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MARINA OCHOA A PROPÓSITO DEL COMENTARIO DE ABELARDO MENA

jagb @ 19:59

Marina Ochoa me ha enviado esta suerte de réplica al comentario que en su momento nos hiciera llegar Aberlardo Mena, a propósito del post que la cineasta colgara. Comoquiera que el comentario no ha circulado del mismo modo que el post, lo coloco antes del mensaje de Marina, para que el lector pueda tener una mejor idea de lo que se está debatiendo.

JAGB

ABELARDO MENA SOBRE LAS MUJERES EN EL CINE CUBANO

Mas allá de las determinaciones demográficas de cuántos directores han sido mujeres, lo cual me parece válido para un primer análisis, el tema de la mujer en el cine cubano merece extenderse al audiovisual e incluir a la Tv cubana desde su fundación. No soy especialista del tema, pero una mirada somera a las "entrañas" de la TV cubana desde los 50, las teleclases en los 60, el CINED en los 60-80, ECIFAR, por supuesto el ICAIC, y tras los 80 la ECITV de San Antonio y el ISA, arrojaría que las mujeres han desempeñado un rol imprescindible en la industria audiovisual cubana (y ahí sumemos a la EGREM), que aún espera justa memoria y homenaje. No olvidar a MAGIN, Encuentro de Comunicadoras, en los años primeros del Periodo Especial.

Pero, como espectador "macho", me gustaría ver otra arista del “problema". ¿Ha reflejado el audiovisual las voces "rebeldes", interrogantes", del movimiento feminista cubano en los últimos 60 años? (y en ese movimiento incluyo sin duda a la FMC) mas allá de las ideologías o fraseologías al uso? ¿Como ha sido representada la vida cotidiana de la mujer-es en filmes, telenovelas y documentales? ¿Ha sido reivindicado el feminismo insular anterior a 1959? ¿Qué imagen han ofrecido los medios sobre el "tercer sexo": las cubanas homosexuales, invisibles en las organizaciones de masas? ¿Existe un imaginario anti-falocrático audiovisual, paralelo en sus proyecciones a la literatura escrita por mujeres? ¿Se ha producido en algún momento -desde el despertar del guión- una tendencia pornográfica escrita por mujeres?

Una vez más, más interrogantes que respuestas.

Saludos,

Abelardo Mena

Estimado Abelardo:

No estoy de acuerdo contigo en eso de que cuántas sea solo demografía e inicio. Desgraciadamente también es resultado y evidencia de muchas cosas y contiene una infinidad de por qués que amerita identificar.

Nadie pone en duda que el tema de la mujer constituyó una revolución dentro de la revolución y que el pensamiento de avanzada de Vilma fue crucial. Ya con instinto, ya con conocimiento de causa desde la Federación desarrolló en los primeros años en la mujer, de forma masiva, su autoestima, su conciencia y capacidad para jugar cualquier rol social, para luchar por un futuro mejor codo a codo con el hombre dentro de premisas de igualdad. La mujer cubana alcanzó conquistas que aún hoy son extremadamente controvertidas y que constituyen verdaderos sueños por los que se lucha en muchos países supuestamente desarrollados ahora mismo y te pongo por ejemplo el derecho de la mujer a decidir sobre sí misma y su cuerpo.(en Virginia el legrado es un delito Federal, no importa la causa). Ni hablar de otros países donde el pensamiento es dominado por el fundamentalismo religioso.

Cuando el programa de conquistas de la mujer se estaba desarrollando a nadie se le ocurrió que este proceso pudiera ser portador de ningún patrón fragmentador de la identidad colectiva. Y perdona la recurrencia pero es un pensamiento muy dañino. Para mí ha sido éste uno de los proyectos de la revolución más hermosos y que tampoco ha sido debidamente estudiado. A la par de la campaña de alfabetización y en mi opinión mucho más complejo y delicado.

