ABELARDO MENA SOBRE EL POST DE MARIO CRESPO
"Puedo arreglar la frase que me citas y decir: la política, /*fatalmente*/, es la que marca el ritmo para el desarrollo de la ciencia, la tecnología la economía y el arte. "
.....Si se refiere a Cuba, esta frase esconde un fatalismo no solo victimizante sino casi incierto (por no decir falso). Son los cubanos quienes están marcando el ritmo de los cambios, no los políticos.
a) De la micro-macroeconomía: Bajo los rigores del Periodo Especial, los cubanos de a pie se independizaron de los políticos cubanos y la paternal "libreta de racionamiento", y asumieron que "la política no cabe en la azucarera". Comprendieron que la actividad económica independiente (léase cuentapropismo, forrajeo, cimarronaje urbano o simple emigración) aportaba mas ingresos que un honesto salario y se lanzaron, sin las autoinculpaciones de un Jean Vajean, a "la lucha" y "a resolver". Enérgico accionar vital que hoy sacude y sacudirá a la sociedad cubana, véase no solo la cifra de nuevos "españoles" que- nietos de Rezoplez (y también de Elpidio Valdés) arribaran próximamente a la Madre Patria sino también las propuestas socioeconómicas de Pedro Campos y otros ensayistas, iceberg de las 3 millones de ideas aportadas en julio de 2006.
b) Las Artes de la Economía o la economía del Arte: En Las Artes Visuales, el Renacimiento Cubano desde mediados de los 80 hizo precisamente saltar los cimientos de la institucion arte (y las sillas calmadas de mas de un funcionario) a cuenta de la iniciativa de los propios creadores. Esta voluntad "empresarial" no solo se acentuó en el Periodo Especial, se constituyo en la mas fuerte manifestación de diplomacia cultural cubana nunca vista, florecida bajo la era Clinton y que hoy ya ha fijado al arte cubano como una marca internacional en la economía del arte (ver www.cuba-avantgarde.com). Este empuje ha incluso modificado la naturaleza no comercial de la Bienal de La Habana. Y sus marcas, aunque sean tímidas, podemos encontrarlas en la oleada imparable de los nuevos cineastas cubanos que con cámara digital en mano y centenares de ideas en la cabeza se han lanzado, sin permiso" de nadie, como corresponde a hombres y mujeres libres, a capturar la imagen de su época.
La misma rabiosa voluntad emancipadora, tanto de todo autorizo como de quienes des-autorizan, la encontramos en la blogosfera cubana, y los usos "no autorizados" del potencial de las IT: léase Sepermuta.com, Revolico.com, los bancos de DVDS y MediaPlayers, la música vía Ipod y las vertientes "piratas" de la distribución audiovisual. Son los cubanos y cubanas quienes adelantan a las instituciones en el uso free de las nuevas tecnologías, sea para usos "cultos" o banales". Y eso, colegas, es desarrollo.
c) Otras voces, otros ámbitos: Es extremadamente peligroso, por no decir de agrios ribetes nostálgicos, acusar a esta generación de "carencia de pensamiento". Las "marcas" estéticas que una generación deje no radican en la longitud kilométrica de sus manifiestos, apariciones en mesas redondas, pavoneos en festivales, discursos y otras figuras verbosas, sino deben ser estudiadas, trazadas, rastreadas, en sus producciones de sentido. Si se manifiestan o no, es harina de otro costal. Quizás han aprendido de la fuerza del susurro modesto, en oposición al vocerío radicalista infantil. Quizás aprendieron que no basta delinear gigantescas utopías trazadas en el aire, sino creen en la lucha sorda por hacer sus imágenes. Quizás no pretendan emancipar al Hombre, sino dejar una brizna de arena en las pantallas. Quizás ni les importe el Cine, sino otras maneras de hacer la vida.
Nada más,
Abelardo Mena

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