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PENSANDO EN SADE

jagb @ 22:06

Mi querido Don Caballero Vila:

No vayas a interpretar esto como una réplica al comentario que colgaste a propósito del post sobre el texto de Luciano y el “cine” porno en Cuba, porque no lo es. Se trata tan solo de una reflexión. O tal vez una provocación intelectual de esas que te fascinan. Pero no más.

Puedo entender la indignación cinéfila que se adivina detrás de tu comentario. La puedo entender, y hasta compartir los reparos a llamar “cine” a ese conjunto de imágenes que podrían proponerse a partir de un slogan único: “todos los caminos conducen a la misma cama”. Sin embargo, también tengo la impresión de que entre nosotros dos jamás podría desarrollarse una buena polémica alrededor del tema, debido a ese argumento tan convincente que deslizas en tu comentario: no hemos visto nada, o casi nada, de este fenómeno; luego, ¿cómo puede legitimarse o descalificar algo que no se conoce, que no se ha investigado a fondo?

De lo anterior deduzco que hay más prejuicios que argumentos en tu comentario. En este caso, no prejuicios “morales” (que son los peores), sino prejuicios de un espectador “ilustrado” que ha visto buen cine, y que a partir de esos parámetros canoniza todo aquello que merece ser llamado “cine” o no. No es una crítica personal, pues al final yo participo de la misma práctica legitimadora y/o excluyente: creo que eso es un sesgo del cual no se salva nadie; medimos todo a partir de los que nos ha tocado en vida experimentar; nuestro placer termina siendo la medida de las cosas. De acuerdo; ver la pericia de tu admirado Stanley Kubrick a la hora de filmar la orgía de “Eyes Wide Shut”, o incluso la escandalosa sutileza de “Lolita”, es una lección magistral de lo que se pierde el “cine para adultos” en eso de excitar de verdad la imaginación; pero, ¿crees que todo el mundo pueda ser Kubrick o quiera imitarlo?

Ahora bien, lo que me interesa de la investigación de Luciano (y creo que a él también), no es el imposible encumbramiento estético de un ajetreo físico que nunca ha pretendido ser “arte”. Lo importante de todo esto radica en la posibilidad de acceder a un mundo que forma parte de la realidad, y que hasta ahora ha estado “enterrado” sobre todo por prejuicios morales. Y en realidad, el fenómeno (entiéndase producción, distribución, consumo) en modo alguno es sencillo de entender, o si no, pueden leerse algunos de los textos que les han dedicado al tema estudiosos como Roman Gubern o Umberto Eco. Dicho de otro modo: el problema del “cine de relajo”, si se estudia con rigor, podría devenir una fuente insospechada de conclusiones académicas serias (¿o es que Mañach no nos demostró con su disertación sobre “el choteo” que eso es posible?); no para hacer apología gratuita del porno, sino para “desmontar” todos sus artificios, y ver qué hay en el reverso de la moneda. Tú eres escritor: sabes que “detrás de la representación” sobreviven los pequeños y grandes dramas existenciales. De allí que una película como “Boogie Nights”, de Paul Thomas Anderson me parezca tan reveladora de los entretelones de este mundo.

Ahora, como ya te dije antes, nada de lo que te apunto aquí tiene interés de convertirse en el inicio de un debate para el cual no me siento preparado. Dejemos eso a los teóricos que hurgan en el asunto. En todo caso, y como disfruto muchísimo esa erudición cinéfila a la que sabes sacarle suculentas lascas, me despido con la referencia a una película que seguro viste en su momento: “Quills” (2001), de Philip Kaufman, y que como sabes, habla de los últimos años del polémico Marqués de Sade.

Hay allí un bocadillo que a mí me parece genial, pues desarma de un modo contundente la aparente fortaleza de aquellos que se oponen a someter a debate sus convicciones, porque creen tener la verdad absoluta en sus manos (sé que no es tu caso). Seguramente recuerdas la escena. El personaje de Joaquin Phoenix le censura a Sade sus actitudes y escritos, y este último (sabiéndose en una posición inferior de poder) no puede menos que soltarle esta simple pregunta: “¿Tan frágiles son vuestros argumentos que no resisten oposición?”.

Juan Antonio García Borrero

Comentarios(2) »

Rodolfo Caballero. — 30-10-2009 - 21:18:10 GMT 1

Eso de "Don Caballero Vila", me hizo recordar a mi vieja profesora de inglés en la Esteban Borrero. Cuando ella me decía Don Caballero Vila, era el equivalente de un " !hp me tienes hasta la coronilla!". Pero como voy conociendo tu diplomacia grafológica. Me imagino que en este caso sera algo así como...a ver...!ah, ya!: !Bactería insignificante con infulas de escritor!, !cómo te atreves a cuestionar un estudio Luchiánico!. Vaya, creo que me lo merezco. Mientras el Lucky Lucciano se quemaba las pestañas estudiando yo bailaba en Los Pastilla de Menta del cabaret Camujiro, o despretigaba un Cha Cha Chá en El Ferroviario. !A que no conociste esos lugares!.
Gone with the wind.
Tambien.....
!Que horror!. Me siento viejo y decadente, como the Marquis de Sade.
En la version de Peter Brook.
Pero la discusión continúa en el próximo capítulo !esto es tipo Rambo!.
Un abrazo a ti y a todos los Pupileros.

JLV — 03-11-2009 - 13:43:17 GMT 1

Resulta interesante el cambio ligero de golpes entre tú y tu amigo. Realmente nunca me ha gustado quedarme en el medio ni adoptar una postura mediática ante los dilemas que azotan la mente de miles.
Siempre he dicho que la industria porno, e incluso la palabra peyorativa porno desaparacerá definitivamente cuando el sexo como necesidad, alegría y expansión se aprecien en las imágenes del llamado también buen cine como un momento de lo
real, como la vida misma, sin complejos ni sentimientos de culpa.Sin embargo,
creo que detrás de ese cine en la actualidad hay mucha tela por donde cortar, hay miserias, corrupción, crueldad, inhumanidad, pues los protagonistas son los elementos indefrensos de un mundo sóridod y apestoso.

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