Pero también es cierto que ya a finales de los 80, antes del período especial tuve la percepción de que se había ralentizado y hoy, después de los 90 urge reevaluar el rol de esta institución porque las necesidades espirituales son siempre crecientes como refiere la Ley Fundamental del Socialismo y además cada generación tiene las suyas propias, - y esto, verdad de perogrullo, lo añado yo- y estas necesidades deben ser satisfechas so pena de convertirse en pasado por falta de capacidad para identificar la realidad presente y sus problemas e interactuar con ella.

“Pero, como espectador "macho", me gustaría ver otra arista del "problema". ¿Ha reflejado el audiovisual las voces "rebeldes", “interrogantes", del movimiento feminista cubano en los últimos 60 años? (y en ese movimiento incluyo sin duda a la FMC) más allá de las ideologías o fraseologías al uso? ¿Como ha sido representada la vida cotidiana de la mujer-es en filmes, telenovelas y documentales? ¿Ha sido reivindicado el feminismo insular anterior a 1959? ¿Que imagen han ofrecido los medios sobre el "tercer sexo": las cubanas homosexuales, invisibles en las organizaciones de masas? ¿Existe un imaginario anti-falocrático audiovisual, paralelo en sus proyecciones a la literatura escrita por mujeres? ¿Se ha producido en algún momento -desde el despertar del guión- una tendencia pornográfica escrita por mujeres?”

En este fragmento entrecomillas algunas palabras. La utilización de la palabra macho nunca me ha gustado cuando se abordan los temas de género porque la considero reductora. No cuestiono su funcionamiento en la cama.

En cuanto al entrecomillado de la palabra problema ¿quiere decir acaso que pones en duda su existencia? Sería interesante conocer tu punto de vista al respecto.

Lo mismo me pasa con el entrecomillado de rebeldes e interrogantes. Realmente me confunde en cuanto a la interpretación de tu discurso.

Haces preguntas que me dan la impresión de que ya tienes conformado un criterio al respecto, que tienes las respuestas incluso a los por qué.

También me interesaría conocerlo.

En cuanto al feminismo anterior al 59 se conoce tan poco como del actual. Desconozco si ambos serán tema de investigación de alguna cátedra o institución, así de aisladas una de otras estamos.

Del feminismo anterior al 59 te contaré algo de lo que tengo sacado en algunos apuntes de mis investigaciones para un soñado documental sobre el desarrollo del pensamiento femenino en Cuba donde está incluido el feminismo. Espero que también sea útil para otr@s.

No se si hay quien conozca de la existencia de un libro titulado “La independencia” escrito por la Dra. Victoria de Caturla Bru, cubana, y que al parecer, -no lo he encontrado físicamente- en él demuestra que “la mujer desempeñó un papel de primer orden junto al varón, de tal manera que, sin su concurso, muy difícil, sino imposible, hubiera sido llevar a término la obra libertadora”, Diario de La Marina.

Al parecer corresponde a la esposa de Cirilo Villaverde, la cardenense Emilia Casanovas del primer club femenino fundado por una cubana “La liga de las hijas de Cuba” fundada en Estados Unidos cuando se ve forzada a emigrar con la idea de unir en un solo esfuerzo para recaudar fondos y prestar toda clase de servicios a la revolución. Este tipo de asociación se multiplicó no solo en el exilio sino también dentro de la isla en el campo de batalla. Vaya como ejemplo La democracia pura, La republicana y Lajitas. Eran sociedades secretas que lo mismo servían en los improvisados hospitales de sangre o facilitaban ropa y alimentos a los combatientes, o trabajaban en los talleres fabricando pólvora, machetes, sillas de montar, o lavar y zurcir y también peleaban en el frente de batalla.

Creo que Mirta Aguirre escribió sobre esto. El paradigma de esta época lo constituye Mariana Grajales, sin olvidar a María Cabral.

De Mariana Martí dijo: “Fáciles son los héroes con tales mujeres”.

Manana, la esposa de Máximo Gómez, rechazó la pensión que le quisieron asignar para el sustento de su familia cuando Máximo Gómez se incorpora a la guerra del 95 y dice “no debe gastarse en pan lo que hace falta para pólvora”.

