, con menos suerte ¿o talento? no siguieron haciendo cine y se dedicaron a establecer las “estrategias” para el desarrollo del cine cubano. El ICAIC, único lugar donde por muchos años se podía hacer cine, se convirtió en un santuario cerrado que pronto empezó a morir por autofagia. Ahí entró mi generación.

Se creó el departamento de Programación artística y allí fuimos algunos y otros a la revista Cine Cubano o la Cinemateca. Pero no podíamos hacer cine por muchas ganas que tuviéramos –como hicieron en otro tiempo los fundadores- teníamos que aprender, asistir, mirar (cuidado, se mira y no se toca, tras, tras) porque no teníamos las ideas maduras, no sabíamos hacer las cosas, nos faltaba experiencia. Así pasaron los años y vino de nuevo la autofagia, la gangrena por la falta de circulación y… el cansancio de algunos. Ya íbamos por los finales de los ochenta. ¿Qué ha venido a salvar al cine cubano de su muerte? Las nuevas tecnologías que como siempre abanderan los jóvenes. ¿No se hace cine en Cuba? No, no se hace cine o se hace muy poco cine en el ICAIC, por fuera, esos locos, esos descerebrados, los irreverentes que no respetan las tradiciones (menos mal), los que tienen ideas locas e inextricables sobre el sexo, la política, la sociedad, el mundo y la ecología; craqueron softwares, tomaron cámaras pequeñas y robaron planos por todo el país, hicieron ponencias donde expresaron sus “no ideas” también guiones inquietos e inquietantes de nuevo y salvan el cine que una vez crearon sus abuelos. Por suerte los que piensan que los jóvenes no piensan son pocos. En el ICAIC lo han comprendido y ahí esta la Muestra de Nuevos Realizadores Cubanos que, sorteando no pocos obstáculos, miedos y aprensiones de algunos, ya cumplió ocho años de cine bueno, de ideas, debates y dialéctica, para la buena salud del cine cubano.

Sólo me falta decir que entre los jóvenes “que no tienen pensamiento”, se han infiltrado muchos que cuentan varios almanaques, más de setenta tal vez, que sí entienden el “no pensamiento” de los muchachos.

Mario Crespo

No hay Comentarios »

TrackBack URI

Dejar un Comentario


<a href> <em> <blockquote> <strong> <cite> <code> <ul> <li> <dl> <dt> <dd>