GUSTAVO ARCOS SOBRE EL EVENTO TEÓRICO “CARACOL” (2)
Juany:
Ayer en el marco del Caracol le tocó el turno a la crítica cultural y la realización audiovisual. Rufo Caballero fue el "maestro de ceremonias" conformando un bien heterogéneo panel integrado por José Luis Estrada, editor y periodista cultural de Juventud Rebelde, Bilko Cuervo, realizador de video clips, Danae Carbonell, profesora e investigadora de la Facultad de los Medios del ISA, Delso Aquino, realizador de la TV y Eduardo Morales, profesor de estética del ISA.
Quedaron expuestos varios de los fenómenos que acompañan a la crítica y su ejercicio en Cuba. Para algunos, todavía son escasos los espacios donde esta puede encontrarse siendo igualmente llamativa, la falta de sistematicidad y profesionalidad de la misma teniendo en cuenta que muchas de estas voces se han quedado varadas con respecto a fenómenos artísticos y culturales que se manifiestan o son tratados, en las obras de nuestros días. Figuras de la crítica que deberían sintonizar con las investigaciones sociales, el arte de vanguardia, los nuevos cambios tecnológicos que tanto influyen en el resultado final de una obra, las lecturas de género, la narratología o la semiótica. De particular significación resulta que cada año egresan de las carreras de humanidades más de cien jóvenes que se insertan en los medios, o la prensa y tras prometedoras tesis e investigaciones, diluyen su andar poco tiempo después de graduados, en otras labores no precisamente críticas.
Yo pienso particularmente que no se trata de la carencia de espacios en los medios. Han proliferado múltiples revistas culturales o especializadas, páginas web de alcance nacional, suplementos, concursos y eventos para la crítica o el ensayo. Pienso que el asunto está en que tras la drástica reducción editorial vivida en los 90 donde desaparecieron prácticamente todos los espacios para la crítica, cuando se volvió a reanimar y regularizar la salida de revistas, estas solo pueden encontrarse en sitios puntuales, asociados mayormente al mundo académico o intelectual. Por tanto se produce una circulación "en guetto" de esta producción, un consumo limitado por aquellos mismos que participan y piensan el fenómeno artístico pero que muy rara vez se extiende a otras zonas de la sociedad. La gente entonces solo conoce a un puñado de críticos, los que son visibilizados por la TV, o por su columna en la prensa nacional y suele por tanto considerar al todo por las partes, la opinión de tres o cuatro constituye la voz de toda la crítica. Los autores o creadores padecen del mismo mal Cuántas veces no hemos escuchado decir a un realizador que la crítica dice tal o cual cosa sobre su obra, tomando la opinión de un solo crítico como representante de todos. Y aunque está claro que las revistas especializadas, no son aquí ni en ningún lugar, asunto precisamente consumido por "las masas", sanearía mucho el pensamiento de la nación, una distribución más coherente y amplia de las publicaciones, los textos críticos y las investigaciones socioculturales que frecuentemente salen a la luz. No debe tampoco confundirse el periodismo cultural con la crítica especializada y si bien ambos pueden coexistir en un mismo órgano de prensa las funciones y herramientas de análisis son diferentes.
Varias intervenciones insistieron en la necesidad de uno o varios programas de crítica en la TV. El único que existía, “La columna”, desapareció un buen día sin que mediara ninguna explicación a los espectadores (práctica por cierto frecuente en el medio) y no ha sido substituido por otro. Un espacio como “24 x segundo”, se añora y se pide a gritos su retorno, ahora que el audiovisual está tan presente en nuestra vida cotidiana. Resulta llamativo que para determinadas autoridades e ideólogos, el ejercicio de la crítica en la TV despierta ojeriza. No conciben que el medio, brinde un espacio de crítica a las obras producidas por ellos mismos. El crítico resulta satanizado, visto por muchos como el enemigo, el parásito que espera agazapado para saltar sobre su víctima. En este sentido, ambigua resulta la respuesta de las autoridades o los creadores, cuando se sienten complacidos y legitimados, si el crítico alaba su obra, señala sus valores y reconstruye ésta de forma positiva, mientras que sucede lo contrario si el crítico, aun desde una posición de respeto y rigor en su ejercicio, cuestiona, señala o alerta, sobre las manquedades y errores de la misma. Si una obra es refrendada por la crítica o legitimada por un Premio de cualquier jurado, el artista se siente complacido y recordará frecuentemente este espaldarazo a su obra. Si por el contrario nadie lo menciona o avala, los improperios caerán sobre los críticos, "ciegos" a los valores de su obra y si por alguna razón reciben el Premio de la popularidad, la frase ya está escrita: ustedes el público son los verdaderos críticos, son mi mayor premio.
La relación crítica-público fue también abordada prolijamente desde la mesa, pues algunos sienten que los destinatarios o espectadores, no son tomados en cuenta, especialmente cuando el crítico adquiere poses o parece escribir para si mismo, utilizando en un medio tan masivo como la televisión o la prensa nacional, una escritura compleja y recargada de frases e ideas incomprensibles que solo provocan un abismo entre unos y otros. Hay que pensar también en el destinatario y tener claro los espacios donde la crítica se expone, tender puentes de comunicación con los públicos y sin caer en vulgarizaciones, generar un cuerpo de ideas claras y sólidas sobre los autores, obras o fenómenos que se interpretan.
Otras ideas como la confusa creencia de que mientras más datos o informaciones de premios se den de un artista y filme, "la crítica" será mejor aceptada, o la ausencia en la escuelas de humanidades de un corpus teórico y técnico que prepare verdaderamente a los estudiantes en el ejercicio crítico, la falta de una cultura del debate en nuestros medios, el respeto a los criterios diferentes y la urgencia de que se implemente un programa nacional de apreciación audiovisual en nuestros centros de enseñanza, fueron asuntos sobre los cuales también se debatió en este día del Caracol UNEAC.
Para las próximas jornadas se esperan intercambios sobre la necesidad de convertir los programas informativos en un espectáculo, la existencia o no en Cuba de una televisión de autor y los riesgos que representa hacer una televisión sin recursos o de espaldas a los espectadores.
Un abrazo
Gustavo Arcos

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Un Comentario »
gracias Gustavo, por mantenernos al tanto de todo lo que ocurre en el caracol con esa vision tan nitida que tienes para expresar un critero, ojala que estos eventos y lo que alli se plantea, no sigan cayendo en la indiferencia o el miedo de los funcionarios, que no se atreven a mover un dedo, en pos de una vision mas amplia de la realidad cubana.