Ni que hablar de Amalia Simoni, Isabel Rubio, Marta Abreu y Ana Betancourt quien en la Asamblea de Guáimaro se levanta precursora del feminismo americano cuando dice: “Cuando llegue el momento de liberar a la mujer, el cubano que ha echado abajo la esclavitud de la cuna y la esclavitud del color, consagrará también su alma generosa a la conquista de los derechos de la que es hoy en la guerra su hermana de caridad, abnegada, que mañana será como fue ayer su compañera ejemplar”, lo que constituye al parecer la primera demanda concreta de reconocimiento de los derechos políticos de la mujer.

Sin embargo la recién nacida República fue sorda a este reclamo. Como ejemplo, no es hasta 1936 cuando la mujer cubana conquista su derecho al voto, luego de una larga lucha cuyos objetivos básicos fueron expresados en los dos Congresos de Mujeres celebrados en 1923 y 1925 en La Habana. Estos congresos fueron organizados por la Federación Nacional de Asociaciones Femeninas y fueron primeros de esta índole celebrados en América Latina. Tomaron parte de ellos todas las clases sociales y las demandas fueron el derecho al sufragio, la igualdad de derechos civiles y otros problemas sociales en general.

Hubo también asociaciones sufragistas como el Partido Nacional Sufragista creado en 1915 y en 1918 surge el Club femenino de Cuba, que si bien llevaba el derecho al sufragio en su programa consideró la importancia de una labor previa de educación y propaganda y ha sido considerada la más antigua de las organizaciones femeninas en pro de la superación cultural y social de la mujer cubana. Las fundadoras fueron Pilar Jorge de quien se dice que concibió la idea y Emma López Seña. Las acompañaron Pilar Morlón y Hortensia Lamar. La primera acción cívica de esta asociación fue salir a la calle con su estandarte para protestar contra el proyecto que contemplaba la anexión de Isla de Pinos y según parece fue la primera manifestación femenina que salió a la calle. También consiguieron separar a las presas que por entonces compartían hacinadas el mugriento vivac con los hombres y llevarlas a un reclusorio de mujeres solas en Guanabacoa El propio Club logró ser nombrado supervisor del reclusorio. Allí se organizó la primera escuela de instrucción primaria para las presas, talleres de costura y servicios médicos. Este Club femenino de Cuba realizó grandes campañas a favor de los derechos de las obreras que comenzaron a trabajar como consecuencia de la primera guerra mundial, demandando la aplicación de toda la legislación que amparaba a los hombres y la famosa Ley de la silla que permitió desde ese momento a las empleadas sentarse a ratos.

Este Club también organizó la Federación de Asociaciones Femeninas. Se enfrentó al problema de la prostitución logrando el cierre de las academias de baile; también fundó la Escuela de Comercio gratuita para mujeres y las primeras escuelas nocturnas. Fundó la revista La Mujer Moderna, órgano de la Federación.

Otras sociedades feministas fueron el Partido Demócrata Sufragista, La Fundación Nacional de Asociaciones Femeninas y el Comité Pro la Igualdad de Derechos. Hay muchos nombres, hay muchas organizaciones. Me detuve en esta porque creo que es de las más desconocidas.

En 1928 se constituye la Alianza Nacional Feminista, en la VI Conferencia Internacional Americana en 1928 surgió la Comisión Iberoamericana de Mujeres que se reunió en La Habana en1930.
El tercer Congreso Nacional de Mujeres de 1939 fue presidido por Camila Henríquez Ureña.

A estas instituciones estuvieron ligadas mujeres como Pilar Jorge, Enma López Seña, Pilar Morlon, Hortensia Lamar, Rita Shelton, Flora Diaz Parrado, Ofelia Domínguez, Elena Mederos Conchita Castañedo, Leonor Castello, Ana Ma. González, Rosario Guillaume, María Collado, Julia Sainz y Leticia Delmonte.

Otras muy importantes fueron Las Damas Isabelinas y su ardua lucha contra la tuberculosis, a la cual está ligado el nombre de Lily Hidalgo de Connill, María Montalvo, Margot López, Consuelo Morillo, y Leticia de Tiedra; el Lyceum fundado en 1929 por Berta Arozarena y Renee Méndez Capote y participan Elena y Liliam Mederos, Emelina Díaz y Piedad Maza fusionado más tarde con el Lawn Tennis, bajo el nombre de Lyceum y que fuera de los máximos animadores de la cultura cubana durante mucho tiempo -para más información buscar el ensayo de Vicentina Antuña sobre dichas sociedades publicado en la revista Lyceum. También Pro Arte Musical que vio la luz en 1918 fundada por María Teresa García Montes que logró un gran prestigio internacional con un historial tan rico que es imposible abordar aquí, además que no es el objetivo principal, y que construyó el Teatro Auditórium.

Pero es que hubo otras sociedades culturales fundadas por mujeres como son La Sociedad de Conciertos fundada por Rosita Rivacobas, La Sociedad de Música de Cámara, presidida por Concha Garzón, La Sociedad de Artes y Letras Cubanas fundada por María Teresa Aranda, la Asociación Cruz Blanca de la Paz, presidida por Blanquita de Castro, la Sociedad Universitaria de Bellas Artes, el Club de Mujeres Profesionales y de Negocios de La Habana, el Patronato de las Artes Plásticas y el Ateneo de la Mujer.

Y desde luego todas las fundadas en provincia, que tampoco fueron pocas.

Creo que esta información ilustra un poco lo que digo en mi acercamiento al cine documental del ICAIC sobre los riesgos de debilitar la cultura nacional como consecuencia de abjurar raíces.

Y esto se dio también en el cine. Juan Antonio es uno de los críticos que nos están ayudando a reencontrarnos con nuestras raíces cinematográficas y gracias a Dios, no el único. Quien lo empezó por escrito, quizás tímidamente, está fallecido y se llama Raúl Rodríguez y trabajaba en nuestro Centro de Información.

En cuanto a lo que llamas tercer sexo te diré que en los 90 presenté al ICAIC un proyecto apoyado con entusiasmo por Mariela Castro, que por entonces no presidía el CENESEX sobre la maternidad en la mujer lesbiana, para el cual también hice una investigación.

Esta idea se me ocurrió cuando conocí del caso de dos vecinas lesbianas, madre una de ellas a quien el padre del niño había demandado para obtener la exclusiva patria potestad basándose en la sexualidad de la madre. No te contaré el resultado, para mantener el suspense. Esto lo presenté en el ICAIC y Alfredo no lo rechazó, solo me pidió que lo aplazara porque estaba el ICAIC inmerso en la secuela de “Fresa y Chocolate”, secuela que no fue panacea como algunos creen.

Sucedió que luego se unió a todo el desastre de los noventa la salida de Alfredo. Y realmente considero desde hace mucho tiempo ya que este tema es mejor abordarlo como cine independiente. He estado buscando financiamiento, pero las instituciones internacionales feministas a las cuales me he acercado han resultado muy ingerencistas y han pretendido modificar el proyecto, con lo que no estoy de acuerdo.

En cuanto a lo de la posible tendencia pornográfica te responderé sin saber a ciencia cierta que es para ti pornografía: no creo. Yo estuve en el jurado de Cine Plaza que premió “La Bestia” y voté a favor. También considero que el corto de Arturo Infante que el titula “Gozar” es una obra de arte. En ambos el sexo tal cual está planteado es indispensable para plasmar el concepto que abriga cada uno de ellos.

¿Te parece pornografía “El Imperio de los Sentidos”?

Agradeciendo tu atención te saluda,

Marina Ochoa

PD: ABELARDO MENA COMENTA LA RESPUESTA DE MARINA OCHOA

Estimada Marina:

A fin de dialogar con tu texto, me tomaré la licencia -más de comentar que de responder- inmediatamente debajo. ¿si?

“No estoy de acuerdo contigo en eso de que cuántas sea solo demografía e inicio. Desgraciadamente también es resultado y evidencia de muchas cosas y contiene una infinidad de por qués que amerita identificar”.

No lo dudo. Pero cuestionar las estructuras patriarcales en Cuba y el mundo me parece empresa justa para dos etapas simultáneas: por un lado detectar a nivel institucional, gremial, sindical, comunitario, los obstáculos concretos que enfrentan las mujeres en su presencia indiscutiblemente mayoritaria para acceder a trabajos o desempeños "tradicionalmente" reservados a hombres (como ser director de cine). Y por otro, desmontar a nivel teórico-simbólico-cognoscitivo los mitos ideológicos que cotidianamente mujeres y hombres construyen incluso en contra de su propia emancipación. Esta vinculación entre teoriza y practica social me parece indispensable, y lamentablemente ausente -hasta donde logro ver como espectador- en Cuba.

“La utilización de la palabra macho nunca me ha gustado cuando se abordan los temas de género porque la considero reductora. No cuestiono su funcionamiento en la cama”.

Uso la palabra macho pero como supondrás totalmente alejados de la connotación machista básica. Mi experiencia vital es, hasta hoy, de heterosexual convencido (me encantan las mujeres) lo cual restringe mi visión del mundo: solo en una feliz sublimación podría sentir o escribir como una mujer o dar a luz...o séase, que me pierdo interesante experiencias, ¿si? Vivimos en una época que celebra al fin la diferencia: homosexuales, transexuales, pero creo hemos olvidado-discriminado-disminuido el rol del hombre hetero, como si fuese descartable, prescindible. Julio Cesar Pagés ha adelantado aportes en este sentido, pero en Cuba la academia y los massmedia no van exactamente unidos. Reivindico la "hombriedad" de código, esa que no temía a las mujeres, que prohibía ejercer violencia sobre ellas, y que saludaba con alegría todo aporte de las mujeres, como contribución jubilosa a la emancipación humana.

“En cuanto al entrecomillado de la palabra problema ¿quiere decir acaso que pones en duda su existencia? Sería interesante conocer tu punto de vista al respecto”.

No lo dudo, al contrario.

“Lo mismo me pasa con el entrecomillado de rebeldes e interrogantes. Realmente me confunde en cuanto a la interpretación de tu discurso. Haces preguntas que me dan la impresión de que ya tienes conformado un criterio al respecto, que tienes las respuestas incluso a los por qué. También me interesaría conocerlo”.

Hago preguntas en tono provocador, nada mas. Ojala conociese las respuestas. Solo hago preguntas en base al cine cubano que he visto, relacionado con el tema, desde “Lucia” hasta “Con Las Mujeres Cubanas”, desde “Mujer Transparente” hasta la posible emergencia de una femeneidad diferente en las nuevas visiones del cine independiente.

“En cuanto al feminismo anterior al 59 se conoce tan poco como del actual. Desconozco si ambos serán tema de investigación de alguna cátedra o institución, así de aisladas una de otras estamos”.

¿Has leído el libro de Lynn Stoner? No es perfecto, pero abundante en información y enfoques. ¿Por que no se ha publicado en Cuba? ¿Por que una organización como la FMC no auspició nunca un ciclo de materiales fílmicos o en video que redescubrieran a las espectadoras cubanas una continuidad histórica en su emancipación? ¿Por que aún hoy nadie aborda esta memoria necesaria? ¿Por que tanto silencio? ¿Vergüenza acaso? Ni siquiera en aquella asignatura "celebre" en los años 80: “Movimiento Obrero”, se reconocían las figuras, eventos, principios del feminismo cubano....Y hoy, ¿como se reconoce esta historia en los libros del MINED?

“En cuanto a lo que llamas tercer sexo te diré que en los 90 presenté al ICAIC un proyecto apoyado con entusiasmo por Mariela Castro, que por entonces no presidía el CENESEX sobre la maternidad en la mujer lesbiana, para el cual también hice una investigación”.

Comprendo tus frustraciones como mujer y cineasta frente a tales escollos. Lo que me preocupa es la invisibilidad del tema y de sus sujetos. ¿Has leído alguna vez una declaración rampante de escritoras cubanas lesbianas o no, defendiendo a sus compatriotas al tiempo que se empoderan a si mismas? ¿A que debemos tanta pasividad, tanto silencio? ¿Culparemos siempre al "poder" de tanta inercia social? Eso no seria justo, ni contribuiría a la modelación de nosotros mismos como seres activos. Para respirar y construir no se pide permiso.

Abelardo Mena

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